Pido disculpas por mi demora, sin más dilación, aquí está el capítulo.

Capítulo 3

POV General

Ya estaba casi en la mansión, luego de una misión exitosa y de encontrarse con un gran equipo de asalto que le fue asignado el cual no pudo evitar empezar a considerar el llevárselos a Japón junto ella. Natsuki no pudo dejar de pensar en Shizuru durante toda la misión, no podía evitar que su hermosa imagen ocupase su mente.

Nada más aparco el auto que la transporto desde la base hasta la mansión, logro divisar a través de la ventanilla a una preciosa joven que la esperaba en la entrada del recinto. Bajo del vehículo a toda velocidad y corrió hacia el encuentro que tanto esperaba. La joven castaña la recibió con los brazos abiertos y con un abrazo bastante efusivo.

De pronto, ambas empezaron a sentir que sus corazones latían a un ritmo exorbitante y decidieron separarse un poco para poder mirarse a los ojos. En ambas pupilas se distinguía un fuego descontrolado que si pudiese habría quemado toda la península de Balcanes.

-Shizuru- susurro el capitán, mientras que con su mano acariciaba la mejilla izquierda de la prostituta.- Veo que vuelves honrarme con tu presencia- dijo mientras se separaba y realizaba una elegante venia.

-Perdería la cordura antes de negarle tal honor a mi galante capitán-afirmo con una aterradora convicción, aterradora para cualquier ser normal, porque la llama en los ojos de Natsuki ardió con más vigor aun.

-Pues la mía desaparece cada vez que mis ojos se posan en ti- contraataco la guerrera antes de ofrecerle el brazo para adentrarse en la mansión.

Ambas caminaban con un porte absurdamente imponente, era tan surrealista al punto de parecer deidades caminando entre simples mortales. Las miradas que se dedicaban eran tan arrebatadoras como las llamas de infierno, era como si la vida de una dependiese de la mera existencia de la otra.

-¿Qué tal si mi Natsuki se pone cómoda mientras yo voy hasta la cocina a por un poco de sopa?-propuso Shizuru en cuanto llegaron a la puerta de su habitación.

-Recuérdame darle las gracias a las sacerdotisas del sol y la luna por haberte encontrado, mi hermosa amatista- contesto la peli cobalto con una sonrisa soñadora.

-Tomare eso como un si- contesto mientras rodeo sus brazos alrededor del cuello del capitán y acercaba sus rostros para rozar sus labios con una clara intención de despertar los instintos más primitivos de esta.

Shizuru se separó lentamente para encontrarse con los ojos de Natsuki fundidos en lo que parecía ser pura lujuria. El capitán dio media vuelta para tomar el pomo de la puerta, pero justo antes de girarlo algo la detuvo, era la voz de Shizuru.

-Nada me complacería más que ser tu amatista, Nat-su-ki- susurro con claras dobles intenciones.

Luego de tragar hondo, Natsuki se adentró en su habitación, mientras que Shizuru estaba aún allí parada saboreando sus palabras.

-¿Qué haces aquí Reito?- esas palabras provenientes de la habitación logaron que Shizuru se paralizara por algún motivo y se quedase escuchando cautelosamente tras la puerta.

POV Natsuki

Luego de la hermosa bienvenida que me había dado Shizuru, no esperaba que mi humor pudiese cambiar. Pero claramente estaba equivocada, pues al entrar en mi habitación me encontré con una desagradable sorpresa.

-¿Qué haces aquí Reito?- escupí con sorna.

-Natsuki-sama, estaba esperando su arribo- contesto con esa desagradable sonrisa falsa.

-Te lo preguntare de nuevo, ¿Qué demonios haces aquí Kanzaki?- este hombre realmente me sacaba de mis casillas.

-Veras Natsuki-sama, he traído un regalo y una ofrenda de paz- dijo señalado hacia mi cama en la que había una hermosa joven en la que no había reparado, logre identificarla sin ninguna dificultad.

-¿Araña? ¿Qué haces aquí?- pregunte sumamente confundida.

-Ya sabes cachorra, el deber familiar llama- dijo la pelirroja con notable sarcasmo.

-Nao, mi pequeña hermanita, es tu regalo- el castaño me sonrió con suficiencia y al ver mi mueca de confusión, prosiguió.- Veras, luego de nuestro desafortunado último encuentro, reconsidere nuestras posiciones y realmente no tenemos por qué tratarnos como enemigos. Estoy aquí para ofrecerte la mano de Kanzaki Nao en matrimonio. Solo con una condición.

Podía ver la victoria en su rostro, y realmente intente aguantar la risa, pero simplemente no lo pude evitar. Este intento de hombre realmente era patético, solo por curiosidad proseguí con la conversación.

-Y cuál sería esa condición de la que hablas- pregunte secándome una que otra lágrima que se me había escapado por haberme reído tanto. Note que su rostro se endureció al presenciar mi reacción, sin embargo el contesto a mi duda.

-Que me entregues a cambio a esa mujerzuela que tienes por amante-contesto mientras que una sonrisa lasciva se asomaba en su rostro.

En ese momento sentí como todo mi cuero se tensaba, de un momento a otro era como estar en el campo de batalla. Mis instintos animales se apoderaron de mí y con un movimiento rápido desenvaine mi espada y coloque la punta de esta en el cuello de Reito.

-La próxima vez que le faltes al respeto a mi dama, te desgarrare la garganta- el hizo un intento por contestarme, pero yo acerque aún más mi espada al punto de punzar su cuello.- Ahora lárgate de mí vista antes de que cambie de opinión y decida mostrarte tus intestinos luego de despedazar tu escuálido abdomen.- sentencie con un tono amenazante.

El sujeto salió hecho una furia de mi habitación sin mirar atrás, sabía que lo había aterrorizado.

-¿Tanto odias a tu familia para aceptar contraer matrimonio conmigo araña?- pregunte una vez que la puerta volvió a cerrarse.

-Sabes que si pudiese ya los habría matado a todos hace mucho tiempo, aún estoy esperando el momento adecuado- respondió con una sonrisa de superioridad.

-Yo no tendría ningún problema en ayudarte con tu hermano, sería un placer- conteste con complicidad.

-Así que te enamoraste de una prostituta, tu siempre tan normalita cachorra.

-¿Desde cuándo mi vida amorosa es de tu interés?- rebatí evadiendo la pregunta.

-Estoy más interesada en conocerla, debe ser una mujer impresionante para haber llamado tu atención, me pregunto que dirá tu honorable padre acerca de ella- habían veces que no sabía de qué lado estaba esa araña rastrera.

-Lo tendrá que aceptar, por las buenas o por las malas.

-¿Por las malas? ¿Estarías dispuesta a matar a tu propio padre?- pregunto con genuina sorpresa.

-A quien sea necesario- sentencie en un tono un poco sádico.

-Y que sucede si ella no quiere ir contigo a Japón-pregunto preocupada.

-Me quedare y aceptare lo que ella quiera ofrecerme- no tenia ninguna duda respecto a eso.

-Wow Kruger, realmente la amas- dijo mientras se dirigía hacia la puerta.- Recuerda que cuentas conmigo para lo que necesites cachorra.

-Lo mismo para ti araña.

POV General

Nao salió de la habitación con un caminar lento y sensual, esa era su naturaleza. Antes de alejarse demasiado, se detuvo y giro hacia donde estaba Shizuru observándola, analizándola.

-Eres una chica con suerte- dijo con calma la pelirroja.

-Y hare lo necesario para que así siga siendo- contesto la de rojizo mirar con un dejo de amenaza.

-Veo que son tal para cual- se giró para seguir su camino mientras una sonrisa de satisfacción adornaba su rostro, sabia su amiga estaba en buenas manos.

Shizuru dio meda vuelta y se dirigió hacia la cocina a por la sopa de su capitán. Estaba intentando digerir todo lo que había escuchado, Natsuki había declinado una propuesta de matrimonio de una de las descendientes de uno de los clanes más importantes de Japón. Esa tal Nao había afirmado que su Natsuki la amaba, pero la guerrera no había contestado nada.

Al regresar se encontró con Natsuki sentada en uno de los sillones metida en sus pensamientos, dejo la sopa en la mesa ratona contigua y se sentó a su lado.

-Sabes que podrías haber entrado en cualquier momento, no era necesario que escucharas a través de la puerta- espeto Natsuki sin inmutarse.

-Lo siento, no pretendía inmiscuirme, solo me asuste al escuchar que él estaba aquí esperándote- Shizuru bajo la mirada apenada.

El capitán suavizo su rostro y con su mano levanto la quijada de Shizuru para luego proporcionarle un suave beso en los labios.

-No tienes por qué disculparte, yo habría hecho lo mismo probablemente- dijo mientras sonreía con ternura.- Tenemos que hablar- sentenció con un gesto serio.- No se cómo pedirte esto.

-Llévame contigo a Japón Natsuki- la castaña la corto antes de que siguiera.- Seré lo que tú quieras que sea.

Natsuki la miro intensamente, sus miradas se fusionaron y de nuevo esa presencia arrebatadora se hizo presente. Ni cien ejércitos podrían lograr igualar la fuerza que tenía su conexión, era como si fuesen una sola persona en dos cuerpos.

Y se besaron, se besaron con la misma fiereza con la que las llamas del infierno ardían dentro de ellas. Con cada beso se condenaban más y más a un destino en el que estarían atadas para toda la vida. Cuando sus labios se encontraban no había rangos, clases sociales, familias, circunstancias u oficios que las separaran. Eran solo ellas, dos enamoradas que arrasarían a la humanidad antes de estar separadas. Ya no había vuelta atrás, sus almas se habían fusionado para jamás volver a ser una sola. Una no sería un todo sin la otra.

-Entonces, ¿aceptarías casarte conmigo?- suspiro Natsuki.