Hola... Bueno después de mucho tiempo al fin lo termine. Espero que no se hayan aburrido o que aún me lean.
¡ADVERTENCIA! Este capítulo es fuerte así que por favor no me maten.
Los personajes no me pertenecen, son de William Joyce y Naoko Takeuchi, los OCS de Peter Sunshine y Camila Montalvo o Selene son de The Mystery Girl 245.
Bueno si algunas Frosters me leen aquí les dejo que personajes son cada una.
Sailor Uranus... Haruka Tenou
Sailor Neptune... Michiru Kaio.
Sailor Moon... Serena Tsukino.
Sailor Venus... Mina Aino.
Sailor Júpiter... Lita Kino.
Sailor Mercury... Amy Mizuno.
Sailor Mars... Reí Hino.
Tuxido Mask y Príncipe Endymión... Darién Chiba.
Luna y Artemis son los gatos encargados de ser los guías de Sailor Moon y Sailor Venus.
Taiki, Yaten y Seiya Kou... Son las Sailors Stars Maker, Healer y Fighter respectivamente.
Bueno espero que no se confundan y les guste.
Capítulo 20
Pasión y Caos.
Camila salio del departamento de Jack, con el corazón destrozado, sabía que Bunny, le había mentido. Y tenia que buscar respuestas, iría al palacio del nuevo Milenio de Plata y hablaría con el Rey, él tenía que ayudar a Jack, después de todo él era quien lo había enviado a ese lugar, y en parte tenía la culpa de lo que le pasaba.
— Mi Señor... — Dijo con voz agitada, haciendo una reverencia.
— ¿Qué ocurre Selene ? ¿Porqué vienes tan agitada? — Le pregunto mirando su cara de preocupación.
— Se trata de Jack Frost, su alteza. —
— ¿Qué le pasa? —
— Él... Esta muy mal, no despierta, esta como muerto en vida. No sabemos que le ocurre, o porque no despierta. — Dijo ahogando un sollozo en su garganta.
El Rey la miro con detenimiento, encontrando en sus ojos algo más que una simple amistad, ella sentía por Jack Frost un amor muy fuerte y condenado al fracaso.
— Hmm... Veamos. No es sencillo a veces encontrar las respuestas que uno quiere. — Dijo con los ojos cerrados para concentrarse. — Mira niña... Jack Frost... esta bien, no te preocupes... Y... —
— ¿Es que no lo entiende? El esta grave, el ahora no es un Guardián... Es un humano... No tiene poderes, puede morir... Tiene que ayudarlo... Por favor... — Suplicó en un grito de desesperación.
— Tienes que calmarte, nada solucionas con ponerte histérica, te envié haya por tu frialdad y capacidad de reacción en situaciones críticas. Me estas decepcionando, mucho Selene. — Le respondió con calma.
— Pero... Es que él... Esta muy mal, no se que es lo que le paso... Y... —
— Hmm... Sabes es bastante complicado, según entiendo el esta bastante deprimido, y eso aunado a la arena de sueños de Sandman y la esperanza de Bunny ocasionaron que su sueño sea volviera más hermoso que su realidad. Los humanos lo conocen como estado de coma, las personas oyen todo, pero no pueden o no quieren despertar. Su espíritu se transporta a un lugar irreal. A ese lugar se le conoce como "El Limbo" un lugar entre la Tierra y lo que los humanos conocen como cielo, las personas que al morir dejaron deudas pendientes en la tierra y no pueden trascender se encuentran ahí, ellos no saben que están muertos yse empeñan en seguir aquí. —
— Entonces el esta... ¿Muerto? — Pregunto con un hilo de voz.
— Cuándo el hermoso sueño de una persona se corrompe, su espíritu llega a ese lugar, y le crea un mundo muy diferente, es un lugar extraño lleno de ira y dolor e irrealidad, puede ser un tormento eterno para los pobres espíritus que llegan ahí, o puede ser un lugar lleno de fantasía que raya en lo blasfemo. Digamos que ese lugar es el Reino de Pichincha, puesto que es el único espíritu que logró llegar y salir de ahí, convirtiéndose en el Rey de las Pesadillas. — Dijo ignorando su interrupción.
— Y... ¿Qué se puede hacer en este caso, con Jack? ¿Cómo lo sacaremos de ahí? Si Pitch lo sabe seguro acaba con él. — Pregunto con ansiedad.
— Mira... Tú no te preocupes, ve con los Guardianes. —
— Pero... —
— Ve con ellos y apoyalos, lo de Jack de momento no es importante. Anda vete ya... Estoy muy ocupado. — Respondió ignorando sus caras de enojo.
— ¿Qué no es importante? ¿Cómo puede decir eso? El Hombre de la Luna es un insensible, y un... Un... — Murmuraba con enojó mientras se alejaba.
— Selene... Has lo que te digo — Dijo el Rey desde su trono, mirándola divertido con sus comentarios.
— Si su majestad. — Dijo en tono serio, con las mejillas encendidas de rabia y vergüenza, mientras volaba velozmente hacia el departamento de Jack.
***Habían pasado unas cuantas horas desde que Bunny regreso de dejar a Serena, y estaban en la habitación de Jack, sus rostros reflejaban la preocupación e impotencia de no poder ayudar a ese chico tan querido por ellos y que en esos momentos se encontraba tan pálido y frío como el mismo invierno que llevaba, no sabían que más hacer lo habían intentado todo y aun permanecía igual.
— Él Hombre de la Luna lo resolverá, estoy seguro. — Dijo Bunny esperanzado.
— No estoy tan segura. — Dijo el Hada del Antifaz en la ventana.
— ¿Porqué lo dices? ¿Te ha dicho algo? ¿Qué sabes tu niña? — Preguntó Bunny saltando hasta ella y arrastrandola adentro del departamento, sujetando sus manos con fuerza.
— ¡Oye! ¡Sueltamé! — Dijo molesta, y aleteo desesperada tratando de soltarse.
— No lo haré hasta que no digas lo que sabes. — Respondió con tono amenazante recargandola a la pared.
Selene miro a Bunny y sintió un escalofrío recorrer su espalda al ver en su mirada que el no estaba dispuesto a dejarla ir hasta que su respuesta lo dejará satisfecho.
— No tengo nada más que decir y... Sueltame me haces daño... Romperás mis alas, y esas no se recuperan. — Dijo moviéndose desesperada.
— ¿Qué no oyes que la sueltes? Esas no son formas de tratar a una dama. — Dijo una voz en la ventana.
Bunny aflojó las manos para volverse hacia el intruso, momento que aprovecho el Hada para soltarse y volar fuera del alcance de Bunny.
La chica reconoció al joven que la había ayudado cuando fue atacada en su casa, justo el día en que Jack y Serena se hicieron novios, ya había pasado algunas semanas de eso y le parecía como si hubieran sido años.
— No tengo porque hacerte caso, ¿Quién te dijo que puedes entrar así a este lugar? — Respondió molesto por la interrupción.
— Bunny, dejate de tonterías por favor, no es el mejor momento para tus desplantes. Pasa Peter, ignoralo. — Dijo Norte mirando al chico.
— Norte, no te das cuenta que no estamos para visitas y... — Se detuvo porque en esos momentos Jack empezó a gritar lleno de dolor.
— ¡Agh! ¡Serena! ¡No me dejes! ¡Te amo! — Gritaba llamando a su amada, su cuerpo se movía incontrolable cómo si miles de voltios estuvieran descargandosé en él, un sudor frío, le escurría por la frente y su rostro se desfiguraba ante cada grito de dolor.
— ¡Jack! ¡Reacciona! ¿Qué tienes? — Grito Selene volando hacia él.
En ese momento Sandman entro intempestivamente por la ventana.
— Sandman ¿Qué dices? No te entiendo. — Dijo Norte.
— ¿A dónde quieres que vayamos? No podemos dejar a Jack en ese estado. — Dijo Thoot.
Por toda respuesta Sandman le hecho su arenilla y vieron como se volvía negra.
— ¡Pesadillas! — Dijo Bunny viendo a Serena en ellas.
Sandman seguía haciendo señas y gestos.
— ¿Están atacando a la ciudad? — Dijo Peter en tono interrogante.
Sandman asintió con fuerza, tratando de obligarlos a acompañarlo.
— Pero... No podemos dejar a Jack así... Esta muy delicado. — Dijo Thoot en tono maternal.
— Nosotros lo cuidaremos... Vayan sin preocupaciones. — Dijo Peter señalando a Selene, que lo miro con enojó a través del antifaz.
— Pero... —
— Anden no pierdan tiempo. Jack de momento puede esperar — Dijo el chico interrumpiendo a Thoot.
Sandman con sus látigos los sujeto y los obligó a subir a su nube dorada.
— Esta nube tuya es horrible... — Decía Norte tratando de sujetarse de donde pudiera.
— Yo no estoy pasándola mejor. — Dijo Bunny con ironía, aguantando el vértigo y las náuseas que la altura le provocó.
— ¡Son unos bebés! Déjense de tonterías, hay que ver que podemos hacer, todo se ve muy mal. — Dijo Thoot mirando las nubes de arenas negras que se encontraban en los techos de las casas.
— ¡Ahí está! Ese es el ayudante de Pitch. — Dijo Norte.
— ¿Qué es lo que pretende? No se ve Pitch por ningún lado. — Dijo Bunny mirando a todos lados sin encontrarlo.
— ¡Pues tenemos que luchar! La energía lo está haciendo más fuerte. — Dijo Norte. Todos asintieron preparándose para pelear contra él.
***El hombre-pesadilla enviado por Pitch, se encontraba en el parque numero 10, sonriendo con malicia, dispuesto a cumplir con las ordenes de su amo.
Se elevó en el cielo y de lo alto empezó a lanzar sus arenas negras hacia toda la ciudad.
Gritos y lamentos se escucharon de las casas, esa arena estaba afectando a todos los adultos, llenándolos de las más horrendas Pesadillas, incrementando sus peores temores y robando la energía de los corazones rotos.
— Serena... ¿Escuchás? Tus padres están gritando. — Dijo Luna.
Ella se levanto de un salto y corrió a la habitación de sus padres que gritaban y se retorcian llenos de miedo.
— Tienes que ir a ver de donde proviene esa arena negra. Anda no te quedes ahí mirando. — Le grito Luna, Serena asintió y salió corriendo de su casa, siguiendo el rastro de arena negra que ondulada en el cielo.
— Chicas, hay un enemigo en el parque número 10, vengan pronto. — Decía Serena en su transmisor.
— ¡Si! Vamos en camino, esto esta horrible, todas las personas están gritando con horror y miedo, no sabemos que es lo que pasa. — Dijo Amy.
— Chicas es el mismo hombre que las atacó antes, corran no se tarden. — Les grito Luna al transmisor de Serena, mirando al tipo, aun más monstruoso que la vez anterior. — Serena transformáte. Anda, apresurate, no pierdas tiempo. — Le grito.
— Si. ¡Eternal Sailor Moon. Transformación!. — Grito, el broche de corazón que llevaba en su pecho se abrió y una brillante luz salio de él, envolviendola por completo, formando unas blanquisimas alas en su espalda, que cubrieron su cuerpo, formando el blanco traje, y la pequeña falda de brillantes colores que sustituyeron su pijama, extendió sus manos y plumas de colores las cubrieron creando sus blancos guantes, las brillantes plumas también cubrieron sus pequeños pies transformando sus sandalias de dormir en blancas botas, con una media luna, en su pelo pequeñas tiaras en forma de alas aparecieron y una media luna dorada brillo intensamente en su frente, signo de la familia real de la Luna, dándole el reconocimiento de Princesa de la Luna. Ya no había vuelta atrás, la preciosa Guerrera de la Luna había despertado en todo su esplendor.
— ¡No te permitiré que arruines mi sagrado sueño reparador, monstruo! Después del horrible día que he pasado merezco dormir tranquilamente, al igual que todas las demás personas, y tu has interrumpido eso. Así que no te lo perdonaré. Soy una hermosa Sailor Scout que lucha por el amor y la justicia, soy Sailor Moon y te castigaré en el nombre de la Luna. — Dijo con voz segura.
— "Serena... No hes momento para eso, anda pelea. " — Le dijo Luna entre dientes.
— Nosotras también te acabaremos. — Dijo la voz de Mina a sus espaldas.
— ¡Sailor Venus, Sailor Mars, Sailor Mercury y Sailor Júpiter, vinieron! — Exclamó con alegría.
— ¡Claro que estamos aquí! No podemos confiar en ti, luego hechas a perder todo. — Le grito Sailor Mars.
— ¡Tú siempre me estas molestando Mars! — Exclamó Sailor Moon.
— ¡ No es momento para eso! Entiendan... Tienen que pelear contra él, Sailor Moon, tienes que ayudar a ese hombre. No puedes dejarlo así. — Dijo Luna.
— Si Luna, ya lo se, no te preocupes yo lo volveré a la normalidad. — Dijo Sailor Moon con voz segura.
— Menos charla y más acción, no les parece chicas. — Les grito Sailor Venus.
— Mina... Tu y tus comentarios. — Dijo Lita rodando los ojos resignada.
— ¡Niñas Tontas! ¿Creen que me importa si les gusta o no? Yo estoy cumpliendo los deseos de mi amo y Señor. Ustedes no me interesan. — Dijo lanzando unos látigos de arena similares a los de Sandman sobre Sailor Moon, que no tuvo tiempo de correr.
— ¡Sailor Moon! — Gritaron todas a una voz.
Pero Sailor Moon estaba bajo un chico que gritaba con dolor.
Sailor Moon lo miraba horrorizada, pues no tenía idea de quien era y de donde había salido.
— ¿Quién es él? — Dijo Sailor Venus.
— No lo se. — Respondieron todas mirando la escena confundidas.
El Hombre-sombra lo miraba confundido sin saber si continuar o soltar el látigo, pues la energía que estaba recibiendo le producía un terror inexplicable y no sabía el porque.
— ¿Qui... Quién eres? ¿Porqué lo has hecho? — Pregunto Sailor Moon llorando al ver los gestos de dolor del chico. Nunca lo había visto. Tenía al rededor de 17 o 18 años, cabellos negros, un poco largos, y vestía pantalones y camisa negra, sus amarillos ojos mostrabán dolor y algo más, que ella no supo descifrar.
— Solo... Quiero... Que estés... Bien, no importa el precio. — Dijo con voz entre cortada por el dolor. — Las chicas... no deben sufrir nunca. — Término de decir.
— ¡Sueltalo! ¡Por favor! — Suplicó conmovida por el gesto de ese desconocido.
— ¡Esto ya me canso! ¡Ataque de hojas de Roble de Júpiter! —
— Rapsodia acuática de mercurio.—
—Saeta Llameante de Marte. —
— Beso de amor y Belleza de Venus. —
El Hombre-sombra había recibido una energía que lo hacía sentir mucho poder y eso le permitió esquivar los ataques con facilidad y de un solo latigazo las lanzó lejos.
— ¡Sailor Moon has algo! — Grito Luna al ver a las chicas heridas.
— ¡Si! — Dijo sacando su cetro.
La sombra le lanzó un latigazo y lanzó su cetro hecho pedazos, lejos de ella. Luego la levanto por el cuello y ella grito de dolor.
— " ¿Dónde estás Tuxido Mask? ¿Sailor Uranus, Sailor Neptune.? ¿Sailor Stars Lights? Las necesito. " — Se preguntaba, al ver la difícil situación con todas las Sailors Scouts tiradas en el suelo malheridas y el chico extraño inconsciente.
***Yaten y Taiki se encontraban en la habitación de Seiya que estaba preso de las pesadillas, la energía de su corazón roto había fortalecido de forma importante al sirviente de Pitch.
— ¡Agh! ¡Serena! ¡Te amo! — Oían gritar a Seiya dolorosamente con las manos crispadas de dolor, que irónicamente repetía las mismas palabras de Jack.
— ¡Otra vez la misma historia! Ya me canse que esa chica nos ocasione estos problemas siempre que venimos a este planeta. — Dijo con frustración.
— Tranquilizate Yaten, no tiene sentido ponernos así, Seiya nunca nos hace el menor caso. Además me preocupa esto que le pasa... No es normal que este así, ni siquiera tiene fiebre. —
— Taiki, sabes tan bien como yo, que es obra del tipo que nos atacó en el Gimnasio. Pero habrá que confiar en las chicas, no podemos abandonar a Seiya en estos momentos. —
— Tienes razón, Yaten, Sailor Moon hará su mejor esfuerzo, tal y como lo hizo contra Sailor Galaxia. No queda más remedio que sentarnos a esperar. —
— Si... Y esa idea no me gusta mucho que digamos. — Respondió Yaten con cara de fastidio.
— ¿Porqué? ¿Te preocupa que algo le pase a Sailor Venus? — Dijo Taiki con ironía.
— No me molestes con eso... — Dijo Yaten haciendo una mueca y levantándose para salir de la habitación. —¡Oh... Se me olvida que a ti es al que le preocupa la suerte de Sailor Mercury! — Respondió burlonamente antes de cerrar la puerta tras de si.
Taiki lo miro con enojó y lanzó una almohada hacia él, pero solo logró darle a la puerta. Al otro lado solo se escuchó una risa de burla.
***Darién la vio acercarse con la mirada fija en sus labios, y muy a pesar suyo sintió el deseo de besar los de ella, finos y delicados, el breve vestido que portaba le daba el aspecto de una ninfa de las aguas, provocando un primitivo deseo en su interior. — Quiero que gobernemos juntos este planeta y el universo entero, si es preciso. Olvida a la Princesa, ella no es la mujer para ti. Tú mereces una verdadera mujer como yo. Alguien dispuesta a darte toda la pasión que mereces, capaz de complacer el más mínimo de tus deseos. —Dijo Galaxia, besándolo con pasión.
Venciendo el deseo que le provocaba, la empujó con fuerza y ella calló al suelo. Y lejos de inmutarse, sonrió provocativamente. Se levanto sensualmente y se lanzó sobre él tirándolo al suelo, sujeto sus brazos sobre su cabeza y lo volvió a besar con una pasión tan grande que Darién sentía que lo arrasaba a él también. Se movió con fuerza, dejándola debajo de él. Moviendo la cabeza negativamente, resistiendosé aun a dejarse llevar por ella.
— No te resistas, tú lo deseas igual o más que yo. Dejame demostrarte que soy la única mujer para ti. Anda bésame. — Dijo mirándolo a los ojos y pasando la lengua por sus labios en señal de invitación.
— ¡No! — Grito haciéndola a un lado, y se levantó de un salto, pensando en Serena, recordando más que su amor el poder que implicaba ser su marido.
Ella se levanto y lo abrazo por la espalda. — No te resistas, tú lo deseas, anda, bésame. — Dijo acariciando su cuerpo, acrecentando la pasión salvaje que ella había despertado, y que le nubló la mente y la razón, disolviendo en la oscuridad, los tiernos besos de Serena, se volvió hacia ella y posó sus labios en los de ella con fiereza, en una guerra de poder y voluntades, en la que él sometería a ella, la haría su esclava y una esclava jamás se opone a los deseos de su amo.
La aventó a la cama, aceptando lo que ella le ofrecía tan generosamente, le arrancó el diminuto vestido, y la miró con ojos de lujuria y pasión malsana, extasiado en su bella cara y su cuerpo de Diosa, se acercó y probó las mieles de sus labios ansiosos, dejándose llevar por el primitivo instinto que había permanecido dormido en él, que ahora despertaba como un huracán arrasando todo a su pasó. Besando y mordiendo la delicada piel de su cuello con fiereza, recorriendo y explorando cada rincón de ella, beso sus senos con ansias, sin importarle si le hacia daño, tocando con maestría todos los puntos sensibles de ella, desesperado por satisfacer sus propios deseos, la hizo suya salvajemente sin delicadeza ni contemplaciones, como si se tratará de una mujer de profesión dudosa, como una fiera salvaje, y ella correspondió de la misma forma, enardecida mordía su pecho y arañaba su espalda, enloquecida por las audaces caricias que le pródigaba, los gemidos de ella, no hacían más que avivar más su deseo, enloquecido, al sentir su cuerpo ardiente vibrar de extasis, su desbocado corazón latía con fuerza cual caballo de carrera, por la desenfrenada entrega, llegaron juntos al clímax y ambos gritaron hasta quedarse sin voz. Se recostaron en la cama exhaustos de saciar sus pasiones con besos y caricias salvajes. sin fuerzas para mover un solo dedo. Galaxia lo miro con una perversa sonrisa de triunfo, satisfecha de haber logrado su propósito, el Príncipe de la Tierra ya era suyo y la Princesa de la Luna no podría evitarlo. Se recostó en su pecho tocando los moretones que sus salvajes besos le habían dejado en el cuello, tenia los ojos cerrados en señal de total relajación y eso le permitió contemplarlo a sus anchas, definitivamente era hermoso y sexy, y el único hombre con el que podría estar, pues en la cama se habían entendido a la perfección.
— "Solo espero que él inútil de Pitch haya aprovechado esto" — Pensaba.
— ¿Porque no me dijiste que era la primera vez que hacías el amor? — Dijo Darién abriendo los ojos y sacándole de sus pensamientos.
— Eso no es asunto tuyo... Yo decido sobre mi cuerpo. — Dijo evidentemente incómoda, sentándose de golpe. Darién hizo una mueca, molesto por la respuesta de ella. — Aunque... Debo decir que ha sido una experiencia excitante, mi querido Endymión. — Dijo con una sonrisa llena de cinismo, mirando sus fríos ojos azules que estudiaban cada gesto suyo.
— Pues para ser tu primera vez, actuaste como una auténtica zorra perversa, mi querida Galaxia. — Dijo molesto ante su tono de voz.
— Eres un imbécil. — Dijo furiosa ante el insulto y trato de darle una bofetada.
— ¡Quieta zorrita! Nadie me pone una mano encima. — Dijo sujetándo su mano con desdén, y tirándole de la cama. — ¡Largate de mi apartamento! — Arrojando su maltratado vestido al suelo.
Ella lo recogió humillada y roja de ira mirando como se acercaba a levantarla, mirándola con lujuria y cinismo, definitivamente ya no era el hombre justo que conoció en el avión, aquel que creía en Sailor Moon, ahora el caos estaba dentro de él por completo.
— Estas deliciosa, ven mañana, te espero, a esta hora, y es mejor que no traigas mucha ropa o quedará como esa. —
— ¡Estúpido, idiota, cretino! Poco hombre. —
— Tú me buscaste zorra... no te quejes ahora, eres mía, mi esclava, y si quieres que me una a ti ese es el precio, ser mi mujerzuela personal. Además te he demostrado que soy el mejor amante que encontrarás, y para ser inexperta te portaste estupendamente.! — Dijo tocando sus senos y mordiendolos, después beso y mordió sus labios con rabia.
— No soy tu propiedad, y menos como tu estúpida novia. A la que manejas a tu antojo. Vendré cuando yo lo decida. — Dijo rabiosa, por el deseo que sintió ante sus caricias.
— Ah mi Princesa no la menciones, ella es toda pureza y bondad, tú no eres digna de decir su nombre, no eres como ella, no le llegas ni a los talones. ¡Ahora largó! . No vengas hasta que te hable. Eres mía ahora y las veces que quiera. — Dijo tomando su rostro con fuerza y besandola con rabia. — ¡Largo de mi vista! Ya me hartaste, ven mañana. — Dijo con cinismo mientras se metía al baño a darse una ducha.
Galaxia vio cerrarse la puerta, humillada y excitada, furiosa consigo misma por encadenarse a las caricias de ese hombre .
— En cuanto tenga la energía que quiero te dominare a ti también Endymión, y tu hermosa Princesa pagará esta humillación que me has hecho. —
Llego a su palacio aun excitada por lo ocurrido.
—Debo reconocer que fue mejor de lo que creí. — Pensaba mientras se metía a su tina y tocaba los moretones y mordidas que le había dejado en su adolorido cuerpo.
Darién dejo que el agua limpiará el sudor que escurría en su perfecto cuerpo. Era un estúpido. Se había dejado llevar por la pasión. ¡Él! El hombre más justo y controlado de la Tierra. Y ahora no se reconocía así mismo, sentía vergüenza de haberla insultado, nunca había actuado así de patán, se aprovechó de ella. Pero es que esa mujer era fuego puro. Y lo había hechizado su cuerpo, sus caricias... caricias que habían dejado huellas en su pecho y su espalda. ¡Había sido el primer hombre en tocarla, y eso la hacía suya, y así sería las veces que él quisiera, no renunciaría a Galaxia y jamás renunciaría a Serena, ni al poder que recibiría siendo su esposo, recordó todo el tiempo que duro su relación con Serena, esos felices momentos en que le había bastado su dulzura y sus continuos ataques de celos, pero que de poco sirvieron, pues la había vuelto a engañar.
— ¡Nunca lo sabrá! No quiero perderla por mi estúpidez. — Y se durmió, esperando no pagar tan caro el haberse dejado llevar por la pasión, y sin enterarse siquiera de la oscuridad y pesadillas que en ese momento se encontraban atacando la ciudad a la que debía proteger.
***Serena lo miraba con ojos suplicantes, tenía que hacer algo no podía permitir que sus amigos sufrieran.
— ¡Por... favor! ¡No... Lo hagas... Esto... no nos llevará... a nada bueno... Déjalos ir... — Suplicaba ante la mirada burlona del hombre-sombra.
— ¡Claro que no! Esta energía que ustedes me dan alegraran mucho a mi señor Pitch, y me felicitará por ello. La energía es la mejor que haya podido encontrar, y así le quitó a unos estorbos. — Dijo apretando su cuello con más fuerza.
— ¡Esto no lo resisto más! — Dijo Luna y se lanzó sobre él.
Con un solo movimiento la aventó al suelo lleno de furia.
— ¡Luna! — Gritaron todas al verla caer inconsciente.
Artemís se lanzó hacía él lleno de ira y corrió con la misma suerte.
— ¡Artemís! — Grito Sailor Venus al verlo caer inconsciente.
— ¡Basta! ¡Detente por favor! — Suplicaba Sailor Moon con voz ahogada, mientras el la apretaba cada vez más fuerte. — "Es mi fin". — Pensó a punto de perder la consciencia.
— ¡Sueltala! — Se oyó una voz masculina. Sailor Moon solo vio un Boomerang darle en la mano y eso lo obligó a soltarla. Cayó al suelo tosiendo por la falta de aire. Aun sin saber a quien le debía la vida. Al observarlos con detenimiento reconoció en ellos a los seres que vio en el departamento de Jack el día en que lo visitaron por primera vez.
— ¡Vaya! Solo ustedes faltaban para que pudiera hacer feliz a mi amo. — Dijo enseñando una horrible hilera de dientes, pues poco quedaba de su humanidad.
— No creas que nos daremos por vencidos, lucharemos contra ti y los que quieran dañar a las personas inocentes. — Grito Norte alistando sus espadas.
— ¡Imbéciles! — Y les lanzó su arena negra cargada con todo el poder que había crecido a pasos agigantados en él.
Sandman con sus látigos apenas si alcanzo a quitar a Sailor Mars y Mercury, Thoot se elevó con Luna y Artemís para que no los alcanzará la arena. Bunnymund tomo a Sailor Júpiter y Venus y de un salto se elevó. Sailor Moon tomo al joven desconocido y extendiendo sus blancas alas se elevó ante el asombro de Bunnymund.
La sombra al ver que habían alcanzado a esquivarlo, se enfureció y lanzó arena aun más fuerte, Sailor Moon lanzó al chico para que la arena no lo alcanzará a él, y ella no lo alcanzo a esquivar, grito de dolor y los Guardianes y las Sailors Scouts se prepararon para lanzar sus ataques.
— ¡Si no quieren que la mate es mejor que se detengan! — Les grito, con burla.
Todos se detuvieron, el la tomó por su broche de transformación, sintió una energía especialmente cálida y bondadosa, que lo hacía sentir mucha rabia, no la podía resistir, ella gritaba dolorosamente.
— ¡Bah! Eres una llorona insoportable. — Dijo apretando con más fuerza y una grieta en su broche la hizo gritar aun más, su cuerpo se iluminó y brillantes plumas la envolvieron, cambiando su transformación de Sailor Moon a su identidad de Serena Tsukino.
— ¡Vaya, vaya! Es increíble que alguien tan ordinaria como tu tenga ese poder, pero ya no serás un estorbo. — Dijo con maldad y la arrojó lejos.
— ¡Serena! — Gritaron las Sailors Scouts con preocupación.
Los Guardianes estaban asombrados de descubrir en esa joven Guerrera a la novia de Jack.
Ella cayó cerca del desconocido y quedo inmóvil por el dolor. ¿Qué pasaría ahora? ¿Cómo podría luchar contra este nuevo enemigo si ya no se podía transformar?
— ¡Veo que necesitan ayuda! ¿Me extrañaron? — Dijo una voz en lo alto.
Esa voz hizo que una descarga eléctrica recorrierá su espalda. ¡No puede ser! Pensaba. El color huyó de su rostro y se volvió lentamente para ver al dueño de la familiar voz.
Los Guardianes también giraron con sorpresa sin dar crédito a lo que oían.
***¿Me extrañaron? ¡Por fin lo termine! Espero que aún me sigan leyendo. Y que les haya gustado, la verdad me esforcé mucho, les pido una disculpa a las admiradoras de Darién. Bueno por fa dejen reviews o comentario, o los dos. Para saber su opinión, que de eso me alimento.
Los quiero... Prometo no tardar.
Dam Frost.
