MUUUY BIEN.

Sé que me he tardado un chingo en actualizar. No encontraba la manera adecuada de poder escribir el capítulo y ksndksjfn bueno, las ideas en mi cabeza eran súper, súper confusas, sumándole a eso las vagaciones y la carrera.

Pero, tras tanto finalmente les traigo este /no tan/ interesante capítulo dos de Roleplayer y tal vez en algunos días más comience a subir otro fic inspirado en la serie de Inuyasha que SIEMPRE quise escribir. Espero puedan perdonarme QOQ!

Como siempre, ¡Gracias a las chicas que escribieron esos bonitos reviews! Son mi razón para continuar con esto y espero que este capítulo les agrade muchísimo –emoticono heart-. [?]

KUROSHITSUJI NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, SINO A LA GRAN MANGAKA YANA TOBOSO.

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Capítulo II: Cambios.

Mamá solía decir que caminar solo por una calle nunca era señal de que buenas cosas ocurrirían, pero allí me encontraba, en algún lugar sin que nadie me acompañara a plena luz del día, parecía realmente cómo si las personas hubiesen sido obligadas a abandonar el planeta porque el mismo se encontraba en extinción, abriéndose camino en el espacio para poder conseguir un nuevo lugar en que la humanidad pueda progresar. Dicho de una manera extremadamente exagerada.

A medida que avanzo, analizo cuidadosamente cada uno de los acontecimientos que han dado un giro inesperado a mi vida desde que recibí esa solicitud de amistad creyendo que se trataría de sólo una nueva persona con la que escribir asombrosas historias, crear interesantes tramas y hacer a nuestros personajes vivir una aventura que hace un tiempo se veía tan distante desde dónde me encontraba parada, luego mi Madre murió. Sé que no es justo culpar a Sebastián de las cosas que sucedieron, pero cada noche me pregunto qué hubiese sucedido si no nos hubiéramos conocido, ¿Mi vida seguiría igual que antes?.

No, yo habría muerto desangrada a causa de la bala que perforó mi cuerpo sin previo aviso en esa ocasión. Él salvó mi vida sólo para poder llevársela después cuando el plazo se cumpla y finalmente mis objetivos estén completamente alcanzados sin dejar ningún cabo suelto, cuando pactamos fue exactamente lo que dijo: me serviría hasta el último aliento que mi cuerpo soltara, devoraría mi alma por completo y se quemaría en las llamas del mismo averno.

El precio justo por sus servicios cómo mayordomo, mencionó.

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Al despertar luego de tal acontecimiento me fue informado que mi casa pereció en un incendio y que era realmente un milagro que yo saliera sin ninguna quemadura o marcas en mi cuerpo que evidenciaran todo lo que pasé antes de perder por completo el conocimiento, aún todo es confuso y los hilos son tan enredados que puedo perderme con facilidad. Esa oscuridad que me envolvió cuando las mismas entidades que me abandonaron en el suelo ¿Habían sido un sueño o producto de estar muriendo? Recuerdo haberme preguntado, estaba tan desconcertada que apenas podía discernir qué era real y qué no lo era.

Aunque, les contaré un secreto si prometen no reír al momento que lo diga.

Solía imaginar a Sebastián con una apariencia muy diferente a la que vi en el hospital, mis ideas sobre su apariencia no se acercaban ni siquiera a las suelas de sus zapatos perfectamente lustrados o esa sonrisa encantadora que fácilmente podía ser sacada de una revista de supermodelos extremadamente famosos y aclamados por millones de adolescentes que le verían cómo su príncipe ideal, tanto que incluso quedé atónita con su sobrenatural belleza o sus cuidados que flecharon el corazón de más de alguna de las funcionarias públicas.

Fuimos un espectáculo durante todo mi proceso de recuperación si no contamos con la presencia de los inspectores que con el paso de los días comenzaban a visitarme para poder hacer preguntas y retratos hablados cómo si fuese sencillo para mí hablar sobre eso, insistentes siguieron hasta que accedí a charlar con uno de ellos. Difícilmente podría olvidar el rostro de ese niño acompañada de una mirada tan demente que me hizo sucumbir ante la desesperación y las súplicas de la forma más patética posible.

¿Estás realmente segura de que se trata de esta persona?.Me preguntó, en su rostro delataba tanta sorpresa que su labio inferior estaba temblando y las gotas de sudor bajaban por los costados con esa calma tan característica de ellas.

Asentí en silencio.

Él sólo me miró directamente a los ojos, temeroso de abrir la boca.

No puede ser posible…Cubrió su rostro, parecía pensativo.Ese niño…Nuevamente una pausa, el misterio comenzaba a tensarme a niveles que no puedo describir con claridad. Su cuerpo…está en la morgue, le habían reportado como desaparecido y…ahora su familia debe estar reconociéndolo.

Tenía que ser una maldita broma de mal gusto…

No era cierto, yo estaba muy segura de que era eso lo que vi.

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— ¡¿Y ESTO QUÉ DEMONIOS SIGNIFICA?! —Grité notablemente frustrada, agachándome sólo para jalonearme el cabello con enfado. —Mi suerte es realmente mala…—murmuré, en una plataforma de internet, cuando manejas a un personaje las posibilidades son infinitas y la búsqueda de respuestas capaces de hacer avanzar la historia son extremadamente sencillas de conseguir.

No entiendo por qué es que estoy riendo y al mismo tiempo estoy llorando de la manera más lamentable. ¿Realmente no puedo hacer nada más que esto cómo si fuera una damisela que necesita de alguien más para poder lograr lo que desea?...Siempre creí que sólo observar no tenía que ser lo mío, que las cosas no se solucionan quedándose tirado en el piso mientras todos a tú alrededor progresan mucho mejor de lo que podrías hacerlo.

Mamá de seguro habría actuado de una manera diferente ¿Verdad?.

Yo no soy ella, yo la necesito…

—Dudo bastante que cambiando la postura de su cuerpo logre hacer que las cosas se arreglen, Señorita. —La voz del demonio no tardó demasiado en llegar a mis oídos logrando que mi piel se erizara por completo y al mismo tiempo me estremeciera a causa de la vergüenza. — Le aseguro que, lo que conseguirá será muy distinto a lo que realmente está buscando.

Repentinamente siento una extraña incomodidad en mis mejillas, cómo si se hubieran encendido a causa de ese tono de voz tan burlón y descaradamente honesto a enfermar que poseía. Cuando me puse de pié y volteé, lo que pude ver era una de sus perfectas sonrisas pintada en ese sobrevalorado rostro que con simples acciones me daban una de las peores bofetadas invisibles que he recibido en mi corta vida.

Le señalé con el dedo índice y observé con toda la molestia que mi ruborizada cara podía enseñar, por su reacción realmente debía verme excesivamente ridícula.

—¡N-No digas tantas estupideces, yo sólo…!.—Estúpido, estúpido, estúpido…¿Por qué de todos los malditos demonios del infierno tenía que tocarme uno que me desarmaba con tan sólo abrir la boca? — Te estaba probando…¡Si, eso es totalmente cierto y no tienes manera de refutarlo! —Sonreí e incluso reí en un intento de sonar lo suficientemente convincente. — Moo~ Quería ver qué tan rápido eras salvando a tú "Señorita" en caso de que estuviera sola en un callejón y sin ninguna escapatoria.

Giré entonces sobre mis talones, dándole la espalda para comenzar a caminar con mis brazos unidos al final de esta. Asumiría que se lo había tragado, en verdad…quería que así fuera si tenía en cuenta que la situación ya era lo suficientemente embarazosa gracias a mi esfuerzo.

—Y dígame entonces, ¿He cumplido con sus expectativas en esta prueba? —Maldito y mil veces maldito. Se las arreglaba para en serio poner en mi contra hasta mis propias ideas e intentos por corregir las estupideces que hacía.

—No, haz fracasado. —Hice una pequeña pausa, observándole de reojo hacia atrás mientras avanzaba, como de costumbre él iba detrás de mí. Al principio me resultaba bastante incómodo, pero él alegó que era algo necesario. — Fracasaste terriblemente. —mentí, Sebastián era tan bueno que podría encontrarme aún si me escondía en lo más profundo de un bosque encantado rodeada de un círculo de Sal, mataría a cualquiera que se interpusiera en su camino y finalizaría preparando una deliciosa cena para hacer más ligero el ambiente.

Era tan perfecto, tan endemoniadamente cruel y culto que no había cosa que pudiera reprocharle.

El silencio reinó a nuestro alrededor a un nivel en que podía escuchar el sonido de una bolsa de papel flotando en la dirección que el viento desease llevarla, nuestros pasos y los aullidos de los perros callejeros, también el cómo algunos desgarraban bolsas de basura para poder devorar lo que hubiera en el interior de estas además de sus pequeños pleitos que decidirían quién era realmente digno de degustar la comida que los humanos desecharon al considerar inservibles.

Suspiré un poco.

El ambiente era tan tenso que sentí la urgente necesidad de romperlo.

— ¿Pudiste…descubrir algo sobre eso? —Hablé con suavidad en esa ocasión, la anterior Tracy que se había puesto a la defensiva se esfumó en esos momentos. Quería conocer la respuesta pero al mismo tiempo no. — Lo que mató a mi Madre…—Mis labios se fruncieron levemente, tornándose más serios. — ¿No era humano, cierto?.

Nuevamente silencio.

—Está en lo cierto. —Respondió calmo. —Se trata de una clase de criatura que utiliza contenedores humanos para poder movilizarse de una manera más efectiva, los devoran y toman el cuerpo vacío en pro al beneficio propio. —Explicaba de una manera tan apacible que lo hacía bastante simple de entender pese a ser yo nueva en todo este extraño mundo. —Cuando le puse a salvo, traté de seguir el rastro que había dejado, sin embargo…

—Ya había desaparecido, ¿Verdad?. —Era algo fácil de predecir, al igual que en las películas o libros de misterio. Solía criticar al protagonista constantemente porque no era capaz de ver que la respuesta estaba justo frente a sus ojos quizá porque no había estado en su lugar, cómo ahora. —Significa que hemos vuelto al mismo punto de inicio otra vez. —Apreté los puños tras decir aquello, era la impotencia otra vez recorriendo mis venas.

Era tan injusto.

—No del todo. —Me corrigió, un atisbo de esperanza pareció alumbrar mi mente cubierta de tinieblas cuando esas tres palabras fueron dichas.

La curiosidad me obligó a voltear y le agradecí infinitamente al ver lo que esa mano enguantada sostenía entre dos de sus dedos, era uno de los mayores tesoros que mi Madre resguardaba celosamente ante el gran valor sentimental que tenía para ella: Un anillo que a simple vista parecía bastante caro e inalcanzable, una rara pieza de plata que posee una piedra de color azul esmeralda tan profundo que encantaría a cualquier persona que la tuviese en sus manos. Ella solía decir que era una reliquia familiar muy antigua que contaba una gran historia y además una triste tragedia que jamás debía ser desenterrada o quién lo hiciera acarrearía terribles desgracias a su futuro. Aquella entidad de nombre desconocido había mencionado que lo buscaba y su impaciencia me hizo saber que lo hacía desesperadamente al grado de torturar a quién lo escondía de la peor forma que existe, de seguro no se permitiría fallar nuevamente.

En menos de un segundo se encuentra en mis manos una valiosa pieza que estudio con delicadeza y a detalle, mi pecho se contrae y de la nada siento una enorme nostalgia que se entremezcla con la culpa al verlo por razones que presiento debería conocer perfectamente.

—Es una réplica del original. —Tres palabras y todo en mi interior se desmorona al caer en cuenta de que Mamá fue capaz de entregar todo lo que tenía por algo que ni siquiera merecía realmente la pena, a lo que ahora me aferro de maneras en qué jamás pensé que retendría contra mí aún si no era ese su deseo. Me pregunto si es que ella lo sabía, si conocía el paradero del real y también si había otras cosas que se guardaba.

La única persona capaz de responder las dudas que golpean mi atolondrada cabeza se encuentra reducida a simples cenizas y enterrada en el cementerio tras haber sido velada por los pocos seres allegados a su alma y que lloraron sus recuerdos, incluyéndome.

No soy capaz de retener las lágrimas por mucho más tiempo y se deslizan por mis mejillas al verse libres luego de que las oprimiese en contra de su voluntad, soy capaz de escuchar mi desgarrador llanto y sé exactamente cuál es el sabor que tienen justo ahora que lloro, necesito de su consuelo, escuchar su voz y sentir que está aquí conmigo.

— ¿Por qué…?.—Era todo lo que el nudo creciente en mi garganta me permitía decir, Sebastián simplemente guarda silencio y sé que no es precisamente porque entienda las emociones humanas, sino porque se dedica a admirar cuidadosamente mis reacciones ante esta nueva revelación que me ha hecho. —¿Ellos…mataron a mi Madre de esa manera tan cruel, sólo porque querían conseguir esto?. —Mi brazo se ha alzado, hay una expresión de enfado en mi rostro y él no hace un mayor esfuerzo por retenerme. — ¡La torturaron por una estúpida réplica!.

Exclamé, todo a mí alrededor parece transcurrir más lento cómo si al tiempo se le antojase ir a esa velocidad. El estruendo que produce el anillo al ser empastado fuertemente contra el suelo resuena en mis oídos con un eco que lo hace parecer una enorme tortura, las voces en mi cabeza me dicen que lo aplaste cómo si ensañarme con un simple objeto carente de vida fuese a arreglar el desastre que ahora es la mía. Una de sus palabras que sisean cómo serpientes toma un sentido mucho más extraordinario y retumba en mi cabeza con más fuerza que las demás indicándome lo que debería hacer desde hoy en adelante.

—Quiero que los destruyas…—Mi mirada se dirige hacia el suelo al no haber pelo que pueda cubrirla y esconderla del ser que se encuentra delante de mí, que ha relamido sus labios y asomado una sonrisa repleta de malicia, cómo si en su mente se hubiera encendido una alarma que le advertía que las cosas pronto se tornarían mucho más divertidas de permanecer a mi lado, lo que tanto esperaba al parecer pronto se haría realidad y tendría un final, sólo uno…el mío. — A cada uno de ellos, sin piedad…

Si estuviese frente a mí justo ahora me vería sorprendida de mis propias palabras que reflejan claramente el odio que se ha apoderado de mí y no me permite tener un instante de descanso. Palabras que antes era incapaz de decir sin que fuera tras la pantalla de un teléfono o computadora…ahora las escucho claramente saliendo de mi boca.

Él sólo se inclina ante mí, me reverencia y observa con esos ojos que revelan su verdadera naturaleza demoníaca, devorándome con la misma mientras toma mi mano. Entonces dice lo que tanto deseaba escuchar en ese preciso instante.

Yes, my lady.

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ADJSFKSJNF

EL FIIIIN [?]
Tengan un lindo día Domingo y ¡No olviden dejar sus reviews!
Nuevamente, gracias por seguir la historia QUQ!