Inazuma eleven no es de mi propiedad, estos pertenecen a LEVEL-5

·Una nueva Aventura T-2·


_Capitulo 4_

La noche había caído y aun seguían con la misma discusión. Todos los que se habían quedo a esperar que su capitán trajera de vuelta al delantero, seguían algo afectados por ese hecho. Aunque uno más que otros. Someoka era el que se notaba más molesto, y pensar que era el único que se negaba a que Goenji entrará en el equipo.

― Entrenadora, ¿por qué sacó a Goenji del equipo?

― No le necesitamos.

La respuesta de la entrenadora no le gustaba al delantero. ¿Cómo que no lo necesitaban? Era su goleador estrella, ¿cómo no le iban a necesitar? Todos tenemos un mal día, y por que no haya podido marcar en el partido de hoy no significa nada. Después de todo, aunque hubiera marcado no habrían ganado. ¿Por qué le echaba? No le encontraba el sentido. Frustrado por su contestación di unos pasos adelante, Kido sabía que si dejaba que dijera todo lo que estaba pensando él también sera sacado, era mejor calmarle. Colocó la mano en su hombro haciendo que se detuviera y girara a verle.

― Ya vasta Someoka. Olvidalo, eso no ayudara a que Goenji regrese.

Las palabras del castaño tenían razón, pero no quería admitirlo. Sus compañeros le llamaron, esto hizo que mirara a su espalda, viendo como todos estaban serios, y a Rosen a lo lejos, desde que ha vuelto no ha dicho nada, solo se ha sentado en el suelo junto a un árbol. No era el único afectado, a todos le molestaba que hubieran echado a Goenji, pero no podían hacer nada.

― Rayos.

Molesto pateó el suelo para descargar ahí su frustración.

Las miradas fueron al castaño que recién llegaba con la mirada seria y gacha.

― Oye Endo, ¿y Goenji?

Buscaba el modo de poder darle la noticia, Goenji se ha ido. ¿Pero como lo iba a decir? Por lo visto no encontró el mejor método para hacerlo. Someoka ya estaba nervioso, pero con la declaración del capitán fue peor. Se puso aun más nervioso y alterado. ¿Por qué no le detuvo? Él era el único que podría haberle hecho entrar en razón, volver y pedirle explicaciones a la entrenadora, pero en vez de eso solo dejo que se fuera.

― Estoy seguro... que jugará con nosotros de nuevo.

Los ánimos habían bajado aun más, aunque sabían que era complicado que Goenji volviera tenían la esperanza de que Endo lo conseguiría. Pero no había sido así.

― Chicos, una despedida no significa el fin. ¡Sera el inició del nuevo equipo del Raimon!

Las palabras del castaño hizo que levantará la cabeza. Quería creerle, quería creer las palabras que le dijo el delantero. Quería creer todo. Pero... no podía, había algo dentro de ella que le grita que no, que no volver a verse. Que volverán a pasar seis años antes de poder volver a estar cara a cara.

El sonido del Celular de la entrenadora destrozo el ambiente, acaba de recibir un mensaje de Hibiki: "Vayan a Hokkaido y pidan que Shiro Fubuki, goleador estrella de haruken, entre en el equipo para incrementar sus habilidades."

/_-_-_-/

― ¿Y quien podrá ser ese tal Shiro Fubuki?

― ¿Por qué el Sr. Hibiki quiere que lo unamos al equipo?

La duda de todos los componente de Raimon era lógica, después de todo, iba a buscar a un nuevo compañero. La entrenadora y el Sr. Furukabu estaban afuera revisando el plano para ver la mejor ruta hasta el norte. Los chicos dentro de la caravana apelotonados junto al asiento donde esta Haruna con su laptop.

― ¿La ventisca acecina de osos?― dijo con molestia Someoka.

― ¿Anotó el solo diez goles en un partido sin la ayuda de alguien?― continuó Kido asombrado.

― ¿Más grande que un oso?

― Muchos le conocen como: ventisca de nieve.

― Solo son todo rumores.

Tanta ganas tenía de leer que ni le importó si molestaba a Natsumi. La castaña estaba al lado de Haruna, por lo que cuando Endo se echo sobre el asiento para leer hizo que se apartará, pero ya molesta de estar así decidió apartarle sosteniendo su banda empujándole atrás.

― ¿Con esa información puedes decir que sabes todo de Fubuki?

El tono de la castaña no quería sonar así, pero parecía como si hubiera hecho un trabajo insuficiente. La risa nerviosa de la peliazul demostró que por más que ha buscado no hay mucho más. Ni una imagen ni foto del famoso Fubuki.

― ¿Pero por qué?

Todo esto escamaba al estratega del equipo. Si este chico es tan bueno, ¿por qué no ha participado en el torneo? ¿Por qué no han ido hablar de él hasta ahora? Bueno, solo hay una forma de averiguarlo, y esa es llegar a conocerle. Con el trayecto planeado es hora de ponerse en marcha. La mayoría en sus sitio acabaron dormidos en cuestión de segundo. Domon, Ichinose, Rosen y Someoka eran uno de los que no se había quedado dormidos aun. Domon e Ichinose, por detrás del asiento de Someoka y Rosen, hablaban tranquilo, pero al primero le preocupaba que esos dos no dijeran ni una palabra. Queriendo dar tema de conversación a sus amigos. Se levantó echándose un poco en el respaldo.

― Ey, ¿cómo creéis que sera ese tal Fubuki?― susurró para no querer molestar a los demás.

― ¿Estas loco? El único goleador del Raimon es Goenji

Las palabras secas y cortantes del delantero hicieron que el defensa se arrepintiera de querer hablar con ellos. La chica prefirió no decir nada, solo se acomodo más en el asiento de en medio mientras perdida su mirada en el asiento junto a la venta. El sitio donde siempre se ponía Goenji. No solo ella le echaba de menos, Someoka también, y con solo mirar a la entrenadora se enojaba aun más.

La leve vibración y el pitido proveniente de su pantalón le alertó que le estaban llamando al celular. Con tranquilidad contestó. Era uno de los miembros del escuadrón para proteger al primer ministro. Su tonó tranquilo se cambio por uno más alterado y sorprendido cuando escuchó las palabras del mayor.

― ¿Qué? ¿Qué habéis encontrado a papá?

Así era, el primer ministro Zaizen a sido liberado por los extraterrestre. Con la llamada del Sr. Eiji los muchachos se levantaron para poder ver la noticia en el laptop de Haruna.

― Que alegría, ¿no?

― Podrás volver a ver a tu padre.

― Ahora no podemos regresar a casa.

La respuesta de Tori sorprendió a todos. ¿Cómo que no podían volver a casa? Aun esta molesta con todo lo que han causado la Instituto Alien, y por ello su idea principal ahora mismo es acabar con ello y hacerle pagar por todo lo que han hecho.

― Por eso quiero seguir jugando con vosotros. ¡Si! Sigamos jugando juntos, Endo.― dijo girando un poco para ver al nombrado.

― Pues claro. Tenemos que forma el equipo más fuerte del planeta.

Ambos animados y con una sonrisa en sus rostros chocaron los puños como si así cerrarán un trato.

La respuesta no era la que todos esperaban, pero no había nada que hacer. Tras esa pequeña conversación ya no pasó nada más, solo se acomodaron en sus asientos para conseguir dormir y recuperar fuerzas para mañana. La luz entraba por la ventada, pero parecía que eso no le haría despertar. Aki a su lado trataba de levantar a la pelirosa. Unas tranquilas palabras fueron suficiente. La chica extrañada se levantó un poco, cuando vio por la venta el lugar donde se encontraban no se lo podía creer.

― Endo se empeño en venir. Dijo que tenías que ver a tu padre.

Con esas palabras ambas miraron al chico aun tumbado en su asiento durmiendo como si nada pasara. Una sonrisa de agradecimiento y con los ojos brillosos le agradeció aunque no pudiera oírle. No tardo en bajar e ir corriendo en busca de su padre. Abrió la puerta de su despacho, encontrándole tras el escritorio, ninguno de los dos pudo evitar emocionarse a ver al otro.

― Toko.

― Papá

Ambos corrieron en su encuentro abrazándose aliviados a ver que el otro se encontraba bien.

― Papá, ¿qué es lo que te ha pasado?

La pregunta puso tenso y nervioso al mayor, haciendo que bajara la mirada para contestarle.

― La... la verdad es que no lo recuerdo. Tu no tienes de que preocuparte, porque aquí estarás a salvo.

― Smith ya te lo habrá contado. Me he unido a la caravana Inazuma para que la Academia Alien pague por lo que ha hecho.

― ¡No! ¡Es demasiado peligroso!

Las palabras del mayor alteraron a la chica, pero ya lo sabía ya sabía que le estaba mintiendo.

― Dime que te ha pasado.

― Todo eso es demasiado peligroso...― susurraba mientras recordaba su estancia en aquel lugar pedregoso que ocultaba una colosal estructura que tenía algunos brillos―. Una catástrofe se cierne sobre nuestro país. No. Qué digo. Sobre el mundo entero.

― Precisamente por eso me he unido a la caravana Inazuma. ¡No puedo quedarme aquí esperando a estar a salvo sin hacer nada!

― Pero Toko, si no eres más que.

― ¡NO me digas que solo soy una cría, y que no puedo hacer nada! Puedo ir con Endo y los demás del equipo y todos juntos derrotaremos a la Academia Alien.

No le gustaba la idea de dejar que fuera y se enfrentará a ese peligro... pero le gustaba mucho menos retener a su hija y prohibirle hacer lo que quería. Al final no tuvo más remedio que ceder. Dejaría que Toko fuera con ellos. Bajo con su hija para conocer a los muchachos y poder despedirse, y sobre todo conocer a ese Endo Mamoru.

― ¿Tu eres Endo Mamoru?

― Si

― Bien, me gusta esa mirada― extendió su mano esperando que el chico la estrechara con él―. Yo haré todo lo que este a mi alcance desde aquí, asique espero que me ayudéis en todo lo que podáis.

― De acuerdo señor. Ganaremos a esa gente, se lo prometo.

Soltaron sus manos y con una despedida más fueron a dentro, aun le quedaba mucho trayecto hasta Hokkaido.

― Esta bien Chicos. ¡En marcha!

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Tras muchas horas de viaje la caravana por fin de ha detenido, aunque no en Hokkaido. Extrañados miran al frente esperando una respuesta de la entrenadora. Esta se levanto de su sitio para quedar frente a ellos. Se le iban acabar entumeciendo las piernas por pasar tanto tiempo sentados, era hora de entrenar un poco. Una mira rápida a la menor de la gerente fue suficiente para que esta agarrara su cuaderno y lo levantara.

― Chicos, aquí tenéis el plan de entrenamientos para todos.

― Jajaja que bien.

Dijo animado el castaño, pero enseguida se dio cuenta que nadie más decían nada ni parecían animados, claro, nadie más humano, Dabo en cuento vio todo ese espacio que tenía para correr, y árboles que marcar se puso como loco. A no haber respuestas la entrenadora tomo el cuaderno, y con una mirada indiferente arrojó el cuaderno.

― ¿Qué tal si hacemos entrenamientos libres? Ahí fuera habrá algo con lo que entrenar.

― A mi me gusta más el plan de la entrenadora― dijo con menos molestia de lo normal Someoka

― Si, claro, es verdad.

Y con esto había conseguido lo que quería.

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Como propuso la entrenadora todos salieron a buscar un entrenamiento. Por un lado estaban Ichinose y Domon. El primero vendo sus ojos, y el segundo, tras dar la señal, saltó pateando el balón haciendo que chocara por unos cuantos troncos. Ichinose se quedo en silencio concentrado, cuando el sonido esta cerca saltó para patear el balón en el momento justo.

Kabeyama y Kurimatsu corrían cuesta arriba mientras hablaban de la expulsión de Goenji, el temor por ser echados con esa frialdad le hacía esforzarse mucho más.

Junto a la cascada, en la pequeña laguna donde desemboca, Kido y Someoka se encontraban ahí, cada uno con su balón. El segundo enfadado levantó el balón de un toque, y chutó con toda la rabia que sentía en ese momento. El balón se acercó a la cascada, chocando contra ella e incluso subiendo un poco.

― Veo que tienes muchas ganas.

Sin contestar, y aun molesto, piso con fuerza el suelo, salpicando algo del pequeño charco que se había formado.

― ¿Todavía estas molesto por lo de Goenji?

― Es que tu no lo estas, ¿O que?

― A mi no me ha parecido bien. Pero ahora no podemos hacer nada de nada...

Dijo antes de hacer como el pelirosa hace un momento, solo que su balón si tuvo la suficiente fuerza como para luchar contra el agua y alzarse por encima.

El cachorro recorría todo el lugar agitando su cola mientras mantenía pegado su hocico al suelo. Por detrás su dueña, la cual caminaba sin animo sosteniendo una pelota con su brazo y costado de su cuerpo. De repente su rostro volvía a ponerse rojo.

― ¡AAAAAAH! ¡SHUUYA!― gritó molesta apretando sus puños y estirando su cuello. A abrir los ojos apretó sus labios―. Eres... eres... eres idiota..

No le apetecía entrenar. Solo quería tener delante al delantero para pedirle explicaciones. Pero claro. Se escapo, se fue cuando menos podía pensar, sin que pudiera detenerle o gritar que era idiota. La dejo destrozada, viendo como se alejaba sin que ella pudiera hacer nada para impedirlo...

Kazemaru, utilizando la cuerda de la tirolina y con su enganche se creo un entrenamiento para aumentar su velocidad. A la cuerda le engancho un balón, soltó y dejo que comenzara a caer mientras él corre por detrás intentado alcanzarle. Pero sigue manteniendo distancia, corta, pero ahí sigue la distancia. Zigzagea por los arboles para poder seguirlo queriendo ir cada vez más rápido. Que Leezen y sus compañero le haya ganado tantas veces con su velocidad le tiene frustrado, es el más rápido del equipo y no puede hacer nada. Rabioso aumentó la velocidad adelantando al balón, un saltó y pateo con fuerza soltando el balón de la cuerda y que este chocara en un punto exacto que él había marcado en un árbol. Aun no lo había logrado... tenía que ser mucho más rápido.

/_-_-_-_-/

― ¿Te importaría enseñarme ese plan de entrenamiento que habías preparado?

― No es posible.

― No habías escrito nada, ¿verdad?

Natsumi no estaba muy convencida con la conversación que tuvieron entre la entrenadora y ella, y la cara de sorpresa de la menor se lo dejo muy claro. No había nada escrito. La entrenadora desde un principio lo que quería era que los chicos entrenaran por su cuenta, pero si lo proponía desde el principio la mayoría se negaría, empezando por Someoka. Pero, si la cosa era; entrenar por libre o como había preparado la entrenadora. Todo cambiaba.

― Se trataba e eso, ¿no?― destapo el plan Megane

― Si.

― Por cierto Megane, ¿por qué no estas entrenado?

Qué pregunta era esa, él era el cerebro de la caravana, su entrenamiento no tenía que ser nada como el de los demás.

― Vale, entonces nos ayudaras.

El castaño se extraño con las palabras de Natsumi. Con esto los cuatros salieron de la caravana para ir a uno de sus costado pegado a la parte trasera, solo tuvieron que esperar unos segundos antes de que se abriera para dejar ver y que se montara una pequeña cocina con todo lo necesario.

― En esta cocina se puede preparar de todo, incluso comida francesa. Bueno, ¿qué vamos a cocinar?

Aki y Haruna le mostraron dos cacharros de aluminio que era perfecto para preparar arroz. Sin demorarse más comenzaron a preparar la comida, incluido Megane, por supuesto. Aunque dos del equipo no se le daba nada bien, Megane se quejaba de lo fría que estaba el agua, y Natsumi... nunca había cocinado. Se quedo viendo su bote con el arroz sin saber que hacer. Haruna comenzó a explicarle paso a paso. Primero le echas agua, luego remueves con cuidado y lo escurres para quitar todo el almidón. Lo intentó... claro que lo intentó pero... el arroz acabo hiendose por el desagüe.

Al final después de mucho esfuerzo el arroz estaba preparado, y justo para cuando los muchachos hambrientos habían vuelto. La mesa estaba llena de bolas de arroz, uno tras otro iban cogiendo una bola, claro, después de lavarse las manos. Habían aprendido la lección de la ultima vez que hicieron bolas de arroz. Entre rizas todos comían poco a poco y hablaban de que habían entrenador, incluso alagando a las cocineras. Endo, muerto de hambre se comía las bolas de dos en dos.

― Está mal que yo lo diga, y aun tengo que mejorar la forma. Pero estas bolas de arroz tienen buena pinta― susurraba la castaña cargando una bandeja con más bolas, estas hechas por ellas.

A dejar la bandeja en la mesa se quedo viendo a Aki y Endo, ambos estaban sentados juntos, con el segundo comiendo sin parar.

― Ñam, ñam.. ¡Uuum! ¡Están riquísimas! Ya noto como me lleno de energía jaja.

― Jajaja, que bueno Endo; tienes la cara llena de arroz.

No llegó a escuchar el comentario bien, por lo que miró a la chica mientras seguía comiendo y llenando su cara de arroz.

― ¿Um? ¿Decías algo?

― Nada, Nada. Jajaja, por mí no pares ¿eh?

La escena que compartieron los dos paso desapercibida para todos menos dos personas, dos personas que la vieron con dolor queriendo ser uno de los componente. Natsumi se alejó del grupo un poco molesta y un leve sonrojo

― ¿Cómo voy a competir con eso?― pensaba mirando de reojo a los otros dos.

Lo que queda de día trascurrió con normalidad. La entrenadora le informo que cerca había unos baños, perfecto después de un día sudando sin parar y para prepararse para volver a pasar muchas horas sentados a la mañana siguiente. Aunque hubo un pequeño accidente, Toko, quien le apetecía mucho bañarse con Endo no pudo esperar y enseguida estaba abriendo la puerta de la habitación donde todos se cambiaban.

El grito se escucho por todo el lugar, después de todo había pillado a todos medio desnudo, normal que pegaran ese grito. Cuando fue de noche encendieron una gran fogata y entre risas escuchaban el monologo de Kabeyama y Kurimatsu. Aunque había alguien que no estaba para muchos chistes. Rosen, un poco apartada de los demás se abrigaba con la chaqueta de Goenji, como es normal le quedaba enorme y a cerrar la cremallera le cubría casi hasta los ojos. Ya era hora de dormir, y les costo sacar a Toko de la caraba, lugar donde dormirán los chicos, ellas dormirían en una tienda de campaña que se montó en el momento que tocó el suelo, y lo mejor que cuando esta plegada es súper pequeña. Todos en sus sitios se disponían a dormir, pero una duda agolpaba la cabeza de Natsumi.

― Oye, Toko. ¿Puedo preguntarte una cosa?

― ¿El qué?

― A ti te gusta Endo, ¿verdad?

No dijo nada, lo pensó por unos segundos mientras seguía mirando el techo. A pensar su respuesta sonrío antes de hablar:

― Me cae muy bien, vamos que me gusta muchísimo.

― ¿Pero te gusta él como chico?― preguntó Haruna.

― Eso no tiene nada que ver. Me gusta como amigo, y como compañero para jugar al soccer.

La respuesta de la pelirosa tranquilizo a dos de las chicas, las cuales se miraron con una pequeña sonrisa cómplice.

― Pero por gustar como chico... parece que es a ti Rosen. Me refiero a Goenji.

Las palabras divertidas de la menor no causaron ninguna risa en la nombrada.

― Solo... solo somos amigos, desde que eramos pequeño.

― ¿Seguro que es solo eso?― quiso picar la de cabello castaño.

Apretó sus labios, no quería hablar del tema y no podía dormir genial. Sin contestar se sentó en su saco para después acercarse a la puerta a gatas. Las demás miraron como se fue sin saber que decir, y las dos gerentes se miraron entre si preguntándose mentalmente si habían metido la pata.

Con las manos en los bolsillos de su pantalón comenzó a dar un lento paseo por los alrededores, puede que así se cansara y al llegar solo quisiera dormir. Pero más que cansancio sentía otras cosas. Cosas que no llegaba a descifrar. Echaba de menos al delantero, no sería muy hablador, pero hay que ver como se le podía echar en falta. Se paró en mitad del camino y se adentro en el bosque encontrando unas piedras que unidas formaban como una colina. Con cuidado comenzó a subir hasta arriba sentándose ahí para ver las estrellas. De nuevo el recuerdo, ese recuerdo que ya dejaba de poner rojo su rostro, pero ahora le hacía llorar.

― Shuuya... idiota...

/_-_-_-_-/

Hace rato que bajaron del feri, el viaje se ha hecho largo pero por fin están en Hokkaido y muy cerca de la ciudad. Todo era muy bello, un paisaje compuesto de montañas nevadas y la nieve cayendo con tranquilidad, como si fuera a cámara lenta.

― ¡Por fin hemos llegado a Hokkaido!― exclamo con felicidad antes de mirar por su ventana.

Pero claro, un paisaje tan bonito y tan nevado tenía sus consecuencias, hacía un frío espantoso. Solo avanzaron unos metros más antes de que tuvieran que frenar. Extrañados miraron al conductor sin entender el porque. Pero rápido les dio la respuesta. Un chico, uno chico estaba parado un poco más adelante tiritando y con la cabeza cubierta de nieve.

Continuará...