¡YAHOI! Aquí vengo con el segundo oneshot. No lo mencioné en el anterior (creo) pero serán una serie de oneshots que pueden o no estar relacionados entre sí. Pero que todos tienen lugar durante la historia del juego.

Disclaimer: Fire Emblem: Path of Radiance y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Shouzou Kaga, Intelligent Systems y Nintendo. Como no sé qué porcentaje de propiedad tiene cada uno los nombro a los tres.


Gesta II

Se estiró en el umbral de la puerta con una sonrisa en los labios. Aquel día hacía sol y calor. El astro rey derramaba sus cálidos rayos de luz sobre los blancos e impolutos tejados de las casas de Sienne. Y ella tenía la suerte de que le habían concedido unas pequeñas vacaciones por sus buenos servicios como jinete de pegaso.

Decidida a aprovecharlas, se había levantado temprano ese día y se había puesto un vestido la mar de bonito que nunca había tenido oportunidad de utilizar, pero que no había podido resistirse a comprar cuando lo vio en el escaparate de la tienda. Esbozó de nuevo una radiante sonrisa y dio un paso para salir fuera cuando el llamado de una de sus compañeras la hizo volverse.

—¡Marcia! ¿Ibas a salir?—Ella asintió—. Antes de irte, ten. —Le tendió un sobre cerrado; lo abrió impaciente; dentro había una nota y, rogando porque no fuera lo que estaba pensando, la desdobló para leerla.

Su decepción fue enorme al ver el contenido.

—¡Maldito desgraciado, bueno para nada! ¡Estúpido, inútil!—Su compañera de escuadrón retrocedió unos pasos, intimidada, mientras Marcia hacía pedazos la nota y el sobre, refunfuñando sin parar con expresión más que iracunda.

Sin darle siquiera las gracias, salió dando grandes zancadas. La chica suspiró y meneó la cabeza. Todas conocían el temperamento de su compañera de pelo rosado. Era mejor dejarla a su aire cuando se ponía así.

Por su parte, Marcia avanzaba a paso rápido por entre el gentío que esa mañana abarrotaban las amplias calles de Sienne. La capital de Begnion lucía más hermosa que nunca ese día de principios de verano, pero a Marcia ya se lo habían estropeado. Entró como una tromba en una taberna del centro de la ciudad, donde mercaderes, comerciantes locales, mercenarios y magos errantes estaban tomando tranquila y animadamente su desayuno. El dueño frunció el ceño nada más entrar a la chica. Eran viejos conocidos, por decirlo de alguna manera.

—Si buscas al sinvergüenza de tu hermano salió huyendo con el rabo entre las piernas ayer por la noche. Me dijo que su hermana pagaría la cuenta, como siempre. —A Marcia se le descompuso la expresión y a punto estuvo de echarse a llorar. ¡¿Cómo era posible que le hubiera tocado en gracia semejante imbécil por hermano mayor?! ¡¿Es que había hecho algo mal de lo que no había sido consciente?!

El tabernero enseguida se apiadó de la pobre muchacha al ver lo pálida que se había puesto de pronto. La ayudó a sentarse en una silla y le trajo un vaso de agua.

—No te entiendo, chica. Eres una respetable jinete de pegaso que protege a nuestra amada apóstol. ¿Por qué pierdes el tiempo con el idiota de tu hermano?—Marcia suspiró. Ni ella misma lo sabía. Miles de veces se había hecho la misma pregunta, planteándose si no sería mejor dejar a Makalov a su suerte, que se las arreglara solito, que lidiara él con sus problemas en vez de endilgárselos a ella. Más de una vez había sido reprendida por sus superiores a causa de los enredos en los que la metía su hermano. Nunca habían tomado medidas drásticas porque no habían tardado en darse cuenta de que el problema era su hermano, no ella. Ella no era más que una víctima. Pero siempre acababa llegando a la misma conclusión.

—Es mi único hermano, la única familia que me queda—contestó al fin. Y era cierto, por más que le doliera admitirlo. Sus padres habían muerto hacía ya varios años, cuando ella no era más que una niña. Gracias al cielo supo apañárselas bien sola, porque con su hermano nunca se podía contar ni para un remiendo—. Lo siento… lo siento mucho. Pagaré lo que le debe. —El tabernero suspiró. Odiaba tener que hacerlo, pero tenía un negocio que mantener. Marcia siempre le había caído bien, el caradura era Makalov.

—Mira, haremos una cosa. Págame el alojamiento. La comida corre de mi cuenta. Sé bien que no es fácil para ti, muchacha. —Marcia se lo agradeció y pagó la suma correspondiente. Luego salió de la taberna y, arrastrando los pies, regresó a los cuarteles de los jinetes de pegaso. Ya se le habían quitado todas las ganas de ir de paseo.

—¿Marcia?—Levantó la vista y enseguida se puso recta al encontrarse cara a cara con la comandante Tanith—. Hay varios hombres que preguntan por ti a la entrada del cuartel. Sabes que…

—Lo siento mucho, comandante. Lo solucionaré ahora mismo. —Se fue casi corriendo en la dirección indicada. Tal y como le había dicho su superiora, encontró a varios hombres deambulando por los jardines del cuartel. Con la cara ardiendo de vergüenza se fue acercando hacia la puerta. A la mayoría ya los conocía, pero alguna cara era nueva.

—Señorita Marcia… —Ella respiró hondo y levantó la cabeza.

—¿Si?

—Imagino que ya sabe por qué estamos aquí… —Marcia asintió, deprimida—. Comprendo que no es de su agrado nuestra presencia, así que si pudiera pagarnos lo que su hermano…

¡Maldito Makalov, estúpido, insensible, cabeza hueca… —Siguió insultándolo en su cabeza para sentirse mejor. Luego respiró hondo.

—Ahora mismo no dispongo de capital suficiente para pagarles a todos. Si pudieran esperar unos días, caballeros… —Los hombres se miraron entre sí y luego asintieron. Era bien sabido que Marcia siempre acababa liquidando las deudas de su hermano.

—-Tiene una semana, señorita Marcia. —Ella asintió. Los vio marcharse del cuartel y tomó una decisión. Corrió a su cuarto, hizo sus maletas a toda prisa, ensilló a su pegaso y se presentó ante la comandante Tanith quien, sorprendida a más no poder, se encontró recibiendo una renuncia por su parte.

—Marcia…

—Es algo que tengo que hacer. —No dio más explicaciones. Montó en su pegaso y salió surcando el cielo en dirección al puerto. Tenía que encontrar pistas de su hermano y el puerto de Sienne era el mejor lugar para empezar. Makalov era muy aficionado a las apuestas ilegales, y los habituales de las mismas, en su mayoría, eran los marineros que venían empleados en los barcos de otros países, o piratas que conseguían ocultar sus navíos en las intrincadas playas y calas naturales que rodeaban las afueras de la ciudad.

No tardó mucho en encontrar a alguien que había visto a su hermano. Se notaba a leguas que el tipo no era más que un rufián, un pirata de poca monta que se creía muy duro con su hacha en la cintura y sus cicatrices "de guerra".

—¿A Makalov? Claro que lo he visto, preciosa. Embarcó con unos amigos míos rumbo a otras aguas. —Marcia le agradeció la información con unas monedas de oro; consultó el mapa que llevaba en las alforjas de su pegaso y trazó una ruta a seguir. Como buena jinete de pegaso que era conocía los lugares que solían frecuentar los piratas y maleantes de su misma clase. No le sería difícil dar con el desgraciado de su hermano. ¡Y pobre de él en cuanto lo encontrara! ¡Iba a cantarle las cuarenta pero bien cantadas!

Nunca se habría imaginado lo que le ocurriría en unas pocas semanas. Nunca hubiera pensado que sería rescatada por una banda de mercenarios de un barco de piratas viles y mentirosos en tierra de Crimea, ni mucho menos hubiera creído, si alguien se lo hubiera dicho, en la decisión que tomaría.

Ni tampoco en lo feliz y a gusto que se encontraría en compañía de Ike y su grupo de mercenarios.

Esa sí era una verdadera familia.

Fin Gesta II


Espero que os haya gustado. Siempre supuse que la pobre Marcia se sentía de lo peor teniendo un hermano como el que tiene.

¡Muchísimas gracias por sus maravillosos reviews a: Lio83261, YoakeYoru y AngelTerra133 (yo también pienso que Shinon no es tan malo como lo pintan, en el fondo tiene su corazoncito o no sería como es con Rolf xD)!

*A favor de la campaña Con voz y voto. Porque agregar a follow y favortios sin dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo. Lectore sí. Acosadores no. Gracias.

¡Nos leemos!

Ja ne.

bruxi