Capítulo 3

Verdades al descubierto.

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No supo explicar cómo esa intensa ansiedad se lo estaba tragando completamente en ese momento. Naruto no paraba de parlotear y él no podía dejar de observar a Sakura junto a esa niña que antes había conocido, llamándola mamá. Era total y rotundamente inquietante.

—Señor Sasuke, ella es mi mamá. —Sarada se interpuso en el frente sosteniendo la mano de Sakura como si la estuviera obligando a ver al pelinegro.—¿Usted la conoce de algún lado?

—Nos conocemos de...— respondió Sasuke aún sin despegar los ojos de la pelirosa. ¿Sería correcto mencionarle la relación que ambos tuvieron? ¿Sería apropiado decirle que Sakura lo abandonó?— Tu madre era...

—Nos conocemos desde hace un tiempo S-Sarada. Éramos buenos amigos, el señor Sasuke, el tío Naruto y yo, fuimos graduados del mismo curso, éramos buenos amigos.—

¿Por qué demonios evitaba el contacto visual después de decir eso?, ¡Por supuesto! ¿Acaso sentía remordimiento de dejarlo? ¡Era exactamente eso! No podía creer que ella estaba ahí con esa niña. Definitivamente algo no andaba bien en ese momento para él.

Sasuke estaba sin habla. Sarada tuvo que haber estado desde el principio en la escuela central de Tokio, es decir que, la pelirosa estuvo durante ese periodo de tiempo aquí. O sea los doce años completos de Sarada. Frunció el ceño con irritación. Vio el nerviosismo de Sakura estar al grado de no verlo a la cara, estaba estudiando los movimientos de ella, él siempre la había conocido, desde sus leves movimientos de hombros hasta los abrazos asfixiantes.

Un momento….

Sí Sarada tenía doce años, recién cumplidos… y Sakura se alejó de él casi esa misma cantidad de años…

Retrocede un momento….

Algo no le cuadraba bien.

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—Sakura, Sarada. —llegó el otro hermano. La familiaridad con la que llegó le hizo dudar de muchas cosas. ¿Acaso Itachi lo supo todo el tiempo? Recordó esa vez que le había dicho que Sakura había estado aquí en Tokio, dudó en creerle, puesto que, él mismo le había buscado hasta el cansancio, pensó que Sakura se había ido de Tokio, le dijo a su hermano con suspiros y refunfuñeras que él ya había perdido las esperanzas por ella. Sakura no lo amaba, por eso lo dejó, por eso fue que ella se marchó. No lo amaba.

El dolor y la molestia se le subió a la cabeza. Tenía que irse o la cabeza le explotaría ahí mismo.

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—Sarada, es un placer saber que Sakura Haruno es tu madre.—Dijo, el pelinegro dio indicios de marcharse, vio a Sarada fijamente para luego dirigir su mira a la pelirosa y dijo:—Sakura, felicidades.

La ojos jade tuvo un respingón. Mil demonios. Deja de estar temblando como una gelatina
¡Tonta!
Se gritó la pelirosa mentalmente.

Sasuke se giró para marcharse, Naruto quiso decir algo, Karin vio a Sakura con las cejas fruncidas intentando decirle que estaba mal, Itachi sujeto su hombro. Todos estaban apoyando la idea de que Sasuke se enterara de una vez por todas, pero lo que no entendían ellos es que: Era algo muy dificil y se le atoraba en el pecho decirlo.

—Sakura, por favor.— susurró Itachi y sus ojos se posaron en Sarada que le había dando la espalda momentáneamente para ver a Sasuke irse. Pues, no quería que se marchara, tenía mucho que decirle… Mucho que contarle.

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—Sasuke...— llamó. —Sarada está de cumpleaños, ¿Quisieras acompañarnos?

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Fue lo que pudo articular. La peliros parpadeó varias veces para eliminar esos ojos cristalinos que amenazaban con dominarla.

La sonrisa de Sarada ligeramente se asomó. Se le facilitan las cosas ahora sabiendo que su madre y ese hombre se conocían.

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—Bien.

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Fue su única respuesta. Estaba molesto y… ¿Herido? Vió indiferente a Itachi, él lo sabía. Su mirada pasó ahora a Naruto… él lo sabía también. Por último, vio a Karin sentada al lado de Sarada… ella lo sabía. Al parecer todos sabían que Sakura tenía una hija, excepto él. Frunció el ceño enojado.

Todos lo sabían.

Y tanto que él la buscó. Con mil demonios, joder. Estaba tan furioso.

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—Itachi— llamó el hermano menor de los Uchiha. — No me dijiste que…

—¿Que Sakura tuvo una hija?— Sasuke no respondió, era tan obvia la respuesta.—Te había dicho que Sakura estuvo aquí todo el tiempo y no regresaste…

—Yo… — Sasuke apretó los nudillos con mucha fuerza.—¿Desde cuándo lo sabes?

—Tienes que hablar con Sakura.— respondió. Sasuke lo vio con los ojos entrecerrados, él lo sabía desde hace tiempo. ¿Qué demonios estaba sucediendo aquí?

Observó la estancia, ese era el departamento de Sakura, era bastante grande, admitió. A un lado de donde él se encontraba había una especie de mural, era pequeño y en él, estaban muchas fotografías de ella y Sarada. Había todo una cronología de foto de la pelinegra junto a su madre. Sólo ella dos, en unas que otras estaba Naruto con sus hijos, en el mural predominaba el rosa y el negro. Una de esas fotografías llamó demasiado su atención, era Sakura.

Estaba en la playa, tenía un corto vestido blanco, y su cabello estaba suelto y era precioso, definitivamente le lucía el cabello largo... Tenía un cintillo de pequeñas flores y su mano estaba extendida hacia el frente.

Jamás había visto a Sakura tan hermosa. Se veía tan perfecta que deseo haber estado en ese viaje. Al instante se preguntó dónde estaba el padre de Sarada… no estaba en ninguna foto. Sintió una fuerte oleada de ira por todo su ser. Sakura lo dejó por un patán. Apretó la mandíbula con furia.

—Lo sé. Sé que lo estás.— interrumpió sus pensamientos, sabiendo como su hermano se encontraba, Itachi más que nadie conocía sus sentimientos por la pelirosa. — Ella te explicará todo. Sasuke, entiéndela.

El azabache frunció el ceño.

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Por otro lado, Sakura pensaba en la cocina como demonios decirle a Sasuke la verdad, todo su cuerpo temblaba de nerviosismo, ¿Como decirle? ¿Como decirle que Sarada era su hija? ¿Cómo iba a reaccionar él? ¿La odiaría por ocultarle todo este tiempo algo tan importante? Después de todo, él tenía el derecho incondicional de saberlo, aún si ella no lo quisiera decir. Si Sasuke lo sabía, entonces… ¿Que iba a suceder después?

Madara.

Se abrazó a ella misma mientras las lágrimas amenazaban con salir, tenía miedo… porque aunque intentara de ocultarlo, en el fondo sabía que aún seguía amando a Sasuke, y ese sentimiento era muy fuerte. Si Madara se enteraba que Sasuke e Itachi sabían de su pequeña Sarada, iba a ir a lastimarla, aún si ambos intentaba protegerla, él siempre se las arreglaba para encontrarla desprotegida y herirla a ella y a su Sarada.

Recordó el último suceso ocurrido con Madara, la dejó marcada para siempre, aunque lo intentara olvidar, siempre terminaban llorando recordando cada una de las palabras y las malas acciones del Uchiha. Sus lágrimas bajaron casi al mismo tiempo. Sakura era presa del miedo. ¿Que debía hacer?

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Se está tardando — pensaron. Entre ellos Naruto que intercambio mirada con su pelirroja prima y luego a Itachi quien estaba conversando con Sarada y Sasuke. Los tres Uchiha. Sonrió. Itachi ya lo sabía, sólo faltaba que el más importante lo supiera.

Notó en su conversaciones, que Sarada era bastante madura para su edad. Una niña de doce años estaba pendiente de novios, redes sociales y el vestir bien, pero no era el caso de Sarada, ella siempre sonreía con su madre con el resto del mundo era indiferente y arisca, él y su familia eran la excepción también. Sarada sonreía con Hima-chan y bromeaba con Boruto. Le recordaba la actitud de Sasuke… ¿Como era el dicho? Ah sí, ya recordaba.

—De tal palo, tal astilla— sonrió el rubio.

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Sasuke en todo ese rato se había percatado de la ausencia de la pelirosa, sabía que había cruzado la puerta diciendo que no se tardaba, pero desde eso habían transcurrido como unos treinta minutos y el comenzaba a impacientarse, aunque la conversaciones entre los dos Uchiha y la pequeña Sarada estaba muy entretenida. Lo sorprendió bastante, era una niña muy madura, ¿Como era que podía llevar este tipo de conversaciones? No podía dejar de verla. ¿Por que rayos le recordaba a él mismo? Frunció el ceño. Sólo había una persona que iba a decirle toda la verdad, y esa mujer se encontraba ausente desde ya mucho tiempo.

—Disculpen un momento. — Dijo Sasuke, interrumpiendo a su hermano mayor. Sasuke se dirigió hacia la puerta en la que notó que Sakura había atravesado. Necesitaba oír de sus propios labios la verdad.

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Sakura se sujetó del mesón cuando vio a el pelinegro entrar por la cocina con la mirada fija en ella, se giró rápidamente para que él no notara el rastro de lágrimas que había en ella, y entonces volvía su cuerpo de gelatina. Ya el almuerzo estaba listo, el pastel, todo. Ella en la cocina estaba preparándose mentalmente para dar la gran noticia y tenía que venir precisamente él a interrumpirla.

Después de unos minutos en silencio Sasuke habló:

—Sarada es muy madura.— ella asintió pero no dijo nada más y el silencio reinó nuevamente.

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—¿Que sucede? Sakura— preguntó mientras se acercaba al mismo mesón que la pelirosa.

—N-nada.— respondió ella. Sasuke soltó un suspiro. ¿Acaso tenía en la frente escrito algo?

—¿Crees que soy estúpido? —

La pelirosa tuvo un respingón. —No.

—Te preguntaré nuevamente, ¿Que sucede aquí? ¿Por qué están actuando tan misterioso? inclusive Itachi.—hizo una pausa sin despegar los ojos de la pelorosa. — ¿Por qué te fuiste?

¿Cómo le decía? ¿Como le explicaba que su tío Madara la obligó a irse? Que la amenazó con quitarle todo a su abuelo, a ella, hacerle daño a su bebé y que mucho tiempo después la golpeó y la hirió. Sakura mordió su labio inferior intentando ocultarlo y reprimir el intenso deseo de ir corriendo a sus brazos. Se abofeteó mentalmente… no podía hacer eso.

Sasuke se acercó para estar al frente de ella frunciendo el ceño. Sakura lo detalló, estaba un poco más alto, su cabello estaba más largo de como él lo usaba, casi unos de sus mechones rozaba su ojo izquierdo, realmente se veía bellísimo. Sus rasgos tan afilados como siempre lo hacían ver tan él, tan Sasuke Uchiha. Sin su consentimiento, el pelinegro se paró delante de la mujer, a tan sólo centímetros de distancia sin ni siquiera apartar su vista de Sakura.

La pelirosa congelada no pudo hacer nada más, pues su cuerpo no le respondía.

—¿Dónde está el padre de Sarada?

Volvió a morder su labio inferior. ¿Como escapar de eso? De esa mirada. De ese abismo negro que la estaba llevando al mismísimo precipicio. ¡Habla Sakura!

El volvió a acercarse, a estar ya a pequeños centímetros: —Sakura, ¿Dónde está? — su aliento rozó los labios de Sakura. Estaba presa, entre el mesón y el cuerpo de Sasuke.

—N-no

Sus ojos se cristalizaron. Se le atoró en el pecho la verdad, segundos después esquivó la mirada del pelinegro.

—S-Sasuke… y-yo— negó con la cabeza. Cerró los ojos con fuerza. ¡No llores!

Tembló.

—¿Estabas embarazada cuándo me dejaste? — No hubo palabras de la ojos jade, su pecho empezó a sentir una opresión.

Desvió la mirada nuevamente. Casi no se percató cuando el pelinegro tomó su mentón suavemente obligándola de una manera muy sutil a que lo viera.

—Dime la verdad.— pidió. El corazón de Sakura latió a mil revoluciones. ¿Acaso era tan fácil de leer? Pues el siempre le había dicho que ella era como un libro abierto. Él, a pesar de su ceño fruncido y aires molesto en el fondo estaba realmente confundido.

—No tuve elección. — Sasuke se alejó un poco frunciendo las cejas, con la misma confusión.— S-Sasuke…

La mirada de Sasuke fue tan intensa, que ya sabía lo que vendría a continuación. Ya la pelirosa estaba al descubierto. Sintió como en su garganta se formaba ese tan odioso nudo nuevamente.

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—¿Por qué me lo ocultaste?—

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—No quería interferir… M-Madara…

La cara de Sasuke se desconfiguro. se apartó rápido de la pelirosa con furia. Maldito viejo decrépito. ¿Por qué no lo imaginó antes? Fue él. Por su culpa Sakura se había ido. Se sintió devastado y al mismo tiempo furico. Si Madara atravesara esa puerta, lo más seguro era que lo mataría a golpes.

—¿Te amenazó?—Temió la respuesta, y sólo el silencio de la pelirosa le bastó para saber que estaba en lo correcto. La ira fue en aumento.

¿Cómo se había atrevido? ¿Cómo mierdas él dejó que esto sucediera?

Sasuke pasó una mano por su cabello, estaba totalmente desequilibrado. Estaba absorto en sus pensamientos. Sarada era su hija. Eliminó todo de su cabeza, hasta según el patán que su propia mente había creado. Pues era él. El padre de Sarada no era nada más y nada menos que él.

Nunca estuvo— Recordó las palabras de Sarada y se sintió un bastardo. Madara y él lo eran. ¿Por qué no lo pensó antes? Si así hubiera ocurrido, si hubiera ido trás de ella cuando tuvo la oportunidad… Sólo si hubiera sido menos imbécil, sólo si…

Sarada era su hija. Ahora entendía las palabras de Itachi, las miradas de Naruto y Karin. Por su puesto, ellos lo sabían. ¿Es que acaso no era obvio? Sakura siempre lo había amado a él, sobre todas las cosas… siempre lo había elegido a él…Maldito Madara-

Era obvio. Era mucho más que obvio. Golpeó el mesón de espaldas a Sakura. Él era el único que no lo sabía.

*Flashback*

Le dió un último sorbo a su café, jamás le había sabido tan amargo como en ese día. Vio vacilar a la pelirosa delante de él y pensó que tal vez estaría bromeando.

Sasuke-kun no quiero estar más contigo.— Volvió a repetir, como si tratara de creerlo ella misma, él no dijo nada, sólo tomó su mano que estaba extendida en la mesa.

¿Qué estás pensando Sakura?—

N-nada. No quiero verte.— Susurró. ¡Vamos Sakura! ¡Sé más creíble!

No te entiendo.—

La pelirosa apartó su mano, sí seguían a este paso, se echaría a los brazos de Sasuke pidiéndole que la besara y la protegiera de Madara, le diría que Madara la había amenazado para que se alejara de él… que…. No quería irse. - ¡Sakura, no está funcionando!

¡QUE NO TE AMO SASUKE!—

Sasuke la vió perplejo.

*End Flashback*

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó a Sakura hablar en susurros.

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—Lo siento muchísimo.

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—¡Mamá, ya es hora de picar el pastel!— soltó Sarada antes de llegar a la cocina. Sakura rápidamente tomó la charola con el pastel. —Estamos esperando por ti.

Sasuke se ofreció en ayudarla. Realmente habían tardado ahí más de veinte minutos. Aún estaba sorprendido por la noticia, es que viéndola bien, Sarada era él mismo, con aires de Sakura cuando tenía esa misma edad, no había duda alguna.

Vio a Sarada sonreir.

—Después que partamos el pastel, tengo algo importante que decirte.—La pelinegra asintió. Ella se agachó para darle un beso en la mejilla. Conocía a Sarada y estaba segura que no iba a tomar la noticia de la mejor manera. Temía de lo que sucedería a continuación porque aunque no lo quisiera admitir Sarada había creado una actitud repelente con todo el tema de su padre, después de lo ocurrido con Madara ella dejó de preguntar por su padre, y estaba muy preocupada por la reacción de ésta al enterarse.

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Sasuke por su parte se dio cuenta que todos no sólo sabían que Sakura había tenido a Sarada, sino también que Sarada era su hija, esas miradas cómplices de todos, incluyendo a su hermano se lo indicaba, cuando Naruto puso la mano en su hombro sonriendo, se daba cuenta cuán alejado estaba de la realidad y cuán ciego fue después de todo.

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—¡Feliz cumpleaños a ti!— Dijeron al unísono. Sakura se acercó al oído de Sarada.— Pide un deseo cariño. — la pelinegra asintió sonriendo.

Observó a su madre, y luego una vista rápida al hombre alto de cabello negro, al señor Sasuke. —Pediré un deseo para ti.—

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Una vez terminada la celebración, la familia Uzumaki Hyuga se dispuso a marcharse, sin embargo…

—Naruto-kun, creo que tu presencia aquí es importante. Debes quedarte, por favor.—dijo la ojos perlados agarrando sus mano.

Volteó a ver el panorama, Itachi con Sarada, Sasuke compartiendo miradas con Sakura. Era momento de decirle a Sarada la verdad, y viendo a su amiga la pelirosa, estaba aterrada, aunque en su rostro no lo mostrara. Viéndolo bien, su hermosa esposa tenía toda la razón.

—Por eso te amo.—susurró el rubio en sus labios para darle un tierno beso. Hinata con las mejillas sonrojadas sonrió correspondiendo.—Karin, ¿Puedes por favor, llevar a Hinata-chan y a los niños a la casa?

—Si, pero…— le miró sin entender, cosa que no tardó tanto porque después de la mirada y la sonrisa del rubio supo a qué se refería. —Bueno bueno, es hora de irnos. ¡Sayonara!

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—Esta es mi favorita.—dijo Sarada Natural señalando una fotografía en el mural.—fue nuestro viaje a la playa.

—¿Eres tú quien toma las fotografías? — Preguntó. Quiso decir que esa fotografía que ella había seleccionado también era su favorita, pero no lo vio prudente en ese momento.

—Sí señor Sasuke.— respondió sonriendo. Esa sonrisa le costó la estabilidad a Sasuke, lo desarmó.

Sakura en donde se encontraba sentando, tenía visión solamente de ambos pelinegros. Estaba realmente nerviosa… ¿Cómo lo tomaría Sarada? ¿Cómo reaccionaría? Se sintió sofocada y al mismo tiempo preocupada. Naruto le dio un consejo en ese momento.

Más vale tarde, que nunca.— Pensó recordando que el rubio se lo había susurrado cerca, pues él tenía razón. Agradeció al cielo que su amigo rubio número uno cabeza hueca se encontrara ahí, junto con ellos.

—Sarada.—Llamó la pelirosa.—Tengo algo que decirte. Ven.—

La aludida obedeció. Y detrás de ella, Sasuke se giró hacia Sakura pero no se apartó del mural de fotos.

Sarada vio algo extraño en su madre. ¿Que estaba sucediendo? Desde hace un rato ya se había dado cuenta de algo, que se le hacía raro. 1) Como las miradas de su madre a el más joven de los Uchiha. 2) Las miradas del más joven de los Uchiha a su madre y la razón número tres que no era menos importantes de las otras dos, había demasiada familiaridad con estos dos hombres que acaba de conocer -Si, los señores Uchiha- que olía muy sospechoso. Ella a su edad sabía captar muchas cosas, era muy observadora, aún así no lograba comprender ese extraño sentimiento a su alrededor.

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—Y-yo…—

Sarada agarró las manos de la pelirosa y la miró con los ojos entrecerrados.—Estás nerviosa.— susurró solo para ambas. Sakura tuvo un pequeño respingón y asintió con su cabeza.—¿Que sucede? Mamá.—

—S-sarada te comenté que el tío Naruto, el señor Sasuke y yo nos graduamos en el mismo curso, ¿no es así?— Anunció. La pelinegra solo asintió con la cabeza.—Bueno, p-para ese mismo tiempo el señor Sasuke y y-yo... hm..E-empezamos una relación. D-después de graduarnos, decidimos… hmm…

Los ojos de Sarada se abrieron de la impresión. ¡WO! No podría creerlo. Mamá con ese hombre.

El pelinegro supo que sería dificil para Sakura decirle la verdad a Sarada y más lo que venía a continuación.—Vivir juntos —interrumpió.

Doble impresión para Sarada que vio a Sasuke con los ojos bien abiertos por intervenir.

—Sí. —Volvió a decir Sakura.— Sarada yo tuve que apartarme, por cosas que son bastantes para ti difíciles de entender.— La pelinegra la miró confundida, ¿De qué estaba hablando? ¡Caramba! ¡Tuvo una relación con Sasuke Uchiha! ¿Cómo es que ella no sabía algo como eso? Estaba realmente sorprendida, lo que no entendía era que tenía que ver eso con ella…

—Yo estaba... — Tomó fuertemente las manos de Sarada, buscando que ella no reaccionara violentamente y que lograra estabilizar sus pensamientos.— cariño… estaba embarazada.

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Sarada ahogó un grito de sorpresa y sus ojos se abrieron como plato. ¿Que?

—¡No puede ser! Porque sí es así…. — Miró a Sasuke—Él es…

—Sasuke es tu papá.

—¡NO!— Negó rápidamente mientras fruncía el ceño confundida. — No puede ser verdad. Él no.

—Cariño es la verdad, por favor.— La pelinegra se apartó bruscamente mientras que las lágrimas comenzaba a descender.

—¡¿Sasuke Uchiha es mi padre?!— Gritó con furia. Sakura asintió. —¡NO! ¡NO!

—Sarada—llamó.

—¡Usted cállese!— Volvió a gritar, esta vez fue dirigido a Sasuke, una mirada de odio y enojo fue lo que recibió el pelinegro.— Cállese

Sakura se acercó a la pequeña pelinegra que lloraba inconsolablemente. —Cálmate por favor.— Naruto e Itachi se mantuvieron en silencio todo ese momento, pues era algo en lo que no debían involucrarse aún.

—¡No puedo! ¡No puedo mamá! —Exclamó respirando agitadamente— ¡Eres un cobarde! ¿Cómo pudiste dejarnos solas? Dejaste a mamá sola! ¡¿C-cómo fuiste capaz de permitir que ese hombre hiriera a mamá, ah?! ¿Eso no es lo que hace un padre, ah? ¿No tenías que protegernos? ¡Nos dejaste! No eres nadie para mi. ¡No eres nadie para mi!

Sasuke entró en shock, Sakura se tensó visiblemente y ambos hombres tragaron grueso. Sarada gritaba a los cuatro vientos y su madre la entendía pero si buscaba a un culpable… se veía a ella misma, ya que Sasuke se acaba de enterar de que era padre. Todo esos sentimientos de Sarada ella los había creado, no intencionalmente, pero los había creado. Estaba a punto también de quebrarse como Sarada.

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—Lo lamento Sarada.— Tomó su rostro que estaba rojo como un tomante de tanto llorar. — Sasuke no lo sabía. Yo me aparté de él sin decirle ni una palabra del embarazo.—

Sarada entre las lágrimas la vio sin poder creerle. ¿Que acababa de decir?

—Hace un momento en la cocina… y-yo… le conté la verdad— Las lágrimas de Sarada aumentaron de ritmo. — El no lo sabía, todo es mi culpa Sara-chan.

La pelinegra violentamente se apartó de los brazos de Sakura. La pelirosa se sintió realmente lo peor del mundo cuando su hija la vio así.

—¿Él no sabía que yo era su hija?— Sakura negó con la cabeza. — ¡No puede ser! He vivido una mentira.

—S-sarada— La pelirosa extendió su mano hacía su pequeña hija pero esta la rechazó fríamente.

—Eres una mentirosa. — Aquellas palabras las había dicho con tanta amargura y resentimiento que Sakura juró haber escuchado su corazón quebrarse en miles de pedazos. Y cuando Sarada salió por la puerta corriendo, las lágrimas de Sakura no tardaron en bajar. ¿Que había hecho? Su hija estaba herida y todo era su culpa.

—Esto está mal. Iré por ella.— Dijo Sasuke pero fue detenido por Naruto.

—Es mejor que no, lamentablemente Sarada está bastante afectada. Yo iré. Hablaré con ella.— Naruto sonrió levemente dando ánimos.— Por favor quédate con Sakura-chan.

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Sarada corrió lejos de toda esa farsa de vida que tenía. ¿Quién demonios era ella? Su padre no sabía que ella existía, ¿Por que su madre hizo algo así? Sus lágrimas corrían como torrentes. Deseaba desaparecer. ¿Por que? ¿Por que? ¿Por que no tenía una familia normal? ¿Por que ella no podía ser como Boruto? ¿Por que no había tenido un padre que le enseñara cosas que solo los padres pudieran enseñar? ¡Es tan injusto!

Siguió corriendo hasta estar fuera del edificio y se alejó lo más que pudo de ahí. Hasta que sus piernas la guiaron hasta dos cuadras más arriba, la plaza en donde todas las tardes pasea con su madre. Las lágrimas volvían. ¿Por que le mintió?

Se tiró a seguir llorando en uno de los bancos de piedra que estaban en los alrededores. Le importó un bledo quien se encontraba cerca viéndola.

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El rubio la divisó. ¡Vaya que esa esa niña corría rápido! Caminó lentamente hasta ella y finalmente se sentó a un lado de ella en total silencio.

—Tío Naruto...— Se había dado cuenta que era él.— ¿Lo sabías?

El silencio de él fue la respuesta al sí..

—¿Cómo fueron capaz de mentirme?— susurró.— M-mamá… ella…¿Por que?—

— Por tu bien, Sarada.— anunció.

—¿Me engañó por mi bien? ¡No lo creo!— gimoteó.

— Te ocultó la verdad por miedo—

—¿Por miedo a que?— preguntó aún dolida.

— A perderte, Sarada.— Sarada giró a verlo como si no entendiera.—Sakura-chan se encontraba entre la espada y la pared, debido a un hombre bastante cruel.

—¿Quién?

—Madara Uchiha—

—¡¿Uchiha Madara?!—

Él amenazó a tu madre para que se alejara de tu papá Sasuke, él no sabía que en el vientre de Sakura-chan, tú crecías. Es un hombre cruel.

Tu madre un día simplemente desapareció junto con su abuelo. Tu padre vino desesperado a mi, pero no pude ayudarle, pues no sabía que había sucedido con ella. Ella simplemente se desvaneció. Madara la aterrorizó tanto que ella decidió irse para que él no te hiciera daño.

Las lágrimas de Sarada bajaron por sus mejillas.

Tu mencionaste a un hombre que hirió a Sakura-chan, pues ese hombre es Madara Uchiha quien años más tardes las encontró, un día él apareció en su casa y la lastimó mucho, amenazó nuevamente con hacerte daño si se acercaban a Sasuke. Entiende las razones de ella. Tu eres lo más importante que tiene. Ella ha vivido con miedo todo este tiempo…

La cabeza de Sasuke Uchiha era un líos en ese momento. Estaba consolando a Sakura porque ella no paraba de llorar, seguían siendo tan llorona como siempre la recordaba. La abrazó como hace años no lo hacía y dejó que ella descansara en su pecho. Las cosas no cambiaban mucho. Su mente estaba en las palabras que había dicho su hija. Su hija tenía razón era un cobarde, después de todo, parte de la culpa él la tenía. ¡Eres un cobarde! ¿Cómo pudiste dejarnos solas? Dejaste a mamá sola! ¡¿C-cómo fuiste capaz de permitir que ese hombre hiriera a mamá, ah?! ¿No eres mi padre,, eh? ¿No tenías que protegernos? No eres nadie para mi. ¡No eres nadie para mi! Las palabras de ella se taladraron en su mente mientras se repetía una y otra vez como dagas al corazón.

—Sakura no es tu culpa— dijo sabiendo como ella se encontraba. Itachi quien se encontraba cerca analizó todo lo relacionado con el tema. Madara Uchiha después de haber firmado el movimiento de tierras junto con el alcalde dónde también se encontraba Sasuke, fue en busca de Sakura que ya estaba residenciada, Sarada tenía seis años.

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Tu padre siempre ha amado a Sakura-chan. Siempre. Él se vio perdido durante ese tiempo— dijo.— Es un buen hombre, aunque muy terco. Es mi mejor amigo y rival.

Sarada rió.

No se percataron pero ya había anochecido y ellos aún sentados en la plaza. Naruto le contó toda la historia que ella debía saber para entender porqué las acciones de su madre y el porqué de las de su padre.

—Oh, es muy tarde Sarada-chan. Tu madre va a darme una golpiza— Exclamó con miedo.— Será mejor nos apresuremos.

—Tienes razón, tío Naruto.—

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—Ya llegamos.— Dijo Naruto entrando a la casa con teléfono móvil en su oreja derecha.

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Sarada corrió a abrazar a madre. — Lo siento mucho mamá. Perdón por haberte dicho eso.— Sakura negó con la cabeza mientras le daba un pequeño beso en la frente. Sarada la vio fijamente, había estado llorando mucho y se sintió muy mal.—De verdad lo siento mamá.

—No tienes por qué Sara-chan. Está bien.— Sarada le acarició la mejilla mientras asentía con la cabeza. Se dirigió hasta Sasuke, inmediatamente sus mejillas enrojecieron cuando éste regreso su mirada a ella.

—Lamento haber dicho eso, señor Sasuke. Estaba muy molesta.—

—Sarada no tienes que….—

—Lo sé.— sonrió nerviosa y extendió su mano hacía el.— Sé quien eres.

—Ah.— Este correspondió tomándole unas de las manos y ejerciendo un poco de fuerza para que ella estuviera cerca y abrazarla al instante. La adolescente sonrió nerviosa y enrollo sus brazos alrededor del cuello de su padre.

Sakura vio a Naruto y sonrió gratamente. "Gracias" salieron de sus labios en un susurro. El rubio dio por terminada su labor y después de un leve "Hasta luego" salió por la misma puerta donde había entrado para finalmente irse a casa, donde su bella esposa y sus dos hermosos hijos lo estarían esperando con las buenas nuevas.

Itachi decidió hacer lo mismo. Marcharse por la puerta grande. Su hermano ya sabía la verdad. Podía estar tranquilo por otra rato más. Vio a Sasuke sonreir cuando Sarada le regresó el abrazo y para él fue más que suficiente saber que estaban en el camino correcto. Ese estrecho y problemático camino... Ese efímero momento de felicidad que se convertiría en eternidad, después de todo, ya estaban en camino a la felicidad. Sonrió al salir.

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HOLA! Se que me tarde muchooooooooooooooooooooo, y ya tenía parte del capítulo terminado.

Lo sé soy lo peors. Tenía problemas con mi laptop, se quemó o no se que loquera le pasó y

después de cambiarla, Voilá. Aquí estoy.

Por favor Rewieees que son lo mejor de lo mejor.

Se que suena como un final hehe pero todavía hay partes que tenemos que resolver...

Como por ejemplo la relación de Sasuke y Sakura. :3

Loos espero para el Siguiente capitulo.

Xoxo.. -3-