Atrapados

Si bien los osos eran unos de los animales más poderosos del bosque, preferían evitar los problemas, sus grandes garras y colmillos no solo eran útiles para la pesca, también podían ser usadas para defenderse de cualquiera que quisiera dañarlos. Un oso podría fácilmente encargarse de un cazador sino fuera por una cosa: sus lanzas; esas cosas les otorgaban una ventaja significativa, ya que un cazador podía dañar a un oso sin siquiera tocarlo. Las lanzas solo eran una de las razones por las que los osos evitaban pelear; pues había una peor, el fuego, este podía destruir todo un bosque y todo lo que había allí. Tal vez los humanos no eran los seres más grandes, fuertes o rápidos; pero sus habilidades compensaban todo eso y los osos lo sabían, por ello no lucharían a menos que fuese estrictamente necesario. No querían dañar ni ser dañados.

Los osos cruzaron a través del rio con el río de que el cazador no pudiera seguir su rastro, tenían que llevar a los más pequeños a un lugar seguro. Se esconderían en el bosque hasta que el peligro pasara. El único que faltaba era Koda, él junto a Tug se disponían a cruzar pero era tarde, Tug percibió que el cazador estaba demasiado cerca así que se escondieron detrás de un arbusto. Denahi estaba en el Salto del Salmon.

Escóndete - Tug le susurro a Koda- no te muevas

La respiración de Koda se aceleraba mientras sentía que el cazador se acercaba cada vez más y más, Tug estuvo a punto de levantarse para enfrentarlo cuando de pronto este cambio su rumbo siguiendo unas huellas hacia la cueva donde estaban Aluk y Kenai.

No - susurró Koda.

Denahi se aproximó lentamente a la entrada de la cueva, miro el suelo y noto cientos de huellas en el suelo, cualquiera al ver tantas huellas de oso se alejaría de allí; pero eso no le importaba, lo único que quería era vengarse del oso que había matado a su hermano. Entró en la cueva, y aparentemente no había nada allí, estuvo a punto de salir pero percibió un sonido, algo estaba en la cueva además de él y podía sentir su respiración, tomó un pedazo de madera del tronco que yacía afuera y con unas rocas se dispuso hacer fuego.

Al interior de la cueva Aluk y Kenai observaban en la oscuridad lo que hacía Denahi.

¿Qué está haciendo? - preguntó Aluk mirando a Kenai, sospechaba que Kenai sabría lo que iba a hacer.

Kenai miro cuando Denahi consiguió por fin encender una llama.

¡Oh no! - Kenai dijo sin hacer demasiado ruido - Tenemos que salir de aquí

¿Qué sucede? - Aluk preguntó

Denahi metió muchas ramas en la cueva, luego trajo consigo una antorcha y gritó: Sé que estas ahí.

Tengo que salir - dijo Kenai- me está buscando a mí

¡Estás loco! - Aluk- ¡Podrías morir!

Lo sé – Kenai - pero no quiero que salgan lastimados, en especial Koda; ninguno tiene la culpa, debo enfrentarlo solo.

Aluk estaba sorprendido, Kenai iba a arriesgar su propia vida para proteger al resto, se iba a enfrentar a alguien que era de su especie original para proteger a aquellos que lo estaban juzgando hace un momento. Aluk se dio cuenta de que sus palabras eran sinceras y entonces supo lo que debía hacer.

Kenai, espera - Dijo Aluk antes de que Kenai saliera de la cueva.

¿Qué? - Kenai

No puedes hacer esto solo, déjame ayudarte - Aluk

Pero... - Kenai

Sé lo que dije antes - Aluk- pero me doy cuenta que no eres el monstruo que pensé que eras; todos merecen una segunda oportunidad y por eso quiero ayudarte.

Justo cuando terminó de decir esas palabras, la antorcha cayó delante de ellos encendiendo toda la madera que había al interior de la cueva, el fuego se propagaba rápidamente. Por lo que los osos sea alejaron de este adentrándose más en la cueva, pero la situación no era mejor, el humo pronto los alcanzó, dejándolos sin muchas alternativas.

¿Qué vamos a hacer? - Aluk

No lo sé - Kenai- pero si seguimos aquí moriremos

Era una situación difícil; si se quedaban allí morirían asfixiados por el humo, pero si intentaban salir probablemente se quemarían al tratar de salir; para empeorar la situación, si llegaban a salir de la cueva, el cazador estaría allí esperándolos. El tiempo se acababa y tenían que tomar una decisión.

Kenai y Aluk se habían adentrado a una zona de la cueva donde el agua se filtraba a través de las rocas tratando de escapar del humo, de repente Aluk resbaló en un charco de lodo y sus patas quedaron cubiertas con este. Fue entonces cuando Kenai tuvo una idea:

Sé lo que tenemos que hacer.

Kenai se lanzó al charco cubriendo su pelaje con todo el lodo que pudo.

¿Qué haces? - dijo Aluk con una expresión de confusión en su rostro

Haz lo mismo que yo - Kenai- Así el fuego no nos lastimara, o eso espero

¿Estás seguro? - Aluk

No... pero si tuvieras una mejor idea me encantaría oírla - Kenai - esta podría ser nuestra única oportunidad.

¿Y el cazador? - Aluk- Seguramente nos estará esperando allá afuera

Tienes razón - Kenai - Cuando estemos afuera corre en busca de ayuda, yo intentare distraerlo.

Esta Bien - Aluk.

Una vez cubiertos de lodo; los osos se acercaron a la entrada de la cueva; por suerte parte del fuego ya se había extinguido, pero a pesar de ello el calor era intenso; no había vuelta atrás, y si bien el lodo los protegía, aún podían sentir el calor.

¡¿Estás listo?!- Kenai

¡Si! - Aluk

Cuando te de la señal corre tan rápido como puedas y salta fuera de aquí - Kenai

1... 2... 3... ¡Ahora!

Los osos tomaron impulso y saltaron sobre las llamas. Cayeron cerca de la entrada y al parecer no habían sufrido daño con excepción de un poco de su pelaje chamuscado.

¡Estamos bien! - Gritaron, pero algo andaba mal, el cazador no estaba allí.

Kenai miró alrededor, pero no había nadie. Eso le dio un mal presentimiento, cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando ya era demasiado tarde, solo tuvo tiempo para gritar:

¡Aluk!

Bueno, este ha sido el tercer capítulo, sé que he tardado un poco en actualizar esta historia, he tenido muchas ideas y no podía decidir qué hacer primero. Prometo que el próximo capítulo será publicado muy pronto.

Gracias por leer.

Hasta el próximo capítulo.