Splendid x Lammy
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—¡Por favor sal conmigo!
La adrenalina corrió por todo su cuerpo como una avalancha y se dió cuenta de que haber pasado horas ensayando frente al espejo no sirvió de mucho. Se sentía un chico enamorado y, como no, en la época de primavera respiras el amor hasta en el aire —lo que es hermoso si no tienes alergias—, había escuchado decir eso de su maestro Lumpy, cuando este contaba anécdotas de su juventud en vez de dar clases, pasaba bastante a menudo.
Pero en ese momento, ante él, estaba esa chica que tanto lo hacía suspirar. Llevaba el cabello suelto y su atención se fijó en esos labios rosados. Su mirada se encontró con esos ojos color lila y trato de calmar su corazón que latía con fuerza. Fue inútil.
—¿A eso le llamas una confesión? —Respondió ella, cruzando los brazos sobre su pecho y arqueó la ceja de forma elegante.
Sí, él se había enamorado de la chica a la que apodaban "la reina del hielo", título que se había ganado por su carácter frío y constante. Pero el que ella fuera de esa forma no le haría desistir ni cambiar de opinión. Lammy Lowell era la jugadora estrella del club de ajedrez, excelente alumna, la segunda mejor de la escuela de hecho e hija de la familia Lowell, un prominente apellido en los negocio. Ella no tenía amigos y en sus horas libres iba a la biblioteca.
—Cuando encontré esta pedazo de papel que me citaba a venir detrás del salón, no creí que fuera para esto —Miró la nota que tenía en sus manos un momento, lo arrugó sin consideración y los arrojó al suelo. Por un momento él se sintió como el papel, desechado. Ella dio media vuelta y se marchó, dejándolo con el corazón roto.
Regreso al salón arrastrando los pies y con la mirada gacha, triste. Se sentó sin ganas y apoyó su frente en la paleta del pupitre, la hora del receso aún no había terminado.
—Realmente eres un estúpido.
—No me rendiré fácilmente —Respondió—. Apenas es el primer intento, la próxima vez compraré flores… ¿Cuál crees que le gusten? —Se volteo a ver a su compañero con un sonrisa.
Su amigo le miró malhumorado y le alzó el dedo medio.
Flippy se sentaba detrás de él, le encantaba meterse en peleas y siempre andaba desafiando a todo el que se encontrara en su camino; desde que lo vio supo que serían buenos amigos. ¿Y cómo lo había conseguido?, pues persiguiendolo por todas partes, así él no tuvo más remedio que rendirse, si habí algo que le caracterizaba, era su gran insistencia. Hasta logró ganarse su confianza y, de vez en cuando, el chico problemático le contaba cosas de su vida. Pero lo que más le llamaba la atención de todo, era que Flippy se comportaba diferente cuando se topaba con cierta chica pelirroja.
Solía reírse cada vez que le atrapaba en un nuevo intento de hablarle porque parecía un robot, tieso y sin coherencia. Él no era tan tonto como para no saber que le gustaba; eso sí, después tenía que soportar los golpes que le propinaba el peli verde por burlarse de él.
—¿Cuando te declaras a Flaky? —Le dijo con el fin de molestarlo.
Al escuchar eso, el chico se atoro con el bocado de comida que había ingerido y su cara se tornó del color de un saludable tomate.
—¡¿Y quien dice que me gusta?! —Exclamó, todos los que estaban en el salón se volvieron para mirarle y él fingió no haberlo dicho. Splendid rió por lo bajó y recibió un puntapié en la espinilla.
Cuando terminaron las clases, el peli azul se despidió de Flippy. Lammy acomodaba su mochila muy concentrada en sus cosas, así que no se fijó cuando se colocó frente a ella; cuando levantó su vista, rápidamente frunció el ceño, era el tipo que le había arruinado su recreo con esa tonta carta.
—¿Qué es lo que quieres? —Refunfuñó—. ¿No te ha quedado claro todo lo que te dije?
Sin esperar respuesta se colgó la mochila al hombro, dispuesta a marcharse lo más rápido posible.
—Espera, por favor —Dijo él y se puso de rodillas, tomando su mano para detenerla.
—Oh, por favor —Murmuró, poniéndose nerviosa. No quería que la vieran con ese chico raro.
—Se mi novia —La ignoró él, empezando a llorar, suplicando. Era patético.
Ella se quedó quieta, meditando la situación. Nunca nadie se había fijado en ella antes, todos la trataban mal, le hacían bromas pesadas, le dejaban papeles en su casillero donde la insultaban o le rayaban su pupitre con palabras obscenas. A donde quiera que caminaba había alguien que le metia el pie para que se cayera y no podía decirle a sus padres porque nunca estaban en casa. Las únicas ocasiones en que los veía era cuando se reunían cada vez que discutían sobre sus calificaciones. Injustamente le había dado la obligación de ser siempre la mejor en todo y por eso era odiada por todos, por eso era tan extraño. Así que cuando recibió otra nota en su casillero, la había tomado para romperla pero noto algo diferente, esta tenía forma de corazón.
Así que por curiosidad la abrió y leyéndolo se dio cuenta que era una carta de confesión, su corazón latía más fuerte que nunca, ¡en verdad alguien se le estaba confesando! Sonrió por solo un segundo y luego dedujo que era alguna clase de broma de parte de sus compañeros y su humor cambió. No les daría el gusto de que se burlaran de ella, enfrentaría a aquel bastardo y le daría un punta pie para dejarlo sin descendencia. Se había dirigido a donde supuestamente se debían de ver y cuando llegó estaba de espalda, asi que respiro profundo y rechazó esa confesión. Recordaba haber sonreído después de irse, nadie se metía con ella. Pero ahora el mismo idiota estaba frente a ella, rogando… Por un momento se preguntó si era cierto y, para comprobarlo, decidió seguirle el juego.
—Pues… ya que lo pides asi —Musitó intentando ocultar su recelo—. Quiero que me invites a comer al mejor restaurante de la ciudad.
—¿En serio? —Dijo, sorbiendo sus lágrimas y limpiándose los ojos. Su rostro pareció iluminarse y se dio cuenta de que en realidad no era para nada feo—. ¿Y con eso ya seremos novios?
—Claro que no, es solo una prueba.
Splendid la abrazó por la cintura, aun de rodillas y ella se sobresaltó por el repentino cambio, luego la cogió de la mano la obligó a salir del aula. Ella se sintió un poco inquieta, es decir, estaba tomada de la mano de un chico, su agarre era fuerte y su mano sudaba un poco. En realidad tenía un buen cuerpo, parecía un chico valiente y que nada le avergonzaba. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien lanzó un globo de agua que le dio de lleno a los dos.
—¿Pero qué...? —Exclamó Splendid, ambos estaban empapados—. ¿Pero que demonios ha sido eso?
—Un globo de agua —Dijo ella sin expresión alguna, su cabello goteaba y el abrigo de lana tejida que su abuela le había mandado desde Francia estaba arruinado.
—¿Pero... por qué lo lanzaron? —Farfulló—. Si los encuentro juro que le dire a Flippy lo que me hicieron y lo lamentaran —Añadió a gritos.
Ella se le quedó mirando con una cara seria y todo los buenos pensamientos que tenía de él se vinieron abajo. ¿Fuerte? ¿Valiente? Sus polaínas.
—En fin, no podemos estar así, pescaras un resfriado y no quiero que enfermes.
Luego se quitó la chaqueta y, aunque parecía también mojada, la pasó sobre sus hombros. Se dio cuenta de que era impermeable y por dentro estaba calentita. Ante sus palabras y la acción, el corazón de Lammy empezó a latir fuertemente; él volvió a tomar su mano.
—¿A dónde vamos exactamente? —Preguntó como quien no quiere la cosa. Él, por supuesto, no sabía donde vivía ella.
—A mi casa —Respondió con una gran sonrisa.
Era la primera vez que estaba en la habitación de un chico. La observó por completo, tenía posters de videojuegos y superhéroes colgando de las paredes y, obviamente, un horrible gusto en decoración. Él le había prestado una camisa y un short, ambas prendas eran muy grandes para ella pero no tuvo otra opción más que aceptarlo porque no quería enfermarse. Así que se quedó sentada en la cama, esperando al chico que la había dejado sola para que se cambiara y cuando terminara quitara el seguro de la puerta. Cuando el susodicho entró a su habitación con unas galletas y un vaso de jugo, al parecer de naranja, las dejo encima de una pequeña mesa que había a mitad del cuarto, ella se sentó en el suelo y tomó una galleta.
—Las hizo mi mama —Dijo él y le miró de forma seria por un momento.
—¿Que tanto me ves? —Inquirió cuando comenzaba a sentirse incómoda ante ese par de ojos azules sobre ella.
—Es que se te ves muy sexy con mi ropa.
Sus pensamientos fueron inesperados, tanto como su declaración de amor. Ella se sonrojo y le arrojó una almohada que estaba cerca. Él empezó a reír.
—Solo lo dije para romper la tension, no te preocupes, no te haré nada —Y tomó una galleta también—. Cambiando de tema, ¿por qué nos arrojaron algo así?
Se quedó pensativo y ella suspiró.
—¿Acaso no te diste cuenta? Si estas conmigo te pueden suceder cosas malas.
—¿Por qué dices eso?
—No es de tu incumbencia —Sentenció, pensando que estaba hablando de más—. Mejor me voy, dame mi ropa.
—Pero la puse en la secadora, tardará unos minutos en estar lista —Splendid frunció el ceño—. Y no te la daré hasta que me digas la verdad.
—Si tanto quieres saber —Farfulló—. Soy atormentada por todos en el salón, me escriben cosas solo porque soy mejor que ellos, sienten celos y son unos cobardes por tratarme asi. Ahora puedes burlarte y dejarme ir, la broma se terminó.
Él quedó impresionado por la seriedad en que lo dijo. Sintió mucha rabia por no haberse dado cuenta antes de cómo la trataban y después le invadió una gran tristeza al entender el motivo por el que ella actuaba así, no siendo ella misma, tenía que actuar para poder defenderse. Unas lágrimas salieron sus ojos, ella compuso una mueca.
—Deja de llorar. Compórtate como un hombre…
Rápidamente él se puso enfrente de ella, la tomó de los hombros y acercó sus labios hasta tocar los suyos por un leve instante.
—Tienes razón —Le dijo con suavidad y los ojos aún llorosos—. No se nada de tu vida... pero si estas conmigo no dejare que nadie más te haga daño. Incluso le pediré a Flippy que me enseñe a pelear y te protegeré las 24 horas, los siete días de la semana. Esto no es una broma, Lammy.
Consternada, ella le empujó hacia atrás, aunque fue tan suave que apenas le alejó.
—¿Por qué... te gusto tanto?
—¿Acaso no lo recuerdas? —Ella le miró como si intentara recordar algo pero no pudo. Así que él tendría que encargarse de que lo hiciera—. Estudiamos juntos la primaria. Yo era aquel niño que usaba antifaz porque me gustaban los superhéroes y, bueno… —Pasó la mano por su cabello un poco apenado—. Tenía un poco de sobrepeso por comer mucho, era lento en deportes... siempre me escogían en último lugar. Cuando entraste un poco tarde a la primaria, eras la niña nueva y te hiciste rápidamente amiga de todos, eras alegre y amable…
Lammy se quedó escuchando sus palabras con atención y, vagamente, recordaba al niño que describía, siempre con un antifaz. Pero jamás se imaginó que, a estas alturas, estaría frente a él.
—Tú te reías de todas mis travesuras, me ayudabas con mis tareas y jugabas conmigo ¿De verdad no lo recuerdas? —Lammy no respondió—. Eres... eres mi primer amor… Luego tus padres triunfaron en el mundo de los negocios y te fuiste a una escuela privada. Pensé que nunca volvería a verte, hasta que entré en el salón de clases y allí estabas. Me prometí no volver a perderte nunca más.
Ella se quedó inmóvil, ¿cómo respondería ante esa confesión? Recordó que en su niñez era feliz, hasta que sus padres se hicieron ricos. Estudio en una escuela privada para señoritas que odiaba, ya que nunca se llevó bien con las chicas, asi que hizo que la expulsaran; sus padres le dieron una reprimenda que jamás olvidaría pero consiguió su cometido: volver a estudiar con personas a las que no les importaba el dinero, sino la amistad.
Lo cual parecía haber sido un error, puesto que le estaba costando conseguir amigos de nuevo y a penas llevaba dos semanas estudiando. Aunque debía admitir que su carácter, de cierto modo, no la ayudaba mucho. Lo había decidido, no dejaría que sus padres decidieran por ella y comenzaria una nueva etapa en su vida. Tenía que darle una pequeña recompensa al chico, por abrirle los ojos, por darle otra oportunidad.
Se acercó a él y apoyó las palmas de las manos sobre su pecho. Sintió el latir de su corazón contra la yema de los dedos. Y lo besó, sus labios eran suaves.
Por un momento pensó que lo hacía asustado con esa acción, porque pareció quedarse tieso, o eso le pareció hasta que sus dedos rozaron su cuello, profundizando el beso y su lengua invadió su boca. No sabía si era su primera vez, pero su lengua exploró cada centímetro, ella se vio obligada a abrir la boca más ampliamente.
Splendid no creía lo que pasaba pero no desperdiciaba una oportunidad así, era su primer beso con la chica que le gustaba y deseó que ojalá fuera la de ella también. Aunque pensó seriamente hasta dónde podría llegar con ella. Su otra mano, que había colocado en su cintura para atraerla y sostenerla, se deslizó lentamente hacia arriba, no lo pensó mucho y con torpeza apretó uno de sus pechos. Lammy gimió en su boca por el repentino toque.
Splendid rompió el beso y Lammy respiro con dificultad. Ella sintió un extraño calor entre sus muslos y su estomago se estremeció. No pensaba que podrían tener sexo, porque no tenían mucho tiempo de conocerse bien. Pero los besos no se sentían nada mal y se estaba dejando llevar.
Splendid la tomó de la cintura y, con asombrosa facilidad, la alzó para acostarla en su cama. Apoyo la parte inferior de su cuerpo sobre la de ella. —Eres preciosa —Le susurró. Lammy tembló. Subió su blusa por encima de sus pechos, miró su sujetador, color rosa, a juego con sus mejillas en ese momento. Pensó que ella lo detendría pero la miró, con los ojos fuertemente cerrados. ¿Sería que ella quería hacerlo con él? Lammy abrió los ojos al sentir que se detenía y se alejaba de ella.
—Lo siento —Le dijo—. Me estoy pasando de la raya...
Ella parpadeó y respiró profundo. Se dio cuenta que quería algo más, que él realmente le provocaba cosas. Él… el único chico que se había enamorado de ella. Siempre había fantaseado que tendría su primera vez con la persona que ella amara. Y en ese instante era él, derritiéndole con su toque. Lo tomó de la playera y le acercó hasta quedar cara a cara. Sonrió.
—¿Tienes condón?
—¿Qué? —Dijo él nerviosamente, luego dio una pequeña risita ronca—. Pues, no...
Ella suspiró, había creído que todos los chicos tenían alguno porque eran muy precoces y solo pensaban en sexo, pero parecía que se equivocaba, no todos los hombre son iguales.
—No importa, tomare la pastilla después.
Y le volvió a besar. Splendid en su torpeza quiso quitarle el sujetador pero no sabía cómo. Se dio cuenta lo que queria hacer, asi que ella misma se lo quito. Sus pechos quedaron expuestos.
Splendid pasó saliva y Lammy cerró los ojos cuando sintió su aliento sobre su pecho. El abrió la boca y apresó su pezón. Gimió, sintiendo su lengua suave e hizo que se humedeciera. Él se aparto. Se empezó a desvestir son prisas, solo quedo en boxer. Deslizó su mano bajo la falda de Lammy y tomó sus bragas, deslizándolas hasta su tobillo, ya tendrían otras ocasiones para disfrutar sus cuerpos.
Lammy vió cuán excitado estaba Splendid, nunca antes había visto a un hombre desnudo.
—¿Segura que quieres hacerlo? —Dijo él, no llevaban ni un día de novios después de todo—. No quiero apresurarte.
—¿Podrías callarte y disfrutar del momento? —Grunó ella avergonzada.
—¿Entonces puedo pedirte algo?
Ella estaba apunto de noquearlo por romper el momento pero asintió. Con un ligero carraspeo, Splendid dijo dudosamente: —¿Podrías hacerlo tú?
Ella analizó bien las cosas, captó rápidamente el mensaje.
—Esta bien, pero cierra los ojos.
Él obedeció, acercó su mano y bajó el bóxer del chico. No sabía si era su imaginación pero lo que veían sus ojos era muy diferente a lo creía. Tomó el miembro del chico, sintiéndolo tensarse y acarició levemente. Splendid jadeó. Ella lo guió, atrayendole mientra se recostaba; lo posicionó entre sus piernas con cuidado. Su miembro era duro. Splendid le obedeció y tembló cuando entraron en contacto.
—Es mi primera vez también, sé gentil —Susurró ella en su oreja y pasó sus brazos por su cuello.
Él asintió y empujó dentro de ella con lentitud. Lammy quiso aguantar el dolor pero no pudo asi que se quejó. Splendid abrió los ojos, ella era apretada y lo estaba disfrutando… pero el rostro de sufrimiento de lammy le puso nervioso. Esperó a que ella se acostumbrara y, cuando la sintió más relajada, continuó con la penetración. Al principio los movimientos eran suaves y lentos, que no llegaban ni a ser embestidas. Era maravilloso.
Lammy le susurró que continuara después de un momento, lo que había leído en los libros no se comparaba a la práctica; sí, le dolió, pero quería concentrarse más en el placer, a sentir a Splendid dentro de su cuerpo, unidos como uno. Los gemidos que dejaba escapar excitaban más a Splendid, la sensación de ser quien los causaba era placentera. Trato de ser lo más suave que pudo pero ella estaba muy cálida y en cada embestida lo apretaba más. Splendid movió sus caderas mientras se corría dentro de ella.
Se derrumbó sobre su pecho, los dos estaba sin aliento. Él levantó la cabeza y la besó, sonriendo como tonto, ella besó su frente.
Flippy le saludó a la entrada de la escuela.
—¿Por qué esa cara de estúpida felicidad?
—Pues, veras... ya tengo novia.
—¿Y quién es la desafortunada víctima?
A lo lejos se escuchó una voz diciendo el nombre de su amigo y Splendid sonrió.
—Cariño, te traje tu desayuno —Dijo Lammy en un tono acaramelado y le dio un beso en la mejilla.
—Muchas gracias, lo comeré todo.
Flippy estaba sorprendido ante la escena que se desarrollaba ante sus ojos ¿Cómo había conseguido ese tonto a aquella chica? Bueno, después de clase lo golpearía hasta que confesara.
Los tres entraron juntos al salón, Lammy agarrando la mano de su nuevo novio.
—Oh, es cierto. Flippy si quieres puedes invitar a Flaky, Splendid me dijo que te gusta, vamos los cuatro a comer hamburguesas. Yo invito.
—¡Y dale con lo mismo! ¡No me gusta Flaky! —Dijo sonrojándose, sin darse cuenta de que la susodicha estaba detrás de él, escuchando todo.
Fin.
No tengo excusas por no escribir nada , tengo muchos fics que no he terminado y otros nuevos que estoy escribiendo, gracias a las personas que me apoyan en este proyecto. Gracias a mi amiga Neki Snape,por tenerme paciencia en todo. Los quiero y sigan apoyando a la comunidad de HTF.
