Conan corrió a ver la joya nuevamente, sin notar como detrás del, el cuerpo de Kogoro se movía con una sonrisa malévola. Lo había engañado perfectamente. Kaito se levanta y cambia su disfraz al de uno de los guardias, metiéndose en la fila de guardias que entraban corriendo al escuchar el llamado de Nakamori al notar que la joya no había desaparecido.

Entró y vio como Conan estaba completamente avergonzado por ser abrazado por una chica. Eso causó que sus celos subieran al cielo.

- ¡Demasiado lindo!- Escuchó como la chica gritaba.

Maldita perra bastarda del demonio.

Se acerca a la situación muy inadvertidamente, sin que se dieran cuenta, para escuchar mejor la conversación.

-Hm... Mi nombre es Sawada Devon.- La escucha presentarse, nota como esta Aoko en el lugar, eso le ponía dificultad a las cosas, aparte de ella estaba Akako, la bruja que siempre quería enamorarlo. Bufó por lo bajo al ver la felicidad de Aoko. Estaba claro que sería el primer robo que ve de Kaitou Kid, o eso esperaba. Siempre se desmayada en el momento. (Cosa que estaba bien para Kaito).

Vuelve a apagar las luces.

-¡Ladys and gentlemen!- Gritó estando ya arriba de ellos con la joya en mano. -Al parecer tengo nuevos visitantes en mi espectáculo.- Aprieta un botón y todos los guardias y los detectives caen dormidos. -Creo que sería de mala educación no ir a presentarme.- Cae con delicadeza desde donde estaba parado y se acerca a las chicas. -Sean bienvenidas, soy Kaitou Kid.- Les hace reverencia y les besa la mano a ambas. Notando como los ojos de la chica llamada Devon lo observan con sorpresa. Sonrie arrogante, era muy bueno para sacar ese tipo de miradas. -Entonces~ Me despido.- Deja caer una bomba de humo y desaparece.

Corre al techo para observar la joya, y cuando llega no se sorprende al notar que no es Pandora. Escucha una risa detrás del y se sorprende al ver a la chica nueva ahí.

-Jó, en verdad pensé que era Akako quien cambiaba mis visiones pero al parecer no es así... Ne~ Kuroba-Kun.- Un frio recorre por su espalda al escuchar su apellido. -Un gusto en conocerte, soy Sawada Devon. Una oráculo.

Eso explicaba que pudiera ver su verdadera identidad, no valía la pena el negarlo al ver que la chica no mentía.

-Are are~ me has atrapado, pero ¿Me delatarás con Nakamori?- Preguntó sin dejar su Póker Face.

-Claro que no.- Suelta con burla. -Ese es trabajo de tu pequeño novio.- Sonríe ladeado y hace una referencia exagerada. -Prepárate, aquí viene.- Salta por el borde del edificio y Kaito corre a ver si estaba bien, estaba apunto de lanzarse pero vio como la chica abre un paracaídas. Menos mal.

Suspira al estar nuevamente solo cuando escucha el sonido de la puerta abriéndose.

-Are are Tantei-Kun, te estaba esperando.- Sonríe al ver a su chico acercarse.

-Baro, casi me engañas al hacerte pasar por Kogoro, pero la chica esa me dijo que eras tú, en verdad no le creí hasta que te vi acercarte a ella, lo que fue exactamente lo que dijo que harías. -

-Al parecer no soy el único que conoció a la oráculo... Bueno, ya es hora de irme.- Retrocede mirándolo fijamente. -Hasta pronto... Meintantei~

Le lanza un beso al aire y cae del edificio abriendo sus alas a tiempo, viendo de reojo como el chico se había acercado al borde a verlo caer.

-Hoy no fue como me lo esperaba.- Murmura con intranquilidad.

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Al día siguiente fue a la escuela como siempre, peleando con Aoko en el camino, cuando escucho un grito a lo lejos, era Devon quien movía la mano mientras que corría a nosotros, mientras lo hacía, un montón de desastres ocurrían a su alrededor pero ella pasaba de todo sin problemas.

-¡Aoko!- Saluda a la chica de un beso en la mejilla, cosa que extrañó al mago. Quien de inmediato comparte su interrogante.

-Eh... ¿Hola?- Preguntó para iniciar la conversación.

-¡Hola, lo siento, me llamo Sawada Devon.- Le iba a besar la mejilla también pero Aoko interrumpe.

-Tiene costumbres occidentales, así que esta acostumbrada a ser más apegada.- Comenta justo cuando la chica le estaba dando un beso en cada mejilla. Eso le respondió su duda sin tener que preguntar. Se sentía extrañamente orgulloso.

Luego de eso, se encuentran con Akako, nota que Devon le tiene odio a la bruja, quizás por su saludo sin beso en la mejilla ni nada más que un "hola". Que raras eran las mujeres.

-Ne Devon-Chan, ¿Qué significa eso?- Pregunta Aoko señalando un papel que tenía pegado en la espalda.

-¿Esto?- Se lo despega y muestra. -¡Oh! No es nada, solo un maleficio de una tonta bruja... Shishishi~...- Se rie y lo bota en un basurero, sigue caminando hasta que se detiene de golpe, haciendo que su mejor amiga choque con su espalda. -Maldición.- Murmura por lo bajo y comienza a correr por el lado contrario de donde estaban ellos.

-¡Qué sucede Devon-Chan!- Grita la muchacha mirándola correr.

-¡Yo voy por ella! ¡Ustedes adelántense!- Gritó corriendo en la misma dirección que ella. Si estaba corriendo con esa cara de miedo, debía ser importante.

Ve a como corre en medio de un cruce en rojo sin ser interceptada por nada, en serio esa chica tenía suerte. Justo cuando pasa el semáforo se puso en verde, dejándolo pasar rápidamente. Era rápido, pero al parecer ella lo era aún más. Cuando la alcanza ella estaba subiendo a un edificio, por la escaleras de emergencia. La sigue hasta que se detiene en la azotea, donde estaba un hombre de espaldas y a lo lejos estaba ¡Conan!

-Di tus últimas palabras mocoso.-

Se escuchaundisparo yuncuerpo cae.