Tabla: Nocturna.

One-shot: Luna llena

Pareja: Momoshiro- ¿?

Advertencias: mentes débiles, abstenerse.

Resumen: La noche que viven locamente los adolescentes no siempre es buena para todos. Cabezas locas, ser dueños de las consecuencias.

— ¿Te encuentras bien?

La pregunta le sorprendió tanto como el tono dulce y delicado. Una mano le recorrió la espalda con precaución y un gemido de sorpresa salió de aquella persona. Rebuscó en el interior de su bolso y le tendió un pañuelo. Mareado, lo recogió sin la menor de las precauciones, limpiándose el vómito. Porque no estaba demasiado seguro de que lo que la luz de la luna le dejaba ver si era real o pura imaginación.

Una mujer, ¿hablándole a él?

Por meros momentos sospecho que no lograra saber de quién se trataba, pero cuando sus miradas se cruzaron y él se echó hacia atrás, ella mostró claramente el reconocimiento. Le sonrió, sin embargo y cortó la distancia que él mismo había roto.

—Dámelo— dijo, refiriéndose al pañuelo que él mismo había usado y estrangulaba entre sus dedos— lo lavaré y quedará limpio.

—No. Lo he tocado: ¿Es que no sabes quién soy?

—Momoshiro Takeshi, el chico que con solo catorce años mató a toda su familia con una katana— respondió secamente ella— Dios, debe de haber sido muy duro para ti pasar veinte años completamente solo.

—No quiero lástima — escupió. Ella se echó a reír.

—No es lástima. No puedo creerme que con catorce años mataras a tu familia. Es imposible.

— ¿Por qué lo crees? — Gruñó, cruzándose de brazos. Ella sonrió.

—Mi padre trabaja en el cementerio. Le he ayudado muchas veces. Te he…

—Me has visto— maldijo entre dientes, interrumpiéndola.

Nunca hubiera pensado que nadie pudiera verle a las horas que iba para ver la tumba de sus padres y hermanos. Donde juraba siempre encontrar al asesino original. Al que le echó las culpas y el que le arruinó la vida al compás de las miradas temerosas y acusadoras de los vecinos.

—Por eso lo sé. Si un hombre curva los hombros ante la tumba de alguien es que realmente está apenado. Si lloraste o no, nunca te lo diré. Si realmente los hubieras asesinado, primero, no habrías ido a la tumba nunca. Segundo; no encogerías los hombros ni ansiaras tanto la cercanía de la gente a la vez que el castigo.

Arqueó una ceja, tensándose. Maldición, aquella chica sabía demasiado de ella y eso solo podía significar una maldita cosa: Le había estado observando.

—Deberías de dejar de observar a los demás y centrarte en ti— recomendó, devolviéndole el pañuelo. Ella sonrió nuevamente, ampliamente y dando un ligero saltito sobre los tacones negros.

—Solo observó a personas que realmente se lo merezcan. Tú no eres ningún asesino, así que no cometo ningún tipo de pecado.

Suspiró, riendo y girándose hasta que sus ojos dieron con el cielo. La brillante luna brillaba sobre la oscuridad, iluminando las calles de la ciudad y su posición. Muchas veces había hecho el estúpido favor de pedirle un deseo. Que le concediera hablar con alguien de nuevo y que no le tuviera miedo. Ahora, por primera vez, el deseo se había cumplido.

Pero cuando se giró con la pregunta del nombre en sus labios, ella había desaparecido y la sonrisa de su rostro, se esfumó. No sabía que los días de Luna llena realmente podían pasar cosas como esas.

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Pónganle la pareja que quieran : D

Pd: Hagan el favor de no plagiar la historia de éste one-shot ¬¬.