Nota autor:
El capítulo está orientado al principio de las primeras semanas de vacaciones de los amigos y aliados de Harry.
No me ha quedado tan bien como esperaba, es un poco más de relleno para el siguiente capítulo que saldrá lo que ha hecho Harry en sus dos semanas de vacaciones. Posteriormente, iré juntando las vacaciones de todos, quedando para visitar los callejones.
Espero que les guste y perdón por las molestias de si hay alguna error en el capítulo. Lo he empezado hoy y terminado hoy también.
Hay ciertas menciones a países que iré haciendo de Europa y de otros continentes, que la información lo más seguro la saque de Wikipedia. Desgraciadamente no he salido de España para viajar y por ello, si escribo sobre otros países lo haré con el conocimiento de Internet. Pido disculpas de antemano si no salen muchas descripciones en un futuro próximo.
Sin más demora les dejo con el capítulo.
Un fuerte y cordial saludo.
CAPITULO 10
- Bienvenido de nuevo, Harry Emrys.- Dijo Titus en voz alta para que se oyera entre el público, algo que el Concilio quería que se difundiera por la comunidad mágica, para dejar en claro, que Harry era un hechicero y que tenía la bendición de los Druidas al poseer el título Emrys.
Con ello, partieron hacia un verano lleno de aventuras y peleas en el Wizengamot. Un verano lleno de emoción, que Harry esperaba con ansiedad, un verano en el que Harry estaría libre de los muggles, por primera vez y para siempre. Harry no contaba cuando el verano anterior se enteró de que pertenecía al mundo mágico, debido a que cuando empezó ese verano, todavía estaba viviendo en Privet Drive. Pero este verano, lo pasaría entero con amigos y lejos del mundo muggle, pudiendo aprender un montón de magia y hechicería, como debería de haber sido, desde siempre.
La familia Black salió de la estación de tren con la intención de coger un traslador desde la zona de aparición permitida.
Los trasladores estaban permitidos en esa zona, porque funcionaban de manera similar a la aparición y sería un gasto más grande hacer una zona únicamente para los trasladores.
Cuando el traslador de los Black se activó, les llevó directamente a la mansión Black de Londres, Grimuald Place, numero 12. Donde el elfo doméstico Kreacher les esperaba pacientemente en la entrada de la casa, para llevar los baúles encogidos de los niños a sus respectivas habitaciones.
La casa estaba igual que cuando estuvieron en vacaciones de Navidad, nada había cambiado, eso les gustó a los niños. El retrato de Walburga y el resto de los Black, que fueron desempolvados de las bóvedas de Gringotts, yacían ahora adornando las paredes del salón del té.
Todos los Black, desde el primero que llevó el apellido, un romano con el nombre de Marius Quintus Black, hasta Walburga y Orion Black.
En los retratos también estaban incluidos los Black que fueron desheredados de la familia, aunque ya no fueran parte de dicha familia, por ir en contra de los deseos políticos, la magia familiar los reconocía como lo que eran y sus retratos eran pintados.
Entre ellos estaba el Alphard Black original y un Squib de nombre Marius Black. Aunque fuera Squib, al parecer su retrato ahora era respetado y sus consejos sobre finanzas fueron aceptados tanto por Regulus como su esposa.
A la que no le gustaba mucho la idea de compartir espacio era a Walburga, pero con la amenaza de que si no se guardaba ciertas opiniones, su hijo Regulus, llamaría a Harry para que tuviera una conversación agradable con él y la convenciera de lo correcto. A partir de ahí, Walburga Black no volvió a quejarse sobre el asunto de nuevo.
Cosa maravillosa, pensaron el matrimonio Black. Por suerte sus hijos, al menos Alphard, que era aficionado a Walburga y sus historias, no estaban presentes para ver el intercambio, debido a que estaban en Hogwarts.
Los retratos Black fueron desempolvados y colocados en esa habitación, debido únicamente a que cuando fueron a la casa de Harry, la mansión Potter contaba con todos y cada uno de los ancestros Potter y Peverell. Al menos estaba Ignotus, entre ellos. Los otros hermanos Peverell, se imaginó Regulus, tendrían sus propios retratos en alguna parte, si no se perdieron en los anales de la historia.
Regulus fue a su despacho a servirse un Whisky de fuego y llamó a sus dos hijos con él, necesitaba saber cómo les había ido en la escuela y si Harry había cumplido su palabra de mantenerlos a salvo. No es que no se fiara, pero Alphard y Cassiopeia eran sus hijos y necesitaba saber ciertas cosas de ellos, cosas que por mucho que Harry le asegurara, no se quedaría tranquilo.
Su esposa, lo entendía perfectamente, a ella le pasaba algo similar. Pero desgraciadamente, Miranda Black tenía asuntos urgentes que atender con el elfo que atendía Grimuald Place.
Kreacher se estaba haciendo mayor para los estándares de un elfo doméstico, había servido a los Black por casi tres generaciones, cuatro si se contaban los hijos de Miranda y Regulus. A Regulus no le importaba que el viejo elfo siguiera con ellos, limpiaba y cocinaba, pero lo hacia todo más despacio y Miranda tenía que ayudarlo. El pobre elfo se castigaba por ello severamente, dado que no era de un buen elfo que sus amos le ayudaran con las cosas de la casa.
Por ello Miranda fue a hablar con Kreacher en cuanto a comprar otros dos elfos más jóvenes que le ayudaran a Kreacher con las tareas domésticas, aparte de que el elfo podría enseñarles cómo se hacían las cosas en la mansión Black y como preferían los Black que se hicieran.
Con los dos elfos nuevos, Miranda tendría más tiempo para hacer lo que ella siempre quiso hacer, y era inventar nuevos encantamientos y maldiciones para el Grimorio de la familia Black.
Su fascinación principal era la invención de nuevos hechizos y maldiciones, lo del Grimorio de la familia Black, vino después cuando Regulus le dijo que todo lo que hiciera podría quedar registrado y guardado allí.
Pero antes de hacer eso tenía que ver la manera de convencer a Kreacher de contratar ayuda extra.
Alphard estaba en la antigua habitación de su tocayo más mayor, cambiándose de ropas, por unas más cómodas. Mientras lo hacía fue pensando en el año que tuvo en Hogwarts, pensó en que fue mejor de lo que esperaba en un principio, cuando su madre convenció a su padre de no mandarlos a Bauxbeatons o a Durmstrang, sino a Hogwarts.
En un principio tenía un poco de miedo, aunque no lo reconociera a nadie, sabía que su padre en el pasado fue un mortífago a las órdenes de Voldemort, un Lord Oscuro, que fue muy temido en la comunidad mágica e hizo muchas cosas malas y oscuras a todo el mundo. Se decía que era el heredero de Slytherin, por eso tuvo tantos seguidores de los denominados Sangre Pura.
Pero por lo que fuera Regulus, decidió dejar el lado del Lord Oscuro y traicionarlo, con la esperanza de que encontrara su fin, algo que al parecer no pudo terminar de hacer, porque no sabía cómo destruir una de las reliquias que tenía en su posesión.
Solamente se conformó con robarla y mantenerla oculta hasta que descubriera como hacerlo.
Pero lo que más temía Alphard, era que al llegar a la escuela, la mayoría de los niños y niñas lo condenaran al ostracismo. Eso fue hasta que conocieron a Harry o se metió en sus vidas. Y a que buena hora se metió en sus vidas, le debían ellas.
Por supuesto estaba contento con que el hechicero les salvara la vida en aquel entonces. No se apenó cuando el licántropo, beta de Grayback, murió. Algo que le traería problemas en el futuro a Harry, lo más probable, pero que parecía no importarle.
Harry se ofreció voluntariamente para todos aquellos que fueran a Hogwarts, a ponerse en la mira de Dumbledore y la escuela al completo, para que ellos disfrutaran del primer año con normalidad.
Al principio no entendía porque quería hacer eso, hasta que su madre fue la que le dijo, que aunque no quisiera ponerse en el punto de mira y agachara la cabeza todo el año, para aquellos que fueron convencidos por Harry de asistir nuevamente al colegio y al Wizengamot, lo llevarían peor y Dumbledore ganaría algo más de poder. Así pues, con la estrategia de llamar tanto como sea posible, la atención sobre él mismo, Harry dio marcha a su plan, un plan que no era astuto ni nada, pero un plan que les valió a sus aliados y amigos un año sin ostracismo.
Además cuando llegaron a la sala común de Slytherin, Harry colocó protecciones en las habitaciones donde él y su hermana estaban. Un bono especial para Harry fue, que todos sus amigos y aliados más cercanos estaban juntos, si no ese día, hubiera acabado más cansado de lo normal.
Con una sonrisa en su cara Alphard bajó a la sala del té a esperar a su hermana, que también estaba en su habitación, colocando su ropa y libros donde pertenecían.
Otra de las buenas cosas de juntarse con Harry, fue que los llevaba a nuevos niveles de preparación y les daba todo lo que fuera posible para ellos o su núcleo mágico aprender. El año que viene, les dijo que lo mismo estaban preparados para aprender duelo en Hogwarts, en la habitación que los hermanos Gaunt encontraron.
Hubiera preferido que hubieran escogido la cámara de los secretos de Salazar Slytherin, pero en ella habitaba un basilisco de mil años de antigüedad, tal vez, no fuera una de las mejores ideas el ir allí.
Bueno la sala de los menesteres también tenía sus secretos, que a Alphard le encantaban.
Cuando vio a su hermana bajar las escaleras con la misma ropa que llevó en el tren, hizo un ligero gesto de desaprobación, algo que su hermana por costumbre pasó por alto.
- ¿Qué pasa Alphard, no me digas que vas a recibir a alguien importante?- Se burló su hermana para mantener las costumbres.
- No, Cassie, pero ¿Qué sentido tiene el ser ricos, si no lo aprovechamos? Además, estás túnicas son para estar en casa y estoy cómodo en ellas. Tal vez si te digo que Harry viene a cenar…
- ¡Que! ¡Harry viene a cenar! ¡No puede verme en estas túnicas!- Chilló con una voz en pánico por la noticia de que Harry vendría a cenar a la mansión.
Tenía que cambiarse rápido y ponerse algo bonito para que la viera bien y no sintiera vergüenza sobre las ropas que llevaba…
Con una risa alegre, Alphard le dijo que le estaba tomando el pelo, a lo que Cassie se sonrojó profundamente primero y luego dirigió su ira hacia su hermano, pero en esos momentos Regulus entró en la sala del té y se apoyó en la puerta de entrada.
Con una sonrisa de las suyas regañó a sus hijos.
- Basta de bromas Alphard, Cassie. Sabes perfectamente que para tu hermano la presencia es muy importante y tu Alphard, creo que a tu hermana le gusta nuestro querido Harry, deberías no burlarte de ella, no vaya a ser que el sentimiento sea mutuo y Harry decida bromear contigo. Tengo entendido que su padre, James, era un bromista excepcional, con un toque cruel a veces.- Dijo Regulus, haciendo palidecer a Alphard un poco.
Cassiopeia por el contrario se veía un poco colorada de vergüenza de que su padre la pillara preocupada por cómo se vería en presencia de Harry.
- A Harry no creo que le guste de esa manera, Padre. Él estaba más fijado en esa Greengrass. No entiendo que ve en ella, cuando a primeras de cambio, lo traiciona y cuestiona sus…
- Si, lo sé, hija. Pero, creo que Harry todavía no se fija en las niñas como tal. Lo que le dolió fue que la señorita Greengrass dejara de hablarle por lo que se vio obligado a hacer Harry. A vosotros os explicamos hace mucho tiempo, que cuando uno crece se debe tomar decisiones que pueden cambiar las vidas de las personas, para bien o para mal. Y que eso del bien y el mal, está sobrevalorado. Siempre tenéis que ver tonos de gris y otros colores en la vida. La señorita Greengrass, al parecer se ha educado y crecido, pensando en las estúpidas historias del niño que vivió y cambiar esos pensamientos, es un poco difícil. Dale tiempo, Harry lo sabe y es lo que ha hecho, distanciándose de ella y la señorita Davis.- Aconsejó Regulus a su hija que miraba en otra dirección, con los ojos un poco brillantes, pero no de lágrimas, sino de fuerza y un poco de enfado por el tema de Daphne y Tracy.
Aun no las había perdonado por haber dejado de lado a Harry. Algo que ella y Celeste, seguramente no harían nunca. También estaba el hecho de que le gustaba un poco. Era un niño, bien parecido, rico y poderoso, tanto en temas políticos como en la magia, pero sobre todo le gustaba su forma de ser en privado, con sus amigos y amigas, donde podía relajarse un poco y bajar la constante guardia que tenía. Bromear con ellos y sincerarse de sus miedos y temores. Aunque eso solo lo hacía con los hermanos Gaunt y Alphard y ella. A los otros no les había dado la suficiente confianza. Es cierto, les había incluido en planes que ver con la escuela y los enseñaba artes que ni siquiera aprenderían o les dejarían aprender en el colegio.
- Ahora que estáis los dos aquí, ¿Por qué no tomamos un té y me contáis como os ha ido la escuela?- Preguntó Regulus alegremente.
Los hermanos Black se miraron uno al otro, como discutiendo mentalmente sobre quien le contaría a su padre sobre sus experiencias en la escuela, al parecer en unos pocos segundos llegaron a un acuerdo mutuo en el que ambos le contarían como fue la escuela. Dándose turnos para hablar.
- Veras padre, si te tuviéramos que relatar todo lo sucedido, explicando detalladamente lo que hemos y no hemos hecho en la escuela…- Empezó Alphard con una sonrisa en sus labios. Regulus dio un suspiro y les dijo que le contaran únicamente los detalles más importantes y se saltaran los otros pormenores.
- De acuerdo, aun así es un poco largo de explicar.- Dijo Cassiopeia. – Todo comenzó en el tren, cuando salimos de la estación de Kings Cross. Al principio estábamos nosotros, los hermanos Gaunt, Harry y las chicas Greengrass y Davis todos juntos. Después se nos unió un pelirrojo, el menor de los Weasley, insultándonos y llamándonos mortífagos en formación, algo que nuestros temores se vieron cumplidos parcialmente, porque Harry saltó en nuestra defensa castigando al niño.- Dijo tomando un sorbo de té que había aparecido, cortesía de Kreacher. – La verdad, se lo tenía merecido ese Weasley. Luego vinieron Neville Longbottom y esa chica Granger que murió el día después de Samhain, a buscar el sapo de Nev que se le perdió. Harry nuevamente se ofreció a convocarlo, pero entre presentaciones y hablando, para ponernos al día, se nos pasó que el sapo de Nev, seguía perdido. Momentos más tarde nos vino el hijo de Lucius, Draco y por lo que pensamos que sería una discusión con Harry, porque el niño se daba ínfulas de grandeza como su padre, Harry le estrechó la mano y le pidió que se uniera a nosotros, expandiendo aún más el compartimento. Eso fue en el viaje de ida, que te informamos por carta que fue bastante bien, los siguientes días, cuando Harry se puso en el punto de mira de Dumbledore, inmediatamente nos dio libros para ir estudiando magia un poco más avanzada, pero lo que nos daba era los libros de texto estándar que se venden en Flourish y Blotts, libros de los siete años de Hogwarts, nos dijo que cuando domináramos los temas que se daban en el castillo, nos daría temas más avanzados, como las artes oscuras, un tema que dijo que estaría con nosotros para aprender. Los siguientes meses nos lo pasamos entre estudios, bromas, juegos de Quidditch con los otros estudiantes de las familias de la alianza y socializando, mientras que Harry estaba en el punto de mira. Sigue tu Alphard.- Dijo Cassiopeia, dando un suspiro y tomando más té, quería que su hermano hablara también, se le notaba a Cassiopeia por el tono de voz utilizado que tenía cierto cariño cuando se hablaba de Harry.
Regulus pensó seriamente en hablar con Miranda, para que fuera dando la charla sobre sexo a su hija, mientras que él haría lo mismo con Alphard, según sus cartas, su amistad con Celeste Gaunt iba muy bien y también notaba ciertos… toques de cariño cuando se refería a ella. Poniendo de lado esos pensamientos un momento, prestó atención a lo que su hijo le estaba contando.
Alphard le contó a su padre que el primer año fue mejor de lo que esperaban en Hogwarts, debido por supuesto, gracias a Harry. Le contó también del duelo amistoso que Harry les dijo que tuvo con Flitwick, como Severus se había hecho un espía para Harry en Hogwarts y cuando el Lord Oscuro regresara, como tuvo casi un duelo con Albus Dumbledore en los terrenos del castillo, algo que vieron ellos mismos al ir a una torre al escuchar ruidos, en definitiva, le contó sobre todo lo que habían pasado en Hogwarts, incluido cuando Harry les pidió que investigaran las protecciones del pasillo del tercer piso.
Cuando Alphard terminó el relato, junto con su hermana poniendo ciertas partes de interés, Regulus no sabía que pensar. Esperaba que sus hijos no hubieran corrido tantas aventuras en el castillo, pero realmente se asustó cuando le dijeron que el espectro del Lord Oscuro habitaba en la parte posterior de la cabeza de Quirrel.
Tendría que hablar seriamente con Harry sobre las aventuras y lo que él pensaba que era ponerse en el punto de mira.
También tendría que agradecerle el cuidado que daba a sus hijos y las preocupaciones por ellos, como las protecciones extra que les daba cuando salían a jugar Quidditch o iban al campo a ver los partidos.
Regulus no pensaba que ver un partido de Quidditch en Hogwarts fuera peligroso, pero cuando le narraron la historia en que casi la escoba del buscador de Gryffindor se choca en las gradas, donde estaba Harry, y como éste lo paró con un movimiento de su báculo, casi se le sale el corazón del pecho y agradeció mentalmente que no hubiera pasado nada malo ni que hubieran sufrido daño alguno. También agradeció mentalmente a la previsión posterior de Harry para salvaguardar las túnicas o bufandas de sus amigos, el chico era paranoico de naturaleza, se entristeció un poco de que un niño de once años, tuviera que hacer muchas veces el trabajo de los adultos, pero así era la vida, ni buena ni mala y a veces un poco cruel.
- ¿Y ahora que tenéis planeado hacer?- Preguntó un poco esperanzado de que dijeran que querían quedar con los amigos y amigas que habían hecho de otras casas, como la sobrina de Amelia, ella seguramente no sería de correr a aventuras peligrosas y menos estar en el punto de mira de dos magos adultos con intenciones… sospechosas.
Los niños Black le dijeron a su padre y su madre que recientemente había entrado, que querían descansar unos días sin estudiar ni trabajar, solo jugar un poco y hablar con los retratos que no conocían, para conocerlos un poco mejor, después trabajarían en las tareas que los maestros habían puesto para las vacaciones. Y después de eso, harían lo que Harry les había pedido a todos hacer, prepararse para el siguiente año, repasando los textos estándar que había en el Callejón Diagon y practicar como lanzar hechizos, encantamientos y maldiciones en silencio.
La magia en silencio era extremadamente difícil y no muchos adultos tenían la posibilidad de hacerlo.
Tanto Celeste como Cassiopeia lo lograron rápidamente y cuando se lo dijeron a Harry, éste las recompensó con lo mejor que podía dar en estos tiempos un niño de once años. Las abrazó a ambas y las dio una sonrisa sincera, felicitándolas por el esfuerzo hecho. Algo que Cassiopeia le encantó, más aun cuando la empezó a llamar por el apodo cariñoso de Cassie.
Miranda pensó que tendría que dar la charla con antelación a su hija, le daba un poco de pena que su niña se estuviera convirtiendo en toda una mujer, pero era imprescindible que recibiera dicha charla para que tuviera cuidado en el futuro. Tanto con Harry, como con los otros chicos. Ella estaba segura de que Harry no se aprovecharía de ninguna de las niñas, pero las niñas tenían atributos que se mostrarían con el tiempo, que a los chicos se fijaban muy bien y si podía decir que su niña, casi mujer, iba a ser muy hermosa, sobre todo con esos ojos color violeta, que los había heredado de la familia Black y como todo Black también había heredado el don de la belleza que la hacía parecer de la aristocracia.
Los Black pasaron una semana tranquila en la mansión. La charla que recibieron ambos hermanos Black les llegó al alma, puesto que no se podían mirar a la cara sin sonrojarse durante unos días.
Ambos padres no dijeron nada al otro sobre que les dijeron a sus hijos, más que nada porque Regulus podría ser muy sobreprotector con Cassie y Miranda un poco madre gallina con Alphard.
Al pasar los días, la primera impresión de la charla se les pasó y luego vinieron las burlas entre ellos, haciendo que los padres dieran suspiros de resignación y los retratos rieran de vez en cuando ante las maldiciones tan peculiares que se echaban unos a otros.
Cuando la segunda semana de junio llegó, Regulus decidió llevar a la familia entera al castillo Black en Francia, que habían heredado de su abuelo Arcturus Black.
Podrían visitar a la tía abuela, Cassiopeia, la tocaya de Cassie, la cual Regulus echaba muy en falta en estos últimos tiempos.
Ella era una mujer solterona, que se dedicó únicamente a llenar un libro negro que tenía sobre los secretos de los magos de Bretaña que eran importantes, como Albus Dumbledore y de los de Francia, como Jean Delacour.
Al parecer también era previsora en cuanto a los enemigos de los Black, si había alguno que quería hacer chantaje a la familia, con tan solo nombrar el librecito negro de tía Cassiopeia, se olvidaban con bastante facilidad del asunto, pidiendo disculpas profusamente y jurando nunca más volverse a meter con dicha familia.
Así pues los Black fueron de vacaciones al castillo que había en Francia y podrían relajarse un rato, divirtiéndose en la playa que tenían para ellos solos. La magia era una cosa asombrosa, cuando los encantamientos repelentes de muggles funcionaban a la perfección en sitios como esos.
Tanto la familia Black, como la familia Gaunt estaban pasando por algo similar, algo así como las demás familias que pertenecían a la alianza Albion.
En la casa de los Gaunt, Celeste y Corvinus, también recibieron la charla adelantada de sus padres, pero ellos no se sonrojaban como los Black, sino que lo llevaban mejor. Sabían que los niños no venían de la cigüeña de París.
Este año la familia Gaunt podía irse de vacaciones a Grecia, donde siempre quisieron ir a investigar la mitología de las Gorgonas y el Pársel, donde se pensó que se inició. Sus vacaciones serían de dos semanas, la primera semana de junio, cuando volvieron de Hogwarts y la segunda semana, que coincidió con el viaje de los Black a Francia.
La familia Gaunt no tenía tantas propiedades como la Potter o la Black, debido al hecho de que hasta hace bien poco eran poco adinerados, pero ahora que los negocios lo llevaba el banco de Gringotts, podían permitirse el lujo de pagar por unas cuantas propiedades y una de ellas fue en Grecia, en la Atenas mágica, la cual era bellísima, como si fuera la antigua Atenas, pero con el hecho de que todo lo que veían era mágico y muggle, una mezcla un tanto excéntrica, pero no pusieron muchas pegas, dado que solo estarían de vacaciones por dos semanas y la mayoría lo pasarían investigando la Grecia mágica.
La familia Greengrass por el contrario se marchó una semana nada más a Italia, para quedar con la familia Zabini, la cual el hijo menor de Selena, era compañero de casa y estudios de su hija mayor, Daphne. La semana siguiente a su vuelta de Italia, tendrían un par de invitados a la mansión Greengrass, y era Harry y la amiga de Daphne, Tracy, que la invitó al mismo tiempo haciendo coincidir la llegada, del niño Potter.
Al parecer Daphne todavía no se sentía cómoda en presencia de Harry, por lo cual sus padres permitieron que invitara a Tracy, pero con la condición de que ambas se comportaran con el chico, de manera correcta.
Era muy importante que no le ofendieran en ningún tema en absoluto, debido a que los padres de ésta, se jugaban mucho perteneciendo a la alianza, una alianza que para el mundo mágico era muy importante. De momento habían entrado en negociaciones, varias de las familias con Gringotts, para que estos les llevaran los negocios, algo que los gobblins estaban gustosos de hacer, pero con la condición de que devolvieran los tesoros gobblin que poseyeran.
Algo que muchas familias no estaban de acuerdo, pero para mantener una paz duradera y llevadera tendrían que hacer.
La familia Zabini, de momento se quería mantener en la facción neutral, cuando Blaise fuera un poco más mayor y entrara en el negocio familiar, que muchos especulaban era el de sicario a sueldo, pero eran eso, puras especulaciones.
Lo que se dedicaba la familia Zabini, era la contraparte mágica de la mafia, algo que estaba muy secreto para los que no pertenecían a las familias.
Las familias no mágicas se daban a conocer, las mágicas preferían por el contrario el anonimato y hacer especular a la gente, que se dedicaban al asesinato a sueldo. Algo que les venía muy bien, porque ningún gobierno les había pillado de momento y si lo hacían, se procuraba que no se dosificara a los sospechosos con Veritaserum, pagando bastante oro, para tal caso.
Las otras familias que potencian a la alianza estaban felices de poder decir que ese año disfrutaron que sus hijos fueran contentos a la escuela y aprendieran e hicieran amigos. Sobre todo con Harry Potter Emrys, un joven que estaba dándoles la oportunidad, que siempre soñaron dar a sus hijos y que gracias a un pacto de no agresión con Dumbledore y de que donaría el total de dos millones de galeones a la escuela, más niños mágicos podrían asistir, niños de familias que no fueron la primera vez por demasiado miedo a que Dumbledore interviniera.
Ahora ese miedo se había ido y una resolución de llenar los asientos del Wizengamot que les pertenecía por derecho de nacimiento llegó, así como mandar a sus hijos a Hogwarts, que durante generaciones, esas familias mandaron a sus niños a esa escuela, pero que por desgracia, cuando Dumbledore se hizo director, no pudieron hacer, por miedo a perder a los hijos en una muerte prematura y "accidental".
La opinión de un buen año terminado en Hogwarts fue generalizada. Filius, Pomona y el resto que no fueran Severus, Minerva y Albus. Pensaron que fue un año bastante productivo en el colegio. Habían logrado obtener suficiente dinero para pagar deudas que tenía el castillo, desde hace dos directores antes que Armando Dippet, la mala gestión de hace tres generaciones, hicieron que el castillo entrara en una deuda con el ministerio de magia y con los gobblins que en varios casos estuvo a punto de cerrar, si no fuera porque los distintos ministros daban un poco de holgura a Hogwarts.
Ahora con la cantidad de alumnos que cursaron primer año, la cosa fue mejorando y con la promesa de que en segundo año, la cantidad doblaría o triplicaría la de 1991, tal vez podrían terminar de pagar al ministerio de magia esa deuda que hace tanto tiempo tenían.
A Filius todo eso no le importaba, lo que realmente deseaba era poder salir del castillo de una vez por todas e ir a pasar sus vacaciones a Gringotts, donde el clan de su padre se hallaba.
Pomona, quería hacer un viaje a la selva de américa del sur, en la cual, tal vez podría llevarse plantas exóticas para enseñar en sus clases.
Severus por el contrario, tenía la ardua labor de espiar a Albus sin que éste ni McGonagall se enteraran, para luego ir a Potter con información que le fuera útil, como ya le dijo antes de acabar el curso, que le informara de lo que fuera más útil y más peligroso para los planes de la alianza sobre Albus.
Pero al parecer, Albus dejaba a Severus fuera de muchos de sus planes, sobre todo los que tenían que ver con su recuperación política.
Ahora que tenía más tiempo libre, Albus Dumbledore contactó de nuevo con los aliados poderosos del pasado, con aquellos que le debían muchos favores, tanto dentro como fuera de Gran Bretaña y por supuesto con la señorita Granger, que actualmente se encontraba escondida en el mundo muggle recuperándose del brutal ataque del troll y la muerte de su padre.
Si, Hermione Granger estaba viva y solo lo sabían él y Albus. Y solo Severus se enteró cuando el curso del 91, acabó, y fue porque Albus se le escapó que tenía que visitar a la señorita Granger, para darle los medios de contratar tutores, para así poder continuar su educación.
La verdad no sabía que había visto en la joven señorita Granger, si, tenía una buena mente y era buena investigando, pero solo eso.
De todas formas sería información que le daría a Harry, cuando fuera a su casa a informar.
De momento nadie sabía dónde estaba el señor Potter, Albus intentó por todos los medios ubicar el paradero de dicho joven, pero sin resultados. Tampoco podía ir al ministerio y exigir saber dónde estaba, porque ahora era parcialmente emancipado, sobre todo con la captura de los muggles.
El chico era listo y astuto, eso se lo tenían que conceder todos. Iba por delante de todo el mundo, cual paranoico Ojo loco Moody.
No era de extrañar que Harry fuera así, sí se crio en un ambiente abusivo, se tendía a desconfiar del mundo que le rodea, más se tendía a utilizar el cerebro y la astucia para no caer en el dolor de los abusos, aunque pocas veces funcionara tales actos.
Faltaban pocos días para que la escuela cerrara para el verano y todo el mundo la abandonara, salvo el director, que muchos sabían que vivía todo el año allí. Algo que solo le permitieron a Albus Dumbledore, salvo este año, este año la junta de gobierno levantó su indulgencia hacia Dumbledore y le dijeron claramente que el colegio debía ser cerrado completamente durante el verano, algo que no le gustaba a Dumbledore, debido a que cada verano que se quedaba, era un verano de descubrimientos de pasajes secretos que tenía la escuela.
También tenía una gran y enorme biblioteca, que por muchas horas que pasara en ella, nunca aprendería de las diversas magias que escondía y los diversos tesoros de libros, llenos de conocimiento mágico.
Ahora Albus Dumbledore se vio obligado a comprarse una pequeña propiedad en el pueblo mágico del Valle de Godric, donde una vez vivió su infancia junto a sus hermanos pequeños y sus padres.
Que recuerdos del pueblo, tanto buenos como malos. Allí fue donde más tarde se enamoró de Gellert Grindelwald, un mago con demasiado talento y muy inteligente.
Una pena como acabó Gellert, podrían haber tenido un buen futuro, juntos. Podrían haber gobernado Bretaña mágica sin oposición. Pero la realidad era otra, Albus se vio obligado a para a Gellert, por la opinión publica de Bretaña y por qué tenía la varita de sauco, si la ganaba, ganaría una herramienta formidable. Y lo hizo, la ganó y ganó mucho con ese duelo.
Severus, Minerva, Filius, Pomona y el resto de profesores de Hogwarts, quedaron en cabeza de puerco, como anualmente solían hacer tras terminar el mandato y preparar sus vacaciones.
Todo el mundo hablaba acerca de dónde iban a ir, cuan cansados estaban de las bromas de los gemelos Weasley, cuan intrigados por la excepcionalidad muestra de magia del joven señor Potter y sus amigos y sobre todo, se preguntaban e intentaban adivinar, como sería el siguiente año en Hogwarts.
Bueno eso lo descubrirían una vez sus vacaciones de un mes, terminaran. Los meses de julio y agosto debían volver al trabajo, para preparar el siguiente año, añadir a la lista de libros materiales que creyeran importantes, cambiar algún libro, prepararse, en el caso de Severus de ingredientes de pociones para tener suficientes, etc.
En definitiva, muchos disfrutarían del mes de descanso de los alumnos y otros como Filius deseaban reencontrarse con algunos de los alumnos para discutir nuevos temas que añadir a la magia, aunque Filius deseaba reencontrarse con el señor Potter para, únicamente batirse en duelo con él de nuevo.
Filius se quedó con bastantes ganas de hacer un duelo o batalla con Harry, debido a que la última le supo amarga la victoria. Estaba seguro que si se le daba la oportunidad de desfogarse y sin dar ningún tipo de daños, Harry Potter, tenía muchas posibilidades de ganarle, a él, un campeón de duelo en sus días y un buen maestro de encantamientos.
Ahora que lo pensaba, estaba más que ansioso del reencuentro.
Severus por otra parte, lo único que deseaba era abastecerse de sus queridos ingredientes de pociones, ver si había algún ingrediente raro en el Callejón Knockturn y relajarse en su casa de Spinner End.
Cuando las dos semanas de vacaciones o trabajo, para algunas de las familias de la alianza Albion, terminaron, a todos se les dio la dirección Flú de la mansión Potter para que fueran.
Se quedó en que Harry o uno de sus elfos, recibirían a los invitados para la famosa reunión que tendría lugar en dicha mansión.
La reunión se llevaría a cabo los planes que Harry había estado haciendo con su proxy del Wizengamot y la nación gobblin, planes que involucraban a todas y cada una de las familias que componían dicha alianza, con el fin de llevar a Hogwarts una nueva era de prosperidad académica y volverla a hacer uno de los mejores colegios del mundo mágico.
Actualmente Hogwarts dejaba mucho que desear en algunas de las clases, como pociones, que lo único que hacían era seguir las instrucciones de la pizarra, defensa contra las artes oscuras, que era una broma de clase cada año, pues se cambiaba de profesor constantemente. También eran una broma adivinación e historia de la magia, la cual era impartida por un fantasma que lo único que hacía era hablar de guerras gobblin.
Cuando las familias fueron entrando por la red Flú, se encontraron al elfo doméstico en jefe de los elfos de la mansión Potter para recibirlos.
- Disculpen a Maestro Potter Emrys, pero actualmente se encuentra indispuesto para recibirlos, me ha pedido que os reciba y esperen a que todo el mundo llegue, para llevarlos al gran salón.- Dijo el elfo, disculpándose profusamente por su maestro.
- Por supuesto, jefe de elfos Potter, no se preocupe, seguro que el señor Potter nos lo explicará después.- Dijo Regulus, haciendo que otros como Salazar y Amelia asintieran con la cabeza.
Para un mago Sangre Pura, era cortés con sus invitados recibirlos personalmente, pero si Harry no pudo y mandó al viejo elfo a recibirlos, tal vez le sucedió algo.
Cuando finalmente la totalidad de las familias que componían la alianza llegaron y estaban listas, el elfo los condujo a las puertas de un salón, un salón que en un principio tenía la finalidad para bailar en fiestas como Yule.
Pero que en esta ocasión, tendría la finalidad de llevar la reunión.
Con un chasquido de los dedos del elfo, las puertas se abrieron para revelar el interior y una gran mesa redonda, donde actualmente estaban sentados cuatro gobblins y un chico, alto y moreno.
Cuando el moreno se dio la vuelta, un susurro colectivo surgió, dado que lo reconocieron como Harry Potter, pero Harry había cambiado en las dos semanas que habían pasado.
Ahora estaba más alto y un poco más musculoso. El pelo lo tenía más largo que antes, haciendo que cayera sobre sus hombros.
Los ojos le brillaban como si fueran dos luceros, iluminando la noche. Llevaba unos pantalones negros, botas negras y una camiseta de manga corta, revelando tatuajes druídicos, adornando su piel.
La primera en hablar y saludar a Harry fue una Cassiopeia con la boca abierta de la impresión.
- Harry… ¿Eres tú? Te ves muy… cambiado.- Dijo una aturdida Cassiopeia.
