-0-
Los días siguientes a la llegada de Kai, habían sido totalmente diferente a lo que había imaginado. El gatito no tenía el corazón tan frio como para dejar a Bryan pasar las noches afuera, como Kai había sugerido, y es que a pesar de que ambos rusos pelearan todo el tiempo, de una forma u otra sentía que se llevaban mejor de lo que querían aceptar, daba la impresión de que era una pelea entre camaradas que no sabían ser amables entre ellos y que la única forma que conocían de dar afecto era peleando.
Rei iba al trabajo como era regular, Kai iba con él –por lo tanto Bryan también iba- pero una vez que llegaban al restaurante, el bicolor subía esas escaleras que daban a la oficina administrativa, y pasab horas dentro, solo cuando Rei le marcaba bajaba para que comieran juntos en el pequeño comedor que tenían designado a los empleados. Y después de esa hora del día, Kai se quedaba con Rei, observando cómo se trabajaba en la cocina, incluso un par de veces hiso la labor de mesero.
Cuando el chino le preguntaba siempre respondía "Necesito saber en qué consiste mi trabajo", así que lavaba platos, sacaba la basura, asistía a los cocineros, llevaba comida, limpiaba mesas, y toda clase de trabajos comunes, los demás trabajadores asumieron que era un simple ayudante de cocina, así como todos alguna vez fueron, y les costaba creer que el grandioso Kai Hiwatari hubiera sido denigrado a eso. Era cuando el verdadero rostro de todos surgía, algunas personas, chicas en su mayoría, le ayudaba, le explicaba pacientemente y le ofrecía su apoyo en cualquier momento, otros más le veían burlones, y entre más trabajara Kai –a veces innecesariamente- más felices se mostraban.
Pero Kai siempre se mantenía firme, nunca protestó.
Cuando cobró su primer cheque, que no era tan voluminoso como los que solía cobrar, tomó un gran porcentaje y se lo entregó a Rei, este lo miró con desconcierto y Kai solo sonrió.
-No se administrar un hogar Rei.- Dijo soltando una risa suave.
-N-No, es tu dinero, yo puedo pagar mis gastos…- Respondió con el rostro completamente rojo.
Pero Kai le miró seriamente.
-Ahora vivo contigo y son mis gastos también.- luego volvió a sonreír.- No es un regalo Rei, es lo justo.
-Necesitas hacer más cuentas Kai.- Sonrió también.- Podrás ser un gran empresario, pero a la hora de hacer las compras estás perdido.
Kai tenía razón, aunque Rei no quisiera, él no aceptaría vivir de a gratis con él sabiendo las penurias que pasaba el chino por pagar las cuentas. Si bien no era mucho, al menos aflojaría la presión de Rei considerablemente.
-Te invito a cenar.- Dijo de la nada tomando a Rei de la mano y saliendo del edificio, no le importaba quienes los vieran, los reporteros podían tomar miles de fotos si querían, pero esta vez podría salir con Rei a cenar sin ocultarse de nadie, y eso era lo que estuvo buscando desde siempre.
-0-
-0-
-0-
Doble actualización corta .-.
