"Cuando me necesites"

Capítulo 2: "Y cuando me necesites estaré a tu lado"


"Inevitablemente siento pesar, es un poco difícil cuando no eres visto por quien quieres ser notado. Pero… No es como que pueda culparla, después de todo… No todo el mundo puede ver a los fantasmas".


Vuelvo a mirar al cada vez menos oscuro escenario que se presentaba ante mí, desde mi privilegiado puesto sobre el paso sobre-nivel. Puedo ver a los rayos matutinos colarse entre los altos edificios y poco después la luz cegadora del sol que ilumina las calles. Desde hace un tiempo que registrar los sucesos ocurridos en el día de acuerdo al reloj de la estación visible desde aquí, pasaron de ser un divertido pasatiempo a una aburrida rutina.

6:30. La señora de cabello rubio y ropa fina sale del estacionamiento del Hotel en el edificio azul en su auto deportivo a toda velocidad.

6:45. Las personas se agolpan en la parada del bus.

7:00. Los autos comienzan a circular con mayor frecuencia.

Apoyo mis brazos sobre el –supongo –, frío metal y contengo un suspiro de aburrimiento. Lo mismo todos los días

7:32. La chica que he estado observando corre desde la salida de la estación y rápidamente desaparece en la esquina siguiente se me hace una imagen cotidiana. Suspiro, a esta hora prefiere cruzar la calle que subir al paso sobre−nivel.

−Miau. –El gato amarillo de todos los días llega a verme.

−Hola. –lo saludo y camina por el barandal con elegancia situándose en frente de mí−. Hoy tampoco pasará por aquí en la mañana –le digo, consiguiendo otro maullido por respuesta−. Debería levantarse más temprano, así podría intentar comunicarme con ella y encontrar a quien busco–. Veo como sus ojos brillan corroborando mi aseveración–. Recordé algo –finalizo y escucho su ronroneo, él es el único que puede oírme.

No es que haya recordado mucho… sólo frases sueltas de antiguas conversaciones, que seguramente tuve con "Ella". La llamo con tan original nombre pues no puedo recordar el suyo, pero puedo decir que es "Ella" la dueña de aquellos pensamientos pues llevan un sello inconfundible para mí. La chica de la estación me la recuerda, por ello cada vez que pasa me encuentro en este dilema, a la vez que quiero olvidarla su figura alimenta mi anhelo de encontrarla. Si sólo pudiese hablarle…

8:35 El café junto al hotel abre y comienzan a llegar los clientes hambrientos, listos para llenarse de energía para el día que les espera.

−¿Crees que me oiga algún día? –le pregunto a mi amigo pero él se mantiene en silencio.

Quizás ella pudiera decirme donde está quien busco. Algo me dice que ella tiene la respuesta, y con esto podré salir de este estúpido bucle de tiempo.

El felino comienza a bañarse cuidadosamente.

−Por el momento sólo puedo intentarlo –concluyo casi resignado ¿Estaré acaso destinado a no ser escuchado nunca más?

8:40. La señora de afiladas facciones se acerca caminando por el lado del paso sobre-nivel donde me encuentro y aunque no pueda verme ni interactuar conmigo, la evito. Me trae malos recuerdos… De mi corta existencia como fantasma es necesario aclarar. Cuando una mañana no hace mucho –el tiempo se me hace difícil de calcular− me encontré aquí mismo donde me hallo. Me extrañó que de pronto estuviese en un lugar que mi mente no pudiese reconocer y luego me di cuenta de que no podía recordar nada más que mi nombre. Luego de tranquilizarme, resolví buscar ayuda y fue ahí donde la conocí –pues no nos conocimos claramente– y ella pasó de mí. A través de mí. Me convencí a mí mismo que debido al estrés en el que estaba, perdido y sin recuerdos, no era extraño que hubiese imaginado tal cosa… Sin embargo cuando lo intenté nuevamente y obtuve la misma respuesta no tuve más remedio que aceptarlo, nadie podía verme ni oírme. El mismo día apareció el gato amarillo.

8:50. A veces me pregunto ¿Por qué esa heladería abre tan temprano? Aunque debería agradecer que resulta atractiva a la vista, los colores son alegres y estoy bastante lejos como para no oír el barullo que conlleva. Quizás por el ruido que hacen los automóviles. Desearía haber aparecido en un parque…

−Miau. –El felino nuevamente llama mi atención indicándome que se va a buscar comida. Y lo despido asintiendo. El tiempo pasa más lenta y aburridamente ahora.

Me dedico a mirar a las personas que caminan por la acera. E inevitablemente pienso en ella o más bien en mis recuerdos de sus alocadas conversaciones y preguntas.

"Neji, ¿los fantasmas estarán desnudos?"(1)

No… Definitivamente no lo están. Aunque dudo que estar desnudo haga alguna diferencia, de todas maneras la gente no te puede ver, y a los animales no les importa.

"Sabes, algunos fantasmas pueden mover las cosas… A eso se le llama Poltergeist"

Falso, totalmente falso no puedo mover nada aquí, una vez intenté levantar un papel que se había caído del basurero, se quedó ahí inmóvil y recordándome mi inutilidad. Estúpido trozo de papel.

"También se pueden atravesar paredes si eres un fantasma ¡Qué divertido!"

Pues, supongo que podría… No lo he intentado, solo he sido atravesado por gente, como si fuese aire, y aún no le encuentro lo divertido. Aunque pensándolo lógicamente, si no atravieso el suelo ni el barandal… ahora lo dudo.

"Neji si eres un fantasma, ¿Me contarás como te lo pasas?"

Pues si pudiera, quizás te diría. Deseo conversar con alguien tanto, que no me importaría decirte, aunque no recuerde quien eres. Pero es bastante aburrido.

"Olvida eso de ser fantasma… Si te mueres antes que yo, te mato"

Me pregunto qué clase de persona dirá tales incoherencias… una a la que seguramente le importé mucho, me hace sentir culpable por morir antes.

Una risa conocida llama mi atención. 13:24… ¡Recién la una de la tarde! ¿Qué hace ella nuevamente aquí? Son casi ocho horas antes de lo acostumbrado…

Sus moñitos destacan entre la multitud y siento que mi suerte −por hoy− ha cambiado. Nunca había sucedido esto antes, quizás hoy logre hacer que me escuche… pero mi alegría da paso a una decepción.

Viene acompañada, un chico de cabello rubio y marcas como bigotes de gato en sus mejillas ríe alegremente con ella. Me molesta. Debe ser porque está interfiriendo en mi plan… en una oportunidad que podría no repetirse. Pero, ¿Qué puedo hacer? En estos momentos desearía ser un humano otra vez.

Resignado escucho su conversación.

−¡Oye Naruto, que tal si vamos por unos helados y luego hacemos lo que prometiste! –exclama ella alegre mientras se acercan al paso sobre-nivel, que deben cruzar para llegar desde el lado de la estación a la heladería colorida.

−¿Por qué no Ramen? –se lamenta. Qué persona tan infantil…

−Porque estamos en verano y hace calor, por supuesto. El verano es época de helado –argumenta como si fuese lo más lógico del mundo.

−Bien…−No parece muy convencido, pero de pronto sonríe de manera zorruna–. Hagamos una carrera, si tú ganas compraremos helado y si yo gano será Ramen.

−¡No es justo! Tu llevas zapatillas deportivas, y yo llevo zapatos –le regaña. Y encuentro que tiene razón.

−¿Dices eso porque no puedes ganarme? –No le hagas caso niña, sólo dice eso para molestarte.

−¡Claro que no! Podría ganarte con los ojos cerrados si quieres…−habla altaneramente.

−Bien –se acerca a ella y le dice−; subiremos las escaleras y quien llegue arriba primero gana… −piensa un momento−. Te daré ventaja.

−¡Idiotas! –la exclamación me sorprende, pues ha salido de mis labios. Más nadie me oye−. Nunca les dijeron que en las escaleras no se corre –murmuro. Necesitan urgentemente que alguien les imponga algo de sentido común, pero yo no puedo llamar su atención.

−¡Ya! –escucho al tal Naruto gritar y a la chica comienza a subir con una agilidad y rapidez que me sorprenden. Seguramente adquiridas de salir con prisa por las mañanas.

Pero esos idiotas no anticiparon algo, el paso de pronto se llena de gente saliendo por el descanso del almuerzo y la chica se ve atrapada por la multitud. El rubio se alarma un poco y comienza a buscar con la mirada a su amiga

−¡Tenten, detente, luego hacemos la competencia! –grita para escucharse por sobre el barullo. Lanzo un suspiro involuntario de alivio cuando veo que ella desacelera y comienza a subir con tranquilidad… ¿Tenten?

Su nombre suena nostálgico, quizás si la llamo por su nombre me escuche…

−Ten…−No alcanzo a articular palabra cuando veo que se resbala con un escalón. Su cara refleja asombro y luego cierra los ojos con fuerza.

¡Demonios! Ese rubio idiota no está por ningún lado. Si cae de esta manera puede romperse la cabeza y…

−¡Tenten! –la llamo pero ella no me escucha y yo tampoco. El mundo parece sumirse en un sepulcral silencio.

Si sólo pudiera, si yo fuese humano podría…

"Neji"

Una voz se sobrepone al silencio y el tiempo se detiene… Siento como logro atraparla entre mis brazos y caemos inevitablemente mientras el mundo se sume en la oscuridad.

"Cumpliré tu deseo"


(1) Una duda existencial que he tenido con un amigo (La gente con un tornillo menos abunda). Qué dicen ustedes ¿Los fantasmas estarán desnudos? xD Lo dudo… pero es como para pensarlo un rato. Jajaja. …


Si, Neji era el fantasma ¡Y habla con los gatos *−*! Pues… ¿Con quién más va a hablar?

Con respecto al capítulo puede que estuviese un poco aburrido -e incluso más corto-, pero quería reflejar la monotonía en la que estaba sumido Neji y como Tenten cambia eso sin saberlo.

También he cambiado el tipo de narrador de omnisciente a protagonista. Pues así se me hace más fácil meterme en el personaje y lo que piensa… y no se sabe todo desde un principio. Es más fácil hacerlo misterioso xD

Gracias a quienes se han dado el tiempo de leer la historia y a quienes les han dado Fav, Follow y han dejado un Review. Espero que se diviertan leyendo.

Como siempre están invitados a dejar sus críticas, sugerencias y comentarios. Saludos, cuídense mucho y espero actualizar pronto

~TinyRedFox~