Hola a todos se que ha pasado mucho tiempo en que no he actualizado, pero he vuelto , con más historias y nuevos fics, gracias a todos por sus hermosos comentarios (si los leo todos, algunos respondo los que puedo ya que otros no tienen cuenta) y a mis amigos de esta pagina que me apoyan, espero les guste. Agradecimientos a Neki y a mi amiga A (si ese es su seudónimo).
Esta historia es rara, pero bueno no pensaba escribir sobre ellos , pero alguien quería leer sobre esta pareja asi que disfrutenlo.
Giggles x Cuddles
Di un gran suspiro, me encontraba en la entrada de la universidad. Por fin había logrado pasar la escuela. Si no fuera por mi amigo Sniffles —que siempre fue el cerebrito del salón y lograba pasarme la copia sin que el profesor Russell se diera cuenta—, admito que no estaría aquí. Solo de pensar en los tantos amigos que tendré, y en las fiestas alocadas que escuchaba de los universitarios, sería un gran paso en mi vida. Sonreí y me encaminé para buscar mi salón.
Cuando lo encontré me senté hasta atrás, todos mis compañeros empezaron a entrar y tomar sus lugares. Pasando unas semanas ya conocía el nombre de todos y empecé a hacer amigos rápidamente. Toothy, quien se sienta delante de mí, es muy despistado y siempre pierde sus cosas; la primera vez que me habló fue para que le prestara un borrador, porque se le había olvidado. Y Nutty, quien me pidió que le regalara dulces porque si no se desmayaría en ese rato si no comía uno —claro que me asuste y le di uno—, desde entonces los tres establecimos una amistad, si se le puede llamar así. Durante esos días sentía una extraña sensación, cuando buscaba me encontraba con cierta chica de ojos rosas y cabello del mismo color, por alguna razón me ha estado observando desde que se sentó a mi lado. Después supe su nombre.
Giggles.
Al principio ignoraba las miradas, pero se sentían más frecuentes, me observaba durante el almuerzo, cuando jugaba futbol, o cuando estudiaba en la biblioteca. Tenía que saber la razón de su obsesión por mí, por lo que un día decidí dejarle una nota en su pupitre… claro, cuando no había nadie observando alrededor.
Me despedí de Nutty y Toothy para poder estudiar en la biblioteca, y ya que cuando las clases terminaban todos se iban, podía estudiar con tranquilidad. Era un desastre, si llegaba a mi casa me la pasaba jugando con mi patineta o practicando con mi guitarra eléctrica, era mejor concentrarme allí en silencio. Cuando por fin escogí el libro que quería, me senté y saque mi cuaderno de apuntes, una figura se puso frente a mí.
—Yo… —Dijo con timidez y una pequeña voz suave, femenina—. Este… leí tu carta —La miré un momento, desviaba la mirada y se removía… ¿nerviosa? —. M-me hizo... muy feliz.
—Ah —Respondí, con el tacto de una babosa y llevando una mano a mi cabeza, palpando mi cabello por detrás—. Bueno… yo quería hablar conti…
—¡Por favor ten sexo conmigo!
Mi mente se quedó en blanco, intentando asimilar las palabras que prácticamente me grito.
—¿Disculpa…? —Balbuceé—. ¿Qué acabas de decir…? Creo… creo que escuche mal.
De repente empezó a desabotonarse la blusa con dedos ágiles, mostrando el encaje blanco de su ropa interior… ¿Qué se supone que tenía que hacer en una situación así?
—Cuddles —Dijo y se me erizaron los vellos de los brazos—. Siempre me has gustado, así que hazlo conmigo…
Sin darme cuenta se acercó y ya tenía sus labios sobre los míos. Eran muy suaves y note que cerró los ojos, cuando sentí que su lengua invadió mi boca correspondí al beso sin pensarlo mucho, no todos los días se te ofrece una chica así. Nos alejamos ya que empezábamos a sentir la falta de aire, sentí que me desmayaría, ahora sé cómo se siente Nutty cuando no come un dulce. Cuando rompimos el beso abrió los ojos y respiraba muy deprisa, su mano rápidamente se dirigió hacia la bragueta de mi pantalón.
—¡Espera! —Le detuve, sosteniendo su mano e intenté que reflexionara un poco—. ¿En verdad lo haremos aquí?
—Por supuesto, aquí tengo un condón.
Sonrió como si fuera absolutamente normal que las chicas trajeran condones a donde quiera que fueran. Cuando volví a cuestionar mi propia cordura, ya estaba sentado en la silla, sin ropa, desnudo y ella también. Parecía un idiota, mirando como abría el condón. La pude observar bien, cabello corto que cuando movía la cabeza desprendía un aroma a rosas, ojos grandes y una boca muy pequeña, parecía una muñeca de porcelana de esas que admiras en las jugueterías.
—¿Estás Listo?
Solo logré asentir y ella se sentó en mi regazo. Susurró a mi oído que me relajara, aunque no lo hice, para nada. Estábamos en una biblioteca, donde alguien bien podría vernos. Observé como ella tomaba mi miembro y poco a poco fue desarrollando el condón por todo lo largo. Al terminar, dejó caer su peso sobre mí poco a poco y echó la cabeza hacia atrás al mismo tiempo que escuchaba gemidos salir de su boca. Era la primera vez que estaba haciendo aquello y me tensé, más aún que al principio. Ella se dio cuenta.
—¿Qué pasa…? ¿No te está gustando? —Preguntó con un deje de preocupación en los ojos, nublados por algo que parecía placer y dolor. Era jodidamente tierna y sexy.
—No es eso —Murmuré, sintiendo la sangre bombear por mi cuerpo a ritmos acelerados—. Es solo que… es mi primera vez.
Ella esbozó una sonrisa suave y, por primera vez, pareció apenada con lo que hacía. Me confesó que para ella también era su primera vez. No me dio tiempo de decirle algo, otra vez nuestros labios se unieron, ella empezó a mover sus caderas, yo sabía que la primera vez de una mujer dolía, pero ella parecía disfrutarlo y su cara estaba completamente sonrojada. Ah, fue el adiós al niño bueno que era, solo lo disfruté. Con mis manos masajeaba sus pechos y después de unos segundos mi boca se cerró sobre unos de unos pezones; mientras chupaba y pasaba mi lengua, ella respondía con hermosos sonidos y pasaba sus temblorosas manos por mi pecho. Empecé a moverme, era muy difícil hacerlo sentado o al menos no era muy cómodo para mí así que, sin separarnos, la acosté sobre la mesa y empecé a empujar más fuerte, ella abrió las piernas para que yo pudiera entrar más en ella, la mire a la cara y sus ojos estaban cerrados. Creo que esa era una señal de que lo estaba haciendo bien. Cuando empecé a pensar que ya no podía más, sentí como a ella la sacudió un espasmo, arqueó la espalda y dio un fuerte grito. Yo también termine, y me desplome encima de ella, apoyando los brazos a cada lado de su cuerpo.
Ya entrando el atardecer decidí acompañarla a su casa, era lo menos que podía hacer. Después de confesarme que le gustaba y hacer aquellas cosas en la biblioteca tenía que tomar la responsabilidad.
—No creí que fueras de los que se confiesan por cartas —Dijo al llegar a su casa—. En esta época se usan las flores o chocolates y los emails.
—¿Ah? —Pregunté confundido—. ¿Qué carta?
—La que dejaste en mi pupitre —Sonrió.
-—Eso… ¿En realidad la leíste?
Ella sacó la hoja de su mochila, después de que la leyó, su cara se tornó como un tomate y en tenía una mirada nerviosa.
La nota decía "Quiero Hablar contigo".
Les gusto?, algo corto lo se pero por algo hay que empezar, por cierto si saben que mi amiga neki me ayuda con la rdacción, aqui una pequeña conversación.
Neki: eres una pervertida xD
Sukima: Yo?
Neki: si, porque lo hicieron en un biblioteca escolar jajaja.
Agradeceria sus comentarios, nos vemos a la proxima es de Lammy x Splendid
