Waazzaaaaaaa!
Una vez más, en este drabble me pasé de las palabras que debían de ser, pero no lo voy a editar ni a mutilar, así como está me gusta mucho y de verdad siento que no le sobra nada, incluso, creo que le falta un poco, pero asi le voy a dejar.
Enjoy!
Familia
Roshi
Como todas las mañanas en aquella pequeña isla, perdida en el inmenso azul del océano, la brisa marina refrescaba y mecía la pocas palmeras del lugar. El rumor del oleaje e escuchaba en todas direcciones y el aroma del mar lo invadía todo en la playa.
Muten Roshi salió de la casita y se instaló en la única silla del lugar, una plegable colocada junto a una mesita, bajo la sombra de la palmera, en el nacimiento de la playa. El Dios de las Artes Marciales colocó una cerveza escarchada sobre la mesa; en la nevera había otras, aunque no esperaba beber más de dos o tres. Junto a la botella, colocó el último número de "Colegialas ardientes". Esperó un momento antes de iniciar la lectura. A lo lejos, una familia de delfines jugueteaba dando saltos y piruetas en el aire. El pensamiento fue fugaz, pero no lo olvidaría en todo el día.
Lanzó un largo suspiro, mientras sus gafas reflejaban los rayos del sol y se dispuso a leer su revista.
— ¡Maestro Roshi!
Del cielo le llegó la voz de Krillin, saludándolo con una mano, junto a él, venía su hermosa esposa No. 18 con Maron en brazos.
— ¡Hola, Krillin! ¿Cómo están? —saludó el maestro y recordó su revista, de inmediato la quitó de la mesita y la arrojó por la ventana del piso superior de su casa, allá cai nadie subía, y mucho menos los niños.
Krillin y su pequeña familia llegaron para desayunar con el maestro, hacía tanto tiempo que no iban y ese día, libre de Krillin, era la oportunidad perfecta para hacerlo.
Platicaron durante horas, rieron y prometieron que volverían en algún otro momento.
Roshi los miró alejándose y cuando los perdió de vista, en la inmensidad azul del cielo, entró a la casa, sacó otra revista y ocupó su silla una vez más. La comida del desayuno lo había satisfecho, dormitó un momento, despertó con un largo botezo, se acomodó las gafas y tomó su revista.
— ¡Maestro Roshi!
Desde el cielo y acompañada del ruido de turbinas súper modernas, la voz angelical de Bulma.
El pequeño Trunks y un Vegeta mal encarado la acompañaban.
— Supuse que estaría aquí, solo con sus cochinadas —señaló la revista—, y decidí invitarlo a comer.
La comida, o mejor dicho, el banquete, salió de una sola cápsula que Bulma traía. Hablaron, comieron y el maestro se asombró al ver el banquete desapareciendo en las garras de Vegeta.
Me recuerda a la forma en la que comía Gokú, pensó. ¡Pensó! Pero no lo dijo, por el bien del universo, se alegró de no haberlo dicho.
— Nos veremos pronto, Maestro. Cuando quiera, venga a la casa. —dijo Bulma, y se fueron.
Roshi buscó su revista, pero Bulma la había arrojado al mar, la inconsciente. Entró a la casa por otra y se sentó en la silla. El mal del puerco atacó de nuevo y u cara quedó entre las páginas de la revista como haciendo Paf Paf.
— ¡Qué tal, Maestro! —Gokú, apartando a las chicas de su rostro, con esa sonrisa tan franca y característica de él.
— Quisimos venir a visitarlo y preparar algo para la cena —parecía apenado—, espero que no le moleste, Videl y Milk ya están adentro, como no despertaba…
Gohan, Goten y hasta Piccolo estaban ahí. Hablaron, rieron, recordaron pelear y planearon otras, el universo se detuvo y con los ojos de Roshi contempló el paso del tiempo el la figura de Gokú y el primero de sus enemigos poderosos de verdad.
Después de la cena, o mejor dicho banquete, ya entrada la noche, Gokú y los suyos volvieron a casa, mientras Roshi los despedía desde la playa.
Elevó los brazos hacia el cielo, despidiéndose y al darse la vuelta, vio la botella de cerveza junto a su revista.
La pregunta de la tarde volvió hasta él y la respondió en con una sonrisa.
No necesitaba tener una familia, el día de hoy tres muy suyas lo habían visitado.
Dejó la cerveza y la revista en la mesita, esa noche había refrescado mucho y no parecía una buena idea dormir bajo la infinidad de estrellas.
2150hrs
3/12/16
Qué les pareció? Creo que Roshi es una figura importante, un eje esencial para la serie y la vida de sus alumnos, a pesar de todo, creo que su título de Dios de las Artes Marciales ni siquiera el Gran Mister Satán podrá arrebatárselo. Y bueno, al final del día, todos somos parte de esta gran familia. De verdad espero que les haya gustado, yo disfruté mmuchísimo escribirlo.
**Dedicado Especialmente a mi Maldita Zely**
«-( H.S )-»™
