CAPITULO 3
Con una inclinación de cabeza y una sonrisa de complicidad, Harry se despidió del fabricante de varitas Ollivander y Salió por la puerta hacia Gringotts, donde su gerente de cuentas le informaría personalmente sobre los negocios y asuntos legales que empezaron hace no más de dos semanas.
Caminando con paso lento pero seguro, Harry fue hacia Gringotts. En su camino iba mirando las tiendas que había alrededor, parándose de vez en cuando a mirar en un escaparate y hacer notas mentales de volver al lugar y comprar ciertas cosas que necesitaría, como unos libros que a simple vista solo parecían tener líneas curvas sin sentido. Pero en realidad el titulo rezaba, Pársel y su historia. Otro decía, Aprendiendo a realizar magia Pársel. Parecía interesante que estuvieran allí y que el tendero no los vendiera, por el polvo acumulado que los cubría. Mirando hacia el letrero, para ver el nombre de la tienda, Harry descubrió que se llamaba Borgin y Burkes, así pues con una decisión de última hora, agarró con fuerza su báculo y decidió pasar a preguntar, cuanto por los libros de Pársel, pero sería astuto y no diría lo que sabía que eran.
Abriendo la puerta con decisión entró en la tienda oscura y tenebrosa. Era una tienda peculiar en cuanto a la limpieza, parecía que no había visto en muchos años, tal vez décadas, un buen trapo de limpieza. El polvo cubría por capas los estantes llenos de objetos raros que Harry no había visto en su vida.
Pasó una mano cortada, parecía de un mono o gorila. También vio un armario que no parecía en nada extraño, siguió caminando hasta el mostrador, mirando a su alrededor, atento a posibles amenazas, no es que esperara un ataque en una tienda, pero viendo como era el callejón y la clase de personas que habitaban en él, era mejor ser precavido.
Se pasó una mano por la capucha de la capa para ver que estuviera bien colocada, así ocultaría su rostro y no lo reconocerían. Le habían dicho que sus ojos eran reconocibles por los de su madre, aunque Lily los llevaba de un verde más vivo, un verde claro.
Harry tocó al timbre y esperó a que el encargado de la tienda o el dueño, viniera a atenderle.
Pasaron unos minutos, hasta que un hombre no muy alto y encorvado apareció de la trastienda, con una cara de pocos amigos. Parecía que estuviera cabreado con la vida misma, pero sus ojos delataban una codicia sin fin.
- ¿Qué es lo que quieres?- Preguntó el hombre secamente, como si se pudiera permitir el lujo de perder clientes.
- He visto los libros que tienes en el escaparate, los quiero.- Dijo Harry fríamente y gracias a la magia, con la voz ronca.
El hombre le dio una mirada especulativa en cuanto a su estatura, midiendo por si era un niño gastando una broma y el padre estuviera a punto de entrar en la tienda.
Para Harry, pensó que tenía pocas luces, si no veía el báculo que tenía en su mano izquierda. Que un hombre se presentara con un arma de tal calibre a su tienda y ni siquiera se inmutara, era algo con lo que podía vivir. Si el hombre se decidía a atacarlo, bueno, Harry se defendería y al final, el hombre no saldría muy bien parado.
- Los libros no están en venta, así que largo.- Mandó el viejo hombre dándose media vuelta lentamente.
- Si no estuvieran en venta, no estarían en el escaparate.
- Bueno, eso es obvio, pero los he vendido hace un rato y me disponía a recogerlos…
- ¡No me mientas, viejo!- Alzó la voz haciendo que los estantes temblaran un poco, causando un efecto dramático.
El tendero se quedó paralizado al sentir el aura de este hombre, si no actuaba con cuidado y sabiduría, podría llegar al caso de que no volvería a ver un nuevo amanecer.
- Disculpe, señor. Pero creo que hemos empezado con mal pie, si me permite, tengo otros libros que tal vez le interesen…
- ¡No me has oído antes! ¡Quiero los libros del escaparate! No juegues con mi paciencia.- Amenazó Harry, esperando que el viejo entendiera la indirecta, si no, haría como con su tía muggle, le infundiría un dolor que no había sufrido en su vida y aun así se llevaría los libros.
- Claro señor, perdone mi falta de entendimiento…- Dijo Borgin tragando saliva duramente. – los libros del escaparate se venden a cien galeones el libro. Los dos que hay vienen por separado, así que serán dos cientos galeones.
- Bien, ¿A qué esperas? Cógelos.
- Por supuesto señor.- Dijo rápidamente y con un movimiento de su varita, los libros llegaron volando desde el escaparate al mostrador. - ¿Desea algo más?
- No, eso es todo. Pero, me gustaría que si consigues algún tomo de éstos nuevamente me dejes un aviso en el buzón de las lechuzas.
- Entendido señor.- Dijo dando rápidos asentimientos de cabeza, haciendo que sus gafas se resbalaran peligrosamente hacia la nariz, amenazando con caerse.
Harry pagó, dio su dirección de correo lechuza y se alejó lentamente del mostrador, encogiendo en el proceso los libros y guardándoselos en el bolsillo de su túnica.
- Por cierto, si avisas a alguna autoridad, lo sabré. Así como que también me gustaría seguir haciendo negocios con usted, señor Borgin.- Amenazó siseando lentamente y peligrosamente.
Sin mirar atrás a ver si lo había comprendido o no, Harry salió de la tienda dando golpecitos en el suelo con su báculo.
Había que enfatizar con esta clase de gente peligrosa, quien era más peligroso. Las amenazas si venían con un toque sutil de hechos, eran mucho mejor. Las percibirían antes y te tratarían con respeto, respeto por miedo y eso Harry lo sabía de antemano. Era parecido a lo que hacían los gobblins con los magos, ellos tenían un aire de desdén y crueldad hacia la mayoría de los magos para que éstos les trataran con un miedo respetuoso, de momento funcionaba y en por lo menos un par de siglos, no ha habido una revuelta gobblin. No por ello los gobblins se estaban parados en tiempos de paz, no, ellos entrenaban duramente todos los días de su vida por si acaso había otra revuelta o una guerra.
Cuando por fin llegó a Gringotts, saludó como siempre a los gobblins que franqueaban la entrada al banco, con un gesto de su cabeza y una sonrisa maliciosa. Estos gobblins, conociendo que era amigo de la nación, no se preocuparon por las segundas intenciones que pudiera tener éste hechicero.
Yendo hacia un cajero cercano, pero vacío de gente, esperó pacientemente hasta que el gobblin le dio vez.
- Que su oro fluya como las corrientes de un arroyo, maestro gobblin.- Dio el saludo formal que le enseñaron tanto Gornuk como Ragnok.
Con una sonrisa llena de dientes, el gobblin le devolvió el saludo.
- Y que el suyo crezca cual montañas altas. ¿Qué puede hacer Gringotts para ayudarle?
- Tenía una cita con mi gerente de cuentas, el señor Gornuk.
- Y ¿Quién es usted, para desear ver a Gornuk?
- Harry James Potter.
- Sígame señor Potter, le llevaré a la oficina de Gornuk.- Dijo el gobblin saltando del taburete y dirigiéndose hacia un pasillo con múltiples adornos, sin mirar hacia atrás por si venía o no Harry.
Cuando llegaron al despacho, el gobblin que lo llevó le indicó que esperara un momento en el pasillo, para avisar a Gornuk de que su cliente había llegado.
Con un golpe seco en la puerta, el gobblin pasó a la oficina de Gornuk y se pudieron escuchar varios gruñidos, en un idioma que Harry no entendía, pero que esperaba que pronto eso cambiaria.
Para Harry, que era muy curioso en cuanto al aprendizaje del mundo mágico, el conocer una lengua o idioma como el Pársel, le interesaba claramente otras como el idioma de los gobblins. Decir que quería entender lo que se decía la mayoría de las veces sin que se le quedara una cara de póker, era una subestimación.
Moviendo ligeramente la cabeza, se quitó de esos pensamientos por un momento y volvió a la tierra de la vigía, sobre todo porque ya le habían indicado que podía pasar.
Dando un ligero arco en señal de respeto hacia el gobblin que lo guio, se despidió de él de la manera formal.
- Adiós maestro gobblin, que sus enemigos sufran bajo su hacha de guerra.
- Adiós señor Potter, y que los suyos caigan ante su poderoso báculo.- Devolvió el gobblin con una enorme sonrisa cruel, la cual Harry devolvió gustosamente.
Pasando dentro de la oficina, el mismo rito de saludos se hizo con Gornuk, llamándole también maestro, pero en vez de gobblin, se usó su nombre, pues Harry sabía cómo se llamaba.
Gornuk le pidió que se sentara enfrente suyo para empezar con los negocios del día.
- Primero que nada, señor Potter, he de decir que tiene usted un precioso báculo, aquí en Gringotts tenemos rollos de pergamino sobre cómo se utiliza, si usted desea aprender. Y ya que estamos amigos y que eres aliado de la nación gobblin, me gustaría que se dirigiera hacia mí, por mi nombre y deje esas formalidades de "maestro gobblin o señor Gornuk".- Empezó Gornuk con una sonrisa dentada.
- De acuerdo Gornuk, respecto a los rollos, sería un honor si pudiera echarlos un vistazo. Le dejaría el báculo, pero me han dicho que nada más que yo puedo utilizarlo, dado que esta bañado en mi sangre, como precaución de robo.
- Una buena utilización esa precaución, si me preguntas. No te preocupes Harry, es costumbre gobblin presentar el arma de un aliado con el que está hablando, para que éste la evalué, pero dado su… seguridad, lo haremos de lejos.- Dijo dando una sonora carcajada.
- Si quieres, puedo dar a conocer mi varita, como segundo foco.
- ¿Tienes dos focos? Muéstrame.- Pregunto y pidió Gornuk curioso.
En ese entonces Harry sacó la varita de su funda del brazo derecho y se la entregó a un especulativo Gornuk.
El gerente de cuentas la estuvo evaluando durante unos instantes y pidió permiso para utilizarla, dado que los gobblins no se les permitían tener una varita en sus manos, por prohibición del ministerio de magia.
Harry dando el visto bueno, no viendo nada malo en absoluto de que su gerente de cuentas, utilizara su varita.
Gornuk dio una oleada a la varita y dijo unas palabras en su idioma, haciendo que apareciera una jarra llena de una bebida gobblin y un par de vasos. Con otro movimiento de la varita de Harry, la jarra se levantó y empezó a llenar los vasos.
- Estupenda varita Harry, poderosa y ligera. Además tiene un patrón curioso de maderas y núcleos. Estoy seguro que no tendrás rival para ella. Aparte ¿Quién tendría rival, utilizando un báculo?- Se rio Gornuk estrepitosamente, haciendo que Harry sonriera en complicidad.
Devolviéndole la varita a su propietario, Gornuk invitó al joven Potter delante, para que tomara el vaso y bebiera.
La bebida era de creación gobblin, era similar a la cerveza de mantequilla de los magos, pero con un sabor más fuerte y un poco más de alcohol, pero debido a la magia, no se emborracharían como un muggle haría.
- Bien, bien, habiendo concluido los saludos de cortesía, vayamos a los negocios, ¿Te parece Harry?
- Por supuesto, Gornuk.
- Bien pues empecemos por lo más sencillo. Las inversiones que me dijiste que hiciera, cuando viniste por primera vez a Gringotts, se han cumplido. Ahora eres el propietario del 10 por ciento de artículos para Quidditch, 10 por ciento de Flourish y Blotts, 5 por ciento de la heladería Fortean Fostecue, 20 por ciento del diario el profeta (que junto a lo que tenías antes, ahora eres el propietario del 40 por ciento del periódico), en el callejón Knockturn tienes un total de 30 por ciento en diversos negocios. En los otros callejones estamos actualmente negociando para invertir en los negocios.
En Hogsmeade tienes un 35 por ciento de todos y cada uno de los negocios que hay. También eres poseedor del 50 por ciento de una propiedad, junto con Sirius Black, la propiedad es…- Empezó a hojear unas cuantas hojas de pergamino, mientras tanto. – La casa de los gritos.
En el mundo muggle, por el contrario, nos hemos metido en el negocio del cobre, plata y oro. Ese negocio se dedica a la compra en el mundo muggle y venderlo aquí, en Gringotts. También he invertido en diversas empresas, de las cuales son: Industrias Stark, Apple, Microsoft, Samsung, Play Station, Bentley, Seat y las industrias tabacaleras.
En las industrias tabacaleras he decidido invertir, debido a muchos de los muggles, sino casi a la totalidad de su población a consumir, esta planta llamada tabaco. También muchos de los magos la consumen. Y de momento eso es todo. ¿Alguna pregunta?
- Sí, tengo una. ¿Cuánto beneficio me va a traer todos los negocios, en digamos, un año?
- Ah, una buena pregunta Harry. Los negocios del mundo mágico le darán el beneficio de 250.000 galeones al año, mientras que los del mundo muggle, la tasa de cambio de libra al galeón, que es dependiente, podrá darle 500.000 galeones, más o menos. Para comenzar el primer año, es un buen beneficio.
- Si, si, es un buen beneficio. Me gusta lo que está haciendo Gornuk. También me gustaría meterme en algún negocio, en el que los magos de Bretaña consuman más, como por ejemplo la comida. No sé dónde la compraran, o que harán para obtenerla. Si hay mercados, como en el mundo muggle o tienen granjas. ¿Entiendes por dónde voy?
- Si, ya veo.- Dijo apuntando con una pluma en un trozo de pergamino. – Lo averiguaremos más adelante e invertiremos en alguna empresa que se dedique a la alimentación.
Ahora para su… proceso de emancipación, la cosa es que va lenta. Con todas las pruebas presentadas a la directora de la DMLE y que tiene que pasar un proceso bastante largo, debido que los magos nunca dañan a sus hijos, es complicada la situación. Pero estoy seguro, que antes de que acabe el mes, el Wizengamot le dará la emancipación.
De todas formas, también influiría mucho en el público si diera una entrevista con el Diario El Profeta.
- Entiendo… ¿Podrías encargar tu una entrevista o me presento directamente en sus oficinas?
- Yo me encargo de concertar una entrevista, además de que se puede hacer aquí, hoy mismo. Hay una periodista que le encanta todo lo que es sensacional y además si se la trata bien y se le ofrece buen negocio, puede ser que la tengas en el bolsillo durante mucho tiempo. Su nombre es Rita Skeeter.
- De acuerdo, Gornuk, cuando digas hacemos la entrevista, con esa periodista. Cuanto antes influya en el público en general, mejor. Así no tendré que preocuparme por gente como Dumbledore. Y hablando de ese hombre, ¿Cómo va la demanda contra él?
- Esa es otra cuestión que me gustaría discutir con usted, por desgracia Albus Dumbledore tiene demasiado poder político y ahora está presionando al Wizengamot de que se haga una orden de arresto contra usted, por haberse escapado de su hogar.
- ¡Que! ¡Cómo se atreve ese viejo bastardo!- Gritó con furia, haciendo brillar por un momento su báculo, que todavía lo tenía sujeto en su mano izquierda.
- Tranquilo, Harry. Él puede tener poder político, pero tú eres el héroe del mundo mágico y podemos jugar eso a nuestro favor. Los abogados están haciendo todo lo posible, alegando el maltrato físico como una de las pruebas, otra, alegan que al llegar a Gringotts a los once años, el testamento se pudo leer y que en él, se estipulaba claramente que no se debía dejarte en casa de su tía. También, los abogados quieren que testifiques en contra de ese hombre viejo, por haber encuestado su secuestro y restricción de tu magia. Con todo eso, estoy seguro que haremos que caigan unas cuantas clavijas.
- ¿Y qué pasa con mi herencia robada? ¿El Grimorio, las varitas y la capa de Invisibilidad?
- Otra cuestión, se niega a devolver su herencia o parte de ella. Alega que el Grimorio es un libro prohibido por el ministerio de magia, y que su padre lo donó a la escuela, más específicamente a la biblioteca personal del director. Me temo que si no lo devuelve, lo tendrás que robar. Las varitas no es una cuestión muy complicada y Dumbledore se bajará seguramente con un tirón de orejas. La capa de invisibilidad, por otra parte, dice que es un objeto oscuro y que no tiene la intención de devolverlo. Si pudiéramos verificar que es una reliquia familiar, al igual que el Grimorio, entonces podemos acusarlo de robar a una de las familias fundadoras. Eso también debe salir en la entrevista, Harry.- Terminó de contar Gornuk a un Harry iracundo.
Por otro lado Harry estaba que echaba humo. No se podía creer lo que ese hombre de Dumbledore le estaba haciendo. Parecía ser que no tenía otra cosa mejor que hacer que entrometerse en su vida, pues bien, si quería una guerra política, se la daría. Es cierto que no tenía poder político o demasiados aliados con él, pero tenía a la nación gobblin de su parte y los gobblins eran los que llevaban el oro de los magos, así que con una sonrisa demasiado cruel para el gusto de Gornuk, vino la pregunta decisiva.
- ¿Puede Gringotts acusar a Dumbledore de robar en la bóveda de uno de vuestros clientes?- Eso era todo lo que se necesitaba para empezar a desprestigiar a Dumbledore, si Gringotts intervenía, el hombre se vería obligado a devolver todas las pertenencias de Harry, si no quería perder todo lo que tenía en su bóveda y la de su hermano.
- Gringotts puede hacerlo, Harry y estaríamos encantados de hacerlo, pero…
- ¿Pero?- Preguntó con una ceja arqueada y muy interesado en la objeción.
Gornuk dio un suspiro algo cansado y se frotó la cara con resignación. Bebiendo otro trago de su bebida, habló con determinación.
- Pero, nos podríamos enfrentar a una guerra, entre la nación gobblin y los magos, una guerra sin cuartel como ninguna otra vista.
- Eso es más grande de lo que esperaba que dijeras.
- Si, es bastante grande, Harry. Me temo que no está en mi poder declarar a Albus Dumbledore enemigo y ladrón de Gringotts, sin embargo… si jugamos bien ciertas cartas, como la liberación de tu padrino de Azkaban y otras materias en el Wizengamot, como por ejemplo la anulación de todas las leyes que ha ido sacando desde el asesinato de tus padres, leyes que ha sacado con tus votos en el Wizengamot, podríamos asestarle un buen golpe, tal vez hacer que pierda su posición en la ICW.
- Si, podría ser una buena decisión. Será mejor esperar y ver.- Terminó Harry con el tema Dumbledore, puesto que no quería perder nuevamente los estribos. Repasando una y mil veces más sus ejercicios de Oclumancia, logró reinar en sus emociones fríamente y racionalmente.
- ¿Podría comprar asientos que no se utilicen en el Wizengamot?- Preguntó repentinamente Harry, interesado en el tema de votos.
- Por poder, puedes. Pero los asientos Wizengamot que están extintos son bastantes caros. Un ejemplo de ello, los que más poder poseen son los de los fundadores, esos asientos tienen quince votos cada uno. Pero cuestan un millón de galeones el asiento. Muy poca gente ha querido comprarlos y ha podido.- Terminó de contar Gornuk.
En la oficina de Gornuk, en Gringotts, se estuvo hablando de más planes y posibilidades de hacer caer a Dumbledore, pero con todo el apoyo político y público que tenía el viejo, sería difícil hacerlo. Lo más seguro era ir a seguir la corriente, es decir, de momento jugar con los planes que tenía el viejo mago, si quería a Harry solo en Hogwarts, así sería de momento. Solamente Harry había dicho a Gornuk que no se dejaría manipular por el viejo, ni aunque su vida dependiera de ello. Gornuk obviamente había estado de acuerdo y había hecho hincapié en que sin más aliados que la nación gobblin, estaban jodidos.
Entendiendo las cosas como se dijeron, pero sin decir nada, Harry debería hacer migas con los hijos de la gente influyente en el Wizengamot. Eso sería exactamente, con la mayor parte de los hijos de los mortífagos, que probablemente lo traicionen sin dudarlo dos veces. Tendría que ser astuto e inteligente para poder salirse con la suya sin que Albus Dumbledore se enterase de sus planes.
De momento en una hora, tenía una cita en una sala de conferencias gobblin, con la reportera Rita Skeeter, para el Diario El Profeta.
En esa entrevista se dirían muchas cosas, pero lo que más se hablaría sería de las denuncias que había puesto contra Dumbledore, su emancipación que estaba siendo ignorada y por supuesto sus faltas de herencia. Si fuera necesario, que lo sería seguramente, Harry se quitaría la túnica y la parte superior de sus ropas para enseñarle a la señorita Skeeter las cicatrices que poseía.
También empezaría a joder a Dumbledore en el tema de las leyes que sacó en el nombre de la familia Potter, desde 1982 a 1991.
Sobre todo la ley que protege a los muggles de saber sobre el mundo mágico, muggles como el primer ministro, la reina junto a su familia y las familias de los hijos de muggles, hasta los primos.
Daría un comunicado diciendo que los muggles aún en día eran peligrosos y había peligro de que conocieran el mundo mágico, sobre todo el peligro que había de que los niños mágicos, nacidos de muggles, se criaran con los muggles que no dudarían en matarlos por pensar que estaban poseídos por el mal o que eran el propio mal y había que exterminarlos.
Era un poco exagerado, pero serviría el propósito de decir que estaba en contra de los muggles y su saber acerca de su mundo.
A las 12:30 de ese mismo día, Harry Potter junto con Gerente de Cuentas Potter, Gornuk, fueron a la sala de conferencias número 2 para reunirse con Rita Skeeter y su fotógrafo Bozo.
La sala de conferencias era bastante espaciosa, con una mesa rectangular bastante larga, como para dar cabida a cien personas dentro.
Las sillas y la mesa eran de la época victoriana, opulentas hasta el borde en el que se decía claramente que eran de gente adinerada.
Rita Skeeter estaba sentada junto a un hombre bajo y gordo, con poco pelo y manos nerviosas. No parecía infundir mucha confianza ese hombre, Harry supuso que era el fotógrafo. Sin embargo Rita, era una mujer de mediana estatura, de pelo rubio y ojos marrones. Gafas extravagantes de color verde e iba vestida también de manera extravagante, haciendo que contrastara de manera significativa con los que estaban presentes.
Harry llevaba una túnica de color verde oscuro, con vetas plateadas, sin saberlo parecía el uniforme típico de Slytherin, antigua casa de la señorita Skeeter.
Debajo de su túnica llevaba unas botas de piel de dragón, un dragón negro de las Hébridas. Pantalones azules oscuros y una camisa de igual color. En su mano izquierda llevaba su nuevo báculo, nuevo dado que lo había adquirido en el mismo día.
En cuanto a Gornuk, iba vestido con su traje de gestor de cuentas, nada fuera de lo normal, pero como raza guerrera, llevaba un cuchillo de no más de un palmo de largo enfundado en una de sus botas, por si acaso las cosas se ponían calientes, por supuesto.
- Señor Potter, déjeme presentarle a Rita Skeeter, corresponsal especial del Diario El Profeta y su fotógrafo Bozo.- Introdujo con cautela Gornuk. En cuanto Rita vio a Harry y Gornuk, una pluma se puso a escribir frenéticamente.
- Perdone, señorita Skeeter, pero sabe que queda terminantemente prohibido una pluma a vuela pluma.- Dijo Gornuk en tono amenazador, haciendo resaltar la sonrisa puntiaguda que caracteriza su raza.
- Por supuesto Gornuk, lo había olvidado simplemente.- Con un movimiento de su varita, la pluma que se había puesto a escribir frenéticamente, paró de repente y se metió a sí misma en el bolso, el pedazo de pergamino estalló en llamas, destruyendo las posibles mentiras acerca del corto periodo de reunión.
Harry se paró delante de ambos, periodista y fotógrafo y con una sonrisa inocente, se presentó.
- Creo que no hace falta que me presente, aunque de todas formas no sería educado de mi parte. Soy Harry Potter y según tengo entendido, soy famoso por algo que casi ni siquiera recuerdo.
- Un placer señor Potter, díganos, ¿Dónde ha estado? Los rumores dicen que ha estado viviendo en un castillo inmenso y que ha sido entrenado en las artes perdidas de la magia de luz, ¿Es cierto?- Empezó la entrevista rápidamente. Harry con una sonrisa todavía plasmada en su rostro, pidió sentarse en las sillas, pues la explicación iba a tardar un tiempo bastante largo.
Mientras se sentaban todos en las sillas ofrecidas por Harry, Gornuk se excusó un momento alegando que iba a escoltar al abogado del señor Potter, puesto que él también era crucial en la entrevista, para poder corroborar la historia que iba a ser contada.
Mientras la señorita Skeeter fue haciendo una batería de preguntas bastante rápida a Harry.
- ¿Qué opina de la política del mundo mágico? ¿Qué opina de los muggles, son una amenaza o no? ¿Qué opina de Hogwarts, está preparado para ir? ¿Ha rescatado a alguna doncella en apuros últimamente? ¿Tiene novia? ¿Dónde vive?- Esas y muchas más preguntas fueron lanzadas a un Harry un poco molesto por la sarta de tonterías que se le ocurrían a la mujer.
- Verá señorita Skeeter, en cuanto llegue mi abogado, el señor Greengrass, me pondré a contarle mi historia de vida, una historia de vida que le sorprenderá y le indignará a partes iguales. Espero que no endulce mis palabras, pues creo, que con esta historia llena de misterio, política, drama y muchas otras cosas, ganará la historia del año y si para el final de la entrevista, quiere seguir entrevistándome en el futuro, creo que será el principio de una hermosa relación.- Dijo con una sonrisa encantadora, la cual sacó un pequeño rubor, fingido o no, de Rita Skeeter.
Pasó poco tiempo para que el señor Greengrass llegara con Gornuk nuevamente. Una vez presentadas todas las partes correspondientes, Harry se dispuso a contar su historia.
- Como todo el mundo sabe señorita Skeeter…
- Oh por favor llámame Rita.- Cortó Rita a Harry nada más empezar. – Si la historia es tan larga, podemos dejar las formalidades. ¿No le parece?- Preguntó con una sonrisa coqueta.
- Por supuesto, Rita, llámame Harry también, por favor. Como iba diciendo, como todo el mundo sabe, el 31 de octubre en Samhain mis padres fueron asesinados por un mago oscuro, llamado Lord Voldemort.- En ese nombramiento Rita y Bozo dieron un respingo en sus sillas. Sin hacer caso a eso, Harry siguió con la historia. – Yo no sé lo que pasó esa noche, solo puedo suponer que mis padres hicieron algún tipo de ritual de protección en mi persona, pero el caso es que cuando la maldición asesina rebotó, ese mago oscuro, desapareció temporalmente. Puedo decir temporalmente, porque una parte de su alma se quedó pegada sin quererlo en mi cicatriz. A eso se le denomine un Horrocrux parcial.- Ante las palabras dichas de Harry ambos se quedaron con una expresión nula. – Verá un Horrocrux es magia negra, trata de hacer un ritual para dividir una parte de tu alma y encerrarla en un objeto, mágico o mundano. Cuando Voldemort atacó.- Más estremecimientos por parte de Rita y Bozo. – Él pensaba hacer el ritual con mi muerte, pero algo le salió mal y parte de su alma parcial, se quedó pegada a mí. Gracias a la nación gobblin, esa parte de alma que tenía en mi cicatriz fue removida.- Ahora tanto Rita como Bozo estaban blancos como el papel.
- Pero Harry, seguramente Albus Dumbledore sabía y se lo quitó él mismo ¿No?- Tartamudeó la pregunta Rita.
- No, tuve que convivir con esa alma parcial durante diez años de mi vida. Ahora voy a continuar con la historia.- Habiendo explicado esa parte, Harry continuó contando como Rubeus Hagrid lo secuestró a órdenes de Dumbledore, de su padrino mágico Sirius Black. También explicó lo que Gornuk le dijo de los padrinos y el voto mágico que tenían que tomar. Un voto en el que consistía en jurar sobre la magia y la vida en no hacer daño al niño y cuidarlo, adoptarlo y amarlo en caso de que los padres no pudieran hacerlo. También explicó como ese hombre, Hagrid, le llevó, Merlín sabe cómo, a un barrio muggle en Surrey, Privet Drive.
- Una vez allí Dumbledore, Hagrid y McGonagall me dejaron en la puerta de la casa de "mi tía" en una noche fría y gélida de noviembre. Pero ahí no termina la cosa, no. Albus Dumbledore, esperó a que sus secuaces se fueran para echar encantamientos, maldiciones y hechizos sobre mi persona. Ese tipo de magia que echó fueron bloqueos de la mente y magia, maldiciones para que los muggles me odiaran en cuanto me vieran, compulsiones sobre la casa para que abusaran de mí brutalmente. Bueno se pude imaginar lo que tuve que pasar en esa casa.- En ese punto paró de contar la historia para tomar una respiración profunda y agachar la cabeza en clara señal de vergüenza.
Gornuk y su abogado sabían de la historia completa y no les gustaba en absoluto. No les gustaba por lo que los muggles le hicieron, no porque cuando descubrió la magia, la tomara con ellos y se tomara venganza justa. Aunque esa parte de la historia no la contaría y los muggles habían sido obliviateados de esa parte de sus vidas y hechos creer que habían seguido torturando y maltratando al joven Potter.
Harry empezó a narrar nuevamente como fue su vida en el hogar hasta los cuatro años, donde durmió la mayor parte del tiempo, como a los tres años de vida tuvo que aprender a ser autosuficiente para poder sobrevivir, como a los cuatro años empezó lo que sería la peor parte de su vida, como su "amoroso tío" empezó a pegarle por haber destacado en la guardería muggle, un lugar en el que se deja a los niños, para que los padres puedan ir a trabajar. Como después de haber sobresalido por encima de su primo, su tío enfurecido le golpeo y lo arrojo al armario debajo de las escaleras. Como pasó a vivir los próximos años con miedo de hacer las cosas mal, no comer porque sus tíos no estaban contentos con él, en cuanto a las tareas del hogar. En un momento dado les mostró las cicatrices que "adornaban" su torso y espalda, revelando que era pura verdad lo que le habían hecho. El señor Greengrass tuvo que salir de la sala de conferencias iracundo, Gornuk empezó a silbar en el idioma gobblin, lo que seguramente serían maldiciones y todo tipo de promesas de tortura. Harry por el contrario les mostró con un rostro impasible, la peor cicatriz de todas, una que tendría que vivir el resto de sus días, la del centro de la espalda, que decía claramente "monstruo".
La sala estaba en silencio abismal, podría caer un alfiler en el suelo y todo el mundo dentro oírlo perfectamente. En definitiva les contó todo, hasta que recibió la carta de Hogwarts y se escapó de Privet Drive para poder sobrevivir.
Solo omitió cuando se tomó justa venganza a los seis años al descubrir que tenía poder, eso solo lo sabrían los gobblins y su abogado. El resto del mundo no tenía por qué saberlo. Era mucho mejor que vieran como los malos muggles abusaron del héroe del mundo mágico.
Después vino la explicación como de puro milagro descubrió el mundo mágico y Gringotts.
Como en Gringotts se enteró de su herencia, bloqueos mágicos, hechizos, maldiciones y encantamientos que tenía sobre él. Sobre como Albus Dumbledore le había robado parte de su herencia mágica como la capa de invisibilidad que perteneció a cada generación de Potter, las varitas de sus padres y el Grimorio Potter.
También les contó de la denuncia que dio a conocer al DMLE por el caso de abuso y maltrato, que estaban ignorando. Contó porque quería su independencia, dado que él había prácticamente cuidado de sí mismo durante toda su vida y no tenía por qué estar bajo el mando de un adulto, prácticamente era un adulto en el cuerpo de un niño. Les contó sobre el testamento de sus padres y que decían que Albus echó el Fidelius, como se enteró de que Sirius no recibió un juicio justo y fue tirado diez años en Azkaban, como Gornuk se hizo su gerente de cuentas y como consiguió su báculo.
Decir que estaban sorprendidos de que el héroe del mundo mágico era un hechicero, era un eufemismo. Ahora todo le cuadraba a Rita, claramente era una conspiración en la que más tarde entró Cornelius Fudge con Dumbledore, para quitarse de en medio un posible adversario por el poder.
Poder que Harry dejó en claro que no quería, solo quería hacer del mundo mágico un lugar mejor y que no le volviera a pasar a nadie lo que le pasó a él.
También contó lo que Dumbledore había hecho con su asiento y votos en el Wizengamot y como en la próxima sesión del Wizengamot, Marius Greengrass, se haría proxy de Harry, para que pudiera votar y vetar todas las leyes que Dumbledore sacó en nombre de la casa Potter. Leyes que eran ilegales, porque ni siquiera se dejó en el testamento quien se sentaría en el asiento Potter. Un asiento que debería haber permanecido inactivo hasta que Harry fuera mayor de edad o emancipado.
Cuatro horas habían pasado desde que Harry se reunió con Rita Skeeter y Bozo. Cuatro horas hablando de la vida de Harry sin parar, ni descanso. Solo pararon para comer algo que el banco de Gringotts proporcionó gentilmente.
Cuando por fin se acabó la entrevista y tanto Rita como Bozo se veían más saludables y menos blancos, se acordó de que el artículo saldría lo más pronto posible, para ver que se hacía con respecto a Dumbledore como director de Hogwarts y sus secuaces, McGonagall y Hagrid. Seguramente serían despedidos o al menos disciplinados, si no encarcelados un tiempo en Azkaban por lo menos. Los padres de los niños que iban a Hogwarts no dejarían que "profesores" como ellos permanecieran en una escuela enseñando, o metiéndose con sus mentes y magia.
Lo mismo era por eso que no había más brujos en Bretaña, así como pasaba con los hechiceros, druidas y demás mágicos. En los tiempos de los fundadores y posteriormente, al menos hasta que Dumbledore estuvo en el poder en Hogwarts, dio muchos druidas y hechiceros bastante poderosos, tal vez Dumbledore hizo como el que no debe ser nombrado y los persiguió, casi hasta la extinción en Bretaña.
Para cuando los periodistas se fueron, Harry dio un suspiro de cansancio y encima aún tenía que ir al Callejón Aurum y de vuelta a Knockturn a la tienda de túnicas, si bien estaba contento con las que tenia de Madame Malkin, quería probar de otras tiendas mágicas, a ver si eran mejores, más duraderas o tenían encantamientos más poderosos, lo que fuera. El caso era probar y buscar su preferencia en cuanto a cómo vestir en el mundo mágico.
Por ello se despidió de Gornuk y de Marius Greengrass con una citación para más tarde en el mes de agosto y salió a la ajetreada calle del callejón Diagon.
Dirigiéndose hacia la intersección en donde separaba el Callejón Diagon del Callejón Aurum, Harry entró en Aurum para dirigirse directamente a la tienda del Druida, el cual le dijo el hermano más pequeño Ollivander, que el hombre vendía tomos sobre cómo utilizar el báculo.
Aunque si era sincero consigo mismo, con los tomos que se llevó de la tienda de Ollivander, de Gringotts y ahora de esta tienda, creía firmemente que sería suficiente para auto estudio.
Cuando llegó a la tienda y pasó dentro, le saludo un hombre vestido en túnicas largas de color gris, con el pelo que le llegaba hasta los hombros de un marrón claro. Ojos de color marrón oscuro, pareciéndose al negro por momentos y una estatura media, portaba en su mano derecha un báculo un poco más corto que el de Harry.
- Buenos tardes, joven Hechicero.- Saludó el druida en un tono jovial.
- Buenas tardes, señor… ¿Druida? No estoy seguro como serían los saludos pertinentes, aquí.- Dijo Harry en un tono incierto.
Con una risa parecida a una carcajada, el Druida desechó la preocupación de Harry con un movimiento de la mano izquierda.
- No te preocupes por las pertinencias, dime ¿Qué te trae por el Callejón Aurum?
- Si, verá, Titus Ollivander me ha dicho que vende tomos de cómo utilizar un báculo correctamente. ¿Verdad?
- Correcto joven, parece que Titus al final ha logrado crear un báculo. ¿Puedo verlo?
- Claro, pero me temo que no puedo dejar que lo tome, pues lleva mi sangre y no quisiera que eso le matara…
- Oh, no te preocupes, no me hará nada. Es cierto que si intentara utilizarlo me haría bastante daño, pero por tenerlo y examinarlo solo en mis manos, no pasará nada.- Le aseguró el Druida.
- Pero… ¿Por qué cuando mi gerente de cuentas pidió verlo, no quiso tocarlo, cuando le advertí?
- Eso es porque la magia gobblin es distinta a la magia de los hechiceros y druidas. Nuestra magia es de lo que se llama la antigua religión. Es cierto que puedes utilizar el báculo para lo que llamamos la "nueva" magia, los hechizos, encantamientos, maldiciones, contra maldiciones, etc… te saldrán más poderosos y puede que más permanentes. Salvo si utilizas la magia de la antigua religión, una magia que debo pedirte que no uses a la ligera, muchacho. Es peligrosa y en ocasiones puede corromper tu mente. Pero por lo demás es fácil de utilizar si tienes el autoestudio en un alto nivel. Ahora, déjame examinar tu báculo, por favor.
- Tome.- Dijo entregando su báculo, para que el druida lo examinara. Se quedó pensativo mientras le examinaba el báculo. Lo que le había dicho tenia cierto sentido, pero se preguntaba más, si al tener cierta habilidad latente con la magia de la antigua religión, no le corrompería. Tal vez tendría que tener fuertes escudos de Oclumancia para que ese tipo de magia no le destruyera la mente.
Harry salió de sus pensamientos para ver lo que hacía el druida, alzando las dos cejas en incredulidad al ver lo que estaba haciendo, estuvo tentado de preguntar, que se supone que hacía, cuando el hombre habló con Harry.
- Un poderoso báculo tienes aquí, joven hechicero. Con siete núcleos y siete maderas poderosas, más las dos piedras foco, tan raras que no se ha visto un báculo como éste en milenios. Creo joven que se podrá esperar grandes cosas de ti. El concilio de druidas y hechiceros, le encantaría saber de ti, dime ¿Cuál es tu nombre, poderoso hechicero?
- Harry James Potter.- Dijo Harry bajando la capucha y revelando su rostro al druida.
- Encantado de conocerte, Harry Potter, puedo asegurar que nosotros no somos como los magos, si bien agradecemos el enorme sacrificio que tus padres hicieron por la comunidad mágica, no te ponemos en un pedestal por las acciones tomadas cuando tenías quince meses de edad.
- Y eso me parece muy bien, señor. Estoy seguro ahora, de que lo que hicieran mis padres, combinado con un ritual fallido de Voldemort, me dio la supervivencia a esa maldición.
- ¿Sabes que ritual fue el que hizo ese loco?
- Si, el ritual Horrocrux.- Ante la última palabra el druida agarró más fuerte su báculo y le dio una mirada preocupante. Rápidamente Harry dijo que el Horrocrux parcial que había sobre su cicatriz fue removido por los gobblins.
Respirando un poco más tranquilo el druida pasó a hablar sobre el concilio de druidas-hechiceros. Le dijo a Harry parte de la historia y que se fundó gracias a Merlín Emrys.
- Veras Harry Potter que cuando te presentes ante el consejo, nosotros no somos como nos pintan algunos en la sociedad mágica, sobre todo ese mago que se cree tan poderoso, como Albus Dumbledore.
- Entiendo, intentaré presentarme en cuanto pueda, de momento tengo mucho que estudiar y aprender.
- Claro, claro. Hablando de estudiar y aprender, ¿Qué clase de magia con báculo estas interesado?
- En todas, si es posible.- Dijo haciendo que el hombre soltara una carcajada alegre y alzara una ceja en cuestión.
- La magia de la vieja religión, no tiene tantos temas como la "nueva" magia. Tenemos la magia defensiva y ofensiva, por supuesto.- Mientras iba diciendo, iba recogiendo una totalidad de catorce libros distintos. – También tenemos transfiguración y transmutación. Dos palabras similares, pero dos magias completamente distintas. Hay la magia alquímica, la magia elemental y por supuesto, toda magia tiene su lado oscuro, la magia negra. Con esta última debo pedir que tengas extremo cuidado y que tus escudos de Oclumancia sean potentes, aunque viéndote por encima, puedo decir que has hecho un gran trabajo.- Terminó de recoger y explicar el druida.
Al final había una enorme pila de doscientos cuarenta y cuatro tomos, separados por tema y dificultad. Harry pensó correctamente que le iba a salir caro, pero con todo el oro que estaba haciendo, merecía la pena gastar un poco en libros.
- ¿Por cuánto…?
- 2.500 galeones, joven hechicero. Ni uno más, ni uno menos.- Interrumpió el druida la pregunta de Harry.
Harry tomando su bolsa sin fondo, conectada a su bóveda de confianza, convocó las pilas de oro que serían un total de 2500 galeones y se los entregó al hombre.
Abriendo un baúl que recogió de la bóveda familiar Potter, también de siete compartimentos, guardó los libros, haciéndolos levitar por tema y dificultad, en el compartimento de la biblioteca.
- Gracias por su ayuda, maestro Druida.
- De nada, joven hechicero, espero verte pronto a recoger nuevos temas e incluso temas más avanzados de los que te has llevado.- Se despidió con un apretón de manos. Harry inclinó la cabeza en señal de reconocimiento y despido y salió de la tienda para dirigirse hacia el Callejón Knockturn.
