Chocolate

Les había puesto un aviso muy fácil, tan fácil que hasta el mismo Susuki lo podría leer. Esperaba en serio encontrar a su Tantei-Kun en el museo, luego de que lo llamara, le envió un mensaje diciéndole que siempre lo vigilaba, cosa que era verdad, siempre tenía un ojo en lo que el menor hacía.

Observa nuevamente las cámaras que tenía en la casa del chico, el chico se estaba bañando, a esas escenas eran a las que más le ponía atención, como sus movimientos adultos se mezclaban tan perfectamente con aquel cuerpo de niño, un niño muy precoz cabe decir.

Se relame los labios con entretenimiento al escucharlo murmurar su nombre.

—"Maldición ese mago idiota debe estar viéndome ahora"— Y no podía estar menos equivocado en aquella suposición, tenía cámaras en todos lados para vigilarlo a él.

Menos mal que aún no se topaba con la ducha del mayor de los Kogoro, eso sería un trauma muy importante. Aunque Ran tampoco estaba mal, pero le recordaba a su mejor amiga y eso le daba asco. También tenía cámaras en la casa del profesor Agasa, las aprovechaba para ver sus nuevos juguetes y cuando se paseaba por allá, sacándoles provecho cuando la chica Haibara se ponía a investigar.

Eran tan divertidas y peligrosas sus vidas.

Le baja el volumen a sus auriculares y ve su celular, era una llamada de Jii-Chan:

—¿Diga? — Preguntó sin dejar de mirar la pantalla en sus manos.

—"Bochama, los preparativos están listos"— Sonríe de forma gatuna al escuchar esas palabras.

-Muy bien Jii-Chan, esta noche vamos a deslumbrar— Corta la llamada y ríe con felicidad. —Te volveré a ver esta noche Tantei-Kun— Se relame los labios al pensar en aquellas cosas que le haría al cuerpo adulto de Shinishi.

¡Ay! Se emocionaba con tan solo pensarlo.

Prepárate.

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Le da un escalofrío al sentir una mirada en su espalda, maldición, casi se le olvidaba que el idiota de Kid tenía cámaras en su casa, había logrado sacar muchas, pero había otras tantas que no las encontraba. Solo esperaba que no mirase a Ran mientras se ducha, eso agotaría su poca paciencia y no dudaría en enviarlo a la cárcel.

Porque sí, si no le enviaba a la cárcel como el vil ladrón que era, era (valga la redundancia) porque le gustaba un poco.

¿Estúpido no? No le gustaba tener aquellos sentimientos por el ladrón, eso hacía que su rendimiento como detective bajase demasiado. Era molesto.

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Ya eran las doce de la noche, era 16 de septiembre* y había una luna llena que iluminaba a Josephine** directamente a través de los ventanales en el techo, haciendo que su brillo azul rebote en su jaula de vidrio templado. Las trampas ocultas eran explicadas por el empresario mientas que, Kid, disfrazado del detective Kogoro, miraba todo, actuando perfectamente, para todos, pero no para Conan, quién se dio cuenta que era él al ver como dejaba los cigarros en el auto. Cosa inaudita ya que el detective era un fumador adicto.

—Maldición, me dejé los cigarros en el carro— Murmura en voz alta, lo suficiente para que le escucharan.

—¡Voy a por ellos! — Grita con su voz de niño pequeño, quería arruinar su plan.

—¡No seas estúpido mocoso! ¡No creas que no te podría pillar fumando alguno! — Hacía tan bien los gestos que su suposición quedó en duda.

—¡Papá, no seas así con Conan-Kun! — Lo reta, este se encoje de hombros y sale malhumorado. Conan lo sigue de cerca, sin que se diera cuenta de su presencia. En medio camino, las luces se apagan por completo, se escucha un ruido y un golpe sordo. Prende la linterna de su reloj y apunta donde debería estar el detective, ahí estaba él, desmayado.

¿Habría sido posible que fallase en su deducción?

Maldita sea.

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*:16 de septiembre, luna llena en chile.
**Star of Josephine es la joya en multimedia.