Abajo hay un botoncito en el que pone Post Review. Pórtate bien y dale, de lo contrario puede que Santa Claus no te traiga nada esta noche.
Segundo Capítulo
EL FANTASMA DE LAS NAVIDADES PASADAS
-Esto es una locura…
"Si le cuento a alguien lo que acaba de pasar, seguro que me encierran…"
Hotch volvió a sentarse. No tenía claro si debía conducir, si le pillaba la policía seguramente daría positivo en algún control. Estaba seguro de eso. Oyó un ruido fuera de su despacho.
-Como sea un fantasma cojo una aspiradora y me deshago de él...
Se acercó para ver de quien se trataba. Al ver a la figura delante de él sus ojos se abrieron como platos. Eso sí que no… Estaba igual que la última vez que la había visto con vida. Su cabello rubio y corto, sus preciosos ojos verdes y esa sonrisa que le había enamorado hacía años. Llevaba un bonito y delicado vestido blanco que realzaba su silueta. La voz se le quebró, impidiéndole hablar.
-Hola Aaron. –Al escuchar su nombre las lágrimas se agolparon en sus ojos, amenazando con escaparse. Su voz era afable pero a la vez parecía apagada, como si estuviera muy lejos.
-¿Haley? –Ella le ofreció una cálida sonrisa. Se acercó a ella, pero al intentar tocarla simplemente desapareció. -¡No! –Miró a su alrededor, buscándola.
-Lo siento, no puedes tocarme. –Dijo detrás suya con tristeza. Hotch se giró y la miró a los ojos.
-¿Qué haces aquí?
-Soy el primer fantasma, el fantasma de las Navidades pasadas. –Dijo como si fuera evidente. –Creí que te habrían avisado…
-Oh, descuida, lo han hecho. –Dijo recordando a su padre atravesando su cabeza. –Te hecho tanto de menos…
-Y yo a ti. –Ella le intentó acariciar y Hotch sintió el frío en su cara. –Vaya, ahora sé lo que sentía Patrick Swayze en Ghost… -Bromeó. –Pero tranquilo que no voy a poseer a Whoopi Goldberg para tocarte. Todavía no me han enseñado… -Hotch negó confundido. –Dime Aaron, ¿Por qué no estás con Jack?
-Tenía trabajo. Iba a ir ahora, pero se presentó el fantasma de mi padre y creí que era producto de las drogas. –Haley le miró con recelo.
-¿Te drogas?
-¡No! ¿Cómo crees que yo…? Creí que me había tomado sin querer el café "revitalizante" de García.
-Entiendo. -Dijo riendo. -¿Damos un paseo?
-Claro. –La habitación se desvaneció ante sus ojos. -¿Dónde estamos?
-En 1991. Nuestra primera Navidad viviendo juntos. –Dijo con una sonrisa melancólica.
Reconoció a las dos figuras que aparecieron enfrente, eran ellos con unos veinte años. Haley se veía preciosa, igual que la que tenía a su lado pero más joven. En cambio, él apenas se reconocía. Estaba sonriente y su expresión era amable y divertida. No tenía nada que ver con el reflejo que veía todas las mañanas en el espejo.
-Vale, Haley. Cierra los ojos. –Dijo alegre. La chica los cerró y él le robó un beso, haciéndola sonreír. Luego depositó una pequeña caja en sus manos. –Ya está, puedes abrirlos.
La joven abrió los ojos y le miró arqueando las cejas.
-Vamos, ábrelo. –Le dijo ilusionado. Hotch apenas se reconocía.
-Espero que no sea lo que creo que es, porque yo solo te he comprado una corbata… -Dijo la rubia riendo. La chica abrió la cajita para descubrir lo que había dentro.
-Vaya… Aaron… -Hotch se arrodilló junto a ella sonriendo.
-Haley Brooks, ¿Quieres casarte conmigo?
-Sí… -Contestó sonriéndole. -¡Pero yo solo te he comprado una corbata!
-¡Oh, Cállate! –Dijo besándola.
-Casi ni me acordaba de esto…
-¿No? ¿Acaso has olvidado uno de los momentos más felices de nuestra vida?
-No… es solo que no lo recordaba así. –Contempló en silencio como Haley le regalaba al joven Hotch una corbata. –Vaya… En verdad eras una tacaña…
-Tienes suerte de que no pueda golpearte. Vamos a otro sitio. –El espíritu hizo un movimiento con la mano y aparecieron en la casa donde habían vivido varios años.
-Déjame adivinar… -Dijo echando un vistazo a la estancia. –¿La primera Navidad de Jack? –Haley asintió. El hombre que fue hacía 8 años apareció ante ellos cargando con sumo cuidado a un bebé de un par de meses.
-Cariño, creo que ya soy un experto cambiando pañales. –Haley se asomó desde la cocina.
-No sabría qué decirte… Con que se lo hayas puesto del derecho me doy por satisfecha…
-Tu madre es muy graciosa. –Le decía al bebé. –¿Haremos algo especial esta noche?
-Vamos a cenar donde mi hermana, aunque no volveremos muy tarde. El pequeño Jack tiene que descansar. –Hotch arqueó las cejas con mirada traviesa.
-Se ha dormido. –Dijo poniéndole en el cuco. –¿Qué te parece si nos tomamos un momento?
-¿Para qué? –Dijo con las manos en jarras mientras él se acercaba y besaba su cuello.
-Para cantar villancicos… ¿Tú que crees? –Ambos rieron.
-¿Un villancico rápido?
-Ya veremos. –Dijo besando sus labios y abrazándola. El llanto del bebé les interrumpió.
-Lo siento hombretón, pero creo que te toca volver a cambiar un pañal. –Dijo riendo contra sus labios.
-Este bebé me odia. –Bromeó mientras le cogía en brazos.
-Te costó pillarle el truco a lo de cambiar pañales. –Comentó el espíritu de Haley.
-Lo mismo que a ti te costaba no regalar corbatas…
-Como sigas por ahí, poseo a tu jefa Strauss y te enteras. –Dijo amenazante.
-Tú misma has dicho que no sabías.
-Eso es porque no me lo he propuesto.
-Está bien, tú ganas.
Volvieron al despacho en la época actual.
-Me queda poco tiempo, Aaron.
-Espera, podemos ver más. Quédate. –Su petición se tornó súplica.
-No puedo quedarme, eso lo sabes. –Dijo con tristeza. –Lo que estás viendo es una sombra de lo que fue. –Una extraña aura se apoderó de ella. Parecía que brillaba con luz propia, como si fuera un ángel. –Hubo cosas buenas y malas, pero eso no se puede cambiar. No puedes anclarte en el pasado y olvidarte de vivir.
-Jack te echa tanto de menos…
-Pues entonces recuérdale lo que te he mostrado. Hazle reír como me hacías reír a mí. –Aunque seguía teniéndola enfrente su voz sonaba cada vez más lejana.
-Te quiero. –Una lágrima se escapó de los ojos de Hotch.
-Yo también te quiero, Aaron.
Un destello de luz cubrió la habitación y Hotch abrió los ojos. Estaba tumbado en el sofá, solo en su despacho. Ese sueño había sido tan real…
