Teoría.
Sus pasos presurosos sonaban por todo el lugar, llamando la atención de algunos magos y brujas que se encontraban ahí esa noche.
Su gastado abrigo negro y pantalones del mismo color le hacían fácil el poder pasar desapercibido en ese pequeño bar de mala reputación.
Usaba un sombrero color marrón, aquel color le recordaba mucho al cabello de su eterna amada.
Dirigió su andar hasta una puerta alejada del bullicio de aquellas personas, miró a su alrededor para asegurarse de que nadie notara lo que hacía. Todos parecían más concentrados en beber lo que les ponían en frente que saber si algo pasaba en su entorno.
Tomó el pequeño picaporte entre sus dedos, lo giró lentamente y empujó la angosta y sucia puerta sólo lo suficiente para que todo su cuerpo pudiera pasar del otro lado.
Al entrar en esa habitación sintió como el ambiente cambiaba de uno lleno de charlas efusivas y carcajadas sonoras a uno de completa calma y silencio.
En el interior del cuarto había únicamente un largo sillón color verde frente a una chimenea que lograba alumbrar todo el lugar y en un rincón cercano se encontraba un viejo mueble de madera, ahí utilizado para guardar todo tipo de alcohol. No había nada más, ni un adorno ni objeto en aquel espacio de paredes color vino.
Se deshizo tanto del abrigo como del sombrero y los lanzó de manera elegante al sillón, sentándose en el después de unos segundos.
Estiró sus largas piernas y desabrochó los primeros dos botones de su camisa negra. Se sentía asfixiado.
Se peinó de manera nerviosa el cabello, no había visto a Harry desde que ella se había ido.
Miró un diminuto reloj muggle que Potter había dejado sobre el mueble la última vez que habían ido a ese lugar.
30 minutos retrasado, él nunca se retrasaba. La idea de estar ahí de pronto le pareció nefasta.
Ya no tenían nada que pudiera relacionarlos de alguna manera, la existencia que los había unido en alguna ocasión ya no estaba más con ellos.
Suspiró de manera cansada y cerró los ojos tratando de relajarse al máximo.
Tomo en su mano izquierda aquel regalo que ella le dio antes de irse. Una imagen de la castaña mirándolo fijamente mientras le sonreía apareció de repente en sus pensamientos y apretó el objeto con fuerza.
Ojalá pudiera usarlo, se moría por hacerlo pero sabía que las consecuencias podrían ser demasiado malas, y peligrosas también. Jugar con el tiempo no siempre era lo mejor. Además, uno de los últimos deseos de su querida Hermione había sido eso mismo, que él no lo usara.
Quería que tratara de seguir con su vida aunque ella no estuviera a su lado. Algo casi imposible a su parecer.
La castaña había fallecido, llevándose con ella su dulce sonrisa que podía doblegar hasta a él más necio, su hermosa cabellera indomable de color castaño que desprendía un bello aroma a fresas embriagando a cualquier hombre que pasaba cerca de ella, o sus ojos , esos que parecían transportarlo a un mundo donde todo era posible, donde podían amarse sin importar su pasado, sin importar las amistades que no aprobaban su relación, o su corto matrimonio, un lugar donde sus sueños parecían los más sencillos de realizar, donde no importara la sangre de ambos o sus apellidos. Pero todo eso se lo había llevado ella, eso y su voluntad, su felicidad, su vida misma.
Abrió los ojos al sentir que alguien cerraba la puerta.
-Siento el llegar tarde, algo inesperado surgió y...
Theodore gruñó en respuesta. No quería escuchar la explicación que él le diera, había llegado tarde y ya, eso no iba a detener sus vidas.
-Da igual Potter.
-De acuerdo. Y, ¿Cómo has estado?
Nott lo miró de mala manera levantándose bruscamente de su sitio.
-¿Te burlas de mí?
-Es obvio que no, a todos nos dolió lo que pasó, tranquilo, sólo quiero ser cortes.
-Entonces sabes que no estoy bien.
-Lo lamento.
Harry miró al suelo entre apenado y molesto, sabía que era difícil para Theodore pero no era su culpa. No era la culpa de nadie.
-En fin, que bueno que pudiste venir, quería hablar contigo de algo importante.
Al notar que no obtendría respuesta de parte de su acompañante, Harry siguió hablando.
-Estuve el otro día paseando por una plaza muggle, cerca de donde solía verme con Hermione cuando quería contarme sus nuevos proyectos, algunos problemas o cuando sólo necesitaba pasar un rato agradable con alguien.
Harry dejó salir un largo y melancólico suspiro.
-Siempre que íbamos a ese sitio todo se sentía muy tranquilo, en calma. Era como si no existiera un mundo mágico donde luchamos anteriormente no sólo contra mortífagos, criaturas mágicas y el mismo Lord Voldemort, sino también contra los prejuicios.
Harry hizo una breve pausa, su rostro mostró una mueca de dolor pero continuó hablando.
-Especialmente Hermione. Ser hija de muggles fue un gran conflicto la mayor parte de su vida, más que para la de todos nosotros. Aun así ella nunca se rindió, siempre se mostraba fuerte y ciertamente lo era. No todos hubiéramos soportado todo lo que Hermione vivió sin mencionar que ella no merecía ese trato y ese dolor.
Theodore se sirvió Whisky de fuego en un vaso mediano de cristal y se lo bebió todo de un trago, llenando el recipiente al acabar.
Sintió un ardor bajar por su garganta pero no le dio mucha importancia, quería que esa bebida se llevara su cordura y el tremendo dolor que empezaba a amenazarlo con transformarse en espesas lágrimas.
No podía derrumbarse, no frente a Potter, por más amigos que hubieran sido cuando Hermione estaba viva. Le tenía confianza, claro, pero lo único que le quedaba ahora era su dignidad.
Salió de su ensimismamiento cuando recordó que no estaba solo. Miró al ojiazul y notó que se encontraba igual que como él estaba hasta hace unos momentos.
Carraspeó incómodo, tratando de llamar la atención del ojiverde.
Éste solo movió la cabeza de un lado a otro, intentando regresar a la realidad.
-Nos encantaba ir allí por eso. Todo es mucho más sencillo en ese tipo de lugares muggles, ahí es mucho más valiosa una moneda que una varita.
-¿Para qué me estás diciendo todo esto?
-Hace unos meses, en una de esas salidas con Hermione, ella me reveló algo que no pudo revelarte a ti, Theodore.
Nott lo miró con notoria curiosidad en sus ojos azules.
-Fue en el tiempo en el que tú habías desaparecido, ya sabes, cuando los últimos mortífagos trataron de matarte.
-Sé lo que trataron Potter, estuve ahí.
-Lo sé Nott, lo sé. ¿Dejarás que te cuente o no?
Recibió un gruñido como respuesta y continuó
-Ella me dijo que sentía que alguien estaba detrás de tu secuestro, no era capaz de pensar que era una simple coincidencia que de todos los iniciados mortífagos de nuestra generación hubieras sido tú al único que se habían llevado, pero no sólo eso, ella creía que todo aquello era una ingeniosa y muy elaborada distracción para sacarte del juego, de su juego.
-¿De su juego?, quieres decir, ¿De su vida, Potter?
-Justo a eso me refiero Nott.
Un silencio incómodo se instaló en la habitación después de la afirmación de Harry, Theodore no podía creer todo lo que él le decía, no tenía sentido alguno.
¿Quién querría alejarlo de Hermione? Era total y absolutamente absurdo, sólo la mayoría de los antiguos sangre pura no aceptaban bien su relación y casi todos ellos eran mortífagos que ya estaban encerrados gracias al hombre hablando frente a él.
-¿Estás escuchándote Potter? Hablas como un maldito loco, o mejor dicho, como un maniático.
-Y tú como todo un verdadero idiota Theodore.
-¿Qué?, ¿Bromeas no?
-Estoy hablando muy en serio. No bromearía con algo así, mucho menos si se trata de Hermione y de lo que ella creía antes de que la asesinaran.
En un abrir y cerrar de ojos Theodore se encontraba en el suelo, con Harry con los ojos bien abiertos debajo de él.
-No vuelvas a mencionar de esa manera su muerte. Tan a la ligera, como si no hubiera sido nada, como si no hubiera dolido, ¿me oíste?
-¡¿Crees que eres el único al que le duele?!, ¿Qué a nadie más le importa que ella ya no esté?. Tal vez tú la amaste como pareja Nott, eso es totalmente cierto y entendible pero yo la amé de verdad, desde el comienzo de nuestra larga amistad. La ame sin que me importara su descendencia, la sangre que corría por sus venas o la pureza de ésta, ni su abrumadora inteligencia o su sencilla apariencia. La ame como una amiga, más que eso, como si fuera mi propia hermana. Acepté sus muchas virtudes y sus pocos defectos y fue una de las mejores decisiones que eh tomado en mi vida. Así que no pienses que sólo tú sufres y que a nadie más le interesa, porque no es así. Abre los ojos y date cuenta que a todos nos dolió. Ella se llevó un pedazo de nosotros que jamás recuperaremos.
El ojiazul estaba totalmente perplejo. Nadie se había atrevido a hablarle de esa forma desde que Hermione no estaba.
Todos habían tratado de mantenerlo en una burbuja donde no ocurría nada nunca.
Como si estuviera dormido y nadie quisiera despertarlo jamás.
Cerró los ojos y se dejó caer al lado de Harry. Únicamente escuchó como este último suspiraba un tanto aliviado.
-Eres un imbécil Potter.
-Igualmente para ti serpiente.
-Hace meses que nadie me dice así.
-Bueno, tal vez debemos de reunirnos con mayor frecuencia ¿no?
El ex león se levantó del frío suelo y le ofreció su mano a Theodore para ayudarle a levantarse.
-Si amas tanto a Hermione como dices, me creerás, fue ella quien me lo dijo, no inventaría algo así y menos usándola a ella de por medio. Lo sabes.
-No esperes que crea todo lo que dices, al menos no en este preciso momento, pero lo reflexionaré. De eso puedes estar seguro.
-¿Y cómo sabré si contar contigo o no?
-¿Contar conmigo?
-Ya te lo dije, yo le creo a Hermione y si es cierto que hay alguien detrás de todo esto lo encontraré, y lo haré pagar por ti y por la vida de ella.
-Suenas como todo un Slytherin sediento de exquisita venganza. Me agrada.
-No sé cómo Mione se quedó con alguien tan psicópata y perverso como tú.
-Ella sabía que estaba loco pero también sabía que la amaba como no amé ni amaré a nadie. Tenía muy presente mis múltiples deficiencias pero ella las amaba al igual que mis habilidades. Nos amamos de pies a cabeza con intensidad.
-Vaya, de verdad eran el uno para el otro. En fin, ¿cuento contigo o no?
-Déjame buscar algo fuera de lo común en casa y pensar de manera minuciosa en todo esto. Te buscaré después.
-Que sea rápido.
-Silencio Potter.
*/
Una chica rubia leía cuidadosamente la carta que le había sido entregada hace unos minutos.
Todo estaba marchando según el plan.
Sonrió de manera suave y tomó un sorbo de aquel caliente té.
Ahora sólo era necesario ajustar unos cuantos detalles más y por fin su venganza estaría hecha.
-Perdón por el retraso querida.
Hannah se sobresaltó ligeramente por el saludo tan sorpresivo.
-Descuida, no tengo mucho tiempo de estar aquí.
Vio como el hombre tomaba asiento a su lado en aquella mesa alejada de las demás en ese lujoso restaurante.
-Estupendo. ¿Hablaste ya con Deirdre?
-Lo hice y tal parece todo está casi listo cariño.
-¿Casi?
-Únicamente faltan pequeños detalles que...
-¡No me interesan los detalles de esta estupidez!. Te pedí una cosa, sólo una, que te encargaras de este asunto pero, ¿lo hiciste? ¡No!, ¿Era una tarea muy difícil de hacer Hannah? Dímelo.
-Lo sé, escucha, lo tendré resuelto en dos horas ¿sí?. No te enfades conmigo, sabes lo útil que soy.
-Pues demuéstrame que lo eres.
La rubia asintió energéticamente. Estiró sus delicados dedos tratando de tomar la mano de él pero este la retiro su alcance.
-Perdón por hablarte así pero sabes que no me gusta cuando holgazaneas, me frustra.
-Sé que fue mi culpa pero no volverá a pasar.
El chico besó su mejilla y desapareció.
-Algún día me amarás con la misma intensidad con la que la amaste a ella querido Nev. Algún día también matarás por mí, o yo lo haré.
Los labios de Hannah se curvaron astutamente antes de salir del lugar y perderse entre las demás brujas y magos que paseaban en Hangleton.
*/
Theodore estaba por entrar a su mansión pero escuchó el saludo de alguien.
-¿Nott? ¡Amigo!, me invitarás a pasar, ¿O no?
-¿Longbottom?
-¡Me recuerdas! Buen chico, sí.
-Vete.
-No lo haré.
-Vamos, sólo será un minuto y después me iré. Nunca tuvimos problemas entre nosotros.
-Tenías problemas con Hermione entonces los tienes conmigo.
-Dame 5 minutos, es todo el tiempo que te pido.
-¿Por qué te lo daría?
Estaba a punto de entrar a su hogar cuando escucho algo más.
-¿Y si te dijera qué Hermione fue a hablar conmigo antes de que se le llevarán?
Theodore se detuvo al instante.
-Mientes, ¿Por qué ella habría ido contigo?
-Pasemos y te lo diré.
Nott susurró un débil: Imbécil y lo dejo pasar.
Antes de adentrarse en su casa mandó un Patronus a Potter. Tenía que prevenir por si algo pasaba y sabía que él era de fiar.
Si la teoría del ex león era cierta, saber lo que Longbottom le diría podría ser importante para saber la verdad. La verdad de la muerte de su amada castaña.
La verdad de la muerte de Hermione Granger.
*/
Nota de la escritora: Espero que les esté gustando el inicio de la historia. Hace tiempo que quería escribir un Fanfic Theomione y pues, aquí está. Invito a todo el que quiera a leer este fic, sean bienvenidos.
Antes de seguir, como lo dice en el summary:
Este fic participa en el reto anual ¡Esto es random! Del foro " el triángulo, donde tres, están unidos."
Ya saben, el mundo de Harry Potter no me pertenece a mí sino a la increíble JK :)
Nos leemos en el próximo capítulo. ¡Hasta luego!
