CAPITULO 14
El ritual también tenía sus inconvenientes, como dando a Harry algunos aspectos de las sangres ingeridas. Como por ejemplo la fuerza. Una fuerza un poco fuera de lo común, pero no tanto. No sería como un gigante o un semigigante, pero se acercaría a la fuerza de tres hombres adultos.
La de basilisco y fénix, no le darían nada fuera de lo normal, igual iba para la sangre de unicornio dada libremente.
La de dementor, no estaba claro, pues no sabría cómo reaccionaría ante uno de verdad, aunque su báculo reaccionó como lo había hecho en Luxor, pero sin la visión que le dio Bennu.
Algo que tendría que investigar en un futuro.
Una semana había pasado y Harry estaba empezando a aburrirse en serio. Esto de la prisión domiciliaria, en un principio sonaba bastante bien, pero después de la primera semana de llevar una monotonía de levantarse temprano, desayunar ligero, entrenar, ducharse, almorzar, estudiar diferentes tipos de magias, comer, encerrarse en el despacho a seguir estudiando y aprendiendo más magia, merendar, entrenar un poco más haciendo un poco de ejercicio, cenar y practicar Oclumancia, se volvía pesado con el tiempo y monótono. No había diversión en ello, era como si estuviera obligado y ya no lo hiciera por voluntad propia, le faltaba la acción que tenía cuando se enfrentaba en duelos o algo por el estilo.
De la magia aprendida, las runas antiguas era la más extensa, pues no se quedaba solamente en las runas que se solían enseñar en los colegios, también aprendió de los otros tipos de runas.
Runas celtas, vikingas, egipcias, griegas, romanas, visigodas, galas y runas de los nativos americanos, aunque Harry pensaba que era un tipo diferente de escritura que rúnico.
Aparte de las runas, también estudió la Aritmancia y la capacidad de crear hechizos, algo que le interesaba profundamente, pero por desgracia, lo de crear hechizos, era más bien para magos, por el movimiento varita, las runas de trabajo y la Aritmancia puesto en ello.
También se interesó por las artes más oscuras de ambas magias, artes que fueron olvidadas por el paso del tiempo. La Nigromancia y la convocación.
Ambas artes eran magia muy oscura, la primera porque no solo se trataba de crear cuerpos animados de cadáveres, sino de convocar sus almas del otro lado a éste. Era un trabajo que podría salir mal, dado que las almas en sí eran volubles en el mejor y podrían quedarse como espíritus o espectros malignos, si algo salía mal. Aun así mandó a sus elfos a investigar donde podían comprar libros que indicaran más sobre esa arte. Para su desgracia, el único lugar estaba en Egipto y requería la presencia de la persona para comprar los libros y artículos relacionados con la Nigromancia, ni siquiera Borgin y Burkes se atrevía con ese tema en particular, tanto como con la convocación.
La convocación no se trataba de convocar las almas de los fallecidos a este plano de la existencia, sino que trataba de la demonología y su control sobre ellos.
En el único libro que pudo encontrar algo, fue en el Grimorio Potter, al principio y era nada más que una advertencia de Ignotus Peverell a su descendencia, de que ese arte era mejor dejarlo en el olvido.
Cuando le preguntó al retrato el porqué de olvidar el arte, al principio Ignotus se negó a contestarle, pero viendo la insistencia de éste sobre el tema, y temiendo que podría aprenderlo por su cuenta, le explicó que la demonología no solo trataba de la invocación de un cierto tipo de criatura de otro plano, sino que si querías controlarla, tenías que ser más fuerte de voluntad que él o ella y eso era complicado en extremo.
También jugaba en favor ciertas runas que ya no existían en ningún tomo, pues los tomos o bien fueron enterrados y olvidados su ubicación o destruidos.
Ignotus suplicó a Harry que olvidara el tema y se centrara en otros como la Nigromancia, no tan poderosa, pero más segura que la demonología.
Asintiendo Harry, prometió no involucrarse en un tema que no conocía y le preguntó si sabía algo de Nigromancia.
- Por suerte para ti, no es que sepa algo, sino que tengo lo que en estos días se le llama una maestría en el arte.
- ¿Serias capaz de enseñarme, aunque sea solo la teoría?
- ¿Para que la quieres aprender? ¿No te vale la magia de la antigua religión?- Preguntó en cambio Ignotus, sin responder a la pregunta de Harry.
- Claro que me vale la magia antigua, pero como se suele decir, el conocimiento es poder, y mientras más conocimiento tenga sobre un tema, más poder tendré en el futuro.
- Pues como has dicho, en el futuro, cuando seas un poco más mayor, a eso de la edad de quince a dieciséis años, podré enseñarte lo que quieras. Mientras tanto ve comprando los tomos si quieres, ve leyéndolos también, pero dudo que entiendas algo al respecto, más aun puedas realizarla sin las consecuencias negativas.- Terminó el tema Ignotus y Harry supo ver un despido cuando era necesario.
Sarah veía que Harry iba devorando con un encantamiento, libro por libro de la biblioteca Potter y se pasaba horas en estado meditativo, guardando el conocimiento teórico aprendido, almacenándolo en sus escudos de Oclumancia. Pero no era solo eso lo que hacía, almacenar la información. También reforzaba sus escudos con numerosas trampas y Golems construidos en su mente, listos para aplastar, si se activaban. Algo peligroso, pero con ciertas ventajas, pues Bennu le guiaba en la mejora de la Oclumancia.
También se empezó a interesar más por la herbolaria y las opciones, algo que Sarah agradeció de ver que no solo la magia práctica era importante para él.
Lo que Sarah no sabía era que se interesó por esos temas, debido a que estaban correlacionados con la alquimia.
Los días de la semana pasaban lentamente y la nación gobblin no se ponía en contacto con Harry, algo que le preocupaba un poco, si no fuera capaz de utilizar la sala durante un día, no sería capaz de avanzar tanto en su aprendizaje con Sarah y lo más seguro es que lo acabara un año más tarde de lo previsto, para cuando supuestamente cursara quinto año en Hogwarts.
Gornuk si se puso en contacto regular con Harry, pero en relación con las inversiones en Europa y el continente americano, algo que dio el visto bueno Harry, al ver claramente que le daría un lugar en ciertos mercados emergentes y tradicionales.
Mercados, como la importación y exportación de ingredientes para alquimia, pociones y rituales. También la importación y exportación de plantas raras de otros países, en el cual Inglaterra no tenía. Esos aspectos de la economía mágica de los países que eran similares a Bretaña.
También le indicó que se puso en contacto con la junta de gobierno y aceptaron amablemente su donación de dos millones de galeones con la condición de que Dumbledore no viera un solo Knut. Algo bueno después de todo se haría para el próximo curso.
El profesor de historia de la magia sería por fin exorcizado de este plano al otro. La clase de defensa contra las artes oscuras, sería investigada en busca de la infame maldición, para sacarla y que se tuviera un profesor decente o más de uno. La junta quería poner dos; uno para las criaturas oscuras y otro para las artes oscuras en sí.
También querían contratar a un profesor que se dedicara a los dos primeros años, exclusivamente para dar clases de teoría mágica, algo que Albus, abolió cuando llegó al poder.
Cambiar las clases optativas de Runas y Aritmancia a primer año y hacerlas obligatorias, algo como estaba en el pasado, instaurando en tercer año la alquimia, el duelo y la introducción a las artes oscuras.
Al ser legalizada nuevamente la asignatura, gracias a la famosa y muy discutida derogación del asiento Potter en el Wizengamot, se podría volver a enseñar.
También se contratarían profesores para enseñar a los nacidos de muggles la historia del mundo mágico y sus costumbres, para que no se vieran cada dos por tres sorprendidos y explicarles, hacerles comprender, que dependían del silencio de éstos para que los muggles no se enteraran.
También habría ciertas reparaciones en el castillo que eran necesarias, como las torres que no se podía utilizar debido al deterioro o los laboratorios de pociones que estallaron hace un siglo y la escuela no pudo reparar.
Las aulas vacías que había, nuevamente se llenarían con más asignaturas optativas en años superiores como sexto y séptimo.
La tradición de aprendizaje de una maestría seria impuesta nuevamente, gracias a la donación, pues ahora podían contratar tutores especiales para ello.
El libro de Hogwarts, el que daba los nuevos estudiantes cada año, anotó más de trescientos niños mágicos para asistir a la escuela y la escuela recibió la notificación de que hechiceros, druidas, brujos, y Hags querían asistir por derecho propio a recibir una educación.
La junta de gobierno estaba totalmente de acuerdo, los únicos maestros que se oponían era McGonagall, por ser leal a Dumbledore y el mismo Dumbledore que no quería nadie más poderoso que él, emerger.
Con esa excusa perfecta para la junta de gobierno, Dumbledore y McGonagall fueron despedidos inmediatamente, alegando que ya no eran aptos para enseñar en una escuela mágica al negar a niños y niñas inocentes la oportunidad de aprendizaje.
Con la expulsión de Dumbledore, éste perdió mucho poder político, pero no pudo darse cuenta debido a su encierro en una de las celdas del ministerio de magia.
Pero eso no fue lo único que los gobernadores hicieron con el dinero, no, lo que también hicieron fue pagar las deudas que tenía el castillo y por primera vez en siglos, la matrícula de ingreso pudo reducirse a la tasa normal, antes de las deudas fueran hechas.
A la junta le sobraba unos cuantos cientos de miles de galeones y decidieron revisar las salas de Hogwarts en busca de agujeros y cuáles de ellas podían reactivar.
Se decía por Dumbledore que Hogwarts era el lugar más seguro de Bretaña mágica, pero cuando un experto mandado por Gringotts fue a revisarlas, pidieron la ayuda de un Druida y un hechicero, puesto que las salas dependían de cierta magia antigua que el experto o bien no entendía o no podía lanzarla.
Cuando los otros expertos en salas llegaron se asombraron al ver que la piedra de barrio de Hogwarts estaba más o menos deshabilitada en su totalidad para defender el castillo en caso de asedio, en caso de que un estudiante o maestro violara a otro, en caso de que alguien matara dentro de la escuela, había un montón de casos que indignaron a los tres expertos en salas rúnicas a niveles altísimos.
Por ejemplo el caso de la sala anti violación fue desactivada por un director, que éste admitió cuando se le preguntó a su retrato, que en su tiempo había profesores que llevaban a su familia con ellos y para mantener las relaciones maritales en los cuartos de los maestros, las salas se activaban continuamente y le notificaban al director quien tenía las relaciones, un dolor de cabeza muy agudo, pues no se le ocurrió al director que atar esa sala a su mente, en vez de un pergamino que detallara el asunto. Por ese motivo esa sala fue desactivada, llevando a futuros problemas, problemas que no se hizo responsable, aunque no admitió nunca ante el alumnado que esa dichosa sala fue desactivada.
En fin la junta de gobierno activó todas las salas de defensa que tenía el castillo, salas anti violación, salas anti suicidio y asesinato. Salas anti robo y anti maltrato físico. Salas que prohibían el uso de artefactos oscuros en la escuela, lo que dio lugar al hallazgo de un Horrocrux en la sala de los menesteres, que fue la diadema perdida de Rowena Ravenclaw.
La diadema fue llevada a Gringotts para averiguar de quien era el Horrocrux y su destrucción. La junta, no tenía idea de lo que era un Horrocrux y los expertos en las salas no describieron lo que era por miedo a que la gente inculta hiciera más.
Gringotts sacó el Horrocrux de la diadema y ésta fue devuelta a Hogwarts, más claramente a la sala común de Ravenclaw, en la estatua de la fundadora de dicha casa. La cual pusieron fuertes salas anti robo, ya que sería muy codiciada entre el alumnado para sacar buenas notas.
Harry recibió notificación de cada cosa que se hacía en el castillo debido a su donación del dinero. La junta pensó que sería bueno mantener informado a un benefactor tan amable de su inversión.
Se puso contento cuando descubrió que otro de los Horrocruxes de Voldemort fue descubierto y destruido en el proceso. Bueno destruido no sería una palabra exacta, porque debido a un ritual gobblin podrían descubrir donde más había Horrocruxes, si es que los había. Pero dicho ritual, por desgracia llevaría un tiempo, dado que para hacerlo, primero el creador de los Horrocruxes debía tener un cuerpo, sino su espectro o lo que quedara de su alma, se daría cuenta, dado que la magia Horrocrux se encargaba de tenerlo enlazado a sus anclas.
Quitando los hechos de sus inversiones, el resto de la semana pasó lentamente, solo quedaban tres o cuatro días para que los Señores involucrados en el juicio que decidiría el destino de Harry en las islas, regresaran de sus vacaciones.
Solo podía pensar en unos pocos Señores, tales como Lucius, Regulus, Salazar y los Señores Blue y White, que decidieron irse de vacaciones para celebrar con sus respectivas familias, su vuelta al gobierno mágico.
Mientras tanto iba teniendo reuniones casi a diario con su abogado, Marius, el cual le iba diciendo que pronto podría salir de la mansión y hacer vida normal o tan normal, puesto que estaban preparándose para el exilio.
Harry tenía posesión o había comprado una pequeña villa en Irlanda y mandó a los elfos domésticos de la mansión Potter a prepararla. Como vigilancia de los elfos y como pedido de éstos, Sarah se fue con ellos, dando a Harry la tarea del auto estudio y el auto entrenamiento físico.
- Harry, debo ir a Irlanda, no solo para vigilar a los elfos, sino que tengo que reunirme con el Concilio. En relación con tu aprendizaje, cuando se resuelva el asunto del juicio continuaremos intensamente. Te puedo prometer que no vas a aburrirte como esta semana.
- Eso espero, porque casi he terminado con la biblioteca Potter.
- Eso es una exageración y lo sabes, Harry.
- Si, pero poco me falta…
- Bueno el caso, estaré fuera hasta el día del juicio, supongo que a nosotros nos juzgaran antes que a ti, algo que no entiendo, pero así es como Marius nos lo ha explicado.
- Por eso vas al Concilio, ellos tienen sus propios abogados, ¿Verdad?- Afirmó más que pregunto Harry.
- Sí, más o menos Harry. Es un poco más complicado que eso. A algunos de nosotros nos quieren juzgar por traición, Marius se ofreció voluntario para defendernos, pero, al final todo recae en los votos del Wizengamot, por ello el Concilio, puede que decida presentarse ante el Wizengamot por primera vez en casi un milenio y amenazar con romper el tratado de no agresión, ante tal agresión contra ti, deliberadamente.
- Menudo lio, si lo hubiera sabido, no hubiera ido ese día al callejón Diagon.
- Desgraciadamente Harry, aunque no hayas ido ese día, otro hubiera sido tan bueno como cualquiera, con Dumbledore por ahí, tratando de controlarte, temo que no te hubiera dejado en paz, hasta que te hubiera tenido bajo control o que él hubiera perecido.- Dijo Sarah, haciendo asentir en comprensión a Harry.
- ¿Entonces te veré el día del juicio?
- Espero que sí, así que no andes de vago y entrena todos los días como hasta ahora.- Se despidió dándole un beso en la mejilla e intentando revolverle el pelo, cosa que no sucedió tan fácilmente.
Con una sonrisa salió fuera de las salas de la mansión para desaparecerse hacia Irlanda y su casa allí.
Los días previos al juicio, estuvo mandando correspondencia a Regulus y Corvinus, pidiéndoles que no informaran a sus hijos sobre lo que había sucedido. Pidiendo que si podían permanecer con sus madres en el lugar que estaban veraneando, mejor.
La respuesta fue negativa, dado que los niños ya sabían por los periódicos internacionales lo que le había pasado.
- Cronos, pide a Regulus, Salazar y los demás miembros de la alianza que vengan a casa, creo que tenemos mucho que discutir.
- Como ordene, maestro. ¿Puedo hacer una petición?
- Por supuesto Cronos, dime.
- Estoy viejo y cansado, Maestro, me gustaría retirarme como jefe de los elfos y dedicarme a los invernaderos, a cuidar de las plantas y los terrenos. Me gustaría enseñar a un sucesor, con su permiso, creo que Dobby haría un gran papel.
- Tienes mi permiso para retirarte cuando lo decidas Cronos, no tienes que pedirlo. Entiendo que es como se hace, pero por favor, sabes que estamos en plena confianza, amigo.- Dijo Harry haciendo llorar de alegría al viejo y marchito elfo.
Con un chasquido de sus dedos Cronos desapareció para ir a cumplir con el mandato de Harry, pero antes debía buscar a Dobby y contarle de sus nuevas funciones como aprendiz del elfo en jefe.
Había escogido a Dobby por el simple hecho de que el elfo tenía una devoción rayando en la obsesión con servir fielmente y diligentemente al joven maestro.
- Dobby, te requiero conmigo para un pedido del maestro.
- ¿Qué puede hacer Dobby para ayudar al maestro Harry Potter, señor.- Dijo nombrando al maestro Potter como lo solía hacer con los demás elfos, haciendo sonreír a los otros en la diversión.
- Tenemos que ir a buscar a los aliados del maestro y pedirles que se reúnan con él, aquí en mansión Potter. También me gustaría explicarte tus nuevos cometidos, ya no serás multiusos, a partir de ahora serás mi aprendiz y mis sucesor como jefe de los elfos y elfo personal del maestro.
- Pero… Pero… Dobby no puede hacerlo, Dobby es un elfo joven todavía…
- Si, eres joven, pero con mucha energía y dispuesto a servir al maestro y ayudarle, cuidarle y guardar sus secretos, ¿Verdad?
- ¡Por supuesto, Dobby es un buen elfo doméstico, Dobby jamás traicionaría a maestro Harry Potter, señor.- Dijo el elfo como si estuviera ofendido de que Cronos, su jefe dudara por algún momento de ello. Es más todos los elfos de mansión Potter estaban de acuerdo con Dobby en que eran buenos elfos y servirían a Harry hasta la muerte. El maestro Harry era un buen maestro que los respetaba y cuidaba de ellos, prohibiéndoles que se auto infligieran daño.
- Por eso quiero que me sucedas, pero para ello deberás aprender de lo que al maestro le gusta, como activar y desactivar las salas de la mansión, conocer todos los hábitos, tanto malos como buenos del maestro, atender a sus necesidades sin que te llame, ni que te vea. Todo buen jefe de elfos domésticos, debe aprender sobre sus responsabilidades y los que están bajo su responsabilidad. Es un trabajo duro y arduo, que requerirá mucho de tu tiempo.
El maestro también es muy curioso y le gusta aprender, pero el Gran Maestro Peverell nos ha pedido que cuidemos de lo que pueda ir aprendiendo, así que con nuestra magia le restringimos que puede aprender de la biblioteca Potter. ¿Estarás preparado para servir a maestro Potter?- Enumeró y contó lo que tendría que hacer y lo que se esperaba de él como el elfo personal de Harry. Una gran responsabilidad de hecho, sobre todo con la presión por el inminente juicio que tendría lugar en dos días.
- Dobby está listo, pero Dobby cree que todavía es temprano para que Cronos se retire.- Dijo con convicción haciendo que el otro elfo chasqueara los dedos, haciendo cambiar el uniforme del elfo a uno parecido al suyo.
- Bien entonces, ahora nos toca buscar a los aliados e informarles de que se reúnan aquí. Elfas de la cocina, preparad un banquete, que pronto tendremos muchos invitados.- Ordenó Cronos, con lo que las elfas dieron saltos de alegría y fueron corriendo a preparar el banquete para los invitados.
Hace mucho tiempo que la mansión de los Potter no recibía visitas tan grandes, cierto que de vez en cuando venía Titus y se quedaba a comer, los gobblins también estaban presentes, sobre todo por protección, al menos hasta el día del juicio.
Dobby y Cronos se marcharon a hacer sus tareas respectivas, que eran largas y tediosas puesto que tendrían que contactar con muchos de los Señores que se unieron al Wizengamot de nuevo.
Al final se acordó que la reunión con los aliados se haría el día antes del juicio de Sirius, Harry y Dumbledore.
Harry tenía muchas cosas que discutir con la facción de Albion, algo que el Concilio sabía y por ello mandó representantes para que asistieran también. No se lo perderían por nada del mundo, los planes que Harry tenía, aunque este se enfrentara a la posibilidad del exilio.
Para cualquiera que estuviera con Harry en la mansión, le veía tranquilo y sin nervios. Podría tratarse de los fuertes escudos oclumánticos que tenía ya que los utilizaba a todas horas, ahora que no se cansaba tanto como antes, pero la verdad sea dicha, Harry tenía un as bajo la manga, que solo sería desvelado si lo necesitaba realmente.
Antes de la llegada de sus aliados, Harry recibió notificación de Gringotts que se presentaba también junto con Ragnok, su rey y Gornuk, gerente de las cuentas Potter.
Había otro medio gobblin que se presentaba con éstos y era nada más, ni nada menos que Filius Flitwick, profesor de encantamientos y antiguo maestro de duelo.
- Bienvenidos, majestad, Maestro Gornuk y… ¡Vaya sorpresa, Maestro Flitwick!- Exclamó sorprendido Harry, llevándolos al salón, donde recreó la tabla de la mesa redonda, que se asemejaba a los relatos ficticios de los libros que tenía Harry, traídos de Privet Drive y bien guardados para que nadie los descubriera.
No es que se avergonzara de tenerlos, pero era algo que atesoraba de su pasado, así como la ropa que se llevó de los muggles, algo que le había costado conseguir al entrenar su capacidad en la magia.
De todas formas la mesa era redonda, como en las leyendas del rey Arturo y Merlín.
Con una indicación de la mano, guio a los gobblins y medio gobblin para que se sentaran. Acto seguido bebidas aparecieron, cortesía de Cronos y Dobby.
- ¿A que debo el honor de vuestra visita, majestad?- Pidió Harry, realmente curioso en cuanto al porque estaban allí.
- Primero que nada, señor Potter, me enorgullece ser portador de buenas noticias, según su… pedido de ayuda a la nación en cuanto a su entrenamiento. En segundo lugar, sabe que estamos aquí como parte de los aliados.- Dijo haciendo asentir con la cabeza a Harry y deteniéndose brevemente cuando entró Sarah.
- Maestra Ó Conaill, una sorpresa que haya regresado antes de tiempo. Por favor únase a nosotros, Maestra.- Dijo Harry, causando una sonrisa en Sarah y sentándose en una de las sillas al lado de Flitwick.
- Hola Harry, Majestad Ragnok, Maestro Gornuk. Disculpe usted, no le conozco maestro Gobblin.- Dijo refiriéndose a Flitwick. – Estoy aquí Harry, en representación del Concilio, ¿Llego tarde?
- En absoluto, Maestra Ó Conaill, de hecho la reunión todavía no había empezado. Permite que te presente a maestro Filius Flitwick, del clan Flitwick.- Introdujo Harry a Sarah.
- Entonces perdonad que me excuse y vaya a la sala de espera a esperar a los demás. Seguid con vuestra reunión, imagino que es de otra índole.
- En efecto Maestra Ó Conaill.- Dijo Gornuk con una inclinación de cabeza. – Le agradecemos la privacidad, aunque también le interese lo que tenemos que decirle al señor Potter Emrys.
- Prefiero que mi aprendiz trate este asunto por su cuenta de momento. En este instante estoy como enviada del Concilio y no como Maestra de Harry. Lo siento Maestros Gobblins, me retiro.- Con eso dio una inclinación de cabeza a los gobblins y a Harry y se fue a la sala de espera donde estarían a punto de llegar los invitados de Harry con sus respectivas familias.
Una vez dejados solos de nuevo, Harry se dirigió nuevamente a los gobblins que se quedarían a la reunión de la alianza.
- Entonces…
- Entonces señor Potter, como le iba diciendo, el consejo gobblin ha decidido que usted sería el primer hechicero en hacer uso de nuestro artefacto. Por supuesto tendrá que ser en tierra gobblin, pero no veo que eso sea un problema.
- Cierto, salvo si me exilian.
- En todo caso no veo cual es el problema.
- El banco está en territorio britano, aunque sea independiente de Britania mágica, se supondría que no puedo pisarlo.
- Veo, entonces podríamos arreglar un traslador a suelo gobblin, bajo el banco. De todas formas ya ha estado en la enfermería, podría aparecer allí y una escolta dirigirle a donde guardamos la sala.
- Eso sería perfecto, Majestad. En caso de que me salga con un plan de contingencia mañana en el Wizengamot, no será necesario el traslador.
- ¿Y cuál sería ese plan, señor Potter?
- Ahora, majestad, si lo dijera, ¿Dónde estaría la gracia y la sorpresa en ello?- Contestó Harry con una mirada astuta.
Los gobblins rieron ante la negación de contarles el plan que tenía Harry para salirse, al menos de rositas. Todo consistía en lo que pasaría hoy aquí.
Harry no tenía muchas ganas de ser exiliado hasta que completara la educación mágica o hasta que fuera mayor de edad por la mayoría de ministerios de magia.
Tenía planeado asistir a Hogwarts, hasta el tercer año, y en el verano de lo que sería su cuarto, sacarse los EXTASIS para sentarse en el Wizengamot y mandar a Marius a que ocupara los asientos de los fundadores.
Si se exiliaba, bueno, también podría hacerlo, pero no tenía especial interés en irse de Britania y que Dumbledore no pagara por sus crímenes.
Albus Dumbledore podría tener todo el apoyo del Wizengamot que quisiera y de otros países para no pisar Azkaban y no exiliarse, pero Harry tenía el apoyo total de la alianza y una sorpresa que darles a todos el día de mañana.
Las puertas del salón se oyeron abrirse repentinamente por la magia de su elfo doméstico Cronos, invitando a entrar a los aliados que habían ido llegando.
Los primeros en pasar fueron los Black, seguidos de los Gaunt y los Greengrass. Detrás de ellos iban las demás familias que componían dicha alianza, familias como, los Blue, los White, los Bones, los Longbottom, los Abbott, los McMillan, los McKinons. Para sorpresa de Harry había otras familias que no reconocía, pero que suponía que estarían invitadas por los aliados, para que conocieran de que iba la reunión o familias que se habían unido recientemente.
Las familias que no conocía eran los Turner, Nott, Lovegood, Li, Digory, Alba y Bulstrode. Algunos como Theodore Nott Senior, lo reconoció al instante de los juicios a los mortífagos. Una familia que era faltante, pero que a Harry no le sorprendía en absoluto eran los Malfoy, estaba seguro que seguirán a su Lord Oscuro cuando regresara. Peor para ellos.
Harry se puso de pie y se levantó de la silla en la que estaba sentado para darles la bienvenida correctamente.
Cronos, junto a Dobby estaban esperando a los aliados de su maestro para recibirlos y disculparse con ellos, por su maestro que se encontraba reunido con el rey gobblin, para discutir otros asuntos que no atañían a la reunión que se llevaría en pocos momentos.
Los primeros en llegar fueron los Black, junto con sus hijos y después los Gaunt.
Una vez que todas las familias llegaron y estaban susurrando entre sí, la falta de respeto de su anfitrión, Cronos se excusó por su maestro.
- Disculpen a Maestro Potter Emrys, pero actualmente se encuentra indispuesto para recibirlos, me ha pedido que os reciba y esperen a que todo el mundo llegue, para llevarlos al gran salón.- Dijo el elfo, disculpándose profusamente por su maestro.
- Por supuesto, jefe de elfos Potter, no se preocupe, seguro que el señor Potter nos lo explicará después.- Dijo Regulus, haciendo que otros como Salazar y Amelia asintieran con la cabeza.
Para un mago Sangre Pura, era cortés con sus invitados recibirlos personalmente, pero si Harry no pudo y mandó al viejo elfo a recibirlos, tal vez le sucedió algo.
Cuando finalmente la totalidad de las familias que componían la alianza llegaron y estaban listas, el elfo los condujo a las puertas de un salón, un salón que en un principio tenía la finalidad para bailar en fiestas como Yule.
Pero que en esta ocasión, tendría la finalidad de llevar la reunión.
Con un chasquido de los dedos del elfo, las puertas se abrieron para revelar el interior y una gran mesa redonda, donde actualmente estaban sentados cuatro gobblins y un chico, alto y moreno.
Cuando el moreno se dio la vuelta, un susurro colectivo surgió, dado que lo reconocieron como Harry Potter, pero Harry había cambiado en las dos semanas que habían pasado.
Ahora estaba más alto y un poco más musculoso. El pelo lo tenía más largo que antes, haciendo que cayera sobre sus hombros.
Los ojos le brillaban como si fueran dos luceros, iluminando la noche. Llevaba unos pantalones negros, botas negras y una camiseta de manga corta, revelando tatuajes druídicos, adornando su piel.
La primera en hablar y saludar a Harry fue una Cassiopeia con la boca abierta de la impresión.
- Harry… ¿Eres tú? Te ves muy… cambiado.- Dijo una aturdida Cassiopeia.
Cuando Harry escuchó a Cassie decirle que estaba muy cambiado, cayó en la cuenta de que ellos no sabían nada de los rituales que había hecho.
- Si, bueno Cassie, en dos semanas pueden suceder muchas cosas. Tú también te ves muy bien. Te ha sentado bien la playa francesa, por lo que veo.- Dijo Harry, haciendo sonrojar a la mencionada. - ¡Bienvenidos a la mansión Potter, mis amigos y aliados!- Introdujo Harry alzando los brazos y señalando a la mesa redonda.
- Por favor, tomen asiento. No se preocupen por la falta de asientos, pues estos irán apareciendo a medida que se vaya llenando la mesa. La mesa está encantada a expandirse también.- Explicó Harry a las familias reunidas de pie.
Cada cabeza de familia se iba sentando en una silla, junto a su esposa e hijos o pupilos en caso de los Bones y Longbottom.
Cuando la mesa estaba llena y Harry era el único que estaba en pie todavía, se volvieron a él con expresiones confusas.
- He de pediros perdón por no haberos recibido como se debería, pero antes de ésta reunión, la nación gobblin tenía otros asuntos de igual importancia que discutir conmigo. Espero que nos puedan disculpar. Por otra parte, creo que sería bueno comenzar con las presentaciones de cortesía, que en el pasado se solía hacer, más para los que no se conocen, que para otros.- Empezó Harry, citando una de las tradiciones más antiguas, cuando un consejo o concilio se reunía para discutir asuntos de gobierno o negocios. En el caso de Harry, la alianza Albion podría considerarse un poco de todo. Una facción del Wizengamot, el principio de la nación Albion, aliados en busca de apoyo en el ministerio o en busca de un trabajo mejor del que tenían. En definitiva, la alianza no era tan solo una alianza, para Harry sería el futuro de la comunidad mágica.
Los reunidos fueron asintiendo en acuerdo algunos, otros que se conocían no estaban del todo de acuerdo en las presentaciones y querían saber porque fueron llamados aquí.
Para los McMillan al menos, que tenían un tinte de arrogancia dibujado en sus rostros, fueron los primeros en romper el silencio.
- ¿Para que las presentaciones, Potter? Todos sabemos quiénes somos y los que no lo sepan, es que no son dignos de sentarse con nosotros.- Dijo el jefe de la casa McMillan mirando a Sarah con cara de pocos amigos.
Harry tenía muy claro que si callaba y le daba la razón, muchos aliados podrían perderse y lo verían como débil de mente.
Sin embargo si hablaba y el jefe de dicha familia se sentía insultado, tendría un enemigo más y no necesitaba más enemigos en el momento. Tampoco es que le preocupara, los McMillan no eran una familia muy poderosa por parte de la magia, pero tenían ciertos contactos en el ministerio que le interesaban a Harry.
- Disculpe Señor McMillan, pero no toleraré en mi casa miradas despectivas a mi Maestra, amiga y hermana hechicera.- Empezó Harry dejando muy en claro que no era débil de mente. – Si usted desea pasar por alto nuestras tradiciones mágicas, dar dicha falta de respeto en esta mesa redonda, la cual significa, que todos los presentes que estamos aquí reunidos, somos y seremos iguales en la nación creciente de Albion. Iguales en derechos y oportunidades, libres del yugo auto impuesto por el ministerio de magia y gente como Dumbledore que nos persigue por lo que somos y por la magia que decidimos usar. Si usted piensa que la enviada del Concilio Druida-Hechicero no es digna de sentarse en esta mesa, por respetar una tradición que siempre ha sido viable, incluso en el Wizengamot, entonces creo de todo corazón, que el que debe marcharse por ser indigno es usted y su familia.- Terminó Harry su discurso y dando una mirada alrededor de la mesa, para ver quien lo contrariaba o discutía con él en ese sentido.
La familia McMillan se quedó sola en ese aspecto, todos respetaban las antiguas costumbres, si bien algunos se conocían, otros no y además estaba presente el rey de la nación gobblin también, alguien que ya había declarado su amistad con Potter.
El jefe de la casa McMillan se veía pensativo ante las palabras de Potter, tenía razón, se había dejado llevar por su insana curiosidad, pero también se había arriesgado a probar si el joven merecía ser el líder de la alianza Albion.
- Pido disculpas, señor Potter. No era mi intención avergonzar a mi familia, ni insultar a ningún presente. Por supuesto respetamos la tradición de la presentación, ante un nuevo órgano de gobierno emergente.
- Acepto sus disculpas, Señor McMillan.- Dijo Sarah, que fue la aludida. Harry en ese momento dio una inclinación ligera de cabeza, haciendo suspirar de alivio a algunos de que había resuelto ese problema pacíficamente y no con un duelo o batalla mágica. Se estaba volviendo famoso en ese sentido y para algunos, parecía que le gustara el belicismo.
A Harry no es que le gustara el belicismo, pero si se tenía que utilizar para salvar la vida o defender ciertos valores y derechos de una persona, entonces que así fuera.
Además tendría que aprender batalla mágica de todas formas, dado que ni Dumbledore ni Voldemort dejarían a Harry sin oponer resistencia.
Con eso dicho, el primero en presentarse fue el cabeza de familia Abbott, haciendo que fuera por orden alfabético.
- Buenos días, señor Potter e invitados. Algunos me conocen de sobra, para los que no, soy Señor Joseph Abbott, jefe de la familia Abbott. Mi esposa Marianne Abbott y nuestra hija Hannah.- Introdujo el Señor Abbott. A él lo siguieron los Alba, los Bulstrode, los Black, los Blue, los Digory, los Gaunt, los Greengrass, los Li, los Lovegood, los Longbottom, los McMillan, los McKinons, los Nott, Ó Conaill, representante del Concilio, el último de los Potter, que se presentó como Potter Emrys, algo que hizo sonreír a muchos. La presentación siguió con los Turner, los White y por último y para sorpresa de Harry, los Zabini.
Después de la presentación de las familias mágicas, llegó el turno de la nación gobblin a presentarse.
Como era costumbre para ellos, cada uno se presentaría por rango social, económico y político dentro de la nación.
- Yo soy el Rey y Director del banco de Gringotts y la Nación Gobblin, Ragnok.
- Yo soy el Gerente de Cuentas de la familia Potter, Gornuk.
- Yo soy el comandante de la legión de la nación, encargada de la protección de nuestro Rey Ragnok, Ripclaw.
- Yo soy Filius Flitwick, del Clan Flitwick.- Terminó el medio gobblin con una sonrisa y sentándose nuevamente en su asiento.
Harry miró a cada uno de los presentes, memorizando nombres y caras. Se dispuso a ponerse de pie para informar a sus anfitriones hacia donde iría dirigida la reunión. Primero tendría que agradecer la asistencia en la mansión y ofrecerles asilo mientras estaban aquí. Cuando pasaran a otros temas, temas que incumbían a Harry y los adultos, temas en que los niños no estaban preparados para asistir, según los padres, por Harry asistirían igualmente, dado que se terminarían por enterar; se marcharían a los terrenos a hacer lo que fuera.
- Como he dicho antes, bienvenidos a la mansión Potter. Debo agradecer vuestra asistencia el día de hoy y que os hayáis unido a tan noble alianza. Muchos os preguntareis en que cosiste la alianza Albion y lo que es Albion.
Para muchos puede que sea una utopía o un sueño infantil, pero para todos los Emrys que hemos estado en la historia, ha sido un reto casi imposible de conseguir. Un reto que yo como Emrys me predispongo a conseguir junto a vosotros.
Creo que todos unidos en una alianza como ésta, una alianza que vaya creciendo a medida que vayamos mejorando nuestro mundo, cambiando leyes que se pusieron por ministros corruptos, Jefes de Magos como Dumbledore, que solo pensaban en el temor de otros más fuertes que ellos y en la ignorancia que poseían en aquel entonces. Estoy hablando de la liberación de leyes que prohíbe a los licántropos tener una vida mejor, los vampiros que son perseguidos, hasta casi la extinción por llevar una alimentación distinta. Los Druidas, Hechiceros, Brujos y Hags, que hemos sido perseguidos por nacer con un poder distinto al de los magos y la capacidad de utilizar la magia de la antigua religión. A los que practican lo que se le denomina hoy en día, las artes oscuras, los rituales de sangre, etc.
También hablo de la mejora de vida que todos merecemos, dejar de escondernos de los muggles y vivir sin el temor de volver a ser perseguidos por éstos, como en la caza de brujas.- Pausó Harry mirando a los invitados para ver sus reacciones. Unos asentían en pleno acuerdo, como los Black, los Bulstrode, los Nott y los McMillan. Otros como los Bones susurraban entre ellos y los Longbottom acuerdo y desacuerdo. Otros callaban para ver terminar a Harry y dar sus opiniones.
Los gobblins y la enviada del Concilio daban miradas interrogativas, pensando duramente a donde quería ir a parar Harry.
Harry tomó un sorbo de su bebida y se dispuso a hablar nuevamente, para terminar el discurso y los planes que deberían llevar a largo plazo.
- Por supuesto toda nación como Albion se debe comenzar con tacto y cuidado. Quiero decir que no podemos precipitarnos. No solo la raza humana mágica tendrá cabida en Albion, sino que todas las razas mágicas tendrán un lugar al que ir y sentirse parte de él.
La nación Gobblin está invitada a unirse al pueblo de Albion, los paquetes de licántropos y vampiros también. Colonias de Veelas y gigantes. Fénixes que se han visto obligados a esconderse, los dragones de antaño que como los fénix se esconden de la raza mágica por temor al exterminio. Todos y cada uno de nosotros debemos crear Albion, debemos devolver a nuestra raza al lugar que nos corresponde, un lugar de libertades, derechos, obligaciones, aprendizaje, tradiciones y progreso.
Albion se levantará nuevamente en una era de paz y prosperidad, pero como todo gobierno se levanta, otro debe caer.
Me refiero al gobierno que nos asola en diferentes países. Un gobierno corrupto que es gobernado por aquellos que quieren enriquecerse a costa de otros. Un gobierno que tiene falta de respeto por otras razas, considerándolas inferiores. Me remito a nuestro gobierno, porque es el más cercano.
Las políticas del ministro Fudge son casi exactamente iguales a las de Dumbledore. Solo les interesa gobernar y tener el poder y control. No quieren que haya personas, criaturas, como ellos los denominan, u otras especies más fuertes y poderosos que ellos mismos. Por eso prohíben la magia, la matan desde dentro, prohibiendo su aprendizaje y utilización. Prohibiendo que gente como nosotros, los hechiceros y druidas, vivamos entre los magos, elfos de los altos bosques, enanos, gobblins, licántropos y vampiros en paz. Todos somos parte de la magia, todos compartimos un rasgo y ese rasgo amigos y aliados, es que poseemos magia.
Si damos la espalda a nuestra herencia, todo por lo que han luchado y creado nuestros antepasados habrá sido en vano.
Yo os pido en el día de hoy, que nos juntemos, nos unamos, hagamos de nosotros una única nación sin temores, sin miedos, sin persecuciones, por lo que somos, por lo que nacemos, os pido que creamos juntos un Albion que nos llevará a una era dorada.
Os pido que juntos, resucitemos Albion de sus cenizas, cual fénix y nos levantemos contra la tiranía que nos imponen.- Terminó sentándose en su silla correspondiente, entre los magos y la nación gobblin.
Tomó otro sorbo de su bebida para refrescarse la garganta y humedecer la lengua que la empezaba a tener seca.
Ahora la mesa redonda estaba en un silencio meditativo ante las palabras de Harry, era cierta la mayor parte de las cosas que decía. El ministerio había caído en la corrupción y la inestabilidad, haciendo que gente como los hijos de muggles no pudieran trabajar en él o incluso los hechiceros y Druidas. También gente mágica, magos y brujas que tuvieron que esconderse por miedo a Dumbledore y Voldemort, no pudieran reclamar su derecho de nacimiento.
En el mundo mágico, estaban de acuerdo en que había discriminación racial por doquier y solo era por la mala influencia que pintaban magos como Voldemort y Dumbledore.
Casi la totalidad estaba de acuerdo con Harry en que debían construir una nueva sociedad en que no hubiera ninguno de los defectos que se citaban, pero había cuestiones y planes que hacer para llevarlo a cabo.
- Pido la atención, por favor.- Dijo la regente de la familia Longbottom, levantándose lentamente, debido a la edad.
- La mesa redonda reconoce y da la palabra a Madame Longbottom.- Dijo Harry, haciendo de mediador también.
- Gracias señor Potter. Sabias y bonitas palabras que ha dicho antes, pero se presenta un grave problema a su sueño, su utopía. El primero de muchos problemas, es que pasara con los hijos de muggles, también son parte de nuestro mundo, queramos o no. Otra de las cuestiones, como bien ha dicho, tanto Dumbledore como el que no debe ser nombrado, no permitirán que eso ocurra. Mi pregunta, señor Potter, es ¿Cómo piensa evitar que una guerra a dos bandas suceda?- Cuestionó Madame Longbottom, haciendo que unas cuantas familias estuvieran de acuerdo con sus palabras. Ya habían vivido en una guerra y no les apetecía que sus hijos vivieran otra.
- Madame Longbottom, tiene razón señor Potter. ¿Qué pasará si hay otra guerra?- Cuestionó Madame Bones seriamente. – Además usted tiene… alianzas extrañas, permítame que me explique mejor. Algunas de las familias que hay aquí, fueron declaradas mortífagos, bajo la maldición Imperius, por supuesto, pero no obstante, si Voldemort vuelve, ¿Qué le hace suponer que no volverán al redil? ¿Cómo evitar que en su Albion, haya más Lores Oscuros y gente como Albus que buscan el control total?- Terminó de preguntar Amelia Bones, regente de la familia Bones, hasta que Susan, su sobrina fuera mayor de edad o completara su educación mágica.
- Verán, Madame Longbottom, Madame Bones, no estamos aquí para acusarnos unos a otros a quienes servimos, porque si mal no recuerdo, tanto usted como Augusta, eran perras falderas de Dumbledore.- Intervino Nott senior.
- Por favor señor y señoras. Estamos aquí para discutir como nuestra alianza puede mejorar.- Empezó a decir Harry, levantándose nuevamente y dando un suspiro mental ante las horas que le iban a echar. – También por supuesto, debemos limar asperezas entre nuestras familias para poder superar rencores del pasado. Estoy seguro Señor Nott, que Madame Bones no significaba faltarle el respeto. Como también estoy seguro a lo que les voy a decir.
En primer lugar, para responder al problema de los hijos de muggles, es que realmente no hay ningún problema, porque guste o no guste, son parte de nuestro mundo. Ellos son mágicos también, nacen siendo magos, hechiceros, brujos, druidas, etc. Puede que no guste a muchas personas, pero no se obliga a relacionarse con ellos si no quieren. Creo que el problema de algunos aquí presentes, es que los hijos de muggles cuestionan todo el rato la forma en la que vivimos en nuestro mundo, la forma en que compramos ropa, utensilios del día a día. Pero ellos no saben, ni entienden nuestras costumbres y porque están ahí. Por supuesto todo ello tiene fácil solución.
En Hogwarts, que es una escuela de aprendizaje, podemos enseñarles o darles una clase de estudios mágicos, parecida a la de estudios muggles. Serviría para aquellos denominados mestizos que tampoco conocen nuestra cultura. Podríamos contratar diversos profesores para enseñarles las diversas tradiciones, como comportarse en sociedad, en la mesa, etc.
Siguiendo con la discusión planteada por Madame Longbottom, es cierto que Dumbledore y Voldemort se opondrán, porque es cierto que Voldemort no está muerto.- Dijo Harry provocando jadeos en los presentes, sobre todo Theodore Nott senior, el cual tenía una mirada preocupada en su rostro.
En sus principios de meterse a mortífago, él creía en la causa, pero a medida que la guerra de Voldemort iba en aumento, iba perdiendo cierta fe, sobre todo cuando les mandaba matar gente mágica que no quería ni oponérsele, ni estar con él.
En el hipotético caso de que desobedecieran una orden, el Lord Oscuro repartía maldiciones Cruciatus como Dumbledore repartía sus famosos caramelos de limón. Había que estar muy loco para volver a servirle y menos todavía mandar a los hijos a servir a ese Lord Oscuro.
- Como he dicho, Voldemort está vivo, tanto en Gringotts como el Concilio saben de ello. Él ha hecho ciertas anclas para no irse de este mundo y quedar atrapado como un espectro. Se le puede derrotar, pero únicamente cuando haya recuperado un cuerpo, de lo contrario se daría cuenta de lo que se está haciendo y no dudaría en regresar antes de tiempo.
La guerra que tanto os preocupa, se llevará a cabo indistintamente si Albion florece o no. Voldemort querrá hacerse con el control del mundo mágico y siempre habrá quien se le oponga. Eso causa guerra.- Terminó esa parte Harry, sentándose y mirando a los hijos que miraban preocupados a sus respectivos padres, salvo los niños Black y los Gaunt.
Harry sabía que ciertos asistentes de esta reunión le apoyarían en cualquier situación, pero las palabras que iba a decir desde su asiento, podrían tomar una comprensión distinta para las familias.
- La guerra es inevitable a no dos bandas, sino tres. Los muggles, queramos o no, nos terminarán por descubrir y el mundo mágico se verá obligado a luchar a tres bandas. En el caso de Dumbledore, puede ser una guerra política y que no haya bajas, pero con Voldemort es otra cuestión.- Dijo suspirando pesadamente. – Nadie quiere una guerra, dado que las guerras no son buenas, pero me temo que, como he dicho antes, es inevitable que vayamos a ella.
Para responder a las ultimas cuestiones de Madame Bones y de algunas otras familias, que estoy seguro se preguntaran lo mismo, los mortífagos que estaban marcados, pero que ya no quieren volver al redil de Voldemort, sea porque se hayan dado cuenta de que es un loco homicida, que lo único que quiere es destruir el mundo mágico, o sea porque están verdaderamente arrepentidos de habérsele unido en su día o vistos obligados por ciertas circunstancias.- Comenzó, levantándose de la silla por lo que sería la tercera o cuarta vez en lo que llevaba de la primera hora de reunión. – No voy a entrar en esos detalles, pero lo que sí que voy a entrar es en que la marca oscura deberá de ser removida de sus antebrazos y tomar un juramento mágico en el que juren por su magia y vida no atentar contra la nación creciente de Albion.
En cuanto a los Lores Oscuros, lo único que ellos persiguen es poder practicar las llamadas artes oscuras. Si en Albion hay libertades de aprendizaje, creo que es posible que eliminemos esa amenaza. No obstante, es posible crear un cuerpo de expertos en las artes oscuras, expertos que trabajen para la seguridad nacional. Eso se puede discutir más adelante.
En el caso de hombres como Dumbledore, no tengo ningún temor, dado que no pienso quitar el Wizengamot, el Concilio y los distintos consejos de sabios que tiene cada nación. Son indispensables para todos nosotros.
Lo que sí que pienso crear, es una tabla de mesa redonda, parecida a ésta, en la que nosotros y otros tantos más, nos sentemos a llevar nuestro gobierno.- Terminó Harry de hablar, haciendo que la mesa susurrara con fuerza unos a otros. Unos con indignación, otros con esperanza de poder salir de la esclavitud impuesta por el Lord Oscuro, algunos horrorizados de que Harry pretendiera derrocar los gobiernos de toda Europa.
Los niños miraban impresionados, que Harry tuviera tal ambición, ahora estaban casi seguros que pertenecía a la casa adecuada en Hogwarts.
- Creo que es hora, que nuestros niños salgan un poco a tomar aire. ¿No le parece, señor Potter?- Dijo Señor Greengrass con una mirada significativa.
- Cierto. Cronos, Dobby, acompañad a los hijos de los invitados a los jardines. No os preocupéis por la seguridad gobblin, solo pido que no los insultéis, son después de todo, mis invitados también.- Pidió Harry, tanto a sus elfos como a los hijos de sus invitados. Mandó una mirada significativa a los niños Black y Gaunt, para que mantuvieran las cosas bajo control, mientras se discutían asuntos mayores.
Una vez que los niños se habían ido de la sala, las sillas que quedaban vacías, se desvanecieron y platos con comida y aperitivos comenzaron a aparecer.
Para los más adultos, bebidas alcohólicas, para Harry, cerveza de mantequilla, se había aficionado bastante a ella.
Algunos se sirvieron unos platos para probar la comida que los elfos habían preparado y para no hacer feo a su anfitrión.
Cuando se hubieron saciado de comer y beber, retomaron el asunto más feo, por así decirlo y menos delicado sin la presencia de los niños. A Harry no le podían contar como tal, debido únicamente a que parecía más un adulto en el cuerpo de un niño, que un niño propiamente dicho.
Augusta Longbottom se levantó de su asiento y comenzó a hablar la primera, citando y acusando a la casa Black de las fechorías cometidas en el pasado, sobre todo a su hijo y su nuera, haciéndolos invitados permanentes en San Mungo.
Por su parte, Regulus dijo los crímenes de guerra cometidos por el lado de la "luz" a las órdenes de Dumbledore y como gente que no tenían nada que ver con el Lord Oscuro, pagaron su precio yendo a Azkaban, sin juicio o haciendo una farsa de él. Como su hermano, Sirius, como ejemplo principal.
Theodore Senior, por el contrario afirmaba que sí, muchos de ellos cometieron errores e incluso reconoció que pagaron al anterior ministro por no pisar Azkaban, incluyéndose él mismo, pero que juraría el juramento que propuso Harry, con tal de salir de esa vida, que parecía que le perseguía a donde quiera que fuera.
No le temía a la posible vuelta de Voldemort, porque sabía que con Harry estaría a salvo, sino porque le enseñaría a defenderse del monstruo en que se convirtió Voldemort.
Las otras familias como los White, Blue, Gaunt, McKinons, McMillan, etc. Discutían con las familias Longbottom y Bones acerca de lo mal que el lado de la luz llevó la última guerra, mientras que Harry por su parte miraba con incredulidad como unos a otros se culpaban de cosas hechas en el pasado y olvidaban que en una guerra había bandos y que los bandos siempre tendían a perder algo o alguien en un momento dado. Hartándose de que se echaran unos a otros en cara lo que había y no habían hecho, se levantó de la silla para poner un poco de orden y silencio.
- Damas y Caballeros, parece ser que estamos en un punto muerto en el que todos os culpáis por lo que pasó en la última guerra, pero no culpáis a los verdaderos culpables del incidente, los cuales todos conocemos de una u otra forma.
Si, hablo de Dumbledore y Voldemort. Ellos fueron los únicos culpables de las bajas habidas y sufridas por ambos lados. Incluso los mismos líderes se deshacían de sus propios hombres porque les habían contrariado.
Dumbledore sutilmente, haciendo parecer que fueron los mortífagos y Voldemort directamente por falta de cordura.- Dijo Harry mirando significativamente a la mesa, recordándoles que la familia Potter era claro ejemplo de ello. – Si queréis seguir con esa línea de pensamiento, os invito personalmente a que desalojéis inmediatamente mi casa. Sin embargo para aquellos que sufren en San Mungo, como los Longbottom, tienen fácil solución. Puede que los magos no tengáis cura para ellos, pero nosotros con la antigua religión de nuestra parte, podemos curar, casi cualquier cosa que afecte a la mente.
Por otra parte, los que quieran quitarse la marca oscura, es posible dado que solo es una marca de esclavo, que antiguamente se usaba en naciones como la egipcia y la romana.
Las marcas se podían quitar de dos maneras, una, muriendo el que marcaba. Y la otra con un hechizo de liberación.
El hechizo consta de dos partes. Una de desvinculación con el "maestro" que marcó a sus sirvientes y la otra el dolor que vino con la marcación. Al final, podrán ser desmarcados los marcados. Obviamente, seguiré pidiendo ese juramento.- Terminó Harry, mirando a Augusta Longbottom con curiosidad genuina, cuando se quedó pensativa y con la boca ligeramente abierta.
- ¿Y qué pasa con aquellas familias que sufrimos por ambos lados de la guerra, que compensación tendremos?- Preguntó el Seño White.
- Fácil, Señor White. Todas y cada una de las familias que sufristeis por ambos lados, se está trabajando actualmente, en la alianza, por supuesto, en devolveros vuestros derechos de nacimiento, tales como asientos en el Wizengamot y Junta de Gobernadores. Se os está dando la oportunidad de reintegraros en la sociedad mágica, sin que estéis en la mira de Voldemort y Dumbledore.- Contestó Harry, haciendo que el Señor White pareciera un poco avergonzado al no recordar que Harry se ponía voluntariamente en la mira, para que ciertas familias emergieran nuevamente.
- Emrys, al Concilio le gustaría saber, ¿Qué va a pasar con los muggles? Es decir, tenemos ciertos problemas con ellos a la hora de defendernos. Con las estúpidas leyes del secreto, no podemos defendernos de ellos que con su tecnología nos dan caza, aun.- Dijo Sarah.
- ¡Eso es imposible!- Gritó Madame Bones. - ¡Los muggles no hacen cosas de esas, sino tendríamos avisos de que secuestran gente mágica! El gobierno muggle nos hubiera avisado de tal acto.- Intervino una acalorada Amelia.
- No es imposible Amelia.- Dijo Harry, usando su nombre de pila, con la cara bastante seria y un matiz de odio en su rostro. – Los muggles saben de nuestro mundo, por culpa de pensamientos como el de Dumbledore de desvelar el secreto a sus miembros gubernamentales, tales como ministros, reyes y presidentes del gobierno.- Explicó con una mueca de odio.
En ese momento, Harry convocó lo que era una vasija de piedra, haciendo comprender a Ragnok y los suyos lo que iba a pasar. Lo habían discutido en numerosas ocasiones con Harry y Marius, de que es posible que fuera una mala idea, mostrar a los posibles aliados lo que los muggles eran capaces de hacer, pero Harry como obstinado que era, pensaba que era crucial hacerles ver, que el exterminio era de dos vías. O los muggles o ellos, la raza mágica.
- Estoy seguro que todos conocéis o estáis en conocimiento de cómo se usa un pensadero. Para los que no sepan lo que es, es muy sencillo. Basta con que saque de mi mente recuerdos y los meta en el pensadero. Las runas que están talladas en él, permitirán que podamos ver las memorias como un proyector muggle.- Explicó brevemente para que servía un pensadero.
- Harry, ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?- Preguntó un preocupado Marius.
- Sí, estoy seguro, pero me vais a disculpar si salgo de la sala, mientras la proyección está en curso. No me apetece tener que revivir los recuerdos.
- Es comprensible, Harry. Pero…
- Si, lo sé, se me precisa que me quede, aun así, creo que la mayoría entenderá mi falta.- Indicó como con un dedo iba sacando mechas plateadas y las iba colocando una a una en el pensadero.
Media hora después de sacar lo que eran copias de memorias, Harry explicó que trataban de su vida e interacción con los muggles.
Acto seguido, se levantó y recogiendo su báculo Salió de la sala brevemente, al menos hasta que terminaran las memorias de su vida pasada.
Cronos, el elfo personal de Harry, quedó invisible ante los magos, hechicera y gobblins reunidos, viendo con horror como las memorias se reproducían. Era impensable lo que esos… esos muggles, no bestias inmundas, hicieron con su joven maestro. Tal tortura, era peor que algunas de las familias, trataran a sus propios elfos domésticos.
Saliendo de la sala con indignación y triste por la vida que le tocó vivir a su maestro, fue a su encuentro para decirle que las proyecciones habían terminado.
Solo pasó una hora y media, pero Harry hizo el cálculo de dos horas de proyecciones, por ello fue al despacho a relajarse un poco. Cuando su elfo personal vino a buscarle, notó que tenía lágrimas corriendo por las mejillas.
- Supongo que lo has visto.
- Ahora entiendo, maestro…
- Si, lo sé, Cronos. ¿Ha terminado?
- Si, maestro. La sala por el contrario está enfurecida por los actos de los muggles…
- Era necesario dar a conocer, sobre todo para la siguiente parte del plan.- Dijo Harry sin entrar en más detalles y levantándose de su asiento, para ir a la sala y continuar con la reunión, aunque deberían hacer un paro para comer y llamar a los niños. Bueno, seguramente que después de lo mostrado, pararían para la comida y después seguirían.
Cuando elfo y maestro llegaron a la sala, se sorprendieron ambos por la cacofonía de voces provenientes de Madame Longbottom y Madame Bones.
Ambas al parecer defendían el derecho de vida de los muggles y que seguramente estaban bajo fuertes hechizos de compulsión.
Los gobblins por el contrario intervenían alegando que no estaban bajo esos hechizos más y que aun así si veían a Harry, probablemente intentaran acabar con su vida.
Harry entró en la sala y esta quedó en un silencio incomodo, haciendo que ambas brujas miraran con un poco de molestia a Harry.
- Creo, señor Potter, que se ha pasado intentando manipularnos de ésta manera…- Comenzó la viuda Longbottom, para descubrir que Harry se iba quitando la túnica y posteriormente la camisa, quedando desnudo de torso para arriba, mostrando tanto tatuajes como las cicatrices, que la magia no pudo eliminar debido a la antigüedad.
- Cronos, trae el pergamino sellado por Sanadora Tonks.- Ordenó Harry, dando una vuelta completa y lentamente para que todos vieran que no se había inventado nada en absoluto.
Cuando Cronos vino con el pergamino, éste fue pasando de mano en mano, despojando gritos de asombro de los asistentes, algunos de ellos pidiendo muerte inminente a los "parientes" del señor Potter. En el caso de Sarah, de Emrys.
- Esto… esto… esto es inconcebible… no puede ser cierto. Los muggles no pueden haber llegado hasta este punto…- Tartamudeó Madame Bones, claramente indignada y sorprendida de que no supieran nada de esto en el DMLE.
- Majestad, Gornuk. Si son tan amables de compartir sus descubrimientos acerca de esto con nosotros. Creo que es la hora correcta.
- Como quiera, señor Potter, pero en la nación creemos que todavía no estamos preparados para tomar medidas… definitivas por decirlo de alguna manera.
- ¿Qué es lo que quieren decir?- Preguntó el Señor Blue, coincidiendo en la confusión con la mayoría de la mesa.
- Verán.- Comenzó el rey Ragnok. – En Gringotts hemos estado investigando a todos los muggles y los niños que están en su custodia, por si se repetía las acciones, como le pasó al señor Potter y hemos descubierto que no solo se repitieron, sino que algunos de esos… monstruos por una palabra mejor, llevaron a sus propios hijos, a su prole a los… ¿Cómo era la palabra, Ripclaw?- Preguntó momentáneamente al otro gobblin.
- Científicos, majestad.- Contestó Ripclaw.
- Si, eso científico, los muggles llevaron a sus hijos a ser examinados por los científicos muggles y jamás fueron vistos de nuevo. Creemos que…- Suspirando por tal crimen cometido hacia un niño inocente o niños, ya que ellos mismos, aunque sean gobblins y guerreros, a sus niños los trataban como el oro, cuidándolos todo lo mejor que podían y estaban a sus capacidades. Unos mejor que otros, pero jamás hacer tales barbaries como golpearlos hasta la muerte o esclavizándolos como elfos domésticos.
Después de todo el elfo doméstico estaba en su naturaleza, el servir a una casa, mágico o Castillo, como en el caso de Hogwarts. -…Creemos que experimentaban con ellos, abriéndolos para saber dónde estaba la magia y si podía ser replicada en sus invenciones. Tales torturas que se veían y todo gracias a uno que logró escapar por poco de su muerte, aunque no podamos contar con su presencia, para corroborar los hechos, puesto que creemos que murió poco después de contarnos lo que hacían con ellos.- Terminó de contar Ragnok, asqueado de tener que hacerlo y más por no poder hacer nada en contra de los muggles, que ciertamente habían descubierto de su mundo y atacaban a los niños, niños indefensos para, lo que creían las familias, tanto de luz, como oscuras y neutrales, su exterminio.
Silencio se extendió por la mesa, haciendo incomodas a las Señoras que tanto discutían por los muggles, cambiando radicalmente su forma de pensar.
El primero en romper el silencio fue Harry, pidiendo un paro para comer y reunirse con los niños, ya habían pasado mucho tiempo discutiendo y todavía no habían empezado a planear nada realmente.
Harry por su parte tenía planes a largo alcance para los muggles, pero primero tendría que hacer caer a Dumbledore y Voldemort, de ahí la alianza.
Luego, cuando esa parte estuviera cuidada, junto con el cambio que darían en el gobierno mágico, cambiando el nombre de la comunidad, Bretaña mágica, por Albion, irían tras los muggles en toda regla y unidos.
Por desgracia solo lo podrían hacer en Bretaña de momento, pero cuando los demás países vieran lo que éstos estaban haciendo, entonces sería cuando una guerra sin parangón se levantaría por la supervivencia de ambos mundos.
De momento, había que ir despacio y lo primero de todo, era comer, dado que sin una alimentación adecuada, no se podía planear bien.
Cuando salieron todos de la sala en la que estaban, Harry los llevó al comedor, donde los niños estaban esperando por sus familias, de pie al lado de los asientos y mirando con hambre no disimulada a los alimentos que se ofrecían.
- Por favor, siéntense como en sus respectivas casas y coman lo que deseen. Creo que los elfos se han superado a ellos mismos, esta vez. Cronos, felicita a las elfas encargadas de las cocinas y al resto por la gran labor.- Dijo Harry, sorprendiendo a sus invitados de que tratara de esa manera a sus elfos.
Como muchos magos y brujas de Bretaña mágica, pensaron que los trataría con indiferencia y crueldad, pero viendo que él mismo, tuvo que pasar una infancia similar a la de un elfo doméstico, entendieron que los tratara bastante bien.
Cuando la comida finalmente acabó, los adultos y Harry volvieron a la sala de reuniones, lo que era el salón de baile para continuar con la discusión y futura planificación de ir mejorando el mundo mágico.
Los niños por el contrario fueron llevados a una sala de juegos que Harry mandó construir, para que si, en el futuro, tenía invitados y éstos traían a niños, pues que pudieran divertirse con juegos mágicos.
La discusión acerca de los muggles duró otras tres horas, acordando en que de momento no podían ir haciendo nada, sin meterse en una guerra precipitada, de la cual, nadie estaba seguro salir vencedor.
En el caso de Dumbledore se acordó que intentarían meterlo en Azkaban a causa del ataque premeditado que todos presenciaron en el pensadero, otorgado gustosamente por los involucrados presentes. Sarah, Ragnok y Harry, como el principal participante.
Muchos de los presentes se quedaron impresionados ante las habilidades del niño en la magia y agradecidos de que iban a forjar hoy en día su alianza con él y la futura nación de Albion.
Para con Voldemort, los gobblins dijeron que solo de momento se habían encontrado dos Horrocruxes, uno de ellos siendo parcial.
- La cicatriz del señor Potter, cuando vino a nosotros, vimos que era un Horrocrux parcial y junto a un ritual que muchos de los magos habéis olvidado, pudimos librarnos de él. Por otra parte tenemos, la diadema perdida, o no tan perdida de Ravenclaw, que también fue Horrocrux de Voldemort.- Dijo Ripclaw en un tono neutro, como si esta información le aburriera.
- ¿Y qué pasó con esa parte del alma? ¿Fue destruida?- Preguntó Salazar Gaunt.
- No, ha sido transferida a otro objeto, con la intención de rastrear más Horrocruxes.
- Por eso no os preocupéis.- Intervino Regulus. – En mi casa tengo uno, un medallón. Está fuertemente sellado en una caja fuerte, con salas protectoras para que nadie pueda cogerlo. Incluso hay un encantamiento fidelius sobre él, para que yo sea el único que sabe que está ahí.
- ¿Y qué haces con un Horrocrux de Voldemort?- Preguntó Theodore, para sorpresa de Amelia y Augusta.
- Cuando me enteré de lo que hizo, decidí robárselo para posteriormente destruirlo. Pero por desgracia no pude hacerlo, puesto que me enfermé durante unos cuantos meses a causa de las protecciones que tenía. Kreacher, mi elfo doméstico, me salvó la vida y me llevó a Francia, donde conocí a mi esposa. La cuestión que creía en aquel entonces, es que para destruir un Horrocrux, hace falta el uso de Findfyre o veneno de basilisco y como no tenía ninguna de las dos cosas a mano, pues lo sellé, con la esperanza de encontrar algo.
- Ahora puedes entregarlo a Gringotts, Regulus.- Dijo Harry, impresionado de que se hubieran encontrado tres en total.
Cuántos de esos Horrocruxes se hicieron, fue una pregunta sin respuesta de momento.
- Como sabréis, a Voldemort de momento no se le pueden tocar sus Horrocruxes, debido al hecho de que se enterará de que los tenemos. Hay que esperar a que tenga un cuerpo físico y pierda su conexión con ellos.- Recordó Harry.
- Creo que tiene razón, señor Potter. Mejor es centrarnos en su juicio de mañana. El Wizengamot ha acordado darle primero el juicio a Sirius, con la esperanza de que si resulta inocente, la pena acabe con él, por enterarse de su condena.- Dijo Madame Bones, no muy contenta con lo que pasaría en el juicio de Harry. – Me temo que soy portadora de malas noticias, señor Potter.
- Por favor, dígalas.- Pidió Harry, aventurando la conjetura, que habían planeado con su abogado, Marius.
- La mayoría de los miembros del Wizengamot, piden un castigo ejemplar para ti. Los aliados de Dumbledore, al parecer han logrado convencer a algunos de los de la facción tradicionalista y neutral, para que se te expulse de Hogwarts y de Bretaña. Marius, por el contrario, con mucho esfuerzo de la nación gobblin y la colaboración con el Concilio, han logrado convencer a la mayor parte de la gente, en que solo se te exilie de Bretaña, hasta que seas reconocido como un adulto por la ley, que es hasta los diecisiete años.- Dijo, provocando el caos e indignación por parte de los miembros de la alianza, los cuales veían injustamente la situación de Harry, puesto que lo único que hizo fue defenderse.
- Bueno, tampoco son tan malas noticias. Pensé que sería algo peor, como por ejemplo mi entrada en Azkaban u obligarme a vivir con los muggles. Por cierto ¿Qué pasó realmente con ellos?
- Fueron liberados por la gente de Albus. Lo siento señor Potter, no pudimos hacer nada al respecto.
- No se preocupe, Madame Bones. Esta vez se han librado, pero estoy seguro que no por mucho tiempo. Ahora, para el juicio de Sirius.
- ¿Qué quiere que hagamos, es decir, que votemos?
- Si sale culpable, lo que es normal en esos casos, seguir en Azkaban. Pero si es inocente, lo cual creo, fervientemente, pido la liberación inmediata de él y una compensación ministerial.- Dijo Harry, haciendo sonreír a algunos por la petición tan racional, aunque un poco extraño que no pidiera venganza directa.
- Si el verdadero traidor de esa noche es encontrado, pido que se me deje imponer una antigua ley. La ley de venganza del último de la familia.- Dijo, causando jadeos entre los reunidos y sonrisas por parte de los gobblins.
- No creo que te vayan a permitir tal petición…
- Puede, pero… qué pensaría el pueblo mágico de Bretaña, si no me dejaran cumplir esa ley, cuando yo mismo le invoque.- Comentó casualmente Harry.
Los rostros de los reunidos variaban entre la incredulidad y la fascinación por las cartas que tenía guardadas este chico.
Al parecer sabía jugar al juego político del mundo mágico y no había que enseñarle. Lo que muchos se preguntaban era porque no estaba él mismo ocupando el asiento Potter, algo que no sabían con certeza.
- Por cierto, antes de que comience el juicio de Sirius, tengo algo que añadir. Para Miranda y Amanda, me gustaría que fuerais mis Proxys en los asientos del Wizengamot, que recientemente he adquirido. Los asientos Gryffindor y Ravenclaw.
- ¿Por qué no los unes al asiento Potter?- Pidió el Señor White, un poco confundido ante la cuestión, que levantó las cejas de todos los reunidos, salvo los gobblins y Sarah, ya que conocían de ese hecho.
- Porque no se puede, Señor White. Un asiento fundador no puede unirse a la familia, aunque éste haya sido comprado. ¿Está seguro, señor Potter, de que esos asientos no tienen descendientes que puedan reclamarlos?- Preguntó el Señor McKinon, que fue el encargado de contestar a la cuestión planteada por el Señor White.
- Estoy seguro, y Gringotts también. La línea de Gryffindor se extinguió por el año 1.500 a 1.600 y la línea de Ravenclaw, murió cuando la hija de Rowena, Helena se fugó a Albania con la diadema y el Barón Sanguinario, fantasma de la casa Slytherin fue a recuperar a ambos, pero desgraciadamente, ambos murieron en causas desconocidas, salvo para ellos, por supuesto.- Dijo Harry sonriendo ante el poder de votos que tenía ahora en el Wizengamot.
- Con esto Harry, será mucho más equitativo, respecto a tu juicio…
- Si, pero será mejor atenerse al exilio. Tengo nuevos planes que dependen de ello.
- ¿Por qué?- Pidieron casi la totalidad de la mesa redonda, ante la incredulidad a lo que se estaba exponiendo.
Harry lo pensó durante unos momentos, pensó en decirles sus planes inmediatos, pero no sería bueno todavía, así que con una sonrisa, les explicó que cuando el juicio de mañana saliera a la luz, verían una parte del porque quería el exilio y sería positivo para los planes en Bretaña.
Los que estaban sentados no se quedaron muy conformes con eso, sobre todo Augusta que estaba planeado internamente, en pedirle que sanara a su hijo y su esposa, para que Neville pudiera tener a sus padres de vuelta.
Harry, oliéndose algo por el estilo, aseguró a Madame Longbottom, que aunque él no estuviera presente en Bretaña, el Concilio mandaría a algún sanador en las artes mentales, para sanar a los padres de Neville.
La alianza pasó otras cuantas horas discutiendo el juicio del día siguiente y las preguntas que se le haría a Sirius, dejando de lado, si conocía los nombres de los mortífagos que tomaron la marca voluntariamente, algo que todos estuvieron de acuerdo, tras enterrar el hacha de guerra.
Madame Bones sería la encargada de interrogar, tanto a Sirius, Harry y Dumbledore en el juicio. El resto de involucrados, fueron juzgados con anterioridad, dependiendo de los crimines por los que se les acusaba.
A los druidas y hechiceros que acudieron en ayuda de Harry, solo les cayó una pequeña multa, que Harry se hizo cargo inmediatamente, quitando la molestia de que las familias se buscaran la vida para pagar.
Por otra parte, los cazadores supervivientes, se enfrentaban a penas más duras, entre ellas, ser tirados a través del velo de la muerte en el departamento de misterios.
Pero esas condenas, serían dadas posteriormente, sobre el mes de agosto o septiembre. De momento estaban en celdas de contención, en el ministerio de la magia.
Con ello, y todo hablado y dicho, Harry acompañó a todas las familias a la red Flú y fue despidiéndose de todos y cada uno de ellos, Sarah incluida, que sin duda fue a contar al Concilio, que la Alianza de Albion, de hecho, era ahora formalmente forjada.
Harry quedó con Regulus y Theodore, para un futuro quitarles la marca oscura, de sus antebrazos, un futuro en el que ambos estaban muy ansiosos.
Harry finalmente se había despedido de todos y los elfos domésticos estaban recogiendo el salón de baile, para dejarlo como estaba.
Era hora de que la cena fuera servida y Harry se dirigió hacia el comedor, tranquilamente y con paso seguro, como si la reunión no hubiera tenido sus altibajos y hubiera tenido que mostrar sus recuerdos de sus vivencias con los muggles.
Eran recuerdos que no le gustaba, por el motivo que le hacían parecer débil y vulnerable. En momentos como ese agradeció que los demás chicos y chicas estuvieran fuera de la sala, seguramente no hubieran entendido, lo que los adultos vieron y entendieron, que Harry hizo para sobrevivir.
Se les mostró los recuerdos al completo y verdaderos de los primeros seis años de vida de Harry en ese "hogar" abusivo. También se les mostró, como se enteró de que la magia existía, llamándolo poder. Luego mostró una reminiscencia de lo que les hizo a los muggles, para ser mejor tratado. No sería prudente desvelar que los tenía atemorizados. Mostró hasta donde recibió la carta de Hogwarts y con el permiso de los gobblins, mostró lo descubierto en el banco de Gringotts y por los sanadores, tanto de la nación como de San Mungo.
Ahora parecía que la alianza estaba más unida que antes en cuanto a mejorar el mundo mágico, pero aun así, había personas que tendrían que ser dejadas en la oscuridad, como Madame Longbottom, que aún era reacia a atacar directamente a los muggles.
Con un suspiro de cansancio fue directamente a su habitación después de cenar y pidió a los elfos domésticos que le despertaran temprano, para asistir como espectador al juicio de Sirius. Ahora más que nunca, tenía ganas de que el verdadero traidor saliera a la luz y que es lo que había pasado realmente y no las historias contadas, por gente como Dumbledore, que lo único que salía por sus bocas, eran más que patrañas.
La mañana amaneció con un Harry ojeroso, que solo recientemente había podido pegar ojo. No entendía lo que pasaba, nervioso no estaba, porque sabía lo que iba a venir, pero tal vez no antelara que el juicio de su padrino, le ponía un poco nervioso, al ser descubierta una parte de la historia de su pasado.
Metiéndose en la ducha y reforzando sus escudos oclumánticos al máximo, para despejar su mente, se dio una ducha de agua templada y bien corta.
Saliendo con toalla en cintura, fue a su armario a vestirse con las mejores ropas que tenía, con seda de acromantula y varios hechizos protectores en ellas, que hizo que tallaran en la tienda del Callejón Knockturn.
Una vez vestido, bajó a desayunar, echando un tempus sin foco, vio que eran las siete y cuarto de la mañana. Decidió en un momento, que tal vez sería bueno ir a la casa Black para asistir junto a Regulus y Miranda.
Alphard y Cassiopeia se quedarían con la Tía Cassie, tocaya de Cassiopeia. La verdad que iba más, para conocer a esta, dado que tenía curiosidad en cuanto a cómo sería.
Despidiéndose de Cronos y Dobby, les dijo que tuvieran preparado todo, para cerrar la mansión Potter y moverse hacia Irlanda, en caso de que, afirmativamente, estuviera exiliado de Bretaña.
- Maestro, estamos seguros que no le echarán, usted ha hecho mucho por el mundo mágico de Bretaña, usted no merece que le traten mal…
- No te preocupes Cronos, entra en mis planes que lo hagan. Si lo hacen, podré sacarme los TIMOS y EXTASIS sin interferencia de nadie y de aquí a dos años, seré maestro en el Concilio de hechiceros y druidas. Seré capaz de volver a la mansión y tomar posesión del asiento Potter.- Dijo Harry con una sonrisa a Cronos, el cual, más calmado, solo asintió con la cabeza y le deseó suerte a su maestro, uniéndose un Dobby, mucho más alegre y saltarín.
Entrando en la chimenea encendida de verdes llamas brillantes, dijo con claridad la dirección de la casa de los Black y desapareció en un destello verde esmeralda, viendo por última vez, en lo que serían dos años, el salón de recepción de la mansión Potter.
Cuando salió de la chimenea de los Black, se quitó la ceniza con un movimiento perezoso de su mano y fue recibido inmediatamente por Kreacher, el elfo de los Black.
- Bienvenido joven Potter, ¿Qué puede hacer Kreacher por ayudarle?- Preguntó el elfo, haciendo una reverencia hacia Harry.
- Avisa a Regulus que estoy aquí y he decidido asistir con él al ministerio.
- Enseguida, joven Potter, por favor espere un momento.- Fue la contestación del elfo, antes de desaparecer en un suave pop.
Viendo por los alrededores, pudo darse cuenta que había más retratos que la última vez que estuvo allí.
Pudo observar con cierto interés que su abuela Dorea Potter, estaba entre ellos junto con su marido Charlus.
- Abuela, ¿Qué haces aquí? Pensé que solo tenías retrato en la mansión Potter.- Preguntó Harry curioso.
- No te sorprendas querido, como sabes soy una Black y todo Black tiene su retrato. Ha sido recientemente que el joven Regulus ha decidido colocarnos en este hermoso salón, para que podamos disfrutar un poco, aunque sea como retratos.- Explicó sin entrar en más detalles, ya que alguien se acercaba al salón.
Volviéndose, justo cuando la puerta se abría, vio con una ceja levantada, quien lo recibió.
Una señora, un poco anciana, tal vez sobre los años sesenta o setenta, aunque aparentaba unos cincuenta y algo. De pelo negro con vetas grises en algunos mechones, gafas rectangulares, claro índice de haber pasado muchas horas leyendo o estudiando la magia. Los ojos los tenía de un azul, un poco más oscuros que los de Regulus, que eran tirando a grises tormenta, algo para lo que pensar sobre la genética Black. Vestía túnicas negras, pero elegantes, seguramente de seda de acromantula. En ellas iban dibujadas ciertas runas, que podría dar que pensar a Harry, para lo que servían.
- Buenos días Joven.- Saludó en un tono estricto y de popa, recordándole a Harry un poco de la bienvenida a Hogwarts por McGonagall, salvo que ésta mujer, sí que exudaba respeto por todos los poros.
- Buenos días, Madame. Permítame que me presente…- Se vio cortado cuando soltó una risa seca la mujer delante de él.
- Sé perfectamente quien eres, hijo. Harry James Potter, Emrys. Heredero de la Casa de Potter y un Emrys, por derecho propio. Es un… placer conocerte.
- Lo mismo digo, Madame Black. Me han hablado muy bien de usted.- Dijo Harry sonriendo. Le gustaba esta mujer, con ella, al parecer no hacía falta presentarse, pues de alguna manera te conocía.
Madame Black o Cassiopeia, como le dijo que la llamara, le escoltó hasta la cocina donde estaban sentados la familia al completo, desayunando.
- Mirad que ha escupido la chimenea esta mañana.- Introdujo Cassiopeia a los presentes, siendo Cassie y Alphard los primeros en saludarlo calurosamente. – Niños, recordad los modales.- Regañó un poco la Tía Cassiopeia.
Con una sonrisa devolvió el saludo Harry, pero más formalmente, dado que no quería ofender a la anciana.
- Buenos días, Regulus, Miranda, Cassie, Alphard. Es un placer volver a veros.- Dijo Harry, recibiendo un visto bueno de la anciana Cassiopeia.
- Solo estás así de formal por la tía Cassie, Harry.- Musitó Cassie, siendo oída por todos, que se echaron a reír.
- Es posible. Cambiando a temas más… relevantes, siento disculparme Regulus por presentarme sin avisar, pero he creído conveniente que es mejor si aparezco contigo y tu encantadora esposa.
- Entiendo, ¿Crees que pueda haber otro ataque?
- Posiblemente, pero siempre es mejor ser precavidos. Si estoy en compañía tuya, que eres miembro del Wizengamot, dudaran un poco más en atacarme y en esa duda, por poco valiente que parezca, podemos aparecernos en el atrio directamente o incluso pedir ayuda al DMLE.
- Eso señor Potter, es astuto. Yo haría lo mismo si estuviera en su lugar, justo para evitar problemas más graves.- Intervino Cassiopeia anciana.
- Cierto, querido. Es mejor prevenir más problemas. Todos sabemos que eres lo suficientemente valiente, cuando la situación lo requiere. Todavía no entiendo que haces en Slytherin, sin embargo.- Dijo Miranda con una sonrisa de oreja a oreja, viendo si picaba Harry.
Harry vio la pulla bienintencionada y picó en ella gustosamente.
- Porque también soy ambicioso, astuto y un poco descarado Señora Black, Proxy del asiento Gryffindor.- Contestó Harry, haciendo reír a la mesa entera.
- Bueno, basta de bromas, tenemos que irnos para el ministerio. Cassie, Alphard, sed buenos con la tía Cassie. Tía, ya te iremos informando, vía patronus de cómo va la cosa.- Dijo Regulus, volviéndose serio por un momento.
- De acuerdo querido.- Dijo abrazando a su sobrino nieto y a su esposa. – Que tenga suerte, señor Potter y espero verlo pronto.
- Lo mismo digo, Madame.- Se despidió Harry saliendo por la puerta sin mirar hacia atrás y dirigiéndose nuevamente a la chimenea de los Black.
- Harry, primero irá Miranda, luego yo y por último tú. ¿De acuerdo?
- Por supuesto Regulus. Estás un poco nervioso noto.
- Sí, creo que más de lo que estás tú.- Dijo con una sonrisa un poco forzada.
- No te preocupes, todo saldrá como lo planeamos ayer. Triunfaremos hoy, haciendo ver que otros han triunfado sobre mí.- Con esas palabras dichas, la chimenea se encendió para tragar a Miranda, Regulus y Harry en dirección del atrio del ministerio de magia, el cual estaba cambiado y la estatua de la hermandad ya no era visible. Ahora en vez de un elfo doméstico, un centauro y un gobblin, adorando a un mago, se podía observar una mesa con cada raza mágica sentada en ella. La mesa de la tabla redonda estaba en el atrio, claro símbolo de esperanza a los aliados de Albion.
Con una sonrisa, Harry supo que uno de sus planes, había dado comienzo con la demolición de la anterior estatua y la construcción de ésta.
Para aquellos que suponían lo que significaba, estarían en el temor que Harry y los suyos se hicieran con el control del ministerio de magia, pronto.
Los adultos Black y el joven Emrys, se dirigieron directamente a los ascensores sin ser detenidos en el camino por nadie. Una vez dentro, Harry soltó un suspiro de alivio.
Si no lo habían atacado ahora, no lo harían una vez que estuviera dentro de las salas del Wizengamot, puesto que las mismas salas no lo permitían.
Se podía llevar el foco mágico a las reuniones, pero tradicionalmente, había acuerdos en no atacarse allí.
Las dobles puertas de roble del Wizengamot les dio la bienvenida a Harry y los Black, invitándolos a entrar y observar el juicio de Sirius, Harry y Albus.
Nota de autor:
Me disculpo por la tardanza de la publicación del capítulo, pero se me ha hecho un poco larga la reunión de la alianza, algo que debía de suceder pronto. El próximo capítulo será el juicio de Sirius, Harry y Dumbledore.
Como siempre digo, espero que no haya inconsistencias con algún nombre, he intentado revisar que los nombres estuvieran en orden y creo que lo están, al menos en lo que respecta a los personajes nuevos, como la esposa de Regulus, la de Salazar II, etc.
Debo dar gracias a los comentarios también, animan mucho a continuar escribiendo y yo animo a que continuéis diciendo si gusta o no.
