Gracias a todos por leer, especialmente a los que se han suscrito a esta navideña historia o la han añadido a favoritos. Y sin más os dejo con el final de esta historia que espero os haya gustado leer, tanto como a mí escribir.
"Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes." Charles Dickens.
Quinto Capítulo
El Desenlace
Hotch se incorporó en el sofá. Pensando en el sueño que acababa de tener. Parecía un sueño dentro de otro sueño. Era algo extraño, no le había pasado nunca. Se levantó y echó un vistazo al bullpen para comprobar que todo seguía como siempre.
El sonido del móvil le sacó de sus cavilaciones. Al verlo vio que era un mensaje de texto de Morgan: "Tío, vente mañana a pasar la Navidad con tu familia. Además Dave invita!". En la bandeja de entrada tenía otros dos mensajes: "Hola Hotch, me preguntaba si mañana vendrías a la fiesta de Dave, si no lo haces te echaremos de menos". "Estimado jefazo, si no acude a la comida de navidad de mañana, entraré en su ordenador y Strauss descubrirá todos sus secretos".
Hotch sonrió al leer los mensajes de Reid y García. "García se debe pensar que tengo mi ordenador plagado de porno o algo por el estilo". Al ver la hora se dio cuenta de que era muy tarde, seguramente Jessica ya habría empezado la cena de Noche Buena. Se apresuró al coche y la llamó para avisarla de que llegaría en cuestión de minutos.
Al llegar, Jessica abrió la puerta y Hotch la abrazó.
-Perdona por llegar tarde. –Se separó de su cuñada, que lo miraba extrañada.
-¿Estás bien?
-Estoy realmente bien. –La cogió de la mano. –Oye Jess, sé que te lo digo de vez en cuando pero en serio, muchas gracias por cuidar de Jack. –Dijo dándole un efusivo beso en la mejilla, dejándola perpleja.
-¿De verdad que estás bien?
-Mejor que nunca. ¿Dónde está Jack? –El niño se asomó al oír su nombre.
-¡Papá! –Exclamó corriendo hacia su padre.
-Hola campeón. –Le abrazó cogiéndole en brazos. Jessica miraba la escena conmovida.
-Papá, me aplastas. –Se quejó para que cesara el abrazo.
-Lo siento. –Aflojó su agarre. -¿No habrás empezado a cenar sin mí?
-Solo comí unos canapés que hizo la abuela.
-Pues vamos a cenar, que estoy hambriento y si no voy a tener que comerme a cierto hombrecito. –bromeó haciéndole cosquillas mientras el niño reía. –Oye, Jack.
-¿Qué?
-Te quiero. –El niño sonrió y le abrazó.
-Yo también te quiero, Papá. –Hotch le devolvió el abrazo y se juró a sí mismo no separarse de su hijo nunca.
-¿Qué te parece si mañana vamos a comer con el tío Dave y los demás?
-¡Me parece genial!
Al día siguiente, después de abrir los regalos que Santa Claus le había dejado a Jack bajo el árbol de la tía Jess, de tirarse toda la mañana jugando con su hijo y de hacer galletas, se dirigieron a casa de Rossi.
-Jack, he de reconocer que la corbata te queda mejor que a mí. –El niño se rió.
-¿Estará el tío Morgan? –Jack se lo pasaba en grande con Morgan.
-Claro que estará. –Le contestó llamando a la puerta.
Rossi abrió la puerta de su querida, adorada y lujosa mansión. Y se sorprendió al verles.
-¡Feliz Navidad tío Dave! –Dijo Jack abalanzándose y abrazando la pierna de Rossi.
-¡Vaya! Qué agradable sorpresa. Feliz Navidad para ti también Jack. –Le felicitó inclinándose y revolviéndole el pelo. –Si pasas descubrirás bajo el árbol un regalo que Santa ha dejado para ti.
-¡Mola! –Exclamó y salió corriendo mientras los adultos reían.
-Jack y yo hicimos galletas de Navidad. –Le acercó una bandeja. –Me temo que tiene el mismo toque para las galletas que su madre… -Comentó con una mueca de dolor.
-Seguro que no están tan mal. –Dijo haciéndole pasar y dándole una palmada amistosa en el hombro.
-Me alegro de que estéis aquí.
-Y yo me alegro de haber venido. –Confesó con una sonrisa sincera.
Reid, Morgan y García se encontraban en el salón saludando a Jack. Al mirar también vio a JJ y Will que abrían un regalo junto con Henry.
-¡Hola Henry! –Le saludó Jack efusivamente. Aunque Jack era tres años mayor, los dos chicos se llevaban muy bien.
-¡Jack! –Henry soltó el juguete recién abierto y se acercó al mayor para darle un abrazo. Eso era lo más tierno que Hotch había visto en su vida. -¡Ven! Vamos a jugar. –Jack miró a su padre como pidiendo permiso y Hotch asintió alegre. Ambos fueron hacia el árbol para abrir el regalo de Jack y se pusieron a jugar con sus nuevos coches.
-Ya creíamos que no vendrías. –Comentó Morgan estrechando su mano. Will hizo lo mismo.
-Me alegro tanto de verle, señor. –García le dio un abrazo al que correspondió con cariño.
-Y yo de veros. En realidad fue el mensaje de Morgan el que me convenció. Total… Invita Dave. –Dijo con media sonrisa.
-Hoy no me vais a enfadar… Venga García, que hoy te toca ser mi pinche.
-¡Estupendo! –Exclamó con alegría.
-Ayer odiabas la Navidad y hoy parece que te encanta. –Comentó Reid. –¿A qué se debe tal cambio?
-Digamos que tuve un sueño revelador. –Dijo riendo mientras los demás le miraban curiosos. –¿Va a venir Alex?
-Dijo que no podría porque ya había hecho planes y Dave le avisó con poco tiempo. –Comentó Reid con tristeza.
-Entonces habrá que organizar otra fiesta cuando pueda. –Intervino JJ. Un estruendo sonó tras ellos. El árbol de Navidad se había caído. -¡Henry! ¡Ya la estás liando! –Dijo acercándose a él para ver si se había hecho daño.
-Perdón. Fue sin querer. –Se disculpó mirándose las manos.
-Fue mi culpa. Le dije que a lo mejor su coche era como el de James Bond y volaba. –Explicó Jack como si no hubiera roto un plato en su vida.
-Vaya, Hotch. Me parece que tienes un 007 en casa y no lo sabías. –Dijo la rubia riendo. Rossi se asomó para ver qué pasaba.
-Lo único que os pido es que mi mansión permanezca en pie hasta Año Nuevo. No es tanto pedir.
Todos rieron alegres y volvieron a poner el abeto en su sitio, colocando las bolas que se habían caído. Mientras Dave iba a atender la puerta, Hotch miró a sus amigos con cariño dispuestos a lo largo de la mesa. Les apreciaba a todos y no quería perderles por distanciarse. Como bien le había recordado el fantasma de Prentiss en su sueño, esas personas eran increíbles y era una suerte tenerlas a su lado.
-¡Esto sí que es una verdadera sorpresa! –Oyeron a Dave exclamar mientras todos miraron en dirección a la puerta. –Mirad, el regalo que nos ha traído Santa Claus desde el antiguo continente.
-¡Deja de ser tan melodramático! –Todos se sorprendieron a ver a Emily delante de ellos.
-¡EMILY! –Exclamaron todos levantándose. Hotch se anticipó y se acercó dándola un abrazo, que a la morena le pilló totalmente por sorpresa.
-¡No sabes cuánto me alegro de verte! –Confesó con sinceridad. Emily le miró como si fuera de otro planeta, no era propio de Hotch dar muestras de afecto a los miembros de su equipo.
-Después de tu llamada de anoche me dejaste preocupada y cogí un avión para veros.
-¿Llamada? –Preguntó confuso.
-Tu llamada felicitándome la Navidad y pidiéndome que no muriera. –Explicó divertida. Hotch abrió los ojos.
-¿Te llamé anoche?
-Sí. –Los demás les miraban confusos.
-¿Y te pedí que no murieras?
-Eso hiciste.
-¡Ay, Dios! –Dijo alejándose de ella.
-¿Qué sucede? –Preguntó Reid. Hotch se empezó a reír.
-Ya está, le hemos perdido. –Comentó Dave sin quitarle ojo.
-Te dije que mi café "revitalizante" no era el que me diste. –Le dijo García a Morgan en voz baja.
-¿No me digas que confundí tu vaso con el de Hotch y por eso se ha vuelto loco? –Preguntó el moreno mirando atónito a su jefe.
-Es muy probable. –Morgan hizo una mueca de dolor.
-Por lo que más quieras, Preciosa, guárdame el secreto. –Le rogó y ella le guiñó un ojo.
-¿Café revitalizante? –Preguntó Will arqueando una ceja.
-Es mejor que no lo sepas, créeme. –Le avisó Morgan mirando como Hotch parecía volver a la normalidad.
-¡Hola Emily! –La saludaron los dos niños presentes.
-¡Vaya! Hola chicos. –Dijo agachándose frente a ellos y dándoles un abrazo. –¡Sí que habéis crecido! Henry ya estás hecho todo un hombrecito. –El niño sonrió con simpatía y Emily acarició la corbata del pequeño Hotchner. –Y tú Jack, creía que a nadie le iba a sentar la corbata tan bien como a tu padre, pero me equivocaba. Te ves realmente guapo. –Jack le sonrió con orgullo.
-Gracias, Em.
-Venga chicos, hagámosle sitio a Emily en la mesa. –Dijo Dave mientras iba a la cocina a por un plato y unos cubiertos y los demás abrazaban a su amiga.
Hotch recordó toda su experiencia fantasmal. No se podía creer que hubiera sucedido de verdad. El fantasma de su padre atravesándole la cabeza y el estómago, el espíritu de Haley amenazando con poseer a Strauss para darle un escarmiento, Prentiss bebiéndose el Whiskey más caro de Dave y levitándole boca abajo y su propio rostro tras la máscara de La Parca... ¡Era de locos! "El Whiskey… ¡Oh mierda, Dave me va a matar!"
Todos se sentaron y comieron relajadamente mientras hablaban de todo tipo de banalidades. Quizás no había demasiada comida para todos los que al final se habían juntado, pero de eso trataba la Navidad, de compartir con la familia y los amigos.
Hotch observó a todos sintiendo una calidez especial y se dio cuenta de que era muy diferente al piso que había visto en sus Navidades futuras. Porque no era una casa la que conformaba un hogar, eran las personas que estaban a su lado.
-¿Seguro que todo está bien? –Le preguntó Emily a su lado.
-Mejor que nunca, aunque tendré que vengarme de una amiga que me hizo una jugarreta y dar explicaciones a Dave por la desaparición de una carísima botella de Whiskey que guardaba en su despacho. –Le comentó en voz baja. Ella le miró divertida.
-Espero que no se trate del Whiskey escocés de 20 años y más de 1200 dólares… -Hotch se puso pálido.
-¿1200 dólares? –"Ahora entiendo porque era yo el tercer fantasma…"
-Sé que no es muy navideño, pero preferimos guardar el tiramisú de ayer para hoy, así lo probábamos todos. –Anunció Dave.
-¡Eso es genial! –Exclamó Emily aplaudiendo con entusiasmo. Un extraño silencio invadió la sala por un momento.
-¡Vaya! ¡Parece que ha pasado un fantasma! –Exclamó Jack divertido provocando las risas de todos que enmascararon la susurrante petición de Hotch:
-Pues yo le pediría al fantasma que le devolviera a Dave su botella de 1200 dólares…
FIN
OS DESEO UNA FELIZ NAVIDAD
