Hola! He venido a dejar un nuevo capítulo, esta vez dedicado a Albii-chan, pues de no ser por ella la historia habría terminado hace dos capítulos más atrás xD aunque hace tiempo que vengo diciendo que voy a terminar el fic y nunca lo acabo, supongo que ya nadie me cree. T.T
Bien, les cuento, volví a verme todaaa la serie para poder darle concordancia a los hechos, y finalmente me dije: Al carajo con la concordancia, yo haré mi propia historia con juegos de azar y mujerzuelas (?) jaja ok, facebook me está haciendo mal :P
Nuevamente agradezco sus reviews y todo su apoyo :)
La arcobaleno del cielo solía ser amiga de Haru en gran parte de las dimensiones, el destino se las ingeniaba para unir sus caminos con regularidad. No así con Hibari, con quien mantenía una distante relación de "conocidos". Sin embargo, aún no olvidaba el relato de una de sus yo, una de las más cercanas a la familia Vongola del futuro, pero dentro de un universo alterno, el único universo donde Haru y Hibari por poco tienen un final feliz.
Esa Uni conoció a la amiga de Tsunayoshi en una visita a la familia Vongola,tres años luego de que el Décimo jefe llegara al poder. Su madre había muerto recientemente por lo que era su deber cumplir con todas las obligaciones de la familia Giglio Nero, eso incluía las relaciones con otros mafiosos.
La joven Miura acababa de llegar a la mansión, hace un par de días ella había sido rigurosamente escoltada junto a Kyoko, para evitar que enemigos de los Vongola las secuestraran o les hicieran algún tipo de daño. Antes de su llegada, Tsuna le había comentado a la arcobaleno sobre aquel importante acontecimiento, le comentó que él y sus guardianes habían partido primero a Italia para tomar el ritmo y poner todo en orden, pero ya era tiempo de traer a dos integrantes muy importantes de la familia. El único problema era que esas dos personas no sabían lo vinculadas que estaban con la mafia, ya que les habían ocultado la verdad durante mucho tiempo.
Uni estaba curiosa, pero quería ayudar al Décimo, ya que comprendía a la perfección cómo se iban a sentir las chicas luego de enterarse, ella misma había experimentado esa confusión al saber que sería la próxima cabeza de la familia Giglio Nero. Y Tsuna también lo entendía, incluso él se llevó su parte cuando el pequeño Reborn llegó a distorsionar su vida. Confiaba que entre ambos podrían ayudar a las chicas a comprender de qué se trataba y cómo serían sus vidas a partir de ese momento. A diferencia ellos, Haru y Kyoko podrían optar por quedarse dentro del negocio o volver a Namimori. Tsuna deseaba que se quedaran, y la arcobaleno del cielo sabía el por qué: Primero estaba el hecho de que aunque ellas se fueran, su lazo permanecería siempre, de algún modo u otro alguien podía dar con ellas y no conseguirían protegerlas si estaban lejos, no alcanzarían a llegar; además, estaba el fuerte afecto que los unía, el simple deseo de volver a estar juntos todos, oficialmente.
Tsuna les dio un plazo de seis días para que tomaran su decisión, ambas necesitaban pensarlo bien, no quería acelerar las cosas, sin embargo el tiempo estaba corriendo y si la respuesta era: "no", necesitaba alejarlas lo más pronto posible, antes que fueran conectadas directamente a la familia.
Uni se relató a sí misma esa historia, y todo lo que aconteció luego de su llegada, antes que finalmente se sacrificara en esa dimensión. Aunque nunca supo el final, eso es algo fácil de especular.
Y esto comienza un día después de ese importante arribo, el segundo día de su estadía, con la verdad martillando en su cabeza, esa mañana Haru salió a dar una vuelta por el enorme jardín de la mansión, necesitaba un momento de calma para meditar su decisión, aún le quedaba tiempo, pero tarde o temprano debía llegar a una conclusión y no era algo que se pudiera decidir a último minuto, su decisión no podía aplazarse.
Se sentó en el pasto y un sentimiento de nostalgia la invadió cuando recordó las tardes en Namimori, cuando todo en sus días brillaba, cuando las decisiones no así de difíciles.
Un pequeño pajarito amarillo voló sobre su cabeza, hasta aterrizar en el césped verde y bien cuidado, justo frente a ella. Algo en su canto le llamó la atención, la pequeña avecilla entonaba el himno de la escuela que ella solía frecuentar cuando aún era una estudiante.
—Es cierto, Namimori era un lindo lugar —reconoció.
—¿Y por qué no vuelves? —habló el pajarito, o al menos eso imaginó Haru, era más fácil conversar con alguien antes de tomar una importante decisión, para pedir consejo y tener más puntos de vista.
Ninguna ley estipulaba que ese alguien debía ser estrictamente de tu misma especie, ¿no? Y en teoría, esto era una conversación, así que no debía haber problema.
—Tsuna-san pertenece a la mafia, Haru le prometió ser su esposa, pero para eso debe quedarse en Italia —respondió Haru.
—Entonces, ¿cuál es el problema? Siempre sospechaste que Tsuna era jefe de la mafia.
—Así es, pero Haru no le prestaba mucha importancia, pero ahora piensa que podría ser peligroso.
—¿Y qué harás entonces? ¿Quedarte con Tsuna o volver a Namimori?
—¡Eso es lo que Haru no sabe! Ella ama Tsuna, pero tiene miedo de la mafia, se supone que la mafia es mala.
—Osea que por miedo dejarás a la persona que amas.
—¡Hahi! ¡Claro que no! Haru siempre estará al lado de Tsuna-san.
—Entonces, ¿cuál es el problema?
—Tsuna-san dice que la mafia es peligrosa.
—¿No lo crees capaz de protegerte?
—Tsuna-san es capaz de todo, ¡Haru estará a salvo junto a él!
—¿Y por qué tienes miedo?
—Por que Tsuna-san dijo que era peligroso.
Y así era como una y otra vez volvían al mismo tema, aunque Haru solo estuviera imaginando las palabras del pajarito, ya que este solo contestaba con una palabra, mas bien con un nombre que repetía con vehemencia.
—Hibari ~ Hibari ~
La ex estudiante de Midori le otorgaba diversos significados a ese simple apellido, convirtiendo las tres sílabas en miles de preguntas y respuestas, para entablar una conversación.
—Quizás si Haru encontrara la manera de ayudar, su estancia sería más agradable —continuó.
Pero Hibird en vez de responder, batió sus alas con fuerza y se paró en el hombro de su dueño, que acababa de aparecer detrás de la muchacha, que se sobresaltó al voltear y encontrarse con el temido guardián de la nube.
—¡Hahi! Hibari-san, ¿qué hace aquí? —inquirió.
Hibari no mostró en su rostro, visiblemente, la sorpresa que le causaba escuchar su voz sin su característicos "~desu" que antes repetía constantemente. Esta bien, no la conocía muy a fondo, pero se habían visto una gran cantidad de veces, lo suficiente como para que él conociera esa infantil costumbre.
—Sawada Tsunayoshi te está buscando —dijo simplemente.
—¿Tsuna-san? Me pregunto qué querrá…
—Encontrarte —Hibari no lo dijo en tono de broma, él siempre hablaba en serio—. Has estado tres horas aquí.
—¡Tres horas! Haru no se había dado cuenta. ¿Acaso Hibari-san me vio salir?
La respuesta fue una silenciosa mirada, fría como el acero de las tonfas. Dicen que el silencio concede, pero ninguno de los dos recordó en ese viejo refrán. Haru estaba demasiado consternada por la presencia del ex prefecto, hacía mucho tiempo que no lo veía, y esa aura peligrosa que lo rodeaba siempre conseguía hacerla sentir nerviosa. Por su parte, Hibari efectivamente la había visto salir, la había estado observando durante esas tres horas; mientras que Hibird interactuaba con ella, él dejaba que su mirada hiciera una rigurosa inspección.
Su mente tenía vagos recuerdos, pero en apariencia no había cambiado mucho, esa herbívora era similar a como la recordaba, el único cambio hasta ahora era que ya no repetía ese infantil "~desu" con cada frase que salía de su boca.
Haru, al verlo luego de tanto tiempo, también sacó las viejas imágenes que su mente guardaba, Hibari estaba algo más cambiado, pero su esencia continuaba siendo la misma.
—Haru está feliz de verlo, ayer no lo vi en la cena.
—Yo no como con herbívoros.
—¡Hahi! ¿En serio? ¿No se siente un poco solo?
—No.
Haru le dedicó una mirada pensativa, le costaba creer que existiera una persona tan solitaria como Hibari, por lo que antes de seguirlo al interior de la mansión, le habló nuevamente.
—Hibari-san, ¿nunca se siente solo? ¿jamás ha ansiado un poco de compañía?
—No —la respuesta fue honesta.
Tsuna se alivió al ver que su guardián traía de regreso a Haru, últimamente estaba más nervioso que de costumbre, su mente permanecía preocupada por las dos huéspedes.
Esa tarde Haru mantuvo una conversación con Uni, la arcobaleno entró en su cuarto esperando poder conocer mejor a la amiga del Décimo Vongola, esperaba encontrarla preocupada por la mafia, pero sus preocupaciones eran otras.
—¿Por qué Hibari-san no almorzó con nosotros? —preguntó Haru sin rodeos.
—Él rara vez se junta con el resto, es una nube solitaria —contestó la jefa de la familia Giglio Nero.
—¿No crees que se puede sentir algo solo?
—No lo creo. Él es así.
—Pero quizás solo es así porque nunca ha sentido el valor de alguien que lo acompañe.
Uni sintió deseos de preguntar por ese repentino interés en Hibari, pero abstuvo y la dejó expresarse libremente.
Ta tan ~~ (?)
El otro día estaba consultando con mi almohada cómo podría continuar el fic, y ella, que es una almohada muy malvada, me dijo: "Déjalos con la duda de lo que pasará ahora" y entonces sonaron truenos y mi cuarto se sumió en la oscuridad... (en realidad estaba lloviendo y tenía las luces apagadas)... en fin, espero que les guste este pequeño fic dentro del fic xD y una vez que acabe sabrán la reacción de Hibari luego de saber que tendría que morderse hasta la muerte a sí mismo buajaja :)
Reviews?
