Hola espero que aún me lean y les guste este capítulo.
Comenten plis o dejen reviews. Mañana actualizo Engaño de amor y Historia de amor. Después Estoy sólo y él niño y la Luna.
Los personajes no me pertenecen, pertenecen Williams Joyce y Naoko Takeuchi. Gracias a mystery girl 245 por tus ocs de Camila y Peter.
Capítulo 23RENACER
— Jack, ya debes levantarte, iremos a la escuela. — Le grito Peter desde la entrada de la habitación, pero Jack no se levanto. Se acercó a moverlo temeroso de que hubiera regresado a su estado de coma, pero Jack solo se acomodó mejor y siguió durmiendo. Un suspiro de alivio salio de él y se encamino a la salida. — Descansa compañero. — Y cerro la puerta tras de sí.
Apenas se cerró la puerta, Jack corrió a darse una ducha, debía salir de ahí lo mas rápido posible, estar solo en su departamento era una tortura, porque le recordaba los momentos compartidos con Serena.
Salió a la mañana y sintió un poco de frío, eso era extraño, él no podía sentir frío, nunca ni en su vida humana lo había sentido, supuso que su deplorable estado de ánimo estaba influyendo, así que metió sus manos en los bolsillos y camino sin rumbo, anhelando liberarse de la opresión que sentía en el pecho, la fría brisa lo recibió con amor, reconociendo en él a su querido espíritu del invierno.
A pesar de ser temprano podía ver algunas parejas caminando de la mano, algunas estaban sentadas en el parque, pasando el rato abrazados, mirándose con amor y prodigándose besos y caricias, que para él, eran como una burla a su dolor, como si la vida se empeñará en restregarle en la cara que estaba solo, y peor aún, con el corazón rotó. "Esto es imposible, una locura. Soy el Espíritu de la Diversión, no puedo sufrir, y menos por amor. No debo sufrir, no debo, controlaté Jack, no dejes que el miedo se apoderé de tí." Pensaba de forma obstinada, parpadeando varias veces para ahuyentar sus lágrimas. Se talló los ojos con rabia y desesperación, y se recargo en la pared, tocando su pecho, por el agudo dolor que sentía en su corazón, por un segundo, todo se nublo a causa de sus lágrimas, se dejó caer al suelo y se hizo un ovillo, las personas pasaban junto a él, mirándolo con desagrado, como si fuese algún borracho o drogadicto, pero a él no le importaba, se sentía caer en un pozo sin fin del cual no saldría nunca. Todo era oscuridad en su vida, se odiaba por ser tan débil y odiaba al Hombre de la Luna por permitir que el pasará por eso.
— Jack... Ven conmigo... — Le dijo una voz, y alzó la mirada. Frente a él estaba un chico de largo cabello rubio perfectamente peinado, con unos claros ojos azules, y una sonrisa amable. (Imaginen al guapísimo Orlando Bloom, vestido de Legolas en el Hobbit)
— ¿Cupido? ¿Eres tú? — Dijo y parpadeo varias veces para convencerse de que era real. Este asintio. Pero él aún estaba como en shock, sin comprender a ciencia cierta si lo que estaba viviendo y sintiendo era real. Se dejo conducir mansamente por el rubio chico y ambos se sentaron en un café cercano. Que irónicamente era el mismo lugar y la misma mesa donde había estado Seiya y Serena días antes.
Después de ordenar lo primero que se les ocurriera, Jack lo miro a los ojos con una extraña lucidez.
— Tu puedes decirme que es lo que esta pasando... ¿Verdad? —
— Jack... Yo no se de que hablas. —
— ¡Mientes! — Dijo golpeando la mesa y Cupido brincó. — Tú sabes perfectamente que hablo de todo lo que me pasa... ¿Porque permitiste que me enamorará de ella como un idiota? Tú pudiste evitarlo... Y sin embargo ¡Mirame! Estoy hecho un idiota, muerto en vida. — Grito con rabia.
— Jack... No es para tanto, ya veras que... — Pero la mirada fúrica de Jack lo hizo callarse.
— Y si no es para tanto ¿Porqué me estoy muriendo por dentro? ¿Crees que yo quiero estar así? ¡Dimelo! —
— Jack... No seas tonto... Millones de personas pasan por esto a diario, no eres el primero ni seras el último que sufre por amor, yo cuando veo a las personas, las flechó porque creo que tienen posibilidades de ser una pareja genial, de vivir y crear una maravillosa relación, esta en ellos si aprovechan la oportunidad que les doy o no, los humanos tienen la mala costumbre de querer que todo les caiga del cielo y no luchan por sus sueños, se creen príncipes y princesas que todo lo merecen, y se vuelven egoístas y... —
— Sabes muy bien que no es mi caso... Ni el de Serena. Tú debes saber lo que pretende el Hombre de la Luna, y me lo vas a decir. —
— Jack, lo único que debes saber es que todo saldrá bien al final, y eso es lo que importa. ¿No crees? — Dijo por fin.
— ¿Y mientras? ¿Cómo vivo con este dolor? — Dijo con angustia.
— Como lo hacen millones de personas, con valentía y fortaleza. Creeme Jack, yo soy el mas interesado en que todo se resuelva, confía en mí, todo estará bien, debes distraerte, divertirte con tus amigos, intentar ser feliz con lo que tienes y no llores por lo que perdiste, cambia tu actitud y veras como todo se hace mas fácil. Lo siento, ya debo irme. Piensa lo que te dije. — Y se levantó y se fue sin decir más.
Jack se quedo pensativo, como si sus palabras fueran un gran secreto revelado solo para él, se vio a si mismo, como antes había visto a Serena, derrotado, frágil y pérdido, sin un rumbo hacia donde dirigir sus pasos, ese no era él, siempre había sido animoso y fuerte, viviendo cada día de manera divertida, haciendo felices a los niños aún cuando ellos no lo veían, ni creían en él, porqué la magia estaba en su interior, y a pesar de la espantosa soledad en que vivió por 300 años, demostró que podía ser un Guardián, y nada menos que el de la diversión. Entonces ¿En que momento perdió su centro?
— ¡Eso es! ¡Solo hay que hacerlo divertido y ya! — Se levantó de golpe y se fue a su casa, todo en él habia cambiado, desde el momento que salio, hasta su regreso, esta vez caminaba con dinamismo y energía, todo tenía un nuevo sentido... Viviría con el recuerdo de Serena, porque era lo mejor que le había ocurrido en su vida, y le desearía la mayor felicidad aunque no fuera a su lado, porque la amaba, pero él seria feliz también, si ella no lo amaba, que importaba, tenía a Thoot, Camila, Norte, Sandman, Bunny y Jeimy, todos lo querían y se preocupaban por él, eso debía bastarle, y tal vez algún día conocería un espíritu igual que él, y entonces no tendría que renunciar a su inmortalidad por una chica que no lo amaba.
A partir de ese instante renacería un nuevo Jack, más maduro, fuerte y vital, con esa alegría de vivir que lo caracterizaba.
— ¿Entonces anoche hubo otro ataque? — Preguntaba Seiya.
— Si... Y nos sorprendió mucho no verlos ahí. — Respondió Mina.
— Lo siento, pero Seiya tenía pesadillas... Y no podíamos dejarlo sólo. — Dijo Yaten.
— ¿Pesadillas dices? — Dijo Amy.
— Si... Y es raro porque sólo pareció afectarlo a él. — Dijo Taiki, pensativo.
— Mis padres también tuvieron pesadillas. — Dijo Serena.
— Es raro... No a todos los afecto. Pero las personas hoy se ven extrañas. — Dijo Lita, mirando a su alrededor.
La imitaron y vieron a sus compañeros con la mirada pérdida, incluso un tanto desquiciada.
— Tienes razón, estan muy raros... Oye Serena ¿Te pasa algo? — Preguntó Seiya al verla muy seria.
— Seiya, yo... Mi broche... El Cristal de Plata ha perdido su brillo... Ya no puedo transformarme en Sailor Moon. — Respondió mostrándole su broche de transformación.
— Eso... Es imposible, ¿Cómo pudo pasar? —
Ella iba a responder pero la llegada de Darién se lo impidió. Se volvió hacia él y lo miro con dudas e incertidumbre, le pareció ver en su mirada algo parecido a la culpa, pero tan solo un parpadeo y su mirada cambio. Se estremeció, pues sus azules ojos le parecieron mas oscuros, incluso distinguió algo maligno en ellos.
Cuando Darién entro al salón de clases percibió un ambiente extraño hacia él, por parte de las chicas y los Tree Lighs, un leve reproche en sus miradas, incluso Serena lo miraba de manera extraña, ¿Acaso sabían lo que había hecho? ¿Sería posible que las mujeres de verdad tuvieran un sexto sentido? Eso era imposible. Solo le duro un segundo la culpabilidad y sonrió a Serena con fingido amor.
— Jóvenes... Tomen asiento, y empecemos la clase. Si tienen alguna duda, yo con gusto los ayudare. — Dijo con turbación, pues la mirada de Seiya lo puso nervioso.
La clase duro una eternidad para él, a la salida vio que Peter se acercaba a Camila y empezaban a platicar animosamente mientras se iban. A su vez el otro chico se acerco a donde estaba Serena y los chicos, percibió un leve interés por parte de él y como todo hombre que se precia de ser un macho, se acerco y rodeo su cintura con posesividad.
— ¡Darién! — Dijo sobresaltada, moviéndose con incomodidad.
— Hola chicas, ¡Serena mi amor! — Dijo dándole un beso en los labios, Seiya volvió la mirada incómodo, y Serena se apartó de él, roja de vergüenza, de pronto miro el cuello de Darién y lo miro a los ojos.
— ¿Qué tienes en el cuello? —
Darién se sobresalto y tocó su cuello, con la culpabilidad reflejada en el rostro.
— Tienes un moretón. — Dijo Mina con receló.
— ¡Ah eso! Seguro fue al rasurarme. — Dijo rápidamente.
Serena lo miro y no dudo de su palabra, a pesar de no amarlo, aun confiaba en él, no pasaba por su cabeza la menor indicación de que él se hubiera acostado con alguien, y menos después de que le pidiera una y otra vez que volvieran, tanta insistencia solo podía ser amor y no podía seguir postergándolo por más tiempo.
Seiya lo miro con incredulidad y encogiéndose de hombros se fue de ahí sin decir palabras. Yaten y Taiki lo imitaron con una sonrisa de disculpa.
— Con que tú eres Eric, y ¿Qué te trajo a esta escuela? — Preguntó besando la mejilla de Serena repetidas veces, ella se revolvió incómoda pero no dijo nada.
— Hmm... Cosas, mi familia tiene cosas importantes que hacer aquí. — Dijo sonriendo mostrando sus blancos dientes, Mina y Lita suspiraron de emoción y el les guiño el ojo con picardía.
— "Es igualito a un chico que me rompió él corazón." — Pensaba Lita entre suspiros.
— Si quieres yo te enseñó la ciudad. — Dijo Mina tomando su mano. Y El chico solo le dedicó una sonrisa, que casi la desmaya.
— Mina no seas tan descarada, además no creo que a Yaten le agrade mucho que salgas con él. — Le susurro Amy al oído. Mina la miro enfadada y suspiro resignada.
— ¡Si! Mejor lo acompañó yo. — Dijo Lita con una amplia sonrisa.
— Yo las veo luego chicas, debo irme. — Dijo Serena soltándose de Darién, extrañamente su cercanía le producía una sensación desagradable.
— ¡Espera! Te acompañó, de paso voy al centro comercial. Hasta mañana a todos. — Dijo el chico.
Darién lo miró ir tras Serena y después de hacer una mueca, se subió a su motocicleta y se fue a toda velocidad.
— ¿Ustedes creen eso de la rasurada? — Preguntó Amy.
— No... ¿Crees que se haya peleado con alguien y trato de estrangularlo? — Dijo Mina.
— ¡Mina! ¡Nunca cambias! ¡Eres igual a Serena! Claro que no se peleo. — Dijo Amy.
Mina la miro sin entender, y Amy se dio por vencida. Seguía siendo tan inocente como Serena.
— Seiya... ¿Qué te pasa? ¿Porque te fuiste así? — Preguntó Taiki jalando su brazo para detenerlo.
Seiya se soltó de su agarre bruscamente y se volvió hacia él.
— Lo siento, pero no pude soportar la hipocresía de Darién, de verdad que es un tipo cínico y egoísta, no me explicó en que momento cambio. ¿De verdad creé que nos tragamos eso de la rasurada? —
— Pues ella no pareció dudarlo. — Respondió Yaten con voz irónica.
— Eso es lo que me enferma, que se aprovecha de la ingenuidad de mi Bombón, a pesar de no amarlo aun confía en él. —Dijo con exasperación.
— Sabes, nuestra princesa hizo muy mal en enviarnos a una pelea que no nos corresponde. Nosotros nada tenemos que ver con este Planeta. — Respondió Taiki en tono reprobador.
— ¡No! — Grito. — La Princesa hizo bien, porque se que lo hizo en el momento correcto, Serena me necesita en estos momentos, se que si no esta con Jack, ni Darién, aun tengo posibilidades de que sea mía. — Dijo con mirada llena de esperanza.
— Seiya... ¿En verdad lo crees? Porque yo tengo mis dudas. — Dijo Yaten con escepticismo.
— ¡Yo no! Y menos después de... — Se calló de golpe.
— ¿De que Seiya? — Preguntó Taiki mirándolo fijamente.
— De nada... Son cosas mías. — Dijo esquivando su mirada.
— Seiya... — Dijo Yaten con tono de advertencia.
— ¡Esta bien! Hace unos días nos besamos. ¿Contento? —
— ¿Qué? ¿Cómo se te ocurre hacer eso? ¿Estas loco? Ella... En estos momentos no piensa con claridad, es vulnerable y te aprovechaste de eso. — Le recriminó Taiki.
— ¡No! Ella me quiso besar primero, ¿Sabes lo difícil que fue para mí negarme? Era lo que más anhelo en la vida. Y aun así me negué a besarla. —
— ¿Y luego que pasó? ¿Ella que hizo? —
— ¡No seas chismoso Yaten! Seiya... no es correcto que digas que ella lo hizo... Eso no es de caballeros... Bueno... ¿Y luego?— Dijo y Seiya rodó los ojos resignado por la ironía.
— Yo la seguí cuando terminó con Jack... Y de veras que sentí compasión por él pobre tipo, estaba destrozado... Se que es difícil estar sin ella, pero es mas difícil haberla tenido y luego tener que dejarla sin razón aparente. Se que esta sufriendo, pero ella... Ella es mi Bombón de dulce resplandor... No podía dejarla sola, así que fui tras ella, quería que supiera que estoy aquí para ella, que mis brazos siempre estarán abiertos para cobijarla, luego... Luego quiso besarme, se que lo hizo porque estaba mal emocionalmente, y me rehúse, pero cuando la lleve a su casa... Al despedirme... Nuestros labios quedaron muy cerca... Y no pude evitarlo, me deje llevar por el amor que le tengo, y... fue maravilloso... Fue todo lo que imaginé que sería mi primer beso, tan dulce, tierno y suave, apenas un leve contacto, esperé que ella se apartará, pero no lo hizo, y entonces ya no dudé en probar la miel de sus dulces labios, fue un cálido beso, largamente anhelado, le entregue mi vida y mi corazón a esa chica que me llenó de luz y alegría, y ella me correspondió ese beso, creo que en el fondo también lo deseaba, porque me abrazó y se abandono a mis brazos, sentí sus manos rodear mi cuello con desesperación, enredando los dedos en mi cabello, hasta que la falta de aire nos hizo separarnos. Y luego... Luego llegó su padre a arruinar el momento. — Dijo Seiya con los ojos cerrados, reviviendo el momento en su memoria.
— Gay... Gay... Gay... Eso suena tan gay. — Dijo Yaten con burla.
— Suena de lo más ridículo, diría yo... Eres un cursi Seiya. — Secundó Taiki.
— ¡Callense idiotas! Lo dicen porque nadie los a besado, pero ya los quiero ver cuándo Amy y Mina lo hagan. Serán unos ridículos cursis igual que yo... Aunque pensándolo bien, no creo que tengan tan malos gustos. — Dijo y hecho a correr para evitar que lo hicieran pagar sus palabras.
— ¡Hola! —
— Hola... Eric te llamas. ¿Verdad? — Dijo Serena.
— Si... Aunque en realidad me gusta mas mi apellido, Pitchneir... Es decir Pitch... Puedes decirme así. — Dijo con una sonrisa.
— Eric me gusta más, y ¿hacia donde vas? ¿Vives cerca? — Le preguntó con una sonrisa.
— Si... Este... ¿Y tú? — Dijo evadiendo su pregunta.
— Igual, vivo cerca. — Respondió.
— Hmm... No quiero parecer entrometido, pero... ¿El profesor es tu novio? —
— Pues... No... Es decir... Fuimos novios, y... Bueno es algo complicado. — Respondió sin saber que mas decir.
— ¡Vaya! ¡Que suerte tengo! — Exclamó.
— ¿Porqué? — Preguntó inocentemente y este solo sonrió.
Disimuladamente miró a otro lado con fastidio, de verdad era una chica, muy torpe, ¿Cómo era posible que esa chica fuera la misma que lo enfrentó valientemente días anteriores? Debía haber algún error.
— Tengo que irme, te veo mañana. — Le dijo el chico y se fue.
Serena lo vio alejarse y siguió su camino, tenía que volver con Darién y no podía dejar pasar más tiempo, pensó dirigiéndose a su departamento, para hablar con él.
Darién llegó a su departamento y vio a Galaxia recostada en su cama con una diminuta bata, tan sólo verla hizo hervir su sangre y se abalanzó sobre ella, la beso hasta que los labios le dolieron, ella le arañaba la espalda con salvajismo haciéndolo gritar de placer, no podía pensar en otra cosa que no fuera en saciar esa pasión que se estaba convirtiendo en una droga para él. Cuando estaban a punto de consumar su pasión escucho unos leves toquidos en la puerta y su rostro palideció por la sola idea de verse descubierto.
— No abras... Termina lo que empezamos, deja que se vaya quien sea. — Suplico la mujer con voz ronca de deseo.
— Pero... Y si... Deja que vea quien es, en un instante regresó. — Dijo con voz entrecortada.
Al asomarse por la mirilla de la puerta distinguió la pequeña figura de Serena, sonrió con malicia y se quitó de ahí, si su actuación era buena podría lograr algo más con Serena que la ataría a él para siempre.
— ¡Vamos tienes que irte, Serena vino a verme! — Le dijo levantándola de la cama y poniéndole sus cosas en las manos.
— Pero... No puedes hacerme esto. — Dijo iracunda.
— ¡Claro qué puedo... Anda ya vete! — Dijo metiéndose al baño.
Galaxia se fue furiosa una vez más consigo misma, por permitir que la pasión que sentía por ese hombre la dominará más que su amor propio y desapareció.
Darién entró a la ducha y dejo que el agua limpiara su cuerpo del sudor y el aroma de Galaxia, se enredo una toalla en la cintura y corrió a la puerta.
Abrió y Serena se estaba dando la media vuelta para irse.
— ¡Serena! disculpame mi amor, estaba dándome una ducha y aún tenia jabón por eso no pude abrir rápidamente. — Dijo con una hipócrita sonrisa.
Serena se ruborizó y miro hacia otro lado, nunca había visto a Darién semi desnudó.
— Este... Yo... Puedo esperar a mañana si estas ocupado. — Respondió.
— ¡No! Pasa, en un segundo estoy contigo. — Dijo disimulando su fastidió. Cómo había podido amarla alguna vez? Peor aún ¿Cómo podría vivir con una niña así de tonta? Era obvio que ella jamás despertaría en él una pasión como la que sentía por Galaxia. Pensaba mientras se ponía un pantalón deportivo.
Salio a la sala sin camisa, de alguna forma debía provocarla y su envidiable abdomen debía ayudarle, no le importaba traer en su cuello las pruebas de su traición, estaba seguro que Serena le creería cualquier cosa que le dijera.
— ¿Ya tomaste una decisión? — Le preguntó cerca de su oído.
Ella se levanto, incómoda por su cercanía y se paro frente a la ventana dándole la espalda.
— Sabes bien que tú y yo volveríamos tarde o temprano. — Dijo colocándose el anillo que le diera en él aeropuerto.
Él se acerco y la abrazo, ella trato de contener la repulsión que le provocaba su abrazo.
— Sabía que harías lo mejor para nuestro planeta y nuestra pequeña Riny. — Le dijo besándola en los labios y descendiendo hacia el cuello.
— Darién... No hagas eso por favor. — Dijo soltándose de sus brazos.
— ¡Serena! ¡Ya estoy cansado de tu rechazó y tu desdén hacia mí! — Dijo sujetándola de los brazos con más fuerza de la necesaria.
— ¡Darién me estas lastimando! — Dijo intentando soltarse.
— ¡Serena, te necesitó, entiendeme! ¡Quiero tenerte ahora! — Dijo tirándola al sofá, mientras abría su blusa dejando al descubierto sus blancos senos, los miró con insano deseo, el mirar su blanca piel lo enardeció aún más.
— ¡Sueltame por favor! No hagas esto. — Suplicó.
— ¿Sabes cuantas noches te he añorado? ¿Te has preguntado siquiera lo sólo que me he sentido. — Pregunto mientras metía sus manos bajo su falda con desesperación.
— ¡No! ¡Dejame! ¡Fue un error haber venido! — Dijo y lo empujó, sacando fuerzas quien sabe de donde y logrando levantarse.
— ¡Te deseó! ¡No puedes dejarme así! — Dijo sujetándola de los cabellos, ella le dio un empujón con fuerza y salio corriendo, Darién se levanto para ir tras ella, pero esta, ya había cerrado la puerta. — ¡Maldita sea! ¡Es una estúpida! — Grito mientas aventaba todo lo que encontraba a su paso.
— ¡Te dije que no hay otra mujer como yo para tí! — Dijo Galaxia saliendo de la habitación y abrazándolo por la espalda, este se volvió hacia ella y la tiro al suelo para satisfacer ese fuego que la blanca y suave piel de Serena había despertado en él. Una vez más la hizo suya sin contemplaciones ni delicadezas, y ella respondió de igual manera.
Serena salió de ahí corriendo, sujetando su ropa con fuerza, lloraba histéricamente por el amargo momento que había pasado, con trabajo pudo avanzar unas cuadras, pues la falta de aire de su loca carrera le impidió seguir.
— ¡Bombón! ¿A dónde vas? — Le dijo Seiya sujetándola del brazo.
Esta lo miro asustada y el la abrazo con fuerza contra su pecho, dándole el consuelo que necesitaba.
— ¡Seiya! Yo... Voy a mi casa. — Respondió con la voz entrecortada por el llanto.
—¿Porqué vienes así? ¿De dónde vienés? — Preguntó con ansiedad.
— Yo... Tenía que hablar con Darién y... —
— ¿Él te hizo esto? Acaso él... — Dijo mirando su maltrecha ropa.
— ¡No! No me hizo nada, él... Él esta desconocido, no parece el mismo hombre al que ame, es... Es un monstruo, yo... No se... — Decía con la mirada pérdida.
— ¡Maldito sea! ¡Lo mataré! ¿Cómo pudo hacerte eso? — Dijo apretando los puños.
— ¡No! Estoy segura que su comportamiento tiene una explicación. Él no es así. — Dijo sujetándolo para evitar que fuera tras Darién.
— Es un cretino, y siempre lo ha sido, Bombón, es la única explicación que existe, no puedes volver a verlo. — Le dijo colocándole su chaqueta en los hombros.
— Tu sabes que debemos estar juntos por él bien de este planeta y nuestra futura hija. —
— No Bombón, esto no puede ser así, ¿Cómo puedes proteger este planeta si no te proteges a ti misma, él no te ama, entiende, si no tienes la fuerza del amor de tu lado todo se ira al cárajo. Tú amor es lo que nos protege a todos. Siempre a sido así. Esto no es lo correcto entiende. —
Ella se tapó los oídos para no oír esas palabras que eran tan duras.
—Vamos a tu casa, y piensa bien las cosas, esta no es la solución. Tal vez tu destino es distinto ahora. — Dijo abrazándola y guiándola a su casa.
Al llegar a la puerta ya estaba Darién ahí.
— Serena... Dejaste tus cosas y... Yo... Quiero que me perdones... Actúe como un tonto. — Dijo con falso arrepentimiento.
— Darién, ¿Cómo te atreves a presentarte aquí? — Dijo Seiya dándole un golpe, descargando toda la rabia que sentía.
— Ya me tienes harto, deja de perseguir a mi novia. — Dijo Darién y se toco el labio, vio sangre y se levanto enfurecido y lanzo un golpe que Seiya esquivo fácilmente, después le dio un rodillazo en él abdomen y lo volvió a tirar.
— Yo siempre estaré a su lado, para protegerla aunque te pese. — Respondió furioso, levantándolo de la camisa y al ver los moretones en su cuello se enfureció aún más.
— ¡Seiya! Dejalo por favor, ya no le pegues. — Suplico Serena sujetándolo.
— Darién, es mejor que te vayas de aquí si no quieres que te haga pagar aun más por lo que hiciste. Dejala tranquila, ella no volverá a estar contigo. — Dijo Seiya con los puños apretados.
— ¿Qué significa esto? ¿Porqué dan este espectáculo frente a mi casa? — Pregunto él padre de Serena.
Todos palidecieron intensamente y fue Seiya quien respondió.
— Sr. Tsukino, que gusto saludarlo, Darién y yo estamos mostrando a Serena defensa personal. ¿No es así Darién? — Dijo con una sonrisa.
— ¡Si! Así es. — Dijo poniendo una mano en sus hombros.
— Hmm, bueno en otra ocasión le siguen enseñando, ya es hora de entrar Serena, despídete de tus amigos. — Y entro a la casa.
— Cuidate Bombón. — Dijo Seiya besando su mejilla.
Darién le beso los labios ante el enojo de Seiya y la incomodidad de Serena, subió a su motocicleta y se fue.
Se que he tardado mucho pero ojalá me lean.
Dam Frost. Besos
Dejen reviews plis que de eso me alimento.
