Tabla: nocturna.

One-shot: Noche.

Pareja: Momo-Ann y hermana

Advertencias: Ooc

Resumen: Una mala noche la tiene cualquiera… ¿no?

Dormitorio

—Maldición.

Momoshiro apretó la cinturilla del pantalón por tercera vez, mirando a la mujer que dejaba en la cama, con las sábanas cubriéndole hasta la barbilla y una mirada clara de molestia. Era la jodida tercera vez que los interrumpían.

Primero el móvil y luego un tipo borracho que se equivocó de puerta… y ahora, ¿Qué?

Abrió la puerta de malos modos y casi se le cayó el alma a los pies cuando visualizó el rostro de una de sus hermanas. La chica casi gritó su nombre y se abrazó a él con fuerza mientras su pequeño cuerpo se convulsionaba sin cesar.

Por supuesto. Su familia sabía que vivía solo. Que si tenían un problema podían acudir a él fuera la hora que fuera. Aunque fuera a plena noche y estuvieran cayendo granizos. Pero… Ahora mismo, en esos momentos, se arrepentía de sus buenos modales y del ofrecimiento.

La sentó en el sofá y ofreció una taza de café caliente mientras ella relataba sus problemas sin cesar de llorar. Su mente, no obstante, no estaba ahí. Se imaginaba a la chica tendida en su cama, moviendo un pie aburrida, con la libido cayendo bajo cero. Y él, su maldita erección, aflojada como si tuviera un plomo tirándole de la punta.

—Mira… ehm… por si no te acuerdas, soy médico— intentó recordarle a su hermana, rogando porque entendiera la indirecta. Pero ella le miró perpleja y se acomodó más en el sillón—, pequeñaja…

—No iré a casa— intervino ella—, así que me quedaré aquí, en el sofá. Mañana ya buscaré otro sitio. Son las cuatro de la mañana, ¿Dónde quieres que vaya?

Tiró de uno de los cojines y Momoshiro sintió un escalofrió recorrerle la nuca. Justo sobre el cojín caía un sujetador oscuro. Ella levantó los ojos hacia él, abierto como platos.

—Hermanito…— era más una advertencia que un llamamiento, lo que le hizo tragar, nervioso. Ella se puso en pie, sonriéndole de la misma forma que Fuji lo hubiera hecho antes de clavarte un cuchillo en todo el pecho—, creo que he cambiado de idea.

—¿Te vas? — Exclamó, ansioso.

—Oh, no, que va. Voy A dormir en tu cama. En tu dormitorio.

—Ah, vale.

Un instante…. ¿Su cama? ¿Su dormitorio? Dio un respingo, saltando sobre sus pies y el sofá para adelantarse a ella, reteniéndola con las manos.

—No, espera, no es buena idea— intentó detenerla, nervioso. Su hermana sonrió abiertamente y le golpeó un directo al estómago, dejándolo tirado en el suelo en cuestión de segundos.

—Te recuerdo que la mitad del piso la pagaron los papás y que puedo ir donde quiera— advirtió, abriendo la puerta del dormitorio sin llamar si quiera.

Cuando sus ojos se posaron sobre la cama, la chica no estaba en ella. Salía del baño, con la falda que tanto le había costado quitarle y la camisa dichosa de botones difíciles. Pálido, la vio pasar por encima de él.

—Vaya, vaya— canturreó su hermana agachándose mientras jugaba con el sujetador. La chica cerró la puerta de un portazo y Momoshiro sintió caer todo el peso del dolor encima de él—. Me pregunto, sinceramente, ¿qué cara pondrá el hermano de Tachibana cuando le entregue éste regalito y se entere de que su adorada hermana pasa la noche en el dormitorio de mi hermano?

Sacudió el sujetador frente a sus narices y cuando intentó alargar la mano para asirlo, ella se la golpeó, levantándose de un salto y encerrándose en su dormitorio.

—¡Qué tengas una buena noche, hermanito!

Momoshiro lo dudó. No. Aquella no era una buena noche. Era la más terrible de las noches vividas…. Y lo peor de todo, es que se había quedado sin dormitorio… en su propia casa..

n/a

Lo sé… es malísimo… xD