Esto es, obviamente, Yaoi, contiene otro intento de lemon… ;_; lo siento!

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-¡¿Qué demonios fue eso?!- gritaba Rei histérico-¡¿Qué fue todo lo que hiciste hoy?! ¡¿Te peleaste con tu abuelo y por eso hiciste algo como eso?!¡¿Te has vuelto loco?! Ya antes habían discutido pero no habías hecho algo ni remotamente parecido a esto ¡¿Qué pasó hoy?!

Kai recostado en el sillón pretendía no escuchar a su novio que con cada palabra subía más la voz. Irritado al fin se levantó con calma y caminó al refrigerador. Pocas veces había estado en ese departamento, pero recordaba perfectamente el desastre de ese lugar, algo raro pues Rei era de esos chicos que se desesperan si no está todo en algún nivel aceptable de orden. Le echaba la culpa a lo pequeño del lugar, pero Rei parecía conforme con esa oscura cueva.

-¡¿Me estas escuchando?!

-Sí, Rei, ya te oí.- contesto con fastidio.- Y en cuanto te tranquilices empezaré a hablar, así que mientras tu gritas yo me iré a preparar un sándwich.

-¿Un sándwich? ¿Tú? ¡¿Qué es lo que te sucede?!- y volvía a gritar cosas que Kai no quería entender.

Hubo un momento en el que Rei se entretuvo hablando solo mientras el ruso, sentado en la pequeña mesa de la cocina, comía lentamente, intentando darle tiempo de volver en sí. Rei se tiró al sillón y empezó a llorar a moco tendido, y aunque en un principio la escena era divertida poco a poco la consciencia de Kai no lo dejó tranquilo, suspiró y se levantó para sentarse a un lado de su neko.

-Rei, Rei, escúchame.- le dijo en voz baja como un adulto que intenta calmar el llanto de un niño.- Tranquilízate, todo está bien.

-¿Cómo puede estar todo bien? –Dijo aun con espesas lágrimas en los ojos.- No sé… no sé qué es lo que acaba de pasar, lo acabo de ver en las noticias y ni aun así comprendo que pasó, o porque no me dijiste nada ¡No entiendo nada!

Kai veía como le costaba hablar al chino, todavía llorado e hipando, se maldijo internamente por no haberle dicho nada, lo que sea, para prepararlo para ese momento, después de cómo se malvivía por hacerlo feliz, mandó todo eso al caño en unas cuantas horas.

-Rei.- tomo su rostro entre sus manos y besó su frente, sus mejillas, intentando calmarlo, besó sus ojos intentando que las lágrimas dejaran de salir.- Cálmate, todo estará bien, te lo prometo.

-P-Pero…- empezó pero fue cortado con los labios de Kai.

Por un breve momento, mientras sentía los labios del otro sobre los suyos pensó que, en efecto, todo estaría bien, que estaba sobre reaccionando, que mañana las cosas se verían mejores, y con calma pensarían en una solución.

Así que se dejó llevar por ese cálido beso cruzando sus brazos detrás de la cabellera bicolor, mientras sentía como esas manos frías se colaban entre su playera y recorrían su espalda. De pronto Kai se inclinó sobre él, recostándolo en el sillón y acomodándose entre sus piernas.

-Espera.- intento detenerlo jadeando ante las ya claras intenciones del ruso.- Pueden seguir afuera…

-¿Qué?- preguntó Kai desconcertado.

-Los reporteros…- dijo mientras intentaba incorporarse con dificultad.

-Si no les importó escuchar tus gritos, no les importará escuchar algo más…

-¿Estás loco? ¡Vamos a la habitación!

Kai sonrió maliciosamente y lo volvió a empujar sobre el sillón.

-Lo quiero aquí y ahora.- le dijo al oído mientras se quitaba la playera y el rostro de Rei se puso completamente rojo.

Aprovechando ese momento, donde el chino parecía más indefenso, besó su cuello, dándole suaves mordidas y lamiendo su morena piel, mientras que con sus manos intentaba deshacerse de ese estorboso pantalón.

-Aquí no.- intento quejarse pero su voz fue ahogada al sentir la mano del ruso entre sus piernas. Entre más se negaba, más lo encontraba encantador, además, para Kai el detenerse cuando ya había empezado no era algo que acostumbrara.

El oriental se cubrió la cara mordiéndose el labio para evitar soltar un fuerte gemido sintiendo la mano de Kai acariciando aquella parte necesitada con un ritmo que lo enloquecía, y con la otra mano recorrerle el abdomen. Su delgado cuerpo se retorcía del placer, todavía intentando contener cualquier sonido que pudiera salir de sus labios, no fue necesario esforzarse porque un segundo después los húmedos labios del otro aprisionaron su boca, transformando los potenciales gemidos en suspiros ahogados. El ruso detuvo su labor para concentrarse en el beso –y en terminar de desnudar al neko- ahora su lengua demandaba la entrada y ambos se besaban con pasión, como si se tratara de un duelo donde sus lenguas se disputaban el control de aquel brusco beso.

Cuando se separaron, con la respiración agitada, el pelinegro notó que solo llevaba la camisa puesta aunque desabrochada, entonces sintió una ligera molestia sorprendiéndolo, se dio cuenta de que Kai empezaba a prepararlo para la invasión que vendría…

-Kai...- gimió sintiendo aquellos dedos jugueteando dentro de él. El susodicho se inclinó nuevamente para besarlo con dulzura, se preparaba para ese momento, sujeto las caderas de Rei mientas se acomodaba y lentamente se empujó entrando en él.

Rei volvió a gemir, sentir a Kai de aquella manera era lo máximo, pocas veces empezaban lenta y cariñosamente, aunque siempre llegaban a un punto en el que la excitación les ganaba y cierta brusquedad era demandada en el acto, y el ruso lo sabía, sabía lo mucho que le encantaba a Rei entregarse completa y desenfrenadamente a la pasión – justo como solía ser la mayoría de las veces que hacían el amor: desesperadamente.

Así que el ritmo en el que se movían aumentaba más y más, para ayudarse a mantener el equilibrio –y a profundizar la acción-, Rei paso sus brazos por la espalda del bicolor, como si fuera a propósito le enterraba sus uñas dejándole marcas rojizas que resaltaban en aquella blanca piel, pero a Kai le gustaba, era prueba del buen trabajo que siempre hacía, mientras con una mano sostenía la cadera de Rei, y con la otra continuaba masturbándolo, haciendo que aun más placer invadiera su cuerpo.

Concentrado en el placer delirante del momento, en los movimientos hipnóticos y rápidos en el que ambos cooperaban, sintieron la desesperante necesidad de terminar, intentando extender todo ese momento lo más que pudieron, la excitación se hiso insoportable.

A pesar de su esfuerzo por no alzar la voz, Rei no pudo contener el último gritillo que marcaba el fin del momento en el que se unía con Kai, arqueó su espalda intentando contener ese mar de sensaciones, todavía aferrándose a la espalda de su chico, tomo aire intentando recuperar el aliento y enseguida se dejó caer en el sillón, amaba la manera en la que Kai lo hacía sentir tan especial, en sus momentos de intimidad, cuando el ruso se preocupaba por hacerle sentir en cada milímetro de su piel el amor y la pasión que sentía por él.

Lentamente abrió los ojos y vio el rostro de Kai tan cerca del suyo, con los ojos cerrados, como si estuviera reteniendo de igual forma las sensaciones de lo que acababa de pasar, notó su respiración larga y pausada, unas gotas aperladas de sudor recorrían su rostro y su cuello. El chino se estiró y lo abrazó dándole un profundo beso. El otro abrió los ojos sorprendido pero un segundo después respondió, y se dejó caer con suavidad sobre él, siguieron compartiendo besos y caricias en ese incomodo sillón, olvidando completamente que gente todavía rondaba a las afueras del pequeño departamento.

-Te amo Kai.- le dijo al oído con una voz que se oyó sorprendentemente clara. También lo amaba, y se encargaría de demostrárselo cada día de su vida.

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Ay dios… no volveré a hacerlo ;_;

Regresé con este fic, perdonen que me esté tardando tanto ;O;