El frio recorría mi piel, como un montón de cuchillos delgados y afilados, cortando cada milímetro como si estuviesen rebuscando algún tipo de tesoro valioso debajo.
Aún estaba necesitado de respuestas.
→ Answer.
A Leenale la conocí cuando tenía ocho años, poco tiempo después de hacer mi primera presentación en una galería en el centro de Londres, ella quería ser crítico de arte y estaba allí haciendo su primer intento con uno de sus profesores del Centro Artístico.
Tiempo después ella se convirtió en mi primera ayudante y así nos hicimos amigos, aún sigue siendo mi asesora y ayudante durante su tiempo libre.
Hace cinco años se casó y ahora espera a su primer hijo. Realmente estoy feliz por ella.
Así que cuando viene a visitarme a Porta Celi, tres días después de mi llegada, no deja de narrarme cómo es que ha sido su embarazo durante estos cuatro meses de no vernos.
—A veces me es un poco complicado dormir. —dice con algo de desánimo.
—No sé qué decirte, en realidad no sé mucho de ello, me gustaría ayudarte con ello. —comento con una sonrisa y ella se ríe.
—No tienes que decir nada. —agrega quitándole importancia agitando la mano izquierda. —Pero bueno, no vine a aburrirte con mi vida, dime ¿Cómo has estado tú? No te he visto en cuatro meses, a pesar de que hablamos continuamente es mejor vernos en persona.
—He estado mejor. —digo, aunque ella no me cree, su rostro lo dice. —En serio. —reafirmo antes de que comente algo. —He estado mejor.
Ella tuerce los labios y me palmea los hombros.
—Lavi me dijo que aún tenías pesadillas. —comenta con precaución.
Suspiro y miro hacia otro lado.
—Siempre tengo pesadillas, Leenale, no es algo extraño.
Esta vez me mira triste y preocupada, aprieta los labios en un intento de sonrisa y después niega lentamente.
—No me digas si no quieres. Solo quiero que sepas que no estás solo, nos tienes a nosotros, siempre estaremos para ti, no lo olvides. —dicho eso se incorpora y entra a la cocina, me pide permiso para cocinar algo y minutos después escucho el choque del metal de las cacerolas chocando unas con otras y las hornillas siendo encendidas.
Es… complicado. Pienso.
Sé que no estoy solo, todos los días me lo repito, que tengo amigos en los que puedo apoyarme cuando lo necesite, que ellos no van a dudar en ayudarme si lo pido pero… es complicado.
A pesar de saber que no me encuentro completamente abandonado, me siento de esa manera. Solo en algún lugar frio y solitario, sin nada ni nadie que me escuche cuando grito de miedo en las noches de invierno, totalmente alejado del mundo. La sensación de vacío se acrecienta en mi pecho y entonces me jala a un lugar obscuro del que algunas veces es muy difícil salir, a veces no logro escapar por completo y me ahogo allí. Es entonces cuando los fármacos tienen el ancla agresiva de obligarme a seguir aquí. En la realidad.
Realmente es complicado vivir de esta manera.
—Bak dice que tal vez vayamos a Paris durante las vacaciones, pero le he dicho que como asesora de arte viaje mucho tiempo allá y la verdad me cansa. Yo voto por mejor visitar otros lugares más relajados, no sé, tal vez… ¿Eh? ¿Allen?
—Seborga.
— ¿Eh?
—Deberían visitar Seborga. —alzo el rostro y le sonrió.
—Seborga… mmm… suena bien. Se lo comentaré. —con la espátula gira el filete dentro de la sartén y suena el crujir del aceite.
—Me ha rondando por la cabeza ese lugar, así que… ¿por qué no?, tal vez puedas tomar buenas tomas fotográficas de allá. Bak es un buen fotógrafo después de todo.
—Tienes razón. —me devuelve la sonrisa y luego vuelve su atención a la cocina.
Ella vive aquí en Porta Celi, se mudó luego de casarse, así que la noticia de que vendría a darme unas vacaciones acá le alegro mucho, es amable y amigable, siempre le sonríe a todo mundo, es un encanto de persona cuanto no la haces enojar.
—¿Quieres que prepare algo especial?
—No, con eso está bien. Gracias.
—No hay de qué. Anda come. Sé que sabes atenderte por ti mismo, eres independiente y todo, pero me gustaría que contrataras a alguien que te ayudara o… no sé, se me ocurría que Lavi viniera a vivir contigo.
Así que es eso.
—Lavi tiene muchas cosas que hacer con la universidad, a pesar de estar relativamente cerca, la universidad le quedaría a más de dos horas de aquí. Contando que el transporte no llega a acá y su abuelo no le deja usar la camioneta a su gusto, aparte de que la carretera principal está a media hora caminando. —explico con amabilidad mientras pico la carne bañada en salsa.
—En las vacaciones podría. —insiste.
—Recuerda que él ya no tiene vacaciones, tiene que trabajar y hacer proyectos extraescolares, ya casi esta por graduarse. Gracias por preocuparte, Leena, pero estoy bien. Este lugar me relaja, no tienes de que preocuparte.
Aun así parece reacia a seguir con el tema.
—Tal vez…
—No te preocupes. —le corto antes de que continúe. —Además, quiero estar solo, vine a buscar un poco de inspiración antes de volver a la ciudad y continuar pintando, alguien rondando por aquí no sería de mucha ayuda.
Aunque no se nota realmente convencida lo deja por la paz, al menos por ahora.
El resto de su visita se resume en ver los nuevos arreglos que he hecho en la casa, ayudarme a elegir la pintura de las paredes y a dejarme un catálogo de mueblería, también a acompañarme al pueblo para comprar víveres y arreglos que pueden darle algo de vida a la casa.
—Por cierto. —mientras se pone de nuevo su abrigo se gira a verme. — ¿Aun sigues medicándote?
«Rebirth»
La quinta mañana luego de mi llegada a Celi es realmente fría, a pesar de estar acercándose el verano el clima difiere mucho y hace que uno no sepa que hacer. Las ganas de levantarse de la cama realmente se esfuman al ver el cielo gris, aun así, recojo fuerzas de algún lugar para ponerme la sudadera que cuelga del soporte de la cama y las pantuflas desgastadas.
Tim se hace bolita dentro de su jaula, solo saca su cabeza del montón de tela que lo cubre para ver qué es lo que provoca el ruido, luego simplemente desaparece otra vez dentro del nido que ha hecho.
—Buenos días. —digo.
Entro al baño para lavarme la cara y arreglarme el cabello antes de comenzar de nuevo la labor de limpieza.
Ayer llame a la mueblería para pedir un nuevo comedor, una estantería para la sala y un librero más grande del que hay, muchos de los muebles que hay aquí realmente parecen haber vivido toda una eternidad, están desgastados, viejos, rotos y algunos incluso inservibles, llenos de hongo y humedad. Estos últimos días he estado desalojando y metiendo todo en cajas, al menos todo lo que sirve para que no se termine de maltratar, el resto lo he estado acumulando para llevarlo al depósito de basura la semana entrante.
Realmente tengo mucho trabajo aquí para despejarme de todo al menos por un mes. Ese es el tiempo que calculo terminare de limpiar y remodelar este olvidado lugar.
Al inicio de la tarde, cuando el sol da indicios de querer asomarse un poco, saco a Tim para que le den los rayos del sol al menos por unos minutos, realmente se pone de malas si se la pasa en un solo lugar durante mucho tiempo o no ve algún otro paisaje más allá de las paredes y muebles. Le he tenido que explicar varias veces que no puedo dejarlo salir dentro de la casa por el polvo, los insectos y posiblemente otros ratones que pueda haber por allí escondidos.
Mientras hago trabajo de jardinería, con el propósito de que me dé algo de sol a mí también, veo una camioneta grande acercándose por entre el feo camino de tierra y piedras, luego se estaciona mal y Lavi sale despotricando sobre el hecho de que ese camino necesita ser pavimentado para que pueda entrar con más facilidad.
—Si las personas entraran más fácil acá dejaría de ser un misterio y pasaría a ser un lugar para turistear. —respondo a eso.
—Al menos un camino para que pueda entrar sin tener miedo de que las llantas derrapen. —contrataca.
—Debiste entonces dejarla en el camino antes de entrar acá.
Luego de eso se encoje de hombros y llega hasta donde estoy.
—Vaya, has hecho un gran trabajo en estos últimos días y yo que pensaba venir a ayudarte durante los fines de semana.
—Solo he iniciado, aun puedes venir a echar una mano.
—Eh, dije que pensaba venir, ya deseche la idea. Lo haces bien solo.
Niego con la cabeza como si estuviera reprendiendo a un niño pequeño.
—Pensé que vendrías hasta dentro de una semana. Quizá incluso dos. —me limpio el sudor de la frente y lo invito a pasar dentro de la casa.
Antes de entrar, tomo la jaula de Tim y lo arrastro conmigo, aun no le tengo confianza a dejarlo solo durante mucho tiempo. Podría haber gatos salvajes u otros animales no amigables.
—Sí, no pensaba venir hasta dentro de dos semanas que termináramos la exploración en las ruinas del sur pero… bueno, ocurrió un contratiempo. —explica dejándose caer en uno de los sillones.
—¿Paso algo? —dejo la jaula de Tim junto a la ventana y yo me quito el sombrero dejando que el sudor de mi cabello me escurra por las sienes.
—Nada grave, solo, bueno, pensé que sería buena idea invitarte, ya que no tienes nada importante que hacer que ver por esta vieja choza.
Entrecierro los ojos poniendo cara de pocos amigos, él entiende la indirecta y solo se ríe.
—Uno de los patrocinadores de la exploración me pidió un favor, y como es uno de los más pesados dentro de la corporación obviamente no puedo negármele. —explica. —Su hijo estudia en la preparatoria nacional y el jueves hará una presentación de esgrima, algo así como una competencia amistosa para presentar el deporte en la escuela y al equipo, pero como él no puede venir porque está en el extranjero me pidió que fuera yo en su lugar, es un padre amoroso y piensa que dejar solo a su niño en la competencia es una calamidad.
—Y yo…
—Vendrás conmigo, será divertido. Necesitas un cambio de aires.
Me quejo y hago una mueca de insatisfacción.
—Anda, además te puede dar buenas ideas, visitaras un nuevo lugar y tendrás por primera vez la sensación de ir a la escuela, al menos a una de verdad.
—No dejarás que diga que no. —repongo un poco de malas.
—Exacto, además me ayudarías mucho y al chico también.
—¿Al menos le conoces?
—Solo lo he visto un par de veces cuando trabajo con su padre. —dicho eso desvía la mirada al techo, como si recordara algo poco agradable, lo cual me provoca mala espina.
—Está bien, ¿Por qué no?
Sonríe y sube los pies a la mesa de centro.
—Dime que ya has preparado algo de comer, estoy hambriento.
«Rebirth»
En las noches obscuras de pesadillas, me ponía a gritar por auxilio. Los tentáculos fríos del pánico se apoderaban de mí, me absorbían el poco aire que podía tener y luego me tronaban los huesos, en un indicio claro de quien era quien tenía la batalla ganada.
Y yo… no podía hacer nada para evitarlo.
Notas:
Por alguna razón mientras creaba el esqueleto de la historia me llego a la mente una Leenale mayor, con una vida de casada e incluso con hijos, es extraño.
En la línea jerárquica de los personajes en cuanto a edad serían primero Leenale con veintiocho, Lavi con veintiuno y Allen con veinte. (Esto en cuanto a personajes que ya ha aparecido x'D)
Se supone que quería hacer este fic semanal pero debido a que estuve ante el estresante final de semestre pues me dedique a sacar dos materias que me faltaban y a pelarme con mis compañeritos que no hacen nada u.u y no sé qué tal me vaya en estas vacaciones por lo cual no prometeré nada.
En fin…
Gracias por leer.
Parlev.
