Y les traigo esto desde las profundidades del cansancio que llevo encima XD, es un milagro que pudiera terminar al menos esto. –lleva como tres días intentándolo-


Respondiendo reviews:


Hikari Bakemono: De nada~ XD.

Pobres pasajeros que debía soportar toda esa aura maligna de Shizuo XDD, nada peor que pensar que podían morir en cualquier momento.

Miuajajaja y sí que te reirás bastante 8D. Gracias, cuento contigo con mis bloqueos random~x3


Ka-Gura Uzumaki: Me alegra que te guste esta historia XD. No dejes que te roben la inspiración, ve y róbala de vuelta (?) 8D


Kiiro1412: Yay~ ¡volviste XD! Izaya no sabe a dónde va el avión, pero lo sabrá muy pronto 8D.

Sr. Destino está pidiendo guardaespaldas en estos momentos aunque no creo que le sirvan de mucho xDDD(?)


SOUVENIR MATRIMONIAL

CAPÍTULO 02: ABRIGO


Ya Izaya podía abogar por las pobres mascotas que viajaban como si fueran equipaje, el calor que debían soportar en ese compartimento era algo que podía llegar a ser más mortal que el simple aburrimiento. Aunque si era Shizuo quien iba en ese lugar, él no movería ni un solo maldito dedo para su bienestar y mucho más por el hecho de que era a causa de Shizuo precisamente el que hubiera tenido que soportar ese infierno. No le extrañaba que incluso por esto, él mismo comenzara a desarrollar claustrofobia en un futuro cercano.

Y ahora que Izaya tenía más de un metro para desplazarse con libertad, una interrogante lo golpeó al ver que no tenía nada más que su identificación. Las cosas esenciales las había dejado guardadas en su maleta antes de emprender su huida en el aeropuerto de Narita.

"¿Dónde se supone que estoy…?" – Izaya palideció un poco al ver que afuera del avión estaban unos distraídos empleados moviendo las maletas hacia el vehículo que las llevaría al aeropuerto. Pero eso no era lo asombroso del asunto, sino el lenguaje que estaban utilizando para comunicarse entre ellos.

"¿Eso es francés…? – Era frustrante para Izaya no poder expresar sus inquietudes, tenía que pasar desapercibido para que los empleados no dieran con su presencia.

Debía recordarse cada segundo que él podía tener serios problemas legales si no tenía cuidado...

Al ver que se retiraban los conversadores empleados, Izaya aprovechó para escabullirse en las cercanías del aeropuerto en donde no hubiera una cámara vigilando sus pasos. Debía comunicarse lo más rápido posible con alguien en Japón para que lo ayudaran a volver, ya que la falta de sus tarjetas e identificación le complicaban su estadía por falta de dinero.

Maldito, Shizu-chan… Te juro que me las pagarás. – Izaya maldijo nuevamente mientras buscaba un teléfono público.

(|~°n°)/~

Después de que Shizuo hubiera perdido la paciencia con el libro de sopas de letras que la desdichada azafata le había traído para "matar" el tiempo, él se había sumido en una especie de estado de negación en donde cuestionaba su existencia y su constante obsesión con asesinar a Izaya cuando este no había estado presente en todo el viaje. Por más que su olfato le dijera que Izaya estaba cerca, él nunca lo llegó a ver.

Incluso cuando había recorrido la parte en donde estaban los pasajeros con la excusa barata de que se había perdido buscando el baño en más de una ocasión. Shizuo podía asegurar que las azafatas de su sección ya juraban que estaba demente y los terminaría asesinando en cualquier momento por su comportamiento espontáneamente errático. Pero ahora que por fin él había llegado a su destino se ordenó otra vez descansar.

Estas eran sus vacaciones, él debía disfrutarlas porque no sabía cuándo volvería a tener la oportunidad de ir al extranjero.

Oye, ese es el tipo raro del avión… - Dijo la voz de un hombre que iba con dos mujeres más.

No entiendo por qué está vestido de bartender… ¡Es raro! – Comentó la chica de la izquierda.

Oigan, hablen más bajo. Creo que nos escuchó. ¡Camina rápido! – La mujer de la derecha apuró al grupo que pasaba a unos metros de Shizuo. Era mejor dejar el asunto de Izaya y sus vacaciones para concentrar sus prioridades en llamar menos la atención. Shizuo sacó su abrigo gris y se lo puso sobre su traje de trabajo para que así no lo reconocieran tanto mientras aún estaba en el aeropuerto.

Ah, cierto. Debo llamar a Kasuka. – Le había dicho a Kasuka que él lo llamaría para que le indicara el hotel en donde se estaban quedando sus padres y él mismo.

Hola. – Respondió una voz sin emoción.

Kasuka, ya llegué. ¿Puedes indicarme el nombre del hotel y la dirección? – Preguntó Shizuo viendo como una máquina de limpieza se iba acercando lentamente a su posición.

¿Estás seguro? Puedo ir a buscarte si quieres. – Dijo Kasuka.

No te preocupes. Sé que debes estar lidiando con nuestros padres, yo puedo llegar solo. No creo que sea tan difícil de todas formas. Dijiste que no estaba tan lejos del aeropuerto. ¿No? – Shizuo manifestó con tranquilidad. Él no quería interrumpirlos cuando sabían que probablemente podían estar de compras o algo así entre tanto esperaban a que llegara el momento de la boda que probablemente sería en unas horas.

Ok, la dirección es esta… - Shizuo comenzó a escribir lo que Kasuka le estaba dictando, pero cuando la máquina estuvo junto a él, el ruido se hizo más intenso que a duras penas le dejó escuchar el nombre del hotel.

Está bien, Kasuka. Hablamos después. – El rubio colgó antes de que la maquinaria lo dejara sordo, para colmo el que manejaba el artefacto llevaba unos tapones para los oídos. Ni siquiera podía tener el placer de insultarlo. Shizuo suspiró con desgano al darse cuenta que estaba por enojarse de nuevo. Era como si hubiera algo en el aire que activara su ira, pero no sabía qué era exactamente.

Disculpa. ¿Ya terminaste de usar el teléfono? Necesito hacer una llamada urgente… - Alguien desde su espalda tocó su hombro con suavidad para llamar su atención.

No, ya terminé de usarl-… ¡¿Izaya?! – Gritó Shizuo al reconocer de quien se trataba.

¿Es en serio…? ¿Por qué tengo que volver a encontrarte? – Izaya se preguntaba si de casualidad ese día el karma se había levantado con ganas de cobrarle todas sus pendientes.

¡Lo mismo digo! ¡¿Qué diablos haces en Paris?! – El rubio logró tomar a Izaya del cuello del abrigo con mucha ira que había contenido durante todo el tiempo en el avión. Le alegraba saber que ahora podía descargar toda su irritación con el culpable. Izaya lo miró con desprecio, pasando sus ojos rojizos por la mano que se atrevía a sostenerlo desde su vestimenta.

Será mejor que detengas lo que sea que tengas en mente si no quieres ten-… - El informante tuvo que echarse a un lado para evadir un golpe directo de parte del otro.

¡¿Estás loco?! ¡Maldita bestia inmunda! – Gritó el pelinegro igual de iracundo que el bartender, sacándose el abrigo para escapar del agarre feroz que se dirigía hacia su cuello. Shizuo iba en serio con acabarlo ahí mismo, estaba muy claro que no le importaba los problemas en los que se podía meter si lo asesinaba ahí.

¡NO HUYAS! ¡IZAAAAAYAAA! – Gruñó Shizuo tomando un bote de basura que estaba junto a él para lanzarlo contra Izaya, pero este en vez de golpear a su odiado objetivo, en su lugar dio contra una de las oficinas.

A medida que Izaya se desplazaba por el lugar, el daño fue aumentando dentro del recinto. Cada centímetro que era pisado por los zapatos de este, un gran objeto lo destruía sin piedad.

"Esto es malo… Estamos llamando demasiado la atención." – Izaya vio como los guardias del aeropuerto se estaban acercando a ellos aun cuando la gran multitud se los estaba dificultando. Lamentablemente, Shizuo no le daba mucho tiempo a Izaya para pensar con tranquilidad el curso de acción que debía tomar, más cuando un letrero de un tamaño aterrador volaba hacia él a gran velocidad. El informante tuvo que saltar hacia unas escaleras eléctricas y agacharse para evadir el letrero.

Después de esto sería difícil que las autoridades despegaran sus ojos de ellos.

"¿Eh…? ¿Por qué diablos me preocupa?" – Izaya detuvo sus pasos de repente. Lo único que tenía que hacer era perder a Shizuo y dejarlo con todo el desastre para que las autoridades se hicieran cargo.

Izaya aprovechó que los aseadores estaban distraídos para entrar a la sala del personal y así evitar ser visto por Shizuo. Para ello, él tomó el chaleco de un aseador y salió por la puerta trasera que daba hacia la carretera, cuidando siempre de no ser completamente visualizado por las cámaras.

Buena suerte, Shizu-chan~. La necesitarás. – Dijo él con una sonrisa maléfica.

(|~°n°)/~

¡¿Dónde demonios está?! ¡¿A dónde se fue?! – Shizuo manifestaba enojado. Ya casi tenía a Izaya en la palma de la mano, era inaudito que lo hubiera dejado escapar así nada más. Cuando estaba por llamar a Izaya por una milésima vez, observó que había al menos diez oficiales que estaban dirigiéndose hacia él con una expresión de alerta total.

"Rayos… Me dejé llevar." – Su única opción visible fue la de correr al baño que estaba en línea recta hacia él mientras se sumergía en la multitud que iba hacia el bullicio sin saber qué era lo que sucedía. Shizuo tomó ventaja de eso y los usó como tapadera para quitarse el abrigo que llevaba puesto.

¡Búsquenlo, ese sujeto llevaba un abrigo gris! ¡Solo puede haberse metido en ese baño! – Shizuo escuchó que alguien gritó en francés todo aquello, cosa que no entendió en absoluto pero sabía que ellos creían que se había metido en el baño. No era difícil comprenderlo cuando todos los guardias le apuntaban con sus armas a la puerta de dicho lugar. El nuevamente barman hizo su camino hacia el lado contrario del baño para buscar sus maletas con rapidez, no sabía cuándo se darían cuenta de que estaban en un error, por eso quería estar lejos de ahí cuando eso pasara.

(|~°n°)/~

Qué frío hace… - Shizuo se había deshecho de su abrigo gris cuando estaba siendo perseguido anteriormente. Pero ahora que por fin tenía sus maletas, estas estaban selladas y le daba mucha pereza sacar algo para abrigarse, además que él no recordaba haber metido otra gabardina en su equipaje. Lo que lo dejaba con lo único que él había podido conseguir de Izaya en su persecución.

Su abrigo negro de molesto informante…

"¡Ni lo pienses!" – La ira de Shizuo gritó en su mente.

Una brisa fría golpeó entonces a Shizuo repentinamente.

Que conste que esto es por haberte aparecido aquí. – Shizuo se puso el abrigo de Izaya de mala gana notando al instante el alivio que embargaba sus brazos. Esta gabardina era perfecta para mantener su temperatura en esta ciudad que era nueva para él. El único problema que tenía su nueva prenda temporal de vestir es que llevaba impregnado el olor de Izaya por todas partes.

Sopórtalo… Es solo hasta el hotel. – Él respiró profundamente para calmarse pero al llevar la pertenencia de Izaya, esto tuvo el resultado contrario. Se sentía más enojado que de costumbre como si tuviera ahí a Izaya. Él mismo se rogó internamente que mantuviera la calma y tomara el primer taxi que pasara, solo esperaba que este pudiera entenderle.

No muy lejos de ahí un par de ojos lo observaban con fastidio desde su posición.

Tch… Logró quitarse de encima a los guardias. Esperaba que lo acusaran de alguna falta mayor pero parece que mis expectativas fueron defraudadas… - Izaya suspiró moviendo la cabeza con decepción, pero la volvió a levantar para mirar a Shizuo de nuevo al ver que él estaba pidiendo un taxi.

Un momento… ¿Qué diablos hace Shizu-chan en Paris? – Izaya por fin había cuestionado ese extraño acontecimiento.

¿Qué podía traer a Shizuo hasta un lugar como este?

Orihara Izaya no podía evitar sentir curiosidad al tener ese algo interesante en el camino.

Hotel Runa. ¿Puede llevarme? – Izaya escuchó que Shizuo le decía dudoso al taxista que parecía no entender mucho japonés.

¿Hotel Runa? Sube. – El taxista solo había entendido dos palabras de todo lo que había dicho Shizuo. Por esta razón, para que Shizuo le comprendiera de vuelta, levantó su pulgar como afirmación o así el rubio lo entendió.

Bien, ya tengo un destino nuevo~. Hotel Runa, por favor. – Izaya abordó el siguiente taxi aun cuando sabía que no tenía un solo céntimo encima, ya se las ingeniaría de alguna forma cuando llegara al hotel. Lo importante es que averiguaría de qué iba todo el viaje de Shizuo solo para vengarse y de paso recuperaría su amado abrigo. Era demasiado perturbador ver al rubio llevando su abrigo como si nada cuando vivía quejándose de que no soportaba su olor.

¿Quién entendía a Heiwajima Shizuo?

Él no seguramente.

Hace frío… - Izaya se quejó desde el puesto de atrás con amargura, abrazándose a sí mismo por las bajas temperaturas.


Y bien, ahora estamos en Paris~. Pobre Izaya que ya de por si no tenía nada, para que ahora hasta se nos esté muriendo de frío para rematar XD. Mientras Shizuo va bien abrigadito hacia el Hotel Runa.

¿Qué cosas pasarán cuando lleguen los dos locos allá? Quién sabe jajaja.

Por lo pronto, nos vemos en la próxima actualización 8D.

DEATH GOD RAVEN~