Love Live Sunshine!

Cuando el cielo oscurece

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Uno pequeño, de transición, porque después de todo la policía es siempre la última en aparecer, pero esta anda haciendo su trabajo. ¿Qué mejor que mi trío favorito? Mi trío favorito con pan.

Por cierto viendo little wich academy me he dado cuenta que la protagonista, Akko, es como la hija perdida del YouRiko. Toda la jeta de Riko pero con la personalidad de You, aunque tiene los ojos de Chika. Creo que podría ser hija de las tres. Alucino. Veo musas y acuosas por todos los animes. Como en Gabriel Drop, donde estan las hijas del NicoMaki, UmiMaki, NozoEli y NozoKoto. Hasta ese punto llega mi enfermedad. Ni hablar de BanG dream donde la prota parece ser hija de Honoka y Tsubasa.

En fin.

Comentó que ya terminé mi escena que me bloqueaba de Wildo, después de esto me pongo a avanzar otro poco.

— o —

—Llegó un nuevo reporte —Erena entró de súbito a la oficina dejando en el escritorio un folder amarillo que de inmediato fui a ver.

—¿Qué hizo ahora? —cada vez que entraba con un nuevo expediente que anexar me estremecía al pensar en lo que vendría, tomé el folder con manos trémulas.

—Este lo han llamado la sirena, coincide con el modo de operar de nuestro asesino, sólo que esta vez no fue aquí sino en un pueblo costero en el otro extremo de Japón —la escuché explicarme y se me revolvió el estómago al abrir el expediente y toparme de inmediato con las fotos de la pobre mujer.

—Cada vez se vuelve más sofisticado y hasta artístico —gruñí al oír eso, este caso siempre me llevaba a un callejón sin salida—. Me sorprende el nivel de detalle de sus creaciones, es demasiado obsesivo.

Tomé una foto que mostraba de primer instancia a un barco pesquero que al alzar sus redes se toparon con el cadáver de lo que a simple vista era una sirena, pero en realidad era una joven colegiala disfrazada.

—Según la autopsia murió desangrada cuando le extrajeron las entrañas, las cuales aún no han sido localizadas —continuo Erena mientras miraba la foto donde mostraban su cuerpo sobre la plancha de la morgue.

—¿Qué clase de monstruo puede hacer algo como esto? —levanté la vista y me dirigí al tablón donde iba colocando una a una las fotos de las víctimas.

—Los posibilidades son muchas, Tsubasa, pero Anju está trabajando en definir la personalidad de nuestro asesino y darnos un perfil psicológico —ambas contemplamos el muro.

En orden cronológico estaban ordenadas las muertes que parecían encajar con el modo de trabajar de nuestro individuo. Tenía fotos, notas de periódicos locales y algunas frases importantes de los informes forenses y de policía. Los asesinatos habían comenzado el año pasado casi a finales del otoño.

La que consideramos su primer asesinato, una chica colegiala asidua de la zona de Akiba, que trabajaba en su tiempo libre como Maid en una cafetería del área, casi la pasamos por alto. Es un poco confuso pero creemos que fue la primera. La chica fue encontrada muerta en un parque, asesinada por ahorcamiento. La vistió después de abusar de ella y cuido de dejarla recargada contra un árbol para que pareciera que estaba simplemente durmiendo.

Después le siguió otra chica, la sacerdotisa, igualmente colegiala que solía hacer trabajo social en un templo sintoísta. La dejó cerca del templo en el área de Akiba vestida con un traje blanco con rojo propio de los monjes, murió de asfixia. También fue víctima de abuso.

Hubo cuatro muertes más luego de esa, para sumar un total de seis muertes en la zona de Akiba. Para diferenciar una de otra, fueron llamadas por la prensa como la colegiala, la sacerdotisa, la azafata, la maid, la enfermera, la deportista y la oficinista. Este tema había trascendido a los diarios que hacían un festín con las últimas noticias.

El nivel de detalle subió en cada uno de ellos pero siempre guardaba el mismo patrón, gustaba de vestirlas con diferentes trajes, algunos propios de las víctimas y otros, aparentemente, confeccionados a mano por el asesino. Las víctimas eran siempre dejadas en un área que tuviera algo que ver con la temática. Un parque, un templo, una estación de autobuses, una cafetería, el hospital, un campo de fútbol y la zona administrativa, y ahora aparecía una nueva en otra zona del país siguiendo el mismo patrón.

Las pistas no eran muchas en realidad. Las cámaras de vigilancia de la ciudad no habían podido rastrear al asesino. Lo único que teníamos era una sola imagen, un vídeo tomado por la cámara de seguridad del hospital donde había abandonado a la enfermera. Lo que se alcanzaba a ver era una persona de estatura promedio llevando una gorra en la cabeza, gruesos lentes ahumados y un cubrebocas que ocultaba su rostro. Por la complexión parecía ser una persona de físico atlético, probablemente un joven o un hombre de mediana edad, ya que podía manipular el peso de sus víctimas, usaba el cabello algo corto aunque no se podría precisar debido a la gorra ni a la calidad del vídeo. Vestía un abrigo, esto sucedió en invierno, que impedía definir más detalles.

Existían rumores acerca de hombres que acosaban jovencitas todo el tiempo en Akiba, eso era algo común, pero últimamente las denuncias se habían disparado por los cielos. Cualquier tipo sospechoso era detenido e interrogado pero no se llegaba a nada de ese modo.

—Tendré que ir a investigar a ese pueblo, nuestro asesino estaba tardando en volver a atacar así que no puedo perderle la pista de nuevo —tomé una chincheta y clave la foto de la sirena a la pizarra donde se uniría al resto de sus amigas.

—¿Cuanto tiempo irás? —me preguntó Erena y lo pensé un poco, hacía tiempo que quería salir de la ciudad y tomar unas vacaciones.

—El suficiente —le contesté y ella anoto algo en su libreta.

—¿Llevarás a Honoka-san? —alzó la vista de lo que estaba escribiendo para mirarme.

—Nos hace falta un tiempo para nosotras —fui hasta mi escritorio y ordene algunos papeles que entregué a mi compañera—. Podrás hacer los detalles, la mayor discreción.

—Tenlo por hecho —agarro los documentos que le ofrecí y salió de la habitación.

Me quedé a solas aún mirando al muro.

—Juro que voy a atraparte —le dije a la nada.

— o —