Milk.

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Cuando la tarde caía en las montañas Paoz no había cosa mas hermosa que ver como el cielo se teñia de colores naranjas y azules. Desde la ventana de la cocina me gustaba observar como el sol desaparecía y daba paso a su hermana, sabía que en realidad somos nosotros en la tierra quienes nos movemos pero decir que él se oculta y que la luna sale dá rienda suelta a nuestros pensamientos.

Terminé de colocar el último plato limpio en el gabinete y limpié la mesa con un trapo húmedo, quité la manchita blanca del vidrio de la puerta de la cocina y salí . Quedé frente a los árboles y me acosté, querìa ver el cielo.

— estoy bien — murmuré — muy bien

En éste momento de mi vida puedo gritar que soy feliz, que la sonrisa en ni rostro es genuina y el brillo de mis ojos es de amor. Porque lo amo, amo a Gokú como nunca pensé que sería.

Desde el momento en que lo conocí supe que era distinto, no fue a primera vista, no, fue cuando conversamos que lo sentí, sentí que con él podria hablar de cosas sin sentido de cosas que me gustaria saber y qué, a las demas personas les parecería tontas. Él no es un genio lo sé, no sabe mucho de la vida o de como comportarse pero conmigo sabe ser tierno, atento y cariñoso -a su manera- y me gusta . Su ignorancia me cautiva y su esfuerzo por ser buen esposo me enamora.

—¡MILK! — grita. Dá unos pasos y luego se impulsa con la ayuda del aire hasta llegar a mi —¿¡estás bien!?

Abro los ojos . Su rostro muestra preocupación. Sonrío — estoy bien

Suspira.

—¡uuf! Menos mal, creí que estabas herida o algo. Tu ki está muy bajo

— creo que me estaba durmiendo

— eso creí pero al ver que aún no ha oscurecido me preocupe — dijo mas tranquilo. Un leve sonrojo surcó sus mejillas.

— tranquilo campeón —dije coqueta. Le dí un golpe en su hombro .

Rió nervioso, como siempre que intento mostrarme sensual con él . Lo agarro del traje y lo jalo hasta que cae encima de mi, pone sus manos a cada lado de mi cabeza evitando aplastarme con su cuerpo.

Acaricio su rostro con delicadeza, delineo sus labios con mi dedos y lo beso, Gokú cierra los ojos con fuerza e intenta llevar el control - una vez le dije que los besos se dan con los ojos cerrados para sentir mejor la caricia de nuestros labios y qué quién controla al otro es quien mas quiere , desde entonces cierra los ojos con fuerza y trata de dominarme - .

— Milk... — susurra.

Me aferro a su cabello intensificando el beso permitiéndo que su lengua se encuentre con la mia. Suspiramos.

Veo el fuego en el cielo desaparecer mientras el mio se enciende. Gokú abandona mis labios y se apodera de mi cuello, es sin duda la zona que mas le gusta de mi cuerpo; olfatea, lame y besa cada centímetro hasta quedar satisfecho. Sigue besando hasta llegar a mi hombro y muerde suavemente, pausado hasta sangrar y lame mi sangre, vuelve a mis labios.

— vamos a la casa — jadea.

— aún no — digo — quiero que me lleves al cielo

Me carga al estilo princesa y se eleva,lo abrazo por el cuello hasta que se detiene.

— tranquila — dice a mi oido con suavidad — sabes que nunca te dejaría caer

— eso no quita que no me de temor a la altura

— y a mi las inyecciones

Todos conocen sus habilidades en las peleas, su temor a las agujas y su gusto por la comida ,sin embargo sólo yo conozco su lado tierno y, saber eso me hace inmensamente feliz.

— es hermoso, ¿no crees? — me acomodo en su pecho.

— sí que lo es

De reojo veo que en lugar de ver el horizonte me vé a mí.

— estás rojita , ¿tienes frio?

— si

Sin previo aviso me lanza al aire.

— ¡aaaah Gokú!

Pataleo como si con eso pudiese mantenerme a flote. Grito desesperada hasta que él me atrapa.

—¡eres un...!— exclamé. Me parecieron eternos los segundos que estuve a la deriva de caer .

Con dos o tres movimientos me envuelve en una tela azul. Mas tranquila me doy cuenta de que se quitó la camisa mientras yo chillaba como loca y en ella es en lo que me ha envuelto .

Me molesta lo que me hace, mas sé que no lo hace con mala intención.

— a la próxima me avisas — advierto.

— discúlpame Milk, no creí que te molestaría tanto

— de acuerdo

Volvemos a ver el cielo ya con las estrellas saliendo poco a poco. Gokú cruza las piernas y me acomoda en ellas, nos tomamos de la mano y besándonos disfrutamos de nuestros nueve meses como esposos.