CAPÍTULO 8

Siempre al borde del vacío. Siempre mirando hacia el ocaso.

Si alguna vez volvía a verte, sería de esa manera.

Te he buscado en las puestas de sol, como tú buscabas al espíritu de fuego. Pero deberías saber que allí no lo encontrarás. Ni en el sol, ni el la luz del corazón, ni en cualquier otra luminaria. Podrías pasarte siglos examinando en las profundidades de la luz y nunca lo verías aparecer. A no ser que decidas buscarlo en el reflejo de tus ojos, que es donde lo encontré yo.

Es más, cuando nos volvamos a ver, te contaré un secreto.

La noche en la que Lea desapareció, Roxas abandonó aquella casa vacía de recuerdos para emprender de nuevo un penoso viaje a través de la oscuridad. Pensó fugazmente en la gabardina y las armas oxidadas tras la puerta cerrada con llave; pero no las cogió. Quizás su legítimo dueño regresara a por ellas.

Con paso firme abandonó aquel mundo entre medias y se internó de nuevo en la oscuridad. Fue un trayecto duro, durante el cual intentó no pensar en lo lentamente que avanzaba por las tinieblas, en los días, meses y años de debían transcurrir mientras recorría distancias incomesurables. Visitó todos los lugares donde compartieron recuerdos, todos los miradores desde donde el pelirrojo se apostaba para ver morir los días. Roxas intentaba apartar de su mente el pensamiento de que muy probablemente su compañero estaba es cualquier lugar menos en el que lo buscaba. Había tantos puntos altos en el universo desde los que ver la puesta de sol, que el coincidir ambos en el mismo lugar era casi un milagro.

Pero al menos continué avanzando, continué buscándote. Nadie podrá decir que no luché por encontrarte.

Roxas llegó a lugares lejanos, a mundos desconocidos. Vio el sol desaparecer tras el horizonte, tiñendo el mar de llamas tras las velas de un navío. Vio el cielo llenarse de sombras en las montañas nevadas. Los días murieron cambiando el rumor de la selva; y hasta los mundos de los muertos mostraron un ocaso tétrico y fascinante. Admiró todo lo que Axel había conocido alguna vez y prometió enseñarle; pero lo hizo solo.

Rememorando las palabras de su compañero, visitó Bastión Hueco durante el verano. Fue a lo que quedaba del mirador de la antigua fortaleza, abandonada por todos. El mundo se diluía tras las densas nubes de vapor que subían por las Aguas Trepadoras, emborronando los colores del cielo al atardecer. Era un espectáculo impresionante.

Pero allí tampoco estabas.

Roxas estaba colocado sobre el suelo ruinoso de lo que antaño fuera el mirador, observando el vapor alzarse y ocultar una parte de paisaje, brillando bajo la luz ambarina. El agua ascendía ruidosamente sobre los salientes de roca, ahogando los demás sonidos. Por eso no lo oyó llegar, ni acercarse con el paso seguro de quien conoce el lugar. Pero lo supo.

Sin verlo, ni oírlo, supo que estaba allí.

–Este es uno de mis lugares favoritos –le explicó la voz de Axel al oído, elevándose sobre el estruendo del agua.

Roxas no contestó, no se movió, no respiró siquiera. Un aliento cálido le rozaba la mejilla, y una sombra se proyectaba sobre su hombro. Su corazón parecía haberse detenido, expectante.

–Cuanto tiempo sin verte, Roxas.

El rubio continuó sin girarse. No estaba seguro de lo que vería si se atrevía a mirar sobre su hombro. ¿Y si fuera un error, una alucinación?¿ Y si su mente lo engañara y mostrara señales de algo que realmente no existía? Entonces prefería ignorar la voz, no comprobar por sí mismo que seguía solo en aquel lugar. Tensó los labios, formando una línea recta, aguardando lo que vendría a continuación, con la vista sobre el vapor de agua.

Pero el dueño de aquélla voz no quería ser ignorado. El peso de una mano fuerte se apoyó en el hombro de Roxas, obligándolo a girarse. Unos ojos verdes colapsaron su campo de visión.

Axel.

Era Axel. Quizás su aspecto era ligeramente distinto, contaminado por los largos años pasados en su ser original. Pero era él sin ningún tipo de dudas.

Estaba allí. Después de tantos años; quizás ya siglos de largos viajes por la oscuridad que unía los mundos, lo había encontrado. Su cerebro no era capaz de asimilar la información; pero algo en él sí que lo había hecho. Roxas se sorprendió emitiendo una respiración irregular, casi como un sollozo. Pensaba que iba a romperse por dentro del alivio que sentía. Por fin lo había encontrado. Casi un milagro.

–Volveremos a vernos en otra vida... –repitió las palabras que el pelirrojo dijo mucho tiempo atrás.

–Soy ese tipo de hombres que cumplen su palabra –comentó Axel con su sonrisa irónica.

Roxas intentaba formular una de las mil frases que había planeado decirle cuando lo reencontrara; pero su mente se había quedado en blanco. Sólo sentía una fuerte emoción palpitando en su pecho que no tardaría mucho en desbordarlo. Lo único que pudo hacer, que consideró correcto en ese instante, fue abrazar a su compañero con toda la fuerza que le permitían aquellos brazos. Axel se quedó paralizado durante unos segundos antes de responder al gesto.

–Eres un hijo de puta – renegó Roxas desde el hombro del otro, notando como se le escapaban las lágrimas –. Te has estado escondiendo de mí durante todo este tiempo.

Axel no negó la acusación, sintiendo cierta culpabilidad por ello.

–Te he buscado por todas partes. Yo atravesaba la oscuridad mientras tú te escondías de mí. Pero no podías escaparte eternamente –respondió el rubio con altivez.

–Eres el ser más testarudo que conozco –murmuró Axel con media sonrisa.

–¿Por qué lo hiciste?

–Quería comprobar hasta dónde estabas dispuesto a llegar por encontrarme –contestó un poco incómodo, considerando que su conducta había sido pueril e incluso egoísta. Hacer sufrir a alguien innecesariamente para comprobar la naturaleza de sus sentimientos... no era para nada su estilo.

–No me refiero a eso –Roxas inspiró ruidosamente antes de continuar –. Por qué elegiste ser incorpóreo.

–Porque era el único camino que valía la pena –respondió con voz grave.

Aflojó el abrazo, alejando a Roxas lo suficiente para mirarle bien la cara. Tras esos ojos había una mezcla de resentimiento, culpabilidad y alegría por el reencuentro. Apoyó su frente contra la de su compañero, tan cerca que los rasgos de otro se desdibujaban en manchas borrosas. Notó la respiración irregular de Roxas ronzándole los labios, compartiendo ambos el mismo aire. Y lo besó, anulando la escasa distancia que los separaba.

El paisaje se diluía tras las densas nubes de vapor y el fragor del agua subiendo por las escarpadas paredes de roca. Ya podían morir los días y desaparecer los mundos. Estar allí, en los brazos del otro, hacía que todo mereciera la pena.

Podrías pasarte siglos buscando el espíritu de fuego en las profundidades de la luz y nunca lo verías aparecer. Deberías buscarlo en el reflejo de tus ojos, que es donde lo encontré yo. Sé que suena extraño e incluso cursi; pero a no ser que lo hagas de esta manera no podrás verlo.

¿Por qué lo buscas en el sol poniente y el la luz del corazón? No está allí. Pero te contaré un secreto.

¿Sabes por qué no puedes encontrarlo?

Porque el espíritu de fuego eres tú.

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Hola a todos!

Aquí está el último capítulo de la historia. Dudaba en si hacer un epílogo o no; ya que tenía alguna cosa pero eso también podría presentarse como Oneshot. Igualmente, acabando aquí la historia se puede considerar completada. Les he hecho dar muchas vueltas y sufrir mucho a este par para reencontrase; pero al final han quedado juntitos. Me gusta hacer sufrir a los personajes; pero no tanto. No soy tan mala :3

Creo que alguien lo habrá adivinado, pero los mundos que comenta Roxas son Port Royal, Tierra de Dragones, la Selva y Ciudad de Halloween.

Ahora mismo creo que haré un break del Kingdom Hearts y escribiré fics de Final Fanatsy (fan de Cid y deprimida pq lo único hetero de él que ha encontrado en español ha sido lo que ella ha escrito); pero no juro nada pq me da según mi isnpiración; ya que por ejemplo tb quisiera escribir algo sobre Marluxia (de quien tp hay practicamente nada en el fanfiction español).

Muchas gracias s todos los que habeís seguido la historia y a los que dejaís rewiews, dedicando una parte de vuestro tiempo a esto. Me gusta compartir cosas con los demás, aportar algo a esta página en la que he leido tantas y tan buenas historias (a veces la calidad narrativa no está en las editoriales, no saben lo que se pierden...)


See ya!