Vale, he llegado a la inequívoca conclusión de que no puedo seguir el orden, porque me destroza las historias. Las acabaré todas, lo prometo... pero las escribiré en el orden que crea conveniente, para que no pierdan calidad.
Kykyo... Henry es un témpano.
dcromeor, nunca se sabe, nunca se sabe.
15marday, de camino al final feliz.
sextocompite. Esa era la idea, ¿Cierto?
Emma Swan
Llevaba el revólver en una mano y con la otra iba cogiendo latas. Lanzar y disparar. Llevaba seis de seis. Ante un quejido, giré la mirada y me encontré un necrófago salvaje que se arrastraba en mi dirección. Disparé. Siete de siente. Cogí otra lata y la lancé, esta vez más lejos. Esperaba acertar, pero un rayo láser impactó y la lata explotó en mil pedazos. Me giré y me encontré con Anzu, que hacía desaparecer su arma. Tenía una sonrisa en los labios.
_ Aguafiestas._ Dije, mirándola._ ¿Qué haces aquí?
_ Regina quería que te buscara. Y no te escondías precisamente. Deberías ahorrar munición.
_ Disparar me relaja, ¿Vale?_ Dije, con un suspiro.
Me dejé caer, sentándome en el suelo, y observé a Anzu, que se sentaba a mi lado con soltura. Estaba claro que lo que le había hecho Regina la había cambiado por completo. Tanto como parecía que me habían cambiado a mí en el instituto. Y eso era, precisamente, lo que me llamaba más la atención.
_ Regina me pidió que nos acostáramos._ Dije, sentándome con un suspiro.
Anzu se me quedó mirando, confusa.
_ ¿Acaso hay problemas de espacio? ¿La cama es demasiado pequeña?_ Preguntó, mirándome._ ¿Te preocupa tu olor corporal?
_ ¿Qué?_ Me olí a mí misma, por instinto._ ¡No! A ver, al decir que quería que nos acostáramos me refería a…
_ ¡Ah! ¡Te referías a relaciones sexuales!
_ ¡Ssshhh! Dilo más alto. A lo mejor en yermo capital no te han oído._ Le dije, aunque parecía que el sarcasmo no era lo suyo, porque estaba cogiendo aire._ Olvídalo. No grites nada.
_ Bueno… pero eso es bueno._ Dijo Anzu, mirándome._ ¿No? ¿No hacen eso las personas que se quieren?
_ Sí… las personas._ Suspiré._ Ese es el problema.
_ ¿Te preocupa ser un Synth?_ preguntó Anzu, en un susurro.
_ Me siento como pinocho._ Dije, mirando al cielo._ Sólo soy un muñeco. Uno que se cree de verdad. Mi personalidad sólo está programada. No soy como Regina.
_ Eso no es verdad._ Dijo Anzu, poniéndome la mano sobre el hombro._ ¿Has oído la expresión que dice que los recuerdos de una persona son lo que forja su personalidad? También se aplica a ti.
_ Pero… mis recuerdos son falsos._ Dije, bajando la mirada.
_ No, eso no es cierto._ Dijo, mirándome._ Tus recuerdos son reales. Lo supe desde la primera vez que te vi. Piénsalo… ¿Quién programaría recuerdos a un Synth para que se mezclase con la hermandad de acero? ¿Para que creyese que todos los synth deben ser exterminados? No tiene sentido, Emma.
_ No, supongo que no lo tiene…
_ ¿Alusiones a refugios? Eso es peligroso, Emma. Ni al ferrocarril ni a Padre se le ocurriría programar algo así.
_ ¿Qué me intentas decir?
_ Te intento decir que tus recuerdos son reales, Emma._ Dijo, acercándome._ Quizá seas un Synth ahora. Pero debió haber una mujer llamada Emma Swan, que trabajaba con la hermandad de acero, que vivió en el refugio ochenta y uno. Y esa mujer ahora eres tú.
_ Pero…
_ Emma… ¿Acaso tenías dudas antes de saber que eras un Synth?_ Me espetó, cruzándose de brazos.
_ No…
_ Sigues siendo la misma persona._ Dijo._ Eres perfectamente capaz de ir allí y mantener relaciones sexuales con la mujer a la que quieres.
_ En serio, no utilices más esas palabras.
Regina Mills
Las palabras de Emma aún resonaban en mi cabeza. Me había dicho que no en aquel momento. Que Anzu podría oírnos. Pero no me lo había creído. Y aquella mañana me había sentido aterrada. ¿Y si ya no le gustaba a Emma? ¿Acaso no era lo bastante sexy? Observé los harapos que llevaba encima y lo cierto es que no me gustó lo que vi. Cómo me gustaría poder ponerme un buen vestido, con un bonito escote para decirle a lo que le había dicho que no.
Pero lo único que tenía era aquello y la ropa con la que había salido del instituto. Ni siquiera tenía el uniforme del refugio que al parecer la volvía loquita. Iba a tener que ser más imaginativa si quería que se quedase embobada mirándome como yo buscaba. Esa idea me hizo suspirar.
_ Buenas tardes, guapa._ Emma entró en la sala y me dio un suave beso en los labios._ He decidido que nos vamos directamente al refugio ochenta y uno. No voy a volver a necesitar la servoarmadura, después de todo.
_ Sí, eso está bien._ Dije._ Aunque es una pena no despedirnos de Ruby.
Emma suspiró. No era ningún secreto que se llevaban como el perro y el gato. Así que simplemente asentí y echamos a andar. Emma de vez en cuando ojeaba mi pip-boy para consultar el GPS. Estuvimos canturreando durante el trayecto.
Sin embargo, y por sorprendente que pueda resultar, no hubo contratiempos. Albóndiga estaba relajado, y Anzu se mantenía en relativo silencio. Emma canturreaba una vieja canción, o al menos así la llamaba, porque lo cierto es que a mí no me sonaba en absoluto.
Estábamos tranquilas y relajadas, hasta que vimos los alrededores de la entrada al refugio. Había Synth atrincherados por todas partes. Sentí que mi corazón se paraba durante un segundo. No había nada que hacer, eso estaba claro.
_ Supongo que debimos parar por la servoarmadura._ Murmuró Emma, mordiéndose el labio.
_ No. De eso nada._ Fue Anzu la que habló._ Esto es cosa mí.
_ Anzu…_ Susurré, mirándola._ ¿Te vas a poner en riesgo?
_ Les alejaré. Una vez estéis dentro… No tendréis que volver a preocuparos._ Dijo, poniéndose en pie.
_ No puedes hacer eso._ Le dije, muy seria._ Te van a matar.
_ Lo poco que puedo considerar una verdadera vida, te lo debo a ti. No voy a quitarte la tuya para conservarlo.
Anzu no permitió más intentos de convencerla. Se lanzó directamente sobre sus compañeros, y estos, al verla, la siguieron. La siguieron para buscarnos a nosotras. Bajamos con delicadeza y nos colamos en la cueva que mostraba el acceso al refugio ochenta y uno.
Emma cogió mi pip-boy y lo conectó a la entrada del refugio. Hubo unos mensajes parpadeantes en el pequeño aparato y finalmente el gran portón del refugio se abrió, girando hacia un lado. Mientras íbamos hacia el interior, el pip-boy pitó. Un mensaje de Anzu, en el que me decía que estaba bien.
Suspiré aliviada y me introduje en aquel refugio. La gente parecía amable, y se encontraba en activo, a diferencia del refugio ciento once. Me puse mi nuevo mono, y nos llevaron a la habitación en la que Emma solía vivir. Era bastante amplia, y había un poco de todo, incluso una televisión y varios vídeos. Sin embargo, cuando llegamos, lo primero que hizo Emma fue arrojarme a la cama y besarme en los labios.
_ ¿Es por el mono?_ Pregunté, mirándola.
_ Es porque te quiero, Regina._ Me dijo, en un susurro.
Mientras Emma abría la cremallera del traje, yo entrecerré los ojos. Poco me importaba que Emma fuese un Synth, poco me importaba haberlo perdido todo. Al menos estaba con alguien a quién amaba. Y aunque había perdido a mi bebé, y a mi marido. La vida seguía adelante.
_ Te quiero…_ Susurré atrayéndola hacia mí.
Anzu
El amor es extraño. Las emociones lo son. Y mientras me dejó caer al suelo, junto con los restos de mis antiguos aliados, respiro rápidamente. Emma y Regina están juntas, y eso es cuanto importa. Padre ahora me perseguiría a mí, y yo jamás permitiría que averiguase dónde estaban. Cerré los ojos y me concentré en alcanzar el sueño. Regina y Emma estarían bien. Hubo un chasquido en mi interior, y el sistema se quemó por completo. Mi vida carecía de valor si el mantenerme con vida significaba arriesgar las de Emma y Regina. Y ellas nunca lo sabrían.
Regina
Desperté en mitad de la noche, notando mi pulso acelerado. Tenía un mal presentimiento. Emma, amodorrada, se elevó y me miró. Aún seguía desnuda bajo las sábanas. La miré a los ojos y sonreí. Ella se acercó y me besó en la mejilla.
_ ¿Todo bien, mi amor?_ Me preguntó.
_ Sí, todo bien._ Dije, acurrucándome con ella.
Cerré los ojos, esperando el principio de una nueva vida. Una vida próspera y feliz. Cerré los ojos y me volví a dormir junto a la que sabía, era mi amor verdadero.
Fin
