-Rei.- Escuchó su nombre venir de su compañero.

-L-Lo siento.- Dijo apresurándose a lavar sus manos.- Estaba pensando…

-Me di cuenta.- Sonrió Alan.- Ya es hora de irnos.

Ambos chicos tomaron sus cosas.

-¿Y Kai?

-Me dijo que no vendría hoy, el jefe y él trabajan en algo.

-Oh…- Dijo preocupado el chico.-Pensaba que trabajaba como lavaplatos…

Rei no dijo nada, parecía que había dicho más de lo debido.

-¿Te acompaño a tu casa?

-Claro.-Sonrió y el castaño se sonrojó.

El chico intentaba hacerse a la idea de que Rei andaba ya con alguien, pero no podía evitar verlo y sentir su corazón palpitar rápidamente.

Juntos caminaron a la esquina, debían cruzar la calle para atravesar un parque que les permitía entrar a la zona residencial que albergaba varios edificios de departamentos, entre los que se encontraba el de Rei. Sonaba cercano pero en realidad le tomaba más tiempo llegar a pie que simplemente tomar un bus que rodeaba el parque o ir en auto.

Antes de cruzar la calle un coche negro frenó justo frente a ellos, de no haber mirado alguien hubiera salido herido.

-¿Qué rayos…? –Dijo Rei asustado y jalando a Alan de la chamarra.

Del vehículo bajaron 2 sujetos vestidos completamente de negro y se acercaron a los chicos.

-Rei Kon.- Gritó uno.

Sin esperar ni un segundo lo tomó del brazo mientras el otro golpeaba a su compañero para apartarlo del camino. Con desesperación intentó zafarse pero el hombre era bastante más alto y más fuerte que él.

-¿Qué…?-Intentó decir, pero el otro hombre se había acercado y de un golpe en el estómago lo hiso doblarse del dolor.

Ambos hombres lo metieron al auto sin dificultad mientras cubrían su boca impidiéndole gritar. Una vez dentro sujetaron sus manos y piernas para que no siguiera resistiéndose.

El coche avanzó con rapidez. Probablemente solo les tomó un minuto llevarse a Rei.

Alan estaba en el suelo, asustado, no sabía qué hacer. Con torpeza tomó la mochila de Rei que había quedado olvidada en el suelo, sacó el celular y con dedos temblorosos buscó el número de Kai. Marcó y esperó.

En casa Kai Hiwatari terminaba de cocinar algo realmente sencillo, pero quizá Rei se alegraría de verle hacerlo por su cuenta. Escuchó el tono que tenía asignado para Rei desde su celular en la sala.

-Hola.- Dijo al contestar.

-Rei…-Escuchó del otro lado.- Rei…

-¿Quién habla? – Apenas escuchaba lo que decía la otra persona, pero definitivamente no era su novio el que hablaba.

-Se lo llevaron.- Dijo finalmente con dificultad.- Se llevaron a Rei, un auto negro, dos hombres, no sé quiénes son.

Kai se quedó en silencio intentando comprender lo que querían decirle.

-Alan.- Continuó.- ¿Dónde estás?

-Saliendo del restaurante.- Respondió frustrado.-¡KAI! ¡Secuestraron a Rei! ¡¿No entiendes?!

Claro que entendía. Entendía completamente lo que estaba sucediendo.

-Voy para allá. No llames a la policía.- Dijo antes de colgar y dejar a un chico confundido y asustado.

Marcó a otro número mientras se ponía el abrigo rápidamente.

-Yuriy, necesito que vengas por mí al restaurante donde trabaja Rei.

-¿Qué? ¿Ya viste la hora Kai?- En realidad no era tan tarde, apenas empezaba a oscurecer.

-Algo sucedió.- Salió corriendo del departamento.- El maldito viejo se llevó a Rei.

-¿Voltaire? Demonios, voy para allá…

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