Las personas no desistían, tomarían fotos y videos del chico ahora famoso a cualquier precio, después de todo no había algo que el público amara más que un drama que implicara antiguas o nuevas celebridades, negocios y un amor prohibido. Estaban tan desesperados en conseguir tan ansiada historia que no se preocupaban ni un poco en como impactaría en la vida de los relacionados.
El bullicio no cesaba ni había nadie para poner orden, pero en cuanto la puerta principal se abrió de golpe todos voltearon y se quedaron boquiabiertos, el zorro había llegado por cuenta propia a la trampa.
Kai Hiwatari los veía a todos con claro desprecio desde la puerta. Dio un par de pasos hacia adentro cuando la multitud se abalanzó sobre él, pero él parecía no escucharlos, con su siempre aura sublime rodeándolo. Cuando hubo llegado al pasillo que separaba la cocina de la gran sala se detuvo y se dirigió a los presentes.
-Disculpen.- dijo con una sonrisa amable inusual en él.- Como pueden ver en este pequeño cartel, a partir de este punto solo personal autorizado puede pasar, así que les agradeceré que se mantengan en el área dispuesta para clientes, en caso de que lo sean, si no les tendré que pedir que se retiren, ya que su labor de periodismo entorpece el trabajo de un particular, y como bien saben, eso es parte de una conducta anti ética.
Los presentes retrocedieron instintivamente. El ruso solo sonrió.
-Bien, les sugiero sentarse en una mesa a cada uno de ustedes y ordenar algo, quizá así puedan probar alguna creación de Rei, y si no, pueden retirarse del lugar de trabajo de mi novio- al escuchar esta última palabra el bullicio surgió de nuevo, pero Kai no dejaba de sonreír.- Cualquier pregunta pueden dirigirla a mí, en cualquier otro lugar que no moleste a terceros. Con su permiso.
Dicho esto entró por el pasillo, dirigiéndole una mirada a su acompañante pelilavanda, quien de muy mala gana entendió, su deber era vigilar a las personas que poco a poco ocupaban un lugar en las mesas.
A un costado del pasillo habían unas escaleras que daban al piso superior, donde debía suponer se encontraban las oficinas, se dirigió hasta ese lugar y se encontró con algunos trabajadores. Kai los miró con algo de enojo.
-¿Qué están haciendo ahí? ¿Se han dado cuenta de la hora que es? Hay personas afuera y deben ser atendidos, así que vayan a trabajar.- Dijo como si fuera el mismo jefe.
Los trabajadores lo miraron sorprendidos y algo asustados pero asintieron.
-No respondan a ninguna pregunta que les hagan si no es en relación con su trabajo, no es admitido que les hagan preguntas incomodas, en caso de que eso suceda notifíquenselo a mi colega Boris Kuznetzov y él tomará la decisión competente ¿Entendido?
Todos volvieron a asentir.
-¿Qué haremos con Rei? –preguntó uno señalando la puerta que se mantenía cerrada por dentro.
El ruso se asomó por la ventana, sacó su celular del bolsillo y marcó el número de su pareja.
Del otro lado Rei ya respiraba con normalidad, ayudaba que la gente hubiera dejado de hacer alboroto y de golpear la puerta. Escuchó el tono que tenía designado para Kai y se sobresaltó.
Salió de la alacena y su reacción fue mirar hacia la ventana de la puerta y al ver a su novio ahí se sorprendió más. Así que caminó a la puerta y la destrabó.
-Kai…-dijo sin aliento cuando se encontró de frente a él. Solo suspiró cuando sintió aquellos brazos rodeándole y devolvió el abrazo.
-¿Estás bien?
-No muy bien…- dijo con una sonrisa derrotada.- ¿Se fueron?
-Afuera solo hay clientes, no debes preocuparte por reporteros.- sonrió y le dio un beso en la frente.
Los compañeros de Rei no se detuvieron a observar, en tanto la puerta se abrió regresaron a sus labores como si nada hubiera pasado, un poco avergonzados por no haber podido controlar la situación ellos mismos.
-Tú jefe debe estar en su oficina ¿No?
-Supongo que si.- dijo mirando hacia las escaleras.
Kai se adelantó y subió por las escaleras seguido de Rei.
Se encontró con una gran puerta de cristales polarizados, y un minúsculo cartel que decía "Administración", ni siquiera se molestó en tocar la puerta, simplemente se anunció y abrió.
Dentro un hombre regordete se sobresaltó detrás de su enorme escritorio.
-J-joven Kon…- luego miró a Kai y notaron como su nerviosismo aumentó.- Señor Hiwatari…
El ruso solo se plantó frente a él cruzado de brazos. Nada se le hacía más insoportable que un "líder" que no lo parecía, quisiera o no, su instinto de hombre de negocios surgía en cada oportunidad, como la que había sucedido momentos antes.
-¿Y bien? – Dijo como si hubieran estado hablando de lo más obvio.
Rei entendió y se colocó entre su novio y su jefe.
-Kai…-Empezó a decir igual de nervioso que su jefe.
Pero Kai no dejaba de ver al otro hombre esperando una respuesta.
-Señor Hiwatari…-Empezó a decir pero fue interrumpido.
-¿Es usted o no el dueño de este restaurante?
El aludido bajó la mirada, estaba un poco avergonzado por su comportamiento.
-Si, lo soy…
-Entonces puede decirme ¿Qué hacía encerrado en su oficina mientras allá abajo se presentaba una crisis?
-Eran demasiados, no podía controlarlos.- se intentó excusar.
-Esa no es una respuesta, se supone que usted es el capitán de este barco, si no está listo para tal responsabilidad, cédala a alguien que si sea competente.
-¿Por qué le interesa? Usted no tiene ningún derecho a hablarme así.- Se empezaba a molestar.
-Le diré porque.- Dijo y tomó la mano de Rei alzándola para que el otro los viera.- Mientras usted sea el dueño del lugar donde mi novio trabaja, me preocuparé por su empresa, porque si le va bien a usted y su negocio, mi novio tendrá un trabajo, que no es el mejor, pero es donde él se siente cómodo.
Rei solo escuchaba petrificado, no sabía en que terminaría todo eso.
-Además…- Sonrió Kai al fin, pero era esa sonrisa llena de cinismo.- Como hombre de negocio, debería aceptar una crítica de alguien más experimentado…
El hombre solo bufó, intercalaba su mirada entre Rei y Kai, el chino no estaba seguro de cómo reaccionar, afortunadamente Kai sabía exactamente qué decir. Estaba a punto de abrir la boca para arremeter nuevamente cuando se abrió la puerta violentamente.
-¡Tío!- Un chico de cabellos castaños entraba sin percatarse de la tensión dentro de la habitación.- Vine en cuanto escuché lo que sucedía en las noticias…
-Alan…-
-Rei.- Sonrió el chico al ver al pelinegro.- Me alegra que estás bien.
Kai no pudo evitar notar el brillo en los ojos del chiquillo y una punzada de algo parecido a los celos apareció al escuchar a su novio decir el nombre del otro.
-Los chicos me pidieron que te dijera que…- sonrió apenado.- que si podías bajar a ayudarlos, la cocina es un caos sin ninguno de nosotros…
Rei pareció reaccionar y con un tímido "si, claro", miró a Kai, esperando que él también se retirara.
-No te preocupes, todavía tenemos que hablar.- Dijo a modo de respuesta, mirando al jefe de Rei a los ojos.
-No te preocupes Kon.- sonrió al fin tímidamente.- El señor Hiwatari y yo hablaremos de negocios.
No sabía si eso le preocupaba más o no, así que solo asintió. Caminó hacia la salida, donde Alan le esperaba, pero Kai lo siguió, al salir por la puerta lo tomó del brazo para que lo viera de frente, Rei se mostró sorprendido, no había sido rudo pero lo había tomado por sorpresa.
-¿Kai?- dijo mirándolo con los ojos bien abiertos.
El susodicho solo sonrió tiernamente y le dio un beso ligero en los labios.
-Todo estará bien.- Le dijo apoyando su frente en la del otro, Rei suspiró. Le creía.
Alan a su lado no apartaba la mirada de ambos chicos, un intenso rubor invadió sus mejillas y un poco de vergüenza le llegó de repente. Más de una vez había pensado en invitar a Rei a salir, claro, antes de saber que salía con semejante personaje, lo que le había detenido era el no saber si Rei respondería bien o si se horrorizaría al ser cortejado por otro hombre… y ahora que lo sabía, no podía pensar en una oportunidad, sabía que no podía competir con el grandioso Kai Hiwatari, ni con una relación tan intensa como la que decían los medios que llevaban.
Al fin se separaron y Rei caminó escaleras abajo, Kai entró a la habitación nuevamente y cerró la puerta detrás de sí.
-Así que…- intentó conversar Alan al momento que lo alcanzaba.- Es cierto todo…
Rei se detuvo pero no lo volteó a ver.
-Si…- dijo quedamente.
-¿No pensabas decirlo?
Volteó el rostro a su acompañante, lo veía desconcertado. Pero el castaño se sintió abrumado y solo bajó la mirada.
-Pensé que éramos amigos…- dijo bajando la voz. Aquello lo avergonzaba demasiado.
-Alan…- dijo seriamente.- No pensaba decírselo a nadie… los que lo saben son… son los que vieron todo mientras sucedía… No es algo que quisiera que todo el mundo supiera…
-¿Te avergüenza?
-¿Qué? ¡No! Yo simplemente no quería… que esto dañara a Kai de alguna forma… Justo como ahora lo está haciendo…
-Fue él quien decidió decirlo al mundo, tú no ocasionaste ese daño…
Rei sonrió con tristeza.
-¿Desde cuándo andan? ¿Es cierto que desde los BladeBreakers?
El pelinegro solo asintió.
-¿Cuándo?- Repitió.
-Desde el primer torneo…
-Wow.- abrió los ojos con sorpresa. Ahora era seguro que no tenía ni una oportunidad.- Esos deben ser como 9 o 10 años…
Rei volvió a asentir con culpa y Alan se sintió un poco mal.
-¿Esto te está dañando? Rei… si Kai te está haciendo sentir que algo no está bien… no deberías seguir con eso, es decir, no te sientas obligado solo porque él es…
-¡Nada de eso!- Se apresuró a decir.- Yo… yo lo amo, y él jamás me ha obligado a permanecer con él… es solo que… no esperaba que nuestra relación cambiara así… Es un poco difícil…
El otro suspiró.
-No estás en esto solo.- Sonrió.
-… Gracias.- dijo finalmente sonriendo.
Ambos supieron que no debían decir nada más, así que siguieron su camino a la cocina, era hora de trabajar.
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Añeñé!
Santo cielo! 10 años escondiéndose! D: eso no es vida! Vamos Rei! Tú tienes el poder en tus manos!
