Capítulo 1.

Hao mira a sus chicas hablar a lo lejos, no escucha realmente lo que dice su súbdito a su lado por estar pendiente de las reacciones de Shizen contra lo que Opacho le hablaba, probablemente le estaba contando sobre su acercamiento a Anna de hace un día, sentía como la chica se estaba poniendo celosa y eso le encantaba, ella quería golpear a esa mujer, pero sus pensamientos se verían confusos, sabía que quería golpearla pero también quería felicitarla por poder golpearlo a el e igualmente quería golpearse a si misma por no poder estar ahí, por haber dormido tanto. Pero luego vienen pensamientos de autopreservación, que debía dormir o no tendría energía suficiente y que su cuerpo se estaba debilitando por los años.

Un momento.

¡¿Se estaba debilitando?! ¿¡Cómo!?

No pudo leer más porque ella lo miró, con esa cara de "Tenemos que hablar" y el pensamiento de "Te atrapé infraganti Hao". Simplemente rie un poco y vuelve a la conversación que mantenía con su súbdito como si nada, leyendole la mente para poder contestar.

—Lo lograrás. —Le habla a una de las chicas del equipo flor mientras se levanta de su asiento. Se arregla el pantalón y camina donde la chica. —Shizen, vamos a pasear. —Esta asiente y deja a Opacho.

—Opacho quiere ir.

—Lo siento Opacho, pero debo hablar con Hao a solas. —Opacho asiente y ambos se retiran del lugar, van a la zona más alejada de todo y se sientan a mirar a los grandes espíritus. —Estoy celosa.

—Lo sé. —Responde Hao con tranquilidad.

—¡Pero maldita sea! Estoy demasiado celosa y ni siquiera sé porqué. —Se había levantado y agitado los brazos, cuando pudo respirar mejor puso sus manos en la cara u miró a Hao por entremedio de sus dedos. —¿Dolió mucho? —Este asiente tocando su mejilla. —Hablaba lo de tus semidioses.

—¡Oh! Sí, dolió bastante, pero no fue nada.

—Sangraste.

—Pero de inmediato se curó, no te hagas problema.

—¿Cuantos años hemos estado juntos ya? —Pregunta cuando su fase celosa se pasa.

—Quinientos años quizás, realmente no los cuento. -Sonríe al ver a la chica riéndose.

—Estamos viejos, eh… —Abraza a Hao. —Se acerca mi hora Hao. Sabes lo que viene.

—No quiero dejarte partir. —Hao pone su semblante serio. —Ya verás como me convierto en el Shaman King y podrás vivir conmigo en paz. —Oculta su cara en el hombro de la chica y siente los dedos de esta acariciar sus cabellos. —Prométeme que seguirás conmigo hasta el fin.

—Claro, después de todo esa es mi misión.

Se separan y Shizen limpia las lágrimas en el rostro de Hao. Ella era su unica amiga viva y no quería dejarla. Lástima que la vida tenía otros planes para ella.

—¿Aún te culpas? —Le pregunta Hao a Shizen mientras caminan a su guarida. Habían pasado unas horas desde aquel momento de debilidad.

—Un poco, debía protegerte. No dormir.

—Tranquila. Tampoco es que pudieras hacer mucho estando tan débil.

—Tienes razón, este cuerpo no durará mucho.

Hasta ahí llegó el tema porque ya habían llegado al lugar y Opacho había aparecido a darles la bienvenida. Deciden dar un paseo por el centro turístico que se convirtió la aldea Apache y Hao siente una molestia dentro de si al ver todo ese lucro que le sacaban a sus puestos como apaches, con chucherías baratas. Llegan a la plaza y sienten las miradas aterradas de todos. Obvio, si estaban frente al gran Hao Asakura.

Hace unas pocas horas habían llegado ya la isla donde comenzarían las peleas, Shizen flotaba al rededor de Hao, esa era en verdad una mala costumbre que se tenía desde hace mucho, ya no era ese pequeño espíritu que podía hacer eso. Pero aún así lo hacía, porque a Hao no le molestaba y si a él no le molestaba. ¿Por qué dejar de hacerlo?

Solía cargar a Opacho de vez en cuando y realmente se divertía.

Al parecer a los demás no le gustaba la idea que ella tuviese tanta libertad, pero así era y así será por siempre.

Ya era hora de la primera pelea, por lo que se sentaron, ella al lado derecho con Opacho en sus piernas y otro tipo que no le importaba el nombre en el lado izquierdo de Hao.

—Te ves aburrida. —Le habla Hao a Shizen.

—Sabes que no me gusta ver peleas. —Murmura ocultando su cara en los cabellos rizados de Opacho.

—Está bien si te quieres ir.

—No. Veré todo. —Levanta la mirada y ve como el moreno del equipo "The Ren" hace sus ataques. —La brisa de la risa. —Murmura adivinando su técnica. Gracias a su conocimiento de años de experiencia conoce los modos de lucha mejor que nadie, por eso debía estar ahí, para decirle a Hao que técnicas usaban sus oponentes, no servía de mucho, pero era algo que Hao apreciaba.

Luego de la pelea fueron a su nuevo escondite, Hao se sienta en su trono mientras que todos comienzan a hablar entre ellos. Shizen se acerca a Hao lentamente, Opacho estaba preparando la comida.

—¿Pasa algo?

—Quiero salir un rato.

Este se levanta y hace un gesto con la cabeza para que la siga.

—¿A donde va Hao-Sama? Opacho está terminando la comida… —Ven como los demás estaban poniendo mesas y lugares donde sentarse.

—¡Es verdad! Shizen, saldremos luego de cenar. —Hao se sienta en la cabecera de la mesa y Shizen a su derecha, el tipo que había hablado antes a la izquierda y cuando trajeron la comida Opacho se sentó entre Shizen y Hao. Esta vez Opacho había hecho sushi, se veía todo tan delicioso. Todos esperan a que Hao comience a comer pero él espera a que Shizen coma primero, ella lo hace y Hao por fin come dando inicio a la cena. —Mañana el equipo "The Ren" va a luchar contra ustedes Peyote. —Mira al de gorro. —Boz. —Mira a los hermanos. —¡Den todo de ustedes! —Les da apoyo, todos también lo hacen, menos Shizen quien mira todo con una sonrisa, no le gustaba esa faceta de Hao, era demasiado falso para su gusto.

Luego de un rato se termina la cena, los esclavos de Hao limpian todo, Shizen levanta a Opacho y la carga en sus brazos, la hace dormir y la deja en su cama, mira a la entrada y se encuentra con Hao quien la miraba con una sonrisa.

—Vamos. —Habló sin hacer sonido alguno, esta entendió y ambos salieron, nadie habló nada hasta que llegaron a la playa, donde se sentaron, Hao hizo aparición a su espíritu del fuego para darle calor a Shizen, esta se acomoda al lado de Hao. Viendo un poco innecesaria la presencia del espíritu de fuego en función de calor, pero en cambio, agradeció tener la presencia de aquel espíritu, él, como ella, eran espíritus esenciales en el mundo. Y la desaparición de alguno, aunque sea temporal, causaba grandes problemas al mundo. —Las estrellas estan hermosas esta noche. —Murmura mirando el cielo.

—Lo estás recordando. —Afirma mientras acomoda su cabeza en el regazo de su amigo. Este acaricia su cabello suavemente, ambos se miran por un segundo que pareció una eternidad y sus labios se juntaron por primera vez en días.

Si Hao lo necesita, yo se lo daré. Pensó al sentirse despojada de su manto…