Cuando el corazón manda
Disclaimers: Los personajes de Harry Potter y su mundo mágico sólo pertenecen a J.K. Rowling. Este fic lo hago para la "Celebración Viñetas Variadas" del Scorilyfest del grupo Lily & Scorpius: love like ours never dies en Facebook.
6 - Helado
Retornar a Inglaterra le había costado a Scorpius. La decisión de sus padres de volver a instalarse en Malfoy Manor, hizo convencer al chico de que ya era la hora de cambiar un poco de ambiente.
En cambio, que su jefe sea el mismísimo Harry Potter fue más fácil de lo que pensaba. El jefe Potter no tenía prejuicios contra él. Vio enseguida el potencial del joven Malfoy, sabiendo ya las excelentes referencias de parte de su anterior jefe. Lo que le molestaba a Scorpius es que al tratar con Harry Potter, a menudo le hacían recordar a la pelirroja. Quería conocerla y le fastidiaba el no poder hacerlo.
Scorpius sonrió cuando leyó la carta de su amigo Dimitri que había llegado esa mañana. Lo reprochaba por haberlo abandonado, que ya estaba considerando crucialmente mudarse a Inglaterra también.
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Desde que había arrancado la liga del Quidditch, Lily disponía de muy poco tiempo para pasarlo con su familia. Ese día había decidido visitar a su padre. Cuando hubo entrado a la oficina del Jefe de Aurores, vio que su padre estaba concentrado en unos documentos que parecían importantes.
- ¿Papá? ¿Estás listo? – preguntó dubitativa.
Harry Potter se sobresaltó al ver a su hija enfrente de su escritorio – Oh discúlpame Lily, hoy no podrá ser, tengo una reunión – se fijó en su reloj - en exactamente cinco minutos con el ministro. ¿Otro día cariño? Ven, vayamos caminando juntos.
Padre e hija salieron de la oficina – No te preocupes pá, aprovecho y visito a Al – Su hermano trabajaba en el Departamento de Misterios.
- Está bien, dile que su mad- ¡Ah! ¡Scorpius! – llamó Harry al chico rubio que cruzaba el pasillo platicando con uno de sus compañeros. Scorpius levantó la vista y sonrió nervioso – Ya conoces a mi pequeña Lily ¿no? Claro, si ayudaste a mi hija y sobrina. ¿Te lo he agradecido? – El chico asintió avergonzado.
- Bueno no exageres papá y no soy una pequeña – se quejó Lily. "Por Morgana, ¿acaso esto no puede ser más humillante?" pensó.
- Siempre serás mi pequeña. Ya que estás aquí Scorpius, ¿por qué no acompañas a mi hija a almorzar? – propuso Harry. Lily lo miró horrorizada. "No, no, papá, cállate"
Antes de que Lily pudiera protestar, Scorpius saltó - No quiero molestarla, Jefe Potter. Tengo que terminar ese papeleo del altercado en Greenwich.
- Lo terminarás cuando vuelvas. Lily ¿serías tan amable? – miró a su pequeña hija. La pelirroja bufó y aceptó a regañadientes.
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- Tengo antojo de un helado – dijo Scorpius mientras caminaban por las calles del Londres Muggle.
Lily arqueó una ceja y se rio - ¿Estás chiflado? ¡Hacen dos grados! – se abrazó con fuerza ajustando más su campera.
Scorpius metió las manos en los bolsillos y se encogió de hombros – Si comparo Londres con Moscú, esto es el Caribe para mí.
- Bueno, conozco una buena heladería por allá – indicó la pelirroja acomodando su flequillo bajo su gorro de lana.
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Lily admitió para sus adentros que la estaba pasando bien. Sentía una extraña calidez cuando charlaba con Scorpius. En un momento se echó a reír de una anécdota que le contaba de aquellos tiempos en Durmstrang, mientras seguían en la heladería.
- Tienes una bonita risa – le comentó de la nada Scorpius haciendo causar un rubor furioso en los cachetes de Lily. Se sintió incómoda. Odiaba que le tiraran elogios. Rodó los ojos y observó detenidamente al rubio.
Nunca se había percatado de que tenía los ojos de un color gris tormentoso. Sintió que esos ojos se clavaron intensamente en los de ella que Lily desvió la vista y preguntó:
- ¿Por qué tanto quieres salir conmigo?
- ¿Por qué tanto odias esa idea? – retrucó Scorpius. Sus ojos seguían tan intensos. Una corriente de fuego recorrió por el vientre de la pelirroja.
- Primero vos – dijo Lily.
- ¿Tanto quieres saber pequeña Potter? La verdad es que no lo sé.
Una desilusión se reflejó en los ojos almendrados de la pelirroja – Bueno…- comenzó pero Scorpius la interrumpió.
- No lo sé. Desde la primera vez que te vi, quise conocerte y saber quién eras detrás de esos ojos que brillaban tanto. Alguien me dijo que eras imposible, eso me interesó más, no te ofendas. Me interesa conseguir lo imposible. No, no te trato como un objeto – saltó al ver que Lily abría la boca – Sólo me di cuenta que no hay chicas como vos, puede que después me gustes o no, pero para eso tengo que conocerte. Me intrigas tanto, que me vuelve loco – El corazón de Lily dio un vuelco, se humedeció los labios. Se sentía caliente y un poco mareada "No, contrólate" pensó. Como si no hubiese ocurrido nada, Scorpius prosiguió – Tú tampoco me conoces. Sé que me odias tanto por mi apellido o no sé qué porquería más. Aunque… en el fondo, sé que te soy irresistible pequeña Potter – le hizo un guiño y se rio al ver que Lily le había lanzado una mirada fulminante – Pero no te molestaré más. Podemos ser amigos si quieres.
"¿Qué? ¿Amigos?" se alarmó en silencio la pelirroja "¡No! ¡Seguí molestándome!" Recordó lo que le había dicho su prima Dominique. Que se lanzara de una, que hiciera lo que le mandara el corazón y que tirara por la borda su conciencia. "Eres una gryffindoriana, por merlín" las palabras de su prima resonaban en su cabeza.
- Podemos ser amigos – fue lo único que llegó a decir Lily. Scorpius sonrió, y continuó con sus relatos del colegio.
Palabras utilizadas de las tablas: helado - caliente
¡Hice a Harry demasiado bueno para mi gusto jajaja! Demasiado "todo bien". Esta parte fue la que menos me gustó. Asi que capaz les choque la onda de Harry. Intenté escribir lo mejor que pude. Vueltera Lily, por dios. En fin, gracias a todos los que leen y comentan :D
