Estaba en mi cuarto empacando cuando Emma (con quien compartía la habitación) entro casi corriendo y saco su maleta del armario para empezar a meter su ropa, que no era poca, frenéticamente.
―¿A ti que te ocurre?—le pregunte confundida mientras ella seguía tirando ropa de aquí para allá.
―Casa…en dos horas…¡Empacar!—dijo entrecortadamente...
―Respira, tranquilízate y habla―le dije tomándola de los hombros para que se quedara quieta.
―mis padres me llevaran a casa en dos horas―dijo con emoción contenida, casi todos aquí querían volver a casa―tu hermano tiene algo que decirme.
―¿A ti también?—pregunte sorprendida.
―¡Si!—grito dando un pequeño salto en el lugar, Emma tiene un pequeño crush en Ben desde…siempre.
―¡Adivinen que!—gritaron Nathan y Labib al unísono entrando a la habitación.
―¿Se van a operar la nariz?—sugerí sentándome en la cama de Emma a un lado de su ENORME maleta, cosas de ser hija de cenicienta.
―No…¿Qué tiene de malo mi nariz?—dijo Nathan haciendo bizco para poder verla.
―Nada…―dije mirando hacia otro lado solo para molestarlo.
―como sea, volviendo al punto―interrumpió Labib―vamos a volver a casa.
―¿Ustedes también?—pregunto Emma doblando ropa.
―¿Cómo que también?—pregunto Nathan.
―Al parecer todos volvemos―les dije―Adivino…¿Ben quiere decirles algo?
―¿Sera por el problema de la alfombra?—pregunto Labib inseguro.
―No lo creo―respondí yo―¿Desde cuando a Ben le importa ese tipo de cosas?
―A lo mejor desde que se volvió rey―sugirió Nathan.
―No tiene sentido―dije yo antes de que la puerta volviera a abrirse dejando entrar al señor Pan.
―Nathan, ya debemos irnos―dijo su padre antes de que nos viera―hola chicos.
―Hola señor Pan―dijimos Labib, Emma y yo.
―Ya voy papá―Dijo Nathan―adiós chicos, los veo alla.
―Adiós Nate―volvimos a decir al unísono―adiós señor Pan.
Luego de que Nathan y Labib se fueran, Emma y yo terminamos de empacar y pasamos el tiempo hablando de todo y nada hasta que se hizo la hora de irnos. Estaba ansiosa por llegar al palacio y ver a Ben ¡Y finalmente conocer a los chicos de la isla de los perdidos! Además necesito sacar nuevos libros de nuestra biblioteca y nadie cocina mejor que las cocineras del palacio. Fueron dos horas de viaje en limosina con mis padres hablando y hablando de lo bien que había funcionado el plan de Ben de traer a los hijos de los villanos ¡Ya lo entendimos! Villanos malos, hijos buenos ¡No es necesario repetirlo sin parar!
Al llegar Ben estaba esperándonos en la puerta del castillo y lo primero que hice al bajar es correr hasta el a abrazarlo, no somos de eso hermanos empalagosos pero no lo había visto en mas de un año, lo minimo que merecia era un abrazo.
―¡Ben! Te extrañe horrores―le dije mientras el me abrazaba.
―Yo también te extrañe Cassy―me dijo una vez ya separados y pude notar que en toda la emoción de volver a casa no había notado a la chica parada junto a el.
―¿Tu eres Mal, no es así? He oído mucho sobre ti―le dije dándole la mano que me estrecho confundida.
―Gracias…creo, lo raro es que yo no he oído nada sobre ti, pero finalmente conozco a una princesa con pantalones―dijo hechandole una mirada a mis Jeans azules.
―¿Conociste a Audrey primero, no es así?—le pregunte y ella asintió―nunca me agrado tu novia Ben, era demasiado egocéntrica.
―estoy de acuerdo con ella―asintió Mal.
―No puedo creer que acaban de conocerse y ya se unieron contra mi―dijo Ben incrédulo soltando un suspiro resignado.
―No es mi culpa que esta vez tu novia piense con el cerebro y no con la corona―le dije divertida y Mal cubrió su boca para sofocar una risa cuando llegaron mis padres a nuestro lado.
―¿Ya las presentaste hijo?—pregunto papá obsequiándole una sonrisa a Mal y posando una mano en mi hombro de forma afectiva.
―No―dijo Ben cayendo en la cuenta de que Mal no sabia a quien le hablaba―Mal, ella es mi hermana, Cassan…Cassy―se corrigió al final al notar la mirada de advertencia que le enviaba, odio mi nombre.
―un placer―me dijo y bajando la voz le susurro a Ben muy audiblemente―me dijiste que no tenias hermanos.
―¿Le dijiste que yo no existía?—le dije indignada, una cosa era no nombrarme, estaba perfectamente bien con aquello ¿Pero negarme? Eso si que no.
―No, no, no, no…―se apresuró a negar Ben―Yo te dije que no tenia hermanos, ella es mi hermana.
―es lo mismo Ben―le dije yo con el ceño fruncido ¿Cómo se atrevía?—lo que sea, no importa ¿Podemos entrar? Tengo hambre.
―Ya siento que me agradas―me dijo Mal y por fin entramos al palacio dejando a mi padre y a Ben atrás.
―Vas a tener que sumar muchos puntos para solucionar eso, tiene el carácter de tu madre―le dijo papá dándole palmadas en el hombro.
―Esos van a ser muchos libros―suspiro Ben y por fin entraron caminando detrás de nosotras.
Luego de un almuerzo, algo incomodo a decir verdad, mis padres me dejaron excusarme a mi cuarto para desempacar ya que me quedaría un tiempo indeterminado, cosa que aun no comprendo pero supongo que tiene que ver con lo que nos tiene que decir Ben. Mientras guardaba mis cosas en el GRAN armario que me parecia innecesario se escucho un golpe en la puerta y al girar mi cabeza a ver quien era un cachorro de tigre salto encima de mí y comenzó a lamer mi cara.
―¡¡Ha llegado por quien lloraban!!—grito Labib entrando después del pequeño tigre que había identificado como Cory, la adorable mascota de mi amigo―¡Y ha traído refuerzos!
―Refuerzos demasiado mimosos―le dije mientras acaricaba al cachorro que ahora estaba acostado en mi cama como un gatito.
―Deja de malcriar a Cory mujer―dijo Labib tomando al felino en brazos alejándolo protectoramente de mi―lo atosigas.
―No es cierto, lo malcrio como cualquier tía lo hace, por eso el me quiere más―le dije y muy maduramente le saque la lengua. De la nada una mancha verde paso volando por al lado de nuestras cabezas al grito de "¡Escóndanme!" y fue a parar a mi armario.
―¿Ahora que hiciste niño volador?—pregunte divertida y Nate asomo la cabeza por la puerta de su escondite.
―Yo no estoy aquí―dijo antes de volver a ocultarse y de que escucharamos otro grito esta vez de Emma, que venia entrando por la puerta.
―¿¡Donde esta!?—grito y Labib y yo señalamos la ventana―¡Voy a matarlo!
―¿Qué hizo ahora?—pregunto Labib sentándose en el suelo frente a mi cama de piernas cruzadas.
―¡Le dijo a Chad el trato que tenemos con las cocineras de la escuela!—grito enrabiada. Les aseguro que nuestro traro con las cocineras no es ilegal…no demasiado. Solo las grabamos haciendo ciertas cosas vergonzosas y bastante traumantes y las extorsionamos para no cocinar todas esas cosas elegantes que saben horrible…Eso no es malo…¿Cierto?--¡Ahora el muy maldito me va a extorsionar con contarle a mamá! ¿Es Cory al que estoy viendo? Necesito besitos de cachorro para no asesinar a Nathan que ya se que esta en tu armario Cassy.
Labib le paso el adorable felino a Emma que se puso a jugar con el mientras que Nate salía despacio del armario para mantenerse flotando sobre nuestras cabezas fuera del alcance de Emma, solo por si acaso.
Se escuchó un golpe en la puerta y Ben asomo la cabeza luego de que le dijera "Pase".
―¿Chicos? ¿Pueden venir al salón del trono?—pregunto y todas nuestras miradas se centraron en el, que te llamaran al salón del trono era o muy bueno o muy malo, y nosotros no éramos precisamente de la gente a la que le llaman por algo muy bueno―No están en problemas—aclaro al ver cómo le mirábamos y los cuatro soltamos un suspiro de alivio.
―Vamos en unos minutos―conteste por los cuatro y luego de un asentimiento Ben se fue.
―¿Alguno sabe en qué nos metimos ahora?—pregunto Nathan y todos nos giramos a ver a Labib.
―Me ofende que piensen que volví a espiar a mis padres…pero si lo hice y no tienen ni idea, están igual que nosotros―dijo encogiéndose de hombros.
―Lo mejor será ir a ver―dijo Emma y los cuatro (Cinco contando a Cory) salimos del cuarto en dirección al salón del trono.
