Ciaossu~~
Aquí llegó el capítulo que esperaban todas, hoy se revelará la petición de Hibari o.o espero que les guste y no se vallan sin dejarme su review! Onega. :3 como verán, la historia ya no está detenida
—Quedan cinco días antes de que invadamos la base Mellone—recordó Hibari—. Dime, ¿qué puedes hacer en tres días? No necesito nada de una herbívora.
—¡Haru hará que Hibari-san colabore! Pida lo que quiera, pero por favor, ayude a Tsuna-san ~desu—exclamó ella.
Ella comprendía que el equipo Vongola necesitaba la fuerza de su guardián de la nube, no podía permitirle quedarse al margen, esta era una misión exclusivamente reservada para ella.
Lo que Haru no sabía era que Hibari hace mucho que había perdido esta apuesta, cuando ella aún estaba en la academia Midori, probablemente dentro de uno o dos años su yo del pasado comenzaría a fijarse en ella, como todos los días invadía su preciosa Namichuu alterando la paz, pero un día la vería cantando con Hibird el himno de su escuela y comenzaría a sentir algo especial.
Él notaría que esa molesta herbívora tiene unos vivaces ojos cafés, también notaría la suavidad de ese cabello castaño y se animaría con solo ver su sonrisa día tras días. Pero además iba a experimentar el deseo de acariciar su cuerpo, deslizarse entre sus curvas y sentir la suavidad de sus labios entre los suyos.
Hasta el día de hoy esos deseos se mantienen, especialmente ahora que ella había vuelto a ser la inocente Haru que se colaba dentro de su academia. La necesidad de tomarla era abrumadora, quería tenerla para él y solo para él, se sentía más carnívoro que nunca al encontrarse a si mismo deseando saborear la piel cremosa de la joven. Y lo peor era saber que se encontraban solos, sin nadie que los pudiera interrumpir, y que ella se encontraba dispuesta a todo con tal de que él le prestara su fuerza a los Vongola.
No la había olvidado, a pesar de haberse distanciado de ella, él aún la amaba.
—No me interesa crear lazos con herbívoros—dijo Hibari antes de proseguir—. Pero hay algo de ti que si podría interesarme.
—¿Qué es?—preguntó Haru totalmente decidida.
El prefecto dibujó una sonrisa en su rostro, en realidad lo que iba a pedirle sería una pequeña porción de lo que siempre había deseado. Aunque recurrir a estos medios le parecía un truco muy sucio, ya no podía soportar más. Después de todo, en el amor y en la guerra todo vale.
—Un beso—exigió
—¡Hahi!—hipó Haru, sonrojandose al instante.
Ella nunca había besado a nadie. Nunca jamás. Esperaba que su primer beso se lo diera Tsuna, pero si no regresaba, ella no podría reclamar un beso por parte de él.
Bien, ese era un dilema. Pero lo más asombroso era que el guardián Vongola de la nube diez años mayor le reclamara su primer beso. ¿Qué había estado haciendo su yo del futuro como para que el demonio de Namimori hiciera tal petición? Nada bueno. En el futuro se aseguraría de no cometer el mismo error.
Pero eso sería en el futuro porque ahora su corazón estaba a punto de salirse de su pecho, sus latidos eran fuertes y rápidos, como si fuera a explotar. Aunque claro, cualquiera estaría así si de pronto Hibari le exigiera un beso.
Quiso negarse, pero no podía. Tsuna y los demás estaban arriesgando sus vidas por buscar una manera de volver a casa. A cambio, ella debía poder ser capaz de sacrificar su primer beso.
—Haru acepta.
Intentó no retroceder cuando el ex prefecto de Namichuu se acercó a ella, permaneció quieta, casi tiesa en su sitio. Su cuerpo se tensó aún más cuando el guardián de la nube sujetó su rostro con ambas manos, le abría gustado que la besara pronto para acabar con todo, pero él se concedió unos minutos para apreciar los carnosos labios que esperaban a los suyos.
Haru vio en sus ojos grises que él también se encontraba un poco ansioso, a pesar de que ella misma se sorprendía de lo maduro que era el guardián de la nube de diez años en el futuro.
Cuando por fin dejó que sus labios se tocaran ella no impuso resistencia, pero tampoco se lanzó al beso. Simplemente se quedó ahí, sin moverse, dejando que Hibari hiciera lo que quisiera con su boca.
Pensó que todo había acabado cuando él separó sus labios de los de ella, pero eso fue lo único que liberó. Sus manos continuaron sosteniendo su rostro y su cabeza no se separó más de dos centímetros.
—Eso no fue un beso. Aunque seas una herbívora, puedes hacerlo mejor—dijo Hibari.
—Eso no era parte del trato—susurró Haru, completamente avergonzada.
—Si no me complaces no tendré ganas de colaborar.
No la dejó responder, luego de decir eso volvió a atacar su boca con la suya, pero esta vez Haru intentó poner de su parte. Movió sus labios al ritmo de los de él y su lengua le siguió el juego. Ahora esto sí era un beso de verdad.
Lo que más la asustó no fue el hecho de haber dado su primer beso, sino que se encontró a si misma disfrutando del sabor que tenía la boca del guardián de la nube.
Sus mejillas se colorearon aún más al darse cuenta que le gustaba, y mucho.
Se lamentó cuando él la liberó, sus labios se sintieron repentinamente vacíos.
—No me siento satisfecho—declaró Hibari—. Si no logras hacer algo mejor no querré participar.
Haru sintió que su rostro comenzaba a arder. Eso quería decir que... osea… él la iba a besar… ¿de nuevo?
Instintivamente se acercó a él en busca de una nueva oportunidad, pero Hibari no se la concedió.
—Mañana volverás a intentarlo, pero no te quiero ver practicando con otros o perderás la oferta—anunció.
Haru asintió, tomó la bandeja donde traía el almuerzo y se retiró, con el rostro completamente rojo.
Acababa de dar su primer beso.
Acababa de besar a Hibari Kyoya.
No sabía si estaba feliz o triste, simplemente se sentía avergonzada, muy avergonzada, y lo peor era que quería volver a probar esos labios.
Parecían haberla imnotizado, ¿siempre era así cuando dabas tu primer beso? Seguro que no. Esta era una sensación que solo el guardián de la nube podía provocar, estaba casi cien por ciento segura.
