N/A: El caso que se comenta hace referencia al capítulo "Cenizas y polvo" de la segunda temporada.

¿Qué mejor día que el de Navidad para recordar a una vieja amiga? Os dejo mi capítulo favorito, disfrutadlo y regalarme un review. ¡Feliz Navidad!


Tercer Capítulo

EL FANTASMA DE LAS NAVIDADES PRESENTES


Cuando se despertó, pensó en todo lo que había pasado minutos atrás. Había sido tan extraño y a la vez tan real… Primero la visita del fantasma de su padre y ahora la de Haley. Su subconsciente era macabro. Quizás ese trabajo le estaba afectando demasiado.

Una luz se encendió en el bullpen y oyó como alguien trasteaba. Quizás alguno de sus compañeros habría olvidado algo. Se asomó para descubrir a Blake en su escritorio murmurando algo.

-¿Alex? –Cuando la luz de la lámpara alumbró la cara de la mujer pudo ver que no se trataba de Blake. Se acercó para fijar su vista en ella. -¿Prentiss? –Eso sí que no lo esperaba.

-Hola. –Le saludó con una tímida sonrisa. –Solo estaba curioseando. ¿Me guardas el secreto? –Hotch reaccionó al fin y se acercó a ella bajando las escaleras.

-Claro. –Dijo negando confundido. –Dime ¿Qué haces aquí? Creía que estabas en Londres… -Dijo sonriendo.

-Nunca está de más hacer una visita a mi jefe favorito. –Comentó con gracia.

-Me alegro de verte. –Llevaba el pelo largo y volvía a llevar flequillo. Iba vestida con uno de sus trajes, un fino jersey rojo y en la cintura portaba su arma. Entonces se fijó en que no llevaba ninguna identificación. Era imposible entrar en la central sin una acreditación. –¿Cómo has entrado?

-Es difícil de explicar… -Hotch frunció el ceño. -¿Cómo estás?

-Bien. –"Si se lo cuento va a pensar que me he fumado algo" Ella le interrogó con la mirada. -¿Y tú qué tal en la Interpol?

-Bien, supongo. –Dijo desviando la mirada. Un silencio incómodo se instauró en la habitación. Había algo raro en ella, Hotch podía notarlo.

-¿Saben los demás que estás aquí? – Ella negó con la cabeza. –Seguro que están encantados de tenerte de vuelta.

-Ellos no me tienen de vuelta. Al menos no en la forma que tú estás viendo. –Dijo despreocupadamente. –¿Crees que Rossi se enfadará si le robamos un poco de su carísimo Whiskey de importación? –Hotch sonrió divertido y la siguió con la mirada hasta el despacho de su amigo. Tranquila y profesional en el trabajo, sarcástica y más despreocupada en su tiempo libre. Esa actitud era propia de ella. Al menos lo había sido durante un tiempo. Prentiss salió del despacho con dos vasos y una botella y fue hasta él.

-Emily, ¿Está todo bien? –Ella ignoró su pregunta y le ofreció un vaso. Al cogerlo Hotch notó frío y una sensación extraña, pero que a la vez le resultaba familiar. Entonces una perturbadora idea se le vino a la cabeza. "No es posible…" Al intentar tocar su brazo, la mano traspasó su intangible cuerpo. Esta vez sí tuvo miedo. El vaso que sostenía hasta entonces se precipitó contra el suelo. Emily no podía ser un fantasma, ella estaba viva. –No puede ser. –Susurró intentando tocarla de nuevo sin éxito. –Tú no estás muerta. –Sus ojos se ensancharon. –Emily… Dime que no estás muerta. –Ella le sonrió conmovida.

-Agradezco tu preocupación, Hotch. Digamos que es difícil de explicar… -Comentó sentándose en su antiguo escritorio.

-¡Pero eres un fantasma! –Dijo tratando de poner en orden sus pensamientos. –Eso quiere decir que estás muerta… -Pensó un momento y cogió su teléfono móvil buscando la P, calculando que en Londres sería demasiado tarde para recibir una llamada. "Vamos, contesta" Al otro lado una voz conocida contestó:

-Prentiss. –La expresión de Hotch se relajó.

-¡Emily!

-¿Hotch? –Preguntó la otra voz.

-Esto parece una conversación de besugos. –Comentó la Prentiss que tenía en frente.

-¡Estás viva! –Exclamó aliviado. Tapó el altavoz. –Te mataré por darme este susto. –Amenazó rápidamente a la Prentiss que tenía delante.

-Eso, mata a un fantasma. Te creía más listo… -Comentó mordazmente mientras bebía Whiskey.

-Suelo estarlo, aunque no siempre, realmente... –Dijo sarcásticamente. Al oír esas palabras, Hotch se dio cuenta de lo que estaba pasando. –¿Estás bien? –Preguntó con un deje de preocupación en su voz.

-Sí. –Se apresuró a decir. –Solo quería desearte Feliz Navidad. –La Emily fantasma arqueó las cejas divertida.

-Feliz Navidad a ti también Hotch. –Contestó confusa. Era evidente que eso no se lo esperaba.

-Adiós, cuídate. Y no mueras. –Emily rió al otro lado.

-Bueno, no prometo nada, pero lo intentaré. –Hotch colgó ante la mirada del fantasma que seguía entretenida con su vaso de Whiskey.

-Creo que ya sé lo que está pasando aquí…

-Ilumíneme, Señor. –Hotch sonrió, hacía mucho que no oía a su antigua subordinada llamarle así.

-Es por lo que dijo Emily. Tú no, la de verdad.

-Yo soy de verdad. –Se quejó.

-La que está viva. –Corrigió. "Suelo estarlo, aunque no siempre, realmente" –Tú eres la Emily que murió a manos de Doyle. –Ella sonrió y alzó el vaso haciendo el gesto de un brindis. –Emily no fue la misma desde que tuvimos que fingir su muerte, por eso acabó marchándose a Inglaterra. –Explicó son tristeza.

-Por algo siempre dije que eras el mejor. –Dijo mirando su vaso. –Una parte de Emily murió cuando Doyle atravesó su cuerpo. –Se levantó el jersey dejando al descubierto su abdomen, perfectamente liso, sin ninguna cicatriz. Hotch se sintió incómodo y a la vez triste. Ese era un tema complicado para el equipo. –Soy el fantasma de las Navidades Presentes.

-Yo sí que me voy a convertir en un fantasma como sigas bebiéndote el Whiskey de Dave. –Dijo arrebatándola el vaso.

-Supongo que ninguno queremos que eso suceda… -Dio una palmada a la vez que se levantaba y se ponía de pie frente a él. –¿Te apetece dar un paseo?

-Creo que mi opinión no va a contar para nada esta vez…

-Touché.

Aparecieron en una casa donde una mujer de mediana edad y un hombre joven estaban sentados junto a la chimenea. El chico parecía muy entusiasmado por la carrera que estaba estudiando en la Universidad.

-Tranquilo, no pueden vernos. –Le avisó al ver su reacción.

-¿Dónde estamos?

-Podría haberte mostrado a cualquier víctima que salvamos. Muchos ahora son felices, han formado su familia o simplemente se abren paso entre la adversidad e intentan superar sus traumas. Tú y yo mejor que nadie sabemos lo difícil que es superar algo así. –Hotch asintió.

Era curioso, pero Prentiss era probablemente la persona que mejor le entendía en ese aspecto. Foyet era su némesis y le había arrebatado a su familia y Doyle hizo lo mismo con ella. Miró la escena, esas personas le resultaban familiares.

-¿Quiénes son?

-Ese chico es Liam Abby. Su padre, Evan, fue sospechoso de quemar vivas a tres familias. Al final el SUDES fue un hombre de la EDF y él se inmoló para poner fin a sus asesinatos.

-Lo recuerdo. –Dijo con tristeza. Se había sentido tan identificado con Evan Abby que habló varias veces con su hijo.

-Ahora Liam estudia derecho y es el mejor de su clase. Quiere ser abogado y continuar con el legado de su padre, de una forma legal y legítima. –Hotch sonrió al oír eso. –No podías haber salvado a su padre, pero tu consejo ha hecho mella en Liam. ¿Sabes lo que significa? Puedes cambiar la vida de los demás solo con tus palabras.

-No te recordaba tan dramática. –Emily bufó.

-Agradece que no pueda patear tu trajeado trasero… -Hotch no pudo evitar reír.

-Eso sí es más típico tuyo.

-Anda, vamos a ver a unos viejos amigos. –Dijo con una expresión traviesa mientras se agarraba las manos con tranquilidad en un gesto típico suyo.

El escenario se volvió oscuro hasta que otra sala apareció entorno a ellos.

-¿La casa de Dave? –Preguntó con complicidad a su fantasmal acompañante. Aunque bueno, salvo porque era intangible, esa parecía la Emily Prentiss que él conocía, la de carne y hueso.

-Mansión. –Corrigió. Reid, García y Morgan acompañaban a Dave en una cena italiana. El fantasma de Prentiss parecía entusiasmado. –¡Les hecho tanto de menos!

-Gracias por lo que me toca…

-¡Sabes lo que quiero decir! –Dijo intentando golpearle el hombro. "Que no pueda tocarme es realmente conveniente para mi salud"

-¿Crees que Hotch vendrá mañana? –Preguntó García.

-No lo creo, la idea no le hizo ninguna gracia. –Confesó Dave.

-Antes de su divorcio le gustaba la Navidad. Después de la muerte de Haley ni si quiera la aguanta… -Intervino Reid.

-Se está convirtiendo en un amargado. –Las palabras de Morgan en realidad iban cargadas de tristeza.

-¡Eh! Yo no soy un amargado. –Se quejó.

-Todavía sigue teniendo a Jack, espero que no lo olvide. –Mencionó Dave.

-Y a nosotros. –Dijo García. –Nosotros también somos parte de la familia.

-Claro que sí, preciosa. –Morgan la acarició con ternura, dándole la razón. –Es una pena que no tenga la memoria de Reid y a veces se le olvide.

-Entonces deberíamos recordárselo más a menudo, para que no lo olvide. –Dijo el joven doctor. Todos estuvieron de acuerdo.

-Awww ¡Son tan geniales! –Dijo Emily emocionada. –Deberías tenerles más en cuenta. No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Y créeme, estas personas son increíbles.

-Lo sé. –Admitió orgulloso de esas personas. –Somos una familia. Tú incluida.

-Gracias, Hotch. Aunque estaría más tranquila si no lo olvidaras. –Se dirigió a los cuatro comensales. –Es una pena que no pueda probar ese tiramisú… Os quiero, chicos. –Un repentino silencio se hizo en la sala.

-¡Vaya! Parece que haya pasado un ángel. –Comentó García mientras los demás reían. Emily le dirigió una sonrisa y Hotch se la devolvió con complicidad.

-No sabía que podían sentirte.

-Hay muchas cosas que no sabes, Hotchner. –Dijo haciéndose la interesante. –Nos vamos.

La habitación se volvió oscura hasta que el bullpen se iluminó.

-Supongo que debería darte las gracias por el paseo.

-Con que hayas aprendido algo me conformo.

-Gracias. –Emily asintió.

-Cualquier cosa por un buen amigo. –Dijo con franqueza. –Por cierto, ¿Qué tal la nueva? –Preguntó con curiosidad. Hotch sonrió.

-¿Blake? Es una versión femenina de Reid, aunque diría que también se parece a ti. Salvo por la testarudez y el mal carácter.

-¿Mal carácter? –Hotch empezó a levitar y su sonrisa se le borró de la cara. Estaba flotando boca abajo.

-¡Lo retiro! ¡Bájame! ¡Prentiss! –Exclamó asustado. Ella sonrió triunfal de brazos cruzados. –Blake es una buena perfiladora, pero nadie puede ocupar tu sitio. En serio. Te echamos de menos.

-No sé yo… Creo que me llevaré la botella de Whiskey como venganza.

-¡Eres un fantasma! ¡Ni si quiera puedes bebértela!

-Como ya he dicho, hay muchas cosas que no sabes. –Dijo acercándose peligrosamente a él para luego guiñarle un ojo. Hotch volvió a girar aunque todavía levitando. –Yo también os echo de menos. –Una sonrisa amable se dibujó en su rostro.

-Gracias por todo. –Dijo tendiéndole la mano amistosamente.

-Espero que mi otro yo te vea pronto. –Intentó estrecharle la mano sin éxito y sonrió ante el no contacto. –Hasta otra, Hotch. Feliz Navidad.

-Feliz Navidad.

La figura de Emily desapareció y Hotch cayó de culo al suelo, comprobando que en efecto, el Whiskey de Dave había desaparecido.

"Me parece que el que se va a convertir en fantasma después de esto voy a ser yo..."