-¿Bryan?
Después de una muestra de cariño se dieron cuenta de que realmente debían comprar cosas para la comida, así que al salir del departamento, en plena tarde, se encontraron con una de las personas, que al menos Rei, menos se hubiera imaginado.
-Sí, köt, aquí me tienes ¿Me has extrañado?- respondió con una sonrisa, le encantaba tener la atención de todos.
-Debo suponer que te envió mi abuelo.- gruñó Kai a modo de saludo.
-¡Claro! ¿Crees que dejaría a su polluelo volar libre por ahí? Me encargó vigilarte y supongo que no debo decir que no me agrada la idea.
-Bien, si no te agrada puedes olvidarte de ella.- Tomó a Rei de la mano y empezó a caminar rápidamente.
-Pues yo creo que no te vendría mal mi ayuda.- escuchó decir a Boris detrás de él.
Siguieron caminando y las mejillas de Rei iban encendidas en un bermellón que lo hacían ver increíblemente lindo, la razón: jamás había salido en público de la mano con Kai, a pesar de que llevaban tanto tiempo juntos, no podía recordar ni una sola muestra de cariño fuera de sus departamentos.
Kai se detuvo de golpe haciendo que Rei se golpeara con él por lo distraído que iba, al levantar la vista se dio cuenta de la razón, un grupo de gente estaba afuera del estacionamiento.
-¿Ves? No estaría mal que te ayudara a golpear gente para que pudieran salir.
-¿Estás haciendo esto por qué mi abuelo te lo pidió?- preguntó el bicolor desconfiado, según recordaba Boris ocupaba cualquier cosa para molestarlo, verlo en una situación como esa hubiera sido tan divertida para él…
-Algo así… escucha, Voltaire tiene a mi novio encerrado en tu oficina haciendo TU trabajo, así que entre mas pronto regreses mejor para él y por lo tanto mejor para mi.
-En ese caso, si yo fuera tú, no me ayudaría y dejaría que me golpeara de lleno con todos los problemas.
-Eso sería tan fácil, pero ¿De verdad quieres que Kon pase por esto?
Kai volvió a gruñir.
-Kai.- Rei había permanecido callado ante la pelea de los rusos, pero la situación comenzaba a incomodarlo.- Están tomando fotos…
Efectivamente, los que parecían reporteros habían estado tomando fotos de los chicos y en cuanto se dio cuenta el chino intento soltar el agarre de Kai, pero él no lo dejaría.
-Vamos ¿A dónde van? Los llevo en mi auto.- dijo Bryan dando por finalizado el asunto.
De mala gana Kai lo siguió y casi le da un infarto al ver el auto que el chico llevaba.
-Lindo ¿No? Un obsequio de mi novio.- dijo abriéndole la puerta a Rei, dejando a Kai aún más molesto.- Un idiota se lo regaló y él me lo dio a mí.
-Eso no será por mucho tiempo Boris.- soltó al aire pero el otro alcanzó a oír.
-¿A qué te refieres?
-Nada, vámonos.
-¿Kai, este no era uno de tus autos?- preguntó Rei cuando ambos subieron.
-Era.- sonrió Bryan.- Siempre había soñado con este auto.
-Kai ¿Vas a decirme que le hiciste a todas tus cosas?- le miraba fijamente con esos ojos dorados intimidantes por el espejo retrovisor.
-¿Qué cosas?
-Tu departamento, la mansión, los autos….
-Los vendí…
-¡¿Qué?!
-No los necesito.
-Te lo había mencionado Yura.- Rio Bryan encendiendo el auto.- lo más divertido es saber cuánto ganó por todo…
-¿Cuánto?
-50 dólares.
-¿Estás jugando?
-No.
-Kai, dime ¿Es en serio?
Viéndose en riesgo de ser descubierto tuvo que decirlo…
-Es en serio, vendí el departamento por 50 dólares, la mansión era de mi abuelo y los autos se los regalé a mis empleados… este se lo regalé a Yuriy porque era mi favorito, nunca pensé que se lo dejaría al idiota de su novio… debí hacerle firmar un contrato…
-P-Pero…
-Vamos Rei, no necesito ese enorme departamento si nadie iba a vivir ahí….
- ¡Pero pudiste habérmelo dicho! Encontraríamos otra solución.
-¿De verdad quieres tener esta conversación ahora?
Rei suspiró, resignado, cuando regresaran a la casa tendrían una larguísima plática…
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Llegaron al supermercado gracias a las maniobras de Bryan, mas de una vez Rei rezó por sus vidas, pues el ruso manejaba aun peor que Kai, aunque de alguna forma lo agradecía, ya que habían dejado muy atrás a los reporteros.
Casi estrella el auto en la entrada, se bajaron tranquilamente y como si estuvieran esperándolos los empleados del supermercado bajaron las cortinas, dejando a algunos cuantos clientes desconcertados, pero el gerente les dijo con amabilidad que la puerta se abriría para que salieran uno a uno con sus compras.
El chino se preocupó un poco, pues se supone que nadie sabía a donde se dirigían pero solo recibió un guiño de Bryan así que decidió guardar silencio.
-Bien Rei, sírvete.- Dijo Bryan jalando un carrito.
Kai gruñó pues ese debía ser su lugar, es decir, era la primera vez que hacían las compras ambos, pero antes de que protestara, el mismo Rei había tomado el control del carrito a la vez que buscaba un pequeño papel dentro de su bolsa.
-No tienes que hacerlo todo tu solo Rei.- Dijo Kai al ver como con una sola mano esculcaba sus cosas y con la otra sujetaba el carrito.
-¿Sabes? Esa cosa no se irá si lo sueltas.- Agregó Bryan.
Rei los miró algo apenado y solo murmuró "Es la costumbre…"
Caminaron por los pasillos de productos, de vez en cuando Rei se detenía a revisar y comparar precios, pero casi siempre no se salía de sus compras habituales… y en cuanto a Kai, realmente él confiaba en Rei y en sus compras, así que solo lo seguía empujando el carrito y observaba.
Después de un largo rato llegaron a la sección de golosinas, algo llamó la atención del chino y se acercó a curiosear.
-¡Mira Kai! –Exclamó con genuina sorpresa.- No sabía que vendían estos chocolates en el supermercado.
Le extendió una pequeña caja cuidadosamente adornada.
-Desde hace algunos meses Rei.- Tomó el paquete en sus manos y lo observó, leyendo claramente el nombre de la compañía en un costado.
-¡No los había visto nunca! –Probablemente era porque solo hacía las compras necesarias y regresaba a casa, sin mirar otra cosa. Tomó nuevamente el paquete y lo regresó a su lugar.
-¿No lo llevarás? Pensé que te gustaban.
-¡Claro que me gustan! Pero son igual de caros que los de la tienda habitual…
Rei rara vez compraba esos chocolates por gusto, casi siempre los comía porque Kai se los regalaba, pero en realidad prefería comprar algo útil a algún gusto rápido, era aún menos probable que los comprara ahora que su presupuesto estaba un poco ajustado.
Pero Kai frunció el ceño, tomó el paquete y lo metió al carrito.
-Está bien, yo lo pagaré.
-¿Con qué? –Interrumpió Bryan que había observado solamente hasta ese momento.- Si no fueras tan impulsivo podrías comprarle la fábrica de chocolates entera a Rei, pero ahora tienen que cuidar cada centavo.
Kai lo miró como si fuera a lanzársele encima y matarlo, pero se limitó a sacar su cartera y extraer de ella un billete de 50 dólares.
-¡Ese es el dinero de tu departamento! –Respondió Bryan.- ¿No te parece irónico?
-Todo lo que tenía no es nada si puedo ver a Rei sonreír.- Dijo Kai y justo un segundo después sintió su cara hervir, lo había dicho por impulso y después se dio cuenta del el lugar donde estaba y enfrente de quien estaba.
-¡Que cursi!- Soltó Bryan y se alejó de ellos saltando mientras se carcajeaba.
-¡Idiota! – No podía creer que había bajado la guardia de aquella manera.
Se volteó para encarar a Rei y este le sonrió tiernamente.
-Pero en serio, no es necesario.- Le dijo en voz baja.- Podemos usarlo para algo más importante.
Kai lo miró seriamente.
-¿Es que no entiendes que para mí no hay NADA más importante que tú?
Rei se sonrojó de la misma manera que Kai lo había hecho segundos antes. El bicolor se dio cuenta del nerviosismo del otro y se acercó con cautela, tomo sus manos temblorosas entra las suyas y le dio un ligero beso en la mejilla.
El primer impulso del otro fue apartarse, se miraron con sorpresa. El ruso no podía negar que aquello le había dolido.
-L-Lo siento.- Dijo Rei apartando la mirada.
-Es mi culpa.- Respondió Kai, obviamente no pensó que reaccionaría así, es decir, estaban casi solos, en un lugar público, pero sin personas cerca.
El chino lo miró nuevamente y se odió a sí mismo, tenía que terminar con aquello, si Kai había dejado tanto atrás para poder hacer "esto" con él, sin miedos, él debía hacer lo mismo. Tomó aire y con algo de brusquedad sujetó a Kai de los hombros y le plantó un beso en los labios.
-Lo siento Kai.- Dijo sin apartarse.
-Está bien.- Respondió agradeciendo mentalmente ese abrazo y aún más ese beso. Sentirse rechazado por la persona que más amaba era algo que no podría soportar.
-¿Van a continuar? – Interrumpió Bryan, quien llevaba toda clase de chunches en las manos y sin interés los metió en el carrito.- Esto es mío, lo necesitaré para pasar la noche.- Dijo secamente ante ninguna pregunta.
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Volví! He estado avanzándole a esta historia, este capítulo fue un gran bache, no podía escribirlo de alguna forma que me gustara, pero ya al fin quedó y me gustó xD
Todavía tenía mis dudas sobre el rumbo que tomaría esta historia, como les había dicho, ésta la empecé en un ataque de inspiración que me duró varios capítulos xD pero ahora ya se con más precisión a donde quiero llegar y ahora solo debo preocuparme del cómo.
Espero siga gente por ahí Cx
