Habían pasado un buen rato en el museo, no había nada que decir al respecto, si el mago se hubiera puesto a investigar las aperturas de la seguridad del mismo, lo hizo demasiado bien ya que ni lo notó. Estaba demasiado cansado de haber vigilado al ladrón por tanto tiempo.

Se despide de Ran al llegar a la casa del profesor Agasa, quien lo estaba recibiendo con una sonrisa amigable. Los chicos querían hacer una pijamada y que mejor lugar que ese.

Desde juegos infantiles, risas y comida (más los buenos y siempre insuperables comentarios de Haibara), pasaron la noche, todo era viento en popa, hasta que tocó la hora de dormir.

Los chicos se cambiaban ropa en la habitación mientras que Haibara y Asumi lo hacían en el baño.

Conan se saca la camiseta, sintiendo como algo cae de ahí, era una tarjeta firmada por Kid.

Eso alertó a los chicos quienes también habían visto la tarjeta caer.

—Nee Conan ¡Por qué tenías una tarjeta de Kaitou Kid en tu espalda! — Pregunta Genta algo enojado y envidioso.

—¡Baro! No tengo ni idea— Recoge la tarjeta y la mira, esta tenía unos números extraños.

"+81000376872. -Kid "

Era un numero se teléfono, claramente, pero no llamaría de inmediato, los chicos no debían saber que conocía la verdadera identidad de Kaitou Kid.

Oh dios. Estaba demasiado emocionado y excitado a la vez, sí. O fuera por el hecho que era un chico de 7 años, habría tenido una erección al solo imaginar al ladrón.

Vale, le excitaba el idiota, lo admitía.

No podía evitar el relamer sus labios al pensar en todas las posibilidades de tener un numero de Kid. Se había formado un aura de maldad en su alrededor y tenía una sonrisa tétrica, cosa que al parecer los otros chicos notaron.

—Nee Conan-Kun ¿En qué piensas? — Pregunta Mitsuhiko.

—En nada— Guarda la tarjeta disimuladamente en sus cosas, luego se terminan de cambiar ropa y las chicas llegan.

Al estar todos dormidos, Conan se levanta de su lugar y camina a las afueras, entrando a un baño donde se sienta a llamar.

Escucha el pitido unas dos veces y luego una respiración.

—Eh~ Tantei-Kun~ No pensé que llamarías tan rápido— Su respiración era agitada, sonaba un poco ronca, además muy contenta, pareciera que... -Eh, si no hablas me sentiré mal~.

Un momento. ¿No podría ser que estuviera...? ¡Maldición! ¡Maldito pervertido!

—¡Baro! ¿Crees que no sé qué estás haciendo? — Preguntó molesto, estaba con un sonrojo en sus mejillas y su mano temblaba ligeramente arriba de su rodilla, sus ojos estaban completamente cerrados y estaba completamente avergonzado.

—Oh~.

Escucha un pequeño gemido, joder que si estaba haciendo eso que no conteste.

—Oh~ Tantei-Kun~ Me encanta la cara que tienes ahora~.

Abre los ojos por completo y ahí es cuando nota la cámara en la unión de la pared y el techo.

—¡Ma-Maldito! — Mira directamente a la cámara, grave error.

-¡Oh Shinishi!- Da un gemido que resuena por todo el baño, suelta el celular sin saber que hacer más que taparse la cara con sus manos, estaba completamente avergonzado por lo que había escuchado, aquel gemido tan erótico y sensual que lo había excitado de sobremanera. Más por suerte divina, su cuerpo no estaba los suficientemente listo para crear una erección.

Mira hacia abajo para comprobar su teoría, pero no lo logró, estaba completamente erecto.

Maldición.

-Kikiki~ Tal parece que Tantei-Kun tiene un pequeño problemita ahí— se burla al tener la respiración más controlada.

-¡Cla-Claro que no baro! ¡Tú eras quién estaba gritando como prostituta! - Gimió con molestia al irse corriendo al cuarto de baño, donde esperaba que no tuviera cámaras. Corta el teléfono y suspira. —No entiendo para que llamé— Se sonroja un poco y cuando estuvo al fin la tina llena de agua tibia, se deshizo de su ropa y se metió a la bañera.

Pasea sus manos por su pecho y sus piernas, sintiendo como se calentaba rápidamente, el agua ayudaba de igual manera. Sus lentes estaban lejos del al igual que sus demás artilugios, por lo que cuando sintió manos extras en su cuerpo no pudo hacer nada además de gemir.

-Kikiki~ Realmente creías que escaparías de mi~.

Su voz sonaba en su cabeza, sabía que en verdad no estaba allí por lo que lo ignoró, poniendo una mano en su miembro y la otra en su entrada, acariciándolos al mismo tiempo, metiendo un dedo. Sabía muy bien lo que hacía, ya en su cuerpo real hacía cosas así por lo que tenía bastante experiencia.

Meter, sacar, hundir otro dedo. Ese era el ritual para disfrutar lo máximo posible aquel momento, suspira al sentir que estaba cerca, se corre de inmediato. Odiaba tener una resistencia tan mala, pero no importaba. Haibara estaba muy cerca de la fórmula final y al fin podrá someter al ladrón.

Suspira al sentirse mejor, sale de la tina, limpiándose rápidamente con la manguera. Se viste nuevamente y va donde los chicos dormían profundamente. Siente como su celular vibra y al ver que era se quedó mudo.

"Ne~ Tantei-Kun, la próxima vez que quieras tocarte, recuerda que siempre te estaré observando~.

Te espero en el museo~

Kaitou Kid"

¡MALDITO MAGO!