Gracias por comentar: Absurda18, Wittzy92, Guest, Roxas.
Que bellos 3
Guest: Hola hola compa. Acá está la continuación. Espero te guste.
Roxas: Pronto se aclararán algunas dudas hehe, sí la amenazó. Te invito a seguir leyendo. (Dedito arriba)
Wittzy92: Hehe, podrás saberlo más adelante, por ahora disfruta del cap. 3 3
Absurda18: Gracias por comentar, Madara es malo con Sakura :c, pronto tendrá su merecido, lo prometo. hehe Continua leyendo n-n
SIIIIIIIIIIIIN MÁS! El capítulo number tiuw ya está listo n_n
Capítulo 2
Reencuentros
.
Estuvo bajo la sombra de un árbol sola mientras comía su almuerzo. Siempre le había gustado comer sola, sin escándalos ni gente parloteando por aquí y por allá.
—¡Hey Sarada, feliz cumpleaños!—gritó un rubio lanzándose a su lado.
—Hmp.— abrió sus ojos para verlo indiferente. —¿Qué quieres?
—Eh, sólo te felicitaba. —hizo un puchero. Le extendió una pequeña cajita— Va por parte de mamá y Hima-chan.
—Gracias.—lo tomó en sus manos.
—¡Venga dame de tu almuerzo, la tía Sakura cocina muy bien!— antes que pudiera decir otra cosa Sarada le dio un gran zape en la coronilla de la cabeza.—ouch.
—¡Oeeeeee Sarada, FELIZ CUMPLEAÑOS!— Su amiga la escándalosa se tiró encima de ella.
—Me estas asfixiando, Chou —
—Lo siento. Es que doce años no se cumplen todos los días.
Sarada se rascó la nuca. Ya su tranquilidad se había roto, y más, cuando vio a tres personas más acercarse y felicitarla, claro, con mucha más prudencia que los primero dos.
—Celebración por partida doble. El cumpleaños de Sarada y la graduación, por fin saldremos de aquí... —dijo la morena.
—hmp—
.
.
Cuando se reunió con el director, éste le dio una lista de todos los que iba a presentar. Él como invitado de honor iba a entregar los reconocimientos a los mejores alumnos y entregar los diplomas.
—Es un placer tener a un antiguo estudiante, con la trayectoria que tienes, Itachi-san, anunciando la ceremonia.
—El placer es mío, Kakashi-sempai.— dijo sonriendo.
—Me enteré hace poco que Sasuke estaba de regreso de Alemania.— sonrió.—Otro alumno brillante con una trayectoria parecida a la tuya.
Ambos estuvieron charlando un rato más. Itachi ojeó el listado, el primer nombre de la lista llamó un poco su atención Haruno Sarada, obtuvo el promedio más alto de su clase. Sorprendente. Le recordó a él mismo y a su hermano después que él se graduara.
—Haruno Sarada.— pronunció después que había salido. Pasó por un lado del jardín, habían muchos jóvenes reunidos en un círculo grande frente a él.
—¡Guao, Sarada tuviste la nota más alta del examen final!—exclamó a los cuatro vientos.
—Sí. Y también obtuvo el promedio más alto. Era de esperarse— ésta vez fue un rubio de ojos azules quién habló.
—Boruto está celoso— dijo alguien más riendo.
Itachi sonrió. Notó que del grupo salieron dos, el rubio de ojos azules que asumió que se llamaba Boruto y una pelinegra de lentes.
—Sarada.— llamó el rubio.
Así que ella era Sarada Haruno, la niña con el mejor promedio de la escuela. Haruno. La observó fijamente y le recordó a alguien, esos brazos metidos en los bolsillos. La cara de indiferencia. Esos rasgos se le hacían muy conocidos.
—La tía Sakura estará orgullosa de ti.— dijo el rubio a Sarada, y ella finalmente sonrió.
El cerebro de Itachi hizo un corto circuito.
¿Había escuchado bien? Ya va, había una relación cercana entre ambos niños. La pelinegra era de apellido Haruno y al parecer su madre se llamaba Sakura. Su cerebro dio un click, pues, existía una pequeña casi diminuta probabilidad que sean las personas que tiene años buscándolas.
Cuando estuvo a punto de seguirlos. Otros adolescentes llegaron tapándole el camino.
—¿Es usted Itachi Uchiha-sama? — todos en el pasillo voltearon a ver el lado donde se encontraba el Uchiha. Éste asintió.
Todos los presentes hicieron una referencia ante Itachi. Al parecer era muy famoso.
—¡Muchas gracias por estar en nuestra ceremonia de graduación Itachi-sama!
.
.
—Itachi Uchiha será que presente la ceremonia de nuestra graduación.— Anunció Chocho. — Es un empresario súper guapo.
—¿Uchiha?—Preguntó Sarada.
—Si, ese famoso apellido. Sólo quedan tres hombres descendientes de los poderosos Uchiha.—Respondió la morena.
—Vaya.—
—Se de mi padre que controlan todo, su compañía es benefactora de esta institución. Y muchas otras alrededor del país.
—Mi padre conoce a Sasuke Uchiha.— dijo el rubio incluyéndose en la conversación.
—¿En serio?— preguntó sorprendida la morena.
—Si, creo que son amigos.— dijo
—Él es el más joven, hermano de Itachi Uchiha. Y definitivamente es el más guapo de todos.— se le hicieron corazones los ojos. Sarada y Boruto giraron los ojos.
—Dicen que regresó de Alemania, hace poco— entró en la conversaciones Misaki.
Sarada sólo los observaba, intentando saber de donde más había escuchado ese nombre. Sasuke Uchiha. Se le hacía muy familiar. Tal vez en un libro, o quizás escuchar en los labios de su madre decir ese nombre o simplemente tal vez en otro lado. No estaba segura.
.
.
Su móvil sonó y lo contestó sonriendo al ver el nombre en la pantalla.
—Aló.—
—¡Tengo horas pegando grito como una imbécil frente a tu puerta! Sal de una rotunda vez quieres!.— La voz chillona salió como huracán del móvil que hizo que apartara la oreja del aparato.
—Está bien, voy llegando. Había salido al supermercado— la pelirosa río nerviosa, escuchó el gruñir. —Voy subiendo la escaleras.
—Usa el puto ascensor. — dijo para cortar.
—Hola gruñona. — río al verla parada frente a la puerta con un tic nervioso en la pierna.
—¿Dónde está mi ahijada favorita?—
—Obviamente en la escuela Karin— respondió la pelirosa. La pelirroja suspiró frunciendo el ceño.
—Le traje su regalo. —
Ambas pasaron al departamento y después de una ligera conversaciones de bienvenida, la pelirosa se colocó el delantal, tenía planeado hacer una un banquete en celebración del cumpleaños número doce de Sarada. El tiempo pasaba muy rápido.
—¿Y bien Sakura?— preguntó la pelirroja. Abriendo la nevera y sacando una manzana.
—¿Y bien, qué? —
—No te hagas. Sarada tiene ya doce años. Necesita a su padre.—
—No comiences...
—No seas terca Sakura. Ya Sasuke tiene control de las empresas, y Madara ya no está en el país.—
—No confió en él. Tiene medio mundo comprado.
—Sakura ya te hubiese encontrado si él quisiese. No estoy diciéndote que estés junto a Sasuke otra vez, lo que te estoy diciendo es que: Sarada tiene derecho a saber que su padre en un hombre multimillonario que no tiene ni idea que hace doce años dejó embarazada a una mujer que lo amó o lo ama con locura por culpa de la codicia y malicia de su tío.
Sakura se quedó observándola en silencio, tenía razón. Sarada tenía todo el derecho del mundo de saber quien era su padre y no sólo tener la idea que está trabajando para luego venir a casa. Pero tampoco compartía la idea, Madara infundió en ella el miedo, y si algo le ocurriera a su hija por el simple hecho de intentar contactarlo, moriría. Pues no quería que algo malo le sucediese a Sarada, pensó en ese momento en el pasado, y realmente las cosas no irían bien, la terrible herida que hizo Madara aún seguía.
Tampoco era que le diría a Sasuke, hola, Sasuke tienes una hija aquí que tiene doce años y necesita de ti, la cuestión que pintaba no era tan sencilla, es decir, en todo éste tiempo le ocultó a Sasuke la verdad, y aunque quisiera regresar el tiempo hasta el momento en el que lo dejó ahí, en ese restaurante costoso, ocultándole que en ese entonces ella tenía tres meses de embarazo, lo cierto era que ya no lo podía regresar, pues lo hecho está hecho y no había forma alguna de borrar el pasado.
Además, ¿Y si Sasuke ya tenía familia? Y si... ¿Ya tuviera esposa e hijos preciosos que alegraran su día a día? Y Ella estaba aquí haciéndose falsas esperanzas. Un momento... ¿Si Sasuke supiera de Sarada, que iba a hacer? ¿Cómo iba a actuar? No es que esperaba reconciliarse con él... Fue ella quien dio por terminada su relación con el pelinegro.
Pero ella...
¿Lo amaba aún?
No respondió su mente.
Tal vez respondió su corazón
No lo amo. Dijo finalmente Sakura internamente, sintiéndose aliviada por eso.
.
.
—Necesito cierta información, Kakashi-sempai — anunció viendo fijamente el único ojo visible del peliplateado.
—¿Qué clase de información?— torció la ceja.
—Información personal de una estudiante.—
—Lo siento, pero tenemos una estricta política de...—
—Esa estudiante es Haruno Sarada. Y es mi sobrina. Necesito saber su dirección.— fue tan directo que le sorprendió a Kakashi esa información, aunque no la dudó. Conocía a la madre de Sarada, pues fue su alumna también, Sakura Haruno. Recordó que cuándo jóvenes, ella estaba profundamente enamorada del más joven de los Uchiha.
*Flashback*
Estaba delante del escritorio del director leyendo unos largos reportes cuándo sonó la puerta interrumpiendo su labor.
—Disculpe la interrupción, Kakashi-sempai, Sarutobi-sama—
—¿Que sucede?—
—Una pelea— ambos hombres fruncieron el ceño.
—Haz pasar a los causantes por favor, Shizune —
Ella obedeció y segundos más tarde cuatro alumnos entraron a la oficina, unos detrás del otro. Los primeros tres no le sorprendieron, ya era costumbre, el que le llamó la atención fue el último que entró. ¿Qué habría sucedido para que el indiferente y calmado Sasuke Uchiha estuviera en esa oficina?
.
.
—Me entraré si no cumplen con sus asignaciones. Pueden retirarse. Ya les advertí, Ryo, Kazumi, Idate.
Quedó sólo el pelinegro de brazos cruzando viendo a un lado con el ceño fruncido
—Sasuke.—llamó el sensei.—Es muy extraño encontrarte en ésta posición, ¿Que fue exactamente lo que sucedió?
—Seguirán molestándola.—fue lo que respondió ignorando la pregunta de su sensei.
—¿A quién? —
El pelinegro bufó. ¿Acaso no lo sabían ya? Par de tontos o era que se hacían.
.
.
Cuando salió de la oficina, seguido de los dos adultos tontos -que hicieron que Sasuke contara lo sucedido en el día y el porqué de su participación en la riña- una pequeña pelirosa lo esperaba en la salida, sentada a un lado de la puerta como si esperara para entrar, al verlo, se levantó rápidamente y fue hacia él.
—Lo siento mucho, Sasuke-kun. Todo ha sido mi culpa—
Sasuke la observó, sí, ella estaba bien, y luego de eso pasó de largo sin decir palabra alguna. La pelirosa inmediatamente entristeció y agachó su cabeza.
—Vamos Sakura, no te desanimes— dijo el Sensei Kakashi posando una mano en el hombro a la chica.
—Está molesto conmigo, se ha metido en problemas por mi... Y y-yo...—
—Sí es así, entonces debes ser muy importante para él—
—¿e-eh?—Sakura se sorprendió por las palabras de su sensei.
¿Acaso Sasuke….
.
*End Flashback*
Recordó ese día claramente, Sasuke había golpeado a esos chicos por haberse burlado de Sakura, sonrió al recordarlo, el Uchiha no quería que nadie se enterara en ese momento, ¿Quién iba a decir que el corazón de hielo iba a ser derretido por la dulzura e intensidad de un verdadero sentimiento de amor?
Volvió a sonreír. —Si es en ese caso, la dirección es:...—
.
.
El timbre sonó y Karin fue a ver de quien se trataba.
—Seguro es Hinata— Gritó desde la cocina, Sakura.
—Hmm.—
Cuando la pelirroja abrió la puerta un grito de sorpresa se ahogó en su garganta. Tragó grueso. Ya no había nada más que hacer, y finalmente sonrió muy leve dándole paso al hombre que estaba delante de ella.
—Sakura te buscan.— al momento que Sakura salía de la cocina con una bandeja de galletas, la persona estaba a diez metros de ella. La bandeja se cayó de sus manos de la impresión.
—Por fin las encuentro, Sakura.—
—Itachi Uchiha.— susurró.
Supo en ese momento que el pelinegro lo sabía, esas miradas en los hermanos Uchiha las sabía interpretar, aquel pelinegro parado frente a ella sabía de Sarada, y después de pensarlo bien, no tenía ni idea de cómo debía sentirse, si debía sentirse preocupada o aliviada. Un momento... ¿Dónde estaba Sasuke? ¿Él lo sabría también?
Su cerebro se alarmó. Y se le erizó la piel del miedo. No era algo bueno.
—¿Q-qué haces aquí?—
—Te ocultaste bien de Madara. Pero ya no debes hacerlo más.
—Y-yo...
Karin fue en busca algo de té, tanto para el recién llegado pero principalmente para Sakura que estaba hecha un manojo de nervios.
—¿Con que Sarada Haruno, no?— vio las fotografías en el mural. Era ella, la niña prodigio de la escuela en la que tenía que hacer la ceremonia.
—¿Cómo te has enterado?—Preguntó rápidamente.
—Haré la ceremonia de graduación y me dieron esta lista.— respondió. —Sarada salió con honores, como su padre.
Sakura apretó el delantal que no había tenido tiempo de quitarse. El orgullo brotó en ella, Sarada tuvo el mejor promedio, estuvo tan contenta en ese momento que no lo ocultó a los presentes. Pensó bien las cosas y si Itachi lo sabía, Sasuke pudiera también saberlo y por ende Madara, entonces el cuero cabelludo le empezó a picar.
—¿Lo sabe?— éste negó con la cabeza.
Se relajó ante la respuesta del pelinegro.
—¿Por qué estás aquí, Itachi? — insistió con la pregunta.
Itachi la miró como si fuera lo más obvio del mundo. Y suspiró.
—Estuve durante años buscándolas. — hizo una pausa y sacó una fotografía de su bolsillo —Gracias a esto no me rendí. Madara la tenía hace seis años atrás.
—Hace seis años el fue a mi casa, y—tragó grueso tratando de no recordarlo con dolor.— Sarada estaba pequeña. Antes que Sarada cumpliera los seis años, un mes antes. Y...
—¿Es ese el motivo por el cuál no hay ningún registro de nacimiento de Sarada? Ni siquiera aparecía algo tuyo, y sabiendo que habías nacido aquí. Me pareció totalmente extraño.—
Sakura negó. —no hay registro de nacimiento de Sarada por que ella no nació aquí, Nació en Konoha. Algo lejos, realmente.
—¿Konoha? —Sakura afirmó con la cabeza.
—Me fui con mi abuelo a su pueblo natal antes que muriera. Y mi embarazo fue allá.
—Sasuke te buscó por todos lados y no te encontró. Estuvo mal todo éste tiempo...
—Itachi, de verdad no deseo...
—Tienes que saberlo. No debiste dejarlo Sakura.— recordó a su pequeño hermano en el pasado después de lo ocurrido con la pelirosa.
—No tenía opción. Madara no me dejó opción alguna.— susurró Sakura. —Lo lamento mucho. Ambos tienen derecho a conocerse, Sarada tiene derecho a conocer a su padre. No soy quién para detenerlo. — cortó Sakura. Lo que menos quería era que la juzgaran por eso, él no supo ni sabía que era lo que sentía Sakura. No tenía ni la más mínima idea.
—Hoy es el cumpleaños de Sarada.—intervino Karin sonriendo, algo bueno debía salir de eso.
—¿Y tú qué haces aquí?— preguntó Itachi fijamente a Karin con aires desconfiado.
—Es una historia bastante larga, no deseo contarla, sólo tienes que saber que sé del nacimiento de Sarada desde el principio.—
—Antes que Sasuke se fuera, estabas con él. —
—No malinterpretes las cosas, Itachi. Estaba con él por la firma de papeles, recuerdas... Naruto y mi tío Minato también se encontraban.—suspiró.— discutí con Naruto ese día, porque estaba por decirle a Sasuke la verdad. De verdad lucía terrible.
—¿Por qué no lo hiciste? Hubieras impedido que Sasuke se marchara.—
—Venga, no me corresponde eso a mi, Itachi, no es mi problema, aunque me doliera ver a los tres sufriendo.—dijo Karin frunciendo el ceño con un poco de amargura.—No estaba en mi decirle a Sasuke, Sakura es la única que debe hacerlo.
La pelirroja giró a ver a Sakura.
—Lo siento, haberle dicho a Sasuke en ese momento habría solucionado muchas cosas. Estúpido Naruto, por hacer esa promesa y arrastrarme con ella.
.
.
Sasuke bajó del auto directo al gran edificio que tenía el apellido suyo arriba. Tenía una reunión con el consejo y estaría en representación de Madara e Itachi. Su mirada gélida pasó por las asistentes que se pararon al frente para decirle detalles de la reunión y prosiguió.
Al entrar a la oficina todos se pudieron de pie.
—Joven Uchiha, bienvenido.—Dijo uno. Sasuke asintió y luego se escucharon uno tras otro en fila india. El pelinegro no prestó atención, ese día en particular estaba irritado y no sabía porqué... Corrección, el motivo lo sabía a la perfección, tuvo un sueño molesto, causa de su irritación en el momento.
Cuando la reunión estaba por concluir su móvil sonó.
—¿Que quieres Itachi?— preguntó
—¡guao, relajate hermano!— exclamó riendo.
—Si no te conociera, dijera que estás como muy contento hoy. ¿A que se debe? —
—Hoy es un día grandioso, hermano. Y lo será para ti también. —Volvió a reír. —Vamos, te espero en este sitio: ... No vayas a faltar.
Sasuke memorizó el lugar, estaba extrañado. Itachi estaba de un muy peculiar buen humor, acaso iba a tener un hijo, rió secamente. Konan ya era hora. Sasuke a sus treinta años sólo pensaba en la empresa, recordó a la pelirosa, sabía de sobras que no la había superado. Todos estos años y aún sigue en su memoria, todo lo que vivió con ella, desde las fugadas de clase hasta haber comprado en el supermercado. Recordaba la pelirosa cuando le tarareaba una canción cuando no podía dormir. Cuando decidieron vivir juntos... Ciertamente recordaba todo.
Pero un día, ella simplemente le dijo que se iría. Se le pasó muchas cosas por la mente, ella nunca explicó el motivo ni nada. Simplemente se fue. El estuvo buscándola debajo de las piedras y no supo de ella.
Rogó a Naruto que le dijera dónde estaba y él mismo juró que no lo sabía. Todos desconocían el paradero de la pelirosa. Frunció el ceño con molestia. Sentía un vacío en el corazón. Mierda.
Se giró sobre la silla, y fijó su vista en la enorme ventana y en la vista que le daba de la ciudad para luego cerrar los ojos y descansar un poco. Supuso que todo el personal ya había salido completamente de la sala de conferencias.
*Flashback*
Un gran relámpago hizo que saltara del susto, no había lloviendo desde hace siglos y justamente esa noche decidió llover a mares con rayos y relámpagos demás.
—Nee, Sasuke-kun levántate.—
—Mmm—
—Los rayos están...—
Otro cayó.
Y ella se abalanzó contra el pelinegro abrazándolo con una fuerza sobrehumana diría Sasuke.
—Está bien— musitó con calma para devolverle el abrazo más cálido y así suavizara el mortal abrazo de ella.
—Me aterran. Y no tenemos electricidad. — su voz sonaba preocupada.
—Cálmate, no te sucederá nada.—
—¿Tú me vas a proteger, Sasuke-kun? —
—Aa.—
La chica río. Y Sasuke sonrió.
—Te amo, Sasuke-kun.
—Y yo a ti, Sakura.
Le dio un beso en la frente. Y Sakura se acurrucó en su pecho.
—Mi abuelo va a matarte cuando se entere que estás aquí en mi habitación.—Rió nerviosa.
—Acepto el riesgo. —
—¿Sasuke-kun?— preguntó con aires nerviosa y algo sonrosada, agradeció que no había electricidad, así Sasuke no la viera.
—¿hmm?
—Q-quiero estar contigo. —Soltó tímidamente delante de él mientras le daba un pequeño beso en los labios, Sasuke correspondió sin decir ninguna palabra. Sus manos bajaron hasta su cintura y la atrajo más a ese tan ansiado beso, subiendo de intensidad y frecuencia. Un ligero choque de lenguas hizo que el cuerpo de la pelirosa se erizara.
Sasuke bajó sus besos al cuello de la pelirosa y ésta gimió suavemente por el contacto de los labios de Sasuke en su cuerpo.
La puerta hizo un seco sonido que obligó a que ambos se separaran un poco.
—¿Estás bien pequeña Sakura? Los rayos están un poco agresivos — soltó con voz preocupada su abuelo.
—E- estoy bien a-abuelo, estoy por dormirme ya— respondió rápidamente.
—¿Segura?
—¡Yep!— dijo. El abuelo volvió a su habitación después de decir "Buenas noches, pequeña"
En la habitación los dos cómplices sonrieron a diferencia de Sakura, que río bajito.
—Te abuelo se preocupa por ti.— dijo Sasuke. La pelirosa asintió.
—Si, él es muy bueno conmigo. Desde que mamá murió él se ha hecho responsable de mi.— suspiró —Es por eso que trabajo medio turno en el restaurante. Debo ayudar en los gastos.
.
Con sus dedos delineó el contorno de sus labios para darle un beso que hizo que Sakura cerrara los ojos.
—Vales mucho, Sakura. —susurró.
Sasuke la vio fijamente, si, estaba enamorado de esa pequeña pelirosa, asustadiza por los rayos, que trabaja de medio turno en un restaurante, que ayuda a su abuelo en los gastos y aún así, tiene notas excelentes en la escuela para así obtener la beca estudiantil. Conocía a Sakura. Estudiaban juntos. Su padre nunca estuvo y su madre murió hace dos años atrás por una enfermedad. No tenía a nadie más que su abuelo. Toda su otra familia desapareció.
No estaba diferente a su historia, pensó en ese momento. El perdió a sus padres cuando era un niño, en un accidente automovilístico. Desde entonces estuvo con su hermano y su tío, a diferencia de ella, él tuvo todo en bendeja de oro, no de plata ni mármol, oro. Su familia era muy adinerada. Sus padres le dejaron una inmensa fortuna y varias empresas que dirigir. Él lo tenía todo, pero viendo a la pelirosa, le hacía dudar de todo lo que tenía.
Quería a la pelirosa. Mucho he de admitir. No le importó en ese momento el hecho de tener sólo quince años. Él desde hace un tiempo bastante largo sabía que era lo que quería, no era un simple crío que no sabía que quería y se la pasaba perdiendo el tiempo, él no era así.
—Sakura— llamó él.
—Sé lo que piensas.— anunció la pelirosa.— te conozco, Sasuke-kun.
Antes que pudiera decir otra cosa volvió a besarla.
Voy a darte todo lo que necesites. Susurró Sakura entre el beso. Eso era. Exactamente eso.
Sakura nació para él.
*End Flashback*
.
.
Mierda. Se levantó rápidamente y vio la hora de su imponente reloj de marca. Mierda. Se había quedado dormido en esa silla, con esos recuerdos del pasado. Se estiró y sus huesos sonaron. Mierda. Que incómodo dormir en esa silla a pesar que debió costarle a la empresa unos buenos dólares.
Al instante su teléfono vibró y lo contestó.
—Vas tarde.— regañó el pelinegro mayor.
—Me quedé dormido. Ya voy para allá. ¿Cuál era la dirección?
—Escuela Central de Tokio.—
Sasuke frunció el ceño. ¿Ese era el lugar?
—¿Qué demonios harás allá?
—Ototo eres un baka. Mueve ese trasero, quiero que conozcas a alguien.—
—Repito. Estas extrañamente alegre. Da igual. En unos minutos estoy allá, aniki.—
Ambos sonrieron cuando cortaron.
.
.
La puerta sonó y de ella salió un rubio torpe de ojos azules con una hermosa peloazulado de ojos perla en compañía de una pequeña niña.
—¡Hola, por aquí!—
—Hola Hinata, ¿Cómo estás?— preguntó Sakura sonriendo cuando estuvo cerca de ella.—Hola bebé.
—¡Hola tía Sakura!— la pequeña abrazó a Sakura fuertemente mientras le daba un beso en la mejilla.— ¿Dónde está Sala-chan?
—Está en la escuela. Boruto está también allá.
—Algo sucede aquí... — soltó de repente Naruto.
—Pues que más, cabeza de chorlito. Itachi vino hoy y sabe de la existencia de Sarada.— intervino Karin.
—¡¿NANI?!—
—Lo que oyes.— soltó.— ¿Por qué te sorprendes? Tarde o temprano iba a saberse.
—¿Sasuke?—
—No lo sabe aún. —
Todos tenían esperanzas. Sakura se relajó, debían conocerse. No le podía negar a nadie que estaba hecho un manojo de nervios ya que por más que sea, Sasuke tenía aún ese efecto extraño en ella. Negó con la cabeza casi cuando el nombre Sasuke pasó por su mente... Aquí el tema era Sarada con Sasuke, y sólo era eso. Ella sólo iba a estar para apoyar a su hija y sólo eso. Después de todo sentía que...
Al diablo. No lo había visto en siglos y cuándo lo vio en una fotografía hace poco, le pareció el hombre más perfectamente creado de la faz de la tierra, no ya va... ¿Cuándo fue el momento que dejó de pensar con la cabeza y decir tonterías? Negó con la cabeza nuevamente.
—Sakura la tierra te está llamando, regresa.—Soltó Karin rodando los ojos divertida. Si que iba a divertirse ahora. —Tenemos que ir por la ceremonia de los chicos.
—Ya es hora de irnos.—
.
.
La ceremonia daría lugar en una hora. Los preparativos estaban listos y los alumnos todos estratégicamente situados por orden alfabético.
—¡Ya será hora! ¡Muero por mis bocadillos!— exclamó la morena, Sarada que estaba en la cuarta fila la escuchó.—Itachi-sama es demasiado guapo.
Se escucharon unos murmullos. Y se llamó por el micrófono a Sarada. Se le hizo extraño ya que la ceremonia no había comenzado. Luego de unos segundos. La nombrada se levantó y obedeció.
Cuándo estuvo caminando pensó en su padre. ¿Dónde rayos estaba? Al mismo segundo desechó todo pensamiento de él. No estaba y ya. Desde hace ya bastante tiempo que dejó de esperarlo. Con su madre sobraba y bastaba. Frunció el ceño, comenzaba a molestarse.
—Sarada.—llamó un pelinegro, que ella supo reconocer.
—Itachi-sama— dio una leve reverencia.
—Yo te mandé a llamar.— sonrió. Sarada lo vio expectante. —Quiero que conozcas a mi hermano.
En la oficina del director Kakashi, estaba él mismo, la asistente Shizune, y un hombre de espaldas a ella sentado con la pierna cruzada.
—Sarada— Sonrió el director con su único ojo visible. Todo era por una buena causa, pensó el peliplateado, viéndola bien, era la copia exacta. ¡Vaya, tenían otro descendiente Uchiha! —Estamos muy orgullosos de ti.
La pelinegra ya se imaginaba esto, dio una reverencia aceptando completamente los comentarios. Su madre la había enseñado muy buenos modales.
—Personalmente estoy orgulloso de tus logros—comenzó Itachi con una sonrisa—Me recuerdas mucho a mi. Me he enterado que tú, estás de cumpleaños.
El pelinegro mayor le obsequió un regalo. Una cajita con un pequeño lazo color rojo. Dudó en aceptarlo, no era porque desconfiaba en el contenido del objeto, si no más bien el hecho de que alguien desconocido, muy famoso le regalara algo, y tuviera ese gran detalle de darle un presente.
Itachi no pudo creer que tanto esa niña se parecía a Sasuke. Tanto físicamente como su comportamiento, que era demasiado serio y maduro para su edad. —Vamos, tomalo. Él es mi hermano. — vio que otro pelinegro se dirigió hasta ella.
—Gracias.
—Sasuke Uchiha —anunció, Sarada tuvo un leve respingón. ¿Todos los Uchihas eran así? ¡Vaya!
—Mucho gusto, señor Sasuke.— volvió hacer una reverencia.
—Felicitaciones, tus padres deben estar orgullosos de ti— dijo Sasuke.
—Mi madre lo está. — respondió. No le gustaba mucho globalizarlo... Pues, su padre no estaba.
—¿Y tu padre?—preguntó casi por educación.
—No estuvo.— Sasuke frunció el ceño.
—Que pen...—
—La ceremonia está por comenzar, lo mejor será ir a mi lugar, gracias. —cortó por educación y salió inmediatamente de la estancia.
Era una pena. Antes que pudiera decir algo su hermano lo miró con algo movido en sus ojos. ¿Que mierda le sucedía a Itachi?
.
.
—¡Sarada!— volteo a ver. Era Sasuke Uchiha. —disculpa. Fue imprudente de mi parte haber...
—Está bien, señor Sasuke.
—Llámame, Sasuke.— dijo. Quiso decir que estaría en toda la ceremonia y en la fiesta, pero no le salió, se había sentido culpable un poco, después de todo esa niña sólo era eso, una niña. Lo recordó su pasado, a diferencia de esa pequeña, sus padres había muerto cuando él era apenas un niño. Viéndola bien, tenía cierto aire a alguien que conocía ya.
—Gracias. —dijo la pelinegra.—Mi madre debe estar esperándome. —
—Espero verla, y felicitarla por tu éxito.—Respondió Sasuke, él hizo ahora una leve reverencia ante Sarada y volvió a la oficina del director Kakashi.
—Sarada, nuestros padres ya llegaron, la tía Sakura está preguntando por ti.—Dijo el rubio parándose al lado. Sarada observó el regalo y no dudó en abrirlo, dentro de él había un pequeño broche, con una muy peculiar forma, un pequeño abanico rojo y blanco. Era muy bello.
—¿Y eso?—
—Un regalo.—cortó. Boruto subió los hombros restándole importancia.
—La ceremonia está por comenzar—dijo. Sarada pensó que los Uchiha's eran muy educados. Sasuke Uchiha, era bastante serio, pero muy amable. Pensó en su madre. ¿Qué tal si conocía a Sasuke? O a Itachi?
No, no, no negó con la cabeza.— Sasuke estaría perfecto para mamá. Itachi es muy mayor. Sonrió. Ella necesitaba un hombre como él y vaya que haría que se conocieran. Sonrió para sus adentro.
—Estás en la luna, Sarada.—
—Acabo de conocer a los hermanos Uchiha. Antes estuve leyendo unos artículos de ello. —respondió—Son imponentes realmente.
—Si, Sasuke Uchiha estuvo reunido con mi padre.—
—Son importantes. El tío Naruto se volvió el alcalde, lo hace más importante y lo hace también conocedor de mucha gente influyente en el país.
—Si—
—Quiero hacer que mamá conozca a Sasuke-sama. —
—¿Para?
Sarada puso los ojos en en blanco.
—Deseo que mamá esté con alguien y olvide de una vez por todas al hombre que me engendró. También sé que con ayuda de él descubriré a una persona.
—¿Y ese alguien es Sasuke Uchiha? — la chica asintió con la cabeza. Estaba muy segura. —¿Que quieres descubrir?
—El hombre que le hizo daño a mamá, ese día. —
Boruto no dijo nada. Aunque sabía la historia, no dijo nada. Si eso le hubiese sucedido a su madre, hubiera movido medio mundo para conseguir a ese malvado hombre y hacerle pagar por lo que hizo. Y sólo por eso la entendió y estuvo de acuerdo en el plan.
Ambos fueron al lugar de la ceremonia pues, estaban esperándolos.
.
.
La ceremonia comenzó y los alumnos subieron uno a uno a medida que los nombraban por orden alfabético, todos estuvieron sus medallas. Luego Itachi quien estaba en ese momento al micrófono, a su lado Kakashi Hatake y Shizune, llamó a los alumnos con mejor promedio, desde el menor del top, hasta el más alto.
—Ahora, me da un enorme placer presentar al siguiente alumno, con una asistencia perfecta tanto en horarios clásicos como actividades extracurriculares—Sonrió— Con un promedio total de cien puntos, darle un fuerte aplauso al alumno más brillante del curso.
—Sarada Haruno.— dijo y la pelinegra fue ahogada, literalmente, de aplausos al subir al escenario.
Por su parte, Sakura contuvo las lágrimas y una gran sonrisa adornó su rostro, ver a Sarada ahí, parada, delante de todos, con esos logros, se le infló el corazón de pura alegría y orgullo. Le hubiera gustado ver también a su lado a Sasuke, pues él como su padre estuviera igual de orgulloso que ella. Ambos se abrazarían y dirían que la habían criado de la mejor manera... Pero su historia era distinta. Observó a Naruto y él supo lo que pensaba al instante.
Por otra parte, el pelinegro que aunque se encontraba lejos de la ceremonia la veía perfectamente, aunque sólo a los estudiantes. Vio a Sarada subir al escenario y algo en su pecho se movió. ¿Que era? No tenía ni la más mínima idea. Al instante que escuchó completo el nombre de la pequeña pelinegra sintió bastante intriga.
—Sarada Haruno— río en seco, el destino era una mierda. Llevó una copa de champán a los labios sonriendo con sarcasmo. ¡Vamos Sasuke! Ni que fuera ella el único ser con ese apellido. Bufó y sus ojos se pasaron en Sarada y la recorrió con suma dedicación, buscando un indicio de algo que según él, la delatara. Algo llamó inmediatamente su atención, el broche que tenía en su uniforme, era nada más y nada menos que el símbolo de su familia, el gran y prestigioso Clan Uchiha. Ese broche era de su pertenencia.
—Con que era para ella, eh Itachi.— pensó.— Ladrón, aniki.
Guardaba en su memoria como sus padres orgullosamente le habían entregado ese broche familiar el día de cumpleaños número siete y el último en pasarlo con ellos. Suprimió el dolor y dio paso a otro sentimiento lleno de positivismo. Raro en él, ya que la mayoría del tiempo era puro negatividades.
Y aún así, se dio cuenta de algo...
No había estudiado las sonrisas, y las palabras bien de Itachi hasta que su hermano tomó el hombre de Sarada. ¿Que era esa expresión en su rostro? Según su interpretación de las posiciones corporales de su querido hermano mayor, eso era, felicidad desbordada. Algo en ese momento lo intrigó, Itachi sabía algo que él ignoraba. Algo que posiblemente involucraba a esa joven niña pelinegra con rasgos muy familiares.
Dejó la copa en la mesa una vez finalizada la ceremonia y su objetivo fue su hermano junto a la niña, antes, vio cómo su hermano se inclinó para decirle algo muy cerca a Sarada y de repente ella salió corriendo y se perdió de su vista entre otros niños con sus alegres y sonrientes padres.
Volvió la mirada a su hermano, y éste pareciera buscarlo a él con la mirada. Una vez que hubo contacto visual entre ambos, Sasuke sólo movió la cabeza. Itachi tenía que explicar muchas cosas.
.
.
—¡Mamá!— Sakura quién la estaba esperando con los brazos abierto la arropó como una mamá oso y le dio muchos besos en el rostro. Sarada río. No le dio vergüenza que su madre la estuviera asfixiando de amor.
—No sabes cuán feliz estoy, Sara-chan.— dijo para no poder evitar que sus lágrimas salieran de sus verdes ojos. —Estoy orgullosa de ti, amor. — la pelirosa acarició la mejilla de su hija con delicadeza y suma calidez. Sarada sonrió y con sus dos manos limpió las lágrimas de su madre.
—Lo he hecho por ti, mamá— ahora fue ella quien la abrazó— Gracias mamá
—¡Sarada felicidades! —grito Naruto con esa sonrisa de oreja a oreja mostrando los dientes perfectamente blancos.
—Tío Naruto, gracias. —
Sakura abrazó a Boruto. Hinata abrazó a Sarada. Las dos estaban orgullosas. Boruto no fue el mejor de la clase precisamente, pero sí aprobó el grado, con cuarenta y nueve más dos puntos que fueron regalados por ayudar a la madre del director con un serio problema al cruzar la calle, finalmente graduado.
—¡Enhorabuena, Sarada!— ésta vez fue su madrina Karin que la apapachó— te tengo un regalo.—
Sakura observó a su hija con detenimiento, estaba alegre. Su mirada se dirigió al broche que estaba puesto estratégica en la parte derecha de su camisa. Tragó seco. Ese fue Itachi sin duda. ¿Sasuke lo sabría? Tembló levemente, ¿Que haría después de eso? Su mirada jade chocó con la negra de Sarada. La pilló infraganti, y le sorprendió que le sonriera y no la viera con preocupación.
—Mamá, quiero presentarte a alguien.— dijo Sarada tomando la mano de su madre.—Es alguien importante.
.
.
Ahí estaba Sarada Haruno de frente a él.
Un momento...
Ese de ahí era Naruto con Hinata y su hijo Boruto y la pequeña Himawari. Cerca estaba Karin.
Esperen un momento...
Esa melena corta de color rosa pastel...
—Mamá, quiero presentarte a alguien. Es realmente alguien importante. — Esa era Sarada.
—¿A quién Sara-chan? —
Esa voz...
De espalda a la pelirossa, los ojos de Sarada subieron a él y ella sonrió al verlo cerca.
—Ven mamá, está aquí. Él es el señor...—
Sakura se volteó con una sonrisa, que cuando se giró y vio al hombre que estaba delante de ella sus ojos se abrieron como platos y la sonrisa se borró automáticamente.
—Sasuke— susurró apenas audible solo para ella.
—Sakura—
.
.
.
¡SIII! Se haan encontrado por fiiiin y vaya manera. Pobre Saku. Ooooook. Necesitaba poner esa parte en negrilla porque yo misma me emocioné escribiéndola, perdón por dejarlo hasta ahí, pero es dramáticamente necesario.
Bueno en fin, ¿Qué les pareció?
Recuerden que sólo lo sabré si dejan sus adorables comentarios por aquí en donde dice "Review".
PD: Como siempre, los errooores que causen mis dedos serán arreglados a los días, mil perdones. _u
Siguiente Capítulo: Verdades al descubierto.
Muuchos recuerdos, e historias de amor. 3.3
Sayoo. With my love. Loovehd.
