-¿Vas a comer?- Le dijo con desprecio aquella voz.
¿Cómo esperaban que comiera? Estaba completamente amordazado y sus manos atadas al respaldo de la incómoda silla. Estaba seguro que con esos comentarios sólo estaban torturándolo de esa manera ridícula.
-Rei Kon ¿No es así?- Dijo uno de los tipos.- Nosotros queríamos a Kai… pero supongo que contigo nos es suficiente.
No podía ver exactamente cuántas personas eran, sus ojos estaban vendados, pero por el sonido de sus voces parecían ser solo tres tipos los que rondaban el lugar y de vez en cuando llegaba un cuarto sujeto, quien parecía ser el líder.
-Demonios, son unos idiotas.- Dijo esa cuarta voz.- No nos sirve un chico muerto, al menos alguien dele algo de agua.
La primera vez que lo había intentado Rei logró golpear al hombre que lo sujetaba con brusquedad para meterle la cuchara a la fuerza hasta lastimar su garganta. Desde ese momento ninguno se había acercado y parecía que intentan matarlo de hambre y sed.
No estaba seguro de cuando tiempo había pasado. Pero había dormido –o perdido el conocimiento, ya no estaba seguro- y ahora despertaba con muchísima hambre.
-Ven aquí.- Dijo otra voz, con rudeza se quitó la venda de la boca y tiró de su cabello para hacerlo levantar la cara. Metió sin cuidado el pico de una botella y de ella empezó a brotar agua.
Tenía tanta sed que pese al sabor horrible del liquito tomó todo lo que pudo hasta casi ahogarse, no le daban tiempo de tragar y tampoco detenían el flujo del agua.
Con dificultad apartó la cabeza y el tipo lo soltó.
-Eres un malagradecido. –Escuchó la voz alejarse.
-Ahora denle de comer.- Dijo el líder.
-Puedo hacerlo yo si me sueltas una mano.- Dijo Rei con dificultad.
Detestaba que esos hombres pusieran sus manos sobre él, le daba asco la manera en que lo tocaban, claramente con la intención de lastimarlo y humillarlo.
-¿Es cierto que te coges a Kai Hiwatari desde que eran adolescentes?- Fue lo primero que le dijo uno de ellos cuando llegó a ese lugar.- ¿O él te cogía a ti?
-¿Eres idiota? Es fácil saberlo con solo verlos.- Otro le respondía.
-Si alguna vez extrañas que te den dímelo ¿Eh? Puedo hacerlo al respecto.
-¡Qué asco me das!
-¡Oye míralo! No está tan mal el chico.
Rei no podía decir nada, estaba atado de manos y boca, aunque de haber podido tampoco hubiera dicho nada, solo lo empeoraría.
-Por supuesto ¡Suéltenlo! Si te dejó la nariz sangrando solo de un cabezazo ¿Qué podría pasar si le sueltas la mano?
-Bueno, ya te cobraste esa ¿No? –Respondió Rei arriesgándose. Los golpes que había recibido por esa osadía habían sido 10 veces peor, se había dejado llevar por el enojo, pero después de eso aprendió a ser cauteloso.
-Denle de comer y vuélvanlo a amarrar.-Dijo terminantemente el líder.
Minutos después, con el labio roto por todas las veces en que estrellaban la cuchara en ellos, volvían a cubrirlo con la venda.
Rei no se quejó.
Varios minutos después todo volvía a quedar en silencio. No sabía si era de día o de noche, no le encontraba sentido a que le cubrieran la boca si se iban a ir de ese lugar. A menos que estuviera en un sitio cercano a un lugar habitado. De cualquier forma no se arriesgaría a gritar, que solo sus secuestradores lo escucharan e intentaran matarlo a golpes.
Hubiera deseado estar por lo menos no estar atado en la silla. Era dolorosamente incómodo.
¿Qué estaría haciendo Kai ahora? ¿Estaría desesperado? Quería verlo, hacerle saber de alguna forma que estaba bien, que no se preocupara. Le hacía sentir tranquilidad que los sujetos eran idiotas pero por lo menos no lo querían muerto. Por otro lado, si ellos estaban buscando secuestrar a Kai, significaba que Voltaire no estaba detrás de ese asunto, como había pensado en un inicio. A decir verdad, le aterraba más la idea de caer en las manos de Voltaire, por lo que recordaba de ese hombre bien pudo haberlo matado en la primera oportunidad, pero estos sujetos por lo menos querían mantenerlo vivo, aunque no claro, en las mejores condiciones, con que respirara era suficiente.
Deseaba estar con Kai. Sólo quería regresar con él.
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-¿Estas bien?- Yuriy entraba la habitación donde Kai intentaba descansar.
-¿Te parece que estoy bien?
-Kai, por lo que sabemos, estos tipos no lastimarán a Rei, si le damos lo que quieren no hay razón para…
-¡¿Cómo demonios lo sabré?! ¡Sólo se comunican con mi abuelo! ¡¿Crees que mi abuelo va a ceder si él detesta a Rei?!
Yuriy se quedó en silencio.
-Tu abuelo desearía que Rei desapareciera…
-Yuriy…- El pelirrojo no estaba ayudando.
-Pero lo que más quiere es que tú regreses a la compañía y vuelvas a ser el sucesor de los Hiwatari…
-Para eso tendría que deshacerse de Rei…
-No necesariamente…
-¿Crees que mi abuelo me dejará ser feliz con él?
-Sólo digo que muy a su manera, él quiere que estés de acuerdo con él.
Ambos sabían que el "estar de acuerdo" no significaba que ambos fueran felices, significaba que toleraran sus opiniones para que trabajaran juntos en la herencia de su apellido.
-Y por ahora sólo puedes estar de acuerdo con él si Rei está bien…- Continuó.- Creo que el realmente está haciendo algo para ayudar en la situación…
-No lo necesitaría si yo pudiera hacer algo.
-Kai, para el mundo eres un chico pobre sin futuro, a menos que regreses a la empresa de tu abuelo, ellos jamás te pedirían algo que piensan que no tienes, el del dinero es tu abuelo.
-Maldita sea.- Dijo Kai dando un puñetazo a la pared.
-Boris y Spencer volverán pronto. El grupo estará completo y podremos hacer algo para encontrarlo.
-¿Alguien ya habló con Voltaire? –En momentos de tensión Kai se refería al viejo por su nombre.
-Esta tarde…
-¿Qué piden?
-Mucho dinero.
-¿Cuánto?
-No es necesario saberlo.
-Si es necesario, no podemos esperar a que a los idiotas de Boris, Spencer e Ian se les ocurra algo, si la cantidad que piden la tengo en el banco, iré yo mismo…
-¿Y después?
-Después los mataré a golpes por atreverse a tocar a Rei.
-Claro Kai… O te matarán a ti. –Sabía que Kai estaba desesperado, sobre todo porque había pasado ya un día completo y solo su abuelo negociaba con los secuestradores.- Lo mejor que podemos hacer es confiar en Voltaire y el resto. Los encontraremos, los destruiremos y nos aseguraremos de que no vuelvan a poner un dedo encima a tu familia.
Odiaba sentirse inútil, odiaba esperar a que otros actuaran.
-Debes dormir. No has dormido nada desde ayer.
-¿Cómo podría hacerlo?- se masajeó las sienes.
Yuriy torció la boca, tendría que encontrar la manera.
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