SOUVENIR MATRIMONIAL

CAPÍTULO 04: INVITADO


Ya es hora de pensar en la parte difícil de esta venganza… - Dijo Izaya escondido detrás de una enorme planta que estaba ubicada cerca del recibidor del primer piso, en donde en pocos minutos iniciaría la tan esperaba boda. Un evento al que Heiwajima Shizuo estaba obligado a asistir a causa de su hermano menor, aun así Izaya no estaba 100% seguro de lo que relacionaba a ambos hermanos a esto.

Sin embargo, él estaba claro que debía estar ahí para ser el estorbo más grande.

Lo más lógico era suponer que se tratara de la boda de un familiar cercano de los Heiwajima o algo así. Por eso era importante que Izaya humillara a Shizuo en su propio ecosistema familiar. Sería hermoso ver al bartender siendo desplazado por ser un ser difícil de manejar y si lograba tener también ese efecto en Kasuka, la victoria contra su némesis sería total. Un evento que podría pasar a la historia y además aplastar por completo aquello que hacía que Shizuo siguiera conviviendo con sus valiosos humanos.

Si todo tenía éxito, Shizuo se alejaría de la humanidad para siempre.

El solo pensar en esto hacia que su sangre hirviera de la emoción por la espera de ese tan agradable desenlace que estaba dispuesto a observar.

Jajaja… - Izaya comenzó a reírse detrás de la planta sin darse cuenta.

No podía reprimir el placer que su imaginación le estaba brindando.

Disculpe. ¿Es algún invitado de la fiesta? – Preguntó un hombre de bigote en francés, pero como notó que Izaya se quedó pensando en cómo responder de vuelta, imaginó que se trataba de alguien que hablaba en la lengua de los novios.

Supongo que es japonés también. ¿Tiene su invitación a mano? – Ahora el hombre habló en japonés para alivio de Izaya. Lamentablemente, él había sobrepasado el problema del idioma, pero ahora no podía resolver el asunto de la invitación. Era obvio que él no había sido invitado a la fiesta, por lo tanto, no tenía un medio para pasar al recinto.

Es que… Perdí mi invitación en mi vuelo. Por más que la busqué, no pude encontrarla. Pero mi nombre está ahí. Soy Heiwajima Shizuo. – Dijo Izaya sabiendo que se estaba arriesgando mucho con eso, además de que su ego estaba recibiendo una paliza de campeonato al suplantar a la maldita bestia que tanto odiaba. Inconscientemente, Izaya mordió su labio tratando de contener su enojo mientras esperaba la reacción del encargado.

¿Heiwajima Shizuo…? Permítame buscar su nombre en la lista. Si está en la lista, hablaré con el novio para que lo vea personalmente y arreglen entre ustedes. – Dictaminó el hombre sin más, ya que él estaba acostumbrado a escuchar excusas como esas todo el tiempo. En esos casos era mejor dejar que el dueño de la fiesta se encargara de esas pequeñeces.

Debo advertirle que no hay ningún invitado con ese nombre. – Contestó él.

¿Qué? Eso no puede ser posible, se supone que Heiwajima Kasuka debe estar esperándome… - Izaya no entendía nada, hasta que un segundo pensamiento invadió su mente.

Puedo comunicarle sus quejas al novio si quiere. – Dijo de vuelta el encargado.

No será necesario. Debe ser que cometí un error. – Izaya tomó el ascensor y se alejó lo más rápido del lugar para bajar al Lobby en donde probablemente podría encontrar más respuestas. La mejor opción era buscar a ese botones que lo había ayudado antes para poder idear un plan más factible.

Si es que él aún era capaz de arruinarle la velada al rubio.

No sería muy optimista al respecto debido a ese encargado que podría estorbarle en más de una forma.

(|~°n°)/~

¡Aacchuuuu! – Shizuo estornudó con fuerza mientras buscaba presionar el botón del primer piso en el ascensor, tocando en su lugar el de planta baja. Él juraba que había un aroma en el aire que le hacía sentir como esas personas que tienen alergia en primavera. Nunca lo había experimentado, pero ya se podía dar una idea de lo que sentían esas pobres almas en esa época del año.

Creo que necesitaré un pañuelo. – Shizuo decidió que era mejor regresar a su cuarto y buscar ese objeto necesario. Quizás la involuntaria exposición al aroma de Izaya había dañado su sistema respiratorio permanentemente.

(|~°n°)/~

Es imposible que Shizu-chan no esté en la lista de invitados. Quiero decir… ¿Para qué alguien lo invitaría a una boda en el extranjero para no dejarlo pasar al final? ¡No tiene sentido! Aunque es algo que haría yo… - Izaya conversaba con él mismo en la sala de estar en el Lobby mientras miraba con impaciencia su celular. No faltaba mucho para que Shizuo se presentara a la endemoniada ceremonia y él no tenía idea de cómo fastidiarlo él mismo en específico, porque estaba claro que Shizuo se enfurecería cuando supiera lo de la lista. Tristemente, para Izaya eso no sería satisfactorio porque él no sería el causante de dicho altercado.

No, Orihara Izaya debía dejar plasmada su existencia en cada problema que Heiwajima Shizuo tuviera en todo ese viaje. Era lo mínimo que el karma le debía por dejarlo indocumentado, con frío y sin dinero en un país extranjero cuyo idioma no hablaba. La razón en esa situación le sobraba en sus manos y haría eco de ello aunque fuera lo último que hiciera.

Fue en ese instante en que su pensamiento esporádico anterior comenzó a tomar cuerpo al ver lo que el mapa del sitio le mostraba.

Con que de eso se trataba… - Izaya sonrió al entender el error en todo esto. Él inmediatamente caminó hacia el botones que fumaba un cigarrillo en un rincón alejado de la entrada del hotel. Era gracias a las políticas del hotel que no se permitía fumadores en el interior del recinto. Por ello, él estaba en ese sitio que lo hacía un perfecto candidato para un interrogatorio y además un buen peón para lo que tenía en mente el informante.

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Este hotel es complicado… - Shizuo comenzaba a pensar que el olor de Izaya había dañado algo más que su sistema respiratorio, ya que su sentido de orientación empezaba a tornarse defectuoso también. Aceptaba que el modo en que estaba estructurado el edificio era complejo debido a la forma del hotel, pero esto ya era ir demasiado lejos.

¿Cómo era posible que se hubiera perdido en el piso donde se encontraba su habitación?

Al diablo… ¡No necesito el pañuelo! – Shizuo debía evitar estresarse más, si se enfurecía por una razón tan absurda y causaba problemas en ese hotel, probablemente su hermano se llevaría la peor parte de todo debido al escándalo que eso traería a su carrera. Tal vez si bajaba a la fiesta y veía a Kasuka quizás podría calmarse. Así que sin más preámbulo, Shizuo se dirigió hacia el ascensor y marcó el piso que le correspondía.

Él sabía muy bien que no quería ir a esa boda.

Shizuo deseaba pasar tiempo con su familia pero no quería estar en presencia de esos parientes que quizás conocían su gran prontuario. El pañuelo quizás había sido una excusa para evadir por unos pocos minutos la molesta reunión. Por supuesto, eso no desmentía que el fétido aroma de Izaya estaba dañando su buen humor.

Oye. ¿Es aquí la boda, verdad? Por favor, dime que hablas japonés… - Shizuo dejó ir su ruego interno junto con su pregunta. Un hombre de bigote prominente y exagerado, con lentes que parecían ser vidrio de botella se volteó bruscamente hacia él, espantándolo un poco por lo raro que se veía en comparación a la gente elegante que estaba entrando al salón.

¿Cuál es su nombre? – Preguntó el extraño individuo evitando hacer contacto visual con Shizuo. Aunque no era tan extraño como el excesivo olor a detergente de flores que se respiraba alrededor de este. Él no entendía como ese sujeto no se asfixiaba con ese olor.

Heiwajima Shizuo. – Respondió Shizuo con duda.

Si, estás en la lista. Tu asiento está en la mesa del rincón izquierdo del salón junto a la ventana. – Indicó el hombre sin voltearse.

Ok… Gracias. – Dijo el bartender.

De nada~. - Respondió el hombre de lentes notando que una mano sobresalía de debajo del mantel de la mesa que estaba junto a él.

Ah… Otra cosa más. – Shizuo volvió en sus pasos para horror del encargado actual que no sabía qué hacer con la mano frente a su zapato.

¿Q-Qué…? – Su voz fue atrapada por un repentino tartamudeo.

¿Ya llegó Heiwajima Kasuka? - Al bartender le urgía saber eso principalmente en estos momentos.

Él se fue hace media hora porque necesitaba hacer una compra de último minuto, pero volverá pronto. Lo puedes esperar en tu mesa… - Dijo él encargado rápidamente viendo como Shizuo pisaba la mano del ser que estaba debajo de la mesa sin darse cuenta de ello entre tanto se acercaba a él.

Ya veo, así que volverá pronto. – Shizuo analizó la respuesta del encargado con molestia. Él no quería quedarse solo con toda esa gente que lo haría sentirse incómodo rápidamente.

Le avisaré cuando llegue. – Dijo el otro hombre con confianza.

Gracias… De nuevo. – Esa respuesta hizo sentir un poco tranquilo a Shizuo por alguna extraña razón que no le interesaba descubrir por completo, lo importante es que el encargado estaría pendiente de su hermano por él. Sin más que decir, Shizuo caminó hacia el salón que era el dueño de sus inseguridades.

Y pensar que tu serías la última persona de la cual esperaría un agradecimiento, Shizu-chan~~. – Izaya se quitó los lentes de botella y la ridícula barba cuando ya estuvo seguro que no había nadie en los alrededores. Ya la mayoría de los invitados habían llegados y el show estaba listo para comenzar.