La mayoria de los personajes no me pertencen sin son de Suzuki jullietta
Capítulo 1
Una joven niña de apenas unos 6 años de edad con cabello blanco como la nieve corría desesperada por un largo pasillo oscuro. Sus pasos eran pequeños pero rápidos, se sujetaba su brazo herido en un intento de controlar el dolor y el sangrado abundante que salía de esta. Su expresión era de terror puro.
La pequeña escuchaba los pasos y los reclamos de sus perseguidores que cada vez estaban más cerca.
La joven tropezó cayendo contra el concreto, sin poder levantarse, se había torcido el tobillo y sin poder moverse, miro hacia tras y las vestías saltaron sobre ella – YA HERES NUESTRA – la pequeña serró sus ojos violetas claros. Esperando el golpe de aquellos demonios que nunca llego. Solo escucho el sollozo de sus atacantes y cuando abrió sus ojos se encontró con que ellos estaban rodeados por una llama azul que los quemaban, mientras estos dejaban salir un grito de dolor antes de convertirse en nada más que en cenizas.
Una figura con una Yukata azul y pelo blanco estaba para enfrente de ella dándole la espalda, este giro la vista lleno de ira hacia la pequeña niña que estaba tirada en el piso y se acercó. De forma brusca la tomo del brazo y con cuidado poso su otra mano en sus mejilla.
-¿EN QUE PENSABAS? – la niña se encogió en de hombros ante el grito de aquella persona - ¿Qué hubiera pasado si no llegaba a tiempo? –
- lo siento – dijo con lágrimas en los ojos – yo…. No pensé… que… yo…Solo – las lágrimas no paraban de salir. Su padre dejo salir un largo suspiro, y la brazo para intentar calmar su llanto, no podía controlar a su pequeña hija y eso lo había heredado de su madre.
- no importa – se separo de ella para mirar sus hermosos ojos violeta, coloco su mano en la cabecita de su pequeña – volvamos a casa – dijo poniéndose de pie y extendiendo su mano para ayudar a levantarse.
- sí, oto-sam
Años después
Las clases comenzaron como de costumbre, los alumnos estaban sentados es sus lugares correspondientes hablando animadamente. A excepción de un joven pelirrojo que tenía la mirada perdida en el patio.
Había pasado más de 30 años desde que había estado en una escuela. A pesar de que ya tenía los conocimientos de ese nivel, no encontraba otra cosa que hacer en su tiempo libre. Había decidido vivir entre los humanos, pero la cuestión era que ellos envejecían demasiado rápido. Así que las personas que conocía ya eran mayores y posiblemente a él lo recordaban con un vago recuerdo de lo que vivieron juntos.
Aunque realmente había perdido interés en la vida después de que la mujer que amaba se hubiera casado con un demonio zorro, el cual era uno de sus rivales y a pesar de ser duro el dejarla sabia que aquel demonio la hacia feliz. Aun que ese no era el motivo de su depresión y dolor, ella había muerto solo dos años después de casarse. No sabía todos los detalles de cómo había sucedido pero la noticia lo había dejado tan consternado que renuncio a su carrera de cantante y volvió a la montaña durante todo ese tiempo, apartándose de todo.
Posiblemente la decisión de volver fue da las más difíciles que había tomado en mucho tiempo, el mundo humano estaba llena de recuerdos ella, su imagen aparecía en cada calle y parque, incluso su salón le recordaba a ella. Pero sabía que Nanami no hubiese querido que se quedara atrapado en aquel sentimiento de tristes. Sabía que ella vivía en el mundo humano, aunque eso implicara perder a las personas que lo rodeara quería vivir la vida que Tuvo su amada.
Pasaron los minutos y la campana sonó. Los estudiantes guardaron silencio y pusieron atención al profesor que entro al salón. – Buenos días chicos hoy tenemos una nueva alumna – los murmullos no se hicieron esperar en el salón dado que era a mediados de año y era raro que una persona se cambiara así de repente y mucho más que hubiera entrado. Después de todo era una escuela muy exigente y debías obtener una puntuación alta para poder entrar por lo que la mayoría pensaba que se trataba de una rata de biblioteca – silencio – dijo el profesor – puedes pasar – todos estaban casi por encima de sus pupitres para mirar a la nueva alumna.
-mucho gusto me llamo Karin Momozono, vengo de los U.S y me gustan los espacios abiertos y el campo - a Kurama le sorprendió un poco el apellido, pero no era la primera vez que escuchaba por pira curiosidad la observo por el rabillo del ojo y en cuanto la vio el joven abrió los ojos como platos.
Era una chica que media cerca de 1.70, un cabello largo y castaño que le llegaba casi la cintura. Sus ojos color ámbar que transmitían una pureza e inocencia. Una sonrisa hermosa, delgada y su cuerpo bien formado, sin embargo su aura trasmitía calidez y sencillez, simplemente encantadora.
El corazón del pelirrojo se aceleró y pensó que sus ojos lo engañaban, los tallo pensando para intentar despejar la ilusión, pero eso solo hiso que confirmara a la chica que estaba enfrente de sus ojos. – Nanami – el nombre se le escapó de los labios en un mormullo que solo el percibió, era su viva imagen aunque sabía que era imposible, incluso aunque lo fuera, ella debería tener cerca de unos 50 años, dado que la última vez que la vio, fue durante el anuncio de compromiso con Tomoe, por aquel tiempo ella solo tenía 20 años.
Estaba tan perdida en sus pensamientos que no se percató que la joven se sentó en el asiento que estaba a su lado. Ella lo saludo con una gran sonrisa, pero el pelirrojo volvió a poner la vista en el pisaron. Lo cual desconcertó a la nueva.
Durante toda la clase Kurama no pudo poner ni lo más mínimo de atención, sus ojos volaban viendo a la nueva estudiante y luego de nuevo al pisaron. Mientras más la veía, se percataba del gran parecido que ella y Nanami tenían. Antes de que se diera cuenta la clase había terminado. La mayoría de los alumnos rodearon para hacerle preguntas de todo tipo, que ella contesto de forma amable.
-Karin- chan ¿Cuántos son en tu familia? – pregunto una de sus compañeras, dado que Nanami era muy hermosa, eso llamada la atención de los muchachos, al igual que algunas mujeres. Entonces si ella era así de hermosa ¿Cómo sería su hermano? se cuestionaban las chicas. Pero no querían sonar groseras.
Ka – somos 7 en total – contesto con una sonrisa.
-¿tienes hermanos? – sus compañeras se ilusionaron.
Ka – no – eso las desanimo – vivo con mi padre y mis tíos –
-¿y tu madre? – una sonrisa triste se formó en los labios de Karin
Ka – ella murió cuando nací – de inmediato su compañera se apresuró a disculparse por su pregunta imprudente. – no pasa nada, fue hace mucho –
Kurama solo escucho en silencio la conversación que mantenía con los demás compañeros y estaba sorprendido ante la historia que contó la joven. En especial cuando hablo de la muerte de su madre, no estaba seguro, pero había sentido como su corazón se estrujaba cuando menciono a su madre.
Pero había algo más, de alguna forma Karin transmitía algo de misterio en sus ojos. Estos revelaba cierta oscuridad que no pudo descifra y ese destello se hizo más presente con el recuerdo de su madre muerta, sin embargo slo pudo apreciarlo un instante aunque fue suficiente para saber que había algo mas con respecto a esa muerte.
Las clases continuaron con calma y en todo ese tiempo Kurama, no despegaba la vista de la nueva, que parecía no despegar la vista de los profesos.
Paso el tiempo y llego la hora de receso – bien antes de que salgan – el maestro busco con la vista a un candidato – Kurama – el pelirrojo volteo al escuchar su nombre - ¿podrías mostrarle la escuela a Karin? – Kurama sintió una profunda alegría que supo disimular y acepto el trabajo.
Ambos estaban caminando por la escuela, Kurama le explicaba dónde se encontraban los jardines, las canchas de deportes, biblioteca, los laboratorios, entre otros lugares. Al igual que le explicaba algunas reglas básicas de cada lugar y Karin lo escuchaba atentamente pero sin hacer un comentario de más.
El último lugar al que la guío fue a la cafetería, pues en cuanto sonaba la campana la mayoría de los estudiantes corrían como locos a conseguir algo de comida para después ir a jugar. Sin embargo el pelirrojo había aprendido que, la comida no se acababa y que después de unos 10 minutos de haber tocado la campana la cafetería estaba prácticamente vacía y tranquila.
Ambos compraron un almuerzo ligero que constaba de un sándwich de pollo, con jugo y una manzana. Se sentaron en una de las mesas y comenzaron a comer de forma tranquila si gran interés en la conversación que entablaba.
Ka - ¿Qué tanto me miras? – se animó a preguntarle dado que se percató que aquel pelirrojo no le quitaba los ojos de encima.
Ku – nada en especial – bajo la mirada observando lo que le quedaba de comida, para luego volver a mirarla – dime ¿nos hemos visto antes? – la chica termino de masticar y trago el pequeño bocado que se había metido a la boca
Ka – lo dudo mucho – confeso – me mude de Japón cuando era solo una niña – había detectado algo triste en su mirada
Ku – entiendo y… ¿Qué piensas de Japón? –
Ka – no ha cambiado mucho, – dijo con una sonrisa "aún mantiene sus secretos" noto esa oscuridad en sus ojos. De alguna forma le causaba una gran curiosidad.
El receso termino y los jóvenes regresaron a clases. Pasaron una tras otra materia, donde la chica no dejaba de poner atención. Sin embargo en los cortos lapsos de tiempo entre clases ambos jóvenes hablaban un poco, lo cual provocaba que Kurama ratificar más los parecidos que tenía con Nanami, su timbre de vos, sus ojos, incluso algunas expresiones eran idénticas..
En ocasiones el pelirrojo notaba que los ojos de la joven parecían hipnóticos, parecía que con ellos podría desarmar a una persona y descifrarla.
Terminaron las clases y en la salida ambos notaron que caminaban en la misma dirección. Lo cual no dudo ni un segundo en caminar a su lado. Hablando cosas que no parecían de gran importancia. Pero que para el pelirrojo era mucho. Era como hablar con Nanami nuevamente y eso le gustaba.
Pero su tranquilidad se vio invadido al percibir una sombra, una energía oscura. Lo cual le sorprendió, sabía que los demonios por lo general no salían durante el día, miro de reojo a Karin, tratando de pensar alguna forma en la cual ponerla a salvo.
Pero en ese segundo, los ojos de la chica voltear a ver en dirección de la presencia, su sonrisa se había desvanecido de sus labios "¿lo habrá notado?" pensó pero luego la chica volvió a fijar los ojos al frente y retomo su sonrisa como si nada hubiera pasado. "abra sido mi imaginación" continuo caminado junto a ella disimulando su inquietud. La presencia no se alejaba.
Ku –aaaa, - dijo parándose en seco – lo siento pero olvidaba que debía comprar una cosas – mintió
Ka - ¿quieres que te acompañe? – pregunto mirándolo
Ku – no pasa nada, ya debes estar será – no espero la respuesta de la chica y salió disparado al lado contrario. Doblando la esquina aventó su mochila a la suelo. Cuando estuvo enfrente de la presencia. Esta criatura deforme solo miraba con odio
–Muévete - gruño la criatura.
Ku – no seas así – dijo con una pequeña sonrisa – juega un rato con migo – dejo salir sus alas al mismo tiempo que el demonio atacaba. En un rápido movimiento esquivo el ataque de la vestía, haciendo que la criatura gruñera – ¿eso es todo lo que tienes? – dijo burlón, ante la lentitud de esa criatura. De pronto sintió un golpe seco sobre su cabeza, que le hizo caer al suelo
-eres un ingenuo – cuando lo observo se dio cuenta de que el demonio tenía más de dos brazos, parecía prácticamente un pulpo. Sus extremidades comenzaron a atacar, Kurama en rápidos movimientos los esquivo, sin embargo era mucho más rápido de lo que creía, apenas dándole un poco de tiempo para reaccionar.
De pronto vio como uno de los tentáculos lo atrapaban en un descuido, lo levanto colocándolo en la altura de sus ojos, pudo sentir su sed de sangre. Poco a poco la criatura lo acercaba a su boca, pero entonces una llama rodeo al demonio. Era una llama que el ya había visto antes.
El fuego color azul danzaba en el cuerpo del demonio quien se retórica y dejaba salir unos aullidos de dolor. Aventó a Kurama contra el suelo. Observo como poco a poco la criatura moría al mismo tiempo que gritaba maldiciones. También distinguió a una figura femenina que decencia quedando entre el demonio y el. Su cabello blanco como la nieve se movía con el viento. Usaba el uniforme femenino del instituto
-eres mía – gruño el demonio y en un salto intento atacarla, pero la chica extendió su mano, reduciendo lo que quedaba del demonio a cenizas. Perplejo el pelirrojo observo como esa figura femenina gritaba para mirarlo y se quedó paralizado. Su rostro era indescifrable, sus gestos estaban relajados, sus ojos violetas claros se juntaron con los del pelirrojo.
Ku – Karin – no podía creer que la chica con quien caminaba estuviera parado enfrente de él y con una apariencia diferente y con una mirada tan fría, su sonrisa se había desvanecido. Levanto su mano y formo una llama.
Ka – no quería creer que fueras uno de ellos - su voz era como un cuchillo filoso y frio. Sus ojos dejaron en claro lo que quería, deseaba la muerte del pelirrojo.
