- ¿No deberías estar preparándote para la reunión? – Decía Rei sin interrumpir sus actividades.

-Lo estoy haciendo. -Respondió Kai, observando con atención lo que hacía su novio. -No quieres que vaya a trabajar sin desayunar ¿O si?

-Puedo hacer que suban tu comida.

-No es tan divertido.

-Joven Kai.- Una chica se había acercado hasta ellos.-Su abuelo está afuera preguntando por usted.

Al escuchar esto el ruso hizo una mueca de desagrado y Rei se sintió algo nervioso.

-Veré que necesita.- Dijo Kai caminando a la salida, antes de salir se dio media vuelta y preguntó.- Todavía desayunaremos juntos ¿verdad?

-Primero ve a ver a tu abuelo.- Le urgió Rei con una sonrisa.

El nuevo restaurante, donde trabajaba como chef, estaba ubicado convenientemente en la primera planta del edificio donde ahora se encontraba la empresa nueva de Kai y Tala. Al inicio Rei no estaba seguro de trabajar ahí, lo veía como una salida fácil a sus problemas, pero Kai le había convencido eventualmente.

Y es que K.H. Enterprises se había vuelto bastante exitosa, ya lo era cuando Kai y Tala empezaron juntos y ahora con un edificio y varios trabajadores amenazaba en convertirse en uno de los gigantes de la economía. Con respecto al nombre, normalmente la gente lo asociaba como Kai Hiwatari, pero solo el ruso sabía que lo que realmente significa la "K", desde el inicio, desde antes siquiera de integrar a Yuriy a proyecto.

-Joven Rei, el señor Hiwatari le llama.- la misma chica le interrumpió de sus pensamientos.

Rei salió al salón donde se encontraban las mesas y las sillas para los comensales. Kai y su abuelo estaban sentados en una de ellas.

-El abuelo quiere desayunar con nosotros.- Dijo Kai con algo de molestia en la voz.

Entonces entendió que el "señor Hiwatari" en realidad era Voltaire, quien había llamado por él.

Suspiró un poco nervioso y tomó asiento al lado de Kai.

-¿Cómo va la búsqueda de la casa? -Preguntó el anciano mientras revisaba un menú que la joven le había llevado.

-Bien.- Dijo Kai intentando no aplazar la conversación.

-¿Es una buena casa? ¿Grande? ¿Elegante?

-Sólo es una casa.

- Kai. – El anciano colocó el menú en la mesa. – Ambos estamos haciendo un terrible esfuerzo por estar aquí, así que arregla esa de actitud de mierda tuya.

Rei miró a su pareja de reojo y vio que sonreía, discreta y honestamente. Entonces se permitió sonreír también.

-En realidad a Kai también le gustan un poco las cosas lujosas…- Se aventuró a decir.- No quería una casa sin pisos de madera y eso realmente es bastante dinero.

-El dinero no es problema Kon.

-¡Lo es! Apenas y me alcanzó con mis ahorros para la mitad del anticipo. - Se lamentó Rei. - Y ahora debo trabajar el resto de mi vida aquí para terminar de pagar.

-Oh Kai ¿Por qué haces trabajar a este chico de esa manera? – Le miró su abuelo tan severamente. – Como si no pudieras pagar esa casa con tu compañía de juguete.

-Pensé que habíamos dejado la actitud de mierda a un lado abuelo. – Dijo fastidiado. – Rei quiere poner su parte también, y si quiero que se mude conmigo debo aceptarlo.

-No mudarse juntos hubiese sido lo mejor…- Resopló el anciano.

-Abuelo…- Volvió a recriminarlo.

El anciano llamó a la mesera y Rei sintió la urgencia de ir a la cocina a supervisar el platillo que acababa de pedir, pero Kai le detuvo.

-No te sientas incomodo, Kon, algún día quizá te acostumbres a mi carácter cuando no soy el villano de la historia.

¿Estaba intentando animarlo?

-Ni siquiera yo me acostumbro abuelo. – sorbió de la taza de café que la mesera les había llevado.

-Sólo quiero asegurarme de que lo hagan bien.- Se disculpó.- El personal es nuevo y no han estado en la cocina sin mí, no tardaré.

Los dos Hiwataris vieron al chico alejarse.

- Deja de molestar a Rei, abuelo. Él se toma en serio tus comentarios.

- Creo que quedó bastante claro hace tiempo que puedo co-existir con él, siempre que seas feliz.

- Es extraña tu forma de demostrarlo.

-¿No estamos aquí desayunando todos juntos?

- Si quieres saber de la casa, el punto es que estamos dividiendo los gastos para que Rei no sienta que está viviendo a expensas de mí… Esa fue su única condición para mudarse conmigo, y si eso lo hace feliz, no haré nada para detenerlo.

-Claro que el salario que Yuriy le ofreció es bastante más que el de un chef común, a pesar de que no estudió para eso.

-Era lo que pensaba ofrecerle a la persona que trabajara aquí, fuera Rei o no. Me alegra que Rei aceptara porque así está cerca.

-Nadie va a llevárselo otra vez Kai. Ya me encargué de eso.

El ruso menor suspiró, apreciaba lo que hacía su abuelo, apreciaba que cambiara su actitud y que ahora fuera más abierto con respecto a Rei. Pero lo que Kai deseaba era vivir su vida lejos del manto de su abuelo, quería ser libre y tomar decisiones con Rei sobre el rumbo de sus vidas.

-No viviré para siempre Kai.- Dijo el abuelo rompiendo el silencio.- Sólo déjame asegurarme de que estarás bien por tu cuenta.

-Lo estaré abuelo.- Suspiró. No quería ser insensible con respecto a ese tema pero tampoco le gustaba que su abuelo lo usara como chantaje.- Tú probablemente vivirás más que nosotros dos.

-No digas eso.

La última persona que le había dicho aquello a Voltaire fue el padre de Kai, así que el que le dijera aquello le hacía sentir un poco -solo un poco- mal.

Las cosas después del secuestro y rescate de Rei habían cambiado dramáticamente, era evidente para todos. Voltaire parecía más humano, y ahora estaba convencido de que Rei hacía feliz a Kai de una forma sincera, estaba seguro de que lo que el chino buscaba era hacer feliz a Kai, justo como él. Así que lucharía por proteger eso. Aun cuando antes no aprobaba esa clase de relación, ahora no dejaría a nadie meterse con su familia. La única razón, por supuesto, era Kai.

Había aceptado el hecho de que amaba a su nieto y que no había nada malo en ello. Y parte de amar era aceptar.

-Parece que los chicos están bien.- Regresó Rei a la mesa.

La mesera llegó unos segundos después con los platillos.

-Puedo sospechar que terminaste haciendo esto tú.- Dijo Kai admirando su plato.

-Ya aprenderás Kon.- Añadió el abuelo.- Que parte de ser el líder es delegar responsabilidades sabiamente.

Kai lo miró con los ojos bien abiertos.

-¿Eres tú mi abuelo? ¿O te han cambiado por otro?

-¡Silencio mocoso!

Rei los veía asombrado. De verdad parecían otras personas, pero estaba realmente feliz de que Kai se mostrara contento. Entonces se permitió reír también.

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