Hello! Lamento la tardanza, mejor tarde que nunca, no lo creen (?) hehe. Me pasaron muchas cosas realmente, y mi musa estaba muy muerta.
Bueno, acá está el capítulo listo.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son obra de Masashi Kishimoto. La historia es completamente mía :3
Advertencia: HEHE ninguna. Sólo SasuSaku.
PD2: He incluido una canción que me parece demasiado hermosa: Photograph- Ed Sheeran.
Gracias por su leer; sin más, ¡A darle al capítulo cuatro!
Capítulo 4
Empecemos de cero.
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Vio el reloj por enésima vez, ya eran las nueve de la mañana y se encontraba exasperado, no porque eran un ogro, no, era que las personas de la junta estaban hablando demás y él realmente estaba apresurado, quedó en verse con su adolescente hija a las nueve y media, él jamás era impuntual.
—Están exagerando. Como siempre— Dijo el Uchiha, instantes después bufó.— Como sea…
—Señor Sasuke. — Llamó un socio minoritario, siendo olímpicamente ignorando por el pelinegro que se encontraba saliendo de la estancia.— ¿Qué?
—Continuemos. —
— ¿Cómo poder proseguir?— Lo miró como si fuera lo más obvio del mundo.— El presidente de la compañía no está. Madara-sama si estuviera aquí ya que se comportaría.
Uno de los socios de edad avanzada río. —Este Sasuke no cambia. Sasuke puede hacer lo que le venga en gana, es bastante mayor para eso.
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Cuando fueron las nueve y veinte, el Uchiha estaba estacionado su lujoso auto enfrente de un edificio. Observó la hora nuevamente. Iba en buen son.
Había pasado cerca de tres días exactamente desde el cumpleaños de Sarada, donde él, gratamente se enteró que era padre. Estuvo en contacto con su hija todo el tiempo, y ella le puso al día de muchas cosas, resulta que la pelinegra era bastante parlanchina, después de todo, Sakura era su madre, las dos eran tan parecidas y al recordarlo sonrío.
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— Hola papá.— Saludó alegre la pelinegra. —Llegas temprano.
Sasuke solo asintió con la cabeza con una muy ligera sonrisa. Era una extraña sensación de tranquilidad que lo llenaba en ese momento que pensó que iban a salírsele flores por los poros. Ante sus pensamientos raros sonrío por dentro. Se estaba volviendo loco.
—Mamá está en el hospital, comenzó su jornada muy temprano. — respondió como si él le hubiera preguntado algo con respecto a la pelirosa.
—Ah. ¿Qué quieres hacer?— preguntó viéndola fijamente.
La pelinegra se sonrojó visiblemente y giró su rostro a la ventana intentando ocultarlo.—Lo que usted quiera hacer. — Aun no se acostumbraba a eso, aunque siempre iba a admitir que era una sensación muy plácida.
—Bien.—una pequeña sonrisa adorno su rostro.
Sasuke siguió el curso. No tenía un sitio en específico, pero algo en la vía se le ocurriría. Lo importante ahí era que Sarada se sintiera a gusto con su compañía.
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Fueron al parque, estuvieron un rato caminando y charlando. Sasuke desde hace un tiempo que no se sentía tan bien. ¿Cómo era posible que le hubieran ocultado todo este tiempo a Sarada? No culpó a Sakura. ¿Cómo podría hacerlo? Por supuesto que no. No iba a responsabilizarla de eso, ¿Quién demonios era él? Más bien, Él en pocas palabras las había abandonado, pues en sus hombros caía la culpabilidad de los actos de Madara.
Ambos pasaron el día juntos. Un excelente día juntos. Padre e hija. Sarada se había hecho la idea de sensaciones parecidas, pero nunca imaginó que tan maravilloso podrían llegar a ser esas emociones. Ahí cerca de su papá, sonriendo con él cada vez que él fruncía el ceño, o cuando decía unas cuantas palabras graciosas. Era el mejor y se lo estaba demostrando en esos días que tenían conociéndose.
Exactamente. Sasuke quería y deseaba recompensar todo ese tiempo que no estuvo junto a ella. Que no conocía de esa pequeña e inteligente niña que en sus venas fluía sangre Uchiha. ¿Quién lo diría? ¿Qué tan increíble podría ser algo así? La cara de Sarada le parecía un poema. Un gran enigma por resolver. Ella era su hija. Sólo la misma idea le hacía erizar sus vellos de pies a cabeza. ¡El gran Uchiha je! No lograba comprender como es que en unos pocos días, aquella niña tan parlanchina como su madre pudiera ocupar tan rápido su corazón y llenarlo tan ampliamente. ¿Calidez? Por supuesto. Como cuando la pelirosa derritió su frio corazón. Tal cual.
Sólo ellas….
Su expresión no variaba cuando ella hablaba de los chistes o algunas cosas que decía de Naruto y su familia, pero aun así, no conseguía ocultar lo feliz que se sentía, tan solo escucharla hablar, escucharla contar recuerdos donde él no estaba, le tocaba el corazón, sin duda. Así que decidió una cosa. ¡Sí, definitivamente él sería ahora parte de su vida, de sus recuerdos y de sus más tontas e inocentes historias!
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Al anochecer Sasuke nuevamente estaba estacionado en la entrada, se encontraba bajando con Sarada. Ella vaciló unos segundos con su cabello con deje de nerviosismo
—Ah… Etto… P-papá—Llamó aun jugando con un pequeño mechón.
—Dime…—
—Me preguntaba si tú… d-digo si quería pasar…— volteó su rostro apenada.—…a cenar con mamá y conmigo…
Él sonrió levemente al verla apenada. Por supuesto que sí quiso decir. Sin embargo se limitó a afirmar con la cabeza. Desde que se habían conocido la adolescente no lo había invitado a cenar, ya que era él quien la llevaba a comer. Le pareció grandiosa esa invitación y más al ver la amplia sonrisa de su hija.
Sarada sabía muy bien que su madre aún seguía amando a su padre. Es que ella se vio obligada a apartarse de su lado por culpa de ese hombre. Su padre sentía lo mismo por su madre, pues cuando sus miradas se cruzaban, todos los que estaban presente lo podían sentir. Sus corazones estaban destinados a estar juntos que decidió que los iba a unir de una vez por todas, para que finalmente estén juntos, como una verdadera familia. Y debía empezar desde ya.
¡Definitivamente lo lograré, Shannaro!
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El olor a guiso inundó la estancia, estaba haciendo el plato preferido de Sarada, aparte de unos deliciosos dangos. Llevaba solamente una muy diminuta bata de seda de color vino, desde su llegada a casa del hospital, tomó un gran baño caliente durante un rato. Sabía que Sarada no estaría, ya que tenía una cita con su papá. Sonrió al recordarlo. Así que se encontró sola durante toda la tarde.
—Mamá tengo una cita con papá. Estoy muy contenta—Recordó las palabras de su hija emocionada y Sakura sintió mucha dicha por ella.
Todo ese día estuvieron juntos, seguro no tardaría ella en llegar. Innegablemente su pequeña llegaría con una sonrisa de punta a punta.
Tarareó unas canciones pues ella simplemente también estaba feliz.
—Mamá he llegado.—oyó desde la entrada la pelirosa.
—Oh, Sara-chan qué bueno que hayas llegado— Anunció saliendo de la cocina.— Estoy preparando la cena amor….
Se quedó con la palabra en la boca al ver a Sasuke en la sala del apartamento y Sarada más atrás cerrando la puerta.
El azabache la vio de arriba abajo sin disimular absolutamente nada. Y la pelirosa enrojeció de la vergüenza. ¿Qué demonios hacía vestida así? ¿Acaso iba a grabar un video porno o qué? ¿Se encontraba alguien más en el edificio y los han pillado infraganti? A Sasuke de tan solo hacerse la idea sintió unas profundas ganas de asesinar a alguien.
¡Por favor!
—Buenas noches, Sasuke. No pensé que vendrías. —Explicó la pelirosa ruborizada ante la profunda mirada del Uchiha.
El pelinegro estuvo a punto de abofetearse él mismo. ¿Acaso había sido tan obvio? ¡Qué imbécil!
Sakura de una pequeña sonrisa de cortesía, dio dos pasos atrás para marcharse en cuclillas con extremo cuidado para que aquel pequeño trapo no revelara más de lo que ya estaba expuesto. Sasuke por su lado había guardado toda información bajo llave. Aquella figura esbelta de largas y hermosas piernas blancas, hombros blancos y clavículas de porcelana, no se borraría de su mente pronto. Se dio cuenta que la pelirosa ya no era una joven de dieciocho años, ahora era toda una mujer y vaya que muy hermosa.
El sonido del carraspeo que salió de la garganta de su hija lo sacó de sus pensamientos. La niña sonreía como si ocultara algo que para ella era ciertamente obvio. Y él, por supuesto que no iba preguntar.
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Unos minutos más tarde, regresó Sakura con una nueva vestimenta. Por cierto, algo mucho más digno y que no revelara mucha más piel como la bata que vergonzosamente tenía al momento que Sasuke llegó. Se dijo que se desasiría de eso y lo arrojaría a "objetos peligrosamente potenciales" en otras palabras, el cesto de basura.
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—Invité a papá a cenar.—Dijo con una sonrisa.
Sakura preparó la mesa con ayuda de Sarada. Sasuke sólo las observó en silencio. Detallando los agiles movimientos de Sakura en la mesa.
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—Itadakimasu— Dijeron al unísono una vez ya sentados en la mesa.
—Está delicioso, má,— chilló con ojos brillantes la pequeña Uchiha.
—Sarada tiene razón.— Ahora fue Sasuke. —Está delicioso.
Un ligero rubor cubrió sus mejillas.— Gracias. Hehe.
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—Gracias por la invitación.—Miró la hora de su reloj, se sorprendió ligeramente ya que siendo honesto con él mismo, la hora había pasado volando ya faltaban cinco para las diez. Estuvo bastante tiempo. Últimamente la hora iba tan rápido que ni se percataba. —Ya son casi las diez.
—Oh. No me fijé. ¡Es tarde! Sarada a lavar sus dientes.— ordenó dando unas tres pequeñas palmadas.
—Lo sé mamá, tengo doce años ya, por favor.— Rodó los ojos con algo de vergüenza.
—No, no, no.— Negó el dedo índice frente de ella.— A las caries no le importa si tienes doce o treinta años. Vamos, vamos.—
Bufó desairada. — ¿Puedo despedirme de papá?
—Claro, Ángel.—
La pelinegra camino hasta Sasuke y lo abrazó. —Gracias por el día de hoy.
Sasuke se agachó para estar a la altura de su hija, pronto, le dio un pequeño y leve toque en su frente con sus dedos.
—Nos vemos mañana. ¿Sí?—
Sakura ante el panorama enterneció. Sus ojos jades brillaron intensamente cuando Sarada rió asintiendo con la cabeza efusivamente. Era totalmente estupendo que su pequeña Sarada estuviera así, le llenaba el corazón de paz y tranquilidad. Pues su hija estaba feliz y por ende ella lo estaba también.
Luego Sarada obedeció la orden de su madre, el irse lavar los dientes y luego a dormir. Supone que sería ella ahora que le daría las gracias a Sasuke, quien cuando se reincorporó la observó con detenimiento.
—Te agradezco lo que haces por Sarada.—Gratificó la pelirosa. —De verdad. Gracias.
La pelirosa llevó un mechón suelto detrás de la oreja. Parecido al gesto de Sarada cuando decía algo apenada. La genética era infalible. Tenían algunos mohines idénticos, y eso a Sasuke le pareció asombrosamente fantástico.
—No es nada, Sakura. Ella es mi hija. Sólo quiero recompensar el tiempo que…—Sakura interrumpió su línea.
—Gracias igual. Ha estado muy feliz en estos días.— Se le salió una sonrisa de esas que hace tiempo no se le salían tan espontáneas. Esas que dejaban a Sasuke con la palabra en la boca. De esas sonrisas tan sinceras e inocentes que lo hacía delirar.
— ¿Y tú estás feliz?—Preguntó dando un paso hacia adelante con los ojos fijos en ella. ¡Alto Sasuke! Se dijo así mismo.
—Sí.— Volvía otra vez con esa risa.— Si Sara-chan lo está, yo también. ¿Tú estás bien?
¿Por qué mierda tenía que sonreírle así? ¿Acaso no sabía ella que esa sonrisa lo volvía loco? O sea, ¿Qué pasaba por su mente? Después de doce años venía con esa bata endemoniadamente sexy y esa risa, seguro para atormentarlo. Sasuke se vio muy tentado. Se acercó a ella lo suficiente como verla tensarse.
—Sí estoy bien. Estoy feliz por Sarada.—en su rostro se le dibujó una sonrisa de lado
—Qué bueno, Sasuke— dijo algo blandengue por la cercanía del azabache.
Con atrevimiento el de los ojos negros se le acercó a su cara, a tan solo escasos centímetros de ella que se vio obligado a inclinar un poco su cabeza hacía Sakura
—Si vuelves a recibirme con un vestido como ese, no prometo que mi autocontrol sea tan bueno como el de hoy.—declaró para darle un muy lento y fascinante beso en la mejilla a la rosada. —Buenas noches, Sakura.
Su nombre se derritió en su boca al pronunciarlo. Salió del apartamento antes que las cosas se fueran de su control. Dentro de la estancia, la pelirosa entró en estado de shock y con un sonrojo bastante visible en todo su rostro.
¿Qué acaba de decir Sasuke? Oh por dios. Su pulso se aceleró notablemente y sintió un hormigueo en todo su cuerpo. Estaba realmente alterada.
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Subió los escalones sin prisa. Había acabado con su último paciente y necesitaba un libro que, curiosamente no estaba en el consultorio. Seguramente la culpable era Ino. Bufó. Esa mujer se le olvidaba pedir prestados los libros.
De regreso, se sentó cómodamente en un sofá fuera de del consultorio. Tenía una vista del pequeño jardín florecido del hospital. Sonrió. Se encontraba feliz. Recordó la cara sonrojada de Sarada al ser abrazada por Sasuke. Y por supuesto, también se le venía a la mente la cara del azabache. Ahora que Sasuke y Sarada sabían la verdad no puedo ocultar su alegría, era momento que ambos se enteraran.
Obviamente, se sintió bien. No iba a poder vivir con una mentira así para toda la vida. Suspiró. ¿Qué iba a suceder después? Entre ella y él. Es decir, ¿Cómo debería ser su relación a partir de ahora? No era que esperaba que Sasuke le dijera- el tipo de cosas que él no diría, claro está- sigamos nuestra vida juntos, criemos a Sarada juntos y vamos seguir amándonos por el resto de nuestras vidas y bla bla bla. ¡Vamos Sakura, aterriza! Aunque dudas cruzaron por su cabeza…
Él recientemente estaba haciendo comentarios acerca de ella, poniéndola en una situación con esos besos en la mejilla. Primero había sido con el vestido ese de la cena, luego fue, que si no estaba saliendo con alguien más y un par de cosas que salían de raticos antes de irse, pues la boca del azabache estaba incontrolable, eso evidentemente la descontrolaba. Cerró el libro con fuerza.
¿Acaso él…? ¡Ashhh, se iba a volver loca!
Abrió el libro dispuesta a que sus locos pensamientos desaparecieran con una muy buena lectura, pero no lo logró. Se dio cuenta que ella… después de todo ese tiempo, ella jamás había dejado de amarlo. Lo amaba con todo su ser, pero era algo que no sucedería.
¿Por qué no?
Se preguntó ella misma. ¿Por qué no darse la oportunidad? Ella lo amaba. ¿Él correspondía sus sentimientos?
¿No… o sí?
Volvió a preguntar su mente. Cerró el libro por última vez, porque era evidente que no estaba concentrada en su lectura. Fijó su vista a las flores del jardín como si ellas le darían la respuesta que tanto esperaba.
—¿Aún me amas Sasuke-kun?— susurró al vidrio frente de ella.
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—Sakura—escuchó detrás.
Se giró para ver a la persona que la llamaba. Su corazón palpitó tanto que pensó que se escucharía en todo el lugar. Delante de ella, estaba Sasuke Uchiha, parado. Sólo él. Con un pequeño y hermoso ramo de flores. Tulipanes, sus favoritos.
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—Sakura. — Volvió a llamar y ella se sintió tan tonta.
—Eh. Lo siento, estaba distraída. — Llevó nerviosamente un rebelde mechón detrás de la oreja y abrazaba el libro, deseando a todos los dioses que él no la haya escuchado— ¿Qué haces aquí? ¿Y Sarada?
El pelinegro giró los ojos. Sarada lo había traído a arrastras hasta el Hospital Central. Sabía que esa niña se traía algo entre manos. Esos cuchicheos con Karin no eran nada normales.
— Sarada no está aquí.—respondió la última pregunta sintiéndose estúpido. Obvio que Sarada no estaba.
—Bien… ¿Y dónde está?—
—Está con Karin.—
—Oh. ¿Se encontraron?—Preguntó curiosa. Sasuke asintió. Bueno, técnicamente hablando habían ido por ella. Mientras estaban el departamento de Sasuke a la pequeña Uchiha se le ideo un plan. ¿Por qué él no la invitaba a cenar hoy? A él no le pareció tan mala la idea, hasta que la pelinegra dijo que sólo "Papá y mamá irán, exclusivamente" Sería excelente dijo ella. Sarada conocía a su madrina y seguro ella les ayudaría en todo, la pelirroja poseía un impresionante conocimiento acerca de las citas.
La pequeña de ojos negros estaba en este momento seguro en algún lugar del planeta tierra corriendo de aquí para allá, mientras él estaba aquí intentando decirle a Sakura que saliera con él. No era que no lo deseaba, pues claro que lo quería… la cuestión era que se le hacía algo ligeramente paradójico. Estuvieron durante mucho tiempo juntos, luego separados, y doce años más tarde, nuevamente aquí…
—Son para ti. — le extendió el brazo donde reposaban los tulipanes.
—Muchas gracias. Están bellos—expresó la pelirosa con una sonrisa.
—Me preguntaba si… ¿Te gustaría ir a cenar esta noche…?—preguntó viéndola fijamente— ambos—Sasuke se fijó en la sorpresa de la mujer y se le marcó una sonrisa breve.
—Eh, sí. Me gustaría.—respondió. Sus largas pestañas se movieron de arriba a abajo como si pretendiera hacerse la idea que esa era la realidad y no un invento de su loca cabeza, que… estaba deseando profundamente que sea el Sasuke real y no solamente una alucinación.
—Bien.—
Sasuke ofreció llevar a su casa a Sakura. Luego que la dejó ahí, partió. Hoy sería una agradable velada o eso esperaba la pelirosa.
—¿Qué tal me veo?—Dijo dando un giro para que Sarada la observara.
—¡Mamá! ¡Te ves hermosísima!— Exclamó abrumada y con ojos brillosos. Sakura se acercó al espejo más cercano que tenía y se sorprendió al verse a ella misma. Debía admitir que efectivamente lo estaba. Tenía un hermoso vestido lápiz de color rojo que cubría sus rodillas y abrazaba sus amplias caderas. El vestido poseía un escote recto con una sexy abertura en el centro, según ella, se veía más de la cuenta, pero Sarada y Karin se empeñaban en decir que estaba alucinando. En la cintura había un accesorio dorado que hacía juego con solo una pequeña pulsera en su mano derecha del mismo color. Su maquillaje se reducía a solo un labial rojo pasión acompañado de rímel negro. Estaba tan elegante y sofisticada, que no creyó que era ella.
—¡Vaya que envidiable cuerpo tienes, Sakura!— Chilló Karin.— ¿Quién diría que bajo esa horrorosa bata del hospital se esconde un cuerpo tan increíble? Usaré más seguido las escaleras.
—¿Gracias, Karin? — Entrecerró los ojos la pelirosa con sarcasmo. Karin rió mientras le colocaba todo el cabello lacio hacía un lado. Mientras que Sarada también reía.
—De verdad si tienes buen cuerpo ma. No tienes nada que envidiarle a una chica de veinte años.— Dijo segura de sí mientras subía sus gafas con orgullo— Son ellas las que te envidian. Cuando llegues al restaurante los dejarás con la boca abierta
—Sí quieres que Sasuke te lleve a su cama hoy, usa tu cabello de este lado.— Susurró a su oído.
—¡Karin!—reclamó con un sonrojo. La pelirroja volvió a reír. Tomó una pequeña pinza dorada con un lindo rubí y lo colocó en su cabello sujetándolo de un lado.
—Así está mejor.—
Vio el ramo de tulipanes que descansaban a un lado de la repisa.
"A las ocho Juugo te recogerá en la entrada. Sasuke." Recordó.
Se dio un último vistazo al espejo. ¡Sasuke Uchiha prepárate!
—Deséenme suerte.—
—Nos vemos mañana.— Se despidió Karin descaradamente. Sakura la acuchilló con la mirada.
—Sara-chan nos vemos. Regresaré tarde.—Dijo. Sarada le dio un beso en la mejilla y esta la abrazó—
—No te preocupes ma. Diviértete.—
—Nos vemos.—Se encaminó a la salida, por supuesto sin antes escuchar a su tierna comadre gritarle que iba a pasar una muy buena noche. Negó con la cabeza. ¿En qué demonios pensaba cuando la eligió como madrina de su hija? Entonces recordó que ella nunca se lo pidió, fue ella quien se autonombró.
Si era honesta con ella misma estaba nerviosa y sentía un pequeño hueco en su estómago de la emoción. En ese momento rogó a todos los dioses que sus piernas no temblaran cuando viera a Sasuke porque si de algo estaba segura, y era que con esos tacones y sus piernas temblando, ella en pocas palabras se iría a la mierda.
El pelonaranja estaba a un lado del auto esperándola. Se preguntó por qué Sasuke no había ido por ella. La lógica le dijo que era un hombre muy ocupado. Sí era eso.
—Buenas noches, señora Uchiha.—Dijo y abrió la puerta trasera para que ella entrara.
—¿Eh?— Soltó. Ella simplemente movió su cabeza. Seguro ella había imaginado eso— Buenas noches, Juugo.— Dijo sonriendo para entrar al auto.
Una vez que habían llegado, Juugo la ayudó a bajarse de aquel majestuoso auto.
—Gracias.—Dijo ella incorporándose. Buscó con la mirada a Sasuke y no lo encontró. En la entrada había varias personas con elegantes smokings y vestidos costosos. Pues ella de hecho también traía uno consigo, aquella ropa que usaba esa noche era un complot entre Sarada, Sasuke y Karin. Obligó a su hija y a Karin a contarle la verdad cuando vio las etiquetas de cada uno de los artículos que usaba, ambas no querían hacerlo, seguro habían prometido no decirlo, sin embargo, no pudieron ocultar la verdad por mucho tiempo, después de todo, Sakura Haruno sabía cada una de las debilidades tanto de Sarada como Karin. Sus técnicas eran infalibles. Volviendo al caso, la verdad era que Sasuke había pagado todo lo que ella estaba usando y se sintió algo apenada.
Fue acompañada por Juugo hasta el vestíbulo. Hasta que vio a Sasuke, de espaldas, hablando con unos elegantes ejecutivos. Notó que no se había percatado de su presencia, ya que estaba hablando de cosas importantes, negocios lo más seguro. Los ojos de los ejecutivos pasaron de prestarle atención a Sasuke ahora a la recién llegada. Todas las miradas fueron a parar a ella. Sasuke se preguntó en ese momento porque de repente el director de la compañía Sobaku No se quedó con la palabra en la boca. Varios también tenían los ojos en la misma dirección, la entrada.
Este también quiso saber cuál era el espectáculo y giró su cabeza. Enmudeció. Por supuesto… tenía que ser ella. Tenía que ser Sakura. Parecía una actriz de esa de famosas que llega a un sitio y la gente se volvía loca.
Escuchó un cuchicheo a lo lejos, pero él estuvo mucho más entretenido viendo al frente, pues le resultaba más interesante el seductor paso de la pelirosa hacia él que cualquiera otra cosa en ese instante. Por un momento decidió eliminar a todos los hombres que se encontraban posando sus pervertidos ojos en ella, así como si él fuera un ninja con dotes extraordinariamente sorprendentes para aniquilar veinte personas en un parpadeo, no obstante, tomó en cuenta que Sakura lo observaba a él, solamente a él. Y sólo por eso decidió perdonarlos esta vez.
Caminó hasta ella sin despegarle la vista. Aquel escote que tenía era el cielo. ¡Vaya que tenía un cuerpazo! Definitivamente le sentaba bien ser madre.
—Te ves esplendida.—Una vez cerca de la ojos jade le susurró a su oído al mismo tiempo daba un beso en su mejilla, logrando erizarle los vellos— Has causado una ligera perturbación en mis socios y me veo obligado a marcar territorio.
—Ah, ¿Gracias?— habló.—Tú también te ves extremadamente bien.
—Créeme, no más que tú, Sakura.—expresó. Se dirigió al pelonaranja—Juugo.
—Sasuke-sama.— Dijo para asentir y marcharse. Sasuke invitó a Sakura a adentrarse al recinto, antes fue interrumpido por los mismos ejecutivos elegantes.
—¡Debes sentirte bastante exaltado de tanta belleza, Sasuke!— Dijo uno de los hombres de cabello rubio largo y ojos azules.— ¿Quién es la damisela?
—Lo estoy, Deidara.—Hizo una pausa para colocar su mano derecha en la espalda baja de Sakura sintiendo como ella se erguía .—Ella es Sakura Haruno, pronto Uchiha.
El hombre de nombre Deidara como los demás presentes casi escupen sus respectivas bebidas.
—¡Vaya! Hasta yo con semejante monumento― Soltó Deidara― Si no fuera porque se nota que algo sucedió entre ustedes que no…
—Gaara No Sobaku.—Interrumpiendo al intruso de nombre Deidara, tendió la mano un hombre blanco de cabello rojos y ojos verdes turquesa. De elegante traje y hermosa corbata vinotinta.
—Mucho gusto— Apretó cordialmente la mano de la mujer.
—Un gusto. Naruto y Sasuke me han hablado de ti.—Confesó. Sakura le dio una mirada sin comprender, olvidando por completo al rubio escandaloso—Me alegro de que estés aquí.
No recordaba conocerlo de algún lado, aunque Gaara le hablaba como si la conociera, además conocía a Naruto. Oh vaya era famosa después de todo.
—Es mejor entrar, debes tener hambre.— Interrumpió Sasuke.
—Hasta luego, Gaara-san.—se despidió, junto con Sasuke finalmente entraron al restaurante. Este ya se retiraba, así que con una sonrisa y negando con la cabeza marchó dejando a unos muy intrigados altos ejecutivos.
Algo apartado, un hombre alto de cabellos rojos alborotados y ojos ámbar observó la escena con recelo. Y después de un "tsk" invitó a su acompañante regresar al restaurante. La noche lo había sorprendido cuando una exótica cabellera rosa bajó del auto junto a un pelinaranja. Él supo inmediatamente quien era ella. ¿Quién más podía tener ese cabello así? Sólo ella… Sakura Haruno.
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— ¿Pronto Uchiha? —Preguntó alzando una ceja. — Explícamelo.
—Me lo agradecerás. Lo último que quiero es que esta mesa esté lleno de desvergonzados aprovechándose de lo que me pertenece, Sakura. — Sasuke depositó un beso en la mano de la pelirosa. Sakura arqueó sus cejas aunque en el fondo aquel beso la derritió, ella sonrió en su mente, Sasuke no tenía por qué enterarse de eso.
—Guao, pues te luciste con eso de "Marcar Territorio"—Dijo sarcástica. El pelinegro sólo alzó una ceja burlón.
—Te ves hermosa, Sakura.—Le dijo, ella hizo una mueca con la boca roja para después soltar un ligero Gracias.
Ella llevó una copa de vino a sus labios y bebió el líquido. Realmente estaba bueno. ¿Qué más podía decir? Estaba sentada frente a -El señor de los Vinos- Sasuke. Después de un rato en silencio, Sakura se aclaró la garganta antes de hablar.
—Sigues siendo muy hablador.—bromeó.
—Sí. Hay cosas que no cambian.—Dijo con doble sentido el pelinegro.
— ¿Cómo cuáles? A parte de ti, claro está.—Preguntó ella en chiste.
—Tú, por ejemplo. —
— ¿Yo?— Negó con la cabeza. — He cambiado. Y cuéntame… ¿Cómo es Alemania?
—Desviando el tema. Fría realmente. Excelente arquitectura. Deberían acompañarme algún día a Berlín. —Ofreció. Sakura volvió a dar un sorbo a su vino. No quería parecer nerviosa ¡Por dios! Parecía una tonta colegial al frente del chico que le gusta que ya estaba listo para ir a la universidad. ¡Jesucristo Sakura, eres una mujer de treinta años, compórtate!
—Estoy segura que Sarada estaría ansiosa por ir contigo—respondió.
—En mi invitación estás incluida.—volvió a decir con lentitud.
—Lo consideraré. —musitó ella riendo. Ese sonido llegó como música a los oídos del pelinegro.
Antes que pudiera decir algo inteligente el mesonero llegó tomando la orden de ambos. Era la tercera vez que llegaba, ya se le había olvidado la formalidad de esos restaurantes, y las cantidades de veces que traen platos a la mesa. El chico observó disimuladamente a Sakura de reojo y su busto, algo que no pasó desapercibido por los profundos y oscurecidos orbes que frunció inmediatamente las cejas con desdén, nada podía pasar inadvertidos por esos ojos negros. Je.
— ¿Sé te perdió algo allí?—Preguntó con su voz fuerte y poderosa. El chico tuvo un fuerte respingón, Sasuke alzó una ceja esperando respuesta del atemorizado chico.
—Y-yo… lo siento muchísimo, Uchiha-sama— Se disculpó.
—Hmp.—Sakura lo vio frunciendo el ceño. Sasuke hizo una seña con su mano y el chico de cabello castaño se marchó como alma que lleva el diablo.
—Pobre chico.—comentó.—
—Hmp.—Aun con el ceño fruncido mientras volteaba a ver a otro sitio. ¿Acaso no sabían que él era Sasuke Uchiha? ¿Por qué demonios todos veían a Sakura? Sí, debía admitir que estaba despampanante… con un mil demonios, ella le pertenecía a él. ¿Por qué posaban sus maliciosos ojos en ella? ¿Acaso nunca habían visto una mujer de cabello rosa y ojos jade en su vida? Cerdos. De cierta manera ella al parecer ni se percataba de lo que sucedía alrededor, era el centro de atención y ni siquiera lo sabía. Lo que más le irritaba era aquel idiota de cabello rojo, el de la izquierda. No dejaba de observar cada uno de los movimientos de ella, mientras bebía una estúpida botella barata, con una estrambótica rubia. Debió haber sido una velada en donde solamente ellos estuvieran, ahora que lo pensaba, tenía ese poder.
— ¿Te sucede algo?— Preguntó ella en forma preocupada con sus mejillas sonrojadas seguramente por el vino.
—Voy a solucionar algo.— dijo para alzar su mano. Al instante una mujer con vestido negro y zapatos del mismo color junto con un hombre alto de traje se acercaron.
—Señor Sasuke, ¿Qué sucede?—Preguntó nerviosa la mujer, era algo así como la gerente.
—Quiero privacidad.—informó.
— ¿Le incomoda alguien en particular?—Tragó grueso la chica al preguntar.
—Todos.— Sakura lo miró sin entender.
— ¿Todos?— Sasuke se limitó a verla.—Lo que ordene Señor Sasuke. Señora.
Se inclinó levemente y antes de retirarse habló por el comunicador en su oreja.
—Sí. Retírelos ahora. A todos, por favor.—La pelirosa frunció el ceño ante las líneas de la mujer, ya sabía las intenciones de Sasuke. ¿Podía sacar a todos esas personas de ahí con solo ordenarlo?
—Disculpe señorita.—Llamó Sakura a la mujer entaconada. Iban a sacarlos a todo. No, no, no. Qué cosa tan exagerada. La aludida se giró para verla.—No es necesario que saque a estas buenas personas de aquí. El señor Sasuke y yo nos estamos retirando. Por favor que sigan todos aquí. —
La mujer de cabello negro miró a Sasuke, que este sólo veía atentamente a Sakura. ¿Acaba de desautorizarlo?
—Bien. — soltó. Y Sakura sonrió mostrando sus perfectos dientes blancos.— Muy bien Sakura.
—Maniático del control—expresó la pelirosa con un susurro bastante audible para el Uchiha. Sasuke se levantó tomando la mano que Sakura le ofrecía— ¿Demasiado vino, cariño?
—Muy graciosa, ¿A dónde quiere ir señorita? La de ojos jade nuevamente río. Ella simplemente movió los hombros hacia arriba. Cuando ambos se dispusieron de salir a un mejor lugar, un hombre colocó su mano en el hombro de Sakura. Ese, el imbécil pelo rojo de la mesa a la izquierda.
—Sakura— Saludó. — Cuanto tiempo . Estás realmente preciosa hoy.— soltó viéndola de arriba hacia abajo.
— ¡Sasori! ¿Cómo estás?—Preguntó sorprendida. Hace tiempo que no lo veía, casi seis años ya. No lo había visto desde que ella había dejado Kohona.
—Estoy bien, aunque ahora estoy mejor por verte. —expresó con vigor, olvidándose que venía acompañado con una mujer, y que estaba sentada a unas cuántas mesas más. Por su parte Sasuke frunció el ceño con disgusto mientras que la pelirosa soltó una sonrisa forzada.
—No cambias. Él es Sasuke…—
—Sasuke Uchiha, lo sé. —Interrumpió Sasori con voz recelosa. —Uchiha por tu cara, puedo apreciar que deseas saber de dónde conozco a Sakura.—Hizo un gesto, y Sasuke le dirigió una mirada gélida.—Te lo contaré. En Konoha cuando tenía a su pequeña hija, ¿Cómo era su nombre? Ah, creo que era… ¿Sarada, no?—
Sasuke inconscientemente apretó la mano de Sakura, que no había soltado de hace unos segundos atrás.
— ¿Uchiha, te dijo que tiene una hija?
—Sasori no sé qué estás intentando hacer, te dejé claro que…—
—Que ya amabas a alguien más. Siempre me lo decías.—Llevó una mano a su barbilla como si pensara.—Supongo que ya pudiste olvidar al padre de Sarada con los muchos millones de Sasuke Uchiha.
De verdad que este era un maldito imbécil. Antes que volviera a abrir su boca para replicar, el pelinegro habló.
—Sí vuelves tan solo a mover tus labios para volver a hablar de mi hija o de Sakura, juro que no habrá lugar alguno donde puedas ir sin ser repudiado— Amenazó haciendo intimidar hasta al más fuerte hombre. Sakura tuvo un respingón. El de ojos ámbar abrió los ojos de par a par sintiéndose realmente sorprendido y al mismo tiempo humillado.
Sasuke siguió su camino a la salida del lugar junto con Sakura. Repitió en su mente como destruir a ese imbécil fanfarrón, ¿Cómo se había atrevido? Maldito insecto. Debió darle una lección para que se comportara de una vez por todas y sintió una mezcla de agitación y desagrado al mismo, lo que menos quería era arruinar el momento que tenía con Sakura, y venía aquel patán pelirojo a hablar de Sarada y Sakura.
Para cuando salieron, atravesaron el lugar unos pequeños flashes no tan a lo lejos cubrieron sus rostros, sin embargo eso no detuvo el caminar del pelinegro. Curiosamente Juugo estaba afuera esperándolos. Ambos abordaron el auto y se marcharon a un lugar en donde Sasuke y Sakura estuvieran a gusto.
Sasuke se mantuvo en silencio, claro que esperaba una explicación de la pelirosa ¿Quién era él? ¿Y por qué conocía a Sarada?, por supuesto él no la iba a obligar a contar nada que ella no quisiera decirle, después de todo no tenía derecho sobre Sakura. Sin embargo tenía la necesidad de saber quién era ese sujeto y qué tenía ella que ver con él.
—Se llama Sasori —Explicó. —Lo conocí por accidente en el hospital de Konoha hace bastante tiempo cuando Sarada apenas era una bebé— Sasuke la observó con profundidad, escuchando atentamente.—Se hizo muy amigo mío, y me ayudó en lo que pudo. Un día simplemente confundió las cosas… juro que pensé que lo había entendido, que yo no estaba lista para empezar otra relación. Honestamente no podía. Enfureció cuando le comenté que me regresaba a Tokio, pues Sasori creyó muchas cosas. —La pelirosa soltó un suspiro—No lo sé. Él siempre supo que yo… no podría de dejar de…—Observó a Sasuke, quien en todo el momento que ella habló no le había quitado la vista de encima. No podía continuar así. ¡Era muy obvia! Volvió su vista por la ventana. —… mi prioridad era Sarada.
Sasuke alejó esos pensamientos que se estaban acercando a su mente antes de que cometiera una locura. La pelirosa le relató tiempo cuando se había ido y él lo que pensaba era besarla en esos momentos, quería tocar esos labios hasta hacerla olvidar todo lo malo que haya sucedido mientras él estaba ciego por quién sabe dónde demonios. Sí de algo estaba seguro era que aún tenía un puesto sagrado en el corazón de la mujer que él siempre había querido y que por imbécil había perdido en algún tiempo, quería creer que existía la posibilidad de que Sakura aun lo quería después de todo.
—Voy a llevarte a un lugar, donde estaremos solos. Lo prometo.—aseguró, dándole un pequeño beso en los nudillos.
Subieron por el asesor. Sakura mordió suavemente su labio inferior, las palabras de la pelirroja de Karin llegaron a su mente… No iban al departamento del pelinegro, pues estaban nada más y nada menos en el primer edificio de las empresas Uchiha. Subieron hasta el pent-house. Una vez allá, la pelirosa se sorprendió visiblemente.
Aquella oficina no alcanzaría a olvidarla nunca. Pues esa era la oficina de Sasuke, se dio cuenta que a pesar de que las cosas estaban ahí, como por ejemplo; los increíbles muebles y las estanterías llena de libros, en cierto modo se veía desierta. El escritorio ya no estaba ahí, supuso que ya no era necesario que estuviera ahí, si el ya no se encontraba cerca del área. Lo más que se podía apreciar en aquella enorme habitación, era el impresionante ventanal. El vidrio venía desde el techo hasta el piso, pues no existía pared alguna y la vista que tenía de la ciudad era extraordinaria. Les trajo demasiados recuerdos a ambos.
—La dejé tal cual desde que me fui. Una semana antes mandé a retirar el escritorio a mi nueva oficina.— confesó.— Es lo único que no está en su lugar.
Sakura sonrió conociendo el motivo.—Tengo buen gusto para decorar. ¿Verdad Sasuke?
—No dudo de tu talento.— El sonido de los tacones hicieron eco en todo el lugar cuando la pelirosa caminó hasta el cristal.
—Siempre ha tenido una impresionante vista.—Giró su cabeza para verlo desde adelante sonriendo. Había cierto enigma en su rostro pensó Sasuke, si la observaba a fondo, la pelirosa también sentía algo de nostalgia. ¿Qué habría sucedido si ella no se hubiera marchado? ¿Sí le hubiera contado toda la verdad a Sasuke? Lo más seguro es que Madara se hubiese encargado de hacerla sentir miserable, así como hace un tiempo, con ese torbellino de emociones Sakura en silencio quitó sus tacones de aguja, instantes luego tomó la sabana que protegía los muebles y la extendió frente aquella vista
—Este ambiente es cálido —Dijo invitándolo a sentarse junto a ella. Sasuke no tardó en aceptar su oferta mientras que se quita su saco quedando sólo con su camisa negra manga larga. Gracias a Juugo habían conducido a comprar dos botellas de vino, esperaba no emborracharse con uno de esos vinos y terminar diciendo cosas inapropiadas o en el peor de los casos haciendo cosas inapropiadas…
—Tienes una habilidad nata para improvisar, Sakura—Dio un cumplido y la pelirosa casi se ahogó en su propio vino.
—¿Qué más puedo decirte de mí, eh?— Movió sus hombros desinteresados. Estuvieron en silencio durante un rato. Sasuke se encontró analizando cómo es que había terminado de un lujoso restaurante a una oficina deshabitada, pues la única razón lógica que encontró era la mujer que estaba a un lado de él. Supuso que la sencillez y la espontaneidad que tanto caracterizaban a Sakura lo hacían a él una persona más normal.
Loving can hurt
—¿Y bien?—Comenzó Sasuke.—Cuéntame.
—¿Quieres toda la historia? O ¿Sólo una parte de ella?—Preguntó—Son doce años que tengo que contarte, eh.
—Tenemos bastante tiempo. No creo que nos esperen esta noche—Respondió como si el mismo estuviera saboreando esa idea. La pelirosa suspiró derrotada mordiendo su labio inferior nuevamente, lo más seguro era que él tuviera la razón.
—Ya estás enterando de ciertas cosas.— Dijo con suavidad.—así que no hace falta repetir lo mismo, ¿Cierto?
—Como tú desees.—
Loving can hurt sometimes
But it's the only thing
That I know
—Mi vida en ese pueblo fue totalmente ordinaria.—Anunció.—Me fui sin decir nada, ni a Naruto ni a nadie más. Yo intuí que si le decía a Naruto a donde iba y el motivo del porqué me estaba marchando, iba armar un escándalo y lo menos que yo quería era que algo malo sucediera, ¿Sabes? Madara me dijo que si decía que él me había amenazado no solo iba a herirme a mí, sino también a… —No hacía falta decir el nombre de Sarada para saber que se refería a ella.
—No sé cómo lo supo. Yo había sido, honestamente, muy cuidadosa en no decirle a nadie, sin embargo, no fue suficiente para Madara. Amenazó a mi abuelo con quitarle todo lo que tenía, dejarlo en la calle. Yo estaba aterrada—Soltó una gran bocanada de aire por su boca.—Decidí irme con él a Konoha. Él tristemente murió cuando Sarada tenía tan sólo unos pocos meses de nacida durante todo ese momento estuve sólo con Sarada, sólo ella y yo. También fue allí donde conocí a Sasori, en Konoha.— Observó cual iba a ser la reacción de Sasuke.—Cuando Sarada tenía alrededor de dos años, tuve que regresarme, pensé que ya las cosas habían quedado en el pasado, que… Madara ya no iba a regresar para lastimar a Sarada. Todo iba a ser mejor, pensé y durante un tiempo estuvo bien. Lo que me realmente entristecía era que Sarada siempre preguntaba por ti, ¿Pero qué niño no pregunta por su papá? ¿No es cierto?— Sus ojos cristalizaron cuando se le aglomeraban los recuerdos que tenía, negó con la cabeza, no quería llorar.
—Pude volver a hablar con Naruto. Me relató su hiperactiva historia junto a Hinata.—Ella sonrió con nostalgia.—Conocí a Boruto y él conoció a Sarada. Naruto me contó cosas acerca de ti, y quiero decirte que de verdad lo siento muchísimo durante todo este tiempo, lo lamento… lamento haberte hecho pasar por esto, pero tienes que entender que Sarada era lo más importante para mí… No podía permitir que algo malo le sucediera a ella.
—Sakura yo…—
And when it gets hard
You know it can get hard sometimes
It is the only thing that makes us feel alive
—Tú me buscaste…—reveló con un nudo en la garganta. —Era exactamente por eso, que no podía decirle a Naruto ni Itachi ni a Ino donde estaba, sabía que si les diría, tú… tú irías allá, no podía permitir eso. —hizo una pausa mientras sus recueros se aglomeraban en su mente—Cuando ya estaba establecida, Sarada iba al jardín de niños, ella solo tenía cinco, pronto cumpliría los seis…él vino, Madara fue a a casa…— tragó grueso mientras su cuerpo comenzaba a estremecerse—Sarada y yo preparábamos un pastel, le dije que subiera a lavarse…— Intentó reprimir sus lágrimas, lo menos quería que su maquillaje se rodara y pareciera la novia espanto delante de Sasuke.
—¿Te hizo daño?—La voz de Sasuke sonó intranquila. Ella se vio forzada a mentir e hizo un movimiento de cabeza negándolo todo. ¿De qué servía decirle que le hizo daño? Era mejor omitir esa parte de la historia, era mejor no decirle que Madara la golpeo y la humilló. ¿Para qué? Eso no iba a borrar lo que el Uchiha mayor había hecho.
—Volvió a amenazarme. Y luego se marchó. Gracias al cielo, Sarada no estaba en su rango de vista.—Confesó. Sasuke dudó por unos segundos. —Tuvimos que volver a mudarnos, hacerle jurar a Naruto que no te dijera absolutamente nada, a Karin también. Y borrar todo rastro de nuestra existencia en Tokio. No podía hacerle más daño a Sarada marchándonos nuevamente. Ella realmente estaba feliz aquí… y yo… no podía volver a destruir eso, ¿Entiendes? Tenía pánico de cada cosa, cuando dejaba a Sarada en la escuela, sí nos veían en el supermercado, en el centro comercial… era un calvario. Todos los días.
—Recuerdo que ese mismo día te fuiste a Alemania, el día que Madara estuvo ahí.—Expresó haciendo que Sasuke se sorprendiera.—Karin estaba por contarte la verdad ese día, Naruto por obligación a mi promesa la detuvo. Todo eso lo sé, porque él mismo me lo confesó. Estabas firmando unos papeles, bueno, no lo recuerdo bien…—dijo —
Maldito Naruto. Y mil veces maldito Madara. ¿Cómo mierdas se había atrevido a hacerle eso a Sakura? Ese bastardo. Cada vez que la pelirosa le contaba la participación de Madara en la historia de ambos, cada vez le daban más ganas de ahorcarlos con sus propias manos.
—Tu partida a Alemania salió por todos lados. Hasta en televisión.—Comentó.—
—Eso no es lo importante, Sakura. ¡Demonios, estoy furioso!— Exclamó, la pelirosa se alarmó. — ¡¿Qué pretendía?!
—Sasuke ya eso sucedió. No tienes porque…—
— ¡Doce malditos años!—rugió. —¡Me vio la cara de imbécil! ¡Te lastimó! ¡Hizo que Sarada me odiara!
—Sasuke…—llamó lentamente.— Sarada no te odia, al contrario, ella te ama.
— ¿Qué clase de hombre puedo ser si he abandonado a mi familia, eh Sakura?—Preguntó frunciendo el ceño, estaba mucho más molesto con el mismo, sobretodo adolorido. — Mis padres deben estar revolcándose en la tumba.
We keep this love in a photograph
We made these memories for ourselves
—No digas eso. No tienes la culpa. — La pelirosa se aferró a las manos del pelinegro.—Por favor, no lo vuelvas a decir. Yo lo siento muchísimo. —susurró y finalmente las lágrimas de la pelirosa bajaron sin poderlas detener. —No quería causar esto. L-lo Siento tanto…
—Al contrario, soy yo el que se disculpa—dijo limpiando las mejillas llenas de lágrimas de la ojos jade, llevó una mano de Sakura hacia él para darle un beso.—Lo lamento mucho.
Sasuke la abrazó. — Lo lamento.— susurró.— Deseo poder enmendar todo lo que Madara les ha hecho pasar…
La ojijade correspondió el abrazo mientras dejaba caer sus lágrimas, escondió su rostro en el pecho del Uchiha, y se permitió llorar dejando salir el todo aquel dolor de una vez por todas de su corazón, después de todo estaba él allí, abrazándola una vez más como siempre Sasuke la había abrazado, mostrando que él la quería y que lamentaba todo lo que había ocurrido. Él volvió a limpiarle las lágrimas y ella gimoteó. Segundos más tarde el pelinegro le dedicó una sonrisa pequeña y sincera.
—Todo estará bien— Prometió viéndola fijamente a los ojos.
Le dio un pequeño beso en la punta de la nariz. — Lo prometo, molesta.
La pelirosa se conmovió ante sus palabras, gimoteó nuevamente. Pareciera que Sasuke siempre se las ingeniaba para que ella pareciera una pequeña niña que gimoteaba al llorar, ahora era ella la que sonría sinceramente. Sus miradas se encontraron y para ambos se sintió una eternidad. La mirada ónix de Sasuke desarmó a la mujer.
—Esta sería una buena noche para empezar de cero, señor Uchiha. —susurró la pelirosa.
Where our eyes are never closing
Hearts are never broken
And times are forever frozen still
So you can keep me
Inside the pocket
Of your ripped jeans
—Sí, si lo creo—reafirmó. Este acercó sus labios a los de ella en un tierno roce. Sintió un cosquilleo en todo su cuerpo. Notando que la pelirosa ya había cerrado sus ojos, invitándolo a continuar. No dudó de nada cuando sus labios estaban finalmente unidos, había tenido que esperar doce tortuosos años para volver nuevamente a besar esos labios que lograban desestabilizarlo. Doce años que le parecieron tres siglos.
Unieron sus labios en un tan esperado y ansiado beso. Movieron sus bocas en una sincronía lenta, en un beso de añoranza. Ese beso significaba lo tanto que se habían necesitado y extrañado durante ese largo tiempo. La pelirosa llevo sus manos a la nuca del pelinegro y este movió sus manos hasta su cintura abrazándola. ¿Cómo era posible que hubiera aguantado tanto tiempo sin poder besarlo, sin poder sentir ese olor a menta fresca que tanto lo caracterizaba? ¿Cómo era que lo había soportado? En ese momento olvidó todo.
Holdin' me closer
Til our eyes meet
You won't ever be alone
"Wait for me to come home"
La respiración se hizo de rogar y la pelirosa se separó lentamente mientras respiraba. Sasuke nuevamente se apoderó de sus labios sin darle oportunidad a que Sakura recobrara el aire. Movió sus manos hasta atrás de su espalda pegándola aún más a su cuerpo. No podía describir lo que sentía en ese momento. Era como la primera vez que la había besado. Estaba ansioso, así como un crío en plena pubertad descubriendo aquel universo. Aprovechó el descuido por parte de Sakura e introdujo su lengua en su cavidad, explorando y saboreando. ¡Diablos! Había olvidado lo bien que besaba Sasuke.
Loving can heal
Loving can mend your soul
And is the only thing
That I know (know)
—Maldición, Sakura.—Exclamó con voz ronca para segundos más tarde subirla hacia él con ambas manos desde la retaguardia de la rosada, y con un suave gemido ella, enroscó sus piernas alrededor de la cintura del Uchiha. La llevó inmediatamente a los muebles que estaban a la derecha de la oficina muy cerca del cristal sin dejarla de besar.
Sus besos descendieron de sus labios al cuello de porcelana de la mujer, justo con el momento en que escuchaba a la pelirosa suspirar con delicadeza. Rápidamente se estaba despidiendo del poco autocontrol que le quedaba, ya a esas alturas no podía contenerse. Era ella y sus hechizantes suspiros.
I swear it will get easier
Remember that with every piece of ya
And it's the only thing we take with us when we die
—Sa-sasuke—su nombre salió como melodía de sus labios. Sintió ganas de arrancarle ese estúpido vestido que se interponía en su camino. Quería saber si tenía el consentimiento de la pelirosa, sin embargo ella estaba muy concentrada desabotonando los primeros tres botones de su camisa. ¿Era un sí acaso? Encontró el cierre del vestido y cuando empezó la prenda se deslizó por lo hombros de la rosada que ágilmente ella atrapó antes que cayera y la dejara al descubierto.
Sasuke clavó su mirada en el gesto de ella. Su respiración agitada, labios hinchados sin rastro de labial rojo, sus mejillas rojas y combinado a eso su vestido cayendo por sus hombros, la vista que tenía era excelentemente buena. Sakura era perfecta. Él simplemente no podía ocultar su intenso deseo por ella. El pelinegro tomó los brazos de Sakura permitiendo que el vestido rojo terminara de caer, dejando al descubierto sus lindos y perfectos senos.
We keep this love in a photograph
We make these memories for ourselves
Where our eyes are never closing
Our hearts were never broken
And times forever frozen still
Alzó una ceja el pelinegro.
—Sin ropa interior.—Dijo tímidamente con el ardor en sus mejillas. El azabache ahora sonrió… ¿Cómo era que Sakura llamaba a esa sonrisa? Ah sí, totalmente ardiente.
—Muy traviesa—Soltó y ella rió— Con razón, ese mocoso no dejaba de verte aquí.— expresó para luego besar el inicio de sus senos. Esta soltó un gemido.
Keep it deep within your soul
Esta sería la noche en la que ambos olvidarían todo y se amarían nuevamente, que serían ellos dos y nadie más. Esa sería la noche donde dejaban atrás el pasado, la melancolía del abandono y el daño de las mentiras, pues después de tanto ahí estaban los dos necesitándose el uno al otro. Sasuke siempre había dicho que Sakura era la mujer que él amaría por el resto de la eternidad, por su parte Sakura desde hace muchos años atrás sabía que Sasuke era el hombre que había nacido para ella, nadie más podía hacerla sentir como él. Y esa noche ellos no dejaron de amarse.
And if you hurt me
Well that's ok baby only words bleed
Inside these pages you just hold me
And I won't ever let you go
Wait for me to come home .
.
—Te amo, Sasuke-kun—susurró para entregarse por fin a los brazos de Morfeo.
—Y yo a ti, Molesta.—La besó en la frente y la abrazó pegándola a su cuerpo sintiendo la calidez que le ofrecía el cuerpo de la pelirosa, y ella dormida se acurrucó en su pecho. Sasuke vio el enorme cristal fijamente al cielo, dedujo que en unas pocas horas estaría por amanecer así que al diablo todo. Beso los labios de la rosada por última vez esa madrugada, cerciorándose que para cuando finalmente amanezca la pelirosa estuviera a su lado, no como en sus patéticos sueños. Ella estaba ahí, él lo había comprobado haciéndole el amor esa noche llena de estrellas.
When I'm away
I will remember how you kissed me
Hearing you whisper through the phone
Wait for me to come home.
.
.
Amaneció y Sakura bostezaba sin parar. Abrió los ojos con demasiada velocidad cuando repasó todo lo ocurrido la noche anterior. ¡Santísima mierda! Había estado con Sasuke. Tragó grueso al sentir un peso debajo de su busto. Lentamente se giró y confirmó que Sasuke se encontraba dormido ahí a un lado de ella, se veía tan ardiente ahí, tan dulcemente tentador. Estaban ahí los dos en un gran mueble fino a un lado del gigante cristal en aquella vieja oficina de Sasuke. Sakura obviamente no podía negar lo bien que había sido aquello. Se dispuso a moverse para levantarse y buscar algo de ropa. Estaba completamente desnuda, a penas solo una ligera sábana cubría su desnudez y la del pelo negro. Sintió que ejercían fuerza en ella obligándola a quedarse ahí mismo donde estaba.
—¿No te parece suficiente el tiempo que tuve que esperar por estar nuevamente así, Sakura?— Preguntó con los ojos cerrados, pretendiendo dormir.
—Y-yo… —
—Ya llamé a Sarada.—Respondió.—Dice que no hay problema.—La pelirosa sintió un ardor en sus mejillas. ¿Qué podía pensar su dulce hija de ella? ¡Por favor!
—¿Qué hora es?—Preguntó
—No lo sé.—la haló para abrazarla y darle un beso en la coronilla. Aún con ese sonrojo en sus mejillas.
—Sasuke—llamó. Olvidándose del hecho de que anoche lo llamó Sasuke-kun
—Hmm—
—N-nada— susurró. Él sonrió.
El teléfono de Sasuke sonó y él lo ignoró olímpicamente.
—¿No piensas contestarlo?—
—No deseo hacerlo.—
El teléfono continúo sonando sin cesar. Demonios era insistente. Sasuke bufó con molestia y se levantó a atenderlo sin ni siquiera ver el identificador.
—Sasuke Uchiha—Soltó con desgano.
—Espero no se te haya olvidado la conferencia del día de hoy, ototo.—Del otro lado habló Itachi. Sasuke maldijo por unos segundos. Por supuesto que la había olvidado. Sakura y Sarada tenían esos efectos secundarios en él, demonios.
—En cuarenta y cinco minutos estoy allá— detrás de la línea se escuchó una risa burlona.
—Muy bien, ¡Salúdame a Sakura!—Sasuke gruñó y cortó la llamada. Su hermano no iba a madurar nunca.—Tengo una conferencia a la que asistir.—Caminó hacia ella quien había enrojecido, Sasuke tenía un increíble ejercitado cuerpo.— Te dejaré en tu apartamento y en cuanto salga pasaré por ti y por Sarada, quisiera llevarlas a un lugar.— Cuando estuvo cerca de ella, se inclinó para besar su hombro descubierto que inútilmente intentaba esconder en la sabana.
—Tienes un perfecto cuerpo, Sakura.— Confesó.—Vístete antes que tenga que inventar una excusa por faltar a una importante conferencia.
Sakura se levantó rápidamente y busco con la vista el vestido que curiosamente estaba lejos, ¿Por qué rayos estaba tan allá? Sasuke coloco su pantalón y camisa. Camino hasta la pelirosa para ayudarla a subir su cierre. Una vez listo él besó la nuca de la pelirosa y esta se erizó.
—No quiero que tengas que inventar una excusa, Sasuke.— Le dijo.
—No tengo culpa que me esté seduciendo de esta forma—
—¡Sasuke!—Chilló.
—Vamos que Juugo nos está esperando.—
—¿Juugo?—Preguntó.—En serio no sé cómo lo haces. Pareces tener poderes mentales con Juugo. No necesitan hablarse de nada y él sólo ya está en el lugar.
—Supongo que tienes razón.—Dijo.—Vamos.
Sakura llevó sus tacones en mano. No quería caminar con ellos. No era muy íntima amiga de los tacones de aguja, además ya se marchaba. Ya los había usado para tener lo que quería. Rió mentalmente. Cualquiera que la escuchara pensaría que era una experta del tema de seducir a un hombre, sin embargo el único hombre que había tenido en su vida la estaba escoltando al ascensor del edificio.
Al salir del ascensor Sasuke la cargó sin previo aviso. Así como unos recién casados.
—¿Q-qué?—Exclamó ella con sorpresa.
—No voy a permitir que andes caminando hacia la salida con los pies descalzos.—Dijo. Al ver a Juugo ella le saludó con la mano derecha con un leve sonrojo en sus mejillas. El pelo naranja abrió la puerta permitiendo que Sasuke depositara a la pelirosa dentro del vehículo para subir él también. Juugo subió del lado del conductor sonriendo y partieron.
Varios flashes fotográficos se quedaron atrás.
Sakura entró al departamento.
—Estoy en casa— Saludó sin tener respuesta.—¿Sarada?—
No se escuchó nada. Esta frunció el ceño.—¿Karin?
Nada.
Encendió su teléfono móvil que se había descargado la noche anterior y recibió dos mensajes, uno de Sarada y uno de Naruto.
"Ma, estoy con la tía Karin de compras." Esa Karin no cambia.
"Eh, Sakura-chan me enterado que estás con Sasuke. ¡Qué bueno-dattebayo! A ver si se le quita lo amargado." Rió. Que sería de la vida de Naruto si le enseñara ese mensaje a Sasuke.
Llevó sus dedos a sus labios, recordando como el Uchiha la había besado esa mañana antes de irse. No ocultó su risa y su emoción. Parecía su yo antigua, esa joven pelirosa que siempre estuvo perdidamente enamorada de Sasuke.
No podía creer lo que había sucedido la noche anterior, estuvo con Sasuke. No consiguió para nada ser tan dura. ¿Qué más podía decir? Jamás había logrado sacarse a Sasuke de la mente y del cuerpo, estaba ahí, plasmado en ella como la primera vez en la que estuvieron juntos, en esa noche en donde llovía y él no paraba de besar su cuerpo. Sus vellos se erizaron desde punta a punta de tan solo recordarlo.
"Pasaré por ustedes una vez que salga de la conferencia" Escuchó en su mente nuevamente la voz de Sasuke.
—Supongo que ahora sí… seremos felices, ¿Verdad?— murmuró viendo el mural de fotos donde su pequeña Sarada y ella estaban. Rogó a Dios que fuera así, que Madara saliera por fin de sus vidas, y que no buscara separarlos nunca más. ¿Es que acaso no sabía lo doloroso que fue el estar separados? ¿Qué clase de hombre podía dejar que una pequeña creciera sin el amor de su padre?
Ya era tiempo de ser felices.
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Bajaron del auto los tres, Sasuke tomó la delantera, Sakura supo dónde hallaban cuando apenas cruzaban las rejas de la entrada, hace unos veinte segundos atrás. El sentimiento que tenía en su pecho era tan grande que pensó que lloraría ahí mismo de la emoción. Sarada por su parte veía todo con sorpresa, viendo todo el panorama con asombro.
—¡Es hermoso! — Exclamó la pelinegra. —Mamá mira esos jardines. Ese cerezo está bellísimo. ¿Dónde estamos papá?—
—Este es un lugar muy especial.—Dijo echándole una mirada a Sakura para volver a mirar a Sarada— compré esta propiedad hace mucho tiempo.—
—¿Compró?— Respondió la pelo negro, Sasuke asintió —Tiene el jardín más impresionante que he visto.
El pelinegro sonrió levemente.— Es de Sakura.
—¿Qué?—soltó con sorpresa la adolescente.
—La compre para ella antes de que sucediera…—Hizo una pausa meditando.— Lo que ya sabemos.
Sakura mordió levemente su labio inferior. No lo sabía. Por supuesto, ¿Cómo demonios lo iba a saber? ¿Cómo iba a saber que Sasuke había comprado la casa con la que siempre había soñado tener? Esa hermosa casa con preciosa vista, y esplendido jardín que desde un principio parecía estar a medio vivir, sin que nadie la cuidara. Esa casa que desde pequeña fantaseaba estar, pasear por sus bonitos jardines y tomar el té bajo el cerezo. ¿Cómo iba a saber que Sasuke había comprado algo tan significativo para ella antes de que sucediera todo el embrollo que Madara provocó?
Despertó de su ensueño cuando sintió los labios de Sasuke en su cien, y sus manos en su cintura invitándola a seguir caminando.
—Vamos, aún falta ver la casa.— Susurró cerca de su oído. Y a Sakura se le erizó los bellos de punta a punta. Vio como Sarada se había adelantado bastante mientras corría hacia adelante con estupor. La pelirosa no hizo más que sonreír.
Se contorneó hacia Sasuke y le dio un tierno beso en los labios.
—Gracias.—agradeció ella. El azabache como respuesta deslizo sus dedos por las mejillas de la pelirosa, acariciándola con suavidad.
—Ven— estrechó la mano de Sakura para luego seguir a Sarada desde atrás.
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HOLA HOLA! Lo sé, lo sé. Antes que empiecen a lincharme por haber tardando taaaaaaaaaaaaaaaaaanto quiero decirles que de verdad lo siento mucho.
El capítulo estaba a poco de terminar. De verdad lo siento, de verdad de verdadita, me he animado a continuar y bueno acá está. Y en otras noticias: ¿Qué les pareció? ¿Se merece un comentario? Oh espero que si hehe.
Realmente me parece un amor que ellos estén juntos… digamos que así había tenido que ser. ¿Qué les parece el Sasuke-mandamás? JAJAJA, tenía que hacerlo. No quise darle muchas vueltas al asunto entre Sasuke y Sakura porque ya sabemos que ellos estarán juntos, wiii, es nuestra pareja canon fav.
También quería destacar que, decidí que este sería el penúltimo capítulo.
A los que han dejado sus lindos comentarios, a los que dan Follow y Favorito merecen mucho amor. 3.3
Gracias por leer, with all me love Loveedh. *Carita feliz*
