Capítulo 7

Esto se estaba saliendo de control.

La palabra correcta para describirlos era sin lugar a dudas: descaro.

Estando en medio de los pasillos, caminando por los salones, en los jardines; se miraban como si quisieran clavarse en el cuerpo del otro en ese instante. Los fugaces momentos que se robaban entre cambios de clase en los pasillos desolados, eran intensos y fogosos. Sus besos y caricias eran desesperadas al haber estado tanto tiempo sin la compañía del otro.

Sin la sensación de la piel del otro contra la suya propia.

Tal vez el mantener su relación en secreto los había hecho adictos al otro. Y sin duda alguna no les importaba; lo disfrutaban y deseaban con ansias el poder estar solos cada noche. Escapándose a hurtadillas de sus habitaciones hacia el lago o en otras ocasiones hacia los salones abandonados del ático del castillo. Sabiendo que el otro lo estaría esperando ahí para fundir sus cuerpos una vez más y sentir esa peligrosa necesidad de terminar dentro del otro.

Esta situación se estaba volviendo peligrosa, pero a Cerise no le importaba, estaba en su naturaleza ser así, tal vez el que debería de preocuparse debía de ser Daring. El celo terminaría pronto y, aunque le doliera pensar en eso, ella sabía que después de eso ella y Daring volverían a cómo eran antes. Ella era la hija de caperucita y el lobo feroz y él un príncipe encantador. Su relación no podría seguir más allá de lo que la habían convertido, en una simple amistad con algunos derechos más atribuidos a esta.

Y Cerise nunca pensó en cambiar eso, ella era sólo una amiga. Una amiga mitad lobo mitad humana amante de los animales salvajes y de los bosques, y eso nunca cambiaria en ella. Mientras tanto Daring era un príncipe, y no cualquier príncipe, venia de una prestigiosa familia real, tenía su hermoso destino escrito en oro, a Apple y un vivieron felices por siempre. Y aunque no quisiera pensar en eso, no había cupo para ella en su vida y jamás se atrevería a cambiar la de él por un capricho de ella.

Sería mejor que le dejara eso en claro al rubio antes de que pudiera salir lastimada.

o-o-o-o-o

Estaban echados en un viejo sillón de uno de los dormitorios abandonados del castillo. Ese sillón que había compartido tantos secretos de sus encuentros y que ahora sería testigo de lo que la castaña le tendría que decir al rubio.

Acurrucada sobre el pecho del rubio, Cerise comenzó a acariciarlo dando círculos con su dedo índice. De pronto paró su movimiento con su mirada perdida en su dorada piel.

-Daring tengo que decirte algo.

El chicho recargado sobre uno de sus brazos doblado tras su cabeza, mientras con el otro envolvía a Cerise apréndela a su cuerpo, sonreía tranquilo como si el momento más importante que tendría en su vida fuera ese y nada podría alterarlo. Se sentía lleno, completo, y más vivo que nunca antes.

-Dime lobita, ¿qué es? – habló juguetón. – Espera, deja adivino. – continuo divertido. – El sobre cómo les diste una buena paliza en Librobol a la escuela de monstruos la semana pasada. – soltó un pequeño silbido de admiración. – Estuviste increíble Cerise, no te lo dije en se momento pero eres genial.

Y si no le hubiera dedicado esa hermosa sonrisa de dientes perfectos, Cerise pudo haberse armado de valor. Pero a diferencia de eso sólo sintió un dolor en el pecho para después respirar profundamente y convertirlo en frustración evolucionándolo a enfado.

Se incorporó de su posición dejando a un Daring extrañado tendido en el sillón. Se envolvió con la sabana y tomó su caperuza del suelo envolviéndose ahora con ella mientras buscaba su demás ropa y se la ponía pieza por pieza.

Extrañado, Daring se sentó sobre el sillón viéndola cambiarse.

-¿Qué haces?

-No podemos seguir con esto. – dijo apretando sus puños tratando de no mirarlo y dejar que la frustración que sentía en su pecho la dominara.

Sin aun digerir sus palabras, el rubio la miraba confundido.

-¿Qué dices?

-El celo terminara en tres días Daring – alzó la voz en un tono como si fuera lo más obvio. – Creo que es hora de que paremos con este juego. Volvamos a nuestras realidades y continuemos como si nada de esto hubiera pasado.

De pronto el chico se levantó precipitado, de su cara se podía ver la pelea que tenían la frustración y el dolor que sentía al escucharla hablar.

-¿Pero qué demonios estas diciendo? – su voz también se alzó posándose frente a la extraña chica que ahora le decía esas cosas, definitivamente ella no era su Cerise. – ¿Después de todo por lo que pasamos, lo que hicimos, crees que me tragare eso de la realidad?

Ahora fue Cerise quien lo miraba furiosa presionando cada vez más sus puños a los costados.

-Pues tendrás que hacerlo- le espetó. – Sólo fue una situación de la que me ayudaste a salir y te estoy muy agradecida por eso, pero solo fue eso ¡un juego!

-¡¿Un juego?! – bufó el chico irónico. – ¡Para mí esto nunca fue un juego! Tú eres mi realidad ahora, Cerise. – la tomó por las muñecas sorprendiéndola mientras sus miradas se sostenían con furia, frustración y miedo. – ¿Qué te pasa? ¿Por qué me dices esto ahora? Ahora que no te puedo sacar de mi cabeza, que lo único que hago es pensar en ti.

Cerise sentía escocer sus ojos, lagrimas retenidas amenazaban con escapar.

-No, Daring. Para. – habló en un lastimero murmullo.

-No. – sentenció. – No puedo parar ahora.

Y tras esas palabras la acercó bruscamente a él, rodeándola por la cintura pegándola fuertemente contra su duro pecho. Y su boca se unió a la de ella con salvaje pasión. Quería sentirla dentro de él otra vez. Quería que ella olvidara lo que acababa de decir, pues no podría ser verdad y él no lo quería creer.

Se separó sólo un poco de ella pero sus labios seguían rosándose en cada palabra:

-No puedo dejarte. Has influido tanto en mi – la besó. – Por ti pude darme cuenta de lo que verdaderamente me importaba.

-Daring no…- le suplicó.

-Y lo más importante eres tú, Cerise.

La chica separó su rostro del de él y en vano trato de alejarse de su cuerpo pues el rubio la tenía apretada fuertemente contra él.

-¿No entiendes que trataba de protegerte y de protegerme cuando esta situación se terminara? – le espetó entonces recobrando su aliento. – ¡Soy una bestia Daring! Siempre lo seré, y tú siempre serás un príncipe. Nuestros destinos no están entrelazados, somos completamente diferentes. Eres un Royal, y no tendrás tu final feliz si seguimos con esto. – tras eso desvió su mirada evitando la de él, mientras su voz salía en murmullos al continuar. – Sólo trato de que tú…

Pero los cálidos labios del príncipe la acallaron de pronto. Su beso ahora era más lento y no salvaje como el anterior. Al parecer se había calmado un poco.

-Eres una tonta. – le sonrió cariñoso desconcertando a la castaña. – ¿Cómo te atreves a decidir eso por mí? ¿Qué más da si mi final no termina como debería de ser? Ahora yo elegiré mi propio camino, y ese será contigo. – la besó otra vez. – Además, creo que eso de cambiar los destinos se ha vuelto muy popular en Ever After.

Y tras sonreírle como un apuesto príncipe lo haría, la volvió a besar y Cerise no pudo refutarle nada más, dejándose llevar por sus cálidos labios y sus deseosas caricias.

Está bien, lo había intentado. Sólo quería que Daring fuera feliz, aunque eso significara que su amistad-relación terminara. Pero por más que intentaba hacerlo entrar en razón fue ella quien se dio cuenta que Daring era el que tenía razón. Era turno de ellos para encontrar su felices para siempre. Si Raven, Briar y todos los demás cambiaban sus historias ellos también podrían hacerlo. Y no dudaría más sobre eso.

Sin percibir en que momento, Daring la había dejado desnuda una vez más mientras la tumbaba sobre el sillón cubriéndola con su endurecido cuerpo.

La había besado y acariciado como nunca antes. Masajeo sus pechos con un excitante deleite y lamio sus exquisitos botones rosados hasta que la boca de la castaña suplico por la suya.

-No quiero que vuelvas a pensar en eso nunca más Cerise. – le habló sobre sus labios, recorriendo sus manos sobre las caderas de la chica acercándola a su excitado miembro. – Prométemelo.

Al sentirlo cerca de su intimidad, Cerise arqueó su espalda pegándose a él deliberadamente. Su deseo se volvió fuego en su interior y sus ojos comenzaban a nublarse de pasión.

Le devolvió el beso con frenesí y le respondió un:

-Lo prometo. - entre gemidos al sentirlo entrar bruscamente en su intimidad. Echo su cabeza hacia atrás al tiempo que arañaba su espalda y sentía cada placentera penetración dentro de sí.

El clímax vino en una ráfaga de envestidas de placer y el cuerpo del rubio cayó rendido sobre el de la castaña.

Después de que sus respiraciones se calmaran, la castaña acurruco al chico sobre su pecho acariciándole su sedoso cabello mientras los leves rayos de la luna se filtraban por la ventana del ático irrumpiendo en su placentera tranquilidad.

-¿Sabes?- habló de pronto el chico. – En este caso yo sería la princesa. – al ver la cara extrañada de la chica, rio y continuo. – Si tú eres la bestia, yo sería la princesa custodiada por el feroz dragón, atrapada en sus sensuales garras y esclava de todos sus deseos.

La risa de la chica se dejó escuchar divertida y el rubio sonrió ampliamente al verla mientras sentía como la chica lo apretaba más a ella con sus brazos y le soltaba un pequeño pero divertido:

-Idiota.

o-o-o-o-o

Después de esa noche, los tres días pasaron volando y el celo de Cerise había terminado. Después de esa complicada pero peligrosamente placentera situación, en donde muchas cosas habían cambiado, no se arrepentía de nada.

Ahora Daring y ella ya no necesitaban ocultarse de nadie, su intensa discusión hace varias noches los había echo entrar en razón y habían aclarado sentimientos oprimidos que habían tenido por el otro. Ahora toda Ever After High sabía que Cerise Hood era novia de Daring Charming y que contra todo pronóstico o duda, esta pareja había terminado junta.

Raven, Maddie y Cedar aun no creían lo que su amiga les había dicho pero después de tres días desde que anunciaron su relación, viéndolos juntos y riendo, no pudieron evitar sentirse felices por su amiga. Aunque claro, Raven lo había sospechado desde un principio pero nunca creyó que quien hacía a Cerise distraerse más de la cuenta había sido Daring Charming.

Aun así Cerise estaba contenta de sentir el apoyo de sus amigas.

-Hey princesa. – la castaña le llamó al rubio, divertida por el mote que le decía desde aquella noche.

Acostados una vez más en el viejo sillón de aquella habitación que guardaba todos sus encuentros, el rubio le sonrió en respuesta.

-¿Me amas? – le preguntó el feroz dragón. La bestia salvaje. El lobo hambriento.

-Te amo. – fue la respuesta de la princesa.

Y tras sellar su promesa con un beso, se dieron cuenta que habían encontrado su propio final feliz.

o-o-o-o-o

Fin

Cerise&Darling

¡Hola! :D y sí, lo sé dirán ¿fin? ¿ya? pero por favor pasen a leer U.U

A lo que me truje:

¡Me rindo con Mattel! :[

Ahora que sacaron Hechizo de Invierno salen con daring&rosabella TT_TT Cuando estoy shippeando a una pareja y ya me la ponen con otra, arhg me enoje. ¡Y más porque se besan! Bueno era un sueño pero igual no me agrado mucho. No tengo nada contra ella de hecho Rosabella me cae bien, pero ellos dos juntos dont like. Aun así se me hizo muy bien como manejaron el tema de la bella y la bestia en los capítulos, ósea me gusto y todo, se ven bien pero mi caso es que yo shippeo a Daring con Cerise.

Pero bueee, la verdad a partir de ver eso también ya no tuve como continuar la historia y sé que me odiaran por este final tan rápido e inesperado pero mejor esto a dejarla inconclusa. Y pienso que no quedo tan mal. Y esque ya tuve suficiente(decepción) con Mattel que ya no tengo cabeza.

En fin, en serio muchas, ¡muchísimas gracias por leer esta historia y por sus reviews! ¡Son los mejores! ;*

Aun no me despediré aquí pues también pondré el final de duchess&sparrow así que nos leemos en el siguiente capítulo. :3