CAPITULO 7

Volviendo a su habitación, con un hechizo se cambió de ropa y con otro, desencogió su baúl y lo dejó al lado de su cama.

Dejando el báculo cerca, en caso de que alguien pasara las protecciones en la habitación, abrió el dosel de la cama y se metió en ella, quedándose dormido antes de que su cabeza tocara la almohada.

El sábado 2 de septiembre de 1991 amaneció un día nublado, amenazando lluvia a la población en general. Ese día, era un día en el que el Wizengamot celebraría su reunión anual, para presentar nuevos Señores a los asientos, para intentar pasar nuevas leyes o sus respectivos proyectos, para discutir sobre qué tipo de fondos de caldero se usaban, etc.

Parecía un día aburrido en el gobierno mágico, pero para un cierto proxy y los aliados de ese asiento, sería un día emocionante.

El asiento del que se habla, no es más que otro, que el asiento Potter. Un asiento que ha estado ocupado ilegalmente durante diez años. Diez años que un enemigo que estaba empezando a caer de su pedestal, caería hoy también de otro pedestal.

Hoy era el momento de derogar todas y cada una de las leyes, proyectos, apoyos, votos, etc… que el asiento Potter, desde 1981 hasta 1991, dio su voto. Un voto ilegal. Un voto no autorizado, por el cabeza de familia. El asiento Potter debería de haber estado latente, hasta que Harry Potter lo hubiera reclamado como suyo o hubiera puesto un proxy, como había hecho. El proxy para la familia Potter actualmente, era Marius Greengrass, abogado del mismo dueño de ese asiento.

Marius estaba un poco nervioso, ayer viernes, los niños llegaron a Hogwarts y no mandaron carta, ni lechuzas, ni nada de información, sobre cómo llegaron a la escuela y si tuvieron algún problema.

Por ello, estaba inquieto de una manera que ponía inquietos a otras personas a su alrededor, así como a su hermano y su hermana en ley.

- Marius, querido, no te preocupes, seguro que los niños están bien y se han adaptado perfectamente a la casa, en la que hayan sido sorteados.- Intentó calmar la esposa de Alexander.

- No me preocupa exactamente si se han adaptado o no, lo que me preocupa es que Harry, haya decidido defenderse de algún… malentendido o algún tipo de venganza estúpido.

- Entiendo hermano, pero debes estar preparado para el día de hoy, los días en el Wizengamot suelen ser tediosos y muy largos.

- Imagino… hubiera preferido tener un juicio hoy o cualquier cosa, antes que asistir a la reunión. Pero el deber es el deber…- Dijo dando un suspiro de derrota, haciendo reír a su hermano, el cual estaba divertido por la forma en la que se quejaba.

Ellos tuvieron suerte de jóvenes, a Alexander, por ser el mayor, le tocaba heredar el asiento del Wizengamot.

A Marius, que era más joven le tocó lo que más le gustaba, la responsabilidad del bufete de abogados, que su bisabuelo comenzó hace ya tantos años.

Otras familias no tuvieron la misma suerte que la Greengrass, como la familia Black. Supuestamente a Sirius le hubiera tocado sentarse en el Wizengamot y a su hermano heredar los negocios de los Black. Pero por desgracia, el destino tenía otros planes y Sirius Black fue encarcelado injustamente y su hermano, siendo proxy, tuvo que sentarse en el asiento de dicho órgano de gobierno.

Así pues ambos hermanos se miraron en silencio antes de con una ligera inclinación de cabeza, Marius se levantó y le dijo a su hermano que le vería más tarde, tenía negocios de última hora que atender en Gringotts.

En Gringotts, los gobblins estaban expectantes por primera vez en años, después de todo un amigo de la nación iba a hacer historia. Un amigo de la nación gobblin, que no muchos gobblins aceptaban ese hecho.

Muchos de los clanes que se oponían tenían sus razones para hacerlo, si bien el señor Potter había devuelto las reliquias que la misma nación hizo, eso no quería decir que era diferente de los demás magos y brujas. Sí, tenía respeto por ellos, pero aun así, no estaban entusiasmados con la idea de darle tal privilegio y honor. Pero los clanes debían callarse o retar al rey en un duelo en la arena, para poder usurpar el trono.

Cosa que hicieron más de un jefe de clan, pero desgraciadamente perdieron la vida en el intento. El rey Gobblin se pasaba mucho de su tiempo libre, entrenando y mejorando sus habilidades de combate, como muchos de su raza, pero una cosa que tenía el rey y los demás no, era el poder real detrás.

Un poder que los jefes de clan creían un mito, un poder que ayudaba al rey si era digno de él. Por ello la familia de Ragnok controló el "poder real" durante tantos siglos y generaciones.

En el despacho de Ragnok, se encontraban actualmente Marius Greengrass, proxy y abogado de Harry Potter, Gornuk, gerente de cuentas del señor Potter y Ragnok, rey de la nación Gobblin. Estaban esperando pacientemente a Salazar II Gaunt, el cual sería la voz de las familias que tenían derecho en el Wizengamot, pero que por culpa de gente como Dumbledore, les usurparon el asiento.

Cuando por fin Salazar llegó a la oficina, guiado por cuatro gobblins en armadura de combate, por si acaso era asaltado en el camino, Salazar Gaunt se veía un tanto nervioso por la reunión y no era para menos. Si todo salía como habían planeado, Salazar y muchos otros recuperarían lo que por derecho de nacimiento les pertenecía, más Salazar tendría derecho a dos asientos, el de la familia Gaunt y el asiento de honor del fundador, Salazar Slytherin.

- Bienvenido, Salazar. Toma asiento, tenemos mucho que discutir todavía.- Invitó Ragnok al mago a sentarse. Si se hubiera tratado de otra persona, la hubiera tratado con cierto desdén por ser un mago, pero esa persona estaba bajo la protección del señor Potter, y los amigos de Harry, eran por consecuencia, amigos del rey.

Cuando Salazar se sentó, empezó la verdadera razón de porque estaba allí. Las familias que recuperarían el asiento hoy, harían alianza con Harry Potter, apoyándolo en todo lo que necesitara.

No era de extrañar que esas familias no pensaran ni por un segundo en no apoyar al señor Potter, dado que él y solo él, les había devuelto algo que les pertenecían y que les habían robado. Su voz y voto en el gobierno. Una educación en Hogwarts para sus hijos e hijas. Una educación que iría acelerada debido a planes a largo plazo que de momento se mantenían ocultos, salvo por su abogado y la nación gobblin.

Estuvieron una hora y media discutiendo y trazando de nuevo los planes, sobre cómo se manejaría la reunión de apertura de nuevo año, en el Wizengamot. Hasta que Marius se levantó y dijo que era hora de prepararse, lo cual significaba que, Salazar y los otros que iban a recuperar sus asientos, que eran unas cinco familias, más o menos, de momento, tendrían que ir al ministerio y esperar pacientemente en las puertas del Wizengamot a ser llamados.

Despidiéndose ambos magos en el saludo tradicional gobblin, salieron por las puertas acompañados por los mismos cuatro gobblins que vinieron con Salazar.

La sala del Wizengamot se encontraba en el piso número 10, el cual se llegaba gracias a un ascensor mágico. Idea sacada de los primeros ascensores muggles, debido a un ministro que estaba un poco fascinado con la tecnología muggle y como avanzaban éstos sin magia. Debido a esa implantación, como pasó con el tren de Hogwarts, a los mágicos de Bretaña y de muchos países de Europa, se les hizo la vida más fácil. Antiguamente, tenían que ir o bien por polvos Flú o subir y bajar tantas escaleras, que el ministerio aún poseía.

Llegando al piso diez, había unas dobles puertas de madera de roble, que daban al interior de la sala de los tribunales del Wizengamot. Hoy en día no sería un tribunal propiamente dicho, sería lo que era el consejo de sabios o de ancianos, de la antigüedad, cuando se reunieron por primera vez, para discutir qué hacer con los muggles que les daban caza, dónde educar a sus hijos, hasta que Hogwarts fue fundada, etc.

La sala era enorme, debido a que tenía que dar cabida a todos los que tenían asiento allí. Los Señores que habían heredado el asiento a través de las generaciones, desde que los ancianos fundaron el primer consejo. Además estaban los asientos que pertenecían a los jefes de departamento, a los subjefes, al ministro de magia y a una subsecretaria, dada a ella por el ministro actual, que casualmente estaba ocupando el asiento Gaunt, diciendo que estaba emparentada con los Selwyn, cosa que de ser verdad, no estaría en ese asiento. Bueno hoy se solucionaría ese problema y la bruja seria echada, con una fuerte multa por ocupar un lugar que no le pertenecía.

Marius se dirigió hacia donde la cresta Potter estaba dibujada, en la cabecera de un asiento que estaba ubicado en las filas más antiguas, justo al lado del asiento Black, White, Blue y otros como el Gaunt.

Los de los fundadores de Hogwarts, estaban en el nivel más alto, dado que eran los que más votos tenían. En un principio se hacían sobre cien votos, pero a medida que el órgano de gobierno fue creciendo, se hizo evidente que tenía que cambiar. Por ello, actualmente los votos contaban sobre trescientos o más, no estaba realmente seguro y tampoco es que importara mucho.

Mirando el asiento con reverencia, no se dio cuenta de que Regulus lo miraba con una sonrisa divertida.

- ¿Sabes?, no te va a morder si te sientas. Tienes el permiso de Harry de todas formas y como proxy puedes sentarte.- Dijo Regulus, haciendo que Marius pegara un pequeño saltito del susto que le metió.

- Mis disculpas, Señor Black…

- Regulus, Marius, sabes mi nombre. Las formalidades para cuando empiece la sesión.

- En efecto, lo siento. No te esperaba Regulus. Solo estaba mirando, como un asiento puede cambiar nuestro mundo para mejor…

- Si, es curioso, ¿Verdad?

- Sí que lo es, por cierto ¿Has recibido nuevas de los niños?

- No todavía, no. Pero Kreacher me informa de que la habitación de los chicos y las chicas, está protegida con una fuerte sala, que Harry ha echado. Al parecer ha pedido a sus elfos que se encarguen de limpiar las habitaciones de la sala común.- Comentó Regulus, mientras que se sentaban en los asientos y observaban como se iba llenando la antigua sala.

Marius dio una ligera sonrisa, sabía que algo como eso se le ocurriría a Harry, demasiado paranoico como para dejar pasar la oportunidad de que le ataquen. Tenía que ir pasos por delante de sus enemigos, si quería triunfar. Si había entrado en Slytherin no le sorprendería en absoluto, tenía la astucia, inteligencia y ambición necesarias para la casa.

Esa casa habría ganado un gran miembro, que pasaría a la historia hoy. Junto con muchas otras familias y su alianza dada a conocer, dentro de unos minutos.

La sala del Wizengamot por fin estaba llena y Albus Dumbledore estaba en su podio correspondiente como jefe de magos. Él sabía perfectamente que el asiento Potter tenía legalmente un proxy ahora.

Ahora bien, el día de hoy se haría oficial el proxy de la casa Potter y rezaba a todo lo conocido, que no hubiera muchos daños. Había conseguido con esos cinco votos en los diez años, muchas cosas. Tantas que sus aliados habían ido creciendo, asientos vacíos y latentes habían sido llenados por la gente de Dumbledore. Solo esperaba que no se vaciaran en un momento y que él, Albus Dumbledore, no perdiera su puesto como jefe de magos. Su reputación caería en picado si lo perdía, solo le quedaría la dirección de Hogwarts y también estaría en peligro.

Levantándose del podio de jefe de magos, dio la bienvenida a los miembros del Wizengamot.

- Bienvenidos a la reunión número 1991 del Wizengamot. Hoy se abrirá la reunión, dando la bienvenida a los nuevos propietarios de los asientos…- Pero en ese instante fue interrumpido, cuando Marius Greengrass, se levantó del asiento Potter.

- Disculpe, Jefe de Magos, pero tengo un punto de discusión.- Dijo Marius, dando la señal a los aliados de Harry, solo esperaba que todo saliera bien.

- Y cual seria, abogado Greengrass.- Dijo Dumbledore pacientemente, pero internamente, volviéndose más cabreado.

- Es, como todos ustedes saben, miembros honorables, Señores y Señoras, mi candidatura legal, como Proxy del Señor Harry James Potter a su asiento, en este honorable órgano.- Empezó su discurso, adulando a los presentes, no es que hiciera falta, pero era tradición empezar así. – Como todos sabemos, el asiento Potter ha sido ocupado ilegalmente durante diez largos años, por el actual Jefe de Magos, Albus Dumbledore. Tengo una autorización firmada, con una pluma de sangre, por el mismo Señor Potter, en cuanto a quien desea como proxy de su asiento.- Dijo Marius, haciendo que los miembros en su totalidad, murmurasen en anticipación.

- ¿Y quién sería?- Preguntó, esta vez Madame Bones, proxy del asiento Bones.

- Según el pergamino en mi poder, pergamino que os muestro como demanda la tradición, para que echéis los encantamientos pertinentes de veracidad.- Continuó Marius. – El proxy de la casa Potter en este venerado cuerpo, sería yo, Marius Greengrass, abogado del señor Potter.- Con eso entregó el documento, firmado y sellado en presencia del rey gobblin, el gerente de cuentas Potter y los Señores Greengrass y Black.

Un pergamino que era real, un pergamino que era totalmente valido y se hizo oficial. El asiento Potter sería ocupado legalmente. Ahora venía lo más interesante para algunos, lo que no se esperaba para otros y lo que rezaba solo una persona en esa sala, que no sucediera.

Volviendo al asiento que ahora era ocupado legalmente por un proxy, Marius quedó en pie para denunciar al ministerio de magia y a Albus Dumbledore por usurpación ilegal de dicho asiento.

Al ser una usurpación de diez años, tanto el ministerio como Dumbledore serían multados cada uno, con cien mil galeones por año. Es decir un millón de galeones que tendrían que pagar cada uno.

No les hizo gracia a ninguno de los afectados, pero la demanda fue secundada rápidamente por los asientos Black, Greengrass, Longbottom y Bones. Estos dos últimos porque aborrecían que se cometiera tales actos contra un descendiente de los ancianos que ayudaron a crear el Wizengamot actual, séase el Consejo de ancianos o de sabios.

Pero ahí no terminó Marius, siguió atacando a Dumbledore con las siguientes palabras.

- Ahora que una pequeña parte de la justicia, está hecha, es mi deber, como proxy, de informar al Wizengamot al completo, que mi apoderado, mi cliente, el Señor Potter, reclama que todos los votos emitidos para: leyes sacadas estos últimos diez años, proyectos de leyes, votos a favor de ciertas leyes o cualquier cosa que ha tenido relación el asiento Potter, ocupado y manejado por Albus Dumbledore, debe ser derogado y quitado inmediatamente.- Con esas palabras, sí que hubo cacofonía de voces, voces indignadas de que se retirara todo lo que salió relacionado con los votos Potter, desde 1981 hasta la actualidad. Tantas leyes, tantas ayudas a gente para ocupar un asiento, ayudas a los hijos de muggles, prohibición de atacar a los muggles, en fin muchas cosas que se sacaron e hicieron ilegalmente, pero que afectaban a muchos de los aliados y no aliados de Harry Potter.

El ministro estaba temblando de miedo, gracias al asiento Potter fue nombrado ministro de magia, junto a otros asientos, pero fue definitivo ese asiento para subir al poder. No solo él estaba temblando, muchos otros debían sus puestos de trabajo o sus asientos actuales, al voto positivo que recibieron del asiento Potter.

- El asiento Black, secunda la moción del asiento Potter.

- Y el asiento Greengrass.

- El asiento Nott, también se une.- Muchos otros Señores que debían lealtad o estaban aliados con los Black secundaron la moción del asiento Potter. No solo esos, sino que más de la mayoría de los neutrales, también lo hicieron. Esta vez se abstuvieron de secundar la moción, los asientos Longbottom y Bones, debido a que no les convenía, pero desgraciadamente, obtuvo una mayoría aplastante y estaba en todo su derecho, el Señor Potter, o su proxy en este caso, de hacer lo que hizo.

Dumbledore, viéndose obligado por la mayoría de Señores del Wizengamot, cogió el mazo en su mano temblorosa e hizo lo que muchos temían, dijo las palabras mágicas.

- Que así, sea.- Esas tres palabras las dijo con cierto temor y pesar. Lo que había conseguido en diez años, ido en tan solo diez segundos o menos. Potter había conseguido de momento, lo que ni Malfoy y Voldemort habían logrado en la guerra.

Pero estaba seguro de que eso no era todo, no seguramente había algo más, algo relacionado con las familias que emergieron otra vez, de su escondite.

Viendo que el proxy Potter estaba todavía en pie, preguntó si había algo más que quisiera añadir.

- Ahora que lo dice jefe de magos, en realidad sí, quiero añadir algo, es más, es una moción que a muchos les interesará saber.- Comenzó diciendo e interrumpiéndose para pensar en cómo continuar con la bomba que iba a dejar caer. Tendría que ser cuidadoso de introducir a las familias, recién descubiertas y emergentes nuevamente al poder. Podría ser peligroso, este movimiento, tal vez la ayuda del Señor Black, vendría bien, pero no era un abogado de alto Standing por nada. – Señores y Señoras del Wizengamot, me dirijo a ustedes hoy, con una grave injusticia cometida, contra varios de los descendientes del Consejo de ancianos, que se encuentran al otro lado de las puertas. Esos descendientes se vieron obligados por causas que ellos y solo ellos pueden compartir, a esconderse y retirarse en un olvido temporal. Sus hijos y los hijos de sus hijos, se vieron obligados a no asistir a Hogwarts.- Dijo esa frase mirando acusadoramente a Dumbledore, lo que se dieron cuenta, muchos de los Señores y Señoras del Wizengamot. –Me refiero claramente a aquellas familias que se pensó que estaban extintas y sus asientos, son hoy en día ocupados por gente que no pertenece aquí. Me refiero a las familias, Gaunt, McKinon, White, Blue y Turner, por decir unas pocas. Los jefes de esas familias, han acordado con el Señor Potter, de que es hora de que se haga justicia y el gobierno una vez esté unido de nuevo.- Dijo causando murmullos de acuerdo, esta vez. – Por eso pido a los miembros de ésta augusta asamblea, que den la bienvenida a sus miembros por derecho de nacimiento y que aquellos que, ilegalmente o por ignorancia ocupen los asientos, por favor, desalójenlos.- Terminó su introducción, haciendo que dos de los asientos, el de los McKinon y el de los Blue, se desalojaran. Sin embargo el resto, como el de los Gaunt, fue ocupado todavía, por una bruja con cara de sapo, vestida completamente de rosa chillón.

- Proxy Potter, me niego a irme de este asiento. Estoy emparentada con los Selwyn por parte de padre y este asiento les pertenece a ellos.- Dijo con una voz imitando a una niña dulce, una voz que mandó escalofríos, pero no de miedo, sino de asco, por las espinas dorsales de la gente que estaba a su alrededor.

Lo mismo pasaba con los asientos Turner y White. Las dos personas se negaron a moverse, hasta que Regulus, que con una mirada de furia dibujada en su rostro, una furia que realmente no sentía, pero era necesaria en ese momento, salió en defensa del proxy Potter.

- Me parece que no habéis entendido la situación, los dueños de los asientos por derecho, van a reclamarlos por la magia, que son suyos por herencia. Si todavía estáis sentados, se os expulsará con dolor y se sabrá, sobre todo usted, señorita Umbridge, que de hecho no está emparentada con los Gaunt, dado que esa familia, es descendiente directa del fundador Salazar Slytherin.- Con esas palabras, las puertas del Wizengamot se abrieron nuevamente, pero para revelar a las familias afectadas y algunas otras que en el último momento se unieron a la alianza, debido a las cartas que sus hijos mandaron desde Hogwarts.

Con una sonrisa satisfecha, Marius dio la bienvenida a las familias y les pidió que tomaran lo que era suyo por derecho de nacimiento, sus asientos correspondientes.

Uno por uno, los jefes de las diez familias que se presentaron, fueron yendo a los asientos y reclamarlos por derecho mágico.

Lo que se vio después fue que los que no debían estar sentados, fueron expulsados del asiento con una fuerte maldición de dolor, en algunos casos, la piel cambiada de color o alguna palabra como "Impostor" escrita en la frente.

En el caso de Dolores Umbridge, el asiento la empujó con tanta fuerza, que la estrelló al otro lado de la pared. Se sabía que los Gaunt, ponían ciertos encantamientos anti robo en el mismo asiento. Debía de saber mejor que eso.

Dumbledore, nuevamente se vio obligado a dar con el mazo de Jefe de Magos, en el podio y dar la bienvenida a los dueños por derecho.

Tanto el ministro como Dumbledore, perdieron diez votos importantes en el Wizengamot.

Los expulsados fueron escoltados fuera de la sala, por los aurores, que se encargaban de que no hubiera disturbios.

Entre tanto jaleo, muchos de los miembros pidieron un receso, dado que intuían que todavía no acaba la cosa y que solo había comenzado.

El receso se hizo de dos horas, para poder comer y almorzar. Se necesitó media hora, solo para que todos los Señores salieran del Wizengamot, quince minutos, para que despejaran los pasillos y se fueran a comer en grupos o solos, como en el caso de Dumbledore.

La alianza Potter fue en su conjunto, celebrando de momento el triunfo que habían acometido a Dumbledore. Un triunfo que todavía, era mejor no celebrar, porque los planes de Harry, estaban incompletos en esta reunión. Al grupo se le unieron los Señores Greengrass, Black, Malfoy (a insistencias de su esposa, la cual llenaba el asiento Lestrange, como proxy), Nott, Zabini, Crabbe, Goyle, Mulciber, Longbottom, Bones y muchos otros Señores que estaban de acuerdo con el movimiento que estaban haciendo.

Cuando el receso para comer terminó y el Wizengamot se volvió a reunir, algunos como Umbridge, intentaron volver a sentarse en el asiento que no pertenecían y por ello sufrieron las consecuencias.

Consecuencias que derivaron en la intervención de los sanadores de San Mungo y una fuerte sanción contra ellos, por intento de usurpación o como lo llamaron intento de robo de línea sanguínea.

Dumbledore intentó intervenir a favor de ellos, diciendo que por la costumbre de sentarse en los asientos, ahora ocupados por los legítimos dueños, se habían equivocado, pero no funcionó y tuvo que tragarse la multa impuesta por el Wizengamot al completo.

Una vez más el proxy Potter se puso en pie y Dumbledore con pesar y furia apenas contenida, cedió la palabra al asiento Potter.

- Cedo la palabra al proxy Potter, aunque temo que la va a tener durante un buen rato.- Dejó escapar con ira apenas reprimida, cosa que les hizo gracia a algunos Señores y Señoras, por ello rieron, algo que no quería Dumbledore.

- Gracias, Jefe de Magos. Como dicta la tradición, cuando una nueva facción asciende en éste honorable órgano, es para mí, un gran honor, anunciar que las familias que han obtenido su asiento legítimo, y la familia Potter, así como otras familias, hemos creado una nueva facción, que traerá prosperidad a nuestra comunidad. Traerá gloria a la raza mágica e igualdad entre todos nosotros. La facción, que hemos creado Jefe de Magos, se la presentamos las familias…- En ese punto, quedó en silencio meditativo y cedió la palabra a Regulus, como habían planeado en un momento.

- Creo que lo que mi compañero del Wizengamot, quiere decir, que algunas familias como la mía, cambian de facción debido a los recientes acontecimientos, de los cuales no estamos contentos. La facción es llamada alianza Albion, en honor a la idea que tuvo un antepasado nuestro y de lo cual otorgamos órdenes de él. Me refiero por supuesto a Merlín.- Terminó con broche de oro, mientras que Marius volvió a levantarse y a explicar a aquellos que no lo comprendían todavía, la situación.

- Cuando una nueva facción se levanta, es de mutuo acuerdo anunciarla al Wizengamot al completo, como pasó con los neutrales hacer tantos siglos o los tradicionales y los progresistas. Me complace informarles, de que trabajaremos codo con codo, con aquellos que proporcionen ideas para mejorar y volver a nuestro mundo, el lugar que le corresponde, como antaño Merlín quería que fuera. Un mundo libre de persecución, un mundo de igualdades mágicas, un mundo en el que la magia no sea temida, ni prohibida. Un mundo sin la corrupción que nos asola en momentos, como en el que el señor Dumbledore ha hecho y por ello, el asiento Potter, debido a los acontecimientos que ha sufrido a lo largo de los años, pide un voto de no confianza contra el actual Jefe de Magos ¡Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore!- Gritó la última parte para hacerse oír entre el alboroto causado por las facciones, que claramente perdían miembros.

Los de la facción Oscura o tradicional, perdían a la casa Black y todos sus aliados, que no eran pocos. Los Malfoy y Lestrange, estaban en la duda de irse a la nueva facción política y social.

Los de la luz, en cambio perdían unas pocas familias como los Abbott, los Bones, los Longbottom, los McMillan, los Cornner… y la cuenta seguiría creciendo en los años venideros.

Los aliados de Potter o la alianza Albion secundaron la moción rápidamente, haciendo que parte de los tradicionalistas se juntaran y los neutrales se juntaran por primera vez en décadas, dado que no les gustaba la política que tenía y hacia Albus Dumbledore.

Con horror vio cómo su mundo se venía abajo en un día, un día desastroso para el lado de la luz, o mejor dicho, para su lado. Potter había conseguido realmente, lo que nadie consiguió en la historia desde que llevaba como Jefe de Magos y un líder en las sombras del mundo mágico. Echarlo a la calle, con una mano delante y otra detrás. Muchos jefes de departamento no estaban contentos, como Rufus Scrimgeur, que era jefe de aurores, una vez Moody ser retiró. Pero era la ley, la mayoría habían hablado y muchos miembros de los progresistas no estaban contentos, pero con su trabajo de intentar manipular a Potter. Ellos se lo buscarían, cuando Voldemort regresara y estaba seguro que lo haría, le llamarían corriendo para que los salvara de la guerra y él nuevamente, llegaría como uno de los héroes de la antigüedad, con una corona de laurel, adornando su cabeza, por supuesto, tendría que esperar en las sombras y ser paciente. Planes del gobierno, tendrían que esperar y ya sabía a quién pedir ayuda para pagar la multa a Potter.

Le pediría a su amigo Nicholas, que le ayudara a crear diez toneladas de oro puro con la piedra, que estaba escondida en su despacho, actualmente. A la espera de que sus planes, cuidadosamente trazados surtieran efecto en Halloween.

Albus se vio obligado con cierto pesar y renuencia a abandonar el podio que tanto poder le había concedido en el pasado y a salir de la sala Wizengamot. Dado que su familia no poseía asiento, no podía quedarse, pero iría a las gradas de los visitantes a ver a quien ponían en su asiento.

No estaba preocupado por ciertas familias que no tenían más miembros, para llenar sus asientos en calidad de Proxy, pero estaba curioso en cuanto a quien el Proxy Potter nominaría.

Cuan equivocado estaba Dumbledore en esos momentos, el proxy Potter se sentó finalmente, haciendo fruncir algunos ceños en la confusión, de quien sería el nominado a Jefe de Magos.

Esta vez, el proxy Black, es decir, Regulus Black, se levantó de su asiento y empezó un nuevo discurso, un discurso que traería esperanza a un concilio que estaba en las gradas de visitantes, un concilio en el que Harry pidió ayuda sin saberlo, al entrar en esa tienda, la cual vendía libros sobre la magia de la Antigua Religión.

El dueño de la tienda, el tendero sin nombre, que no se presentó y quedó en el anonimato, era una parte del concilio de Druidas-Hechiceros. Un concilio durante mucho tiempo escondido en las sombras de Bretaña, por miedo al exterminio.

Cuando Regulus se levantó, los murmullos comenzaron, especulando que el nuevo jefe de magos, podría ser él mismo.

- Mis queridos Señores y Señoras del Wizengamot. Hoy estoy levantado aquí para proponer a un miembro de nuestra comunidad que ha sufrido de la persecución antes nombrada, persecución que su propia familia, de hecho comenzó. Me refiero por supuesto a un hombre que ha contribuido a nuestros hijos, hijas, nietos, nietas, sobrinos, sobrinas, primos y primas a que pudieran comenzar su educación mágica correctamente con un buen foco. Yo, Regulus Arcturus Black, propongo como Jefe de Magos a Titus Aurelius Ollivander, hechicero de nacimiento y dueño de la tienda de "focos mágicos".- Terminó de proponer, sentándose nuevamente en su asiento, provocando que algunos de los progresistas, mas vocales en que los hechiceros no tenían cabida en su mundo, protestaran en contra de la proposición. Marius, que veía venir algo parecido, con un suspiro de resignación y no poder estarse sentado en su asiento durante unos momentos más largos, se levantó nuevamente y pidió hablar.

El ministro de magia, que oficiaba como Jefe de Magos temporalmente, le concedió la palabra de inmediato. Solo quería que el día acabara, sin él tener que salir de la oficina.

- Señores y Señoras, me sorprende que haya tanta discriminación contra una persona que ha ayudado tanto a la comunidad. Una persona que viene de una familia de hacedores de focos, desde mucho antes de que este consejo naciera. Un hombre que es discriminado por su potencia mágica, me parece inaudito e increíble. Debo asumir, correctamente, supongo, ¿Que al Señor Potter, también se le discriminará por ser un hechicero? ¿Es esto en lo que nos hemos vuelto? El asiento Potter, por supuesto secunda la moción y debo decir que estoy muy decepcionado de algunos de ustedes.- Terminó secundando la moción, dando vía libre para que la alianza Albion y muchos otros también secundaran el nombramiento de Titus Ollivander como Jefe de Magos, causando que en el Wizengamot, se aprobara con un total de 280 a favor, en contra de unos 20 que se negaron a votar. El resto o bien se abstuvieron o votaron en contra, pero aun así, eran muy pocos para que se les escuchara y Titus Ollivander, fue presentado a su nuevo cargo como Jefe de Magos del Wizengamot. Un hechicero y miembro del Concilio, tenía voz y voto gracias a la ayuda ofrecida por los aliados de Harry Potter.

Esperanza y alegría había en los corazones de los enviados por el Concilio, que aplaudían con entusiasmo y vitoreaban a Titus.

Pero no solo ellos, sino que todos los que votaron le dieron una bienvenida, bastante alegre y cordial.

Más tarde, la misma reunión del Wizengamot fue aplazada al sábado que viene, debido a que se había alargado más de la cuenta y eran las siete de la tarde, lo cual, los miembros se habían saltado su comida y llegaban casi tarde a la cena.

Ese día, había sido un día de una larga serie de victorias para la alianza Albion y muchos de los planes de Harry, se adelantarían positivamente. Otros planes, se atrasarían y otros no llegarían a ver la luz del día, debido a los acontecimientos recientes.

Albion, se alzaría nuevamente y Harry Potter, recibiría el apodo de los Druidas, que en más de mil años no dieron a nadie. Harry sería conocido entre el Concilio, como Harry Emrys.

Harry Potter estaba muy a gusto donde dormía actualmente. Acurrucándose sobre las sabanas y mantas, dio media vuelta, haciendo caso omiso del despertador mágico que le avisaba, de que tenía que despertar, para hacer el día.

Con un gruñido bajo de cansancio, abrió lentamente los ojos y fue despertándose poco a poco, recordando donde estaba y los acontecimientos del día anterior.

Al parecer se había olvidado de que ayer llegaron a Hogwarts y tuvo su primer enfrentamiento, tanto verbal como mágico, con dos personas distintas.

Una que le doblaba en edad y experiencia, en edad, más que doblarle, le sacaba como unos cien años por lo menos.

La otra persona era un chico de su casa, Slytherin, el cual se pasó de listo y quiso retarle a duelo. Un duelo que duró poco, al utilizar Harry la magia de la antigua religión, cosa que le cansó extremadamente, aunque no entendía el porqué, muchos días había utilizado más magia y no estaba nada cansado.

Tal vez fuera que el día de ayer estaba constantemente reforzando los escudos de Oclumancia y por eso se cansó antes. Tendría que investigarlo más tarde en el baúl. Gracias a la magia y a que su baúl tenía múltiples compartimentos podía meterse en uno, en el que tenía su biblioteca personal de magia e investigar la anomalía que sucedió anoche.

Mientras tanto, se fue a dar una ducha de agua caliente y vestirse para bajar a desayunar, junto con los demás compañeros.

Para vestirse decidió ponerse unas túnicas del color parecido al de su casa, no hacía falta ponerse el uniforme en un día no escolar, y tampoco decía lo contrario en las normas del colegio. Solo explicaba que se debía de ir vestido sin ofender a nadie, es decir, que si querías pasearte desnudo o con ropas ofensivas, estaba claramente prohibido, pero la gente solía hacer caso omiso de esa norma, dado que no a todo el mundo le gustaba como vestían muchas personas.

Esa norma solo fue creada en la época de los fundadores, para que los hijos de muggles, se adaptaran antes al mundo mágico y para que sus ropas hechas jirones y harapos, las dejaran atrás.

Terminando en el baño de asearse, salió con una toalla envuelta alrededor de la cintura y vio como sus compañeros iban despertando poco a poco. No lo entendía, tal vez él era demasiado madrugador, una cualidad adoptada de los muggles por medios necesarios de supervivencia, por supuesto, pero sus compañeros se les pegaban las sábanas al cuerpo y se resistían a levantarse.

Eso debería cambiar si sus calendarios eran exigentes, sobre todo el trabajo que vio que se realiza en años superiores. Si bien es cierto que la teoría la había superado ya a la que se daba en Hogwarts, debido al encantamiento del conocimiento, la parte práctica, todavía iba un poco atrasado, sobre quinto año más o menos, en el trabajo con báculo o varita.

Sobre sus estudios de magia de la antigua religión, pronto tendría que recurrir a libros más avanzados, en la tienda del Druida.

Tal vez enviaría a Dobby a por los libros, si Cronos era su elfo personal, pero Dobby estaba siendo entrenado por el elfo más mayor, para que en caso de su muerte, no tenga que aprender sobre los gustos del Maestro Potter y la historia de la familia.

Dobby era un buen elfo y un buen amigo, junto con Cronos se lo pasaba bien y tenían sus bromas aparte, sobre cuán sádico era el joven maestro al castigar a sus elfos, con una semana de vacaciones o un mes sin hacer trabajos fuertes. Harry suspiró, les iba a echar de menos, dado que no los vería, aunque limpiaran su habitación todos los días, él no se enteraría de ello.

Saliendo a la sala común, se encontró con otro de los primeros años, Theodore Nott, aliado de la familia Black en el Wizengamot, si no recordaba mal y un muchacho bastante silencioso.

- Buenos días, señor Nott.- Saludó Harry amablemente, no esperando que le devolviera el saludo, ni nada parecido.

- Buenos días, señor Potter.- Devolvió Theodore Nott con el ceño fruncido por la consternación. –Debo decir, que ha tenido suerte de los compañeros de cuarto.- Dijo haciendo un mohín y relajándose ante la sonrisa de Harry.

- Seguro, pero ¿Por qué lo dice?

- Verá, Crabbe y Goyle, no es que sean muy silenciosos cuando duermen y Zabini, habla por las noches. Lo bueno de él es que se puede aprender idiomas.- Dijo dando ambos una carcajada un tanto sonora.

- Veo, y ¿No se le ocurrió echar un encantamiento insonorizador a su cama?- Theo al escuchar el sabio consejo de Harry, se llevó una palma contra su rostro.

- Lo tendré en cuenta esta noche. Gracias por la información.

- No hay de que, señor Nott.

- Por favor, llámame Theo.

- Entonces, llámame Harry.- Con eso se dieron la mano en señal de amistad o por lo menos para conocerse un poco.

Estuvieron hablando un rato más sobre los distintos tipos de magia que había y como era vista en el mundo mágico. Theodore se quejaba de que la magia estaba muy restringida debido a Dumbledore, Harry solo escuchaba atento y en silencio, sabiendo o intuyendo como iría la reunión del Wizengamot, del día de hoy.

Si todo salía bien, al finalizar el día, la mayoría de la magia que prohibió Dumbledore, durante los diez años que estuvo utilizando su asiento, sería libre nuevamente de ser utilizada.

Pero solo asentía de vez en cuando a Theodore, hasta que los dormilones de sus amigos y amigas se levantaron y fueron a sentarse con ellos dos.

Con los saludos matinales entre chicos y chicas, esperaron pacientemente hablando sobre Hogwarts y sus misterios durante otro rato, hasta que dieron las ocho de la mañana y los prefectos fueron a buscarles, junto a unos Crabbe y Goyle todavía somnolientos.

Los prefectos, cuando Harry se fue, dijeron a los primeros años que los acompañarían a desayunar y a la mayoría de las clases, esperando que Potter no se enterara, pero para su desgracia Potter tenía más sentido común, de lo que querían que tuviera.

Siendo todos acompañados hacia el gran salón, fueron observando los retratos que los miraban con cierto interés. Siempre se miraba a los Slytherin como halcones, sobre todo en las acciones tomadas de ellos.

Cuando al fin llegaron al salón, se fueron todos juntos a la mesa de Slytherin a desayunar y Harry y los chicos, hicieron lo mismo que el día anterior, ver si había pociones o encantamientos en la comida, para sorpresa de muchos y para ninguna de Harry, dio positivo en las Pociones.

Dejando esos alimentos de lado, Harry tomó un desayuno mediterráneo. Si la cosa seguía por el mismo camino, tendría que pedir a sus elfos domésticos que le trajeran comida de Mansión Potter o al menos, denunciarlo a la DMLE por intento de control mental.

Si bien estaban en el mundo mágico y había muchas cosas mágicas, amuletos tales como en contra de las Pociones, aún no habían sido creados.

Tal vez Harry pudiera hacer alguno, cuando aprendiera sobre la alquimia lo suficiente para lograr, tal hazaña.

Mientras tanto se conformaba con seguir bromeando e intentar vivir la vida de un niño de once años, un niño más maduro, pero no obstante niño.

Aunque se temía que Dumbledore y sus perros no iban a dejarle vivir la infancia normal que deseaba, por ello iba con pasos de gigante por delante de ellos, estudiando todo y lo más que podía.

Cogiendo su báculo, se disculpó con algunos de sus compañeros y se disponía a salir, cuando el profesor Snape, lo detuvo, diciendo que tenía algo importante que hablar con él en su despacho.

No viendo nada de malo en reunirse con el profesor, se fue junto a él en un cómodo silencio, en camino hacia las mazmorras nuevamente. Cosa que le venía bien, porque se iba a meter en su baúl para investigar un rato y practicar magia antigua.

El despacho del profesor Snape tenía un aspecto lúgubre y estaba lleno de botes con ingredientes de Pociones dentro de ellos.

Ingredientes que vio y reconoció como los más raros, dando un gesto apreciativo con la cabeza, se volvió a su profesor, sorprendido de que hubiera reconocido alguno de los ingredientes. Sobre todo uno de ellos, estaba muy familiarizado y era nada más ni nada menos que un tarro con sangre de licántropo en él. La sangre de la bestia que atacó a Alphard y Cassiopeia y que muy lentamente dio muerte Harry.

Volviéndose hacia el profesor de Pociones y Jefe de Casa Slytherin, Harry tomó el asiento ofrecido por el profesor Snape.

- Supongo que no me habrá llamado para ver sus… raros ingredientes.

- Si… es una buena suposición señor Potter. Le he llamado para hablar sobre cómo se va adaptando a la Casa Slytherin.- Dijo Snape, enviando una pequeña y ligera sonda mental, algo imperceptible, salvo para los expertos en Oclumancia.

La sonda de Severus, chocó contra los escudos primarios de Harry, haciendo que éste sonriera ligeramente, denegándole la entrada a su mente y pensamientos. Le picaría un poco para jugar a ese juego.

- Veo, profesor Snape, que se ha enterado de la pequeña debacle de anoche en la sala común.- Contestó, mandando también una sonda mental, no tan sutil, haciendo que Severus se irguiera sobre la silla en la que estaba sentado.

- Si, de algo me he enterado, pero no es por eso que le he mandado llamar aquí. Según como se resuelvan… los problemas de mis estudiantes es cosa suya. Tienen que aprender que el mundo no es de color rosa.

- Por supuesto profesor, estoy totalmente de acuerdo con ese punto de vista. En el mundo, hay más colores que el propio rosa.- Comentó con aire ausente, pensando más en la reunión del Wizengamot y en no poder estar presente, por estar en Hogwarts.

- Veo señor Potter, que es un poco paranoico en cuanto las comidas…

- No sería de extrañar, si alguien intenta envenenarle o dosificarle con Pociones.

- Cierto, pero aún no me ha contestado a como se está adaptando. He podido observar que se sienta y comparte dormitorio con los señores Malfoy, Black, Gaunt, Nott y las señoritas Black, Gaunt, Greengrass y Davis. Debo advertirle de que tenga extremado cuidado con…

- Si, lo sé. No hace falta que me advierta sobre nadie, profesor. Con quien me junte es asunto mío.- Severus dio un asentimiento de cabeza comprendiendo que el tema sobre con quien se sentaba estaba zanjado.

- He estado adaptándome bastante bien si le interesa. La sala común de Slytherin, es muy acogedora y después de ayer, no creo que me den ningún problema, muchos de los estudiantes mayores.

- Si, hablando del problema de ayer, me tiene en una perdida en cuanto a la magia utilizada, señor Potter.- Empezó mandando otra sonda mental, está un poco más fuerte, probando las defensas de Harry, viéndolas por encima.

Parecía que el paisaje mental del señor Potter era nada más que una mansión y sus terrenos, seguramente donde vivía en la actualidad, ya que fue a la residencia muggle, de donde vivía por órdenes de Dumbledore en alguna ocasión.

Dejó ahí la intrusión y volvió su atención al chico, para ver su reacción. – Me gustaría saber, señor Potter, que tipo de magia utilizó en el señor Pucey, sus compañeros de estudios me dicen que era magia antigua, otros que magia oscura. En este punto no sé qué creer. ¿Me haría el favor de iluminarme?- Preguntó el profesor con una ceja alzada y esperando pacientemente.

Harry lo consideró unos momentos, en decirle que era magia familiar, pero seguramente la historia de que era un hechicero y que podía hacer vieja magia, saldría pronto a la luz. Así que un poco de verdad no vendría mal, para disuadir de posibles confrontaciones, pero antes de responder, Harry mandó su propia sonda mental de vuelta, haciendo que el profesor delante de él, hiciera una ligera mueca ante la intrusión breve.

Dicha intrusión dio a conocer que ese hombre estaba realmente interesado en la magia oscura, de hecho fue el que pidió el puesto de defensa contra las artes oscuras en diversas ocasiones, sin resultados aparentes.

Era irónico que en la mente de una persona, un milisegundo, fuera parecido a unos minutos de conversación.

Con una sonrisa de las suyas, que mandaban escalofríos por la espalda de las personas a las que estaba destinada, habló la verdad.

- Verá profesor Snape, tarde o temprano va a salir a la luz y dados los acontecimientos recientes de anoche, pienso que lo más sensato es que se entere por mí y no por rumorees infundados. Soy un hechicero y soy capaz de usar la magia de la antigua religión. Más que eso, la estoy aprendiendo bastante rápido.- Dejó el tema ahí, si le preguntaba qué clase de aprendizaje estaba recibiendo, se lo guardaría y no respondería, dado que dentro de poco, se tendría que meter con los rituales que harían cuestionarle que magia utilizar.

A veces ambas magias chocaban entre sí y solo se podía utilizar una de ellas. A Harry que estaba aprendiendo sobre las dos, le parecía mejor la de la vieja religión, aquella que era la madre de la magia moderna.

Si, era un poco más temperamental que la "nueva" magia, pero todo dependía del lanzador, como siempre.

El concilio de Druidas-Hechiceros, sin saberlo Harry, le dio la oportunidad de estudiar brevemente ese tipo de magia, al permitirle comprar los libros, sobre cómo utilizar correctamente un báculo.

En el caso de que escogiera la "nueva" magia, el báculo se volvería inservible con el tiempo. En el otro caso, podría seguir utilizando la magia, como siempre lo había hecho, pero con la diferencia de que saldría mucho más poderosa y de que tendría que hacer el ritual de iniciación.

Dicho ritual era una incógnita hasta que se realizaba. Estaba seguro que pasado este año en Hogwarts, su elección sería bastante obvia, por ello tenía que poner sus manos o las manos de un proxy en el asiento de la junta de gobernadores que le pertenecía por herencia.

- Ya veo, señor Potter. Debo pedirle que en un futuro se abstenga si es posible de practicar dicha magia en sus compañeros de casa. Por otra parte, me gustaría que rellenara esta pequeña prueba. Es sobre todo para saber en qué nivel está. A todos mis estudiantes, de mi casa, obviamente, se la hago. No piense que es el único.- Con esas palabras, no volvió a hacer el intento de Legeremancia. No sería prudente que se lo devolviera con el doble de fuerza.

Harry recogió la prueba que le entregaba el profesor Snape y se dispuso a hacerla, evocando antes, una pluma, tinta y pergamino, mostrando al profesor que no toda la magia antigua era mala o dañina, también se podía usar para las cosas más mundanas.

La prueba en realidad era bastante sencilla y solo requería los principios y teoría mágica, algo que Harry estaba muy familiarizado.

En el tema de Pociones, el tema del profesor, Harry puso un poco de su propia investigación, junto con algo de alquimia, algo que cuando el profesor Snape, corrigiera le sorprendería y le haría cambiar de opinión sobre el joven Potter.

De todas formas la opinión de Severus hacia Harry, era muy cambiada a la que tenía preconcebida.

Como pensó en un principio, era mejor esperar y ver el desarrollo en Hogwarts del niño, no tan niño.

Más tarde en el día, cuando supuestamente la primera reunión del Wizengamot, sucedieron varias cosas a la vez en el Gran Salón, mientras que todo el mundo estaba cenando.

La profesora McGonagall recibió un mensaje vía patronus, supuestamente de Dumbledore, por lo que los rumores contaron después, haciendo que ésta no pudiera ir a la reunión de maestros de esa noche.

Por otra parte, un elfo domestico que conocía muy bien, trajo dos cartas. Una de Gringotts, dirigida a Harry, con el sello de su abogado y otra de Regulus, en la cual explicaba el éxito parcial en sus planes y que Titus Ollivander era el nuevo Jefe de Magos.

La carta de Gringotts decía algo similar, era un informe de todo lo que habían dicho en la reunión y que la toma de posesión de los asientos de las familias que convenció fue un éxito total, digno de ser celebrado.

Con una enorme sonrisa en su rostro, Harry desvaneció las cartas a su baúl fuertemente sellado y resguardado en su habitación.

Volviéndose a sus amigos, les dijo con una enorme sonrisa en su rostro y una alegría que era contagiosa, por alguna razón inexplicable a las chicas, que el día en el Wizengamot había sido un éxito.

- Felicidades, Corvinus, Celeste. Vuestro padre ahora es Señor del Wizengamot.- Los gritos de alegría de los hermanos Gaunt, no se hicieron esperar, como muchos de los otros miembros de las familias que habían recibido el correo tardío por elfos domésticos de Harry.

- También he de decir, que la alianza Albion ha sido declarada con el apoyo de muchas familias, de las facciones, tanto de la luz, oscuridad como neutrales.- Dijo haciendo que todos los presentes que estaban escuchando y conocían por sus padres, dicha alianza se formaría, estallaron en aplausos y vítores agradecidos a Harry la mayoría, otros agradecidos de tener un respiro en sus vidas. El plan de Harry estaba funcionando de momento. Si Dumbledore no ponía su punto de mira solo en Harry, entonces no sabían lo que lo haría.

Esa noche fue una noche de celebración en la mayoría de las salas comunes de Hogwarts, habiendo elfos domésticos de las familias, llevando cartas de ida y vuelta con las felicitaciones en curso.

Al día siguiente saldría un artículo en el profeta que revolucionaría todas las casas de Hogwarts. Menos mal que cayó en Domingo, y no había clases a las que asistir.