Nota de autor:

¡Hola a todos y todas de nuevo! Siento haber tardado en publicar un nuevo capítulo, pero por desgracia cogí catarro esta semana pasada y hasta ahora que estoy un poco mejor no he podido escribir nada. No escribí mucho mientras estaba con el catarro, porque me daba un poco pereza y lo único que me apetecía era dormir jejeje, lo siento.

Ahora bien ya estamos de vuelta y debo agradecer a todos y todas por su paciencia y los comentarios que animan mucho.

Espero que les guste el capítulo, el tan esperado juicio de Dumbledore. A partir de ahora es un poco más de lo mismo, entrenamiento mágico de Harry y físico.

A partir del segundo año, espero encontrar nuevas aventuras para Harry, los Black y los Gaunt en Hogwarts, para que no se aburran.

Bueno, sin más preámbulos el capítulo y un enorme saludo.

CAPÍTULO 16

Ciertamente todavía tenía que reunirse con ambos hermanos Greengrass. Con Alexander para negocios en cuanto a las empresas en las que había invertido en Gringotts, en la cual la reunión estaría Gornuk, su gerente.

Y con el hermano para discutir el próximo juicio, que sería el de Dumbledore. Sobre todo, la discusión que tendría era en cuanto a lo que requería el asiento Potter, Gryffindor y Ravenclaw de la votación.

Harry quería a Dumbledore fuera de Hogwarts, pero eso ya estaba hecho gracias en parte a su generosa donación. Y en parte al inminente juicio por intento de secuestro y asesinato. Ahora solo requería ciertas respuestas y pediría que se le administrara veritaserum para conocerlas.

Despidiéndose de la familia Black, entró en la chimenea en dirección a su casa, para ordenar a los elfos que no movieran nada y le prepararan una comida ligera, para poder tomar una pequeña siesta antes de las reuniones.

En dos días sería el juicio de Albus Dumbledore y Harry Potter Emrys, estaba muy ocupado. Para empezar, la pequeña siesta que se quiso echar nada más llegar a su casa, la tuvo que posponer al recibir una llamada Flú de emergencia de Amelia Bones.

Amelia Bones era la regente al asiento del Wizengamot de los Bones, hasta que su sobrina fuera mayor de edad. También era la jefa del departamento de seguridad mágica, por lo cual recibir una llamada de ella implicaba, una de dos cosas, que hubiera pasado algo político en el ministerio de magia o que hubiera incumplido alguna ley desde que salió de las salas del Wizengamot.

- Hola Madame Bones, por favor pase a través del Flú.- Invitó Harry a una bruja un tanto nerviosa pero estoica.

Madame Amelia Bones salió de las llamas verdes esmeralda con un aire regio y limpiándose la ceniza con un toque de su varita, se dirigió a Harry.

- No puedo quedarme mucho tiempo Señor Potter Emrys. Solo he venido a advertirle que puede que tengamos problemas al juzgar y condenar a Albus Dumbledore.

- ¿Qué clase de problemas?- Preguntó Harry poniendo el máximo interés y difuminándose el cansancio enseguida.

Con un suspiro audible Madame Bones le hizo un gesto a Harry para que se sentara en una silla, pues lo que tendría que contar, preferiría que el chico estuviese sentado.

Harry mal vio que en su propia casa le indicaran que se sentara pero no dijo nada al respecto a la bruja más anciana, ya que supuso que lo que quisiera hablarle sería de suma importancia.

- Sabes que Albus tiene muchos contactos en diferentes departamentos y ministerios de magia por toda Europa. El problema que se nos presenta ahora, es que ha alegado que todo lo que ha hecho, se hizo por una profecía que se realizó antes de que nacieras.

- ¿Qué dice la profecía?

- Eso no lo sabemos, por desgracia cuando se realiza una, solo el destinatario puede cogerla y escucharla…- Fue interrumpida por uno de los retratos más antiguos que se estaba riendo a carcajada limpia.

- Lo siento… pero me parece muy gracioso que creáis en eso, hoy en día. Harry, no te lo creas, las profecías solamente son hechas por los que tienen el verdadero don y esos son los Oráculos en su mayoría. El resto no son más, que unos charlatanes sin sentido.- Dijo el retrato mirando regio a los dos.

Amelia no sabía que pensar en tal interrupción, dado que por un lado se veía un poco ofendida en la cuestión de que un retrato la hubiera interrumpido, cuando había venido hasta aquí para informarle, que muy posiblemente Albus Dumbledore quedara libre y sin cargos por haberle atacado, si lo que planeaba el viejo era correcto y le funcionaba.

Aunque por otro lado, enterarse de que solo las Oráculos eran capaces de hacer profecías reales, la tenía intrigada.

- Gracias por tu aportación, Tadeus. Es interesante saber que en Bretaña tenemos una Oráculo.- Dijo despectivamente, dado que al haber leído un poco de Adivinación, claramente no creía en ella.

- No Señor Potter, no tenemos Oráculos en Bretaña… lo que tenemos es una profesora de adivinación, que proviene de una estirpe de videntes. Aunque solo se sepa en algunos círculos que ha hecho una profecía nada más.

- ¿Y quién sería esa persona? Si no es mucho pedir.

- Sybill Trelawney.- Respondió Amelia con un gesto como de dolor por mencionarla nada más. – No es que sea muy querida en Hogwarts y por los estudiantes. Cada año predice la muerte de uno y muchos maestros ven con malos ojos esa asignatura.- Comentó no siendo la única que pensaba que era una farsante dicha profesora.

Harry solo cabeceó en señal de entendimiento y llamó mentalmente a su familiar, Bennu. "¿Qué te parece toda la historia, Bennu?" preguntó Harry al fénix que en un fogonazo de llamas negras apareció sobre su hombro.

Cantando un trino alegre el fénix dio su opinión a Harry sobre Dumbledore, la asignatura de adivinación y las Oráculos.

"Creo que el viejo mago se está sujetando a un clavo ardiendo en la cuestión de su libertad. Es posible que no ganes esta batalla, sería mejor prevenir que fuera devuelto al colegio al que vas y has invertido tanto dinero. Habla con la junta de gobernadores sobre el tema de no readmitir a Dumbledore. Por otra parte, si hay una profecía sobre ti, es pertinente que la escuches y la verifiques como real. En la historia ha habido un montón de gente, magos, hechiceros, druidas, sacerdotes, etc… que han querido controlar las profecías, haciendo que se cumplan bajo manipulaciones de los que estaban destinados a cumplirlas y en algunos casos, cambiando el curso de la historia. Creo que deberías hablar con los gobblins acerca de la verificación." Dijo Bennu mirando a los ojos de su maestro y amigo.

"Entiendo Bennu, gracias por tu consejo, creo que lo voy a seguir."

Cuando Harry terminó de hablar mentalmente con su fénix, se volvió a Madame Bones con un brillo travieso en los ojos, algo que le recordaba mucho cuando James estaba vivo y estaba bajo el mando de Amelia con los aurores.

- Creo Madame Bones, que es hora de ir a mirar esa profecía y ver si es real.

- Bueno, en eso hay otro problema. Cuando te fuiste, los aliados de Dumbledore votaron a favor de no dejarte entrar en la sala de las profecías para verla.

- ¿Por qué?

- No lo sé, solo sé que lo que sea que planee Albus, entras en sus planes y créeme que no es nada bueno.

- Entiendo, seguramente seguirá intentando usarme como un arma. No te preocupes Amelia, algo se nos ocurrirá cuando llegue el momento. Gracias por el aviso.- Dijo Harry dando por terminada la reunión con ella.

Amelia se dirigió nuevamente a la chimenea, pero antes de entrar, se volvió con una sonrisa hacia Harry.

- Por cierto Señor Potter Emrys, felicidades por llegar tan temprano a la adultez, he de decir que el truco que jugó con las leyes antiguas no me lo esperaba.

- Como muchos otros, Madame Bones.- Dijo Harry sonriendo ampliamente. – Y tengo más trucos bajo la manga, que en un futuro se verán.- Se despidió de una Amelia Bones riendo ligeramente.

Cuando Amelia se fue por la chimenea y el fuego volvió a la normalidad, fue directamente al tarro de polvos Flú y contactó con Regulus, Marius, Salazar y Theodore Sr. para que vinieran a la mansión e informarles de lo que le había dicho Amelia.

Por desgracia Harry no podía contar con la presencia de Sarah, puesto que estaba en el Concilio haciendo quien sabe qué con ellos.

Instruyendo a Cronos y Dobby de que cuando llegaran los invitados, les escoltara hasta la sala de reuniones, que una vez más era el salón de baile, junto con la mesa redonda. Mientras tanto fue a cambiarse de ropas y a buscar un libro a la biblioteca, el cual estaba interesado en leer.

Para cuando llegaron los invitados de Harry, éste los esperaba ya en la sala de reuniones. Todos ellos ya estaban cambiados y vestían túnicas diferentes.

Marius fue el primero en hablar, el cual le dijo a Harry que con él nunca podrían aburrirse. Con una risa los otros estuvieron de acuerdo con las palabras dichas por Marius.

- Sí, es cierto. No tendréis oportunidad del aburrimiento conmigo. Os he llamado para un asunto, que creo que es urgente.

- Dinos, que pasa.- Dijo Regulus poniéndose serio al notar que Harry ya no sonreía.

- Hoy, como sabes Regulus, quería descansar un poco, antes de dirigirme a la Mansión Greengrass para los negocios con Alexander. Pero me vi en la obligación de atender una llamada Flú de lo más extraña. Se trataba de Amelia y tenía noticias con respecto al juicio de Dumbledore.

- ¿Qué noticias? Nosotros no hemos oído nada, se le va a juzgar junto a su hermano, los cazadores de hechiceros, el ex auror Moody y el chico Weasley en dos días.- Dijo Señor Nott con el ceño fruncido, en cuanto a la cuestión.

- Si, eso es cierto, pero lo que no sabéis es que es posible que Dumbledore se libre del castigo e intente volver a Hogwarts o como maestro o director de la escuela.- Dijo Harry provocando una oleada de silencio en toda la sala. Silencio que no duró más de unos pocos minutos, dado que los que estaban presentes, rápidamente empezaron a discutir las posibilidades y repercusiones que ello implicaba.

- ¿Tendrás algún plan?- Pidió Salazar un poco alarmado.

- Me temo que no, Salazar. Esto me ha pillado de sorpresa y desprevenido. Al parecer los aliados del viejo, votaron cuando nosotros nos fuimos y Amelia no pudo hacer mucho al respecto al ser ella y unos pocos de la alianza que se quedaron.

- Pero… ¿Habrá juicio, verdad?

- Si, lo habrá, pero será más como una formalidad, que otra cosa. Amelia cree que el Wizengamot o la mayoría se pondrá en acuerdo y eso incluyen los tradicionalistas y neutrales que no están en la alianza Albion. Tenemos suerte que Señor Malfoy no se encuentre presente, sino bien podríamos tener a Dumbledore nuevamente como director y eso sería un problema, dado que la gestión que ha hecho la junta de gobernadores con el dinero que doné, es bastante buena y para el año que viene, muchas materias serán enseñadas nuevamente.- Dijo Harry tomando un suspiro y acomodándose más en la silla.

- Debemos planear algo, no podemos dejar que se salga con la suya.- Dijo Theodore un poco cabreado.- Hasta ese momento Marius estaba en un silencio reflexivo, el cual mirando a Harry tentativamente iba haciendo notas en un cuaderno de pergamino, con una pluma estilográfica muggle. Cierto es que muchos de los presentes odiaban a muerte a los muggles, pero tenían que reconocer que tenían buenos inventos de vez en cuando y Harry no podía decir mucho de eso, ya que la mayor parte de su fortuna, provenía del mundo muggle. Aun así, no les gustaban los muggles.

- Creo que tengo una solución a medias.- Comenzó diciendo Marius a los reunidos. – Pero, tal vez Harry quisiera reunir a toda la alianza para que estén al tanto.

- Es una posibilidad, pero antes dinos lo que piensas Marius.- Pidió Regulus, antes de que Harry hablara.

- Creo que lo mejor sería, que Harry tomara el asiento del Wizengamot ahora que es un adulto reconocido por el ministerio de magia y la magia misma. Con ese asiento tomado por él, también puede tomar los asientos de la junta de gobernadores de Potter, Gryffindor y Ravenclaw, que son los que más votos tienen. Salazar por el contrario, no entiendo como no has reclamado el asiento Slytherin.- Cuestionó a Salazar en un momento.

- Debido a que no sé a quién poner como Proxy. Ya tengo suficiente trabajo con el asiento Gaunt en el Wizengamot y la junta de gobernadores, más la tienda en el Callejón Aurum y la alianza. Mi esposa tiene el asiento Gryffindor en el Wizengamot, sentada como proxy, y creo que Harry la va a querer también como Proxy en la junta de gobernadores.- Dijo Salazar acertando sobre los planes de Harry, la verdad es que le conocían muy bien, pero pensándolo mejor, tenían dos posibilidades ahora que la tía de Regulus y su hermano habían vuelto a Bretaña.

- Tienes razón Salazar, en un principio pensé poner a vuestras esposas allí, pero después, de ver a quienes tenemos de vuelta, creo que le voy a pedir a Cassiopeia que utilice el asiento Gryffindor y a Miranda el de Ravenclaw.- Dijo Harry volviéndose a Regulus, que miraba un poco sorprendido por la propuesta repentina.

- ¿Y para el Wizengamot?- Pidió Salazar. – Me gustaría que mi esposa obtuviera el asiento Slytherin. No es que no esté agradecido contigo Harry, pero, no crees que sería más sabio si colocas a un hechicero o druida en uno de esos asientos. Mientras más favor ganemos con ellos, mejor.- Dijo Salazar, haciendo concordar a casi todos en la reunión.

- Lo pensaré Salazar, mientras tanto tú esposa que siga allí. Cambiando al tema de los asientos en la junta de gobierno, si reclamo el mío, debe ser cuando salga de Hogwarts, antes no puedo.

- Pon un Proxy en la junta.

- ¿Estas insinuando que quieres cambiar del Wizengamot a la junta de gobernadores, Marius?- Preguntó Harry divertido, pues sabía de la aversión que le tenía al Wizengamot su abogado.

- ¿Por favor?- Pidió un poco esperanzado que Harry aceptara. – Además el Wizengamot solo se reúne trimestralmente. El primero de cada tres meses, así que no creo que tengas un problema con ello.

- Puede ser, pero para mis estudios y maestrías puede que moleste un poco. Tendría que consultarlo con mi maestra al respecto. No olvidéis que estoy en un aprendizaje en cuanto a la magia de la antigua religión.

- Es cierto, no había caído en ello.- Dijo Marius, dejando caer los hombros en derrota.

- No te rindas, Marius. ¿Cuánto tiempo es el aprendizaje?- Pidió Theodore.

- Dos años.- Dijo Harry observando como asentía pensativamente Theodore.

- Así que para lo que sería el cuarto año de Hogwarts acabarías convirtiéndote en un Maestro…

- Del Concilio Druida-Hechicero, sí. ¿Por qué?- Preguntó ahora muy intrigado Harry.

- Porque tal vez, puedas hacer ambas cosas. Es decir, que cuando no puedas unirte a las sesiones del Wizengamot, con dejar claro quien quieres que sea tu proxy para esas sesiones a las que no puedas asistir, vale. Luego está el hecho, que serías el primer… miembro del Wizengamot más joven en recibir una Maestría, aunque solo sea para el asiento del Concilio. No creo que te den muchos problemas.- Dijo Theodore, haciendo que se volviera a iluminar de esperanza Marius.

- Bien, lo hablaré con Sarah al respecto. Mientras tanto, que sigues proponiendo para que Dumbledore no vuelva a Hogwarts nunca.- Dijo volviéndose a Marius nuevamente.

- Oh, sí, casi se me olvida. La propuesta es la siguiente, si estuviera de proxy en el asiento Potter en la junta de gobernadores de Hogwarts, con los asientos de Slytherin, Gryffindor y Ravenclaw de nuestra parte, más los asientos que son hereditarios de las familias antiguas, y las que están incluidas por supuesto, en la alianza, juntos podemos volvernos contra los aliados de Dumbledore en la junta de gobernadores.- Explicó un poco del plan a Harry y los demás.

Todos asintieron en comprensión ante lo indicado por Marius, Harry entre ellos con una sonrisa que daba un poco de escalofríos.

Si, tal vez estuvieran en lo cierto, tanto Marius como Theodore, pero a quien pondría como Proxy de su asiento, esa era una buena pregunta.

Tendría a Sirius a ponerle, pero no estaba seguro si estaría de acuerdo con sus planes de llevar Albion al mundo.

También había un par de hechiceros y druidas que conocía y les caía bien, pero debería hablar con ellos antes.

Pondría un gobblin como Proxy si estuviera seguro que no habría alboroto, pero estaba al cien por ciento, seguro que los miembros del Wizengamot no le dejarían hacer eso. Puede ser que el mundo mágico haya cambiado drásticamente en un año y muchos de sus planes estuvieran dando sus frutos, pero para la mayoría de los magos, la raza gobblin todavía era una raza de bestias sin sentido.

Para Harry por supuesto, eso era absurdo y no creía en ello. Sí es posible que funcionara lo que decían.

- Creo Marius, que me has convencido de esto último.- Dijo Harry dando el visto bueno y haciendo sonreír a Marius ampliamente.

- Entonces, para el juicio de Dumbledore, yo me quitaré del asiento y te lo cederé a ti, ya que legalmente eres un adulto.- Complementó Marius. - ¿A quién pondrás de proxy, cuando no puedas asistir?- Preguntó Marius con el ceño fruncido.

- ¿Por qué? ¿Quieres serlo tú?

-¡No! Lo siento Harry, pero el Wizengamot no me gusta en absoluto. Prefiero los tribunales y la abogacía que eso.- Dijo, provocando una sonora carcajada de Regulus y Harry, que sonriendo, mostrando los dientes, le indicó que no se preocupara, que esa cuestión la tenía solucionada o parcialmente solucionada.

- Entonces, solo queda convocar a la alianza.- Dijo Theodore poniéndose en pie.

- Sí, pero que los niños se queden en casa.- Dijo Harry, provocando los ceños fruncidos de todos los presentes. – Me explico, no solo vamos a convocar la alianza, me voy a poner en contacto con mi Maestra Ó Conaill, para que convoque también al Concilio. Creo que es hora de que se presenten a todo el mundo.

- ¿Cuántos sois en el Concilio?- Preguntó Salazar intrigado.

- Muchos, para ello tendremos la reunión al aire libre. Es verano y hace un estupendo día. Merendaremos y cenaremos todos juntos, pues todos somos aliados.

- Como quieras Harry, pero…

- Si, Regulus, a ellos les interesa también los planes que estamos haciendo y tampoco puedo depender de que Sarah vaya a contarles lo que se dice y perder días de entrenamiento con ella.

- Ten cuidado Harry, no vaya a ser que Cassie se ponga celosa.- Intervino Regulus con una sonrisa traviesa. Es cierto que era el padre de la chica, pero él sabía que Harry no la haría daño nunca. Ambos tenían una buena relación de amistad y era posible que en un futuro pudiera haber un contrato de compromiso entre la Casa Potter y la Casa Black, nuevamente.

Harry sonrío ante la insinuación de Regulus.

- Soy demasiado joven todavía para pensar en mi maestra de esa manera, Regulus. Pero si he de admitir que es bien hermosa, nuestra relación solo se basa en aprendiz-maestro.- Dijo Harry, haciendo que Regulus asintiera un poco más tranquilo. – Aunque no cabe destacar, que a veces coqueteamos saludablemente.- Añadió para consternación del padre de Cassie.

Los demás reían ante la cara que tenía Regulus y Marius miraba apenado de que su sobrina nunca pudiera acercarse nuevamente a Harry.

Para él, Marius, Harry era como un sobrino al que quería y respetaba por todas las cosas y pruebas que había ido superando a lo largo de su vida. Admiraba a Harry por el hecho de ser valiente, astuto y audaz. También por pedir ayuda cuando la necesitara, y no quedarse estancando como muchos otros hicieron o hacían.

Harry vio la mirada que tenía Marius y pudo concordar con su abogado en el sentimiento no expresado.

Al principio de entrar en Hogwarts estaba llevando una buena relación con Daphne y pensaba que podría haber algo más que una amistad entre ellos dos, pero se equivocó al pensar en ello, puesto que la niña era eso, una niña que no entendía lo que se tenía que hacer para sobrevivir y que las vidas humanas, a veces podrían llegar a un fin, antes de tiempo.

Sin embargo Cassiopeia Black no era así, ella era comprensiva en cuanto a Harry y sus planes, sobre todo lo relacionado con los estudios.

Es cierto que a veces Cassie pensaba que podría pasarse de la raya, Harry, al pedirles que superaran sus límites, pero era por su bien, si le querían seguir y ser no solo sus aliados, sino que sus amigos también.

Por ello todos, los hermanos Gaunt incluidos, estudiaban y entrenaban duramente para no decepcionarle y que se pudieran llevar el cumplido de "lo habéis hecho bien, estoy orgulloso de vosotros". Eso, para Cassie y para el grupo, salvo Daphne y Tracy, era un bono especial.

- Quien se encargará de avisar a la alianza.- Comentó Theodore rompiendo el semi cómodo silencio que se había impuesto en la sala.

- Lo haré yo.- Se ofreció Marius, levantándose y dirigiéndose hacia la chimenea. – Iré a casa antes, he de hablar con Alexander. Espero Harry que no te importe que la esposa de mi hermano no venga y se quede cuidando a las niñas, si se las deja solas mucho tiempo, puede ser que no tengamos casa a la que volver.- Dijo con una sonrisa.

- Por supuesto Marius. Muchos de la alianza harán lo mismo. Siento que se tenga que dejar a los niños de lado, pero creo que es por su bien. Seguramente habrá ciertas cosas que no se puedan enterar o no debieran, dado que no solo hablaremos de los asientos y la política, sino que también de la guerra que se nos avecina.

- Entiendo, no te preocupes Harry.- Dijo Marius entrando en la chimenea del salón de baile y desapareciendo.

Con una llamada mental, llamó a su fénix y evocó tinta, pergamino y pluma para escribir una nota a Sarah y que el fénix se la entregara.

El resto estaba esperando pacientemente a que Harry los guiara hacia afuera o dijera algo.

- Creo que hoy va a ser un día extremadamente largo.- Con un suspiro, llamó a los elfos, Dobby y Cronos y les pidió que prepararan una carpa afuera para una gran multitud de personas. Era posible que no todo el Concilio pudiera venir, pero estaba casi seguro que la mitad o más de la mitad vendrían.

- Bueno, pues vayamos saliendo al jardín, los elfos se encargaran del resto.- Dijo Harry llevándolos por las puertas del salón de baile y dándoles un pequeño tour por la mansión, hasta que salieron a los bastos terrenos.

Para el mes en el que estaban, el jardín estaba bastante verde y bien cuidado. Los tres hombres que acompañaban a Harry, no pudieron evitar ver un pequeño lecho de piedra, el cual le sirvió para los rituales que hizo, no hace más de una semana.

- Sí, es lo que pensáis. Es un lecho ritual.- Dijo Harry escuetamente.

- ¿Así que has empezado con los rituales? Te dije que tuvieras cuidado con ellos y que empezaras una vez que tu núcleo mágico se estableciera.- Regañó Regulus con una mirada dura, dibujada en su rostro.

Era peligroso hacer un ritual si no se sabía exactamente lo que significaba, no quería Regulus que Harry terminara como Voldemort, convertido en un monstruo, más que un humano.

Salazar y Theodore le dieron la razón a Regulus poniendo sus pensamientos en que los rituales podían exigir un pago muy costoso a cambio.

- ¿Pago? No he tenido que dar ningún pago. Además los rituales que he hecho, son de sangre y para que me den unos atributos, tanto físicos como mágicos.

- ¿Qué clase de ritual has hecho, Harry?- Preguntó esta vez Theodore, viendo con asombro como el chico se quitaba la túnica y la camisa, para dejar su torso al desnudo.

Cuando vieron las cicatrices que le hicieron los muggles, no pudieron evitar un gruñido de sus gargantas, por desgracia, no había ritual mágico que quitara ese tipo de cicatrices, pero se sorprendieron al ver las runas dibujadas en forma de tribales por su espalda, brazos y pecho.

- Es un ritual Druida-Hechicero. Previene que la gente realice ciertos tipos de magia en mi sangre y pelo. Es decir, el que quiera coger un pelo mío para parecerse a mí con la poción multijugos, lo tendrá complicado. Lo mismo ocurre con los que quieran utilizar mi sangre y firma mágica en rituales.

- Eso es interesante…

- Si te preocupa si lo hice solo, no, tuve ayuda de Bennu, Sarah y el sumo sacerdote del Concilio.- Dijo Harry aplacando un poco a Regulus y volviéndose a vestir. – Además, creo entender que para cada raza de ser mágico, el hacer un ritual es diferente. Puede que para un mago, haya que ofrecer algún tipo de sacrificio, pero para un hechicero o druida, todavía no he visto nada de eso, en los libros que tengo.

- Interesante en realidad, Harry. Pero prométeme que tendrás cuidado.- Pidió Regulus y Salazar en concordancia.

Con una sonrisa amistosa, una de las que pocas veces daba, se lo prometió a los tres hombres.

Mientras que ellos discutían las posibilidades de los rituales de ser un arte oscuro o no, los elfos domésticos estaban terminando de preparar la carpa.

Theodore se asombró con la rapidez de los elfos trabajaban, a lo que Harry le contestó que si se les trataba bien, como a un igual, ellos trabajarían el doble de bien, para satisfacer al maestro. Además no venía nada mal que se les agradeciera un poco las cosas de vez en cuando.

Theodore Nott senior, tomó nota para probarlo con sus elfos domésticos en su mansión, al ver que tanto Regulus como Salazar sonreían al viejo mago, supo que ellos hacían lo mismo que Harry.

Para Theodore fue un shock la forma de pensar que tenía el joven hechicero, pero también era cierto que a los magos y brujas de su generación, les educaron en el pensamiento de que los hechiceros y druidas eran seres mágicos que había que destruir. Eso era culpa de las influencias de un Lord Oscuro y otro Lord Oscuro que decía no serlo, es decir el viejo tonto y senil de Dumbledore.

Aunque para muchos de los enemigos de Dumbledore, podrían pensar que ni era tonto y mucho menos senil.

Cuando los invitados de la alianza Albion llegaron a la mansión Potter, fueron dirigidos hacia el jardín por Harry, el cual ésta vez, sí que los estuvo esperando en la sala de visitas o por donde aparecían por la chimenea.

Cuando todo el mundo estaba sentado en la mesa redonda, la cual fue utilizada por última vez en el salón de baile de la mansión, pero esta vez en el jardín, muchos se preguntaban el porqué.

Esa pregunta fue respondida rápidamente cuando vieron aparecer a varios miembros del Concilio, entre ellos a Titus Ollivander y al Sumo Sacerdote Powell.

- Sumo Sacerdote Powell, es un honor que haya podido venir.- Saludó Harry con una inclinación de cabeza y un pequeño arco.

- El honor es mío, aprendiz Emrys. Maestra Ó Conaill me ha contado como fue tu juicio. Estoy sorprendido de cómo te libraste, pero a la vez alegre.

- Gracias Sumo Sacerdote Powell.- Contestó Harry con una sonrisa ante la alabanza.

El Sumo Sacerdote y el resto de la comitiva de hechiceros y druidas se mezclaron entre los asientos por orden alfabético y cuando todos estuvieron presentes, las presentaciones que se hicieron antaño, junto con los títulos que se tenían, se volvieron a hacer, más que nada, para que los nuevos asistentes a la reunión, no estuvieran en blanco cuando se dirigieran a alguien.

Harry levantándose de su asiento, dirigió la mirada a todos los presentes reunidos, sonriendo gratamente a todo el mundo.

- Bienvenidos a la segunda reunión de la alianza Albion. Me alegra que todos hayáis podido venir. Los que faltan, séase, los niños y algunas de las mujeres, estoy apenado, pero lo que se va a discutir aquí hoy, puede que para los chicos no sea de su agrado.- Comenzó borrando la sonrisa de su rostro. Con un suspiro largo y tendido, siguió con el discurso. – Os he citado, porque Madame Bones, me ha traído hoy noticias importantes acerca del juicio de Albus Dumbledore. Al parecer el hombre, tiene un as guardado bajo la manga y nuestros… contrarios y enemigos del Wizengamot, por decirlo de una manera, se han puesto de acuerdo en escucharlo. Lo que os he llamado hoy aquí, es porque necesitamos planear o idear un plan de contingencia, para que esto no nos estalle demasiado duro en la cara.- Terminó Harry sentándose en la silla y cediéndole la palabra a Madame Bones para que ella contara lo que había pasado en el Wizengamot, cuando Harry y muchos se habían ido, pensando erróneamente que la sesión había terminado.

Madame Bones dio un ligero guiño hacia donde estaba Harry, agradecida que tuviera la oportunidad de hablar ella misma.

Estaba un poco sorprendida que la reunión se hiciera con prontitud, pues pensaba que Harry tendría planes de contingencia en estos casos, pero lo mismo también, quería saber la opinión de sus aliados, algo que Dumbledore nunca hizo, y podía jurar por ver a dos de los ex mortífagos, asentir entre sí, que tampoco Voldemort contaba con la opinión de sus… lacayos, dado que no podía decir que tenía aliados, si los rumores eran ciertos, de que repartía las maldiciones cruciatus como Dumbledore los caramelos de limón.

- Gracias Señor Potter por la introducción. Como ha dicho el Señor Potter, al parecer Dumbledore ha hecho un pacto con la mayoría de las secciones neutral y tradicionalista. Los que estaban de su lado, han sido más que dispuestos ayudarlo. También se nos ha presentado dos problemas, uno es que Dumbledore ha dado a conocer a sus aliados, la existencia de una profecía…- Dijo, pero se interrumpió cuando muchos de los asistentes en la reunión o se rieron de que hubiera salido con esa o comentaron algo despectivo contra la adivinación y fabricación de profecías. Cuando todo se calmó nuevamente, Amelia volvió a hablar. – Es posible que muchos no creamos en las profecías, pero al parecer Albus Dumbledore lo hace, tanto como sus "aliados". Lo que no se es que le ha prometido a la sección tradicionalista, en cuanto a su pacto. Pero lo que sí que han votado todos a favor, es la prohibición del Señor Potter Emrys ver dicha profecía en el departamento de misterios.- Terminó de informar Amelia, sentándose nuevamente en su asiento.

Hubo unos momentos de silencio, hasta que el Sumo Sacerdote se levantó de su asiento para hablar.

- No sabía que los magos de Bretaña tuvierais una Oráculo, ¿La profecía es real? Y si lo es ¿Qué es lo que dice?- Preguntó el Sumo Sacerdote Powell.

Amelia se volvió a levantar de su asiento suspirando profundamente ante los asentimientos de los druidas y hechiceros.

- No, no tenemos Oráculos entre los magos. En cuanto a sus cuestiones Sumo Sacerdote, no sabemos lo que dice la profecía y si es real o no.- Contestó Amelia.

- Eso plantea un problema.- Dijo Sarah desde su asiento sin levantarse, pues solo planteó lo que muchos ya pensaban.

- ¿Entonces no podemos hacer nada en cuanto a la cuestión de Dumbledore?- Preguntó Madame Longbottom, también desde su asiento.

Esta vez fue Marius quien se levantó para explicar lo que habían hablado antes de que el Wizengamot se reuniera.

- Sí, hay algo que podemos hacer, pero solo demostrará el poder que tenemos actualmente, podemos desmentir la profecía, o a la persona que la realizó, citándola en el Wizengamot para un interrogatorio. Pero eso no es lo que quería explicar. Se me ha ocurrido, antes de que la reunión fuera programada, cuando Harry nos citó a Salazar, Regulus y a mí a su casa. Theodore se vio involucrado, porque estaba reunido conmigo en ese momento. Se nos ocurrió que Harry ya que es mayor de edad, tomara sus asientos correspondientes en el Wizengamot y en la junta de gobernadores.

Sabemos que para la junta de gobernadores, no puede tomar el asiento hasta que salga de Hogwarts. En ese sentido no habría un problema, puesto que puede poner proxys también.

- Yo veo un problema con esa decisión.- Dijo Sarah levantándose de su asiento y mirando fijamente a Marius. – Aprendiz Emrys está bajo mi responsabilidad ahora, si bien es un adulto en el mundo mágico, es mi aprendiz también y no me gustaría que sus responsabilidades en el mundo mágico intervinieran con su aprendizaje.

- Eso no sería un problema. La nación Gobblin ya hemos accedido a ayudar al Señor Potter Emrys con su aprendizaje, dotándole de una sala especial en la que él y cualquier maestro que quiera enseñarle, puedan acceder.

- Sí y se lo agradezco, pero ¿Qué pasara cuando esté en Hogwarts? ¿Qué pasa si en un día de examen, es convocado al Wizengamot?- Volvió a preguntar Sarah, pero no presionando mucho. Tenía que jugar al abogado del diablo en esta ocasión, casi oponiéndose a que su aprendiz tomara más responsabilidades de las que tenía.

No es que no quisiera, eso le ayudaría a aprender que a veces habría derrotas en sus planes y tendría que levantarse con más fuerza, pero para ella que era la primera vez que cogía un aprendiz, no quería fallar en su puesto.

Theodore se levantó para aplacar a Sarah en cuanto a sus cuestiones.

- No te preocupes por eso, si llegara a suceder una reunión y el Señor Potter Emrys está en un examen importante para su educación en Hogwarts o bajo tu aprendizaje, puede designar un proxy de su elección.

- Cierto y creo que ya sé a qué proxy elegir. Si os parece bien, por supuesto, que recoja mis asientos en el Wizengamot.- Intervino Harry para aplacar un poco los nervios entre los druidas y hechiceros.

Entre los reunidos se miraron ante la extraña petición, de si les parecía bien lo que Harry hiciera con sus asientos. Algunos se miraban entre sí susurrando en la incomprensión. – Digo eso, para que no pille desprevenido a nadie. Sé que lo que haga con mis asientos es asunto mío, pero me gusta la idea de compartir la información con vosotros. Amigos y aliados.- Expresó Harry para resolver las posibles dudas que tuvieran por lo dicho.

Miradas de alivio ante lo mencionado por Aprendiz Emrys, se pudieron notar en los enviados del Concilio.

- Emrys, hagas lo que hagas con tus asientos en el Wizengamot, creemos que estará bien, mientras que no interrumpas tu entrenamiento, no pasará nada. Recuerda que no solo tienes un asiento con los magos, sino que en el Concilio, también tendrás tu asiento una vez que completes tu aprendizaje.- Declaró Titus levantándose de su asiento. – También he de decir, que si tenías planeado ponerme como proxy en Hogwarts, he de declinar tu oferta. Ya tengo bastante con ser Jefe de Magos en el Wizengamot y la tienda de focos.- Terminó de expresar lo que muchos pensaban y lo que él pensaba.

Con una sonrisa en su rostro, movió la cabeza en negación un poco.

- Tranquilo Titus, si bien es cierto que serías un gran Proxy para alguno de mis asientos, no te tenía en mente.

- ¿Y a quien tienes en mente, Aprendiz Emrys?- Preguntó el Sumo Sacerdote, con una ceja levantada.

- Tenía planeado pedirle a usted, que ocupara el asiento Gryffindor en la junta de gobernadores y poner de Proxy para el asiento Potter, cuando no esté disponible al maestro Druida Erick, el dueño de la tienda en el Callejón Aurum…

- ¡Lo siento, pero no!- Protestó el mencionado levantándose de golpe, lo cual causó miradas de asombro entre los reunidos. - ¡Dejad que me explique! Si bien agradezco a Emrys por su apoyo hacía mí, soy más de un estudioso que un político. Aunque si quieres poner un Druida, puedo recomendarte a un amigo mío, que seguramente le encantará la oferta. Lo siento Aprendiz Emrys, de verdad que lo siento.- Explicó con un poco de calor, sintiendo pesar y un poco de vergüenza por el arrebato.

- No se preocupe Erick, es comprensible. Bueno, alguno no tiene problemas con ocupar mi asiento, mientras que no esté disponible. Al parecer el tema Wizengamot, para algunos es… no de muy buen gusto.- Dijo causando algunas risitas entre los presentes.

Se discutió largo y tendido quien podría ser el proxy para Harry en el Wizengamot, cuando el no estuviera presente. Se descartó por completo a su maestra, puesto que si le examinaba para ver cómo iba progresando y justo ese día había una reunión, no podría hacer las dos cosas a la vez.

También se discutió la posibilidad de un Gobblin, pero los mismos gobblins tuvieron que rechazar la oferta, generosa y amable, pero aun así la rechazaron, debido a los problemas que podrían causar.

Regulus hubiera ofrecido la ayuda, de convencer a su tía, pero le pasaba algo similar a Druida Erick, era una estudiosa.

Pensando duramente sobre quien elegir, de entre sus aliados, miró una vez más a su abogado con una sonrisa.

- No, Harry, por favor…

- Fue idea tuya, al parecer Marius. Serás mi proxy si no puedo asistir a las reuniones, después de todo has sido el que más tiempo ha estado.- Dijo riendo ante la cara desanimada de Marius de volver al asiento Potter en el Wizengamot, aunque fuera solo temporal y por un par de días, si llegara el caso, pero aun así no le gustaba la idea.

- Bien, será solo temporal Marius, al menos hasta que encuentre a alguien que quiera hacerlo.- Dijo aplacando al abogado abatido.

En esta reunión en el jardín de la mansión Potter, estuvieron hablando de otros planes y negocios entre todos.

Muchos querían saber cómo Harry estaba amasando una pequeña gran fortuna, lo cual muchos de los Señores e incluidos los druidas querían entrar.

Para gran alivio de Harry, su gerente de cuentas se encontraba en la reunión, lo cual pudo contestar a las preguntas de la mayoría.

Algunos como Señor Greengrass, quería apuntarse en algunos de los negocios de Harry, lo cual se acordó ciertos contratos en el que Alexander intervendría como un accionista de Harry, si Alexander perdiera dinero en una mala acción, entonces era su problema y no el de Harry.

Los dos días hasta el juicio de Albus Dumbledore pasaron sin más problemas, que los propios planes de Harry con la alianza y el entrenamiento que tenía con su maestra Ó Conaill.

El entrenamiento cada día se iría intensificando en dificultad, dado que tendría que coger musculatura y resistencia, para durar mucho más en un duelo y que su magia creciera mucho más fuerte de lo que ya era.

Los gobblins que todavía estaban apostados en la mansión Potter como medida de protección que envío Gringotts al joven, le enseñaron a Harry como combatir con distintos tipos de armas.

Uno le enseñó a luchar con lanza, que era parecido a la lucha con báculo. Otro por el contrario, le enseñaría a luchar con el hacha de doble filo, un hacha que en manos del gobblin era casi más grande que él.

También aprendería el uso de la espada y el arco. Para el arco tenía la ventaja añadida de que cuando lanzaba sus hechizos, tenía más precisión, así pues con el arco le pasaría lo mismo, ganaría en precisión de un objetivo.

El día que por fin estaba esperando con ansias llegó, habían pasado los dos días desde que fue juzgado y convertido en un adulto y hoy, se juzgaría y condenaría a Albus Dumbledore y sus lacayos por sus crímenes.

Esperaba que al menos los cazadores de hechiceros recibieran el beso del dementor o fueran arrojados por el velo de la muerte, sería un castigo apropiado para un cazador que había segado tantas vidas inocentes, solo por ser diferente.

Harry se visitó con sus mejores ropas de gala, que constaban de unos pantalones negros con una camisa de seda verde oscuro y una túnica verde con bordes de plata y oro. Tenía que dar la imagen de riqueza en el Wizengamot, pues si no lo hacía, era posible que no lo tomaran en serio los demás Señores, aparte que si se tiene el oro, ¿Por qué no tener las mejores prendas de vestir? Después de todo, esas túnicas se usarían únicamente para asistir a las reuniones del Wizengamot.

Yendo hacia la chimenea de su sala de visitas se encontró con Sarah que le iba a acompañar, la cual también quería ver el juicio que tendría lugar.

- Buenos días Maestra Ó Conaill.- Saludó Harry cuando vio a su maestra vestida para la ocasión, con una túnica de color azul turquesa y el pelo recogido en una cola de caballo.

- Buenos días aprendiz Emrys. ¿Preparado para ver caer a tus enemigos?

- Deseándolo, pero tengo el temor de que hoy nos depara una sorpresa que no nos va a gustar.

- No te preocupes Harry, ya verás como todo sale bien.- Dijo Sarah palmeando el hombro de su discípulo.

Harry solo asintió con la cabeza y le indicó que pasara primero por la chimenea. Cuando ella desapareció, esperó unos segundos a ir tras ella y dijo claramente donde quería ir.

- Atrio del ministerio de magia.- Fueron sus palabras y en un destello de verde esmeralda, fue lanzado hacia el atrio del ministerio, donde salió con gracia de él.

El atrio del ministerio seguía igual que hace dos días, con la misma fuente de la hermandad puesta ahí, como burlándose de Harry.

Es cierto que todavía no había donado el dinero para derruirla y hacer que construyeran una nueva, pero hoy si saliera todo bien o si no también, donaría el dinero que fuera necesario para quitar esa abominación del ministerio de magia.

Viendo que Sarah estaba conversando con los Gaunt y los Black, fue directamente a ellos.

- Buenos días Harry, ¿Listo para el día de hoy?- Preguntó Miranda Black con una sonrisa.

- Por supuesto Miranda, estoy deseando ver la cara del viejo cuando le condenen.

- ¿Sabes que no puedes esperar mucho, verdad? Albus todavía tiene mucho poder político en Europa mágica.

- Lo sé, con que le condenen a un exilio, creo que me contentaré con eso. Pero si lo condenan a Azkaban, entonces será mejor.

- Veremos a ver qué pasa hoy, Harry. Es mejor no especular.- Intervino Regulus.

- Es mejor que vayamos yendo a las cámaras del Wizengamot. Después de todo, quiero ver la cara a los aurores, cuando Harry aquí les dice que se está sentando con un montón de viejos.- Dijo Salazar riendo ligeramente.

- Hablarás por ti, marido, yo todavía me siento joven y hermosa.

- Y lo eres querida, lo eres…- Dijo Salazar, arrepintiéndose brevemente de su comentario sobre los viejos. – Yo quería decir los otros, a parte de nosotros, por supuesto…

- No lo estás arreglando, Salazar.- Susurró Regulus a su amigo.

- Sea como fuere, Salazar tiene razón en una cosa, es mejor que vayamos a las cámaras del Wizengamot. Maestra Ó Conaill, luego te veo.- Comandó Harry a ambas familias alejándose todos juntos de donde las chimeneas escupían a los trabajadores del ministerio y otros Señores y Señoras del Wizengamot.

Caminando hacia los ascensores que les conducirían a la planta indicada para el Wizengamot, Harry tomó un par de suspiros y fue pensando en que por fin podría hacerse justicia hoy. Después de todo, habían conseguido dar con el paradero desconocido de Sybill Trelawney, la ex profesora de adivinación de Hogwarts.

Al parecer la bruja borracha y falsa se escondía en cabeza de puerco, en Hogsmeade, el pub del hermano de Albus Dumbledore.

Al parecer el pub de Aberforth no cerró como Harry se supuso que haría, sino que una mujer joven lo estaba llevando.

Nadie sabía el nombre de la chica, pero algunos pensaban que era la nieta de Aberforth o de Albus.

Podrían ser habladurías o no, pero si Harry, el día de hoy reclamaba que los Dumbledore eran enemigos de la casa Potter, podría estar en apuros por no saber si ambos hermanos tuvieron descendencia.

Moviendo ligeramente la cabeza para deshacerse de esos pensamientos, Harry se dirigió con los Gaunt y los Black por las puertas que entraban a las tribunas, donde los Señores y Señoras se sentaban, hasta que un par de guardias lo detuvieron con el ceño fruncido.

- Chico, tú no puedes entrar ahí.- Dijo un guardia de mal humor.

- Está reservado únicamente para los Señores y Señoras del Wizengamot…- Dijo otro guardia, este con un poco mejor de humor.

- Disculpen aurores, pero soy un miembro de éste cuerpo ancestral. Soy el Señor Harry James Potter Emrys y he venido a sentarme en el lugar de mi proxy al ser reconocido hace dos días como un adulto. Si no queréis ser despedidos y pasar una temporada en Azkaban, os recomiendo que os apartéis de mi camino.- Dijo Harry fríamente, arrastrando las palabras, como a veces lo solía hacer los herederos de "sangre pura" en Hogwarts.

Los guardias fruncieron el ceño un momento, por la amenaza tácita que ello implicaba. A ellos no les gustaba en absoluto que un niño, por muy adulto que fuera reconocido, les amenazara con perder sus puestos y una estancia en Azkaban.

El guardia de mal humor, tuvo el descaro de mirar hacia abajo en Harry y gruñirle de una manera no muy amistosa.

- ¡Chico! ¿Te atreves a amenazarme? ¿No sé quién te has creído que seas, pero…?

- ¿Qué pasa aquí?- Vino la voz de Madame Bones desde detrás de Harry. A lo cual, Harry les sonrío con esa sonrisa de "os lo advertí".

- ¿Por qué no dejáis entrar a un Señor del Wizengamot?

- Pero Madame Bones, Potter no es ni siquiera un mago…

- ¿Cómo dice, auror?- Gruñó Harry dejando entrever un poco su aura. – Tal vez, usted quiera pasar unas vacaciones en San Mungo y luego Azkaban.- Dijo levantando su báculo y poniéndolo en posición de combate.

- ¡No! No será necesario Señor Potter.- Intervino Amelia rápidamente. – Auror Dawlish vaya a mi departamento enseguida y espere allí hasta que le llame. En el camino, dígale a auror junior Tonks que se presente para cubrir su puesto y si tiene algo que decir al respecto, se lo caya.- Dijo severamente Amelia.

El auror parecía que tenía que decir algo al respecto, pero por desgracia para él, había unos cuantos Señores y Señoras a la espera de entrar en las cámaras y justo detrás de él, los Black y Gaunt se estaban riendo de él en sus narices. Bueno, eso tendrá que cambiar, esperaba ver como se les quedaba la cara cuando él mismo desactivara las salas anti familiar en el Wizengamot, dejaría escapar a Albus Dumbledore.

Con una sonrisa el auror inclinó la cabeza y se marchó hacia su destino exigido. En el camino llamó a Nymphadora a que cubriera su puesto.

Harry lo vio irse con esa sonrisa de suficiencia y temió que el auror hiciera algo estúpido. Se volvió a mirar a Amelia y con una sonrisa ligera, le susurró que no tenía intención de maldecir al auror, pero que a veces funcionaba un poco de amenaza para que se movieran o agilizaran las cosas un poco mejor.

Amelia no muy contenta con ese pensamiento, se cayó la réplica que le iba a dar y fue a sentarse a su asiento.

Harry se dirigió inmediatamente al suyo, un asiento de lo más normal, pero con la diferencia que tenía la cresta de los Potter, tallada en el respaldo y cabecera de la silla.

Viendo los otros asientos, se preguntó por qué tenían una pinta de ser más cómodos, a lo que Regulus, viendo la pregunta no hecha de Harry, le comentó en un susurro, que el asiento le podía cambiar a su gusto, una vez estuviera sentado.

Harry hizo acopio del consejo y se sentó en la silla, mirando antigua y un poco incómoda. Para su sorpresa, vio cómo iba cambiando para parecerse a la silla que había en el despacho del Jefe de Familia Potter.

Un asiento de cuero negro con rayas verdes y doradas se materializó, cuando Harry se sentó en su sitio. La cabecera del asiento Potter, subió un poco más en altura.

La sala del Wizengamot se fue llenando una vez más con los Señores y Señoras, el Jefe de Magos y un par de aurores para mantener todo bajo control. Las gradas fueron llenándose de reporteros y familiares de los condenados o los que iban a ser condenados en el mismo día.

Para sorpresa de algunos, se enteraron que los iban a traer a todos juntos o al menos parcialmente juntos.

Iba a ser por grupos de cinco; los primeros cinco, serían cazadores de hechiceros, los cuales se les preguntarían sus nombres, edades, y sitios de procedencia. Luego el Wizengamot al completo, deliberaría la pena que se les impondría.

Anteriormente Regulus había declarado con Amelia en concordancia, que la alianza Albion debían de pedir un mínimo de veinte años de prisión para ellos, hasta que Harry les recordó, que no era el único al que atacaron, sino que mataron y asesinaron a muchos niños y adultos inocentes, a lo largo de sus vidas y que el único castigo que merecían, era el beso del dementor.

Cuando Harry dijo que el beso del dementor era el único castigo que merecían los cazadores, la alianza entera, en una de sus reuniones, se escandalizó, pero cuando dio a entender sus razones y preguntar cómo se sentirían ellos mismos, si sus hijos, sobrinos y nietos fueran las víctimas, ¿Cómo se sentirían?

Así pues cuando les llegó el turno de votar el castigo que recibirían los cinco primeros, Señor Potter Emrys fue el que se levantó de su asiento.

- La facción Albion pide la máxima sentencia que éste tribunal pude dar, es decir, el beso del dementor.- Cuando las palabras de Harry salieron por su boca, muchos de los miembros aliados a Dumbledore protestaron, otros miembros de la facción tradicional y neutra, vieron con buenos ojos la decisión tomada por la facción Albion, pero más por necesidad de quedar bien con ellos que por que estuvieran de acuerdo.

Nadie, ni siquiera a los peores mortífagos se le iba a dar el beso del dementor, aunque a Sirius Black, se lo hubieran pensado unos pocos, entre ellos los Malfoy.

Familias que no estaban presentes o al menos sus proxys, como los Lestrange, no votarían ni a favor ni en contra, puesto que no tenían una orden específica para votar. Lo mismo ocurría al proxy Malfoy.

- ¿Y tú quién eres para estar sentado ahí?- Preguntó un miembro de la facción de la luz, como les gustaba ser llamados, aunque técnicamente se les llamara progresistas.

Harry le miró durante unos momentos, pensando en contestarle, pues estaba seguro que sí que sabía quién era, ya que le pareció a Harry que fue uno de los más vocales en su juicio.

- Verá Señor Dodge, si no me recuerda del juicio de hace dos días, creo que va siendo hora de que se retire y deje a otro miembro de su familia en el Wizengamot. Pero para contestar a su pregunta, soy Señor Harry James Potter Emrys, dado la mayoría de edad, hace dos días, cuando éste cuerpo me condenó a un exilio, cuando era menor de edad y por las leyes antiguas me dieron la oportunidad de… emancipación, si es como le gustaría llamarlo. A mí en cambio, me gusta la idea de llamarlo adultez.- Explicó un poco frío y despectivamente a ese Señor. – Por otra parte, proponemos el beso del dementor, porque esos… señores por llamarlos de alguna manera, son unos asesinos, buscados por otros ministerios de Europa y América. Se les llama Cazadores por un motivo, Señor Dodge y ese motivo es, que cazan a Hechiceros, Brujos y Druidas sin miramientos.- Terminó de explicar Señor Potter Emrys.

El resto de facciones estaban discutiendo los pros y contras de condenarlos al beso, hasta que Señor Gaunt se levantó y habló al resto de sus compañeros.

- Señores y Señoras del Wizengamot, estamos hoy aquí para juzgar y condenar a unos asesinos de niños, niñas, hombres, mujeres y ancianos, que los cazan por nacer con un poder diferente y ser un poco más poderosos. Es casi exactamente igual al ideal de Albus Dumbledore en cuanto a la cuestión de prohibir ciertos aspectos de la magia, condenándolos a la oscuridad y llamándolo Magia Negra. Os pido por favor que recapacitéis y penséis en las consecuencias de condenándolos a veinte años nada más. Es posible que en esos veinte años, vosotros mismos tengáis hijos que hereden de algún antepasado vuestro la magia de la hechicería, brujería o el druidismo. Así que, condenad con sabiduría, porque en el futuro podrían ser vuestros hijos los que caminen sobre un hilo al intentar escapar de las garras de los cazadores, que vosotros mismos condenasteis a solo veinte años de prisión.- Acabó Señor Gaunt de aportar su granito de arena.

Hubo silencio en la sala durante unos minutos, hasta que el jefe de magos Ollivander dio a conocer la hora de la votación.

- Los que estén a favor de la pena impuesta por la facción Albion, que levanten su foco mágico.- Pidió, para no decir báculo también, puesto que ya iba habiendo Señores con uno, bueno Señores no, un Señor.

Los Señores y Señoras de la facción Albion, neutral y tradicionalista, casi en su totalidad, levantaron sus varitas. - ¿Y los que están en contra?- Preguntó, observando que la facción progresista y algunos de la tradicional, levantaron las suyas.

La mayoría de los que no votaron fueron los neutrales y las familias Malfoy y Lestrange.

- Por una mayoría casi absoluta, la condena es el beso del dementor.- Dijo Titus, bajando la barrera de sonido y citando la condena a los cinco primeros cazadores.

Los cazadores miraron estoicos por un momento y luego empezaron a gritar improperios al Wizengamot en su totalidad, hasta que fueron arrastrados por los aurores, con puños de supresión de magia, para que se les diera el beso del dementor, dementor que estaba esperando en una sala contigua, especialmente diseñada para estos casos.

El procedimiento se repitió durante cuatro veces más, hasta que llegó el turno de condenar a Albus Dumbledore, Aberforth Dumbledore, William Weasley, y Alastor Moody. El cazador que iba con ellos, en un momento de extrema angustia, sabiendo lo que le podría esperar si llegaba a ser condenado, se mordió la lengua, provocándose la muerte, dolorosa y angustiante muerte, pero definitivamente no sería besado por un dementor.

- Ahora, este antiguo y sabio cuerpo, juzgará y condenará, en primer lugar a Albus Wulfric Percival Brian Dumbledore.- Dijo Titus. – Señor Dumbledore, es usted consciente que se le acusa de: secuestro infantil, abuso infantil, negligencia infantil al dotar de bloqueos en el Señor Potter Emrys a la edad de un año, poner hechizos sobre una casa muggle, la cual serían evolucionar a otros muggles que se fijaran en esa casa, poniendo en riesgo y peligro el estatuto del secreto, intento de asesinato en repetidas ocasiones, robo de reliquias de una de las familias más antiguas de Bretaña mágica y muchos otros delitos.- Enumeró el Jefe de Magos a Albus.

- Soy consciente.- Declaró Dumbledore con una sonrisa de abuelo, que no engañaba a nadie.

- ¿Y cómo se declara?- Preguntó, esta vez Amelia.

- Inocente, por supuesto.- Con esas palabras hubo una algarabía de gritos por parte de las facciones neutrales, tradicionalistas, que no estaban en el bolsillo de Dumbledore y la facción Albion.

-¡Silencio!- Gritó Titus Ollivander para poner un poco de orden. – Señor Dumbledore, este tribunal le interrogará sobre los sucesos cometidos hace unas semanas atrás en el callejón Diagon, puesto que numerosos testigos afirman, a verle visto intentando quitar la vida del Señor Harry James Potter Emrys. ¿Permite ser interrogado bajo Veritaserum?

- No. Como he dicho soy inocente de todos los cargos y no pienso ser interrogado bajo el suero de la verdad.- Dijo Albus una vez más, pero ésta vez sin la sonrisa de abuelo plasmada en su rostro, en cambio, con una cara de decepción por ser juzgado.

- Como quiera señor Dumbledore.- Dijo Amelia Bones. – Por favor Escriba de la corte, tome nota de lo siguiente.- Comenzó Amelia con voz dura. – Los interrogadores contra Albus Dumbledore, Aberforth Dumbledore, Alastor Moody y William Weasley somos, Amelia Susan Bones, Jefa del departamento de seguridad mágica y regente de la familia Bones en el Wizengamot.- Dijo Amelia con un rostro inquebrantable.

- Y Cornelius Oswald Fudge, ministro de magia.- Dijo el ministro, que actualmente estaba siendo investigado por los delitos de hace dos días. Aunque en este caso se quedaría al margen y dejaría que el Wizengamot decidiera que hacer con los que iban a ser juzgados, no le interesaba ponerse del lado de nadie actualmente. No con su carrera en peligro, como estaba.

- Por favor, señor Dumbledore, cuéntenos que pasó exactamente hace dos semanas, en esa mañana en el Callejón Diagon, en lo que se denomina, Tierra de nadie, en el Banco de Gringotts.- Cuestionó Amelia, sabiendo que Dumbledore iba a mentir descaradamente, puesto que todos sabían lo que había pasado, pero no los motivos ulteriores del ex director de Hogwarts, aunque él no supiese que ya no era director.

- Ese día me encontraba en mi despacho, en Hogwarts revisando unos documentos importantes para la ICW y el Wizengamot, cuando recibí una llamada, vía patronus por el fallecido Auror Kingsley Shacklebolt. Se me informó que el joven señor Potter, estaba resistiéndose a ir con ellos, para ser devuelto a sus muy preocupados familiares, los Dursley…

- ¡Disculpe, señor Dumbledore! ¿Ha dicho los Dursley? ¿Pensaba que esa familia de muggles monstruosos estaban encerrados en celdas de detención?- Tronó una voz del Wizengamot.

- ¿Cómo es posible que estuvieran libres?

- ¿Cuándo fue su juicio?

- ¿Por qué no se nos informó de su libertad sin juicio?- Fueron unas de las muchas preguntas que se tenían, tanto para Dumbledore como para Amelia Bones.

- No sé porque fueron encerrados en un primer momento.- Dijo Dumbledore afablemente. – No creo que cometieran ningún delito, además de lo que tengo entendido, el señor Potter está muy bien de salud, tanto física y mentalmente.

- No gracias a ti, Dumbledore.- Saltó Harry. – Pero no es importante en este caso los muggles, dado que encontraran su destino pronto.- Dijo oscuramente, haciendo que Dumbledore frunciera el ceño ante la visión de Harry Potter en su asiento.

- Creo que nos estamos yendo por las ramas, por favor señor Dumbledore, continúe con su explicación.- Pidió el Jefe de Magos.

- Por supuesto. Como iba diciendo los familiares del señor Potter estaban muy preocupados acerca del paradero de su sobrino y, claramente quise devolvérselo sano y salvo. No me esperaba que el joven Harry se encontrara bajo una fuerte maldición imperius o una maldición de compulsión, para atacarnos.- Paró un momento para hacer brillar sus ojos a todos los Señores y Señoras del Wizengamot, los cuales, algunos de ellos no les creía ni por asomo y sus aliados, estaban muy tentados a golpearse contra aquello más cercano que tuvieran a su alcance.

- Como es obvio, intenté razonar con él, pero seguía atacándonos con lo que supongo eran las artes más oscuras y malévolas, la hechicería.- En éste se vio interrumpido por un fuerte grito, llamándolo mentiroso y embustero. Albus sonrío e hizo caso omiso de quien lo había acusado. – Como iba diciendo, la hechicería es una de las artes más oscuras que podamos imaginar, casi igualando a la magia negra. Por eso llevé a los cazadores conmigo, para que pudiéramos detener a los hechiceros y druidas que estaban tratando de secuestrar al joven Harry. Yo solo hice lo que hice por el bien común y el bien de Harry.- Terminó de contar la absurda mentira, y para su asombro vio como muchos de los miembros del Wizengamot le miraban con odio.

- Señor Dumbledore, si no es capaz de decir la verdad, vamos a pasar a los siguientes acusados para que sean juzgados. Le damos una última oportunidad. ¿Por qué atacó al Señor Potter Emrys en tierra de nadie?- Preguntó una vez más Madame Bones.

- Ya lo he dicho, por el bien común. Harry tiene que ir a sus familiares, para que la profecía se cumpla…- Se vio interrumpido una vez más, pero ésta vez por el propio Harry que se levantó riéndose a carcajadas.

- ¡Claro! ¡La profecía! Una profecía que ni siquiera sabemos que existe, dado que éste cuerpo, no en su mayoría, decidió prohibirme entrar en el departamento de misterios, donde supuestamente está esta profecía. Pero para alivio de mis colegas, miembros del Wizengamot, llamo a la ex profesora de adivinación Sybill Trelawney a interrogar.- Declaró Harry, escapándosele un poco de su aura, dado que estaba perdiendo el control sobre su temperamento, al escuchar las patrañas y mentiras de Albus Dumbledore.

- No creo…- Intentó Albus, pero fue interrumpido cuando las puertas del Wizengamot se abrieron para revelar la figura temblorosa de Trelawney, entrar en el Wizengamot.

Levantándose nuevamente Harry, pidió al cuerpo de aurores que la escoltaran a la silla de interrogatorios y la administraran veritaserum.

Puesto que él había pedido que la trajeran, sería el encargado de interrogarla, así pues bajó de las gradas y se presentó con una sonrisa oscura a Dumbledore.

- Crees que te saldrás con la tuya, viejo, pero pienso hacer que pagues por tus crimines.- Susurró Harry tan bajo que solo lo escuchó Albus.

Éste abriendo la boca para contestar, se vio cortado cuando Harry pidió la administración del suero de la verdad.

- Por favor díganos su nombre y apellido.- Empezó el cuestionamiento.

- Sybill Trelawney.

- ¿Ocupación?

- Ex profesora de adivinación en Hogwarts, colegio de magia, brujería y hechicería.

- Díganos, ex profesora Trelawney, ¿Usted realmente hizo una profecía?

- No. No la hice.- Susurros indignados por parte de los aliados de Dumbledore y susurros de preguntas por parte de aliados del antiguo Lord Oscuro Voldemort, estallaron por la sala. Cuando se calmó la situación, Harry continúo.

- ¿Podría explicarlo?

- Sí, yo estaba hace más de diez años en cabeza de puerco, esperando una entrevista para el puesto de adivinación, entrevista que tendría con el profesor Dumbledore. Mientras esperaba a que llegara, tomé una droga muggle que me haría entrar en trance y decir una profecía. Las líneas que dije las había estudiado con anterioridad para que resultara creíble. Había investigado a las familias que habían desafiado al Lord Oscuro en tres ocasiones y resultaron vivos para contarlo. Poco después cuando el profesor Dumbledore llegó y me iba a despedir como fraude, la droga entró en vigor y la profecía salió.

- Señores y Señoras del Wizengamot, al parecer Albus Dumbledore les ha mentido, dado que esta mujer de aquí.- Dijo señalando a Sybill. – Es un fraude y ha creado ella misma una profecía falsa.- Terminó Harry, yendo hacia las gradas que le correspondían. – Por cierto, no tengo más preguntas.- Dijo mientras se sentó y empezó a disfrutar de la cara de estúpido que se le estaba quedando a Dumbledore y sus aliados.

- Señor Dumbledore, cuando se hizo esa profecía, la verificó para que fuera real, ¿Verdad?- Cuestiono Amelia.

- Yo… no… quiero decir, sí pero…- Fue su única respuesta, al parecer no podía salir del shock que algo por lo que tantos planes hechos, habían resultado ser innecesarios, pero más preguntas hechas en el caso de como Harry sobrevivió a la maldición asesina de Voldemort.

Preguntas que no recibirían respuestas nunca.

- En ese caso, creo que el Wizengamot pasará a escuchar lo que tienen que decir el resto de los presos.- Dijo nuevamente Amelia, pasando a cuestionar al hermano de Albus, Alastor y William.

Ellos fueron diciendo que estaban trabajando para las ordenes de Albus, en el cual les aseguró que Harry Potter estaba bajo una poderosa maldición oscura, de control mental y que lo que había salido en contra de él, Albus, era todo mentira y una artimaña creada por los gobblins y los enemigos de Albus, para hacerle caer.

Después de eso, se llamó a la sanadora Tonks para que viniera a declarar lo que descubrió el año pasado en Gringotts, con respecto a los encantamientos y maldiciones encontradas en el Señor Potter.

Cuando vino tomó el juramento mágico de decir la verdad y dijo lo que los hechizos de diagnóstico le dijeron en aquel entonces, mostrando los pergaminos en los que se habían escrito, lo que realizó Albus Dumbledore.

Eso dejó un poco sorprendidos a los miembros del Wizengamot, pero no acabó ahí la cosa, el caso es que se demostró por Gringotts, que la casa de los Dursley, como las mentes, también estaba manipulada, hasta un extremo. Se demostró que esos muggles, en realidad sí que odiaban a todo lo que tuviera que ver con la magia.

Pensar que el hombre quería mandar de vuelta a Harry allí, alegando que era por su protección, era inimaginable.

Después de eso, Harry se volvió a levantar y también hizo un juramento mágico, diciendo que estaba ahora mismo libre de cualquier hechizo de memoria, compulsión o incluso la maldición imperius, rebatiendo así la defensa de Albus Dumbledore.

Después de unas horas de juicio, se tomaron un descanso para luego ir a debatir que hacer con ellos.

Algunos querían darles también la pena máxima, es decir, el beso del dementor. Otros, como Harry, querían echarlos a través del velo de la muerte, para que así no supusieran un problema en un futuro. Y los aliados del vejestorio, como se escuchó, eran los más vocales en conceder una segunda oportunidad y perdonarles la vida, exiliándolos de Gran Bretaña, por un corto periodo de tiempo. Como si fueran unas vacaciones que se pudieran tomar por cometer intento de asesinato.

Cuando la hora y media de descanso terminó, el Wizengamot se volvió a reunir nuevamente para debatir el destino de los cuatro presos que estaban de pie, mirando fijamente a Harry, unos con odio, otros con el ceño fruncido y creando nuevos planes, si salían con vida de este lio.

- Muerte a todos ellos, digo yo.- Dijo Regulus seriamente.

- Apoyo a Señor Black, no se les puede dar una segunda oportunidad, Albus Dumbledore no es de los que aprenden a mantenerse a raya.- Concordó la viuda Longbottom, sorprendiendo a Regulus de que estuviera de acuerdo con él.

El resto de la alianza Albion estaba a la espera del veredicto de Harry, para ver qué haría con los cuatro que le atacaron. Después de todo, él era el más afectado.

- Creo, que lo mejor sería una pena de diez años para el joven Weasley en Azkaban y el resto que sean tirados a través del velo de la muerte o dados el beso del dementor.- Dijo Harry alzando la voz, para que se le oyera.

- ¡Imposible! ¡Estamos hablando de Albus Dumbledore, el vencedor de Grindelwald! ¡Qué derecho tienes a pedir su muerte, niño!- Tronó Elphias Dodge junto con las otras familias que apoyaban a Dumbledore.

- ¡El mismo derecho que tuvo él a poner en peligro la vida de mis padres y hacer que un loco homicida fuera tras nosotros!- Devolvió Harry, soltando su aura y dando a ver lo cabreado que estaba. - ¡Ese hombre es el culpable de la muerte de mis padres y de una década de sufrimiento con muggles por mi parte! ¡También es el culpable de mandar a mi padrino, Sirius Black a Azkaban con la intención de deshacerse de él, para poder manipularme a su antojo!- Bramó Harry al resto de Señores y Señoras del Wizengamot, que algunos movían la cabeza en incredulidad, al culpar el chico a Dumbledore de los actos de un Lord Oscuro.

Las murmuraciones iban y venían y el Wizengamot no se ponía de acuerdo en la deliberación del castigo.

Los miembros de la alianza sabían que no iban a dar muerte a Dumbledore ni mucho menos y que los otros "soldados" a las órdenes del viejo, pasarían como mínimo un par de años en Azkaban.

- Harry.- Susurró Regulus al oído para que solo lo escuchara él. – Ve con el resto y vota por la prisión de Dumbledore, al menos sabrás que cuando salga de Azkaban podrás matarlo, si juras una venganza de sangre contra él. Pero no presiones más. No estás consiguiendo nada.- Terminó de aconsejar Regulus a Harry.

Comprendiendo que tenía en parte razón y que si votaba como muchas de las familias se habían puesto de acuerdo en enviarlo un par de años a Azkaban, después del veredicto, podría jugar al Señor ofendido y jurar una venganza de sangre contra el hombre.

- Está bien, que sea Azkaban su castigo y su muerte.- Dijo finalmente Harry al resto, lo cual después de dos horas de debate, las barreras de sonido fueron levantadas, para que Amelia fuera la encargada de dar la nueva a Dumbledore y sus hombres.

- Albus Dumbledore, William Weasley, Alastor Moody y Aberforth Dumbledore. Este tribunal os condena a pasar diez años en la prisión de Azkaban.- Declaró Amelia con un tono fuerte y conciso.

- Ah pero Amelia, querida muchacha, creo que te equivocas…- Comenzó Albus a decir, cogiendo de la mano a su hermano y éste a Alastor y a William Weasley. -…¿Qué te hace pensar que vamos a ir a Azkaban?- Con esa pregunta un fogonazo de llamas doradas vino a la existencia y después acto seguido Dumbledore y los otros tres se fueron con el mismo fogonazo.

Al parecer Fawkes había sido llamado por Dumbledore, ¿Cómo? Harry no lo sabía, pero no iba a dejar que se quedara ahí la cosa.

- ¡Bennu, ven!- Gritó fuerte para que su familiar Fénix apareciera. - ¿Puedes rastrear a donde han ido?- Preguntó en voz alta a su familiar.

Con un asentimiento de cabeza, el familiar de Harry le mostró una imagen de un pueblo y un pub con el dibujo de una cabeza de cerdo.

- Mmm… Gracias Bennu, vuelve a casa.- Dijo Harry tranquilamente, algo que sorprendió a Regulus, pues pensaba que estaría furioso por ver la escapada de Dumbledore e iría tras él.

- Harry…- Empezó Regulus, pero se vio cortado por la mano levantada de Harry, pidiendo silencio durante un momento y pensando en su siguiente acto.

- Disculpe Madame Bones, esto significa claramente que Albus Dumbledore y los otros son prófugos de la ley, ¿Verdad?

- En efecto Señor Potter.

- Bien, porque de ser así, yo Señor Harry James Potter Emrys, hago un llamamiento a la magia y a la sangre, haciendo de Albus Dumbledore, Aberforth Dumbledore, Alastor Moody y William Weasley, enemigos de la familia Potter. Así sea.- Con esas palabras dichas se creó un haz de luz blanca alrededor de su cuerpo, aceptando la venganza de sangre de Harry.

- ¿Señor Potter, es consciente de lo que acaba de hacer?- Preguntó Madame Longbottom y el propio Regulus a la vez.

- Si, Madame Longbottom, Señor Black. Acabo de promulgar una venganza de sangre contra esas personas. Ahora si los encuentro antes que los aurores del ministerio de magia britano, tengo todo el derecho a matarlos, según las leyes antiguas.- Dijo Harry con una sonrisa.

El resto del Wizengamot tragó saliva, ahora no podían culpar al Señor Potter de asesinato, si esas cuatro personas eran encontradas por él, más valdría que los aurores los encontraran rápido, sino, bueno, ellos ya lo descubrirían.

- Me temo que la reunión del Wizengamot, se aplaza hasta nuevo aviso. Señores y Señoras, gracias por venir a los juicios pendientes.- Dijo Titus Ollivander despidiendo a los miembros del Wizengamot.

Dichos miembros del cuerpo empezaron a desplegarse para irse a sus respectivas casas, oficinas o quehaceres cotidianos.

En el caso de Harry, esperó pacientemente a que Sarah bajara de las gradas para irse con ella a Gringotts, no quería aplazar más la reunión con su gerente de cuentas y con el rey Ragnok.

Mientras esperaba, Salazar, Regulus, Amelia y Augusta, bajaron a hablar con él, poco después las esposas de Salazar y Regulus se les unieron.

- Harry, has estado bastante estoico desde que Dumbledore escapó, ¿Estas bien?- Preguntó Salazar preocupado por su joven primo.

- Por supuesto Salazar. Ya sabía que el viejo tiraría de un juego así, o al menos tenía una sospecha. Ahora bien, estoy seguro que alguien del ministerio de magia, con poder para tocar las salas anti familiar, le ha ayudado a escapar y cuando sepa quién lo ha hecho, me encargaré personalmente de él o ella.

- Espero que eso no sea una amenaza, Señor Potter. Si ha sido uno de mis aurores, no tenga ninguna preocupación de que me encargaré de él o ella.- Dijo Amelia.

Con un cabeceo, asintió y meditó cual sería el siguiente movimiento de Dumbledore. Para ahora tendría que estar bien lejos de Hogsmeade.

- Madame Bones, mande una escuadra auror a Hogsmeade a investigar a un pub que tiene el nombre de un cerdo.

- ¿Cabeza de cerdo?

- Si, ese. Creo que pueden encontrar evidencia de que Dumbledore ha estado allí.

- ¿Estás seguro?- Preguntó Augusta Longbottom un poco insegura.

- Por supuesto, Bennu ha rastreado el familiar obligado de Dumbledore.

- ¿Obligado? ¿Qué quieres decir con obligado?- Preguntó Regulus y Salazar al mismo tiempo.

- Sabéis, parecéis hermanos los dos hablando a la vez.- Dijo Harry con una sonrisa. – Pero temo que esa historia es para otro día, ahora tengo que ir a Gringotts, cuando salga de allí, Madame Longbottom, la espero ver en San Mungo, para que me lleve a su hijo y nuera.- Terminó de explicar Harry con una sonrisa cómplice y yéndose con Sarah camino del atrio del ministerio, para pasar a través de las chimeneas e ir al Callejón Diagon y por último a Gringotts.

Estaba un poco ansioso por probar esa sala especial del tiempo y el espacio, todo un año para aprender magia y lo que le enseñara Sarah, valdría todo el oro que le pidieran a cambio, pues el poder que traía el conocimiento de la magia, era inmensurable y valía la pena los esfuerzos.

Nota de autor 2:

Para cuando Harry llegue al cuarto año, pondré capítulos que narren la historia de Dumbledore un poco más. Esos personajes no saldrán en los próximos capítulos, pero no están olvidados, al igual que el viejo Tom.

En el caso de Hermione, no sé en qué lugar ponerla de momento.

Sobre las posibles novias de Harry, estoy pensando en Daphne y Cassiopeia Black, la hija de Regulus.

El resto se irá emparejando poco a poco, de momento tengo bastante trama que queda.

Sirius Black no es olvidado, pero está recuperándose todavía.

Un saludo y hasta la próxima.