[N/A]

ADASDSAFSDF.

PRIMER CAPÍTULO, OMFG.

No hay mucho que decir al respecto x'DUu.

Tracy es un personaje con muchas cosas por explotar.

Sin más, vayamos al cap. 3

Kuroshitsuji no me pertenece y mucho menos sus personajes, todo pertenece a la grandiosa Mangaka Yana Toboso.

──────────────────── o ────────────────────

Ahogo un grito, mi cuerpo se encuentra contraído. He sido tirada en el piso tal como si no fuera algo más que basura insignificante, sucumbiendo ante la muerte que con sus melodías tan dulces y apacibles me seduce, me extiende su mano para que le haga compañía en lo que sea que se encuentre más allá de la vida, sé que una vez mis pies crucen la línea que separa ambos planos nada será igual.

Una simple pieza del crimen perfecto que nadie se tomará la molestia de investigar, sólo más papeleo que llenar, dos cuerpos que desechar en la morgue que nadie reconocerá. Muertes que nadie llorará, pero eso no debería interesarme ¿Verdad? Todo acabará, esforzarse por luchar sólo es en vano cuando ya no tienes nada más por lo que aferrarte, ella ha partido primero que yo y todo lo que hizo fue tratar de protegerme. Es desesperante, la frustración corrompe mis venas casi haciéndolas estallar, es tan absurdo…no hice absolutamente nada interesante con mi vida, incluso al borde de la muerte soy patética.

Reír es doloroso, pero no puedo evitarlo porque me parece estúpido.

En ese instante que sientas a la desesperación carcomerte por completo y creas que la vida se te acaba, será cuando grites mi nombre, sólo entonces yo apareceré y acabaré con todos lo que atenten contra ti.

¿Será así…?

──────────────────── o ────────────────────

Capítulo I: Paranoia.

Sesenta días contados, sesenta días en que Sebastián y yo hemos cortado lazos tras esa charla que me dejó los pelos de punta. Es viernes y el día es gris, pareciera como si de un segundo a otro llorará sin encontrar consuelo ante la ofensa que el sol le ha hecho al esconderse de él.

Mi vida no ha cambiado en nada, aunque siente que algo le falta y no es emoción, aquella fe ciega en que las aventuras que con tanto empeño escribo se han ido al igual que los rayos del Sol, no están a plena vista al haber sido cubiertos por las incoloras nubes de la realidad, sé que regresará mas no es algo con lo que se me antoje lidiar ahora, no cuando esa carencia ha comenzado a tener tanta relevancia y conozco el nombre de su causa. Sé que hice mal en haberme acostumbrado a contar con sus charlas, sus perfectas palabras…incluso su sarcasmo repleto de crueldad, ahora debo lidiar con su ausencia.

No es fácil, los primeros días estuve a punto de escribirle algún mensaje más la parte más cuerda de mi razonamiento reaccionaba a tiempo y evitaba que cometiese algo de lo que me podría arrepentir, luego el que se ausentara repentinamente y sin explicación alguna hizo mucho más sencillo el sobrellevar todo ese daño que el no poder hablar normalmente con él me causaba, porque pese a estar loco, me agradaba.

A causa de un repentino fallo en la electricidad hemos sido enviados a casa al menos dos horas antes del horario establecido y decidí por mi propia cuenta tomar una ruta mucho más larga de regreso, abriéndome paso por el amplio mercado, las tiendas y dejándome atrapar por el olor a comida apenas preparada o el aroma que emanaba el café caliente en temporadas cuyas temperaturas descendían sin consideración alguna, mas eso no me permitió detenerme durante el trayecto, habían ciertos lujos que simplemente no era prudente gozar cuando la vida resulta ser tan cara y cubrir necesidades básicas es mucho más primordial.

Me detuve en la parada de autobuses una vez mis pies no fueron capaces de dar un paso más del cansancio que comencé a sentir y fue entonces que observé el nuevo panorama que mi periodo de descanso me permitía: una persona que leía el periódico de hoy, en mis mismas condiciones y a juzgar por sus maletas probablemente realizaría un viaje. Sin embargo mi atención se enfocó en las noticias que podía leer desde el ángulo en que me encontraba, la más terrible que azotaba al País en general durante el último periodo.

Se trataba de una banda cuyos asesinatos rayaban en la perfección, el más mínimo detalle era cubierto y nadie ha logrado dar con su paradero exacto aún ante las insistentes búsquedas. Una organización cuyo propósito es derramar la sangre de quienes en su tiempo no mostraron piedad por sus semejantes o cómo yo prefiero llamarlos, una piedra peligrosa que desespera a la población y provoca el des-avance de la policía en lo que se relaciona a su captura.

— ¡Ah! Es que es el colmo, ¿Cuántas personas más deben morir para que esos ineptos puedan hacer bien su trabajo? —Reclamó, frunciendo el ceño mientras enrollaba el papel, agitando el mismo para hacer ver la molestia que sentía, molestia que de alguna forma compartíamos sin habernos dirigido la palabra mucho antes.

Pensé que terminaría allí, pues se levantó de improviso y con violencia, tomando sus cosas para alejarse, mas siguió refunfuñando antes de abordar el vehículo y por la forma en que me miró, supuse que su última frase iba dirigida hacia la única persona que no se ensimismó en sus cosas y le escuchó.

Esas palabras, eran para mí.

Toman vidas de inocentes y las ponen en juego cómo si no importaran los sentimientos de quiénes fueron cercanos a ellos, pero bah…algún día, alguien les dará su merecido y espero que sea pronto. —Su ida me tranquilizó, la llegada del Autobús que llegó a los minutos de marchar ese hombre mucho más y el recorrido alivió por completo la incomodidad transformando ese suceso en no más que un simple recuerdo de algo que para mañana olvidaré completamente.

O al menos eso creí hasta que mi teléfono sonó cuando iba a tan sólo unas tres cuadras, un extraño sabor llegó hasta mi lengua provocándome un indescriptible malestar que sólo fue en aumento apenas contesté la llamada, no parecía haber nadie del otro lado de la Línea y viniendo eso de Mamá era motivo suficiente para preocuparse, sólo silencio acompañado de algo similar al siseo de una serpiente, luego un jadeo ahogado y un sollozo que es obligado a permanecer oculto en el interior de quién se empeña por no hacer ruido.

— ¿Mamá? ¿Estás ahí? —Cuestioné sin obtener una respuesta coherente de por medio, pero el sonido que ha producido el repentino sobresalto del aparato es lo que ha empezado a impacientarme. — ¿Hola…?.—Nuevamente la emisora no dio señales ante su llamado y para cuando lo noto mis pies ya se están moviendo pese a lo agotados que se sienten, ignorando el hecho de que no llevo un paraguas o que las lágrimas saladas del cielo finalmente están comenzando a caer para su desahogo.

En este preciso instante todo lo que está aconteciendo a mí alrededor se ha vuelto secundario, nada más me importa cuando mi mente ha maquinado la peor de las situaciones y el que la llamada se cortara de improviso no hacía más fáciles las cosas, el nudo que apresaba a mi garganta era la prueba más obvia de todo eso, lo peor que podría pasarme es perderla justo a ella.

"… ¿Cuántas personas más deben morir para que esos ineptos puedan hacer bien su trabajo?..."

Mamá no podía ser la siguiente existiendo tantas personas en el mundo.

.

.

.

Es interesante cómo tú propia vivienda, la que por tantos años te ha visto crecer puede volverse la de un desconocido en tan sólo un segundo, el aire se sentía pesado y la puerta estaba abierta, por un instante en verdad creí que me había equivocado de domicilio, que no era yo quien vivía allí.

La madera crujía a cada paso que daba, el lugar estaba hecho un desastre y la tonalidad de las paredes junto con cada objeto que le complementaba disminuyó considerablemente ante la poca luz que entraba desde el exterior, mi cuerpo temblaba con hasta lo más mínimo y se sobresaltaba por pequeñeces que no eran lo que yo estaba buscando, sinceramente deseaba no encontrar nada ni a nadie, me aferraba a la mínima esperanza de que todo eso que estaba pasando era falso y no habría un cadáver en el interior de esta pesadilla que a cada minuto se tornó más aterradora.

Pero aún así nada se comparó con lo que se asomó a mi campo visual una vez me adentré en mi habitación, parte de mí se arrepentía enormemente mientras la otra rompía en un desgarrador llanto, permaneciendo completamente inmóvil, mi cerebro no enviaba estimulación a mis piernas para que se movieran quizá porque me negaba a creer que era esa la realidad y que ella ya no estaba conmigo, que jamás podría volver a escuchar su voz o ver nuevamente su sonrisa ya que eso no sería más que un recuerdo a los que en el futuro me aferraría, todo lo que en el presente podía hacer era acercarme cuando fui capaz de realizar acciones e inútilmente intentar revivir a algo que no era más que un cadáver, si hubiera llegado antes…¡Si tan sólo hubiera llegado antes!.

— ¿Por qué estás llorando? —A mis espaldas pude escucharlo perfectamente, una voz masculina que me hizo sobresaltar y llevar de inmediato mi atención hacia un ¿Niño?...Si, exactamente eso.

Quién me asustó era un niño cuya edad de seguro no iba más allá de los diez u once años, de cabello negro y una mirada en la que no había pizca alguna del habitual brillo repleto de inocencia de uno. Ladeó su cabeza, con curiosidad y bastante calma ante lo que allí acontecía antes de aproximarse hacia dónde yo me encontraba aferrándome al cuerpo de mi difunta Madre, buscando alejarme de su persona pues pese a verse tan frágil me causaba mucho más miedo que un adulto de enorme estatura y musculatura.

—Tienes miedo. —Aseveró, posando una mano sobre mi mejilla cómo si con esa acción buscase darme consuelo por mi reciente pérdida. —Fracasé, ¿No es así? —Se lamentó de la nada, notándose la tristeza en su rostro, lucía cómo si en verdad fuese auténtica, en verdad…estaba decepcionado. — Pensé que a Tracy le gustaría ver que su Madre ha alcanzado el descanso eterno, pero…sus ojos no están mostrando felicidad y al contrario, están soltando lágrimas.

¿En verdad ese pequeño había sido capaz de hacer algo tan terrible cómo asesinar a una persona inocente? ¿Por qué razón?

Todo se está tornando tan turbio y confuso que a mi cabeza le toma trabajo poder procesar cada suceso desde que bajé del autobús, la llamada…Mamá estaba tratando de ocultarse de él y escogió justamente esta habitación para eso, pero sus intentos acabaron con su vida de todos modos, algo tenía muy claro, no estaba solo y pude comprobarlo cuando algunas figuras fueron capaces de surgir de las sombras y tomaron forma, ambos eran mucho más grandes y formados en comparación al pequeño niño en cuyo rostro se dibujó una sonrisa, la presa estaba allí inmóvil y temblando, a la completa disposición de sus captores a sabiendas de que cualquier intento de escape le hará tener el mismo fin que su familia y prefiere ceder.

—¿Tú…hiciste esto?. —Murmuré, sintiendo el líquido salado deslizarse nuevamente, una gota tras otra. — ¿Por qué…?.

— ¿Eso? Ah, claro… ¡Esa perra se estaba negando a cooperar! —Soltó, secando mis lágrimas con tanta suavidad que casi podía percibir cariño en sus acciones aunque fuera algo inverosímil, porque lo sabía, ese mocoso era un demente. — La pateé, corté sus dedos…Incluso apuñalé pero, pese a todo mantuvo su boca cerrada, al final, le metí un balazo, tenerla con vida haría más complicadas las cosas y los humanos son capaces de llevar a la tumba sus secretos cuando se trata de cosas que, al caer en las manos equivocadas se corrompen. —Rió cómo alguien digno de la poca cordura que posee, ahora desviando su mano hasta mi cuello, mismo que comenzó a apretar, amenazando con cortarme el aliento de un segundo a otro por la fuerza que aplicaba. — Tracy no es así, Tracy si me dirá en dónde se encuentra escondido el anillo, ¿Verdad? Ella es bonita, no quisiera desfigurar su rostro o tener que despojarle de alguna extremidad, si ha de morir… ¡Que sea teniendo su cuerpo entero!

Mi silencio y mis muecas fueron algo que evidentemente le molestó, no necesitaba ser una sabelotodo o haber estudiado a fondo el lenguaje no verbal para saberlo, el que ejerciese más presión fue la clara prueba de su enfado, ¿Aunque qué esperaba? Jamás había escuchado que mi familia conservase alguna reliquia importante ni mucho menos cara, aún si me aplicase la más lenta y dolorosa de las muertes que conocía la humanidad no era algo que podría responderle.

—S-Suelta…—Mascullé, buscando con mis manos quitarme las suyas de encima sin lograr absolutamente nada, odiaba ser tan débil, no poder siquiera protegerme a mí misma ahora que no tenía quién lo hiciera por mí. Estaba muriendo y no podía hacer nada para evitarlo.

—Ah, una pérdida de tiempo. —Repentinamente me ha soltado, atino a toser y llevar mis manos hasta la zona que hace segundos estaba siendo sofocada, tragando bocanadas de aire.

Luego, el estruendo, el ruido de una bala ha resonado en toda la escena y me he paralizado por completo al notar que lo que está atravesando es mi estómago. Desde un principio era esa la forma en que estaba pensando acabar conmigo y el colmo de las cosas fue saber que se quedaría allí hasta asegurarse de que yo en verdad estaba muerta, su placer podía percibirlo desde aquí, desde dónde me estaba retorciendo a causa del dolor, del líquido escarlata que involuntariamente estaba derramando al haber mi cuerpo ser perforado.

¿Así terminaría todo? ¿Yo moriría sin que nadie estuviese para llorarme? Sin pena ni gloria, una desconocida ante la sociedad que se relacionaba con extraños por internet que tardarían en notar su ausencia y cuando las noticias llegasen a ellos, sólo se sorprenderían y seguirían con sus vidas, con su juego mientras para mí se acercaba el final con apenas dieciséis años.

Es muy triste, muy doloroso.

Me pregunto si Mamá habrá sufrido lo mismo que yo estoy sufriendo ahora, si tuvo que ver la expresión de ese niño hasta que el último aliento abandonó sus labios y expulsó su espíritu que le llevaría hasta el eterno descanso en un lugar mucho mejor que este, dónde se reuniría con Papá en ese más allá que nos es inculcado desde pequeños, muchas son las dudas cuando ves cómo cada cosa que hiciste pasa frente a tus ojos en esta cuenta regresiva.

Parte de mí se niega a aceptarlo y la otra sucumbe lentamente ante la resignación, ante la muerte que me extiende sus brazos, asegurándome que no habrá más sufrimiento, que todo estará bien una vez deje de respirar, una vez todo se termine.

Qué patética.

Tan miserable, tan…humana.

Todo lo que hice durante mi vida, fue quejarme de ella en lugar de disfrutarla.

En ese instante que sientas a la desesperación carcomerte por completo y creas que la vida se te acaba, será cuando grites mi nombre, sólo entonces yo apareceré y acabaré con todos lo que atenten contra ti.

Sebastián, lo siento, no pude conocerte.

Sebastián…

Acabo de toser, mi vista comienza a tornarse borrosa, mis movimientos son los mismos y todo lo que hago es complacer a mi ejecutor con mi agonía.

¿Qué más da?

Con intentarlo no perderé nada cuándo ya lo he perdido todo.

—Sebastián…—Con esfuerzo logro separar mis labios, hablar duele mucho más que reír. —…¡S-SEBASTIÁN! —Grité con todo el aliento que comenzaba a quedarme. —Dijiste que…—Aprieto los dientes, siento la ira carcomer mi alma, por un instante.

Por un instante soy capaz de hacer algo más que arrastrarme cómo un gusano dando un triste espectáculo a quién se divierte con él.

—Él está atentando en mi contra….Él está tratando de matarme. —Jadeo, apretando los puños mientras mi cuerpo se encorva aún más. —¡MÁTALO DE UNA VEZ!.

El precio no me importa.

Todo lo que quiero ahora, es darle su merecido.

A él.

A todos.

.

.

.

.

No existen palabras que puedan describir lo que sucedió, sólo tengo la certeza que, sentí como si mi cuerpo estuviese siendo calcinado por las llamas, pero era una clase de fuego que no me hacía daño, sabía que una vez recuperara la lucidez no habría vuelta atrás, no podría arrepentirme de haber cruzado aquella delgada línea que separaba lo común de lo sobrenatural, que no podría encontrarme con ella, pues mi camino estaba sellado y he sido yo misma quién lo ha escogido.

Y este es tan sólo el comienzo.

──────────────────── o ────────────────────

[N/A]

EEEL FIIIIN.

Espero les guste, ¡Traté de explayarme lo más que pude y claro, darle cierto enfoque a la historia con un pequeño y loquito ser! (?).

Hahahahahahaha, Tracy…Sorpréndenos 8D.

¡Hasta la próxima!. 3

Espero sus comentarios.

Bye Bye~